Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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miércoles, 4 de diciembre de 2019

43 años se cumplen del fallecimiento de PEPE MARCHENA

El día 7 de noviembre de 1903 nació en Marchena (Sevilla) un niño que fue registrado como José Tejada Martín, si bien su nombre natural sería el de José Perea Tejada. Da igual uno que otro nombre porque para la historia fue El Niño de Marchena en sus comienzos artísticos y Pepe Marchena en su madurez. Murió en Sevilla a la edad de 76 años el día 4 de diciembre de 1976, es decir, hace hoy 43 años.

Polémico, venerado por muchos y denostado por algunos, no tengo duda en asegurar que se trata de uno de los cantaores más importantes y significativos del siglo XX, equiparable a un Tomás Pavón, un Manuel Vallejo o un Manolo Caracol. Como ellos, asimiló perfectamente la herencia de Antonio Chacón y de Manuel Torre.

Personal como nadie, libre en sus elaboraciones flamencas, fue esta faceta suya la que criticaron sus contrarios, hasta tal punto que hubo unos años (coincidentes con los del máximo apogeo del mairenismo) en que quisieron quitarle el adjetivo de flamenco. ¡A él que, según dijo alguien, tenía flamencos hasta los andares! Sí, y en esa labor antimarchenista hay que recordar a flamencólogos de la talla de González Climent, Ricardo Molina, Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Félix Grande o Agustín Gómez.

Después de su muerte, su obra fue revisada y puesta en valor por los flamencólogos de  la escuela de José Blas Vega, destacando entre ellos a nuestro entrañable amigo Eugenio Cobo Guzmán, autor de una biografía del maestro.

En cuanto a su discografía fue amplísima y en ella se encuentran prácticamente todos los estilos existentes en el Flamenco. Entre los textos de mis recuerdos hay muchísimas grabaciones que ustedes pueden escuchar usando los enlaces que pongo abajo. Entre ellas encontrarán casi todo lo que Marchena grabó por soleá y por seguiriyas, que fue mucho para sorpresa de los desconocedores de la discografía en pizarra que nos legó.

En este 43 aniversario de su muerte, sabemos que Pepe estará descansando en los Cielos, contento de que los que aún caminamos en este descarriado y descangallado planeta podemos disfrutar oyendo cosas como éstas:

1) Malagueña de La Trini (Donde yo me pueda ir), año 1925, con Manuel Bonet

2) Granadinas (Al ver que no me querías, Irme a un desierto quisiera), año 1930, con Pepe de Badajoz

3) Tarantas (Las espinas de los rosales, Vestío a lo marinero), año 1930, Pepe de Badajoz

4) Malagueña (Contigo salgo soñando), año 1934, con Ramón Montoya


5) Guajiras (Allá en el fondo del mar), año 1934, con Alfonso Alfaro


6) Alegrías (Y fue una concha mi cuna), año 1941, con Paquito Simón



Enlaces dedicados sólo a Marchena:

01) 2011-10-05, El fandanguillo de Osuna según Hipólito Rossy, Dos fandangos
02) 2011-11-19, Dos coplas portuguesas, Unos fandangos
03) 2012-02-07, Cantando por fandangos, Unos fandangos
04) 2012-06-21, El Niño de Marchena, concursante en Córdoba, 1923, Una granadina
05) 2013-06-06, Mi antimarchenismo: pecado de juventud, Unos fandangos, unas soleares
06) 2013-06-10, Marchena: perdedor sin rencor, Unos fandangos
07) 2014-04-12, Pepe Marchena: Malagueña del Maestro Ojana, Unas malagueñas
08) 2014-09-09, El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (II), Unas cantiñas
09) 2014-09-23, ¿Rafael Gómez?, ¿Rafael Márquez? Los fandangos de El Lucero, Unos fandangos
10) 2014-11-15, Un seguiriyero llamado PEPE MARCHENA, Nueve seguiriyas
11) 2014-12-04, Marchena también cantaba la Bulería por Soleá, Dos bulerías por soleá
12) 2015-02-01, Los fandanguillos de Almodóvar, Dos fandangos
13) 2015-02-07, Un seguiriyero llamado PEPE MARCHENA (II), Nueve seguiriyas
14) 2015-03-02, Un solearero llamado PEPE MARCHENA (I), Ocho soleares
15) 2015-03-14, Un solearero llamado PEPE MARCHENA (II), Ocho soleares
16) 2015-03-19, Un solearero llamado PEPE MARCHENA (III), Siete soleares
17) 2015-06-29, La Bulería por Soleá en la discografía de PEPE MARCHENA, Nueve bulerías por soleá


Enlaces en los que aparece Marchena junto a otros

01) 2011-09,10, Verdiales de Lucena, Un fandango verdial
02) 2011-11-21, Trovo por tarantas, Unas tarantas
03) 2011-12-03, ¿Soleá de Charamusco?, Unas soleares
04) 2012-08-25, Un fandango de Rafael Pareja, Unos fandangos
05) 2013-07-26, ¡Ná de Madrid ni de corte, qué viva Lorca y viva Murcia!, Unas malagueñas
06) 2013-10-20, El cante nuestro de cada día, Unas soleares
07) 2014-01-02, La granadina de Marchena y Morente, Unas granadinas
08) 2014-02-17, Buena foto: Marchena-Caracol-Valderrama, Unos fandangos
09) 2014-09-25, El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (III), Dos cantes por mirabrás
10) 2018-05-26, Malagueña del Mellizo y Verdial, Unas malagueña y un fandango de Lucena

sábado, 26 de mayo de 2018

Malagueña del Mellizo y Verdial (II)

El Chocolate: "Entrañas de mi cuerpo" es un artículo publicado el pasado 19 de mayo en Expo Flamenco por nuestro buen amigo Paco Canela Se trata de un certero análisis del primer disco de larga duración que publicaran del cantaor Antonio Núñez Montoya, Chocolate (1930-2005). Al llegar al corte número 8 de este álbum, habla Canela de

una interpretación "rara avis" de la malagueña del Mellizo, ya que Chocolate la remata con abandolao.

Nos paramos un momento y la escuchamos:



Efectivamente, al cante del Mellizo, con letra Lo que yo por ti daría, le sigue otra malagueña (Yo te quiero mientras viva) de las conocidas como "jaberas", variedad que hoy suelen meter en ese raro cajoncillo de satre que caprichosamente han dado en llamar "cantes abandolaos". Nosotros diríamos que Chocolate remata con un "fandango verdial" y ciertamente eso no es frecuente en la discografía. Choca a muchos aficionados que la solemnidad del cante del Mellizo se mezcle con la liviandad de un fandango. Ahora me acuerdo que hace unos años otro buen amigo, en este caso el valenciano Sergio García, nos decía

 Yo no cantaría un abandolao después de, por ejemplo, una malagueña del Mellizo,

afirmación que puso en ebullición mi memoria hasta que encontré respuesta y se la di en este mismo blog con un artículo de fecha 29-10-2013 y título Malagueña del Mellizo y Verdial, en el cual insertaba una cante de Paco Toronjo que vuelvo a repetir aquí:



Ahí lo tienen: malagueña del Mellizo seguida de un fandango verdial en este caso en la órbita de Frasquito Yerbabuena. Tras mi publicación, surgió un debate sobre esta cuestión en que intervinieron, entre otros personas tan entendidas como Estela Zatania y Antonio Barberán. Éste nos hablaba de que esa mezcla la habían hecho tanto Beni de Cádiz como Yeyé de Cádiz. Busqué y me encontré la de Beni que ahora les brindo



No he dado con la versión de Yeyé de Cádiz pero sí con varias más, dos de ellas auténticas joyitas de la discografía flamenca. Les recordaré que con fecha 24-11-2014 publiqué el artículo ¿Primeras grabaciones de FOSFORITO? Formaban parte del álbum Portrait  of  Andalusia producido por el musicólogo hindú Deben Bhattacharya. Pues bien, de este mismo productor en otro álbum, publicado en Inglaterra, volvía a aparecer nuestro Fosforito un tiempo antes de que ganara el famoso concurso de 1956. Uno de los cantes era éste:

 

¿Sorpresa o no? Y queda la otra joya. Nos vamos a 1929 y nos encontramos con un cantaor que ya era figura más que consagrada y que bordaba los cantes de Enrique El Mellizo. Varias veces por aquellos años grabó sus malagueñas pero esta vez fue especial:



Pepe Marchena con Ramón Montoya. ¡Vaya malagueña y vaya cante lucentino! Bueno, espero que después de este repaso nadie se me asombre si, además de las malagueñas de Chacón, de El Canario, o de La Trini, añadimos las del Mellizo para rematarlas con un fandango de la familia verdial. 

jueves, 1 de diciembre de 2016

Eugenio Cobo: VIDA Y CANTE DEL NIÑO DE MARCHENA

Envío a Chemi López que, desde su Droguería Music en Écija, se dedica a editar discos y libros de cante.

Alguna ventaja habríamos de tener, digo yo, los que no somos "escritores de oficio" y mucho menos "escritores de beneficio". Publicamos lo que nos apetece, cuando buenamente nos viene en gana, sin sujeción  a guión previo ni a calendario alguno,
- Yo mando en mi hambre
dicen que dijo algún flamenco, no recuerdo ni quién, ni dónde, ni cuándo. Pues eso,
- En mi desorden literario mando yo.

Viene todo esto a cuenta porque una vez me propuse el hablarles de los cinco libritos que compusieron la llamada Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos de la que fue único responsable como editor. Y así, publiqué hasta cuatro artículos:

1) El 22 de febrero de 2013 lo hice para presentar el título De cómo el Duende Flamenco se hizo Matemático, publicado en 1987, original del francés, experto en flamenco, Philippe Donnier.
2)  Dos días después, comenté algo del libro La Copla Flamenca y el Formalismo Ruso, también de 1987, cuyo autor era un viejo conocido mío convertido en flamencólogo desde su campo que era la Filología.
3) Pasados otros dos días, ya vamos por el 26 de febrero, les hablo del Flamenco decimonónico en Madrid, un tomito muy importante, publicado en 1989, bien acogido por los buenos investigadores flamencos actuales, del hispanista holandés Arie Sneeuw.
4) El día 20 de marzo del mismo 2013, en mi artículo Alcalá la Flamenca, les hablo del cuarto título de la referida Biblioteca, publicado en 1990.  Su autor no era del mundo académico, como los tres anteriores, sino un aficionado de base, un gitano alcalareño, amigo Manolo Ríos Vargas, al que la vida nos arrebató antes de tiempo.

Luego resultó que me paré antes de decirles a ustedes algo del quinto y último título de la citada Biblioteca y que parao sigo después de casi cuatro años. A lo peor mi parada fue porque entraba en liza la controvertida figura de Pepe Marchena. Les conté en una ocasión que, como consecuencia de mi bisoñez, en remotas épocas me hice "antimarchenista" e incluso llegué a manifestarlo por escrito(*). Luego, aconsejado por aficionados diversos de mi pueblo, fui rectificando progresivamente hasta convertirme en "marchenista" acérrimo. En este blog ha aparecido como mucha frecuencia el nombre del cantaor sevillano y siempre para glosarlo y reivindicarlo.

Pero, volviendo a mi labor editorial, situémosnos en los últimos meses del año 1990 para asistir al final de la misma. Ediciones Demófilo ya estaba desaparecida y mis circunstancias personales no me permitían prolongar la vida de Virgilio Márquez, Editor. Había que despedirse y yo quise hacerlo responsabilizándome de la edición de un precioso libro que me había mandado mi apreciado amigo Eugenio Cobo, saldando así mi deuda con don José Tejada Martín, brindando a todos sus seguidores esta
VIDA Y CANTE DEL NIÑO DE MARCHENA.
El prólogo lo firmó el recordado José Blas Vega y la cubierta, como las cuatro anteriores, la realizó Jacinto Lara.

Estamos a punto de cumplir los cuarenta años de la muerte de nuestro cantaor (4 de diciembre de 1976) y no he querido que pase la fecha sin que les hablara de este quinto y último título de la Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos, último también de una etapa de mi vida en la que me dediqué a editar libros sobre Cante Flamenco.


(*) Véase el artículo Mi antimarchenismo: pecado de juventud que publiqué el 6 de junio de 2013. 

martes, 3 de mayo de 2016

Verdiales de Almería (De cómo una cartagenera se hizo fandango...)

Qué duda cabe de que existen flamencos que bromean con sus cantes y te cuelan inventos a la primera de cambio.

Pepe Marchena, embustero empedernido que paradójicamente nos ofrecía cantes-verdad, era su paradigma, pero no el único. Lo curioso no es que el ingenuo aficionado de base alguna vez se haya dejado engañar. También lo hicieron los "expertos" y, siguiendo con Marchena, hay que ver lo bien que engañó a don Hipólito Rossy con sus fandanguillos de Osuna (pulsen aquí y lean ustedes), así como también con los de Almodóvar (por favor, vuelvan a pulsar). 

Otro gran bromista fue Canalejas de Jerez. Despojó de sus característicos "ayes" a La Caña y la convirtió en una Soleá sin más, presentándola como "Soleares de Jerez" (aquí tienen el enlace). El auxilio de nuestro buen amigo Ramón Soler Díaz nos convenció de que Canalejas había hecho un juego y nada más. Como lo hizo cuando participó en un disco colectivo en el que aparecían diversas advocaciones usuales en Andalucía para referirse a la Virgen María y él se acordó de la Virgen de la Cabeza de Andújar (Jaén) para aportarnos unos curiosos cantes de Jaén, como él los denominó. Una tanda de fandangos, acompañados con toque de verdial. El del medio es claramente el fandango que la gente de Granada llaman de Paco el del Gas. De los otros, diré, citándome a mí mismo, que tienen
aire de cartagenera pero hecha a contramano de la historia. Me explico: suele decirse que granadinas, malagueñas y cartageneras surgen de fandangos locales cuando pierden el compás verdialero para convertirse en cantes ad libitum. El bueno de Canalejas toma una melodía de cartagenera y la retrotrae a fandango.
Yo aseguraría que lo que hace Canalejas fue idea suya, alarde de dominio de los cantes propio de gente sabia como él. Nada de "cantes previos a la formación de otros más engrandecidos, como fueron las cartageneras y otros atarantados" como me comentó un buen amigo y experto en estos temas. Nada de que fueran cantes con tradición por las tierras de Jaén como me apuntó otro gran conocedor de los cantes mineros. Insisto en que Canalejas hizo un juego, cosa que sólo pueden permitirse cantaores sabios como él y, sobre todo, libres de cualquier dogmatismo y ortodoxia puristas.

Y vamos con un tercer cantaor también juguetón. Les hablo del almeriense Manolo de la Ribera, aquel que se quejaba, cantando por milongas, de que "se estaba acabando el flamenco" a la vez que los puristas de su época predicaban que fandanguillos, milongas y guajiras eran los que acababan con el cante (pueden oír esa milonga pulsando aquí). El mismo que nos vendió como arrieras (o sea, cantos propios de arrieros) unos preciosos fandangos verdiales (óiganlos de nuevo). Hoy les comento que un buen día Manolo hizo lo mismo que antes decíamos de Canalejas: coger un cante ad libitum y retrotraerlo a fandango. El les llamó "Verdiales de Almería" a este par de fandangos que recuerdan fielmente, sólo que aliguerada, la famosa cartagenera de "los pícaros tartaneros":

Pero, además del juego musical, Manolo también lo hace con las letras. Reparen en la primera:
El veinticuatro de enero
de mil ochocientos ochenta,
en el pueblo de Serón
murió el Cabogatero,
barrenero y cantaor.
¡Toda una lección de historia, vaya que sí! Nuestro cantaor había publicado en junio de 1976 en el diario La Voz de Almería un artículo con datos del nacimiento, vida y muerte del legendario tarantero Juan Martín, conocido El Cabogatero. Estos datos fueron admitidos y usados sin más por algunos de nuestros sabihondos flamencólogos como pudieron ser la murciana Génesis García Gómez o el catedrático sevillano José Luis Navarro, pero he aquí que otro escritor, el almeriense Antonio Sevillano Miralles, en su trabajo, Almería por Tarantas (1986) cuestiona seriamente la veracidad de cuanto había contado el de la Ribera. Resulta que algunas de las cosas que contaba de El Cabogatero, en otros sitios el mismo Manolo se las había adjudicado a otro cantaor, concretamente a Pepe el Marmolista. Resulta que las explotaciones mineras en Serón (pueblo que aparece en la foto de arriba) fueron posteriores a 1880 y que, consultando los libros de enterramientos en aquella zona y época no aparece ningún apellidado Martín. Como tampoco se encuentra rastro alguno de su nacimiento en Cabo de Gata en 1810 como había afirmado el bueno de Manolo. O sea, pura fantasía, como si estuviera contando alguna historia a la manera del entrañable Pericón de Cádiz.

Por mi parte, no tengo objeción que hacerle ni a Marchena, ni a Canalejas de Jerez, ni al de la Ribera. Sí a los expertos que se creyeron al pie de la letra sus burlas. Bueno, y ya que ha salido El Cabogatero, escuchemos la versión que hace de su taranta el mismo Manolo de la Ribera. No sé si será fiel o no, pero bonita lo es sin duda:

lunes, 29 de junio de 2015

La Bulería por Soleá en la discografía de PEPE MARCHENA

Como les conté el pasado 4 de diciembre de 2014, frente a la creencia de que la bulería por soleá era algo casi propiedad particular de algunas familias cantaoras de Jerez (cuya Iglesia de Santiago aparece a nuestra derecha), Pepe Marchena, había dejado muy buenas muestras de ese estilo. Más tarde y una vez que había puesto orden a mi manera en la discografía de Marchena en placas de pizarra, les mostré hasta 23 grabaciones suyas haciendo soleares. Recuerden: 2 de marzo de 2015, 14 de marzo de 2015 y 19 de marzo de 2015. Les decía que había más material y estaba pensando, por ejemplo, en las 9 veces que Pepe grabó bulerías por soleá. Aunque dos (las numeradas como 1 y 8, publicadas en mi citado artículo del 4 de diciembre) ya estén repetidas, pongamos todas a su disposición:

1) Año 1924, con Ramón Montoya. Yo te he querío y no lo niego

2) Año 1924, con Ramón Montoya. La que a mí me había mandao Undebé
3) Año 1925, con Carlos Verdeal. Yo te he querío y no lo niego
4) Año 1925, con El Tripita. Yo con la gente me paro a hablar
5) Año 1925, con Manuel Bonet. Que yo te he querío

6) Año 1926, con Carlos Verdeal. Deja que la gente hable
7) Año 1926, con Manuel Bonet. Yo te he querío

8) Año 1928, con Niño Ricardo. Grandes que no caben más
9) Año 1929, con Ramón Montoya. A la Virgen del Pilar de Ceuta

jueves, 19 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (III)

No salimos de Marchena, aunque en la foto hayamos puesto su Puerta de Sevilla. Seguimos dentro porque seguimos interesados en su hijo nombrado como Pepe Marchena. Después de nuestras entradas del día 2 de marzo de 2015 y del 14 de marzo de 2015, seguimos revisando sus grabaciones por soleá:


17) Año 1930, con Ramón Montoya. A la madre de mi alma

18) Año 1931, con Luis el Pavo. Cuántas penas estoy pasando

19) Año 1931, con Luis el Pavo. Válgame Dios qué vergüenza

20) Año 1931, con Paco Aguilera. Dime dónde estás metía

21) Año 1932, con Rafael Nogales. Tú misma tienes la culpa

22) Año 1932, con Ramón Montoya. Hasta el clavel de tu pecho

23) Año 1934, con Ramón Montoya y Orquesta. Mi dinero te ofrezco

Ya ven, 23 grabaciones de soleares en el intervalo de tiempo 1924-1934. Hay más material, pero lo dejamos para otro día. Hoy, festividad de San José, reitero mi admiración por el maestro JOSÉ Perea Tejada.

sábado, 14 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (II)

Aunque mi provincia cordobesa tenga poblaciones muy bellas, siempre he envidiado a la limítrofe Sevilla por la riqueza monumental que encierran muchos de sus pueblos: Écija, Osuna, Utrera, Carmona y, ¿cómo no?, Marchena. Hace muchos años que visité esta ciudad por vez primera y me enamoré de toda ella, aunque de manera especial de la Iglesia de San Juan Baustista con esa valiosísima colección de Zurbaranes. Monumental Marchena, pero a la vez tierra pródiga en hijos destacados. Nosotros, los aficionados al Flamenco, le agradecemos a Marchena que allí naciera don José Tejada Martín (Pepe Marchena).


Queriendo mostrar la cualidad de cantaor general en el caso de Pepe, en este cuadernillo habíamos repasado sus grabaciones por seguiriyas (15 de noviembre de 2014, y también 7 de febrero de 2015). Más adeante (2 de marzo de 2015) iniciamos el recuento de sus cantes por soleá mostrando hasta ocho grabaciones. En esa labor seguimos y ahí les pongo otras ocho:

09) Año 1927, con Miguel Borrull. Lo que yo la camelaba


10) Año 1928, con Niño Ricardo. Tú habías perdío conmigo

11) Año 1929, con Niño Ricardo. Ya te lo voy conociendo

12) Año 1929, con Ramón Montoya. A mi madre de mi alma

13) Año 1929, con Ramón Montoya. Los lamentos de un cautivo

14) Año 1929, con Ramón Montoya. No me llames por María

15) Año 1929, con Ramón Montoya. Ven y siéntate a mi vera

16) Año 1930, con Pepe de Badajoz. Mientras yo sin darme cuenta

lunes, 2 de marzo de 2015

Un solearero llamado PEPE MARCHENA (I)

José Perea Tejada (por las dos sangres que se juntaron en sus venas), José Tejada Martín (según datos de los registros civiles). Niño de Marchena (porque en 1903 nació en esa bella ciudad sevillana, cuya Alcazaba y Torre nos vigilan desde nuestra izquierda). Definitivamente Pepe Marchena para la Historia del Cante Flamenco, aunque muchos se empeñaron (sin conseguirlo, claro) en borrar su nombre. Otros quisieron encerrarlo en la parcela de los fandangueros y de los cupleteros y también se equivocaron. Pepe demostró a lo largo de su dilatada carrera artística que era cantaor general, que conocía todo lo que un flamenco pudiera conocer, incluidos los cantes que aún hoy día algunos llaman jondos (tonás, seguiriyas, soleares, polos, cañas, serranas). En este cuaderno hemos publicado (véase nuestra entrada del 15-11-2014 y también la del 07-02-2015) hasta 18 grabaciones  de seguiriyas cantadas por el marchenero. Hoy les invito a que escuchemos algunas de sus grabaciones por soleá, cante por el que Pepe sentía especial predilección. Como no me convencen ni poco ni mucho los etiquetajes, me limito a indicarles el año de grabación y el nombre del guitarrista acompañante. Ustedes escuchen y saquen sus conclusiones.

01) Año 1924 con Ramón Montoya. Corre y ve a darle las quejas


02) Año 1925 con Carlos Verdeal. Lo que yo la camelaba


03) Año 1925 con Manuel Bonet. Al que fuera tu enemigo
 

04) Año 1925 con Manuel Bonet. Lo que la camelo yo

05) Año 1926 con Carlos Verdeal. Con la esperanza perdía

06) Año 1926 con Carlos Verdeal. Mi camino es pasajero

07) Año 1926 con Carlos Verdeal. Te he querío y no lo niego
 

08) Año 1926 con Manuel Bonet. Si esta serrana supiera

sábado, 7 de febrero de 2015

Un seguiriyero llamado PEPE MARCHENA (II)

El pasado 15 de noviembre publicamos un artículo que les invito a recordar. Lo acompañábamos de nueve grabaciones de Pepe Marchena por seguidillas gitanas o seguiriyas como usualmente se las nombra. Sabíamos que había más y el amigo Gregorio Valderrama me ayudó a seguir buscando. En total aparecieron otras nueve. La posterior publicación de sus grabaciones completas entre 1924 y 1946, confirmaban el hallazgo así como también que habíamos completado (salvo sorpresas que siempre puede haberlas) cuanto el Niño de Marchena dejó grabado de este estilo de cante: 18 registros en total. Ahí van los 9 que faltaban:

10) Año 1925, con Manuel Bonet. Al Señor de la Insignia


11) Año 1925, con Manuel Bonet. Hasta el alma me duele


12) Año 1926, con Manuel Bonet. Qué desgracia es la mía. Le pido a Dios


13) Año 1929, con Ramón Montoya. Tú no tienes la culpa


14) Año 1929, con Ramón Montoya. Siempre por los rincones. Han hecho un convento

15) Año 1929, con Ramón Montoya. A clavito y canela

16) Año 1930, con Niño Ricardo. A qué esos golpes

17) Año 1930, con Pepe de Badajoz. Como a un mal ladrón

18) Año 1934, con Ramón Montoya y Orquesta. No hay penita más grande

domingo, 1 de febrero de 2015

Los fandanguillos de Almodóvar

Abro la página XXX del libro titulado YYY, cuyo autor es ZZZ, y me encuentro con lo siguiente:

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FANDANGUILLOS DE ALMODÓVAR

A más de gran estilista del cante jondo, el Niño de Marchena (José Tejada) es entusiasta investigador de cantos olvidados, que merced a él renacen para las generaciones presentes y venideras.
Entre los cantos que incorporó a su repertorio hay dos fandanguillos de Almodóvar. No se trata del pueblo así llamado, sino de la vega del río Almodóvar, que nace en la Sierra de la Sima, cruza la comarca de Algeciras y desemboca en la laguna de la Janda, junto a la cual se dio la batalla que luego se llamó de Guadalete, que abrió la Península a los invasores sarracenos.
El Niño de Marchena denomina a estos fandangos de modo sugestivo: "En los lagos de Almodóvar" y "Aires de la Sierra de Almodóvar".
El de la Laguna tiene escaso interés musical. Sus letras dicen:

En el agua cristalina
que llevaba un arroyuelo
se reflejaba la imagen
de tu cara tan divina,
y al verla me tiré al suelo.

Cuando alguien a ti te quiera
como yo a ti te he querío
-aunque sea una cualquiera-,
dispón del corazón mío
aunque de pena me muera.

El serrano tiene más empaque, letra y música, y es más clásico, más fandango.
Canto de contrabandista o de salteador, de huido a la Sierra por sabe Dios qué delito; porque la sangre moza se calienta en la rivalidad y los celos, la navaja está pronta y la Justicia castiga al que se la toma por su mano.

Yo vivo en la serranía
por culpa de una serrana;
y tengo por compañía 
a mi jaca la Sultana,
que es mi mayor alegría.

La jaca acompaña al huido en sus correrías por riscos y breñas y le consuela del mal pago de la causante de que ese hombre se perdiera por haber castigado por su mano a quien verdad le decía, creyéndole difamador.

La gente me aconsejaba
que yo a ti no te quisiera;
pero no me figuraba
que tanta razón tuviera
el que mal de ti me hablaba.

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En efecto, el río Almodóvar va a parar a un embalse-laguna para unirse después al río Guadalete, todo ello cerca de la localidad de Facinas, la cual, por cierto, tiene una modalidad de fandango que nos dio a conocer Flores el Gaditano. Pero, oigamos a Pepe Marchena, junto a Ramón Montoya (1934) en sus fandangos de los lagos de Almodóvar:



Exquisitos, como todo lo de Marchena, pese a que al autor del libro le parezcan de "escaso interés musical".



Del mismo año 1934 y de nuevo con Ramón Montoya, nos vamos a la Sierra de Almodóvar:



Si no se han percatado ustedes, vuelvan a escuchar esta grabación y comprueben como en su comienzo Pepe Marchena dice literalmente "Aires de la Sierra de Almodóvar de Córdoba", detalle que debió de pasar desapercibido al señor
ZZZ = Hipólito Rossy
al escribir lo que escribió en la página XXX  = 243 de su libro
YYY = Teoría del Cante Jondo.
Sí, el cordobés pueblo de Almodóvar del Río, además de quedar abrazado por nuestro padre-río Guadalquivir y dejar a su izquierda, conforme bajamos, a la Campiña de Córdoba, tiene una agreste sierra compartida con los municipios de Posadas y de Hornachuelos. Lo que no tiene la localidad cordobesa, ni tampoco la vega gaditana del río Almodóvar, es fandango propio como parece que creyó el reconocido musicólogo Hipólito Rossy. Marchena no investigó nada, simplemente dio "nombres sugestivos" a sus creaciones fandangueriles, con melodías que fue repitiendo en otras grabaciones con distintos, pero igualmente sugestivos nombres. En otra ocasión ya señalamos un error similar al que hoy comentamos, refiriéndose a los fandanguillos de Osuna. Menos mal que don Hipólito no siguió tirando de las investigaciones de cantos olvidados debidas al Niño de Marchena. Nos habríamos encontrado, por ejemplo, con fandanguillos del valle de la pena, de la ribera de Cazorla, de Fuente Palmera, de la sierra de Alcázar, de la campiña de Andújar, de la sierra de Baena y un larguísimo etcétera que incluiría a los fandanguillos de de los montes de Zoco el Hamma. ¿Qué habría puesto Rossy en su libro sobre tan enigmáticos fandangos?

martes, 6 de enero de 2015

La media granadina de Juan Perea

Para Daniel Pino en Granada.

Hace unos días el amigo Dani PI, en su blog Corrala del cante nos hablaba de la confusión histórica que ha habido entre granaínas y medias granaínas. Pueden leerlo usando el enlace 29 de diciembre de 2014. Por cierto que al cante que cita del Canario Chico ya le habíamos dedicado una entrada en este mi cuaderno el día 1 de febrero de 2014, aunque no es mi intención volver a él, sino que hoy les quiero hablar de otras cosa.

Hay una variante de los cantes granadinos, no citada por Dani,  que yo atribuí erróneamente al granadino Enrique Morente tal como publiqué el día 28 de julio de 2013. Y digo erróneamente porque después comprobé que ese mismo cante lo había hecho anteriormente Pepe Marchena en TVE, anunciándolo el propio cantaor como "aires de los campos marcheneros". Mi rectificación fue publicada el día 2 de enero de 2014.

Pasan unos meses y, escudriñando en el recomendable libro Los Cantes Mineros de Rafael Chaves y Norman Kliman, me encuentro una Media granaína de Juan Perea. Dicen estos autores:

Se basa este cante en el propio estilo de Don Antonio Chacón, con un primer tercio, a modo de llamada de atención muy acentuado y un desarrollo mucho más mecido a partir del cual engarza el resto del cante. A veces se aprecian matices de los cantes propios de este palo debidos a Manuel Vallejo en el segundo tercio. El tercio final presenta una impronta diferente, sin llegar a camuflar del todo la base melódica de Chacón, que subyace en todo el estilo. El patrón de este cante lo dejó grabado El Niño de Marchena en 1928: "Porque la gente no hablara".

Nos invitan a escucharlo en una muestra: Juan Varea con Ramón Montoya, año 1929.



¡Anda, pero si este cante es el mismo que habíamos oído tanto a Marchena como a Morente en mi citado artículo del 2 de enero de 2014! ¿Juan Perea?, sí el padre del Niño de Marchena. Éste solía decir que su padre era cantaor aficionado y que recordaba, por ejemplo, sus tarantas. También recordaría alguna granadina cantada de su progenitor, granadina que Pepe recrearía a su manera a la vez que pensaba en los campos marcheneros de su niñez y que, casi con total seguridad, Varea la aprendería de él.

Una sugerencia, y termino, para Chaves y Kliman: yo cambiaría la etiqueta y a este cante le llamaría directamente Media granaína del Niño de Marchena.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Marchena también cantaba la Bulería por Soleá

El pasado día 21 de noviembre me encuentro en Facebook, dentro del grupo Puente Genil con el Flamenco, un enlace a Flamencomanía titulado

La Bulería por Soleá nace en las reuniones de las familias cantaoras.

Entramos y podemos leer lo siguiente:

Como cada año, desde hace ya dieciocho, la Peña Flamenca ‘Tío José de Paula’ imparte unas lecciones magistrales de cante, en las que desmenuzan los entresijos de la dificultad que tienen cada uno de los palos del flamenco. Esta actividad, que tiene por objeto ampliar el abanico de actividades de la entidad, se ha convertido en todo un referente en la promoción y difusión del arte flamenco, y cuenta en esta edición con casi un centenar de alumnos matriculados.
La segunda de las citas, en la que la soleá por bulerías, la bulería ‘pa escuchá’ o bulería por soleá, llámenlo como ustedes quieran, ha sido la protagonista, ha contado con la ponencia del flamencólogo Fermín Lobatón, que ha sido el responsable de ubicar este palo del flamenco dentro del universo del compás de amalgama dentro de la escala andaluza, destacando que la bulería por soleá nace en las reuniones de las familias cantaoras, y que es un cante que es como los idiomas, o se mama desde pequeño o no sale.

Volviendo a Facebook, se me ocurrió enviar el siguiente comentario:

¿En qué época tuvo lugar ese "nacimiento"? Muy vieja no será, cuando de bulerías se empezó a hablar a principios del XX. ¿Se supone que los Pavón de Sevilla eran una de esas familias o es un patrimonio exclusivo de Jerez? Me gustaría que este comentario le llegara al amigo Fermín y se extendiera un poco con el tema,

Ni de Flamencomanía, ni de Fermín Lobatón, recibo respuesta alguna. Sí entra en los comentarios Faustino Núñez para recordarnos las magistrales Bulerías por Soleá de La Moreno que hacía Pepe El Culata y para remitirnos al exhaustivo estudio de este estilo flamenco realizado por Norman Klimman, de título


Aquí se nos habla de "las familias" de Antonio la Peña y El Gloria, cuyos cantes fueron interpretados por gente como Pastora Pavón, Manuel Torre, Tomás Pavón o Antonio Mairena. Se refieren a las versiones que hicieron de la bulería por soleá de María la Moreno, artistas como El Gloria, Pastora y Tomás Pavón, Antonio Mairena, El Culata y Joselero de Morón. Se cita una "bulería corta", que hicieron Pastora Pavón, Manuel Torre, Tomás Pavón, El Gloria y Antonio Mairena. Finalmente, se habla de un estilo, debido al Sordo la Luz, que estuvo en el repertorio El Gloria.


Todo esto está muy bien, muy académico, pero uno, que es de natural curiosón y criticista, se agarra a la frase que dicen que dijo Fermín Lobatón,
es un cante que es como los idiomas, o se mama desde pequeño o no sale,
y se pregunta si José Tejada Martín, Pepe Marchena para la Historia del Flamenco, aprendió estos cantes en su familia. Cierto es que Juan Perea, padre biológico del Niño de Marchena, se canturreaba y que doctos flamencólogos como Rafael Chaves o el citado Norman Kliman le adjudican algún estilo de tarantas e incluso de granadinas, pero ¿le enseñó Juan Perea a su hijo Pepe el cante de Bulerías por Soleá? Parece poco probable, lo que no es óbice para el marchenero lo aprendiera y muy bien, sin necesidad de ambiente familiar, de artistas de su generación o anteriores. Es mi opinión de aficionao que sólo la puedo avalar con estas dos muestras sonoras, de finales de los años veinte o primeros de los treinta, la primera acompañada por Niño Ricardo y la segunda por Ramón Montoya;


sábado, 15 de noviembre de 2014

Un seguiriyero llamado PEPE MARCHENA

Envío a mi amigo Antonio Beltrán, de Málaga. También para Curro López en su Montalbán de Córdoba.
Envío que hago extensivo a Faustino Núñez, real flamenco de Vigo. 

Vamos a ver, ¿ustedes-vosotros, conocéis a un seguiriyero que se llamó Pepe Marchena? Que sí, hombre, que sí, el mismo de "los cuatro muleros" y de aquello de "era un jardín sonriente", el que le puso un fandango a la mitad de los pueblos andaluces, el famoso tarantero, el que creó una media granadina que él mismo adjudicó a su padre Juan Perea, el de las milongas y vidalitas, el rey indiscutible de las guajiras, el que nos legó las novedosas colombianas. Ídolo de masas en sus mejores tiempos, artista denostado hasta la saciedad por los teóricos neo-puristas que surgieron en los años cincuenta, maltratado por los "flamencólicos" que se unieron al llamado "Neoclasicismo Flamenco", o sea, lo que otros han dado en llamar el "Mairenismo".

Con frecuencia se ha dicho de él que desconocía o que no practicaba lo que Falla consideraba en 1922 como cantes jondos: saetas, tonás, serranas, seguiriyas, polos, cañas y soleares. Que las desconocía es falso puesto que también es falso el que no practicara estos estilos. Ahí está el recuerdo que nos legaron viejos aficionados que lo escucharon cantar esos estilos jondos, además de otros muchos. Pero sobre todo, ahí está su discografía, la cual por cierto, está pidiendo a voces que se la ordene, que se la complete (¿Para cuándo, doña María Ángeles Carrasco, directora de ese casi fantasmal Instituto Andaluz del Flamenco que crearon los políticos del Gobierno Andaluz?). Limitándome a la que yo poseo y aún a sabiendas de que está muy incompleta, me encuentro con estupendos ejemplos de todos los cantes que Falla añoraba.

Hoy, me ha dado por juntar todas las seguiriyas que tengo en mi archivo cantadas por Pepe Marchena. Me salen nueve grabaciones, las mismas que voy a ofrecerles a continuación, siguiendo un orden cronológico, procediendo hacia atrás, es decir, de las más recientes a las más antiguas.


1) Años setenta, con Benito de Mérida en TVE: A mí me duele hasta el alma


2) Año 1963, con Paquito Simón: Qué quejío más grande

3): Año 1963, con Paquito Simón: A los montes de Armenia

4) Año 1930. Con Pepe de Badajoz: Delante de mi mare

5) Año 1929. Con Ramón Montoya: En aquel rinconcito dejadme llorar

6) Año 1928. Con Niño Ricardo: Siempre por los rinconcitos


7) Año 1927. Con Miguel Borrull Hijo: Qué dolor de mi mare


8) Año 1927. Con Carlos Verdeal: Son tan grandes mis penas

9) Año 1924. Con Ramón Montoya: Hasta el alma me duele


Ahí ha quedado eso. Ahora que cada uno saque sus propias conclusiones.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (III)

Fernando VII (retratado por Goya), rey al que muy bien se le podría dedicar aquello de que 



"A mí que me importa, que el rey me culpe, si el pueblo es grande y me abona, voz del pueblo, voz del cielo y andá, que no hay más ley que son las obras, y con el mirabrás tiriti tira y andá..."

Que la cantiña del Mirabrás fue grabada por primera vez por Rafael Romero en 1954 era lo que hace unas semanas "yo creía inocentemente", hasta que me encontré otra grabación, de 1931, en la voz de Manuel Vallejo. Me dio por hablar del tema y así lo hice el pasado 4 de septiembre. Me llegan entonces noticias de otras grabaciones a través de los amigos Faustino Núñez, Sergio García y Gregorio Valderrama. Todo ello quedó recogido en un segundo artículo que dediqué al tema el día 9 de septiembre. Pasan unos días y mi amigo peruano Pepe Bentín me recuerda que el viejo Matrona registró dos cantes de mirabrás en el año 1947. Tratando de ordenar y recontar todas las grabaciones encontradas pongo una fecha final en 1963, en cuyo caso hay que añadir a don Antonio Mairena que grabó esta cantiña en el 1960. Así me salen 13 registros. Pidiendo disculpas porque alguno ya se ha oído en este blog y pidiendo disculpas también porque algunas grabaciones están defectuosas, se las dejo todas, no ya para que la escuchen de corrido (en cuyo caso el cólico de "castañas" está asegurado) sino para que las conserven a modo de "museo" o de documento para futuros estudiosos de la cosa flamenca.

01) Manuel Vallejo-Niño Pérez, 1931


02) Pepe Marchena-Ramón Montoya, 1932

03) Angelillo-Manolo de Badajoz, 1934

04) Juan Valderrama-Niño Ricardo, 1946


05) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947

06) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947 (Mirabrás y Rosas)

07) Manolo Caracol-Niño Ricardo, 1952

08) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1954

09) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1957

10) Manolo Caracol-Melchor de Marchena, 1959

11) Antonio Mairena-Manuel Morao, 1960

12) Juan Valderrama-Juanito Serrano, 1962

13) Pepe Marchena-Paquito Simón, 1963

martes, 23 de septiembre de 2014

¿Rafael Gómez?, ¿Rafael Márquez? Los fandangos de EL LUCERO

Decíamos el otro día que el cantaor montillano don Rafael Gómez Márquez, El Lucero, tuvo una primera etapa de profesional. Fue entre 1929 y los primeros años treinta. Conoció a Manuel Torre y al Cojo de Málaga, alternó con gente como Centeno, Vallejo, Marchena o el Niño Hierro. Es curioso que en los carteles unas veces se anunciaba como Rafael Gómez y otras como Rafael Márquez. Alguien podría pensar que eran personas distintas, pero no. Su hijo Agustín conserva carteles con uno y otro nombre pero con la misma fotografía, lo cual aclara todo. De ambas maneras se le conocía.

Varias veces me ha contado Agustín que su padre cantaba con frecuencia ese fandango que dice
Entre los zarzales se mete
cuando mi perra olfatea,
se mete entre los zarzales,
pá que el guarda no la vea
coger las alondras reales
que han caío en la verea.
seguido de este otro
Con el que la pretendía,
del brazo la vi pasar,
con el que la pretendia,
y mu bajo me exclamaba
ésta si que me quería
aunque no lo demostraba.
que, me insistía Agustín, solía rematarlo con elementos tomados de la malagueña del Mellizo. No olvidemos que su padre se movió en los ambientes profesionales justamente en la época de los "fandangos personales". ¿No sería éste creación suya? Todo apunta a que sí. Escuchen esto:


Pepe Marchena con Paquito Simón, año 1945. Varias veces Pepe Tejada nombra a su amigo "Rafael Márquez" e incluso dice que esa melodía le pertenecía. ¡Vaya, por una vez Marchena no fantasea! Yo animaría los cantaores jóvenes (sobre todo a los cordobeses como Antonio Mejías, Bernardo Miranda o El Troya) a que incorporen este cante a sus repertorios y, ya que vivimos la época de las "etiquetas", lo rotulen, lo anuncien como lo que realmente es: Fandangos de EL LUCERO.