Agosto de 1968 que me pasé íntegro en París con intención de mejorar mis conocimientos de la bella lengua francesa. No debí de progresar mucho porque una tarde que paseaba con unos amigos franceses, hablando francés por supuesto, se me acerca uno y me dice:
-Oiga, ¿usted no será por casualidad cordobés?
-No por casualidad sino porque nací en Fernán Núñez.
-Pues yo en Montilla
Abracé al montillano que, por otra parte, me dejó chafado del todo. Hablando en francés y supo el tío que yo era andaluz y cordobés. ¡Sabios en reconocernos las gentes de la campiña!
En ese mes frecuenté mucho la librería "Masperó" que estaba en pleno barrio latino. Allí se podían comprar libros que la censura franquista tenía prohibidos en España. Me compré muchos que, a la hora de la vuelta y aconsejado por otros españoles que hacían lo mismo, mezclé en la maleta con la ropa pendiente de lavado. Los aduaneros de Barajas solían dar de lado a las bolsas con tales contenidos, no percibían que la cultura pudiera ir mezclada con los sudados calcetines y otras prendas más íntimas.
Pero en la librería también vendían discos y allí encontré y compré el vinilo con la portada más fea y ridícula de cuantas tengo en mi fonoteca, Véanla:
Digo portada, digo cubierta. El contenido musical es otra cosa. El Pili, cantaor madrileño (1908-1983, según me comunica el amigo Ramón Soler), uno de los muchos jornaleros del cante que repartieron su vida entre compañías unas veces y entre fiestas privadas la mayor parte de ellas. Me gustó su voz, me sonó flamenco. Me sigue gustando su voz, me sigue sonando flamenco. ¿Lo oímos un poquito por soleá?
En la contracubierta (para colmo escrita en inglés) ni aparecía el año de grabación ni aparecían los nombres de los tocaores. Oyendo el disco pude adivinar que uno de ellos era el guitarrista leonés Vargas Araceli, ¡Vaya por Dios, un cantaor de Madrid con un guitarrista de León! ¡Pá que luego digan que algunos andaluces, simplemente porque no nos guste Miguel Poveda, es que no aceptamos a los artistas nacidos arriba de Despeñaperros!
Oigamos ahora, y terminamos, un precioso cante por guajiras:
Curiosa la segunda estrofa:
Jocosa, sí, pero no le aconsejaría a ningún flamenco actual que la usara.
Oigamos ahora, y terminamos, un precioso cante por guajiras:
Curiosa la segunda estrofa:
El domingo la vi en misa,
el lunes la hice un regalo,
el martes hablé con ella,
el miércoles nos casamos,
el jueves dormí con ella
el viernes la di de palos,
el sábado se murió
y el domingo la enterramos.
¡Vaya una semana triste
para dos enamorados!
Que en una semana estuve
soltero, viudo y casado.
.jpg)