Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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miércoles, 15 de julio de 2015

Jugando con los erróneos números de la flamencología oficial

Haciendo una consulta en el libreto que acompaña al álbum discográfico de la Antología de Hispavox (firmado por el profesor Tomás Andrade de Silva y que yo conservo con los autógrafos que me dedicaron Pericón de Cádiz, Pepe el de la Matrona y Rafael Romero), observo que se señala la edad de cada cantaor en el año en que fuera redactado. Como quiera que hay tanta inexactitud en las fechas de nacimiento de nuestros cantaores se me ocurre que haciendo uso de la evidente igualdad

Año de nacimiento + Edad según libreto = Año de escritura del libreto

podríamos averiguar uno de estos tres datos siempre que conozcamos los otros dos. ¡Vaya!, pues tomemos el año de nacimiento de cada cantaor según los datos del DEIF, de Blas Vega y Ríos Ruiz, y tomemos la edad que nos indica el libreto. De ser ciertos unos y otros datos, tendríamos que llegar en todo caso a un mismo resultado para el año de escritura, pero miren ustedes lo que nos encontramos:
 
Pepe el de la Matrona: 1887 + 76 = 1963
Bernardo el de los Lobitos: 1887 + 65 = 1952
Jacinto Almadén: 1899 + 53 = 1952
Pericón de Cádiz: 1901 + 50 = 1951
El Niño de Málaga: 1907 + 48 = 1955
Rafael Romero: 1910 + 42 = 1952
El Chaqueta: 1918 + 33 = 1951
Jarrito: 1925 + 27 = 1952

¡Qué barbaridad!, ¡ni las escopetas de plomillos de las casetas de la feria de mi pueblo fallaban más! ¿Se equivoca el DEIF?, ¿se equivoca el libreto de Hispavox? Seguramente los dos, pero tiendo a pensar que el segundo lo hace en mayor proporción. Dicho libreto lleva un copyright de 1958, pero nos consta que su contenido se redactó en algún año anterior que a la vista de nuestros cálculos no hay manera de averiguar. Todo esto que les cuento no tendría más valor que el de las puras anécdotas, pero la cosa es más grave ya que nos encontramos la prueba de la poca seriedad con que se han tratado los datos de nuestros artistas.

La Junta de Andalucía se atribuyó funciones como la conservación y revalorización del Flamenco. Y digo yo, ¿para cuándo un catálogo serio y contrastado de nuestros artistas? Si existe, que lo den a conocer. Si no existe, que lo creen de inmediato. ¿O es que el IAF (Instituto Andaluz del Flamenco) sólo está para que su directora se apunte a las fotos de la prensa?

Nosotros, a lo nuestro: escuchar cante. Les dejo con las portentosas soleares que hizo Pepe el de la Matrona para la comentada antología.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Enrique Orozco no puede caer en el olvido

Serranías de Cádiz, Ruta de los Pueblos Blancos. allí está situada la ciudad de Olvera. En ella, el día 12 de marzo de 1912, abrió los ojos a la belleza don Enrique Orozco Fajardo, Enrique Orozco para la historia del cante flamenco. Por mudanza familiar se crió en Sevilla donde si inició como cantaor siendo muy joven. En 1935 recorre España en la compañía del gran Manuel Vallejo. En 1936 participa en el concurso del Circo Price madrileño obteniendo uno de los premios. De gira con otros ganadores del mismo (Fregenal, Pericón, El Culata, El Niño de Barbate...), la guerra del 36-39 le coge en la provincia de Jaén. Allí se enamoró y contrajo matrimonio. Acabada la contienda se casa de nuevo pero no porque enviudara sino porque las autoridades vencedoras anularon todos los matrimonios civiles realizados en el bando republicano. Lo hizo de nuevo con su querida Maruja y con ella vivió hasta su muerte. En 1942 lo contrata Juan Valderrama para su troupe. El de Jaén nos dejó una frase que definía muy bien a Orozco: fino como una perla y elegante como un márqués. Acabada la tournée con Valderrama, consigue trabajo en las reuniones flamencas del madrileño colmao Villa Rosa. Aparece en público en 1948 junto a Cepero y Almadén. En 1955 pasa una temporada cantando en París. En 1962 compite en el Festival de La Unión y consigue la Lámpara Minera. Sigue trabajando en Madrid cuando puede y donde puede.

Yo tuve la suerte de oírlo personalmente unas cuantas noches, entre los años 1967 y 1968. Fue en el tablao Las Cuevas de Nemesio, muy cerca del Arco de Cuchilleros, en el que también actuaban por aquel entonces el Márqués de Porrina y los hermanos Paco y Pepe Toronjo. No recuerdo el nombre del guitarrista que lo acompañaba pero sí tengo presente la pulcritud y la elegancia de Orozco en el tablao, la sabiduría a la vez que exquisitez que transmitía su voz.

Por los años setenta Enrique vuelve a trabajar en fiestas privadas. Nos cuenta el crítico sevillano Manuel Bohórquez que en 1980 Enrique y su mujer se establecen en Sevilla. Sin embargo el DEIF de Blas Vega y Ríos Ruiz nos informa de que en 1982 actúa en el Café de Cante Silverio de Madrid, así como que tanto en 1984 como en 1985 participó en la Cumbre Flamenca de Madrid, haciendo giras por ciudades españolas y alemanas. Lo cierto es que vivió sus últimos años de vida en Sevilla, interviniendo en 1986 en los actos de su Bienal de Arte Flamenco. Años más tarde, Ortiz Nuevo lo incorpora a su montaje de Los últimos de la fiesta y lo pasea por toda Andalucía. En Sevilla enviudó y en Sevilla, el día 31 de mayo de 2004, con la misma sencillez que había practicado en toda su vida, nos dejó para siempre. Cuenta Manuel Bohórquez que en su entierro en el cementerio sevillano de San Fernando no había más de diez personas.

Cante intimista y delicado, Orozco ha sido comparado al castellonense Juan Varea y más aún al jerezano-granadino Cobito o al alcalareño Bernardo el de los Lobitos. Puede haber parte de razón en tales comparaciones pero a mí me gusta oír a cada uno de ellos como si en ese momento no hubiese más cantaor que él solamente. Enrique no dejó una discografía amplia pero sí suficiente para que lo recordemos los que le conocimos y para que lo tengan presente las nuevas hornadas de aficionados. Nosotros ya lo escuchamos cantando por fandangos en nuestro otro blog con fecha de 11 de marzo de 2012, casi, casi en el centenario de su nacimiento. Recientemente nos ha cantado unas serranas con soleá. Ahora les invito a estas audiciones:

1) Bulerías (Puentecito), año 1946, con la guitarra de Paco Aguilera


2) Medias granadinas con la guitarra de Paco de Antequera

3) Soleares con la guitarra de Antonio Piñaña

4) Soleares con la guitarra de Antonio Arenas

domingo, 23 de junio de 2013

¿Quiénes ganaron en el Concurso de Granada de 1922? (I)

Que la verdadera Historia del Cante Flamenco esté aún por escribirse, además de cierto, es algo que debiera de avergonzarnos a cuantos, andaluces o no, amamos este Arte. Por supuesto, cuando escribimos "verdadera" nos referimos a contrastada, a documentada.

Es frecuente que alguien haya aportado algún dato erróneo y que, después, otros autores durante años y años lo hayan copiado y transmitido sin más. Pero hay veces en que de pronto aparece otra noticia que contradice a la anterior. ¿Qué hacer entonces? ¿Nos han estado engañando durante tiempo o bien la noticia recién descubierta es la falsa? Vayamos con un ejemplo.

Si hay un evento que haya alcanzado el interés de cuantos escriben de flamenco, éste es el Concurso de Cante Jondo celebrado en Granada en el mes de junio de 1922. Cientos y cientos de páginas. Páginas de todo tipo: unas para cuestionarlo, otras para glorificarlo.

¿Quiénes fueron los ganadores de este Concurso en el que estaba vetada la participación de profesionales del cante mayores de 21 años? Lo habitual es que nos encontremos con esta información:

Desierto el premio de honor.
Premio Zuloaga, de 1000 pesetas, a Diego Bermúdez.
Otro premio de 1000 pesetas a Manolo Caracol.
Premios de 500 pesetas a Carmen Salinas, a Frasquito Yerbagüena y a José Soler.
Otros de menor cuantía para La Gazpacha, Conchita Sierra y La Goyita.
Los premios de guitarra se concedieron a José Cuellar y Niño de Huelva doscientas cincuenta.

Es la recogida por el DEIF de Blas Vega y Ríos Ruiz. Estos autores, a su vez, siguen la información dada por el escritor granadino Molina Fajardo en su libro Manuel de Falla y el "Cante Jondo", editado por la Universidad de Granada en 1962. Era la que yo conocía, la misma que el propio Molina Fajardo repitió en su otro libro El Flamenco en Granada, editado en 1974. Algo más explícito que el DEIF, Molina se refiere a José Soler como "Niño de Linares" y en cuanto a los premios menores habla de 300 pesetas para María Amaya "La Gazpacha" y de 125 pesetas para cada una de las niñas granadinas Concha Sierra y La Goyita. Inmediatamente después de dar noticia de los premios, escribe lo siguiente:

Pero como se dijo en la prensa sevillana, el verdadero ganador fue el Centro Artístico, pues recaudó con las entradas más de seis mil duros.

Doy por sentado que todos ustedes saben que el Centro Artístico era la entidad organizadora del Concurso. Pero, ¿a qué prensa sevillana se refiere Molina Fajardo? No puede ser otra que el periódico El Liberal y, como autor de la noticia, hay que pensar en el periodista Agustín López Macías (Sanlúcar de Barrameda, 1881-Sevilla, 1944) conocido por su alias de Galerín. En efecto, en una crónica fechada el día 18 de junio de 1922 y referida al Concurso granadino, celebrado los días 13 y 14, nos dice

El triunfo rotundo ha sido para los guitarristas y para la Comisión que ha recaudado más de seis mil duros.

¡Buena coincidencia! Pero no es la única. Unas líneas más arriba podíamos leer lo siguiente en el artículo de Galerín;

Reunido el Jurado se acordó declarar desierto el premio de honor, y concederlos por este orden:
Premio Zuloaga. Mil pesetas. Al cantaor Diego Bermúdez, de Morón.
Otro premio de mil pesetas al niño Francisco Ortega “Caracol”, de Sevilla.
Quinientas pesetas a la niña Carmen Salinas, de Granada.
Quinientas pesetas a “Curro Yerbagüena”, de Granada,  y José Soler, de Linares.
Trescientas pesetas a la señorita “Gazpacha”.
Premios de 125 pesetas a las niñas Gloria y a La Gorita, de Granada.
Se declararon desiertos otros premios.
Los premios de guitarra se han concedido: el de quinientas pesetas a José Cuellar, y el Niño de Huelva doscientas cincuenta.

Salvo en los nombres de las niñas del final (Gloria y la Gorita, dice Galerín; Concha Sierra y La Goyita dice Molina Fajardo) y en la corrección del nombre propio de Caracol, queda meridianamente claro que el escritor granadino tomó como fuente el artículo de Galerín. Es decir, la cadena
Galerín à Molina Fajardo à DEIF
es la que se nos ha ido transmitiendo hasta hoy.

Pero he aquí que, a primeros de este junio de 2013, mientras intercambiábamos comentarios en el grupo Puente Genil con el Flamenco de Facebook, aparece desde Reus el investigador Tomás Sáinz Rofes y nos suelta un recorte del periódico La Época de Madrid fechado el día 16 de junio de 1922, recorte prácticamente idéntico a otros de la misma fecha publicados por los diarios también madrileños La Voz y La Acción según envío que nos hizo unos días después el gran aficionado sevillano don José Muñoz González (Pepe Muñoz).




En cualquiera de estas tres notas se nos viene a decir lo que transcribo seguidamente:

Granada, 15.- Se ha reunido el jurado del concurso de "cante jondo", adjudicando los premios de la siguiente forma:
Premio Zuloaga, 1000 pesetas, para Diego Bermúdez, de Morón.
Otro de 1000 pesetas al niño Francisco Ortega (Caracol), de Sevilla.
Un premio de 500 pesetas a la muchacha Carmen Salinas, de Granada.
Otro de quinientas a Pedro Soler, de Linares.
Uno de 300 pesetas a Antonia Muñoz.
De 175 pesetas a la niña Concha Sierra.
Premios de guitarra para José Cuéllar y "El Niño de Huelva".
Varios premios para la Academia de "cante jondo".
Desierto el premio de honor y varios premios menores.

Las contradicciones entre la prensa madrileña y la sevillana (Galerín) es manifiesta. En Sevilla se dice que fueron premiados Yerbabuena y La Gazpacha, cantaores ignorados en Madrid. Allí aparecen Antonia Muñoz y la Academia de "cante jondo" que Galerín no citó. ¿Quién lleva razón? Dejemos reposar el tema y otro día seguiremos hablando.

lunes, 10 de junio de 2013

Marchena: perdedor sin rencor

Seguimos sin saber nombre y apellidos de aquel Niño de Granada que en la noche del 25 de agosto de 1923 ganó el primer premio del Concurso de Cante Jondo celebrado en la barriada cordobesa de Las Margaritas. El DEIF dice que fue Antonio Márquez, pero no aporta prueba alguna. Hay muchos indicios de que fuese Miguel Milena aunque sigue faltando la confirmación definitiva. Lo que parece fuera de toda duda es que se tratase de un tercer Niño de Granada.

Fuese Márquez, fuese Milena, la verdad es que uno de ellos dos quedó por delante del Niño de Marchena, segundo premiado de aquel certamen y cantaor llamado a entronizarse como número uno en su género en los meses y años inmediatamente posteriores.

No parece que Marchena, persona de una generosidad reconocida por todos, guardase rencor alguno hacia el Niño granadino que le arrebatara el premio en Córdoba. Veamos...

1) Cuando el día 29 de agosto de 1925 baja Pepe Marchena desde Madrid hasta Córdoba para inaugurar "El Club Niño de Marchena", uno de los cantaores invitados a participar en el acto fue precisamente Antonio Márquez, si bien bajo su otro alias de "El Granadino".

2) Unos años después, en el verano de 1930, Marchena actúa en Córdoba. Concretamente en su función del 20 de agosto le acompañan, "entre otros, Pepe Palanca, Niño de la Flor y Niño de Granada", según nos cuenta Eugenio Cobo en su libro Pepe Marchena y Juanito Valderrama. Dos figuras de la ópera flamenca (Editorial Almuzara, Córdoba, 2007). Muerto Márquez y empadronado Milena en Córdoba, este Niño de Granada no podía ser otro que nuestro Miguel.

Es decir, sea uno o sea otro el caso, es Marchena quien favorece y da trabajo a su vencedor. ¡Genio y figura! Para no irnos de vacío y hablando de "rencores" oigamos unos fandangos de Pepe acompañado a la guitarra por don Ramón Montoya.

viernes, 10 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (VIII)

Presencia de Antonio Márquez "El Granaíno" en Córdoba

En el blog de Alberto Rodríguez (Montemar) se publicó el 4 de junio de 2009 una noticia sobre la inauguración en Córdoba del Club Marchena, posiblemente la primera peña flamenca de nuestra ciudad. Ubicado en una cervecería que había en la castiza Plaza de la Almagra, comenzó su andadura el día 29 de agosto de 1925. En la nota de prensa que nos trae Alberto (Diario Córdoba, 2 de septiembre de 1925) puede leerse:

Con motivo de la inauguración del nuevo club organizóse una típica fiesta de cante jondo, en la que tomaron parte, cantando lo mejor de su repertorio, los afamados "cantaores" Niño de Marchena, que vino expresamente de Madrid para asistir a la inauguración de su club, el Niño de Valdepeñas, Félix Gallardo, el Granadino y Cobos, acompañados a la guitarra por el Mellizo.

Félix Gallardo era el cantaor montillano, conocido como Niño de la Rosa, que en 1922 ganó el concurso de cante del barrio de San Basilio, estando de jurado Miguel Milena, Niño de Graná. Cobos no puede ser otro que el jerezano Manuel Celestino Cobos que por aquellos años anduvo frecuentemente por Córdoba. ¿Quién era ese Granadino? Montemar nos dice que se trataba de Antonio Márquez. Debe estar en lo cierto porque después de muchos esfuerzos mi amigo cordobés Antonio Arcos localiza este recorte de prensa (Córdoba Gráfica, 15 de agosto de 1925)


donde, bajo su foto, leemos:

Antonio Márquez (el Granadino), notable cantador de flamenco, que está actuando en la Fuensanta con clamoroso éxito.

Aprovechamos para aclarar que esta foto es la que apareció en el DEIF y se ha repetido en muchos sitios. Posiblemente sea la original porque en aquellas fechas no eran muy frecuentes las fotografías en la prensa. Pero, curiosamente, cada vez que hemos encontrado esta foto de Antonio Márquez, su nombre artístico ha sido el de "Niño de Granada". Más: con foto o sin ella ese alias es el que aparece en cualquier referencia en prensa a este cantaor salvo en las dos que hoy comentamos. ¿Por qué en Córdoba Antonio Márquez deja ser el Niño de Granada para convertirse en el Granadino? No recuerdo donde pero Montemar sugirió, y nosotros estamos de acuerdo con él, que en Córdoba ya había un Niño de Graná, cantaor muy popular, afincado en la ciudad califal desde 1922 hasta 1931: Miguel Milena Rosales. 

jueves, 25 de octubre de 2012

El Villanueva que yo buscaba y otros Villanueva más

Para Pedro Delgado en Cáceres. Para Pepe Muñoz en Sevilla.

El 27 de junio de 2011 publiqué un articulillo bajo el título ¿Quién sabe de Teodoro Villanueva? Venía a ser un llamamiento para recabar datos sobre uno de los cantaores que yo conocí en mis años madrileños y del que sólo guardaba el recuerdo de su cante. Sabía que trabajaba en un tablao allá por la Cava Baja y recordaba que Morente me había contado que fue un Villanueva el cantaor que lo llevó hasta la Peña "El Charlot" y lo presentó a Pepe el de la Matrona. Buscando en el DEIF, encontré un "Niño de Villanueva" cuya entrada reproduje en mi artículo y ahora vuelvo a insertar:

VILLANUEVA PÉREZ, Teodoro. Villanueva del Ariscal (Sevilla), siglo XX. Cantaor. Se proyectó artísticamente en los años cuarenta participando en diversos espectáculos en giras por la geografía española. Más tarde frecuentó las reuniones de cabales del Colmao Villa Rosa y de las ventas de Madrid.

A mi llamamiento sólo respondió el gran aficionado cacereño don Pedro Delgado Gómez, responsable del magnífico blog "Quejío Flamenco", quien dijo tener una grabación por fandangos del Niño de Villanueva, si bien en muy malas condiciones de audición, grabación que me remitió por correo electrónico. Para mi suerte, ya metidos en el año 2012, he tenido ocasión de hacerme amigo de otro aficionado, experto y coleccionista, el sevillano don José Muñoz González con quien intercambio información sobre cantaores olvidados. Ha sido él quien ha averiguado muchos de los datos que voy a dar a continuación, datos que podría haber publicado por su cuenta, pero suele pedirme que yo los ordene y dé a conocer en este humilde blog/cuadernillo. Allá voy.

Resulta que nuestro Teodoro no se nombraba como "Niño de Villanueva" ni su apellido era el que dice el DEIF. Se llamó Teodoro Pérez Madrid y, en efecto, nació en 1912 en el pueblo sevillano de Villanueva del Ariscal.  Ejerció su actividad flamenca en Madrid y dejó dos grabaciones, una de ellas por malagueñas, que no hemos logrado encontrar. Según acredita la esquela del diario ABC murió en El Escorial (Madrid) el 25 de septiembre de 1998. Obsérvese que en la esquela no lo nombran como "Niño de Villanueva" sino como "Villanueva" a secas. Debe de ser el que yo escuché en Madrid porque en el tablao donde actuaba lo presentaban con ese escueto nombre.

Pero he aquí que sí existió un Niño de Villanueva. Se llamó Antonio León Castaño y nació en el mismo pueblo que Teodoro en el año 1899. Se movió en los ambientes flamencos sevillanos y destacó como saetero. Hay notas de prensa que así lo atestiguan colocando su nombre junto al del Gorito de Triana o al de la Niña de la Alfalfa. Dejó grabados seis discos con la casa Regal en los años 1928 y 1929 acompañado por Niño Ricardo, incluyendo cuatro saetas, soleares, media granaína y varios fandangos. Uno de ellos es el que me envió Pedro Delgado. Otro lo ha recuperado Pepe Muñoz. La calidad auditiva no es buena, pero no me resisto a ponerles uno de ellos. Los aficionados sabemos como sobrellevar estos inconvenientes.


Así todo empieza a cuadrar. Yo buscaba a un Villanueva y resulta que eran dos. Es de justicia dejar constancia, y así lo hacemos, de que muchos de los datos que Pepe Muñoz me ha trasladado los consiguió a través del cantaor Márquez el Zapatero, también nacido en El Ariscal. Gracias, Márquez.

Queda una sola cuestión. ¿Quién fue el Villanueva que llevó a Morente hasta el Matrona? Mi memoria no da más de sí y recurro al libro Morente, la voz libre, de Balbino Gutiérrez. En la página 25 nos cuenta el propio Enrique que fue

... un cantaor de aquí de Madrid que se llamaba Antonio Villanueva. Muy buena gente, muy buen aficionado...    

En la página 27, lo ratifica Pepe Blas Vega:

Lo había llevado a la Peña un tal Villanueva, que era un muchacho que cantaba por fandangos.

Que Enrique lo ponga como madrileño me lleva a pensar que no fue ni Antonio León ni Teodoro Pérez ya que ambos eran sevillanos. Más: lo que nos cuentan ocurrió en los primeros años sesenta, cuando el Niño de Villanueva ya tenía más 61 años y Teodoro Villanueva rondaba los 50, datos que chocan con el hecho de que Pepe Blas nos hable de un "muchacho". Es decir, debió de haber un tercer Villanueva cantaor.

lunes, 15 de octubre de 2012

¿En qué año murió Manolito de María?

Envío al sevillano Pepe Muñoz que me ha incitado a escribir este artículo.

Hace unos decía yo que con frecuencia se cuelan errores en la flamencología y que éstos se trasmiten de unos autores a otros. Vamos con un ejemplo:

El Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (DEIF, 1988), de Blas Vega y Ríos Ruiz, dice que el cantaor alcalareño Manolito de María muríó en 1965. A partir de ahí, ese año se nos repite una y otra vez. Puede comprobarlo usted mismo, amigo lector: váyase al buscador de Google, escriba "Manolito María" y verá que en todas las entradas aparece lo mismo: murió en 1965.  

Sin embargo, el gran aficionado sevillano Pepe Muñoz ha detectado un error en ese año y, como prueba, me manda esta página del libro Cantaores de Lebrija en el recuerdo, de Ricardo Rodríguez Cosano, en la cual se cuenta que la primera "Caracolá de Lebrija" se celebró el 9 de septiembre de 1966 y que en dicho festival cantó Manolito de María. La prueba es contundente pues, que se sepa, y por muy lúgubre que a veces parezca el flamenco, nadie ha visto a un muerto cantando y menos por soleá.

Por mi parte voy a abundar en esta misma dirección El día 26 de marzo de 1966, la  revista Triunfo publicaba el segundo de una serie de tres artículos dedicados al Flamenco y escritos por el crítico de teatro valenciano José Monleón Bennacer. Leyendo este artículo fue la primera vez en mi vida que yo tuve noticia del bueno de Manolito. Monleón habla de él y siempre en presente como pueden comprobar en el pie de  la foto, publicada con el artículo y luego muy difundida, en la que aparece nuestro cantaor con parte de su familia en la cueva que habitaban junto al Castillo de Alcalá.

Claro que la demostración más palpable de la fecha en que murió está en el acta de defunción que también me adjunta Pepe Muñoz y que yo, aunque no la recordara en ese momento, ya conocía pues apareció en el libro El Flamenco y los Flamencos de Alcalá del escritor de esa localidad Manuel Ríos Vargas, libro publicado por mi sello  "Virgilio Márquez, Editor" en el año 1990. En dicha acta se lee que Manuel Fernández Cruz falleció a las veinticuatro horas del día veinticinco de octubre de 1966. Lo hizo en el Hospital Central de Sevilla y, según nos cuenta Ríos Vargas,

en la misma sala y en la misma cama donde cinco años antes muriera (...) Manuel Vallejo.


Manolito había nacido el catorce julio de 1904, de manera que la muerte le vino tres meses después de cumplir 62. Como anécdota, añado yo que el autor, ese buen gitano que era Manuel Ríos y que se nos fue antes de tiempo, a pesar de publicar las dos actas (nacimiento y muerte) se armó un pequeño lío al escribir

Murió a la edad de 63 años el lunes día 25 de octubre de 1965.

Debe ser, digo yo, que "la sombra del DEIF es muy alargada".

miércoles, 13 de junio de 2012

Tras las huellas del Niño de Granada (I)


Para Arturo Fernández que también busca a este Niño.

Cuando inicié la publicación de este cuadernillo, manifesté mi intención de hacer una especie de "memorias flamencas". Así va siendo más o menos y, aunque deshilvanadas, voy recuperando historias y noticias, siempre con el denominador común de haberlas vivido o conocido en primera persona. Hoy, sin embargo, voy a romper mi modus operandi y, tal que si fuera historiador, me voy a situar en la decada de los 20 del pasado siglo.


¿Han oído ustedes hablar de un cantaor conocido como El Niño de Granada? En el DEIF (Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco) de Blas Vega y Ríos Ruiz, se dice que respondía al nombre de Antonio Márquez y que ganó un concurso de cante en el Barrio de las Margaritas de Córdoba en el año 1923, por delante nada más y nada menos que de Pepe Marchena. Era mi única noticia de este hombre hasta que un buen día encuentro una grabación por fandangos adjudicada al mismo.



Arturo Fernández en su blog "Flamenco Jondo" hace un artículo el pasado 27 de mayo sobre cantaores granadinos de aquella época y me da por preguntarle: "Por dónde andaba un llamado Niño de Granada que ganó un concurso en Córdoba en 1923 y dejó alguna grabación?". Le faltó tiempo para ponerse a buscar y a los pocos días nos ofrece en Facebook el mismo fandango que yo he colocado más arriba. Esto sirvió para que Alberto Rodríguez Peñafuerte, ese riguroso indagador en la historia del flamenco, nos aclarase que la guitarra era de Bernabé de Morón. A continuación, Arturo publica otra entrada en su blog y, a través del murciano Pedro Fernández nos hace saber que Antonio Márquez se había establecido en Cartagena y que murió allí en un accidente de moto en el año 1926. En los comentarios aparece Alberto y nos aclara que el Niño de Granada que había grabado no podía ser Antonio Márquez ya que Bernabé de Morón nació hacia 1921. Por el contrario, sigue diciendo Alberto, pudiera ser Miguel Milena Rosales, otro "Niño de Granada" del que él hacía tiempo que tenía noticia.

Es decir, hubo dos cantaores que usaron igual nombre artístico pero que la historia del flamenco, tan falta de rigor, había confundido. Tan es así, que en el C.D. donde se reconstruían las grabaciones en disco de pizarra de Miguel Milena la foto que incluyen es la de Antonio Márquez. Uno más entre los múltiples errores que nos vamos encontrando.

lunes, 6 de febrero de 2012

La Perla de Triana


En la Antología del Cante Flamenco y del Cante Gitano, figuran cuatro cantaoras. En artículos anteriores hemos recordado a La Periñaca y a Rosalía de Triana. Hoy traemos a otra, gitana al igual que las dos anteriores, conocida como La Perla de Triana. La verdad es que no he logrado localizar ni su nombre ni sus apellidos (bueno, el primer apellido debió de ser Morales. Por supuesto que agradecería a quien sepa algo que me lo comunicara). Según el Diccionario Enciclopédico e Ilustrado del Flamenco, nació y murió en Sevilla en 1903 y 1972, respectivamente. Desde muy joven alternó con Antonio Chacón y Manuel Torre. Después lo hizo con Caracol, Centeno, Canalejas de Puerto Real o la Niña de los Peines, madrina ésta de uno de sus hijos, Eugenio Carrasco Morales "El Perlo de Triana" (Málaga, 1925), cantaor al que tuve la suerte de conocer y oír en el madrileño tablao de "Las Brujas" hacia 1968.

En la Antología que dirigiera don Antonio Mairena, la Perla dejó dos cantes: fandangos, con la guitarra de Melchor de Marchena, y soleares, acompañada por Manuel Morao. Con este añejo cante les dejo esperando que ustedes, como yo lo he hecho tantas veces, lo disfruten.


Addenda: Según pueden leer en los comentarios el zamorano José Ignacio Primo Martínez me comunica que La Perla de Triana nació en 1900 y no en 1903. También que murió de accidente el día 27 de agosto de 1972.

Segunda addenda: Esteban, desde Sevilla, me dice que la Perla se llamó Antonia Morales Jiménez y que había nacido en 1897.

Tercera addenda: En correo electrónico particular Pepe Muñoz desde Sevilla me dice La Perla murió el 25 de agosto de 1972 y no el 27. He aquí la prueba:

lunes, 27 de junio de 2011

¿Quién sabe de Teodoro Villanueva?

Bajando de la Plaza Mayor por el Arco de Cuchilleros, llegábamos a la Cava Baja. Avanzando por su acera izquierda había dos tablaos flamencos. En primer lugar, "Las Cuevas de Nemesio" que visité con frecuencia y del que hablaré otro día. Luego, haciendo una esquina, había otro de cuyo nombre no logro acordarme. Sí, de que allí iba a escuchar al exquisito Enrique Orozco y de que había otro cantaor conocido como Villanueva. Siempre aparecía en el escenario con su sombrero de ala ancha y cantaba muy bien, especialmente por malagueñas y otros estilos levantinos.

Otro cantaor, como Antonio El Escobero, del que se tienen pocas noticias. Blas y Ríos en su Diccionario, se limitan a esta nota:

VILLANUEVA PÉREZ, Teodoro. Villanueva del Ariscal (Sevilla), siglo XX. Cantaor. Se proyectó artísticamente en los años cuarenta participando en diversos espectáculos en giras por la geografía española. Más tarde frecuentó las reuniones de cabales del Colmao Villa Rosa y de las ventas de Madrid.

¿Cómo es posible que haya artistas del siglo XX de los que no hemos guardado memoria? Yo tengo un solo dato que añadir: Enrique Morente me contó alguna vez que este Villanueva fue el que lo llevó a la Peña El Charlot y lo presentó al venerable Pepe el de la Matrona. Dada lo prolífica que fue la amistad de Enrique con el viejo trianero, este detalle es mérito más que suficiente para interesarnos por el cantaor del que hablamos.

Con El Escobero ha habido suerte: Manuel Bohórquez nos ha dado algunos datos, que esperamos se amplíen, y Pedro Delgado ha recuperado sus grabaciones. Para oírlas, sólo tienen que acceder a su blog "Quejío Flamenco". Les digo que merece la pena.

Hago un nuevo llamamiento para que salgan a la luz cuantos datos haya por ahí sobre este Teodoro Villanueva.

martes, 21 de junio de 2011

Antonio "El Escobero"

El buen crítico y estudioso del Flamenco don Manuel Bohórquez ha hecho justicia con la historia y nos ha rescatado datos de muchos intérpretes del siglo XIX. El más sonado, ya lo saben: que en Cádiz y en el año 1789 nació Antonio Monge Rivero, del que hasta hace muy poco sólo se sabía que era apodado como El Planeta. Que nuestro flamenco haya sido una cultura ágrafa, unido a la ausencia de objetividad de muchos de sus tratadistas (les llaman flamencólogos, pero el término nunca me gustó y, por ello, procuro no usarlo), han provocado semejantes disparates. Vamos, cómo si los italianos no supieran nada de un tal Verdi salvo que dio varios conciertos por ahí...
Teniendo en cuenta la parte de causa que haya tenido la citada cultura ágrafa, en pleno XIX, se explican ciertas lagunas. Pero, ¿también en el siglo XX? Es curioso que de algunos de los cantaores que intervinieron en la famosa "Antología de Hispavox", sabemos poco menos que el nombre, tratándose de las grabaciones flamencas de mayor difusión y reconocimiento internacional.
En el invierno de 1963, aposentado en una habitación de alquiler de la avenida Reina Victoria, yo solía ir a la sala de estudio del cercano Colegio Mayor "Moncloa", donde tenía algunos amigos. En los ratos de descanso nos íbamos a la sala de estar donde había tocadiscos y algunos discos. Oíamos con frecuencia a un tal El Escobero, con la guitarra de Pepe Martínez y el sello creo que de Hispavox. Aún recuerdo que hacía unas granaínas exquisitas...
Nunca más volví a oír a este hombre y ni siquiera su nombre. Seguramente no se trataría de una primera figura, pero aún así... Somos desagradecíos cada vez que perdemos la memoria de cantaores que en algún momento han tenido un sitio en nuestro arte.
El único dato que he encontrado de este artista está en el Diccionario enciclopédico ilustrado del Flamenco de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz. Es bien escueto y dice así:
ESCOBERO, Antonio El. Nombre artístico de Antonio Barbero Navarro, Sevilla, siglo XX. Cantaor. Seguidor de los estilos de don Antonio Chacón. Ha grabado en discos.
Si alguien supiera algo de este personaje, si alguien tuviese sus grabaciones, se agradecería mucho lo diesen a conocer. Un añadido: Manuel Bohórquez me informa de inmediato que el primer apellido de este cantaor no era "Barbero" sino "Barrero". Quede constancia de que a Blas y Ríos se les coló uno de esos seres conocidos como "duendes de la imprenta".