Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 1 de mayo de 2020

Los muertos no cantan, pero ...




Hace un tiempo les hablé de la sección La Cárcel de Papel que mantenía la revista La Codorniz (1941-1978). En ella se buscaban faltas, lo mismo gramaticales que de contenido, erratas y gazapos, en la prensa de la semana para someterlas a una crítica sarcástica y acabar enviando a sus responsables a una imaginaria "carcel de papel".






Pues ayer mismo, rastreando noticias sobre Flamenco en la prensa histórica, doy con la Hoja del Lunes de Madrid del 30 de marzo de 1970, y en sus páginas veo anunciado que a partir del 17 de abril, en el famoso Price de Madrid actuará un buen número de flamencos todos ellos muy en boga por aquellos tiempos: El Príncipe Gitano, la Niña de Antequera, Adelfa y Pepe Soto, Curro de Utrera, Juanito Maravillas, los Trianeros, Enrique Montoya y la Niña de los Peines.


Algo me choca y pienso que yo me he equivocado al anotar la fecha de este recorte, pero no. Busco la cabecera del periódico y está claro: 30 de marzo de 1970.  Es decir, el redactor de la nota está empeñado en hacerle cantar a una difunta ya que, como es sabido, Pastora Pavón había fallecido unos meses antes, concretamente el 26 de noviembre de 1969, por lo que tendremos que enviarlo a la Cárcel de Papel aunque sea con carácter retroactivo..


Claro que, a la hora de la verdad, el error tenía que desaparecer y, en efecto, dos semanas después, de nuevo en la Hoja del Lunes, leemos esto: prácticamente la misma relación de artistas pero sin la gran Pastora. Ella estaba en la Gloria de los Flamencos cantando con su amado Pepe y su hermano Tomás, con sus maestros Antonio Chacón y Manuel Torre. Afortunadamente para los que aún transitamos por este "pasajero camino" nos quedan sus cantes enlataos, o sea sus discos. Nos despedimos con su voz: Soleares grabadas en 1929 junto a Manolo de Badajoz.

domingo, 6 de octubre de 2019

50 años se cumplen del fallecimiento de PEPE PINTO


Desde que era nene me hice admirador de Pepe Pinto. Lo oía en la radio de mis padres y escuchaba sus cantes en las bocas de los aficionados de mi pueblo. Varias veces lo disfruté en persona cuando llegaba con las troupes tan frecuentes en aquellos años. La última vez, siendo yo mayorcete, la recuerdo con emoción porque esa noche pude hablar con él en la barra del bar durante el descanso. Era aquel espectáculo que, a mediados de los años sesenta, pasearon por toda España Juanito Valderrama, el Pinto y Fosforito. 

Años más tarde, viviendo yo en Madrid, me enteré por la prensa de su fallecimiento. El recorte de la izquierda es del diario ABC de Sevilla, con fecha del 7 de octubre de 1969. Por tanto, murió el día 6 y por eso hoy se cumplen 50 años de su marcha al Cielo de los Flamencos.

De nombre José Torres Garzón, nació en Sevilla el 22 de julio de 1903. Muy joven se inició en el cante flamenco y se dio a conocer en 1917 casi a la vez que sus coetáneos El Carbonerillo y Pepe Marchena. Más adelante se enamora perdidamente de Pastora Pavón, La Niña de los Peines, con algunos añitos más que él, y acaban casándose en 1933. La amó y la reverenció, convirtiéndose en su más mimoso cuidador cuando Pastora perdió facultades, primero físicas, después mentales. El destino quiso adelantar su muerte ya que Pastora falleció en el mismo año pero en el día 26 de noviembre, o sea, 51 días más tarde.

Voz redonda, flamenca, transmisora cálida de sentimientos, estamos ante un cantaor largo aunque, a nuestro modesto entendimiento, destacara en seguiriyas, soleares, malagueñas y fandangos. En este cuadernillo de mis memorias flamencas, Pepe Pinto es uno de los cantaores que más veces ha aparecido y del que he ofrecido más grabaciones(*). No me extiendo, por eso, en este día y me limito a ponerles unas seguiriyas que grabó con Ramón de Algeciras y Manolo Carmona cuando iba en la tourné citada que hizo con Valderrama y Fosforito. Trágica y patética la primera letra
Libradme, Dios mío,
Dios mío, libradme,
como me libre,
así me libre,
de una mala muerte
y de un mal incurable.
Se ve que el Buen Dios estaba distraído y, el 6 de octubre de 1969, Pepe tuvo una muerte mala provocada por el mal sin cura de su Pastora.

viernes, 12 de abril de 2019

Flamenco en pequeñas dosis (IV): Los Caracoles de Pastora

Que a uno no le gusten tós los cantes por igual, es natural. Los hay que me gustan mucho (Soleares, Seguidillas gitanas, Malagueñas, Tarantas, ...), los hay que me gustan (Fandangos, Guajiras, Tangos, Bulerías, ...), otros que me gustan poco (Milongas, Farrucas, Garrotines, Marianas, ...) e incluso hay cantes que no suelo frecuentarlos. Uno de ellos es el conocido como Caracoles, esa 
cantiña conformada por varios cantables con diferentes medidas que, a modo de popurrí, fueron ordenados por Antonio Chacón
según nos dice el maestro Faustino Núñez en su popular Flamencópolis.

Un cante cuyas letras suelen llevarnos a la capital de esta España mía, esta España nuestra. Ese Madrid tan cercano al cielo, donde nadie se siente forastero y menos que nadie los llegados desde el Sur, los andaluces que hacen relucir a una de sus calles más emblemática:




La gran calle de Alcalá, 
cómo reluce 
cuando suben y bajan
los andaluces



cantaba Antonio Chacón y desde entonces cantan cuantos cantaores y cuantas cantaoras han seguido su senda. Salvo en contadas excepciones, repiten la letra de Chacón no solo en esta coplilla de entrada sino en las restantes estrofas. Y sobre todo repiten el esqueleto musical en su integridad. La Cantiña de los Caracoles se ha convertido, por ello, en un cante momificado y rígido. En muchísimos artistas se nota que lo cantan de una forma automatizada, con la voz forzada. Por eso a mí me aburre y cuando me llega un álbum nuevo, si contiene Caracoles, suelo saltarlo y ni lo escucho.

Pero, miren ustés por dónde, repasando la inagotable obra discográfica de La Niña de los Peines, reparo en una grabación de 1929 acompañada a la guitarra por Ramón Montoya. Hace el cante de don Antonio Chacón con una naturalidad y frescura muy propia de sus maneras cantaoras. Se permite, incluso, algún que otro quiebro y jueguecillos de voz, rompiendo así la rigidez que yo encontraba en otros intérpretes. Aquí la dejo y cá uno que saque sus personales conclusiones:

    

jueves, 14 de marzo de 2019

Flamenco en pequeñas dosis (III): Una fandanguera llamada PASTORA PAVÓN

En las décadas de los sesenta y de los setenta, cuando en las noches veraniegas de calor y de cante imperaba por los pueblos de mi Andalucía el llamado Canon Mairena, cuando se celebraban festivales organizados por gente muy docta en quejíos y en toda suerte de duendes, en aquel tiempo, digo, estaba muy mal visto el cantar por fandangos, en algún caso incluso estaba prohibido por cláusulas contractuales. No se tenía por cante serio y el pobre fandanguillo se quedaba solamente para gente borrachuza en tabernas de vino barato.

Por haber sido grandísimos fandangueros, en aquellos años se habían borrado los nombres de gente como José Cepero o Manuel Vallejo, ya fallecidos. Y los vivos, como Pepe Marchena o Juan Valderrama, no existían para los cabales servidores de la causa jonda. Pensarán algunos, los más jóvenes, que estoy delirando o cuando menos exagerando, pero no es así ni mucho menos. Quedan vivos bastantes hornadas de aficionados que conocieron estas cosas que les cuento, que saben como yo que los ídolos se llamaban Antonio Mairena, se llamaban Juan Talega. Y que en la Historia, don Antonio Chacón o El Cojo de Málaga, no merecían más de dos líneas cada uno. Por contra, los maestros llevaban los nombres de Joaquín el de la Paula o Manuel Torre, figuras a las que también solían unir a la sevillana Pastora Pavón, La Niña de los Peines.
    


¿He nombrado a La Niña de los Peines?, ¿he hablado de cantar por fandangos? Pues bien, llamemos a Niño Ricardo y retrocedamos al año 1932. ¿Qué les parece este cantecito?

lunes, 28 de enero de 2019

DOLORES DE CÓRDOBA: Rancheras por Bulerías

Envío a Sergio García Sánchez a quien tantas cosas debo.

¿Se acuerdan ustedes de una vuelta, allá por el año 1947, en la que a La Niña de los Peines le dió por grabar lo del Cielito lindo, aquella canción mexicana tan popular? Pues parece ser que a eso se refería, hace unos meses, un cierto escribidor de libros sobre Flamenco (un flamencólogo, suele decir el personal) para justificar las mezcolanzas que hace del Flamenco con otros géneros musicales  una cantatriz catalana muy en boga de un año a esta parte (Rosalía es su nombre artístico). Más o menos, nuestro flamencólico venía a decir que, si Pastora se permitió estos enjuagues, ¿por qué se lo vamos a negar a la principiante Rosalía? La cuestión, en opinión de muchos aficionados y mía también, es que Pastora sonaba flamenco, hacía flamenco de cualquier cosa que cantase, mientras que la muchacha de Barcelona tiene un sonío flamenco plano, o sea, nulo.

Claro que se pueden coger cosas de otros géneros musicales y cantarlos a la manera flamenca siempre que el que ponga la voz sea flamenco de ley. La discografía está llena de ejemplos que no vamos a citar ahora. Me voy a limitar a recordar, a modo de ilustración, a la cantaora festera Dolores de Córdoba, de la cual hablamos hará unas tres semanas. Esta señora, si se lo hubieran propuesto, habría sido capaz de aflamencar, metiéndolo en compás de bulerías, hasta el mismísimo "Capital " de Carlos Marx.




Pues fue la cosa que, en 1966, la discográfica Hispavox le encargó un disco de los de 45 r.p.m. con algunas rancheras mexicanas entonces populares. Grabó, junto a los guitarristas Félix de Utrera y Aquilino Duque, cuatro temas por bulerías. El resultado, para mí, es muy flamenco. Para que ustedes, si no las conocen, puedan opinar, aquí tienen los cuatro registros.



1) Échame a mí la culpa
   

2) La fe perdida

3) Paloma sin nido

4) Pa que sientas lo que siento

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA NIÑA DE LOS PEINES también cantaba "por granadinas"

Carta abierta a don ANTONIO ZOIDO NARANJO, Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Tengo la sana costumbre de no tutear a las personas que desconozco o que no haya tratado personalmente, pero contigo, Antonio Zoido, voy a hacer la excepción. Nuestros pasados han tenido algunos caminos medio paralelos, ambos somos veteranos aficionados al Flamenco, y, además, la edad manda: tú naciste en Monesterio (Badajoz) en el año 1944 y yo lo hice Fernán Núñez (Córdoba) en el 1943. Es decir, soy el mayor entre los dos.

Tenía idea de ti y de tu actividad política y literaria, sabía que, aunque no sevillano, eras uno de esos sevillitas que se adhirieron al todopoderoso Psoe-A. Por eso tu nombre no me era desconocido cuando, tras descabezar al nonato Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, mi otrora conocido y amigo José Luis Ortiz Nuevo, apareció en prensa que serías tú el Director de esta edición. Te seré sincero y te contaré lo que pensé al saber la noticia:

-Ná, un hombre del aparato, mayor de edad y seguramente manejable por el Concejal de Cultura Antonio Muñoz y por el cerebro gris, ya ubicado en los entresijos decisorios del cotarro, como el artista onubense Pedro G. Romero

Mis sospechas aumentaron cuando vi que en la programación aparecían dos figuras ajenas al mundillo Flamenco: Francisco Contreras Molina (Niño de Elche) y Rosalía Vila Tobella (Rosalía). A lo peor me equivoco pero no me cuadraba mucho que tú hubieras elegido a estos personajes porque yo a todos los sevillitas-sociatas-flamencos los hacía seguidores de la ortodoxia mairenista y pensaba que sus cantaores modelos eran Antonio Mairena, Juan El Lebrijano o José Menese.

Bueno, luego ha llegado hasta mí una entrevista que te hace Charo Ramos para Diario de Sevilla, publicada ayer mismo. Quizás ya fueras admirador de la barcelonesa y del de Elche, porque entre tus respuestas encuentro estas palabras:

Rosalía está en la cresta de la ola y sabíamos que iba a arrasar, que podíamos haberla programado en Fibes o en el Maestranza y hubiera llenado, pero no hemos querido hacer excepciones con ella. Una debutante en la Bienal tiene que ganarse su sitio. Sin representar el estilo que más me gusta, ella ha logrado algo muy importante: ha desbarroquizado el flamenco. Canta de un modo más claro, ha aligerado los cánones, en la línea de lo que hicieron en su día La Niña de los Peines y la casa de los Pinini, donde las mujeres cantaban por soleá con menos molduras. Y Rosalía sabe hacer prender las polémicas en boga para reivindicar su arte, al igual que el Niño de Elche, cuyo concierto heterodoxo espero con gran interés.

¡Vaya, esto parece una conversión a lo Pablo de Tarso! Pones a Rosalía a la altura de La Niña de los Peines y (supongo que te refieres a ellas) a las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera. ¿No te has pasado, amigo Zoido?, ¿qué cantes fueron "desbarroquizados" por estas tres monumentales cantaoras?, ¿quiénes los habían barroquizado: Silverio, Mercedes la Serneta, La Andonda, Enrique el Mellizo, Frijones de Jerez, La Roezna, Juaniquí de Lebrija o Joaquín el de la Paula? No, aqui hay algo que se te ha ido de la lengua. O, al menos yo, no comparto tu extraña teoría.

Pero bueno, a nuestra edad ya sabemos que nuestras palabras a veces nos encarcelan. Porque no es solamente que pongas a estos dos exóticos personajes en un sitio que no es para ellos, tal como sucede con la Bienal de Flamenco de Sevilla. Voy a ser bien pensado y voy a admitir que esos contratos estaban ya cerrados cuando se acordaron de ti. Pero es que sigo leyendo y te veo muy optimista con el presente cuando afirmas esto:

Ésta es la época de oro del flamenco sin ambages. Antes encontrabas a Mairena que tocaba todos los palos pero no había tanta gente así. La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína. Ahora hay gente muy completa y que todo lo hace bien, más allá de que tengan momentos más o menos creativos, de que aparezca o no el duende, porque eso ya lo dijo San Juan en el Apocalipsis, que el espíritu sopla donde quiere.

¡Por Dios Santo, Antonio! Es cierto que Antonio Mairena era completísimo en tonás, seguiriyas y soleares, también que conocía muchos y buenos cantes por bulerías y por tangos. Incluso te admitiría que conocía otros géneros de cante, pero ni era largo en ellos ni destacó en su ejecución. En lo suyo era el mejor, pero lo suyo no era, ni mucho menos, todo el Flamenco.

Un error más que cargo a tu cuenta y ahora viene el final: Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, sí fue completísima, conocía todo género de cante, todo lo grabó y en todo fue la number one. ¿Cómo se te ocurrió decir eso de que La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína?  Espero que algún amigo común te haga llegar este escrito y que cuando estés en este punto escuches unas grabaciones de mi colección a ti dedicadas:


La Niña de los Peines-Niño Ricardo, 1927 (Media granaína, Engarzá en oro y marfil)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Media granaína, De cuestiones del querer)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Granadinas, En la cruz alta del barrio)



Nota 1: La copla Engarzá en oro y marfil volvió a grabarla Pastora en 1929 acompañada por Manolo Badajoz. La grabada con Montoya, De cuestiones del querer, no es frecuente en los repertorios de las medias granadinas.

Nota 2: Pastora conocía perfectamente lo que había dicho don Antonio Chacón de que su creación por granadinas debía de llamarse media granadina porque la granadina auténtica es la que cantaba el pueblo. Por eso, en la tercera grabación que hemos puesto, usó el rótulo de Granadinas para lo que hoy suelen llamarse fandangos de Fraquito Yerbabuena o simplemente fandangos de Graná.

domingo, 26 de noviembre de 2017

PASTORA PAVÓN, 48 años hace que se fue

Pastora Pavón Cruz (La Niña de los Peines) nació Sevilla el 10 de febrero de 1890(1). Ha sido la cantaora más reconocida (incluso, para muchos, al compararla con sus colegas masculinos) de la Historia del Flamenco. Grabó entre 1910 y 1950 una gama extensísima de cantes siendo acompañada por los mejores tocaores de cada momento(2). Casada con José Torres Garzón (Pepe Pinto), murió unos cuarenta días después que él. Concretamente lo hizo el día 26 de noviembre de 1969, o sea, hace hoy 48 años.


Fue enterrada al día siguiente y sus restos descansan en el cementerio de San Fernando (Sevilla), junto su marido .


En su honor vamos a oír algunas de sus grabaciones, eligiéndolas entre las menos conocidas por la afición.


01) Seguirillas (Si supiera la lengua), con Ramón Montoya, 1910


02) Soleares (De bayetita negra), con Ramón Montoya, 1912



03) Fandangos (Su carita con la tierra), con Luis Molina, 1913


04) Farruca (La Virgen iba caminando), con Luis Molina, 1914



05) Guajira (En un potrerito entré), con Currito de la Jeroma, 1917


06) Vidalita (Pobre mi madre querida), con Currito de la Jeroma, 1917



07) Media Granadina (Engarzá en oro y marfil), con Manolo de Badajoz, 1929


08) Malagueña (Se me apareció la muerte), con Manolo de Badajoz, 1929



09) Asturianada Asturianada (Cuando salí de Cabrales), con Niño Ricardo, 1932


10) Cantiñas malagueñas (Sombreritos de hule), con Antonio Moreno, 1933



11) Alegrías (Del mundo leguas y leguas), con Antonio Moreno, 1933


12) Rumba cubana (Madúralo), con Niño Ricardo, 1935



Bueno, se me queda muchísimo material por publicar, pero por hoy ya está bien. Como si fuera una santa, hoy es el día de la señá Pastora Pavón. ¡Celébrenlo ustedes!

(1) Mucho se ha escrito sobre esta cantaora, incluyendo más de un libro de carácter biográfico. Yo recomiendo, a quien no lo conozca. el siguiente texto:

lunes, 30 de marzo de 2015

Elio Antonio de Lebrija y Antonia Pozo. Discografía comparada


Envío para Sergio García, Luis Pérez y Estela Zatania.

En 1974 se publicó un vinilo de 33 r.p.m. con el título Arte de mi tierra. Guitarras de Manolo Sanlúcar y Pedro Peña, voz de Juan Peña Fernández El Lebrijano. Desde que conocí a Juan hacia 1967 en el tablao madrileño El Duende, mi interés por su cante iba creciendo. Junto a Enrique Morente y Joseíto Camarón, llegaron a ser el triángulo de flamencos, de mi geneación o más jóvenes, que acaparaban mi atención de aficionado. Cualquier cosa que grabara alguno de ellos era compra obligada para mí. y así ocurrió con el disco que citaba antes. Disco que pretendía ser un homenaje y reconocimiento por parte de Juan de los cantes y artistas vernáculos de su Lebrija natal. Espléndida, justísima esa oda que dedica a su viejo paisano el gramático Elio Antonio de Lebrija, el que puso orden para que aprendieran a hablar buen castellano muchos españoles, incluidos algunos que todavía piensan que por aquí abajo, por Andalucía, hablamos un "mal castellano". Pero bueno, no sigamos por ahí y volvamos a nombres de flamencos: el Pinini. Juaniquí. la Tía Seguía y Antonia Pozo. Sí, como bulerías de Antonia Pozo, en el disco se incluía este registro:

¡Qué frescura, qué gracia, Juan! Escuchaba una y otra vez esas bulerías, bueno las sigo escuchando, como el resto del disco, frecuentemente. Abriste una senda que después anduvieron otros flamencos como tu paisano Curro Malena en una grabación con Pedro Bacán o la jienense Carmen Linares acompañada por el jerezano Moraíto. Malena hasta te copió eso de el tío de las castañas. Pero, mira por dónde, hablando del castañero, de pronto me encuentro esta grabación:

Manuel Vallejo junto a Niño Ricardo, año 1934. De inmediato pienso lo importante que sería esta Antonia Pozo como para que Vallejo le cogiera algún cante. Y, como no puedo reprimir mi natural curiosidad, me voy al Facebook (la tertulia que nunca cierra y en eso le gana al bar de la esquina donde tomo mis cervecitas) y pregunto por ella.

El amigo Luis Pérez me habla de la residencia geriátrica REIFS de Utrera a la que solía ir para visitar a una tía suya y, referido a los años 2006 y 2007, me dice lo siguiente:

- Esta residencia está especializada en ancianos que necesitan cuidados especiales por alzheimer o demencia senil. Yo iba allí con mi madre, que es de Lebrija, y me decía: aquella pobrecita vieja de allí, es una cantaora lebrijana, Antonia la Pozo. Sobre 2008 me enteré que había muerto.

Enseguida hago cuentas: supongamos que la anciana "Antonia la Pozo" rondara los noventa años. Tendría que haber nacido hacia 1918. Demasiado joven como para que el ya maduro Manuel Vallejo (nacido, no lo olvidemos, en 1891) tuviera que aprender algo de ella. Necesariamente tuvo que ser al revés y si Antonia Pozo tenía en su repertorio esa bulería de María Trifulca, la castañera es porque la habría aprendido de Vallejo. O incluso de una fuente más cercana en el tiempo. Me explico: indagando por aquí y por allí, y siempre con la inestimable ayuda de Sergio García, experto en discografía flamenca, encontramos unas bulerías de Antonio El Sevillano tituladas Castañas al castañero grabadas hasta tres veces: en 1964 con Paco de Lucía, en 1965 con Manolo Bonilla y Juan Salazar, y, finalmente, en 1971 con Félix de Utrera y José Pérez. Escuchemos el disco de 1965:


¡Qué historia tan linda! ¡Qué bien contá y que bien cantá por el Sevillano! Si, es muy plausible que aquí se inspirara la Pozo e incluso, directamente, el Lebrijano, el cual, por cierto, siempre arrimando el ascua a su sardina, cambia lo de
"lo que quiero es que llegue el día que hasta las vecinas bailen bulerías",
que cantan tanto Vallejo como el Sevillano, por esto otro:
"yo quiero que hasta que llegue el día, los gitanitos bailen bulerías".

Pero volvamos a mi pregunta en Facebook. Además de Luis Pérez, esa norteamericana, más flamenca que la Giralda de Sevilla, llamada Estela Zatania, me escribe lo que sigue:

- Yo sólo sé lo que cuentan en Lebrija, que tenía los nudillos quemados de vender castañas asadas, y de ahí el compás repelao que relacionamos con Lebrija (no digo ni sí ni no, sino que es lo que dicen los lebrijanos). También se cuenta en Lebrija que Antonio Mairena aprendio de Antonia Pozo "El pollito que piaba" y "La Tana y la Juana". Seguro que Gonzalo Montaño Peña te puede informar, Andrés.

¡Vaya, amiga Estela, si hasta va ser verdad que Antonia la Pozo fue la vivita reencarnación de aquella María Trifulca que nombraba Manuel Vallejo! Pero, además, me abres otra vía: ya que no el segundo Nobel Flamenco (perdón, quise decir el segundo Llave de Oro), resulta que hubo un tercer Nobel = Llave de Oro que sí que aprendió cosas de Antonia. Año 1951, guitarra de Paco Aguilera y voz de Antonio Mairena, aquí está lo del "pollito que piaba":

Pues bueno, es la cosa que en ese mismo año 1951 se celebró un Concurso en Cádiz que fue grabado, retransmitido por radio y después pasado a disco. Allí, El Chato de la Isla, con la guitarra de Rafael de Jerez, nos dejó estas bulerías:

¡Vaya, sí es lo mismo de Mairena! Una de dos: o ambos cantaores habían peregrinao a Lebrija para aprender de Antonia Pozo o mucha prisa se dio el Chato en comprar y aprender la pizarra del de Mairena.. al cual, en mi opinión, gana sobradamente en gracia bulearera, aunque más vale que no siga con comparaciones porque luego vienen mis "contrarios" y me acusan de antimairenista irredento. Así que dejamos al pollito estrellao en una era, pero ¿qué pasó con la Tana y la Juana? Me pongo a rastrear por ahí y me encuentro una fiesta por bulerías grabada por Antonio Mairena en 1958 con las guitarras de Paco Aguilera y Juan Moreno (Moraíto) en las que se incluye esta copla:
La Tana e la Juana / y la de Jerez.
Son primitas hermanas, caramba, / no se pueen ni ver.
Total que parece que lo que hay es dos Tanas, una de la Juana y otra de Jerez. Pues, ahora que caigo,
Tana, Tana, Tana, Tana retrechera...
Sí, volvamos a escuchar la grabación de Juan Peña y comprobemos que hacia su mitad incluye otro pregón en el que parece que ofrecen a una tal Tana peras, manzanas y ciruelas.¿De Antonia Pozo, el pregón? Pues va ser que no. Pastora Pavón, La Niña de los Peines, se le adelantó. ¿Qué no? Escuchen estas bulerías de 1913 en las que le acompañaba el guitarrista Luis Molina:

No me tomen por iconoclasta. Antonia Pozo tiene todas mis simpatías, pero las historias han sido como han sido y no como algunos han creído que fueron. El tema da más de sí pero, aparte de que no me gustan los artículos largos, ahora (cuando me faltan sólo días para cumplir ?? años) me coge un poquitillo cansao, así que ya lo retomaremos otro día. Después de todo, ¿para que darnos prisas en aclarar cosas que han dormitado décadas y décadas?

miércoles, 14 de mayo de 2014

Todas las primaveras...

Preparando un articulillo sobre el guitarrista Manolo de Huelva, que publicaré cualquier día de éstos, me encontré con unas sevillanas para baile grabadas en 1935. No las voy a reproducir ahora porque las reservo para el referido artículo. Pero sí diré que al oírlas me acordé de aquellos versos de don Manuel Machado:

Todas las primaveras
tiene Sevilla
una nueva tonada
de seguidillas.
Nuevos claveles
y niñas que por mayo
se hacen mujeres.

La seguidilla, una de las más conseguidas estrofas de la poesía popular en castellano. Estrofa, usada en un baile del mismo nombre, presente en casi todo el territorio nacional, si bien de manera especial, en La Mancha, en Murcia, en Las Canarias y, ¿cómo no? en Andalucía. En nuestra tierra, la tal seguidilla sirvió, además como soporte para cantes como la liviana, la serrana, la trillera, la nana... En el baile tenemos diversas formas de seguidillas: las corraleras, las sevillanas, las rocieras, las bíblicas, las alosneras, aunque a la larga todas ellas se fundieron en un único nombre: sevillanas. Aquí, una vez más, la personalidad de nuestra capital autonómica se impuso al resto del suelo andaluz por más que el baile aludido de sevillanas se practique como propio en las ocho provincias sureñas e incluso en casi media España.

Vivo en Córdoba y estamos en el mes de mayo. Ya han pasado las Cruces, ahora estamos en los Patios y de aquí a unos días estaremos de Feria. En los pueblos de mi querida campiña están al caer las Romerías de San Isidro. Acontecimientos todos ellos en los que el cante y el baile de las sevillanas son imprescindibles.

Decía bien Machado con lo de "todas las primaveras". La creación de nuevas sevillanas no se ha detenido nunca ni parece que vaya a hacerlo en el futuro. Pero uno va pá viejo y no puede liberarse de la memoria del pasado. Por eso, ustedes-vosotros me vais a permitir que os ofrezca unas cuantas grabaciones de añejo sabor:

(Sevillanas del siglo XVIII que recuperó García Lorca y aquí nos ejecuta la cantante trianera Mikaela, injustamente condenada al olvido)

.
(Año 1909 y la voz inconfundible de La Niña de los Peines)

(La Niña de la Alfalfa, saetera muy recordada, cantaba así por sevillanas en el año 1931).

Tres muestras de sevillanas muy sevillanas. Pero no podemos ignorar, en cuanto a creatividad se refiere, a la provincia limítrofe de Huelva. Oigamos:

(El gran fandanguero Paco Isidro nos hace las sevillanas bíblicas)

(Los Hermanos Toronjo, 1965, sevillanas rocieras)

(Grabación de 1961 donde Paco y Pepe Toronjo ejecutan la genuina seguidilla alosnera)

lunes, 17 de marzo de 2014

A vueltas con las Bamberas

Hace par de días, concretamente el 15 de marzo de 2014, me da por conectar con esa cadena de televisión que llaman "Canal Sur" y me encuentro con un programa dedicado al sevillano pueblo de El Arahal. Acompañaba al presentador una cantante, de cuyo nombre ni me acuerdo, que según tengo entendido fue ganadora en 2008 de ese bodrio de concurso que los responsables de nuestra emisora dicen que "Se llama copla". En un momento dado sale a colación que La Niña de los Peines vivió un tiempo en El Arahal y la aludida cantante viene a decir más o menos que
-Pastora creó el cante de las bamberas, una especie de bulería por soleá.
No me extrañé porque opiniones parecidas las he visto con frecuencia en las redes. Y no sólo ponen a la bambera como una variante de la bulería por soleá sino que se dice una y otra vez que su estrofa es una cuarteta. Sin embargo, por mi parte, creo que hay razones para pensar que la bambera está en la onda de los fandangos y que, al igual que éstos, su estrofa natural es una quintilla de versos octosílabos. Vayamos por partes:

1) Acompañamiento original de la guitarra
Oigamos la versión que hizo en 1949 La Niña de los Peines acompañada por Melchor de Marchena
La guitarra toca claramente por fandangos. Pero hay más: en un artículo anterior dijimos que Pastora no había sido la primera en grabar la bambera. Se le adelantaron El Pinto y Gracia de Triana. En él pusimos la grabación de Gracia, indicando que se hizo en 1941 y que se anunciaba como "fandangos camperos", toque éste que efectivamente es el que desarrolla Manolo de Badajoz. Estos datos nos los ofreció generosamente el experto en temas flamencos Ramón Soler Díaz, el mismo que nos remitió el cante de Pepe Pinto que pasamos a oír.
Año 1935, guitarra de Niño Ricardo y, una vez más, toque por fandangos..

2) Una curiosidad: Marchena también conocía la melodía de la bambera
Me comunicaba Faustino Núñez que Pepe Marchena cantaba una bambera en la película "Martin Gala". En efecto, mezclada con unas milongas hemos extraído de la banda sonora de la película este fragmento:
Año 1940. Así tenemos la secuencia
1935 (El Pinto), 1940 (Marchena), 1941 (Gracia de Triana), 1949 (Pastora Pavón).

3) Acompañamiento como bulería por soleá
Se dice que Niño Ricardo fue el primero en acompañar las bamberas como unas "soleares aligeradas". No recordamos cuándo y con qué cantaor o cantaores. Lo que sí es cierto es que, en 1970 y como homenaje a La Niña de los Peines, Naranjito de Triana hace esta grabación:
Guitarra de Paco de Lucía, acompañando como bulería por soleá. Este cambio se extendió y se impuso. Casi todos los cantaores posteriores han pedido ese acompañamiento y de ahí puede venir la afirmación errónea de que la bambera sea una variante de la bulería por soleá.

4) Pero hay quien recupera el aire afandangao
En este mismo blog publiqué un artículo titulado Bamberas inéditas de Morente que les invito a releer. ponía una grabación que tomé en directo de Radio Nacional de España donde Enrique, sabio como siempre, se hace acompañar por fandangos. Este toque lo repitió en años posteriores en sus recitales haciendo la bambera como parte en una tanda de fandangos. En el artículo citado daba un ejemplo de ello. No fue el único. También la cantaora Carmen Linares hizo lo propio:
En este caso los tocaores son los hermanos Pepe y Luis Habichuela.

5) La estrofa natural no es una cuarteta
Ya comenté este tema en el citado artículo de las bamberas inéditas de Enrique Morente, Allí daba algunos ejemplos de quintillas de los que ahora sólo pondré el primer verso:
Eres una y eres dos...
Eres chiquita y bonita... 

martes, 29 de noviembre de 2011

Aciago otoño para los flamencos aquel de 1969


Esta mañana, ordenando viejos papeles de mi archivo, me encuentro este recorte de prensa, aparecido en la revista Triunfo el 18 de octubre de 1969. Se refiere a la muerte en Sevilla del entrañable José Torres Garzón, Pepe Pinto para la historia flamenca. Aciago otoño para los flamencos aquel de 1969, porque un poco más tarde (26 de noviembre) moría, también en Sevilla, su esposa Pastora Pavón Cruz, Niña de los Peines, y unos días después (30 de noviembre) lo hacía en Madrid José Bernardo Alvarez Pérez, Bernardo el de los Lobitos. Éste había nacido en Alcalá de Guadaira (Sevilla) el 6 de enero de 1887, mientras que Pastora lo había hecho en Sevilla el 10 de febrero de 1890.

Tratando de completar datos, busco en mis libros, y también en Internet, las fechas de nacimiento y muerte del Pinto. Nada. Sólo averiguo que nació en Sevilla en 1903. En cuanto a la muerte, en la red se dice que fue el 6 de noviembre de 1969. Esto es imposible porque la nota necrológica de más arriba se publicó, como ya he señalado, el 18 de octubre. Cabe pensar, pues, que debió de morir el 6 de octubre. En cuanto al nacimiento, si es cierto, como dice la nota, que tenía 65 años, es claro que se habría producido en otoño de 1903.

Pero, como soy de natural curioso y pertinaz, sigo escrudriñando y por fin encuentro lo que buscaba. En su libro Una Historia del Flamenco, José Manuel Gamboa dice que José Torres Garzón nació el 22 de julio de 1903 y que murió el 6 de octubre de 1969, es decir, con 66 años y no los 65 que indicaban en Triunfo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Patrimonio noséqué noséqué de la nosécuánto

Como uno es cortito de entendederas, no lograba aclararse con el lío ese de que la Unesco, creo que fue ella, había declarado al FLAMENCO como Patrimonio noséqué noséqué de la nosécuánto. Pero un día, viajando por Cataluña, me encuentro con un castillo humano de esos que se montan los de la barretina. Para mi sorpresa veo que encima de todos se había colado un canario gomero el cual, al percatarse de mi presencia, me dice:
-Andaluz, despistao, espera que desde aquí arriba te voy a explicar yo a ti lo que es eso de los patrimonios.
Naturalmente, lo hizo silbando y, por fin, me enteré de qué iba mi ignorancia.

El 16 de noviembre se cumple el año de este reconocimiento y algunos han propuesto que ese fecha sea rotulada como Día Mundial del Flamenco. Pues, ¿saben lo qué pienso? Que pá mi son "días del flamenco" los 365 que tiene el año y que en los bisiestos me regalan uno más.

En cuanto a lo de la propiedad, la cosa es así de sencilla: el flamenco es patrimonio, en primer lugar, de los artistas que lo desarrollan (cantaores, guitarristas, bailaores), y, en segundo, de los aficionaos que lo siguen y disfrutan. Nunca de los políticos de oficio y, si me apuran, tampoco de los llamados flamencólogos, aunque de entre éstos algunos se salvan, precisamente aquéllos que, a su condición de escritores, anteponen la de aficionados.

Como me he acostumbrado a insertar algún archivo de audio, hoy no va a ser menos. Se trata de una grabación, no de las más divulgadas, de la reina de la gitanería flamenca, su majestad Pastora Pavón (Niña de los Peines). Con la guitarra de Niño Ricardo, Pastora, no tiene prejuicio alguno en hacer las colombianas, creadas por un cantaor castellano (cada vez me gusta menos usar la palabra payo) y más joven que ella: Pepe Marchena. Toda una lección de buen hacer flamenco, y es que Pastora es el Flamenco. Ella sí que es el más valioso patrimonio que tenemos.

jueves, 4 de agosto de 2011

1966: Nace la Peña "El Mirabrás"

Hoy viene a mi recuerdo la fundación de la Peña Flamenca "El Mirabrás" de mi querido Fernán Núñez. Fue en el verano-otoño de1966 y lo hizo con los 7 siguientes socios:
Manolo del Rosal, Juan Velasco, Jesús Crespo, Antonio Rosal "Chaquetilla", Antonio Miranda, Fernando Castillo y Antonio Luna "Moli".

Su sede inicial fue la taberna que tenía Moli y que respondía al sugestivo nombre de
En la esquinita te espero.
Allí se reunían cada noche para charlar de flamenco, oír discos y, aunque fuera por lo bajini, apuntarse algún cante, todo ello con la ineludible presencia del buen vino de esta tierra. Yo me unía a ellos siempre que podía, pero no fui socio desde el principio porque por aquel entonces yo vivía en la corte madrileña. ¡Cuántas y cuántas historias podría contar de esta Peña...! Algunas aparecerán aquí más adelante. Hoy me limito a indicarles que he puesto, arriba de este blog y a la derecha, un enlace con su página electrónica. Visítenla y vean...

Nota: Publiqué este artículo en el blog el pasado 23 de mayo. Hoy les añado un dato: los primeros discos que se oyeron en esta la peña fueron de los Hermanos Toronjo, de Rafael Romero y de la Niña de los Peines. En honor a la gran Pastora, les inserto una de aquellas grabaciones. La guitarra es la de Melchor de Marchena.



Nueva nota: Por razones que desconozco, el dominio elmirabras-es, usado por la peña ha pasado a otra propiedad.Por eso he tenido que eliminar el enlace que hasta ahora figuraba arriba y a la derecha de este cuadernillo.

Y otra: En 2017 la Peña está celebrando su "Cincuentenario" por lo que debió de fundarse en 1967 y no en 1966 como yo he escrito arriba. No hay error: en 1967 se hicieron los estatutos y se presentaron en el registro que procediera, dando así lugar a su "nacimiento oficial".