Primavera de 1973. Yo vivía mi exilio dorado como Catedrático de Matemáticas en la gallega ciudad de El Ferrol pero bajaba con mucha frecuencia a Madrid, algunas veces por obligación, casi siempre por devoción. En la capital me solía juntar con mi amigo Enrique Morente, mejor aficionado aún que cantaor y ya es colocar muy alto el listón. Siempre me ponía al tanto de las novedades. La noche del 24 de abril me dice que tenía que conocer a un chavalito jerezano que bailaba tó lo bien que se puede y más. Dicho y hecho, nos fuimos a un tablao cuyo nombre no recuerdo pero que estaba cerca de Sol, por la calle Mayor o tal vez por la calle Arenal. Allí bailaba Diego Garrido Valencia, Dieguito el de la Margara, un niño que entonces contaba doce años. Daba gloria verlo bailar por bulerías, haciéndole el cante su paisano El Nano. Pasamos una buena velada y, como recuerdo, me queda esta foto en la que aparecen su madre La Margara, Dieguito, El Diamante Negro, El Nano de Jerez, Enrique Morente y Andrés Raya.
No volví a saber de esta promesa del baile, si bien, hoy al encontrar la foto entre un montón de los papeles que asfixian mi rincón de trabajo, me he interesado por él. Las redes me dicen que se hizo futbolista y llegó a estar en la plantilla del Cádiz. Ahora, retirado, reparte su tiempo entre baile y deporte. También he encontrado un vídeo donde podemos ver cómo baila. Con él les dejo
