Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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sábado, 6 de diciembre de 2014

Los Flamencos Años Veinte (I). El Cojo de Málaga

El pasado día 26 de noviembre, Álvaro de la Fuente, coordinador del grupo Puente Genil con el Flamenco de Facebook, escribía lo siguiente:

Desde hace unos días una duda se me está haciendo obsesiva: ¿Los años 20 del siglo pasado se cargaron el arte flamenco? Me gustaría leer vuestras sinceras y argumentadas opiniones al respecto.

Hubo comentarios de Sergio García Sánchez, Antonio Ruiz Ramírez, Gregorio Valderrama, Faustino Núñez, Juan Iglesias, Fátima Franco, el propio Álvaro y un servidor de ustedes. Por ejemplo, escribí esto:

Álvaro, yo respondo a tu pregunta con otra. ¿Qué lecturas o qué datos te han llevado a esa "duda obsesiva"?

a lo que mi amigo pontanés contesta así

Bueno, opiniones en ese sentido de grandes aficionados de mi pueblo..., mucho mayores que yo y, por lo tanto, con más conocimientos y experiencias.

Posiblemente Álvaro se refiera a gente que estén, aproximadamente, en la misma generación biológica que yo mismo, generación a la que, consciente o inconscientemente, se nos "mal enseñó" la Historia del Flamenco. La versión "oficialista" partía de que el cante jondo estaba en trance de desaparición hacia 1922 y que un grupo de intelectuales (ya se sabe, Falla, Lorca y demás) convocaron el famoso Concurso de Granada para tratar de rescatarlo. No parece que lo consiguieran y lo que vino después fue para empeorar todo: la tan manoseada ópera flamenca, el fandanguilleo, el coupleteo, el gairerismo..., la ruina,  en fin. El cante declinaba hasta el renacimiento de los años cincuenta, con sus tres tópicos (La Antología de Hispavox, el libro Flamencología de González Climent, los Concursos Nacionales de Córdoba), lo que cristaliza, ya en los primeros sesenta, con la Llave de Oro y la instauración del mairenismo.

Pero no todo era oficialismo. Aunque de manera no coincidente, había gente que levantaban su voz y cuestionaban las doctrinas de Molina-Mairena y sus seguidores a los que yo suelo nombrar como los poetas flamencólogos. Es de justicia citar al viejo navarro don Arcadio de Larrea, al montillano Agustín Gómez y, ¿cómo no?, al madrileño José Blas Vega. Son seguidos por nuevos estudiosos e investigadores que poco a poco, con mucha dificultad, van mostrándonos otra versión, más real, de la Historia del Flamenco. Me olvidaré, y ellos me perdonarán mi error, de alguno que otro, pero quiero citar nombres como los de Eugenio Cobo, Ortiz Nuevo, Gerhard Steingress, José Gelardo, José Manuel Gamboa, Manuel Bohórquez, Antonio Barberán, Rodríguez Peñafuerte o Pérez Merinero, a los que hay que unir musicólogos como Guillermo Castro o Faustino Núñez, sin olvidarnos de expertos en discografía antigua tal cual lo fue el extremeño Yerga Lancharro y lo es hoy el incansable madrileño Carlos Martín Ballester.

A la vista de todo lo que ha avanzado la flamencología, se hace muy difícil de imaginar que en los años 20 nadie se cargara el flamenco. Estaban Antonio Chacón, Manuel Torre, Cayetano de Cabra, El Cojo de Málaga, José Cepero, Escacena, La Niña de los Peines... Se rescata al viejo Tenazas, a la vez que irrumpen con fuerza no ya el niño Caracol sino también Vallejo o Marchena. Yo más bien pienso que hay que hablar de
Los Flamencos Años Veinte.    

¿He dicho antes discografía antigua? Sí, su rescate y el uso de las nuevas tecnologías han permitido poner a nuestro alcance voces que hasta no hace mucho sólo podían escuchar algún que otro afortunado coleccionista. ¡Bendita digitalización! Y al llegarnos este precioso legado a los aficionados comunes, hemos comprobado cuánto y cuánto se grabó en aquella década.



Y nada de "pamplinerías", sino cantes de mucha enjundia flamenca ejecutados a la perfección por cantaores de primera fila. Se me agolpan en la memoria muchos nombres. Procuraremos ir dándole salida en sucesivas entregas al menos a varios de ellos. Por ejemplo, para hoy se me ocurre un nombre: ¿qué les parece Joaquín El Cojo de Málaga? Su voz ha aparecido con frecuencia en mis cuadernos y, como recordatorio, les invito a que usen los siguientes enlaces para escucharlo:



1) Rubia la mujer primera, Fandangos-Granaínas con Miguel Borrull, 1921

2) Viva Lorca y viva Murcia, Minera con Miguel Borrull, 1924

3) Lo menos noventa y nueve, Fandango con Miguel Borrull, 1925

5) Tranquilo estaba esperando, Saeta, 1927

Pero quiero añadir algunas grabaciones más por ver si después de oírlas alguien sigue pensando que en los años veinte "se cargaron el flamenco".

6) Toas las mañanas la llamo, Taranta con Miguel Borrull, 1921

7) Anda y cuéntale esas quejas, Soleares con Miguel Borrull, 1923


8) Qué dolor de mi mare, Seguiriyas con Miguel Borrull, 1923


9) A ti te llaman la diosa, Fandangos de Lucena con Miguel Borrull, 1928

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un fandango de Rafael Pareja (II)

Hace dos años y pico, concretamente el día 25 de agosto de 2012, publiqué un artículo bajo el título Un fandango de Rafael Pareja. Usen el anterior enlace, lean y luego seguimos.

Comparábamos un tipo de fandango que tal vez iniciara el Cojo de Málaga y luego grabaron El Gloria y Pepe Marchena. Se nos ha dicho que en realidad era de Rafael Pareja y así lo creímos. No fuimos los únicos en hacerlo en el mundo de las redes. En el blog Iniciación al flamenco, el 9 de febrero de 2013, leemos esto:


Dentro de la profusión de fandangos personales que proliferaron en la época de la ópera flamenca, podemos destacar los fandangos del Gloria, que se han seguido cultivando posteriormente por su vistosidad. Estos fandangos fueron creados en realidad por Rafael Pareja, amigo de Pepe Marchena, quien los divulgó y transmitió al Niño Gloria, el cuál los popularizó hasta el punto de que quedaron con su nombre.

Hoy volvemos sobre el tema y lo hacemos por dos motivos:

1) En mi artículo citado, Marchena hace su versión del fandango en cuestión con la letra A implorar vienes perdón. Parece como si ya conociera la del Gloria y siguiera su modelo. Decimos esto porque el propio Marchena nos había dejado otras versiones más personales, más "marchenistas" quiero decir. Pulsemos el enlace El fandanguillo de Osuna según Hipólito Rossy. Oigamos la letra Porque volar no podía que Marchena hace como "fandango de Osuna" y oigamos la copla Mi paloma mensajera que aparece como "fandango de La Roda de Andalucía". Fantasías aparte en sus etiquetas, personalmente las tengo por dos joyas, por dos muestras de lo que supuso la estética del marchenero.

2) Por la misma época este fandango que decimos de Pareja fue grabado por otro de los grandes de la Historia del Flamenco. Me refiero al sevillano Manuel Vallejo. Antes de que lo comentemos, les invito a oírlo:


Acompañado por la guitarra de Ramón Montoya, en una grabación de 1929, Vallejo hace tres letras siendo las dos primeras del tipo "Gloria". Con letras distintas, esto lo repitió en el mismo año y con el mismo tocaor. Veamos: cantaores casi de la misma edad (Vallejo nace en 1891, El Gloria en 1893), graban la misma melodía en el mismo año, el citado 1929. Una diferencia: Vallejo se hace acompañar por verdiales, detalle que avalaría la autoría de Pareja pues se dice que sus primeros fandangos fueron adaptaciones de primitivos verdiales malagueños.

El material queda servido. Ahora que los buenos aficionados debatan y, sobre todo, que los expertos estudien.

viernes, 26 de julio de 2013

¡Ná de Madrid ni de Corte, qué viva Lorca y viva Murcia!

Cada día más recluido en mi casa, paso muchas horas ordenando mi archivo sonoro y la verdad es que me lo paso mu requetebién. Ustedes saben, y si no yo se lo cuento, que la casa Pasarela de Sevilla publicó en 1990 un álbum de título Flamenco Viejo donde se recogen unas grabaciones hechas en magnetófono casero allá por los años cincuenta por Pepe Marchena junto al guitarrista Benito de Mérida. Disco entrañable en el que podemos oír cosas como ésta:


¡Cosa más bonita!, pero ¿qué es eso de Malagueña de Paco la Luz? En las conversaciones entre aficionados siempre la habíamos tenido como una de las malagueñas de Chacón aunque, cosa curiosa, el propio don Antonio Chacón al grabarla, en 1928 junto a Perico el del Lunar, la etiquetó como Cartagenera.

Malagueña de Chacón. Así la presentó el genial Manolo Caracol en su antología Una Historia del Cante Flamenco (1959) junto a Melchor de Marchena.


(Señalemos, así, entre paréntesis, que no es esta de Caracol la mejor versión de la malagueña en cuestión. Al de Sevilla no le iban estos cantes, pero se empeñó en grabarlos...)

Años después nos dijeron que este cante era una Malagueña del Canario y esa parece ser la "doctrina oficial" que se mantiene hoy día. Pero en fin, un poquito hartos de tanto Madrid y de tanta Corte, nos encontramos una "perla", etiquetada como Lorqueña unas veces y recientemente (desde que ha llegado lo del "código de barras" para los cantes levantinos) como Minera de Pedro el Morato. Grabación de 1924 con el guitarrista Miguel Borrull y el cantaor El Cojo de Málaga:


De acuerdo, Joaquín, ¡ná de Madrid ni de Corte, qué viva Lorca y viva Murcia! (La melodía no es misma que estábamos oyendo pero viene a cuento traer esta grabación por su letra).

Aclaro que al publicar este artículo no está en mi ánimo abrir ningún tipo de debate. Lo hago para mostrar una vez más los galimatías con que nos encontramos los aficionados a la cosa esta del flamenco. Hagan lo que yo: disfruten los audios y dejen que otros elucubren.

sábado, 25 de agosto de 2012

Un fandango de Rafael Pareja

Imaginemos que varios de ustedes, posibles lectores, están sentados conmigo en una mesa hablando de lo nuestro (el Flamenco, por supuesto), sin que nos falte un platito de jamón de la Sierra y unas medias botellas de Montilla-Moriles. Les invito a que escuchen una grabación: 



Sí, es del Cojo de Málaga, año 1925, acompañado por Miguel Borrull. Menos elaborado que como hoy se conoce, dice uno de ustedes, a mí me recuerda el Fandango del Niño Gloria. Oigamos y comparemos:



Aquí está el jerezano, con Niño Ricardo, interpretando su versión del fandango, la que ha pasado a la posteridad con su nombre y la que se sigue cantando por las nuevas generaciones. ¿De quién es este fandango? Se hace un poco difícil imaginar que Joaquín Vargas "Cojo de Málaga", nacido en 1880 y precursor en tantos estilos flamencos, lo hubiese tomado de Rafael Antúnez "El Gloria", trece años más joven que él. Aquí hay tema para debatir, pero, para ampliarlo, traigo una tercera grabación:



Es del Niño de Marchena con Ramón Montoya. No sé el año exacto en que se grabó pero desde luego como muy tarde pudo ser en 1930. En la primera letra vuelve a aparecer lo que llamamos el "fandango del Gloria". ¿También el entonces llamado rey del fandanguillo se inspiró en Rafael? Sí, pero no en Rafael Antúnez sino en el trianero Rafael Pareja (a quien incluso nombra al comienzo de la grabación), nacido en 1877. Éste y no otro, dicen los expertos, es el padre de la criatura, aunque yo sospecho que la autoría pudiera estar compartida con el Cojo.

En todo caso, Pareja está considerado hoy por hoy como uno de los creadores del "fandango personal". Más que figura del cante fue "maestro de cante". De él aprendieron el Niño Gloria, Marchena, Varea, Pepita Caballero, el Niño León y otros muchos. En concreto parece probado que el fandango que hoy nos ocupa lo aprendieron de él tanto el Gloria como Marchena. El de Jerez hizo una versión digamos que valiente, elaboró un cante de poder. Tuvo aceptación y, como ya se indicó, ha llegado hasta nuestros días. Por su parte, José Tejada hizo una composición melodiosa, lírica incluso. Lo grabó, con letras diversas, en cuatro o cinco ocasiones más. Pero Marchena es menos imitable y su versión se quedó en él. Puestos a elegir, y termino, les confieso que disfruto mucho más con el marchenero.

miércoles, 4 de julio de 2012

A vueltas con la rondeña. El Cojo de Málaga

Joaquín Vargas Soto nació en Málaga el 27 de julio de 1880. Murió en Barcelona el 14 de abril de 1940. Una poliomielitis aguda lo dejó cojo de por vida y, por eso, cuando se hizo artista flamenco, fue conocido como El Cojo de Málaga. De raza gitana, seguidor de la escuela de don Antonio Chacón, fue un especialista y divulgador de lo que ahora se suele llamar Cante de Levante. Tal vez por estas dos razones (chaconero y levantino) no recibió las bendiciones de la flamencología oficial que partió del cordobés Ricardo Molina en colaboración con el cantaor sevillano Antonio Mairena. Dejó una amplia discografía acompañado por los Miguel Borrull, padre e hijo, todo ello en la década de los años veinte del siglo XX. Justamente en una grabación de 1925 podemos oír esto:


¡Vaya por Dios, qué hallazgo! Etiquetada simplemente como "Fandangos", nos encontramos una melodía que en los años cincuenta Varea volvió a grabar y, un poco después (1954), Jacinto Almadén registró en la Antología de Hispavox como Rondeña, nombre que perdura aún hoy día. ¿Rondeña de Ronda? Yo cada día estoy más convencido de que no, pero hay que admitir que, al menos en esta versión (porque hay otras para el nombre de rondeñas), se trata de un fandango con raíz en Málaga.

Pero hay más sorpresas en esta grabación del Cojo. Vuelvan a oír la segunda letra y verán que ahí está el germen de la versión flamenca del Zángano de Puente Genil, desconocida en la discografía hasta que hacia 1957 la grabara Antonio Fosforito. Después lo hizo Pedro Lavado, también de Puente Genil, y modernamente no falta en esas tandas que llaman "cantes abandolaos" junto a las rondeñas, los estilos lucentinos o los fandangos asociados al Breva o a Yerbabuena. Joaquín Vargas ya lo hacía todo eso y mucho más hace noventa años.