Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 23 de septiembre de 2014

¿Rafael Gómez?, ¿Rafael Márquez? Los fandangos de EL LUCERO

Decíamos el otro día que el cantaor montillano don Rafael Gómez Márquez, El Lucero, tuvo una primera etapa de profesional. Fue entre 1929 y los primeros años treinta. Conoció a Manuel Torre y al Cojo de Málaga, alternó con gente como Centeno, Vallejo, Marchena o el Niño Hierro. Es curioso que en los carteles unas veces se anunciaba como Rafael Gómez y otras como Rafael Márquez. Alguien podría pensar que eran personas distintas, pero no. Su hijo Agustín conserva carteles con uno y otro nombre pero con la misma fotografía, lo cual aclara todo. De ambas maneras se le conocía.

Varias veces me ha contado Agustín que su padre cantaba con frecuencia ese fandango que dice
Entre los zarzales se mete
cuando mi perra olfatea,
se mete entre los zarzales,
pá que el guarda no la vea
coger las alondras reales
que han caío en la verea.
seguido de este otro
Con el que la pretendía,
del brazo la vi pasar,
con el que la pretendia,
y mu bajo me exclamaba
ésta si que me quería
aunque no lo demostraba.
que, me insistía Agustín, solía rematarlo con elementos tomados de la malagueña del Mellizo. No olvidemos que su padre se movió en los ambientes profesionales justamente en la época de los "fandangos personales". ¿No sería éste creación suya? Todo apunta a que sí. Escuchen esto:


Pepe Marchena con Paquito Simón, año 1945. Varias veces Pepe Tejada nombra a su amigo "Rafael Márquez" e incluso dice que esa melodía le pertenecía. ¡Vaya, por una vez Marchena no fantasea! Yo animaría los cantaores jóvenes (sobre todo a los cordobeses como Antonio Mejías, Bernardo Miranda o El Troya) a que incorporen este cante a sus repertorios y, ya que vivimos la época de las "etiquetas", lo rotulen, lo anuncien como lo que realmente es: Fandangos de EL LUCERO.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Tonadas campesinas (XVII). Trilleras en Fernán Núñez y Montilla


Llegando al pueblo de Montilla.


Mostraba ayer un pequeño mapa de lo que actualmente, dentro de la provincia de Córdoba, se denomina La Campiña Sur. La Campiña de mi niñez es más reducida aún: San Sebastián, Santaella, Montalbán, La Rambla, Montemayor y Fernán Núñez . Bueno, podía llegar hasta Montilla porque en su término hay una parte más o menos llana antes de alcanzar la población, conforme avanzamos en el sentido Córdoba-Málaga. A la espalda de la misma, nada de nada, estamos en la llamada Sierra de Montilla

En mi pueblo, quintaesencia de la Campiña y no exagero, ¿se cantaban trilleras? Por supuesto que sí y yo las he oído en mi niñez. Más: si se lo pides, aún te las apunta Alfonso Cañero Huertas, tío abuelo del cantaor Bernardo Miranda y primo segundo mío. Una segunda pregunta: ¿las trilleras de mi pueblo responden al modelo que fijó Bernardo el de los Lobitos? Mi respuesta es que no, aunque se reconozcan parecidos. Musicalmente es más viva, más ligera. Y desde luego, difieren claramente en la métrica usando la seguidilla corta de tres versos 5-7-5
Con mis sudores,
la parva ya está hecha
pá los señores,
en lugar de la habitual de 7-5-7-5., si bien a la hora de cantarla siempre se repetía el primer verso.

En su libro Cantes y Estilos del Flamenco (Universidad de Córdoba, 2003) Agustín Gómez nos cita un cante de trilla grabado para la DECCA en 1978 por El Lucero de Montilla. ¿Quién es este hombre? Se trata de don Rafael Gómez Márquez (1908-1989), cantaor que tuvo algún acercamiento a la profesionalidad la cual abandonó para dedicarse a su oficio de tabernero. Padre y mentor en muchas cosas de nuestro amigo Agustín. El disco en cuestión era The Flamenco World of Paco Peña. Publicado en Inglaterra, se comprende que era difícil conocerlo, pero gentilmente la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba nos ha mandado copia, la misma que hoy ofrezco a todos ustedes:


Ahora sí, musical y métricamente lo que nos hace don Rafael coincide con las trilleras que yo recuerdo, con las que aún nos puede cantar Alfonso Cañero. Anoten las letras:

Dale que trote
a la mulilla torda
con el garrote.

Vengan ereros,
con la horca en la mano
la volveremos.

Me dieron agua
más fría que la nieve
en una jarra

Un detalle anecdótico para acabar. Comentando los temas tratados en las letras de las trilleras, Agustín Gómez termina así.
Y la maledicencia que nunca para:
"Venga aire (bis)
tú marío en la era
y tú con un fraile"
¡Vaya por Dios! Esta coplilla se la he oído a mi pariente Alfonso, si bien en una versión levemente distinta. Nada de maledicencia como dice Agustín, sino desparpajo y ausencia de recato:
Aire y más aire,
aire y más aire,
mi marío en la era,
yo con un fraile.