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lunes, 30 de marzo de 2015

Elio Antonio de Lebrija y Antonia Pozo. Discografía comparada


Envío para Sergio García, Luis Pérez y Estela Zatania.

En 1974 se publicó un vinilo de 33 r.p.m. con el título Arte de mi tierra. Guitarras de Manolo Sanlúcar y Pedro Peña, voz de Juan Peña Fernández El Lebrijano. Desde que conocí a Juan hacia 1967 en el tablao madrileño El Duende, mi interés por su cante iba creciendo. Junto a Enrique Morente y Joseíto Camarón, llegaron a ser el triángulo de flamencos, de mi geneación o más jóvenes, que acaparaban mi atención de aficionado. Cualquier cosa que grabara alguno de ellos era compra obligada para mí. y así ocurrió con el disco que citaba antes. Disco que pretendía ser un homenaje y reconocimiento por parte de Juan de los cantes y artistas vernáculos de su Lebrija natal. Espléndida, justísima esa oda que dedica a su viejo paisano el gramático Elio Antonio de Lebrija, el que puso orden para que aprendieran a hablar buen castellano muchos españoles, incluidos algunos que todavía piensan que por aquí abajo, por Andalucía, hablamos un "mal castellano". Pero bueno, no sigamos por ahí y volvamos a nombres de flamencos: el Pinini. Juaniquí. la Tía Seguía y Antonia Pozo. Sí, como bulerías de Antonia Pozo, en el disco se incluía este registro:

¡Qué frescura, qué gracia, Juan! Escuchaba una y otra vez esas bulerías, bueno las sigo escuchando, como el resto del disco, frecuentemente. Abriste una senda que después anduvieron otros flamencos como tu paisano Curro Malena en una grabación con Pedro Bacán o la jienense Carmen Linares acompañada por el jerezano Moraíto. Malena hasta te copió eso de el tío de las castañas. Pero, mira por dónde, hablando del castañero, de pronto me encuentro esta grabación:

Manuel Vallejo junto a Niño Ricardo, año 1934. De inmediato pienso lo importante que sería esta Antonia Pozo como para que Vallejo le cogiera algún cante. Y, como no puedo reprimir mi natural curiosidad, me voy al Facebook (la tertulia que nunca cierra y en eso le gana al bar de la esquina donde tomo mis cervecitas) y pregunto por ella.

El amigo Luis Pérez me habla de la residencia geriátrica REIFS de Utrera a la que solía ir para visitar a una tía suya y, referido a los años 2006 y 2007, me dice lo siguiente:

- Esta residencia está especializada en ancianos que necesitan cuidados especiales por alzheimer o demencia senil. Yo iba allí con mi madre, que es de Lebrija, y me decía: aquella pobrecita vieja de allí, es una cantaora lebrijana, Antonia la Pozo. Sobre 2008 me enteré que había muerto.

Enseguida hago cuentas: supongamos que la anciana "Antonia la Pozo" rondara los noventa años. Tendría que haber nacido hacia 1918. Demasiado joven como para que el ya maduro Manuel Vallejo (nacido, no lo olvidemos, en 1891) tuviera que aprender algo de ella. Necesariamente tuvo que ser al revés y si Antonia Pozo tenía en su repertorio esa bulería de María Trifulca, la castañera es porque la habría aprendido de Vallejo. O incluso de una fuente más cercana en el tiempo. Me explico: indagando por aquí y por allí, y siempre con la inestimable ayuda de Sergio García, experto en discografía flamenca, encontramos unas bulerías de Antonio El Sevillano tituladas Castañas al castañero grabadas hasta tres veces: en 1964 con Paco de Lucía, en 1965 con Manolo Bonilla y Juan Salazar, y, finalmente, en 1971 con Félix de Utrera y José Pérez. Escuchemos el disco de 1965:


¡Qué historia tan linda! ¡Qué bien contá y que bien cantá por el Sevillano! Si, es muy plausible que aquí se inspirara la Pozo e incluso, directamente, el Lebrijano, el cual, por cierto, siempre arrimando el ascua a su sardina, cambia lo de
"lo que quiero es que llegue el día que hasta las vecinas bailen bulerías",
que cantan tanto Vallejo como el Sevillano, por esto otro:
"yo quiero que hasta que llegue el día, los gitanitos bailen bulerías".

Pero volvamos a mi pregunta en Facebook. Además de Luis Pérez, esa norteamericana, más flamenca que la Giralda de Sevilla, llamada Estela Zatania, me escribe lo que sigue:

- Yo sólo sé lo que cuentan en Lebrija, que tenía los nudillos quemados de vender castañas asadas, y de ahí el compás repelao que relacionamos con Lebrija (no digo ni sí ni no, sino que es lo que dicen los lebrijanos). También se cuenta en Lebrija que Antonio Mairena aprendio de Antonia Pozo "El pollito que piaba" y "La Tana y la Juana". Seguro que Gonzalo Montaño Peña te puede informar, Andrés.

¡Vaya, amiga Estela, si hasta va ser verdad que Antonia la Pozo fue la vivita reencarnación de aquella María Trifulca que nombraba Manuel Vallejo! Pero, además, me abres otra vía: ya que no el segundo Nobel Flamenco (perdón, quise decir el segundo Llave de Oro), resulta que hubo un tercer Nobel = Llave de Oro que sí que aprendió cosas de Antonia. Año 1951, guitarra de Paco Aguilera y voz de Antonio Mairena, aquí está lo del "pollito que piaba":

Pues bueno, es la cosa que en ese mismo año 1951 se celebró un Concurso en Cádiz que fue grabado, retransmitido por radio y después pasado a disco. Allí, El Chato de la Isla, con la guitarra de Rafael de Jerez, nos dejó estas bulerías:

¡Vaya, sí es lo mismo de Mairena! Una de dos: o ambos cantaores habían peregrinao a Lebrija para aprender de Antonia Pozo o mucha prisa se dio el Chato en comprar y aprender la pizarra del de Mairena.. al cual, en mi opinión, gana sobradamente en gracia bulearera, aunque más vale que no siga con comparaciones porque luego vienen mis "contrarios" y me acusan de antimairenista irredento. Así que dejamos al pollito estrellao en una era, pero ¿qué pasó con la Tana y la Juana? Me pongo a rastrear por ahí y me encuentro una fiesta por bulerías grabada por Antonio Mairena en 1958 con las guitarras de Paco Aguilera y Juan Moreno (Moraíto) en las que se incluye esta copla:
La Tana e la Juana / y la de Jerez.
Son primitas hermanas, caramba, / no se pueen ni ver.
Total que parece que lo que hay es dos Tanas, una de la Juana y otra de Jerez. Pues, ahora que caigo,
Tana, Tana, Tana, Tana retrechera...
Sí, volvamos a escuchar la grabación de Juan Peña y comprobemos que hacia su mitad incluye otro pregón en el que parece que ofrecen a una tal Tana peras, manzanas y ciruelas.¿De Antonia Pozo, el pregón? Pues va ser que no. Pastora Pavón, La Niña de los Peines, se le adelantó. ¿Qué no? Escuchen estas bulerías de 1913 en las que le acompañaba el guitarrista Luis Molina:

No me tomen por iconoclasta. Antonia Pozo tiene todas mis simpatías, pero las historias han sido como han sido y no como algunos han creído que fueron. El tema da más de sí pero, aparte de que no me gustan los artículos largos, ahora (cuando me faltan sólo días para cumplir ?? años) me coge un poquitillo cansao, así que ya lo retomaremos otro día. Después de todo, ¿para que darnos prisas en aclarar cosas que han dormitado décadas y décadas?

jueves, 25 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (III)

Fernando VII (retratado por Goya), rey al que muy bien se le podría dedicar aquello de que 



"A mí que me importa, que el rey me culpe, si el pueblo es grande y me abona, voz del pueblo, voz del cielo y andá, que no hay más ley que son las obras, y con el mirabrás tiriti tira y andá..."

Que la cantiña del Mirabrás fue grabada por primera vez por Rafael Romero en 1954 era lo que hace unas semanas "yo creía inocentemente", hasta que me encontré otra grabación, de 1931, en la voz de Manuel Vallejo. Me dio por hablar del tema y así lo hice el pasado 4 de septiembre. Me llegan entonces noticias de otras grabaciones a través de los amigos Faustino Núñez, Sergio García y Gregorio Valderrama. Todo ello quedó recogido en un segundo artículo que dediqué al tema el día 9 de septiembre. Pasan unos días y mi amigo peruano Pepe Bentín me recuerda que el viejo Matrona registró dos cantes de mirabrás en el año 1947. Tratando de ordenar y recontar todas las grabaciones encontradas pongo una fecha final en 1963, en cuyo caso hay que añadir a don Antonio Mairena que grabó esta cantiña en el 1960. Así me salen 13 registros. Pidiendo disculpas porque alguno ya se ha oído en este blog y pidiendo disculpas también porque algunas grabaciones están defectuosas, se las dejo todas, no ya para que la escuchen de corrido (en cuyo caso el cólico de "castañas" está asegurado) sino para que las conserven a modo de "museo" o de documento para futuros estudiosos de la cosa flamenca.

01) Manuel Vallejo-Niño Pérez, 1931


02) Pepe Marchena-Ramón Montoya, 1932

03) Angelillo-Manolo de Badajoz, 1934

04) Juan Valderrama-Niño Ricardo, 1946


05) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947

06) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947 (Mirabrás y Rosas)

07) Manolo Caracol-Niño Ricardo, 1952

08) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1954

09) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1957

10) Manolo Caracol-Melchor de Marchena, 1959

11) Antonio Mairena-Manuel Morao, 1960

12) Juan Valderrama-Juanito Serrano, 1962

13) Pepe Marchena-Paquito Simón, 1963

jueves, 4 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (I)

Dedico este artículo a mi primo Antonio Miranda López, uno de los fundadores de la Peña El Mirabrás de mi pueblo.

Galaroza, provincia de Huelva, un pueblo rodeado de castañares:


Ya lo hicimos en otra ocasión (¿Por qué la peña EL MIRABRÁS se llamó así?) en este blog, pero no importa repetir la escucha del cante de El Mirabrás en la voz del cantaor de Andújar, en la voz de Rafael Romero.  


Es conocido de todos que esta grabación, acompañada por la guitarra de Perico el del Lunar, se hizo en 1954 para la que luego dio en llamarse Antología de Hispavox.

Los sesudos tratadistas de la cosa flamenca nos sitúan al mirabrás entre el grupo de las cantiñas gaditanas. No se aclaran con el extraño origen de su nombre ni tampoco dan explicación de por qué se mezclan en sus coplas un claro canto a la democracia en pleno siglo XIX
A mí qué me importa que un rey me culpe si el pueblo es grande y me abona, voz del pueblo, voz del cielo y andá, que no hay más ley que son las obras...
con un vulgar (y no lo digo en sentido despectivo) pregón de frutas 
Venga usted a mi puerto, hermosa, y no se vaya usted salero, castañas de Galaroza, yo vendo camuesos y peros...

En todo caso, El Mirabrás se nos presenta como una bella especie de "cante fósil", llegado hasta nuestros días gracias a don Antonio Chacón que lo conocía y lo transmitió a sus discípulos. De él lo pudo aprender el guitarrista Perico el del Lunar, quien, a su vez, lo enseñó a Rafael Romero.

Confieso que hasta hace poco no conocía ninguna grabación del mirabrás anterior a la de Rafael Romero. Pero he aquí que dándole vueltas y vueltas a la obra del insustituible Manuel Vallejo, me encuentro con esto:


Guitarra del Niño Pérez, grabación de 1931. En lo fundamental, el mismo cante que Rafael Romero hiciera 23 años después. Por supuesto, Vallejo lo tomaría directamente de Chacón.

Esta es mi información, posiblemente incompleta. Si alguien conoce otras grabaciones, anteriores a la de Rafael Romero en 1954, del cante del mirabrás, que nos lo diga y le quedaremos muy agradecidos.

Una observación anecdótica: Vallejo sustituye "que un rey me culpe" por un indefinido "que tú me culpes", cosa extraña en un cantaor que se mostró públicamente como republicano. La grabación apareció en el mismo año en que se proclamó la Segunda República Española, pero pudo haber sido hecha meses antes, cuando aún regía la "dictablanda" del general Berenguer, en cuyo caso la censura no permitiera alusión alguna al rey. 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Un fandango de Rafael Pareja (II)

Hace dos años y pico, concretamente el día 25 de agosto de 2012, publiqué un artículo bajo el título Un fandango de Rafael Pareja. Usen el anterior enlace, lean y luego seguimos.

Comparábamos un tipo de fandango que tal vez iniciara el Cojo de Málaga y luego grabaron El Gloria y Pepe Marchena. Se nos ha dicho que en realidad era de Rafael Pareja y así lo creímos. No fuimos los únicos en hacerlo en el mundo de las redes. En el blog Iniciación al flamenco, el 9 de febrero de 2013, leemos esto:


Dentro de la profusión de fandangos personales que proliferaron en la época de la ópera flamenca, podemos destacar los fandangos del Gloria, que se han seguido cultivando posteriormente por su vistosidad. Estos fandangos fueron creados en realidad por Rafael Pareja, amigo de Pepe Marchena, quien los divulgó y transmitió al Niño Gloria, el cuál los popularizó hasta el punto de que quedaron con su nombre.

Hoy volvemos sobre el tema y lo hacemos por dos motivos:

1) En mi artículo citado, Marchena hace su versión del fandango en cuestión con la letra A implorar vienes perdón. Parece como si ya conociera la del Gloria y siguiera su modelo. Decimos esto porque el propio Marchena nos había dejado otras versiones más personales, más "marchenistas" quiero decir. Pulsemos el enlace El fandanguillo de Osuna según Hipólito Rossy. Oigamos la letra Porque volar no podía que Marchena hace como "fandango de Osuna" y oigamos la copla Mi paloma mensajera que aparece como "fandango de La Roda de Andalucía". Fantasías aparte en sus etiquetas, personalmente las tengo por dos joyas, por dos muestras de lo que supuso la estética del marchenero.

2) Por la misma época este fandango que decimos de Pareja fue grabado por otro de los grandes de la Historia del Flamenco. Me refiero al sevillano Manuel Vallejo. Antes de que lo comentemos, les invito a oírlo:


Acompañado por la guitarra de Ramón Montoya, en una grabación de 1929, Vallejo hace tres letras siendo las dos primeras del tipo "Gloria". Con letras distintas, esto lo repitió en el mismo año y con el mismo tocaor. Veamos: cantaores casi de la misma edad (Vallejo nace en 1891, El Gloria en 1893), graban la misma melodía en el mismo año, el citado 1929. Una diferencia: Vallejo se hace acompañar por verdiales, detalle que avalaría la autoría de Pareja pues se dice que sus primeros fandangos fueron adaptaciones de primitivos verdiales malagueños.

El material queda servido. Ahora que los buenos aficionados debatan y, sobre todo, que los expertos estudien.

jueves, 21 de agosto de 2014

Dos "Llaves de Oro" para María de la O

Siempre se ha dicho que las primeras grabaciones del maestro Antonio Mairena, Tercera Llave de Oro del Cante, fueron las de 1943 junto a la guitarra de Esteban de Sanlúcar. Esto es cierto en cuanto a discos se refiere, pero su voz ya había sido registrada anteriormente. En efecto, en el libro Las Confesiones de Antonio Mairena (Universidad de Sevilla, 1976) nos dice nuestro cantaor que a principios de 1936 llegó a Sevilla, por vez primera, la bailaora Carmen Amaya, la cual actuó en el "Salón Variedades". Dejemos que el propio Mairena siga con la historia:

Al terminar Carmen sus actuaciones en Sevilla, dio una fiesta, para algunos amigos y artistas, en la Venta de Antequera, y me invitó a ella, porque tenía interés en conocerme y en escucharme. En aquella fiesta de la Venta de Antequera yo le gusté mucho cantando, y vio en mí al cantaor que precisaba para su baile. Carmen era de condición muy gitana y se puede decir que coincidíamos en todo. Le agradé a tal extremo que me dijo que me llamaría a Barcelona para que hiciera el cante de la película que entonces estaba rodando: María de O. Mi cante aparecería como dicho por el actor Julio Peña. Efectivamente. Pocos días después me llamaron de Barcelona y me contrataron. (...) Durante la grabación que se hizo para la película todo salió a pedir de boca. Luego, yo me gasté con Carmen todo lo que gané por la intervención en la película.

Cinta dirigida por Francisco Elías, nuestro amigo Eugenio Cobo nos habla de ella en su recomendable libro El Flamenco en el Cine (Signatura, Sevilla, 2013) y nos dice que, además de Carmen Amaya, que hace de protagonista principal, también interviene la gran Pastora Imperio. Según Eugenio no fue muy bien acogida por la crítica, pero no es eso lo que nos interesa, sino que suena la voz de Mairena por dos veces, una de ellas para cantar la famosa zambra (compuesta en 1933 por Salvador Valverde, Rafael de León y Manuel Quiroga) que dio título a la película,. Hace unas semanas salió en Facebook un vídeo del que hemos podido extraer el audio de Mairena, al que, por cierto, acompaña a la guitarra El Chino, padre de Carmen Amaya. ¿Lo oímos?



Pero no acaba aquí nuestra entrada de hoy. Hace unos días, hablando del guitarrista Manolo de Huelva, señalamos que su mejor época como acompañante fue cuando le tocaba a otro maestro, Manuel Vallejo, Segunda Llave de Oro del Cante. Juntos grabaron (año 1934) el tema que hoy nos ocupa y que pasamos a escuchar:



¡Vaya suerte para esta canción! Originalmente se compuso para Estrellita Castro pero en poco tiempo acabó en las voces nada más y nada menos que de dos Llaves de Oro del Cante, ambos sevillanos, uno ya consagrado, otro buscando un sitio en el mundo del flamenco. Una pregunta: ¿con qué versión se quedan? Escuchen, comparen y decidan.

Addedum: He sustituido la grabación de Vallejo por otra de mejor calidad auditiva. La primera la tomé de Internet y sonaba bastante mal, pero había olvidado que la tenía en un vinilo de la marca Pasarela en el cual se recogían viejos registros en pizarra del cantaor sevillano. De paso, he podido saber que Vallejo tenía en esa grabación tres palmeros de lujo: La Niña de los Peines, Juanito Mojama y Bernardo el de los Lobitos.

jueves, 15 de mayo de 2014

Manolo de Huelva, un clásico guitarrista flamenco


Escuchando una vez más el imprescindible disco "El Pequeño Reloj" (Enrique Morente, 2003), me detengo en este registro (de título "A Manolo de Huelva") que quiero compartir con ustedes:



Cuando conocí a Morente en 1968 yo jamás había oído hablar de Manolo de Huelva. Fue Enrique quien me dio a conocer a este personaje al que él visitaba frecuentemente. Hombre solitario y huraño, abría generosamente sus puertas al joven granadino e incluso le enseñaba cantes ("Con una voz espantosa" solía decir Enrique) antiguos como, por ejemplo, las seguiriyas de Enrique el Mellizo que aparecen en el primer disco de Morente con la letra "Tó me viene en contra".

De nombre Manuel Gómez Vélez, había nacido en Ríotinto (Huelva) el día 16 de noviembre de 1892.  Se inició muy joven como guitarrista de concierto. El 3 de octubre de 1910 la revista "Nuevo Mundo" publicaba una foto suya refiriéndose al éxito obtenido en sus conciertos en la capital sevillana. Por esos años llegó a tener amistad con el músico gaditano Manuel de Falla y algunos autores mantienen que don Manuel se inspiró en los toques del onubense para algunas de sus composiciones, como por ejemplo la "Farruca del Molinero" incluida en su famosa obra "El Sombrero de Tres Picos". En junio de 1922 encontramos a Manolo de Huelva en el tan cacareado "Concurso de Cante Jondo" de Granada. No como concursante, tal cual muchos autores han trasmitido la falsa noticia publicada por el periodista "Galerín" que lo hacía ganador de uno de los premios ofertados a guitarristas. No, Manolo de Huelva estuvo en Granada como guitarrista oficial contratado por los organizadores, lo cual no es de extrañar dada su amistad con Falla y también porque entre los organizadores estaba Andrés Segovia que siempre se confesó ferviente admirador de Manolo.

No sé si habrá grabaciones suyas anteriores a este año, pero justamente en 1922 salen al mercado numerosas placas en las que acompaña al sevillano Manuel Centeno, cantaor que por cierto había sido muy crítico con los organizadores del evento granadino. De tales registros, vamos a detenernos para escuchar unos fandangos de Lucena:



En los años siguientes mantiene mucha actividad alternando con todas las figuras de la época como comprobamos en esta foto, tomada en el sevillano Pasaje del Duque, 


en la que vemos al guitarrista entre el cantaor Manuel Torre y el torero El Niño de la Palma, amén de otros flamencos como La Malena, Mazaco o Currito de la Jeroma. ¡Años de la "Ópera Flamenca", denostada por muchos "flamencólicos", que ya quisiéramos haber vivido muchos aficionados! 

Dicen que el punto más alto de su carrera lo alcanzó al colaborar con Manuel Vallejo, una vez que éste había sido galardonado con la "La Llave de Oro del Cante". Grabaciones como "María Magdalena", "Llegó el frutero" o "María de la O" se muestran hoy día como ejemplos del buen hacer cantaor junto al buen hacer de tocaor acompañante. Nos paramos y oímos el couplet por bulerías "María Magdalena"




La verdad es que la obra discográfica de Manolo de Huelva no guarda proporción en extensión con su calidad artística. ¿Por qué? Dicen que "por sus rarezas". A donde quiera que fuera, le acompañaba el miedo a que otros guitarristas le "copiaran" sus muy originales falsetas. Se cuenta la anécdota de que en el espectáculo "Las calles de Cádiz", protagonizado por La Argentinita, Manolo pidió que le construyeran una especie de habitáculo que evitara ser visto, y por tanto copiado, por alguien del público. Iniciado como guitarrista de concierto, se llegó a pensar que no dejó grabaciones en solitario. Sin embargo, el madrileño José Blas Vega, al que los andaluces nunca acabamos de reconocer y agradecer su labor en pro del Flamenco,  sacó a relucir al menos dos registros; uno por alegrías, otro por sevillanas, grabados parece ser que en 1935. Aquí los tenemos:




Desconozco cómo vivió Manolo de Huelva la guerra del 36-39 y la tan penosa como prolongada posguerra. Esta época debió de vivirla en Madrid donde Manolo se "ofertaba" tanto en Villa Rosa como en las ventas de los alrededores. Siempre temeroso de ser copiado, evitaba cualquier reunión en la que estuviera presente algún profesional de la guitarra. El bueno de Juan Habichuela nos cuenta que se quedó con las ganas de oírlo "de tú a tú", que hasta se hizo pasar por señorito en una venta para solicitar la presencia de un cantaor (éste le daba igual quien fuera) y del tocaor Manolo de Huelva. Ya reunidos éste observó las uñas de Juan, dedujo de inmediato que eran las de un guitarrista, tras lo cual guardó su guitarra y se marchó dejándolos plantados. ¡Cosas de artistas!

Parece ser que su última actuación en público fue en 1962, en la Casa de Málaga de Madrid, ilustrando una conferencia de Pepe Blas Vega junto a un joven cantaor llamado Enrique Morente.


Olvidado de casi todos, Manuel Gómez Vélez, "Manolo de Huelva", murió en Sevilla el día 12 de mayo de 1876 a los 83 años de edad.

(Bastantes datos de este artículo los he tomado de la entrada que hizo José Morente el día 14 de julio de 2013 en su blog La razón incorpórea. Conste mi agradecimiento)