Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 4 de septiembre de 2015

MISA FLAMENCA, 1966 (II)

Como saben ustedes, el pasado día 1 les hablaba de la MISA FLAMENCA que grabó la Philips en el año 1966. No fue la primera ya que, como nos comentaba el amigo Leonardo Velasco, en 1965 se había grabado una Misa Gitana por parte del cantaor El Rerre de los Palacios. Tampoco la última: en ese mismo 1966, con sello de Polydor, apareció una Misa del Cante Grande de la que hablaremos otro día. Después vinieron muchas, algunas grabadas no ya en estudio sino en los propios templos, tal como ocurrió con una muy celebrada que se cantó en Sevilla, según nos dice José Luis Tirado, con las intervenciones de Antonio Mairena, Naranjito de Triana, Luis Caballero y el guitarrista El Poeta. Para mi gusto, ninguna superó a la de la Philips, hecha excepción de la que nos brindara Enrique Morente porque eso era otra cosa, era la versión personalísima del recordado Enrique sin apoyarse en textos litúrgicos sino puramente literarios. De esa misa ya habíamos hablado en este cuaderno el día 13 de diciembre de 2014 (cuarto aniversario de la muerte del cantaor) como pueden comprobar usando este enlace.

Hemos vuelto al tema de la misa de Torregrosa y de Fernández de la Torre porque bastantes aficionados, a través de correos particulares, me han pedido que publicara los registros no incluidos en la anterior entrega. Si en ella iban el Credo y el Agnus Dei, aquí tienen el Kyrie, el Gloria y el Sanctus:







Impresionante la ejecución del cantaor de Andújar Rafael Romero, frescura en las jaberas de Los Serranos, puro rezo por malagueñas el de Pericón de Cádiz. Pero, ¿qué me dicen de ese cante de trilla que hacen la parte femenina de los coros Maitea y Easo de San Sebastián? Exquisitez debe ser la palabra. 

martes, 1 de septiembre de 2015

MISA FLAMENCA, 1966

Fue en 1959 cuando aquel Papa con cara de buena persona que se llamó Juan XXIII convocó el llamado Concilio Vaticano II, cuyo desarrollo transcurrió entre 1962 y 1965, suponiendo el aggiornamento, la puesta al día de la Iglesia Católica. Entre otras cosas, se abandona la misa oficiada siempre en lengua latina para adaptarla en cada zona a la lengua vernácula, a la vez que los cantos gregorianos cedían el paso a los procedentes de los folk-lores de cada país. Y multinacionales como Philips (que éstas si que sabían ponerse al día para seguir vendiendo) propician la grabación de misas "localistas". Así se registran la Misa Luba (del Congo) o la Misa Criolla (de Argentina). Y, ¿en España? Aquí la discográfica se plantea dos proyectos: la Misa Mozárabe y una Misa Flamenca.

Para esta segunda se recurre al compositor José Torregrosa (en realidad, José Alcaraz Torregrosa, Alicante 1927, Madrid 2005) y al escritor Ricardo Fernández de la Torre (Málaga 1927, 2005), el primero para imaginar la música y el segundo para adaptar los textos. El alicantino pretendía una conjunción de la música culta con la popular-flamenca. Para la primera, buscó el auxilio del coro donostiarra Maitea al que se unieron algunos miembros del coro Easo, también de San Sebastián, unos y otros bajo la dirección de José María González Bastida (Maestro Bastida, Bergara 1908, San Sebastián 1997). En cuanto a la parte flamenca se contó con la asesoría de Antonio Sánchez Pecino (Algeciras 1908, Madrid 1994), sí el marido de la portuguesa Luzía y padre de Ramón, Paco y Pepe de Algeciras. Son los cuatro personajes (Bastida, Torregrosa, De la Torre y Sánchez Pecino) que aparecen en la foto a nuestra izquierda.

Para las guitarras flamencas se recurre a Ramón de Algeciras y a Serranito. La nómina de los cantaores es de lujo: Rafael Romero, Pericón de Cádiz, Chocolate, Pepe El Culata, Pepe de Algeciras (o Pepe de Lucía) y Los Serranos, todos ellos muy conocidos salvo estos últimos cuya fotogtafía podemos ver. Hemos averiguado que respondían a los nombres de Eusebio Gilabert y Domingo Torres. No es frecuente en el flamenco que dos cantaores vayan alternándose en los versos de una copla, pero en el caso de esta pareja queda, en mi opinión muy conseguido.

La Misa consta de cinco fragmentos:

1) Kyrie. La Caña. Rafael Romero y Coros
2) Gloria. Cantes de Málaga. Los Romeros, Pericón de Cádiz y Coros
 3) Credo. Debla y Seguirillas. Chocolate, El Culata y Coros 
4) Sanctus. Cantes de Trilla. Coros 
5) Agnus Dei. Cantes de Cádiz. Pepe de Lucía, Los Serranos y Coros. 

Les brindo la audición del Credo, donde tanto Chocolate como El Culata están inmensos, pletóricos de buen cante. Vean que la introducción se hace a compás de seguirillas marcado con los nudillos sobre una vieja puerta de madera. No sé si el propio Pericón o quien, pero alguien me contó que era una puerta del siglo XVI cogida de la catedral de Toledo.



Y para los que no conozcan este disco ni a Los Serranos les dejo con el Agnus Dei donde este dúo juega con unos aires de mirabrás.