Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

Mostrando entradas con la etiqueta Blas Vega. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blas Vega. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de febrero de 2020

1902, Escándalo en un café

A finales del siglo XIX y principios del XX abundaron por toda España los llamados cafés cantantes donde se ofrecían actuaciones de los profesionales del flamenco, si bien mezcladas con otras actividades para divertimiento del personal. Abundantes fueron principalmente en Sevilla, en Madrid, en Málaga o en Barcelona siendo historiados por varios tratadistas de temas flamencos entre los que cabe destacar a José Blas Vega. En estos establecimientos no siempre reinaba la paz sino que, por el contrario, eran frecuentes las broncas llegándose a veces a ser heridas o muertas alguna de las personas participantes. Como muestra, les traemos hoy una historia.

En Madrid fue famoso el situado en el número 21 de la calle Jardines conocido como Café de la Marina. Se inauguró a finales del siglo XIX con la actuación de El Niño de Cabra y Francisco Lema Fosforito. Hasta 1911, año en que se transformó en una sala de cine, pasaron por él todas las figuras importantes del Flamenco, siendo curiosamente el local en que actuó por primera vez ante el público el guitarrista Ramón Montoya. También mereció la atención de la intelectualidad y, como muestra, dejamos aquí lo que dejó escrito Pío Baroja en su novela La Busca:

A la mitad de la calle de Jardines, bocacalle de la Montera, estrecha y obscura, brillaba un farol, que iluminaba la portada sórdida del café de la Marina. Empujó la puerta Leandro y pasaron dentro. Enfrente, el tablado con cuatro o cinco espejos, relucía lleno de luz en el local, angosto, la fila de mesas arrinconadas a una y otra pared no dejaban en medio más que un pasillo... En una mesa de al lado, un hombre con trazas de chalán discutía acerca del cante y del baile con un bizco de cara de asesino.

Ignoramos la cara que tendría José Lafuente Fita, conocido como el manco el Valenciano, dedicado a la reventa de entradas en los teatros, asiduo del café y admirador de las féminas que en él trabajaban. Este personaje fue protagonista del escándalo referido en el diario El Imparcial de Madrid, con fecha del 27 de marzo de 1902.




Una muestra, como dijimos al principio, la cual suponemos sería juzgada teniendo en cuenta un reglamento que las autoridades gubernativas habían publicado en la Gaceta de Madrid con fecha del 28 de noviembre de 1888 y que, para conjocimiento de ustedees hemos colocado a la izquierda.




Hemos nombrado al Niño de Cabra y a Fosforito. ¡Qué pena que éste no dejase grabadas sus preciosas malagueñas! Sí lo hizo su compañero de trabajo y, con el Niño de Cabra junto al guitarrista Ramón Montoya, también nombrado en este artículo, les dejo estas Malagueñas de Fosforito grabadas en el año 1913:

lunes, 6 de mayo de 2019

ENRIQUE MORENTE hace camino al andar

Nacido el 25 de diciembre de 1942, el cantaor granadino Enrique Morente graba su primer álbum en solitario en 1967. Lo hizo con la casa Hispavox acompañado a la guitarra por Félix de Utrera con el escueto título de Cante Flamenco. En 1969, con igual sello pero con la guitarra de Niño Ricardo, publica sus Cantes del Flamenco Antiguo. De nuevo con Hispavox, contando con las guitarras de Parrilla de Jerez y Perico el del Lunar Hijo, aparece en 1971 su Homenaje Flamenco a Miguel Hernández.

Más de una vez he afirmado en público que, si Enrique Morente no hubiese vuelto a grabar después de estos tres discos(*), dejaba ya una obra suficiente para que la historia lo considerara como uno de los mejores cantaores de su generación. Que Enrique podría haber encauzado su carrera artística "repitiendo", si acaso con nuevas letras, lo que ya nos había mostrado. Esto no sería de extrañar: montones de cantaores, y entre ellos algunos muy relevantes, pasaron su vida cantando (bien los que cantaban bien, mal los que cantaban mal) los cantes con que un día pasado se dieron a conocer, con el único cambio que aquel que la edad provoca en sus gargantas.

Los que conocimos y tratamos a Enrique en la época de sus primeros discos, sabíamos de su afición insaciable, de su curiosidad por otras artes, especialmente por la poesía, de su inquietud e indagación de nuevos sonidos, lo que lo convertía en la persona adecuada para encabezar una renovación del Flamenco tradicional, tanto en temas como en ecos sonoros. Así ocurrió y en los años 1972-73-74 Enrique llevaba a sus recitales, además de los textos de Miguel Hernández, temas de Lorca y otros poetas, a la vez que presentaba unos fandangos de su creación y muchas variantes personales por seguiriyas, tangos, alegrías.

Todo ese material sirvió para un nuevo disco en 1975 cuyo título lo tomó Enrique prestado del poeta Antonio Machado Ruiz:
Se hace camino al andar
Siguió con el sello Hispavox, cuya sección flamenca dirigía un viejo amigo de Enrique y nuestro: el sabio flamencólogo José  Blas Vega. Como presentación iba un texto de José Luis Ortiz Nuevo que en esos años trabajaba como colaborador de Pepe Blas.   


Como guitarristas intervienen Luis Habichuela, Manzanita y Amador. Los cantes eran:
Tangos de Morente, Seguiriyas de Morente, Fandangos de Graná, Soleares, Tientos de Morente, Taranto, Alegrías, Fandangos de Morente, Mineras.
Ya ven ustedes, hasta cuatro cantes en los que el de Granada aporta sus personales versiones, aunque también en los otros cantes las pinceladas morentianas son palpables.


Una curiosidad es que esos fandangos de Morente habían sido grabados unos meses antes por su gran amigo Camarón de la Isla (a uno y otro pueden oírlos pulsando este enlace: Morente y Camarón). Dejamos que ahora puedan ustedes escuchar otros cortes de este disco:

Seguiriyas de Morente (Voces doy al viento), con Manzanita


Taranto (Minerico barrenero), con Manzanita y Luis Habichuela


Soleares (Lloré más que Jeremías), con Manzanita y Luis Habichuela


Alegrías (Sale el sol), con Manzanita y Amador

Tientos de Morente (Yo seré como la mimbre), con Manzanita y Luis Habichuela

Esto, amigos míos, sí es renovación flamenca: se parte, como es el caso de Enrique, de un conocimiento del flamenco clásico y se hacen aportaciones sin salirse de él. Es tan evidente, dirán ustedes, que me podría haber ahorrado el escribirlo. Pero la cuestión es que en este 2019, y desde unos años para acá, se están llamando renovaciones a auténticos mamotretos sonoros como los de un llamado Niño de Elche y ha aparecido una muchacha llamada Rosalía que hace toda clase de músicas de las que llaman reggaeton, trap y otras cosas de las que me declaro absolutamente ignorante, mezclando con ellas algunos remedos de temas flamencos. Además, cantaoras nacidas en el flamenco como Rocío Márquez lleva unas derivas que cada día la apartan del árbol de lo jondo.

Apariciones y actuaciones como las de las personas que he nombrado siempre han existido. Ha habido, por ejemplo, canción aflamencada o rock flamenco, pero estos subgéneros jamás se han considerado parte del flamenco como hoy pretenden, con las cosas de la Márquez, Rosalía o Niño de Elche, ciertas firmas discográficas y ciertos medios de prensa (El País, por citar al más importante). Y, lo que es gravísimo, estas figuras (de lo que sea) han participado en eventos tan importantes La Bienal de Sevilla o La Noche Blanca del Flamenco en Córdoba: nuestras autoridades usando dinero público para presentar como flamenco lo que no lo es ni por asomo. Y personajes ligados a la llamada Flamencología (Gómez Gufi, Francis Mármol, Juan Verjillos, Pedro G. Romero, Antonio Zoido, José Luis Ortiz Nuevo o Faustino Núñez) alabando a estos seudo renovadores y, a veces, poniéndolos a la altura de Enrique Morente o de Camarón de la Isla. Hasta en la red social Facebook encontramos gente que, a la manera de los novelescos caballeros medievales, se baten un día y otro con todo el que ose cuestionar a los falsos flamencos (muchos pensarán, está claro, en Antonio Villarejo Perujo).

Esperemos que esto sea una fiebre pasajera. Por nuestra parte, en días siguientes, seguiremos repasando, como hecho hoy, la discografía flamenca de Morente.      


(*) Dejo aquí sus cubiertas:

viernes, 3 de marzo de 2017

FLORES EL GADITANO: Del "Chacarrá" al Fandango de Facinas

En mi artículo del pasado 16 de febrero comencé nombrando el Fandango de Facinas, una suerte de fandango con toque verdial adaptado por Flores El Gaditano a partir de los fandangos chacarrá de la comarca de Tarifa. Sin embargo, ese día de lo que hablé fue de los fandangos chacarrá que se cantan en las localidades cordobesas de Rute y de Iznájar, un fandango folk-lórico de igual nombre que el de Tarifa del que hablamos tres días después, o sea, el día 19 de febrero.

Volvemos hoy al fandango que interpretó Flores y lo hacemos usando un libro(1). En la página 282, el autor, Juan Rondón, dice:

-Sería bueno también, Flores, si te parece, contar algo sobre ese fandango campero, al parecer de finales del siglo XVIII, que tú exhumaste del folklore de la zona, aflamencándolo musicalmente, y que se llama, o tú llamaste, de Juan Palillos.

A lo que inmediatamente responde don Florencio Ruiz Lara:



-Ah, sí, ese fue un estilo de Chacarrá de la parte de Facinas y Tarifa que yo grabé para Hispavox. Aprendí ese estilo de fandangos cuando empecé a buscarme la vía como cantaor de flamenco. Me habló de él un hombre ya mayor que frecuentaba el cabaret El Pasaje Andaluz y nos daba fiestas, y algunas veces nos cantaba ese estilo de chacarrá. Y me dijo que lo había aprendido de su padre, que a su vez lo había escuchado a un cantaor llamado Juan Palillos y oriundo de Vélez-Málaga, pero que se había criado en las campiñas de Facinas. El apodo de "palillos" le venía porque se hacía compás al cantar metiéndose entre los dedos dos lascas de piedra muy finas y repiqueteaba el compás del "chacarrá" con una maestría extraordinaria.
Las letras de fandangos que yo grabé en Hispavox, siendo director José Blas Vega, las compuse expresamente para la grabación, pero el estilo, o sea la música, era la que hacía Juan Palillos, aunque yo le puse más extensión en los tercios y más cadencia, para darle al fandango más rigor flamenco, porque con el ritmo de "chacarrá" resultaba pobre de música.

Para aquellos que no la conozcan, aquí les dejo la grabación a que alude Flores. Le compaña a la guitarra Félix de Utrera:


Ignoro la fecha exacta en que hizo esta grabación pero sí sé que en el mercado salió en 1982 incluida en la Magna Antología del Cante Flamenco, con sello de Hispavox y dirección de José Blas Vega, firmante, además, del extenso libreto que la acompaña. En dicho libreto nuestro amigo Pepe se refería al fandango de Flores en estos términos:

Además del fandango de Almería, de bello y gracioso ritmo, traemos otro fandango también bailable de gran rareza y antigüedad: el de Facinas a tribuido a Juan Palillo. Las noticias que he podido recoger, por tradición, dicen que los padres de este cantaor eran oriundos de Vélez-Málaga y llegaron a las campiñas de Facinas y Tarifa a finales del siglo XVIII. Juan Palillo creó un fandango que llegó a ser popular en su época y era muy solicitado para cantar en las fiestas del "chacarrá" de esas tierras gaditanas. El apodo de Palillos le venía de que se acompañaba sus fandangos al compás de palillos fabricados por él mismo, consistente en dos tablillas de madera. o bien dos lascas de piedra pizarrosa, que metidas entre los dedos de la mano derecha, y en un movimiento rítmico con el aire del "chacarrá", daban un repiqueteo de verdaderas castañuelas.
Flores el Gaditano, intérprete de estos fandangos y gran aficionado a la búsqueda de cantes remotos, ha conseguido sacar del anonimato estos fandangos camperos, quizás de los más antiguos y difíciles de la tierra del "chacarrá" andaluz.

Como es fácil de comprobar, lo dicho por Blas Vega coincide casi literalmente con lo que años después Flores le contó Juan Rondón, según hemos recogido más arriba. Ni el texto de Blas ni el fandango de Flores debieron de pasar desapercibidos para el flamencólogo Aurelio Gurrea Chalet(2) quien se despachó a gusto en 1992 con el desabrido texto que hemos colocado a nuestra derecha.


¡Vaya por Dios, querido amigo Pepe Blas, qué ingenuo que fuiste y qué listillo resultó el Gaditano! Aunque también cabe el pensar que quien se pasó de entendío fue el señor Gurrea, porque yo me coloco en la portería de aficionado al flamenco, escucho a Flores y no detecto que me haya colado gol alguno. Por el contrario, reconozco su capacidad creadora (capacidad de la que nadie puede dudar después de repasar su curriculum artístico-flamenco). ¿No será que este tipo de cantaores estaban excomulgados por los puristas de la cosa flamenca, los mismos que llenaban páginas y páginas alabando la labor cantaora de otros muchos que no pasaron de repetir, muy dignamente pero repetir al fin, lo que otros habían creado? Para mí, Flores, como el almeriense Manolo de la Ribera, como Canalejas de Jerez y otros cantaores, marginales y marginados a partir de la instauración del neoclasicismo en el flamenco, son más dignos de admiración que los discípulos de discípulos que gozaron de la aquiescencia de la flamencología oficial.    


(1) Juan Rondón Rodríguez, Charlas con Flores el Gaditano, Grafisur, Tarifa (Cádiz), 2003

(2) Ya dijimos en el artículo dedicado al chacarrá de Tarifa que este autor había dedicado tres artículos a este tipo de fandango publicados en la revista Aljaranda del Ayuntamiento de Tarifa.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Eugenio Cobo: VIDA Y CANTE DEL NIÑO DE MARCHENA

Envío a Chemi López que, desde su Droguería Music en Écija, se dedica a editar discos y libros de cante.

Alguna ventaja habríamos de tener, digo yo, los que no somos "escritores de oficio" y mucho menos "escritores de beneficio". Publicamos lo que nos apetece, cuando buenamente nos viene en gana, sin sujeción  a guión previo ni a calendario alguno,
- Yo mando en mi hambre
dicen que dijo algún flamenco, no recuerdo ni quién, ni dónde, ni cuándo. Pues eso,
- En mi desorden literario mando yo.

Viene todo esto a cuenta porque una vez me propuse el hablarles de los cinco libritos que compusieron la llamada Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos de la que fue único responsable como editor. Y así, publiqué hasta cuatro artículos:

1) El 22 de febrero de 2013 lo hice para presentar el título De cómo el Duende Flamenco se hizo Matemático, publicado en 1987, original del francés, experto en flamenco, Philippe Donnier.
2)  Dos días después, comenté algo del libro La Copla Flamenca y el Formalismo Ruso, también de 1987, cuyo autor era un viejo conocido mío convertido en flamencólogo desde su campo que era la Filología.
3) Pasados otros dos días, ya vamos por el 26 de febrero, les hablo del Flamenco decimonónico en Madrid, un tomito muy importante, publicado en 1989, bien acogido por los buenos investigadores flamencos actuales, del hispanista holandés Arie Sneeuw.
4) El día 20 de marzo del mismo 2013, en mi artículo Alcalá la Flamenca, les hablo del cuarto título de la referida Biblioteca, publicado en 1990.  Su autor no era del mundo académico, como los tres anteriores, sino un aficionado de base, un gitano alcalareño, amigo Manolo Ríos Vargas, al que la vida nos arrebató antes de tiempo.

Luego resultó que me paré antes de decirles a ustedes algo del quinto y último título de la citada Biblioteca y que parao sigo después de casi cuatro años. A lo peor mi parada fue porque entraba en liza la controvertida figura de Pepe Marchena. Les conté en una ocasión que, como consecuencia de mi bisoñez, en remotas épocas me hice "antimarchenista" e incluso llegué a manifestarlo por escrito(*). Luego, aconsejado por aficionados diversos de mi pueblo, fui rectificando progresivamente hasta convertirme en "marchenista" acérrimo. En este blog ha aparecido como mucha frecuencia el nombre del cantaor sevillano y siempre para glosarlo y reivindicarlo.

Pero, volviendo a mi labor editorial, situémosnos en los últimos meses del año 1990 para asistir al final de la misma. Ediciones Demófilo ya estaba desaparecida y mis circunstancias personales no me permitían prolongar la vida de Virgilio Márquez, Editor. Había que despedirse y yo quise hacerlo responsabilizándome de la edición de un precioso libro que me había mandado mi apreciado amigo Eugenio Cobo, saldando así mi deuda con don José Tejada Martín, brindando a todos sus seguidores esta
VIDA Y CANTE DEL NIÑO DE MARCHENA.
El prólogo lo firmó el recordado José Blas Vega y la cubierta, como las cuatro anteriores, la realizó Jacinto Lara.

Estamos a punto de cumplir los cuarenta años de la muerte de nuestro cantaor (4 de diciembre de 1976) y no he querido que pase la fecha sin que les hablara de este quinto y último título de la Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos, último también de una etapa de mi vida en la que me dediqué a editar libros sobre Cante Flamenco.


(*) Véase el artículo Mi antimarchenismo: pecado de juventud que publiqué el 6 de junio de 2013. 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

De como la codicia de ciertos políticos no tiene fin: FUNDACIÓN MACHADO

Envío para Alberto Rodríguez Peñafuerte, Ángeles Cruzado, Antonio Barberán, David Pérez Merinero, Faustino Núñez, Javier Osuna, Manuel Bohórquez y otros amigos blogueros que sin apoyo institucional alguno estudian, investigan y difunden el Arte Flamenco.  

Es sabido que en 1881 se constituyó en Sevilla la llamada Sociedad El Folk-Lore Andaluz. Su principal promotor no podía ser otro que don Antonio Machado y Álvarez, (Demófilo) y su finalidad era impulsar el estudio del saber popular, así como divulgarlo a través de una revista de igual nombre que la Sociedad, cosa que se hizo durante los años 1882 y 1883. Cien años después, patrocinada por el Ayuntamiento de Sevilla, la editorial Tres-Catorce-Diecisiete, reedita dicha revista con un magnífico estudio preliminar que firman José Blas Vega y Eugenio Cobo. Vuelve a publicarse en 1986, ahora patrocinada por la Junta de Andalucía y bajo la responsabilidad de Editoriales Andaluzas Unidas, llevando un breve prólogo de Antonio Zoido. Pero esta edición de 1986 no es de la revista completa sino de los artículos que en la misma escribió Machado y Álvarez, con lo que se queda muy corta si las comparamos con la de 3-14-17.

Un año antes (1985) los políticos andaluces entonces en el poder, tan "cultistas" ellos (¿?), se habían acordado de la Sociedad y la Revista promovidas por Demófilo y deciden continuar con aquella labor. Crean una Fundación Machado para que se responsabilice de la revista en su 2ª Época. El primer número aparece en 1987. En sus páginas podemos encontrar los Estatutos de la Fundación, la cual, según leemos, será gobernada por un Patronato de 21 miembros, los cuales son nombrados bien de forma directa por la Junta de Andalucía, bien a propuesta de los fundadores. Cuando yo leía todo esto pensaba que habrían elegido a gente experta en los menesteres machadianos. Lo pensaba hasta que, más adelante, encuentro la relación de los fundadores (41 en total) y la relación de los 21 patronos. Ahí las llevan:

SOCIOS FUNDADORES:

Atero Burgos, Virtudes;  Briones Gómez, Rafael;  Buero Latorre, Bernardo;
Cabrera Bazán, José;  Campuzano, José Antonio;  Castillo Navarro, Manuel;
Castillo, Juan Manuel;  Cepero Molina, Manuel;  Del Valle Arévalo, Manuel;
Díaz Velázquez, Francisco;  Fernández Bañuls, Juan Alberto;  Frías Navarrete, Milagros;
Gala Velasco, Antonio;  González Merino, Juan Ignacio;  Gracia Navarro, Manuel;
Guerra González, Alfonso;  Jiménez Romero, Alfonso;  Lira Campos, Francisco;
López Estrada, Francico;   Martínez Nadal,  Rafael;  Moreno Tenor, Federico;
Palomino Romera, Francisco;  Peña Fernández, Juan;  Peña Fernández, Pedro;
Perales Pizarro, Alfonso;  Pérez Orozco, Alfonso Eduardo;  Pérez Orozco, José María;
Piñero Ramírez, Pedro Manuel;  Reyes Cano, Rogelio;  Rodríguez Becerra, Salvador;
Rodríguez de la Borbolla Camoyán, José María;  Rodríguez Valdés Paredes, Juan;
Romero Jiménez, José;  Romero López, Carmen;  Ruiz Solves, Lourdes;
Sánchez Caballos, María de Gracia;  Suárez Japón, Juan Manuel;  Torres Vela, Javier;
Troncoso del Arce, Carmen;  Vallecillo Pecino, Francisco;  Zoido Naranjo, Antonio.

MIEMBROS DEL PATRONATO:

Javier Torres Vela;  Francisco Vallecillo Pecino;  Manuel Rabina Martín;
José Manuel Caballero Bonald;  Fernando Quiñones;  Jesús Cantero Martínez;
Félix Grande Lara;  Pedro M. Piñero Ramírez;  Alberto Fernández Bañuls;
José María Pérez Orozco; Manuel Cepero Molina; Salvador Rodríguez Becerra;
Francisco Díaz Velázquez; Virtudes Atero Burgos; Antonio Zoido Naranjo;
Rafael Briones Gómez;  Pedro Peña Fernández;  Juan Manuel Suárez Japón;
Rogelio Reyes Cano;  Juan Ignacio González Merino;  Antonio Gala Velasco. 


¡Santo Dios!, ¡qué tufillo a Psoe en la lista de fundadores! Alfonso Guerra, Carmen Romero, Rodríguez de la Borbolla, Manuel Gracia, Alfonso Perales, Torres Vela, Manuel Del Valle, Suárez Japón, Paco Vallecillo...

Mucho sevillita (o cuando menos afincao en Sevilla), aunque haya también gaditanos y cordobeses (entre ellos González Merino, buen aficionao pero cuyo mayor mérito era ser el esposo de Carmen del Campo, diputada del Psoe muchos años por nuestra provincia). Hay nombres que no conozco pero, entre los localizados, ¿dónde hay gente de Almería, de Málaga, de Jaén...?

Claro que, si se les ocurrió a gente de la Junta, es lógico que llamaran a personal de su cuerda. Pero, digo yo, podían haber sido más objetivos al elegir a los patronos. ¡Qué va!, sólo se incorporan 5 no fundadores, dos de ellos desconocidos para mí y los otros tres (¿cómo no?) flamencólogos afines al felipismo y pertenecientes al sector más rancio (quizá deba exceptuar al amigo Quiñones) de la flamencología. Se olvidaron (entiendo que deliberadamente) de la persona que más había batallado, durante muchos años, para rescatar la persona y la obra de Machado y Álvarez, el madrileño Pepe Blas Vega. Se olvidaron de otro demofilista destacado (al que además lo tenían viviendo en Sevilla), con una importante obra flamenca ya publicada en aquellos años, como era José Luis Ortiz Nuevo.

Estos políticos iban a por todas. Como digo en el encabezamiento, su codicia de poder no tenía fin.

martes, 12 de mayo de 2015

1967: MORENTE, cantaor del futuro



Les hablaba el pasado 11 de abril, de un posible libro que se me quedó en el baúl de los proyectos cuando di por concluida mi etapa como editor. En él se recogían materiales de González Climent escritos entre 1949 y 1951, pero, a modo de apéndice, figuraba una entrevista-conversación entre el autor y el cantaor Enrique Morente realizada en 1967 en la que también intervienen José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz.


La entrevista en sí no la veo especialmente interesante. Encuentro a un Morente algo asustado o timorato, casi avergonzao porque en su niñez escuchaba a Valderrama o desafortunado en su visión (la de entonces, luego cambió) de Marchena. De todas formas, hay respuestas rotundas. Por ejemplo, en un momento dado viene a decirle don Anselmo que, suponiendo que sólo existieran dos líneas de cante (las siguiriyas, y las soleare), ¿en cual de ambos sectores se siente más de verdad? Enrique respondió así:

Bueno,. Hay momentos en que me toma "pa uno" y a veces "pa otro". Ahora le diré: yo creo que en el cante por siguiriyas hay que emplear más el corazón que la cabeza; y en el cante por soleares hay que llevar las dos cosas. Porque en el cante por soleá es muy difícil poner arte y luego la cabeza también, debido a esa actitud que lleva en el ritmo y eso. El cante por siguiriyas es otra cosa.Yo no creo que un estilo  sea más grande que el otro. Los dos son grandes e importantes.

La razón por la que traigo esta conversación a mi blog está en que, en un momento dado, el sagaz de don Anselmo, suelta sobre la mesa este envite

Permíteme jugar con las simplificaciones. Si bien Fosforito te lleva por lo menos diez años, creo que tú y Meneses pertenecen a su generación. Arrojo una fantasía: ¿sois vosotros tres los cantaores de punta en la España actual?

Ríos señala que no hay que olvidar a Terremoto. Climent lo acepta y ya tiene el cuadrilátero. A continuación, se produce este cruce de opiniones que copio para todos ustedes.

González Climent: Fosforito -sospecho y vosotros me lo confirmaréis o no- ya se ha definido. Su arte es inmenso y no cesa. Sin embargo, en él no caben mayores sorpresas en lo que le quede de vida profesional. Todo esto, repito, es muy relativo pero a la vez probable. Podrá profundizar lo suyo, pero poco creíble  que entregue novedades, crecimientos, averiguaciones (con ser uno de los cantaores del siglo que más se ha preocupado de dominar faústicamente todos los vericuetos del cante).

Ríos Ruiz: Entiendo perfectamente. No creo que Fosforito evolucione más en el cante. Y máxime como ahora, que lleva un tiempo afiliado a los cantaores que van en espectáculos más o menos organizados. Y tiene que cantar la mayoría de las veces para el baile de grupo, solistas o compañía. Esto lo va desvirtuando, al menos en la medida de la afición y dedicación que requiere el cante  v para seguir estudiando todas sus formas.

Ríos Ruiz: En el caso de Meneses hay posibilidades. Si Meneses se lo propone cabe la posibilidad de futuro, pero muy a la larga, por la sencilla razón de que hoy día lo hace todo confiado en su gran voz. Vale decir: en sus facultades. Agregado a ello, claro está, el conocimiento que tiene del cante. Por otra parte, Meneses, lo diré claramente -y no me preocupa que se publique- está demasiado autodirigido". Así, entre otras cosas, se le obliga a cantar esas "letras" que, aunque estén muy bien prefabricadas, no dejan de ser prefabricadas. También hay que considerar que Meneses, como el maestro Mairena, es un poco "frío". Necesita tiempo para entrar en asiento.

Ríos Ruiz: Terremoto no tiene futuro. Terremoto es un cantaor "cerrado" desde que empezó. Cerrado, o sea "hecho". Lo que pasa es que posee más duende que ningún otro cantaor. No solamente de ahora sino de hace mucho tiempo. Terremoto tiene en la voz un misterio, un duende tan grande que lo salva de toda imperfección formal, pues hay que reconocer que en algunos momentos no es muy ortodoxo, hace muchas "ligas". Pero repito que ese duende de su voz está por encima de todo esto. Y entonces, en un momento dado, acaba con cualquiera aunque luego a la larga le ganen el tirón. Pero esto del porvenir no le quita nada. Terremoto será cantaor siempre, incluso cuando no tenga voz. Su solo quejido es válido.

González Climent: Sin artimañas de sofista habría que concluir que el futuro pesa a favor de Enrique Morente, al menos en principio. Hablemos de esto con toda confianza aunque él esté aquí.

Ríos Ruiz: Enrique Morente, sí, tiene más perspectivas de futuro que los otros tres. Entre otras cosas porque desde que conocí a Enrique -hace ahora más de dos años- tengo la impresión, y estoy casi seguro, que es más aficionado que los otros. Por otra parte, Enrique es un muchacho que tiene una gran voz, mucho corazón cantando y mucha afición. Su voz se está haciendo e irá a mucho más. Si Dios le otorga tanta vida como a Pepe el de la Matrona, la profecía surge fácil... ahí está.

González Climent: Amigo Blas, súmate a la charla y dinos tu apreciación personal de Morente:

Blas Vega: En esto del flamenco Morente es un caso un poco excepcional porque está fuera de esas cosas con las que suele ir rodeado el ambiente del cante flamenco (crápulas, seudoidólatras, trajín, etc.). Se comenta la buena educación de Morente, su sensatez, su postura y, sobre todo, algo muy importante en los jóvenes cantaores que hoy han perdido el respeto hacia los maestros del cante. Cualquier joven tutea a Mairena, a Pastora, faltándoles simplemente el respeto. Enrique Morente, con más méritos y más valía que esos desenfadados aficionados sabe guardar el sitio frente a los maestros del cante.

Enrique Morente: Me parece que ya se han dicho demasiadas cosas buenas de mí. Es que somos amigos...

Blas Vega: Hay sobre todo un aspecto que yo veo interesante ver en él y en relación con el futuro del cante flamenco: tiene personalidad propia, personalidad creadora. Estábamos momificados, casi encadenados. Morente abre un camino interesantísimo que puede ser esencial para el futuro del cante.

González Climent: Así es. Personalmente cada vez crecen más mis temores respecto a la "momificación" de que hablas. A fuerza de haberse desempolvado estilos y maneras de cantes históricos o arcaicos -en esto me toca algo de responsabilidad-, todo puede terminar en un callejón sin salida. La "cristalización" es nuestro peor enemigo actual. Porque corresponde tener mucho cuidado al precisar hasta qué dosis está bien justificada esa recuperación de cantes. Al cante, en términos muy generales, hay que dejarlo seguir marchando con todos los peligros que ello acarree, porque no es cuestión de quedarnos con las soleares usuales de fulano o con las siguiriyas definitivas de zutano.

Blas Vega:  Además, esta personalidad como es la de Morente está aportada siempre respetando la tradición, que es lo realmente interesante.

¡Qué apreciaciones más justas las que se hacen tanto de Fosforito como de Terremoto! Dos personalidades hechas pero no expandibles. ¿Menese?, preso de sí mismo. Podría evolucionar -se señala- pero a la larga. En mi opinión así ha ocurrido, pero su evolución (insisto en que es mi opinión) ha sido a peor. Y Morente. ¡Qué visión de futuro tuvieron los tres! La historia les ha dado toda la razón.
.
------o------

Nota final: Los que tengan acceso a los diversos números de la revista Candil, pueden leer en su integridad esta entrevista. Se publicó en el número 60 (Noviembre-Diciembre, 1988, páginas 28 a 33).

jueves, 15 de mayo de 2014

Manolo de Huelva, un clásico guitarrista flamenco


Escuchando una vez más el imprescindible disco "El Pequeño Reloj" (Enrique Morente, 2003), me detengo en este registro (de título "A Manolo de Huelva") que quiero compartir con ustedes:



Cuando conocí a Morente en 1968 yo jamás había oído hablar de Manolo de Huelva. Fue Enrique quien me dio a conocer a este personaje al que él visitaba frecuentemente. Hombre solitario y huraño, abría generosamente sus puertas al joven granadino e incluso le enseñaba cantes ("Con una voz espantosa" solía decir Enrique) antiguos como, por ejemplo, las seguiriyas de Enrique el Mellizo que aparecen en el primer disco de Morente con la letra "Tó me viene en contra".

De nombre Manuel Gómez Vélez, había nacido en Ríotinto (Huelva) el día 16 de noviembre de 1892.  Se inició muy joven como guitarrista de concierto. El 3 de octubre de 1910 la revista "Nuevo Mundo" publicaba una foto suya refiriéndose al éxito obtenido en sus conciertos en la capital sevillana. Por esos años llegó a tener amistad con el músico gaditano Manuel de Falla y algunos autores mantienen que don Manuel se inspiró en los toques del onubense para algunas de sus composiciones, como por ejemplo la "Farruca del Molinero" incluida en su famosa obra "El Sombrero de Tres Picos". En junio de 1922 encontramos a Manolo de Huelva en el tan cacareado "Concurso de Cante Jondo" de Granada. No como concursante, tal cual muchos autores han trasmitido la falsa noticia publicada por el periodista "Galerín" que lo hacía ganador de uno de los premios ofertados a guitarristas. No, Manolo de Huelva estuvo en Granada como guitarrista oficial contratado por los organizadores, lo cual no es de extrañar dada su amistad con Falla y también porque entre los organizadores estaba Andrés Segovia que siempre se confesó ferviente admirador de Manolo.

No sé si habrá grabaciones suyas anteriores a este año, pero justamente en 1922 salen al mercado numerosas placas en las que acompaña al sevillano Manuel Centeno, cantaor que por cierto había sido muy crítico con los organizadores del evento granadino. De tales registros, vamos a detenernos para escuchar unos fandangos de Lucena:



En los años siguientes mantiene mucha actividad alternando con todas las figuras de la época como comprobamos en esta foto, tomada en el sevillano Pasaje del Duque, 


en la que vemos al guitarrista entre el cantaor Manuel Torre y el torero El Niño de la Palma, amén de otros flamencos como La Malena, Mazaco o Currito de la Jeroma. ¡Años de la "Ópera Flamenca", denostada por muchos "flamencólicos", que ya quisiéramos haber vivido muchos aficionados! 

Dicen que el punto más alto de su carrera lo alcanzó al colaborar con Manuel Vallejo, una vez que éste había sido galardonado con la "La Llave de Oro del Cante". Grabaciones como "María Magdalena", "Llegó el frutero" o "María de la O" se muestran hoy día como ejemplos del buen hacer cantaor junto al buen hacer de tocaor acompañante. Nos paramos y oímos el couplet por bulerías "María Magdalena"




La verdad es que la obra discográfica de Manolo de Huelva no guarda proporción en extensión con su calidad artística. ¿Por qué? Dicen que "por sus rarezas". A donde quiera que fuera, le acompañaba el miedo a que otros guitarristas le "copiaran" sus muy originales falsetas. Se cuenta la anécdota de que en el espectáculo "Las calles de Cádiz", protagonizado por La Argentinita, Manolo pidió que le construyeran una especie de habitáculo que evitara ser visto, y por tanto copiado, por alguien del público. Iniciado como guitarrista de concierto, se llegó a pensar que no dejó grabaciones en solitario. Sin embargo, el madrileño José Blas Vega, al que los andaluces nunca acabamos de reconocer y agradecer su labor en pro del Flamenco,  sacó a relucir al menos dos registros; uno por alegrías, otro por sevillanas, grabados parece ser que en 1935. Aquí los tenemos:




Desconozco cómo vivió Manolo de Huelva la guerra del 36-39 y la tan penosa como prolongada posguerra. Esta época debió de vivirla en Madrid donde Manolo se "ofertaba" tanto en Villa Rosa como en las ventas de los alrededores. Siempre temeroso de ser copiado, evitaba cualquier reunión en la que estuviera presente algún profesional de la guitarra. El bueno de Juan Habichuela nos cuenta que se quedó con las ganas de oírlo "de tú a tú", que hasta se hizo pasar por señorito en una venta para solicitar la presencia de un cantaor (éste le daba igual quien fuera) y del tocaor Manolo de Huelva. Ya reunidos éste observó las uñas de Juan, dedujo de inmediato que eran las de un guitarrista, tras lo cual guardó su guitarra y se marchó dejándolos plantados. ¡Cosas de artistas!

Parece ser que su última actuación en público fue en 1962, en la Casa de Málaga de Madrid, ilustrando una conferencia de Pepe Blas Vega junto a un joven cantaor llamado Enrique Morente.


Olvidado de casi todos, Manuel Gómez Vélez, "Manolo de Huelva", murió en Sevilla el día 12 de mayo de 1876 a los 83 años de edad.

(Bastantes datos de este artículo los he tomado de la entrada que hizo José Morente el día 14 de julio de 2013 en su blog La razón incorpórea. Conste mi agradecimiento) 

jueves, 1 de agosto de 2013

Canta Jerez

Envío a mi paisano Paco Peix.

Aunque llevaba un tiempo colaborando con Hispavox, fue hacia 1967 cuando el amigo Pepe Blas Vega asumió la responsabilidad de las grabaciones de flamenco de dicha discográfica. Y se estrenó con una auténtica joya: el L. P. Canta Jerez cuya cubierta hemos colocado a nuestra izquierda.



Miren ustedes qué estilos se grabaron:
Martinetes,CabalesSeguiriyas (3), Soleares (2), Fandangos del GloriaBulerías por SoleáBulerías de Nochebuena y Fiesta por Bulerías
y miren qué seis cantaores y qué dos guitarristas intervinieron en el disco: 
Gregorio Fernández Vargas (El Borrico), 1910-1983
Manuel Fernández Moreno (El Sernita), 1921-1971
Manuel Soto Monje (El Sordera), 1927-2001
Manuel Romero Pantoja (Romerito), 1932
Manuel Valencia Peña (El Diamante Negro), 1932
Fernando Fernández Monje (Terremoto), 1934-1981
Francisco Márquez Ménendez (Paco de Antequera), 1938-2000
Francisco López-Cepero García (Paco Cepero), 1942
Todos estos artistas trabajaban en diversos locales de Madrid (por ejemplo yo conocí por esas fechas tanto al Sordera como a Terremoto en el tablao Las Brujas) excepto El Borrico a quien tuvieron que sacar de su rincón jerezano. No tengo a mano el correspondiente enlace pero está contado en las redes que Hispavox y en su nombre Blas Vega no escatimaron medios para que esta troupe jerezana se sintiera a gusto: un gran salón con mucho tapeo y mucho fino de Jerez, donde cada uno cantaba lo que se le iba ocurriendo y cuando se encontraba a gusto para hacerlo. 


Se registró mucho más material del que apareció en el disco, parte del cual lo usó la casa Hispavox para publicaciones.posteriores. Y, dirán ustedes, ¿qué hago yo hablando de un tema conocido de toda la buena afición, sobre todo de la de cierta edad? Pues, miren, hace unos días, Paco Peix, de ascendencia castellana pero nacido en mi pueblo, me preguntaba por este disco. Le dije que sí que lo tenía, que lo había comprado nada más salir al mercado, que era uno de los más oídos no sólo por mí sino por los muchos amigos que, primero en el Colegio Mayor San San Juan Evangelista, luego en el chalet "La Hermandad", se alimentaban de mi discografía. Tan oído que, al intentar digitalizarlo, no logro salvar algunas de las pistas llenas de rayaduras. Otras sí y, afortunadamente, las tres que eran y siguen siendo mis favoritas. Van por mi amigo Paco y van por todos ustedes:

1) Soleares de Juaniquí (Romerito y Paco de Antequera)


2) Cabales (El Sernita y Paco de Antequera)


3) Fiesta en el Barrio de Santiago (Todos los artistas)

domingo, 21 de julio de 2013

Son desabríos (De la frialdad de un estudio de grabación)

No recuerdo la fecha exacta, pero debió de ser por el verano de 1976. Yo pasaba por Madrid y, como era mi costumbre, llamo a Enrique Morente para concertar cita.
- Mira, Andrés, ahora tengo que ir con Pepe Habichuela a los estudios de Hispavox. Ya sabes que estamos liaos con las cosas de don Antonio Chacón. ¿Te vienes? 
¡Vaya!, una experiencia nueva para mí. Fuimos en mi coche. Tampoco recuerdo el sitio exacto, pero aquello estaba por la carretera de Barajas. Allí nos esperaban Pepe Blas Vega y los técnicos de sonido. Una especie de escenario donde se colocaron cantaor y guitarrista. En un garito, lleno de aparatos y de cables, los técnicos, Pepe y yo.
- Enrique, vamos con la cartagenera que quedó pendiente.
le dice Blas Vega por la megafonía. Y allá que se ponen. La primera prueba no les gusta ni a los artistas ni a los técnicos. La segunda, sí y así quedó para el disco que apareció al año siguiente


Cuando salimos de allí, yo iba con una sensación extraña, ¿Cómo se podía cantar en un ambiente tan gélido? Además, caray con la letrita


(Son desabríos, con el viento variable, los aires son desabríos, y dicen los contratables, que el que se vea aburrío, vaya a trabajar al cable)

Volvimos a Madrid y nos fuimos a la zona de siempre: alrededores de la Plaza de Santa Ana. Hablamos de todo menos de la grabación de aquella tarde.

Pero, ¿por qué me ha dado a mí por acordarme de esta historia? Muy sencillo, estoy poniendo en orden mi discografía de la Niña de los Peines y me he encontrado que esa letra la grabó Pastora hasta tres veces: en 1910 con Ramón Montoya y en 1913 y 1914 con Luis Molina. Las tres veces va rotulada como malagueña y en la última matizan poniendo "malagueña de Chacón". 

viernes, 3 de mayo de 2013

Homenaje Flamenco a Miguel Hernández

Uno entre varios de los apelativos con los que la Historia recordará a Enrique Morente sería el de Cantaor de los Poetas. En efecto, son muchos y muy relevantes los nombres: Miguel Hernández, Manuel y Antonio Machado, García Lorca, San Juan de la Cruz, Al Mutamid, Pedro Garfias, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, ... Pero toda cadena tiene un comienzo y, en el caso de Enrique, el primer eslabón se llamó Miguel Hernández. En este sencillo y humilde "cuadernillo de memorias" se ha contado cómo aconteció el acercamiento del cantaor granadino al poeta de Orihuela. La última entrega de esta historia se refería al recital de Enrique en el C. M. Isabel de España, a comienzos de 1970, como comprobarán en el siguiente enlace. ¿Qué pasó después?  Pues que el cantaor propuso a su casa discográfica (Hispavox) la posibilidad de grabar un disco en el que se incluyeran  cantes con letras de Miguel Hernández. Hispavox, cuyo portavoz para temas flamencos era el querido amigo Blas Vega, acepta y, ya en 1971, aparece en el mercado un L.P. de Morente cuyo título es
HOMENAJE FLAMENCO A MIGUEL HERNANDEZ


Se publicó en Méjico y en la contraportada llevaba un precioso texto del escritor Juan Ibáñez. Contenía siete registros, cuatro con temas de Hernández y tres con letras populares:

    Sentado sobre los muertos (Romance. Miguel Hernández. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    El niño yuntero (Malagueñas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Nanas de la cebolla (Nanas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Aceituneros (Peteneras. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    El carro de mi fortuna (Tientos. Popular. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    Un veneno pá que yo muera (Granaínas. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Dios te va a mandar un castigo (Bulerías por soleá. Guitarra: Parrilla de Jerez)

Casi a la vez se publica en España. La cubierta es la misma. En la contraportada sigue el texto de Juan Ibáñez y se añade otro de Manuel Ríos Ruiz. Pero hay cambios, apareciendo la grabación

    Con la raíz del querer (Soleares. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)

y desapareciendo las peteneras de los "Aceituneros". En los ambientes madrileños se decía que habían sido cosas de la "censura". Me extraña un poco porque aquella gente de la tijera, dependiente del ministro Fraga Iribarne, habían permitido el mismo tema en la voz de Paco Ibáñez, por ejemplo. Más: puestos a cortar, el tema del romance "Sentado sobre los muertos" les habría resultado muy apetitoso a los voraces del control. En fin, lo importante es que el disco se publicó.

En este cuaderno ya he publicado tres de las grabaciones con letra de Hernández:  Nanas de la cebolla el día 28 de marzo de 2012, El niño yuntero el 10 de septiembre de 2012 y recientemente la petenera de Aceituneros. Faltaba el romance. Aquí lo tienen:
Nosotros hemos acabado por hoy. Que ustedes vosotros disfrutéis de estos cantes.

martes, 26 de febrero de 2013

Flamenco decimonónico en Madrid

Le doy vueltas y más vueltas a mi cabeza, a mi memoria, y no logro recordar el por qué en Córdoba no llegamos a convocar la tercera edición del Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENT. Mi relación tanto con Luis como con la Peña Flamenca de Córdoba nunca se deterioraron y, a día de hoy, año 2013, siguen siendo muy buenas. Pero la realidad fue que en 1987 el citado premio no se convocó.

Sin embargo, la colección "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos", en la se publicaron los libros ganadores de las dos primeras ediciones del citado premio, siguió adelante. A través de mi amigo Pepe Blas Vega, entablé contacto con un hispanista holandés de nombre Arie Sneeuw. Había publicado unos artículos muy interesantes en la revista "Villa de Madrid" y también en la jiennense revista "Candil", ambos relativos a la presencia del flamenco en Madrid hacia la mitad del siglo XIX. Le pedí a Arie que los ampliara un poco. Así fue y en 1989 salió a luz, de nuevo con cubierta de Jacinto Lara y con un breve prólogo de mi pluma, el librito


Aquí se nos aclaró la primera vez que apareció en prensa el adjetivo "flamenco" para referirse al cante andaluz. Fue, según Sneeuw, en 1853. Debo aclarar, no obstante, que esta fecha ha sido rebajada hasta el año 1847, de acuerdo con las investigaciones de Alberto Rodríguez (Montemar), lo cual no le resta mérito al holandés quien fue uno de los primeros en probar documentalmente que aquello de la "etapa hermética del cante" que tanto proclamaron Ricardo Molina y Antonio Mairena no era sino invención de ellos. 

No llegué a conocer a Arie sino únicamente a través del teléfono. Después supe que fue muy amigo de Enrique Morente, que fue la persona que acercó hasta el cantaor granadino a otro holandés flamenco. Me refiero al Payo Humberto. Pueden ver a los tres, además de la esposa de Sneeuw, en esta foto de 1969:


También he sabido, a través de Humberto, que Arie se hacía, y muy bien, sus cantecitos. He sabido, por fin, que este enamorado y estudioso de nuestro arte nos dejó en 2008. Descanse en paz.