Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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miércoles, 19 de febrero de 2020

ORTIZ NUEVO, usted no es el albacea del legado de ENRIQUE MORENTE

Cuando hace tres o cuatro años se dio a conocer la cantante Rosalía como presunta cantaora de flamenco, una de las primeras personas de cierto relieve en el mundillo de lo jondo que la recibió con todo tipo de elogios fue José Luis Ortiz Nuevo. La piropeaba y la defendía frente al numeroso grupo de aficionados que la considerábamos como una invasora carente de la expresividad que caracteriza a nuestro arte. En ese empeño sigue cual medieval caballero batallando por la dueña de sus desvaríos.


Recientemente ha dado una conferencia en el Taller de Músics de Barcelona bajo el título
La Rosalía: más flamenca no pué sé
Fue a las 12 horas del martes día 21 de enero de 2020. Parlamentó durante una hora y media y al día siguiente en Diari Ara en castellano Xavier Cervantes nos dio crónica que pueden ustedes leer pulsando en este enlace


¡Vaya, y nosotros sin enterarnos de nada! ¡Es que somos unos puristas irredentos, sordos y ciegos ante lo nuevo!

Después de este bolo, nuestro hombre, al que algunos nombran como El Poeta de Archidona, es entrevistado por la revista La Famenca. Lean, lean por favor:


¿No estaré soñando?, ¿cómo un flamencólogo de su nombradía puede hablar así? Mejor disco del XXI, revolucionaria como en 1910 lo fuera la Niña de los Peines, constructora de un mundo musical contemporáneo partiendo de dos manifestaciones básicas del flamenco como son la bulería y la bulería, envidiada por quienes la cuestionan porque ella ha triunfado en muy poco triempo, ganando mucho dinero y careciendo de origen andaluz, etc. Y de pronto el habitualmente manso Ortiz, látigo en mano, se pone a fustigar a personajes como José Mercé, Farruquito y Miguel Poveda.

Hasta aquí, todo este affaire del enamoramiento del Poeta, de la defensa cuasi medieval de la muchacha de Sant Esteve Sesrovires, la conferencia y la entrevista, únicamente me han producido risa. ¿Qué podíamos esperar de un personaje que desde unos años hacia acá se presenta en muchos escenarios como un cómico del flamenco? ¡Una gracieta más de quien ha jugado a mosquear al personal!

Pero la cosa no queda ahí. Le nombran a Estrella Morente, la hija mayor de Enrique, y nuestro hombre suelta esto:
Cómo es posible que desde que murió su padre no haya hecho ninguna aportación seria al flamenco contemporáneo con el conocimiento profundo, la garganta prodigiosa y la belleza que ella tiene. ¡Que lo tiene todo! ... ¡Cómo es posible que siendo hija de quien es esté muda y haciendo galas como si fuera Rocío Jurado! ... Aunque suene a reprimenda, me da mucho coraje que una artista de la envergadura de Estrella Morente vaya camino de convertirse en su madurez en un revival de la copla española del siglo XX cuando ella tendría que estar abriendo puertas en el siglo XXI.
¡Pobre Estrella! Claro que no se queda sola porque seguidamente Ortiz la toma con Arcángel:
(Incluyo a Arcángel en esta crítica contundente) porque fue uno de los artistas jóvenes más queridos por Morente y ha hecho cosas importantes, detalles saludables, con las Voces Búlgaras y la Accademia del Piacere, siguiendo el camino del maestro ... El flamenco que representan ellos (Estrella y Arcángel) está ausente, caduco y sólo mira al pasado.
¿Cómorrr? ¿Es usted el albacea de la herencia de Enrique Morente por un casual? Dígame, don José Luis, ¿en qué notaría esta guardado ese mandato? No, usted no es nada de eso, usted lo ha soñado en la modorra de alguna siesta cervecera. Usted, con sus palabras, cae en la mayor de las contradicciones:
el gran crítico de los talibanes del mairenismo, se convierte en el mayor talibán del morentismo.


Nota: Por razones que no vienen a cuento ser explicadas, este artículo, publicado el 19 de febrero pasado,  ha estado unos días quitado del público. 

lunes, 27 de enero de 2020

"Juro que" con el FLAMENCO no acaban ni ROSALÍA ni sus palmeros flamencólicos

Sí, yo, Andrés Raya, cordobés de Fernán Núñez, de no sé cuantísimos años de edad, sano según los médicos al menos en lo que a mi cerebro afecta, 
juro que con el FLAMENCO no acaban ni Rosalía ni sus palmeros flamencólicos.
Y lo digo a pesar de que a la señorita Rosalía Villa Toabella le entreguen toda suerte de trofeos y se vea regalada por los aplausos de numeros públicos de numerosos escenarios en numerosos países, incluída esta España viva, esta España muerta. Y, como entre aficionados al Flamenco estamos, también lo digo a pesar de que la defiendan y piropeen algunos de esos personajes, cuyo papel en el Flamenco nunca ha definido nadie, que hemos dado en llamar flamencólogos, aunque yo prefiero usar el término de flamencólicos que inauguró mi desaparecido amigo el cantaor Enrique Morente Cotelo en una entrevista concedida a Paco Almazán para la Revista Triunfo (28 de noviembre de  1970) de la cual, como prueba de lo que digo, les muestro un trocillo.


A todo esto, ustedes dirán que a qué viene esto en mi cuaderno de Memorias Flamencas. Lo aclaro: cuando pensábamos que la tal doña Rosalía, después de dos discos en los que invadió terrenos que le eran ajenos y nos echó a pelear a la afición sobre si se trataba de música flamenca o no lo era, le dio por cantar de to y en tos los laos, triunfando en toda suerte de plazas, algún ingenuo como yo creyó que se iba de nuestras lindes, que nos dejaba en paz escuchando lo que siempre hemos oído y esperamos hacer hasta que el Buen Dios nos llame a cuentas. Pero no ha sido así y la fiera (más que Lola Flores pienso yo) ha vuelto con un vídeo donde canturrea a su parchosa, pastosa y gangosa manera una suerte de tangos flamencos acompañada la guitarra por Joselito Acedo. El título es "Juro que" y el texto  (cuyo autor no acabo de saber quién es), graciosillo y macarrilla, dice así:

Que ya lleva mi niño preso
más de cuatrocientos días,
lo tenía agarrao en la cama
al llegar la policía.
Ni un beso pude darle
de despedida y eso me arde.
Juro que, juro que, juro que, juro que
el tiempo que tú entres dentro
yo te esperaré.
Y en una carta te digo:
el primer día de permiso
lo vas a pasar conmigo.
Bolso Gucci, diamante y marfil,
que todito lo empeño
pa poderte sacar de ahí,
que si no sales tú, entro yo,
atraco un banco esta noche
y que me lleven a prisión.
Juro que, juro que, juro que...

¡Ojú, mi arma!, hasta los bolsos Gucci salen a relucir en este poemilla donde lo que no nos aclaran es por qué la policía tuvo que llevarse a "su niño". ¿Es esto válido?, ¿un poema así para flamenco donde estamos acostumbrados a preciosas coplas de amor, desamor, fiesta, madres, hospitales y cementerios? Pues sí, ¿por qué no? Hace cincuenta años el citado Paco Almazán le planteaba estas dudas a ese cantaor que conocemos como Manolo Caracol y éste se expresaba así (Triunfo, 8 de agosto de 1970)
   

Tangos, ¿de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga, Linares, Badajoz?, ¿asociados a algún o algunos nombres propios? Más de un despistao ha publicado que son de La Repompa pero la verdad nos la regala uno de los flamencólicos que sirven de palmeros a la diva catalana. Lean lo que escribía en Facebook don Faustino Núñez Núñez, ese "hombre a una guitarra pegado" como le llama mi amigo Virgilio Márquez:


Perfecto, don Faustino, si bien se le ha colao al final lo de "¡Y no me pagan por esto eh!", que sin ser tan mal pensao como otros, enseguida nos trae a la memoria aquello de
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Cuentan que la susodicha cantatriz Rosalía fue alumna del gallego Núñez y de ahí viene su devoción hacia ella. Pero, ahora que hablo de devoción, tengo que citar a uno de los flamencólicos más flamencólico de todos los flamencólicos, ese viejo conocido mío que responde al nombre de don José Luis Ortiz Nuevo. Lleva años dedicándole piropos, comparándola hasta con Nuestra Señora Doña Pastora Pavón, preparando conferencias para decir poco menos que
Rosalía, ¿y tú me preguntas qué es el cante?, el cante eres tú,
emulando al gran Bécquer, que por algo al referido flamencólico lo llaman El Poeta. Lo suyo con Rosalía es casi enfermizo, es que la adora, la idolatra y yo creo que alguna que otra noche le dedica sus oraciones. Vean una de sus últimas boutades publicada (también en Facebook)


Pero, señor Ortiz, ¿nos está usted diciendo que Rosalía nos devuelve a la época de las rondeñas, jotillas, vitos, parrandas y seguidillas corraleras o bíblicas?, ¿se tendrá que vestir Rosalía a la manera en que lo hacen las gentes de las serranías malagueñas para formar sus pandas y cantar, y bailar vardiales? Después, ¿tendremos que esperar a un Planeta, una María Borrico, un Lázaro Quintana, un Antonio El Fillo, un Nitri?, ¿nacerá un Silverio que los juntará a todos y les dirá que sus gritos podían generar negocio?,  ¿volverán músicos natos como El Mellizo y sus dos grandes discípulos Fosforito y Antonio Chacón? No sigo, don José Luis, sólo espero que despierte de ese sueño, de ese sopor al que voluntariamente se entrega y asuma la realidad. Le juro que con el Flamenco, ustedes no acaban.


Posdata: Si alguien hubiera por esos rincones que aún no haya oído los tangos de la cantatriz Rosalía, aquí están en su versión official.


          

lunes, 20 de mayo de 2019

La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

Las otras siete provincias andaluzas siempre tuvieron "peluza" de Sevilla, celillos más exacerbados si cabe en Málaga, en Granada o en Córdoba y más patentes en las capitales que en los pueblos. Los sevillanos son conscientes de ello y se trabajan muy bien ser number one en cuanto pueden sin permitir que nadie nadie se les subiera a sus parras. Así ocurrió, por ejemplo, cuando en 1980 autoridades y aficionados al Flamenco en la ciudad del Betis montaron un concurso de cante que superara a los de Córdoba. Nació con vocación bianual, creando como trofeo el llamado Giraldillo del Cante. El evento se bautizó como Bienal Flamenca de Sevilla y, a día de hoy, se han celebrado veinte ediciones, si bien desapareció el concurso y se convirtió en un macro festival con diversos escenarios a lo largo de varias semanas.

Los críticos con el devenir de la Bienal (entre ellos su creador, José Luis Ortiz Nuevo) dieron en cambiar lo de Bienal por Vietnam. Me gustó el remoquete y desde luego lo uso en mi lenguaje coloquial. Y bien, en la última Vietnam resulta que Sevilla traicionaba al Flamenco al incluir en su programación a un cantante que se declara ex-flamenco y que ha insultado a nuestro arte siempre que le ha venido en ganas, y, para más inri, también traía a una cantatriz que, ausente de todo sentido flamenco, se ha dedicado a remedar a nuestras figuras históricas y, con ayuda de discográficas y medios de prensa y más de un flamencólogo desnortado, la han proclamado como la revolucionaria del flamenco del siglo XXI. Naturalmente, les estoy hablando de Niño de Elche y de Rosalía.

Córdoba no montó bienales sino que cada año celebra, de un tiempo a esta parte, una Noche Blanca del Flamenco, noche en la cual se ofrecen actos flamencos al aire libre en recintos tan grandes como las plazas de Las Tendillas y de La Corredera, históricos-monumentales como el Patio de los Naranjos de la Mezquita o el Compás de la Iglesia de San Francisco, además de placetas recoletas para actos no mayoritarios. Estas noches, unidas a los históricos Concursos Nacionales, a los veraniegos Cursos de Guitarra y, en los últimos años las Matinales Flamencas y otros actos en la Posada del Potro convertida en Casa del Flamenco-Museo Fosforito, han conseguido que el Ayuntamiento de Córdoba compita de igual a igual con el Sevilla.

De igual a igual para lo bueno, pero ¡ay! también para lo malo. ¿Que Sevilla lleva a Niño de Elche y a Rosalía?, pues nosotros no podemos ser menos. Y así ocurrió en la Noche Blanca de 2018 en la que actuó Niño de Elche y así va a ocurrir en la próxima de 2019 trayendo a Rosalía. Tremendo error de este Ayuntamiento que ha despintado la fama de seriedad con la que Córdoba siempre había tratado a todo lo Flamenco. Por eso, al igual que la Bienal se convirtió en Vietnam, la Noche Blanca ha dejado de serlo para mí y desde ahora diré que en Córdoba se celebrará la Noche Negra del Flamenco.

Hoy no hay música en mi artículo porque no me apetece nada escuchar a los nombrados. Les dejo, para los forasteros, los carteles de la Noche Negra de 2018 y de 2019.



Nota: Aunque amplíen ustedes las imágenes no verán los nombres de los no deseados. Se han escondido en las respectivas manchas negras de mi particular cosecha. Buenas noches.



Córdoba, 20 de mayo de 2019 



martes, 26 de marzo de 2019

Antonio Villarejo, sepa usted que los jóvenes flamencos también entienden de quejíos



Antonio Villarejo Perujo es un Ingeniero Agrónomo nacido a mediados del siglo XX en el seno de una familia de labradores en el malagueño pueblo de Cuevas del Becerro, próximo a la ciudad de Ronda. Titulación y herencia familiar, le han llevado a dedicar su vida al campo y de manera especial a la ganadería, llegando a montar una factoría de elaboración de quesos de cabra comercializados bajo el nombre de Rey Cabra.




Cursó su carrera entre las Escuelas de Agrónomos de Córdoba y de Madrid. En la primera cuajó como aficionado al Arte Flamenco, llegando a promover varios recitales de cante. A uno de ellos, en el que cantaba El Lebrijano, pude asistir porque me cogió de paso por mi ciudad. Cuando Antonio se marchó a Madrid, se hizo residente del Colegio Mayor San Juan Evangelista. Allí ya funcionaba el Club de Música, promovido por el almeriense Alejandro Reyes Domenech-Rodríguez, y Villarejo se integra en él con la función de organizar recitales flamencos.


Buscaba por Madrid a las mejores figuras y lograba convencerlos para que acudieran a cantar en el Colegio por la módica cantidad de 5000 pesetillas. De esta forma, por el salón de actos del San Juan fueron desfilando todos aquellos que eran alguien en el mundillo Flamenco. Cuando Antonio acabó sus estudios y volvió a su tierra, esta labor tuvo continuidad y podemos afirmar que el Colegio se convirtió en un templo sagrado del cante, destacando la presencia frecuente de dos figuras irrepetibles: Camarón y Enrique Morente.


Debo añadir que Antonio Villarejo también ejerció la crítica flamenca en prensa, concretamente en el desaparecido diario Informaciones de Madrid, quedando en su haber la última entrevista concedida por el genial Pepe Marchena.

De vuelta a su pueblo malagueño, Antonio se dedicó, como hemos señalado arriba, a ejercer su profesión de Agrónomo en sus propias tierras. Tan intensa debió de ser su dedicación que Villarejo dejó de lado su faceta de aficionado flamenco. A instancias mías, apareció por Madrid el 17 de octubre de 2008, en un recital de Enrique Morente y Pepe Habichuela presentado por cuatro viejas glorias del estudiantado entre las que estaba él y estaba yo, precisamente los dos colocados a derecha e izquierda de Habichuela en la foto del lateral.

Pasaron 6 o 7 años de este evento y un buen día nuestro Antonio Villarejo aparece por las redes queriendo hablar de Flamenco. Le di la bienvenida y lo presenté en foros donde se trataba el tema. A las pocas semanas detecté que venía con unas ideas de renovación un tanto extremas. Por ejemplo, recuerdo que redactó un documento sobre concursos flamencos en los que se exigiría a  cada aspirante presentar un cante de su creación. ¡Por Dios!, eso era desconocer del todo el terreno que Antonio había dejado de pisar casi 40 años antes. En ese afán renovador estaba cuando amaneció en el firmamento flamenco el fenómeno Rosalía. A Villarejo le vino como anillo al dedo para explayar su visión de un nuevo flamenco en el que la catalana jugaría papel de primerísima figura. Tal fue su fijación rosaliana que lo apartó de mi amistad y hoy por hoy jugamos en equipos con más rivalidad que la histórica entre Sevilla y Betis.

La cosa es que mi viejo amigo Antonio no está solo en este empeño de considerar como cantaora a la cantante Rosalía. Él secunda a gente famosa en este mundillo como pueden serlo la cantaora Rocío Márquez o los flamencólicos Faustino y su Guitarra, Ortiz el Viejo, etc. En la actualidad parece que mucha de esta gente defiende un cante más de fiesta que el añejo cante jondo. Y afirman que eso es lo que busca la juventud actual. "Las nuevas generaciones son alérgicas al sufrimiento", viene a decir Villarejo hablando de la nacional fiesta de toros y, saltando enseguida al flamenco, dice que los jóvenes esperan  que el flamenco les "traiga más luz y menos quejío".

Como es natural, los aficionados de siempre (ahora nos llaman de todo) sabemos que eso es falso y que el Flamenco se sigue sustentando en el dolor y el gozo, en la pena y la alegría. ¿La gente joven?  Creo que los que predicen la muerte del quejío debieran de oír cosas como éstas:


1) El Boleco, 17 años (Fandangos)





2) El Toto Hijo, 22 años (Soleares de Alcalá)





3) Ángeles Toledano, 23 años (Soleares)





4) Belén Vega, 24 años (Tarantas de Linares)






5) Enrique Afanador, 34 años (Malagueñas del Mellizo)








6) Alicia Morales, 37 años (Seguiriyas)






Sí, debieran de oír estas muestras y tantas otras similares que son cantes de hoy hechos por gente joven de hoy. ¿Quién se atreve a decir que el quejío va a perderse? Lo que sí que debiera de perderse definitivamente es la manía de los moderneros talibanes de la flamencólicofilia de querernos hacer que comulguemos con ruedas de molino pretendidamente flamencas como las de las siguientes grabaciones:



7) Rocío Márquez, 33 años (El último organito)






8) Niño de Elche, 33 (Soledad de la Pereza)







9) Rosalía, 25 años (Disputa, De aquí no sales)




lunes, 28 de enero de 2019

DOLORES DE CÓRDOBA: Rancheras por Bulerías

Envío a Sergio García Sánchez a quien tantas cosas debo.

¿Se acuerdan ustedes de una vuelta, allá por el año 1947, en la que a La Niña de los Peines le dió por grabar lo del Cielito lindo, aquella canción mexicana tan popular? Pues parece ser que a eso se refería, hace unos meses, un cierto escribidor de libros sobre Flamenco (un flamencólogo, suele decir el personal) para justificar las mezcolanzas que hace del Flamenco con otros géneros musicales  una cantatriz catalana muy en boga de un año a esta parte (Rosalía es su nombre artístico). Más o menos, nuestro flamencólico venía a decir que, si Pastora se permitió estos enjuagues, ¿por qué se lo vamos a negar a la principiante Rosalía? La cuestión, en opinión de muchos aficionados y mía también, es que Pastora sonaba flamenco, hacía flamenco de cualquier cosa que cantase, mientras que la muchacha de Barcelona tiene un sonío flamenco plano, o sea, nulo.

Claro que se pueden coger cosas de otros géneros musicales y cantarlos a la manera flamenca siempre que el que ponga la voz sea flamenco de ley. La discografía está llena de ejemplos que no vamos a citar ahora. Me voy a limitar a recordar, a modo de ilustración, a la cantaora festera Dolores de Córdoba, de la cual hablamos hará unas tres semanas. Esta señora, si se lo hubieran propuesto, habría sido capaz de aflamencar, metiéndolo en compás de bulerías, hasta el mismísimo "Capital " de Carlos Marx.




Pues fue la cosa que, en 1966, la discográfica Hispavox le encargó un disco de los de 45 r.p.m. con algunas rancheras mexicanas entonces populares. Grabó, junto a los guitarristas Félix de Utrera y Aquilino Duque, cuatro temas por bulerías. El resultado, para mí, es muy flamenco. Para que ustedes, si no las conocen, puedan opinar, aquí tienen los cuatro registros.



1) Échame a mí la culpa
   

2) La fe perdida

3) Paloma sin nido

4) Pa que sientas lo que siento

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA NIÑA DE LOS PEINES también cantaba "por granadinas"

Carta abierta a don ANTONIO ZOIDO NARANJO, Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Tengo la sana costumbre de no tutear a las personas que desconozco o que no haya tratado personalmente, pero contigo, Antonio Zoido, voy a hacer la excepción. Nuestros pasados han tenido algunos caminos medio paralelos, ambos somos veteranos aficionados al Flamenco, y, además, la edad manda: tú naciste en Monesterio (Badajoz) en el año 1944 y yo lo hice Fernán Núñez (Córdoba) en el 1943. Es decir, soy el mayor entre los dos.

Tenía idea de ti y de tu actividad política y literaria, sabía que, aunque no sevillano, eras uno de esos sevillitas que se adhirieron al todopoderoso Psoe-A. Por eso tu nombre no me era desconocido cuando, tras descabezar al nonato Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, mi otrora conocido y amigo José Luis Ortiz Nuevo, apareció en prensa que serías tú el Director de esta edición. Te seré sincero y te contaré lo que pensé al saber la noticia:

-Ná, un hombre del aparato, mayor de edad y seguramente manejable por el Concejal de Cultura Antonio Muñoz y por el cerebro gris, ya ubicado en los entresijos decisorios del cotarro, como el artista onubense Pedro G. Romero

Mis sospechas aumentaron cuando vi que en la programación aparecían dos figuras ajenas al mundillo Flamenco: Francisco Contreras Molina (Niño de Elche) y Rosalía Vila Tobella (Rosalía). A lo peor me equivoco pero no me cuadraba mucho que tú hubieras elegido a estos personajes porque yo a todos los sevillitas-sociatas-flamencos los hacía seguidores de la ortodoxia mairenista y pensaba que sus cantaores modelos eran Antonio Mairena, Juan El Lebrijano o José Menese.

Bueno, luego ha llegado hasta mí una entrevista que te hace Charo Ramos para Diario de Sevilla, publicada ayer mismo. Quizás ya fueras admirador de la barcelonesa y del de Elche, porque entre tus respuestas encuentro estas palabras:

Rosalía está en la cresta de la ola y sabíamos que iba a arrasar, que podíamos haberla programado en Fibes o en el Maestranza y hubiera llenado, pero no hemos querido hacer excepciones con ella. Una debutante en la Bienal tiene que ganarse su sitio. Sin representar el estilo que más me gusta, ella ha logrado algo muy importante: ha desbarroquizado el flamenco. Canta de un modo más claro, ha aligerado los cánones, en la línea de lo que hicieron en su día La Niña de los Peines y la casa de los Pinini, donde las mujeres cantaban por soleá con menos molduras. Y Rosalía sabe hacer prender las polémicas en boga para reivindicar su arte, al igual que el Niño de Elche, cuyo concierto heterodoxo espero con gran interés.

¡Vaya, esto parece una conversión a lo Pablo de Tarso! Pones a Rosalía a la altura de La Niña de los Peines y (supongo que te refieres a ellas) a las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera. ¿No te has pasado, amigo Zoido?, ¿qué cantes fueron "desbarroquizados" por estas tres monumentales cantaoras?, ¿quiénes los habían barroquizado: Silverio, Mercedes la Serneta, La Andonda, Enrique el Mellizo, Frijones de Jerez, La Roezna, Juaniquí de Lebrija o Joaquín el de la Paula? No, aqui hay algo que se te ha ido de la lengua. O, al menos yo, no comparto tu extraña teoría.

Pero bueno, a nuestra edad ya sabemos que nuestras palabras a veces nos encarcelan. Porque no es solamente que pongas a estos dos exóticos personajes en un sitio que no es para ellos, tal como sucede con la Bienal de Flamenco de Sevilla. Voy a ser bien pensado y voy a admitir que esos contratos estaban ya cerrados cuando se acordaron de ti. Pero es que sigo leyendo y te veo muy optimista con el presente cuando afirmas esto:

Ésta es la época de oro del flamenco sin ambages. Antes encontrabas a Mairena que tocaba todos los palos pero no había tanta gente así. La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína. Ahora hay gente muy completa y que todo lo hace bien, más allá de que tengan momentos más o menos creativos, de que aparezca o no el duende, porque eso ya lo dijo San Juan en el Apocalipsis, que el espíritu sopla donde quiere.

¡Por Dios Santo, Antonio! Es cierto que Antonio Mairena era completísimo en tonás, seguiriyas y soleares, también que conocía muchos y buenos cantes por bulerías y por tangos. Incluso te admitiría que conocía otros géneros de cante, pero ni era largo en ellos ni destacó en su ejecución. En lo suyo era el mejor, pero lo suyo no era, ni mucho menos, todo el Flamenco.

Un error más que cargo a tu cuenta y ahora viene el final: Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, sí fue completísima, conocía todo género de cante, todo lo grabó y en todo fue la number one. ¿Cómo se te ocurrió decir eso de que La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína?  Espero que algún amigo común te haga llegar este escrito y que cuando estés en este punto escuches unas grabaciones de mi colección a ti dedicadas:


La Niña de los Peines-Niño Ricardo, 1927 (Media granaína, Engarzá en oro y marfil)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Media granaína, De cuestiones del querer)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Granadinas, En la cruz alta del barrio)



Nota 1: La copla Engarzá en oro y marfil volvió a grabarla Pastora en 1929 acompañada por Manolo Badajoz. La grabada con Montoya, De cuestiones del querer, no es frecuente en los repertorios de las medias granadinas.

Nota 2: Pastora conocía perfectamente lo que había dicho don Antonio Chacón de que su creación por granadinas debía de llamarse media granadina porque la granadina auténtica es la que cantaba el pueblo. Por eso, en la tercera grabación que hemos puesto, usó el rótulo de Granadinas para lo que hoy suelen llamarse fandangos de Fraquito Yerbabuena o simplemente fandangos de Graná.