Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 4 de febrero de 2020

La Marquesina, una cantaora que se salvó de la violencia de género

Homo lupus hominen, la violencia entre personas particulares siempre ha existido y no se percibe donde estará el umbral de su final aniquilamiento. En particular, violencia doméstica, más grave aún por producirse entre seres que duermen bajo un mismo techo y que, de entrada, debieran de ser "seres queridos los unos de los otros". Violencia de género, en casa o fuera de ella, entre esposos, ex esposos, novios y ex novios. Dentro de esta clase de violencia, casos hay en que la víctima es varón si bien en la mayor parte de los casos quien sufre, quien es herida o asesinada suele ser mujer. ¡Cómo si las féminas no soportaran ya bastantes discriminaciones en esta sociedad, este enorme pedrusco ha caído de lleno sobre su colectivo!

Como nuestro Arte Flamenco (Cante, baile, toque) está perfectamente imbricado en la sociedad, se ha visto afectado por el látigo de la violencia que denunciamos. No más que en otros colectivos humanos, como han afirmado algunos flamencólicos desbocados y algunas artistas feminijondas. No, los flamencos son igual de fieros lobos que los otros homo sapiens, pero también igual de mansos corderos. La violencia está en la sociedad, no en el gremio. 

En la Historia del Flamenco ha habido unos cuantos casos de violencia incluso con muerte. El más conocido de ellos fue la muerte de Juan Reyes Osuna (El Canario de Álora), con sólo 28 años, por apuñalamiento a mano de Lorenzo Colomer Ricart. Ocurrió en la noche del 13 de agosto de 1885 junto al local La Nevería del Chino, aledaños del sevillano Puente de Triana. El asesino era el padre de la cantaora La Rubia de Málaga y en tan feo asunto hubo una gran dosis de tortuosos amoríos entre El Canario y La Rubia, sin que se descarte la incidencia de algún tipo de celos profesionales. La historia ha sido bien estudiada por Manuel Bohórquez Casado, un firme puntal en la complicada investigación de la Historia del Flamenco. De nuestro amigo Manolo hemos tomado nuestros datos y la foto adjunta.

En realidad no escribo este artículo para hablar de El Canario sino que mi intención es darle a conocer otra historia que he encontrado en mi labor de curiosón de la prensa del período 1850-1940. Es una historia humilde, casi anodina, porque se trata de una cantaora totalmente desconocida para el gran público y, desde luego, para mí. Ella se llamaba Amparo Martí y era nombrada en los escenarios como La Marquesina. Separada de su marido Vicente Infante, se establece en Sevilla donde encontró trabajo en un café cantante. Enfurecido el marido porque ella había iniciado trámites de divorcio la busca y cuando la encuentra saca una pistola con ánimo de dispararle, si bien un hermano de Amparo, de 17 años y que la acompañaba, logra arrebatarle el arma. Pasa un tiempo y Vicente se hace con un nuevo revólver. En la noche del 30 de enero de 1915 se hace el encontradizo con La Marquesina y el hermano, mantiene con ella una violenta discusión que remata con disparos sobre ella y sobre el joven. Éste, con la pistola arrebatabada a Vicente el día anterior, le dispara sin llegar a herirle. El malhechor huye y los hermanos heridos fueron trasladados a la Casa de Socorro. Ambos sobrevivieron y del violento no se volvió a saber, si bien se decía que se había suicidado.

Esta es la simple historia de esta víctima de la violencia de género. Así nos la contó el diario El País de Madrid en su edición del 1 de febrero de 1915. Intencionadamente la he recogido porque no todo va a ser hablar de Antonio Chacón o Manuel Torre, de Pastora o Vallejo, de Mairena o Caracol, de Camarón o Morente. En la historia del flamenco han existido muchos cientos de jornaleros y jornaleras del cante, personas cuyos ayes u olés no dejaron recuerdo alguno, pero de los que hay que acordarse porque sin ellos el mantenimiento de lo jondo a través de décadas y décadas no habría sido posible. 

Y para no irnos de vacío en lo escuchar cante, aprovechando que hemos citado al Canario, les dejo con sus famosas malagueñas(*). La primera la canta Cayetano Muriel en 1905 con la guitarra de Enrique López y le añade un fandango de corte lucentino. La segunda es del Niño de Vélez, junto a Pepe de Badajoz, en grabación de 1954.






(*) Estos cantes están tomados del disco compacto que a compaña al libro (que recomiendo a quien no lo conozca) El Cartel Maldito, Vida y muerte del Canario de Álora, de Manuel Bohórquez Casado, publicado en 2010. 

sábado, 30 de marzo de 2019

Ni lunes ni domingo: "El Jueves" de ROCÍO MÁRQUEZ

Anunciado con mucha antelación, precedido de varias entrevistas a la autora, el pasado día 1 de marzo apareció en el mercado un disco de la cantaora onubense Rocío Márquez titulado
Visto en El Jueves.
Sabido es que en Sevilla existe un trasunto del famoso Rastro madrileño. Es el mercadillo que se monta en la calle Feria conocido por el nombre del día de la semana en que se celebra: El Jueves. Aunque en otras épocas allí se vendía de todo, este mercadillo se ha especializado en antigüedades y objetos de segunda mano.

Al parecer, Rocío era visitante asidua de este rastrillo y de esos vagabundeos de puestecillo en puestecillo surgió el último disco de la cantaora (...) en el que reinterpreta a un amplio abanico de artistas –de Bambino a su idolatrado Pepe Marchena, de Rocío Jurado a Paco Ibáñez, de la Piquer al Cabrero, de Menese a Vallejo– difuminando muy premeditadamente la brecha entre lo flamenco y lo no-flamenco, entre lo pretendidamente nuevo y lo supuestamente viejo, según nos contaba Francisco Camero en Diario de Sevilla el día mismo del lanzamiento del disco. Durante todo el mes de marzo no ha dejado de hablarse de esta entrega discográfica, quinta en la cuenta particular de la Márquez. Han hablado los críticos habituales del Flamenco y hemos hablado la afición de a pie. El recibimiento ha sido muy desigual y, como prueba de ello nos vamos a detener en dos opiniones, muy dispares entre sí, salidas de las plumas de los dos posiblemente más conocidos críticos que operan en Sevilla.

MBC (Manuel Bohórquez Casado), nos sale con un artículo incendiario donde Rocío no merece, en su opinión, el título de cantaora sino el de cantante aflamencada.

(El Correo de Andalucía, 8 de marzo de 2019)


Rocío Márquez, la cantante de Huelva -aflamencada, eso sí-,le parece que destacar la sensualidad de la mujer en el cante y la fuerza del hombre, es machismo. Esta mujer ve machistas por todas partes. Y talibanes también. Tiene una voz dulce, melódica, poco flamenca y, sobre todo, sin enjundia, pero es la artista más entrevistada de España. Y en cada entrevista, no sé si de manera pactada o no, habla del machismo flamenco, como si no pudiera hablar de otras cosas.

Es inteligente, sin duda, porque tiene que vender lo único que puede vender: solo dulces melodías aflamencadas y tiernas como el cabello de ángel. Pero en esas entrevistas la siguen llamando cantaora. No, cantaoras son María Terremoto o Antonia Contreras. Ella es una cantante que en su día cantó flamenco, hasta que vio que no avanzaba por el camino de la jondura y decidió dar el volantazo. Ahora canta sin enjundia ninguna y encima se atreve a dar lecciones de machismo flamenco. Eso sin investigar lo más mínimo, aunque se haya ido al Jueves para hacer su nuevo disco.

Curiosamente, todo ha sido salir su nueva obra y llegar la policía local de Sevilla para desmantelar el célebre mercadillo. Será pura casualidad, pero así ha sido. ¿Qué problema tiene la cantante de Huelva? Solo uno: que quiere ocupar un terreno que según ella no ha estado nunca abierto a las cantaoras. Las intérpretes del siglo XIX ya innovaban y se salían del carril. Me refiero las Parralas, tanto a Dolores como a su hermana María. A María Borrico o la Borrica, que sacó sus seguiriyas nuevas y logró que le doliera la cabeza al mismísimo Silverio. A la Juanaca de Málaga, que creó unas cantiñas y revolucionó lo cafés de Sevilla hace casi siglo y medio. O a la Niña de los Peines, quien llegó, cantó y cambió el cante jondo.

¿Qué va a dejar Rocío Márquez? ¿Versiones edulcoradas de cantes de otras u otros artistas? “Somos menos sumisas”, le ha dicho la bailaora La Piñona a Alejandro Luque. ¿Menos que la Niña de los Peines, que se ponía en jarra delante de Pepe Pinto y el maestro no sabía dónde meterse? ¿O que La Cuenca? ¿O que Conchita la Peñaranda? ¿O que Salud Rodríguez, conocida como La Hija del Ciego, que se vestía de hombre para bailar y le sudaba el moño?

Si no hay más mujeres que toquen la guitarra flamenca o que estén acompañando a los cantaores, no es culpa de los hombres. Tampoco lo es que no haya más investigadoras de las que hay, solo un puñado. ¿Qué impedía a una mujer que quisiera escribir de flamenco hace un siglo? Carmen de Burgos o Josefina Carabias entrevistaron a la Niña de los Peines sin ningún problema y nunca las tiraron a ningún río. Las mujeres se han puesto a escribir de flamenco en cuanto han querido y les ha dado la gana, y ahora publican libros, ejercen la crítica, hacen doctorados y buscan noticias en los periódicos del XIX.

Investigar, lo que se dice investigar, lo hacen pocas, aunque cada día másPues Rocío Márquez sigue viendo machistas en el flamenco. Ella y muchas más artistas. Y les va bien porque el asunto interesa a los medios y a las instituciones públicas, que tienen dinero para eso. Para otras cosas no, pero para apoyar el feminijondismo, sí. Menudo negocio se han montado algunas y algunos.

Jamás ha habido una barrera que separara a las cantaoras de los cantaores o a las bailaoras de los bailaores. Pues esa barrera se hace cada día más presente. Hasta están poniendo problemas con las letras que se cantan, unas coplas que reflejan la realidad social de una época determinada. No se extrañen que un día de estos eliminen por decreto medio repertorio de Antonio el Chocolate, un cantaor gitano, de Jerez criado en Sevilla, que cantaba algunas letras, digamos con cierto velo machista, pero que luego hablaba de Pastora Pavón o La Moreno y lloraba por la cara abajo.

También se está denunciando que cada vez hay menos mujeres gitanas en los escenarios flamencos. También es culpa de los hombres, de ser verdad. Algo influirá el hecho de que la mujer gitana se haya alejado un poco de imposiciones familiares y que muchas no quieran cantar o bailar, sino estudiar o trabajar en Mercadona. Y que mujeres no gitanas no tengan ya complejos a la hora de subirse a un escenario, porque al fin han entendido que esto no es cosa de gitanos.

Como era de esperar, la señora Márquez no tardó en reaccionar y aquel mismo día (curiosamente el Día Mundial de la Mujer Trabajadora, día de tantas manifestaciones feministas) enlazó el artículo de Bohóquez en su muro de Facebook antecedido de un texto-respuesta. En tal escrito, Rocío, entre otras cosas, hacía valer sus estudios universitarios, lo cual fue muy comentado en los consiguientes debates entre aficionados con cuenta en dicha red. La propia cantaora debió de corregir su escrito porque, en la versión que ahora podemos leer, ha desparecido la alusión a lo universitario. La transcribimos a continuación:


(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Rocío Márquez)

Al leer artículos como este me reafirmo en la necesidad de lucha. Con tanta falta de conciencia se hace evidente que queda más por andar de lo que parecía. Hoy en la manifestación masiva de Sevilla gritábamos que el miedo se acabó y con esa fuerza escribo. Que no te guste cómo canto me parece lo lógico, teniendo en cuenta nuestros distintos gustos estéticos. Que no recapacites sobre tu visión paternalista y jerárquica, propia de un machista de manual, me preocupa no a nivel personal, que tengo bastante asumido el comportamiento de hombres como tú, sino a nivel sistémico. Un hombre blanco y heterosexual da lecciones de lo que es correcto y lo que no y si me atrevo a desobedecer, tengo que asumir que da igual el disco o el espectáculo que haga, cómo cante o qué transmita, porque tu crítica no va a variar un ápice. La traes escrita de casa. Vas al cuello. Porque a ti no sólo te molesta que te desobedezca, también que tenga estudios (porque con esto entiendes que tengo criterio y capacidad para contestarte cuando sea necesario) , que tenga posibilidad de llegar a los medios de comunicación (significando esto que no dependo de ti y que no tengo que seguirte la corriente), que afortunadamente no pare de cantar aunque pongas todo tu empeño en escribir mal de mí dejando en evidencia que tu opinión importa a efectos prácticos "lo que cayó del Conquero" como decimos en mi tierra... Te molesta que te ignore cuando me dices sobre qué tengo que hablar en una entrevista o cómo tengo que cantar para que lo llegues a incluir dentro del canon flamenco del que te crees dueño. Que me critiques por mi posicionamiento feminista en las entrevistas... me saca una sonrisa. Manuél, tú solo te delatas. Ojalá no existieran personas como tú para que no fuera necesario este discurso hoy por hoy. Pero mientras tú no pares la pluma, aquí estaré yo y muchas otras compañeras para pararte los pies. Ea, qué a gusto me he quedao.

Pudo quedar la cosa ahí, pero no. El señor Bohórquez reproduce en su muro el texto de la cantaora y lo apostilla con nuevas líneas.

(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Manuel Bohórquez)

Una manera de coartar la opinión o la libertad de expresión de los críticos es hacerte la víctima y dar a entender que te critico porque soy "un machista de manual", no porque cantes para tirarte a los cochinos, que es como cantas ahora. El cante jondo, digo. Que si me da coraje que hayas ido a la Universidad, que si no deberían existir personas como yo, que soy un hombre blanco y heterosexual... No, Rocío, ese cuento tuyo ya no vale, no cuela. No te critico porque seas mujer, sino porque no me van ni tu cante ni las tonterías que dices en cada entrevista. La Niña de los Peines era mujer y le hice un libro que fue premiado como Mejor Libro del Año en 2001. Te critico porque tratas de ocultar tu mediocridad como cantaora metiendo cizaña con lo del machismo y el feminismo en el flamenco. Has cogido esa bandera porque no puedes coger otra. Te critico porque soy un hombre libre que se dedica a la crítica como profesional. Y porque artistas como tú, que vas de lo que no eres, son nocivas para este arte. Te critico porque eres falsa y yo no lo soy. Te elogiaba cuando creía que cantabas bien y que tenías futuro, y te critico ahora porque te has ido a un mundo donde no destacas si no es hablando del machismo y el feminismo. Puedes estar tranquila, porque es lo último que voy a escribir sobre ti. Eres mujer y eso me puede traer problemas. Pero sobre todo, porque me gusta escribir de los cantaores y las cantaoras que me conmueven y me enseñan, y tú no haces ni una cosa ni la otra. 

MMM (Manuel Martín Martín), por el contrario, nos ofrece un texto breve y muy laudatorio para la onubense.

(Facebook, 20 de marzo de 2019, Muro de Manuel Martín Martín)

ROCÍO MÁRQUEZ NOS CITA EN EL JUEVES
Rocío Márquez se ha dado algunas que otras vueltas por el antiguo mercadillo del Jueves, donde raro será no encontrar un solo sevillano que haya comprado algún objeto de segunda mano, una pieza para salvar una urgencia o una antigüedad de almoneda para el espacio donde habitará el recuerdo. Pero este zoco de la calle Feria siempre fue visita obligada para los coleccionistas de discos y los aficionados a lo jondo, al menos desde finales de los sesenta del pasado siglo, al que acudíamos para comprar discos de pizarra o de vinilo a fin de cualificar el conocimiento y dar claridad y sensibilidad al estímulo sonoro.
Y en este mercadillo nos emplaza Rocío Márquez para enseñarnos lo ‘Visto en el Jueves’, quince composiciones atemporales a las que ha desmenuzado, analizado e interiorizado hasta ajustarlas en un álbum muy bien planificado desde la fenomenal partitura guitarrística de Juan Antonio Suárez, ‘Canito’, con poderosos ingredientes cuya mezcla aseguran un deleite apto para todos los paladares y con el dulce ritmo de una voz que lo mismo crece en intensidad que en arrobamiento romántico, como si describiera la visita a través de un paisaje siempre variado y novedoso.
En ‘Visto en el Jueves’ reside, además, una cadencia de sonoridades que se nos antoja como un abanico de misterios, tantos como la diversidad de estilos y géneros que hoy demanda la personalidad del oyente. Y es que la música, en esencia, es eso, el alma de cada persona.

La Márquez enlaza el texto de Martín y le dice

-Gracias por tu palabras, Manuel

a lo cual el ecijano contesta:
 

-A ti por poner tu voz no a expresiones efímeras sino a iniciativas de creatividad real. 

Curioso, ¿verdad? Un crítico parece el orto mientras el otro es el ocaso, uno es la luz y el otro la sombra, uno juega a todo y el segundo lo hace a nada, el primero está en el Lunes de la semana cuando el otro ya está en el Domingo, habiendo olvidado ambos que en el centro -donde la gente del vulgo solemos situar la virtud- estaba el Jueves.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Cantaores cordobeses: CHACONCITO

He aquí otro cantaor, popular en su momento, en una cierta etapa de la historia del Flamenco, pero que después ha sido arrasado por el viento del olvido. Cantaor del que hoy por hoy sabemos muy poco. Les hablo de José Cabello Luque, aficionado desde muy niño al cante y tan admirador de don Antonio Chacón que llegó a cambiar su nombre de pila por el de Antonio García Chacón y usó como nombre artístico el de Chaconcito. Dicen que nació en el año 1915 en la bella localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera, la de la Plaza Octogonal y la de la Torre del Reloj, torre cuya fotografía hemos colocado a nuestra derecha.  Muy niño marchó a Madrid donde se dio a conocer, llegando a grabar hasta 12 cantes en compañía de Ramón Montoya en el 1928 cuando sólo contaba con trece años. A partir de entonces, su nombre aparece en muchos carteles de los espectáculos entonces conocidos como de Ópera Flamenca. Y así hasta que llega la cruel contienda que siguió a la rebelión militar del 18 de julio de 1936, contienda a la que me negaré siempre a nombrar como guerra civil. Hay quienes, según indicaciones dadas por don Juan Valderrama, dicen que Chaconcito murió en el frente. Sin embargo, otros, parece que recogiendo datos proporcionados por un hermano del cantaor, afirman que lo vieron herido en Barcelona de donde huyó al final de la guerra estableciéndose en Francia. Estas mismas fuentes dicen que José Cabello, Chaconcito, murió en el año 1985 en la localidad gala de Peage de Roussillon. Lo cierto, en todo caso, es que no se tiene noticia alguna de actividad flamenca de Chaconcito posterior a 1936. Por nuestra parte no sabemos más, pero nos queda el hacer una invitación a los aficionados flamencos de Aguilar (muchos y muy buenos, eso me consta) a que investiguen más cosas sobre su paisano...

Porque, cantar bien, sí que cantaba. Así lo hemos podido comprobar gracias al C.D. publicado por la discográfica Pasarela en el cual se recogen los 12 cantes citados más arriba:
 Fandangos por Granadinas, Malagueña de Chacón, Seguirillas de Manuel Torre y Curro Dulce, Soleares del Mellizo, Taranta de Linares, Malagueña de Ojana y Verdial del Breva, Seguirillas de Paco La Luz y Manuel Molina, Granadina de Vallejo, Taranta del Cojo de Málaga, Milonga, Malagueña del Mellizo, Media Granadina de Chacón. 

¡No está mal el repertorio! Además, todo él ejecutado a la perfección. Me despido por hoy dejándoles algunas muestras.

1) Fandangos por Granadinas


2) Taranta de Linares

3) Granadina de Vallejo

4) Malagueña de Chacón


5) Soleares del Mellizo


6) Seguirillas de Manuel Torre y Curro Dulce


Addendum: Me aclara el amigo Manuel Bohórquez que la foto que aparece en la portada del disco que he puesto más arriba no es de Chaconcito sino que corresponde a Manuel Escacena. Fue hecha en 1897 cuando el cantaor sevillano tenía 12 años.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Enrique Orozco no puede caer en el olvido

Serranías de Cádiz, Ruta de los Pueblos Blancos. allí está situada la ciudad de Olvera. En ella, el día 12 de marzo de 1912, abrió los ojos a la belleza don Enrique Orozco Fajardo, Enrique Orozco para la historia del cante flamenco. Por mudanza familiar se crió en Sevilla donde si inició como cantaor siendo muy joven. En 1935 recorre España en la compañía del gran Manuel Vallejo. En 1936 participa en el concurso del Circo Price madrileño obteniendo uno de los premios. De gira con otros ganadores del mismo (Fregenal, Pericón, El Culata, El Niño de Barbate...), la guerra del 36-39 le coge en la provincia de Jaén. Allí se enamoró y contrajo matrimonio. Acabada la contienda se casa de nuevo pero no porque enviudara sino porque las autoridades vencedoras anularon todos los matrimonios civiles realizados en el bando republicano. Lo hizo de nuevo con su querida Maruja y con ella vivió hasta su muerte. En 1942 lo contrata Juan Valderrama para su troupe. El de Jaén nos dejó una frase que definía muy bien a Orozco: fino como una perla y elegante como un márqués. Acabada la tournée con Valderrama, consigue trabajo en las reuniones flamencas del madrileño colmao Villa Rosa. Aparece en público en 1948 junto a Cepero y Almadén. En 1955 pasa una temporada cantando en París. En 1962 compite en el Festival de La Unión y consigue la Lámpara Minera. Sigue trabajando en Madrid cuando puede y donde puede.

Yo tuve la suerte de oírlo personalmente unas cuantas noches, entre los años 1967 y 1968. Fue en el tablao Las Cuevas de Nemesio, muy cerca del Arco de Cuchilleros, en el que también actuaban por aquel entonces el Márqués de Porrina y los hermanos Paco y Pepe Toronjo. No recuerdo el nombre del guitarrista que lo acompañaba pero sí tengo presente la pulcritud y la elegancia de Orozco en el tablao, la sabiduría a la vez que exquisitez que transmitía su voz.

Por los años setenta Enrique vuelve a trabajar en fiestas privadas. Nos cuenta el crítico sevillano Manuel Bohórquez que en 1980 Enrique y su mujer se establecen en Sevilla. Sin embargo el DEIF de Blas Vega y Ríos Ruiz nos informa de que en 1982 actúa en el Café de Cante Silverio de Madrid, así como que tanto en 1984 como en 1985 participó en la Cumbre Flamenca de Madrid, haciendo giras por ciudades españolas y alemanas. Lo cierto es que vivió sus últimos años de vida en Sevilla, interviniendo en 1986 en los actos de su Bienal de Arte Flamenco. Años más tarde, Ortiz Nuevo lo incorpora a su montaje de Los últimos de la fiesta y lo pasea por toda Andalucía. En Sevilla enviudó y en Sevilla, el día 31 de mayo de 2004, con la misma sencillez que había practicado en toda su vida, nos dejó para siempre. Cuenta Manuel Bohórquez que en su entierro en el cementerio sevillano de San Fernando no había más de diez personas.

Cante intimista y delicado, Orozco ha sido comparado al castellonense Juan Varea y más aún al jerezano-granadino Cobito o al alcalareño Bernardo el de los Lobitos. Puede haber parte de razón en tales comparaciones pero a mí me gusta oír a cada uno de ellos como si en ese momento no hubiese más cantaor que él solamente. Enrique no dejó una discografía amplia pero sí suficiente para que lo recordemos los que le conocimos y para que lo tengan presente las nuevas hornadas de aficionados. Nosotros ya lo escuchamos cantando por fandangos en nuestro otro blog con fecha de 11 de marzo de 2012, casi, casi en el centenario de su nacimiento. Recientemente nos ha cantado unas serranas con soleá. Ahora les invito a estas audiciones:

1) Bulerías (Puentecito), año 1946, con la guitarra de Paco Aguilera


2) Medias granadinas con la guitarra de Paco de Antequera

3) Soleares con la guitarra de Antonio Piñaña

4) Soleares con la guitarra de Antonio Arenas

jueves, 28 de agosto de 2014

Siguen las mentiras sobre Planetas, Fillos y Nitris

Envío a Manolo Bohórquez Casado, Antonio Barberán Reviriego y Luia Vázquez Morilla.

Prezi debe ser un gestor de eso que los internautas llaman "Presentaciones". Encuentro una fechada el día 14 de mayo de 2014 y firmada por un tal Fermín Martos cuyo título es Las etapas en la historia del Flamenco. En realidad se ciñe a La etapa inicial (Desde el último tercio del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XIX). Tomo tres citas de tal presentación, referidas a tres de los cantaores más nombrados del siglo XIX, y las comento a continuación.

1) EL PLANETA

Nadie tiene constancia de su nombre; algún autor adelanta el de Antonio Fernandez(?). Se ha dicho que el apodo de "El Planeta" le fue puesto por la alusión a los astros que el cantaor hacia en sus coplas. En cuanto al lugar de su nacimiento, en la relación de Juanelo figuraba como natural de Cádiz, aunque Molina y Mairena se inclinan a creer que nació en Triana (?

¡Por Dios, don Fermín! ¿Usted no sabía que El Planeta se llamaba Antonio Monge Rivero y que había nacido en Cádiz en 1789? ¿Tampoco sabía que era hermano del famoso bolero Luis Alonso y tío del cantaor Lázaro Quintana? Todos estos datos y muchos más fueron investigados por Manuel Bohórquez, con la colaboración de Antonio Barberán. Se publicó en el diario El Correo de Andalucía, Sevilla, 21 de febrero de 2011. El escritor sevillano lo trajo a las redes a través de su blog La Gazapera, siendo una de las entradas más celebradas y comentadas de aquellos días. Seguramente a usted le cogería viajando por la luna de Valencia.

2) EL FILLO

La importancia de El Planeta estriba en que constituye la referencia primera y única de la que se parte para describir las sucesivas figuras y cantes que a partir de él han conformado la historia del flamenco y, sobre todo, porque su nombre va unido siempre al de su discípulo más aventajado, como lo fué Francisco Ortega "El Fillo", que transmitió los cantes de su maestro y los suyos propios.
Con la figura de El Fillo la historia del flamenco nos ofrece la persona que canta, nos muestra por primera vez la humanidad del cantaor conocido en su época y en el entorno en que vivió. Ya no es el personaje descrito en las páginas de un libro, sino que estamos ante alguien de quien se puede apreciar su realidad humana, su familia, sus amores, su "buscarse la vida" a diario y hasta el tono de su voz.
Ante nosotros tenemos el retrato de un hombre, al parecer buena persona, y nos hablan otros de él quienes, a diferencia de su maestro El Planeta, no lo conocieron en una nocha de juerga, sino que lo trataron, lo estimaron y aprendieron de él en el día a día. Silverio Franconetti fue discípulo de El Fillo y amigo de D. Antonio Machado y Álvarez (Demófilo) y de D. Francisco Rodríguez Marín, de ahí que a través de Silverio y los citados escritores, entre otras personas, se conozcan los cantes y buena parte de la vida del personaje que comentamos.
Parece seguro que El Fillo nació en Puerto Real, a principios del siglo XIX, y murió en Sevilla en fecha cuya exactitud se desconoce, pero que puede situarse por los años ochenta del citado siglo, aunque Demófilo, en la obra citada anteriormente, editada en 1881, nos dice: "Este cantaor, considerado como el mejor de todos ellos, ha vivido hasta mediados de este siglo...". Tuvo dos hermanos, Juan Encueros y Curro Pabla, que también cantaban. 
(...)
En Triana El Fillo se enamoró de La Andonda, gitana de genio, mucho más joven que él y gran solearera, de la que se dice que fue muy fiel al cantaor. Según Rafael Molina ("Obra Flamenca") El Fillo era muy cariñoso con los niños, y le agradaba verse rodeado de ellos mientras cantaba. Por eso hay una soleá que dice:
La Andonda le dijo al Fillo:
Anda y vete gallo ronco a cantarle a los chiquillos!
Y es que la voz de El Fillo era ronca y grave, y este estilo de voz ha quedado como tipo de voz flamenca, llamándosela voz "afillá".
De El Fillo como cantaor se han dicho todo tipo de elogios. Demófilo decia que se le consideraba como el "rey de todos los cantaores" y lo calificó en su famosa lista como "cantaor generalísimo", es decir que dominaba todos los cantes. Se le ha llegado a llamar "padre del cante" y "Juan Sebastián Bach del flamenco".

¡Qué sagacidad la suya, don Fermín! Cuatro lecturas la han bastado a usted para llegar a apreciar hasta el tono de voz del Fillo. Pues mire por donde, el nombre de nuestro cantaor no es el que usted señala sino que se llamó Antonio Ortega Heredia. No nació en Puerto Real sino en la Isla de San Fernando. Lo hizo el día 21 de abril de 1806, muriendo en Sevilla el día 4 de febrero de 1854, antes de cumplir los 48 años. Se había establecido aún joven en el barrio de Triana donde se casó con Alejandra Vargas Filigrana en el año 1929, procreando a siete hijos y siendo siempre fiel a su esposa. O sea, que de Andonda, nada de nada. Por cierto, el autor que usted nombra, el que escribió el libro "Obra Flamenca" del que yo fui editor en 1977, no se llamaba Rafael sino Ricardo Molina.  Sí es cierto que entre sus hermanos hubo dos (Francisco de Paula y Juan) que fueron cantaores y que uno de ellos fue asesinado. Demófilo debió de tener en mucha consideración al Fillo pero se equivocó en su nombre y lugar de nacimiento. ¿Quién era, entonces, Francisco Ortega Vargas? Sencillamente, el mayor de los hijos del Fillo, también cantaor que usó el mismo mote que el padre. Éste sí que anduvo con la solearera La Andonda. Todos estos datos los publicó el moronero Luis Javier Vázquez Morilla el día 18 de enero de 2012 en un blog que tiene dedicado a temas relacionados con Morón de la Frontera. ¡Y usted de nuevo en la luna de Valencia!

3) EL NITRI

Sobre la rareza de el "Nitri", la descripción que de su personalidad ofreció G. Nuñez de Prado, en su conocida obra "Cantaores andaluces", fue calificada por Rafael Molina como arbitraria y en absoluto cierta, ya que lo presente como un caso extremo de timidez erótica, llegando a afirmar Nuñez de Prado que "este hombre estuvo en realidad, y de manera innegable, imposibilitado de sentir como un hombre el amor, a pesar de todas las apariencias jamás quiso a una mujer, constantemente vivió alejado de la bella mitad de la especie humana". Rafael Molina, en cambio, rechaza esta imagen que da Núñez de Prado, afirmando que "todo el mundo sabe (?) que Tomás el "Nitri" se había juntado a la mujer de su tío, la "Andonda". Tampoco se ha probado esta unión, lo que sí es cierto es que era sobrino de Francisco Ortega el "Fillo" y que, según parece, vivió con él desde niño y de su tío aprendió los cantes que luego le hicieron famoso.

Gracias de nuevo a Bohórquez (La Gazapera, 1 de septiembre de 2012), ahora con la colaboración de Vázquez Morilla, hemos sabido que El Nitri, de nombre Tomás Ortega López, nació en El Puerto de Santa María el día 17 de diciembre de 1838,  hijo de Andrés Ortega Heredia, uno de los hermanos del Fillo. Murió en Jerez de la Frontera el día 2 de noviembre de 1877, con 38 años de edad. Según nos recuerda Fermín Martos, el montillano Núñez de Prado afirmaba del Nitri que era poco menos que misógino, mientras que el pontanés Ricardo (no Rafael) Molina decía que El Nitri se juntó con La Andonda, la mujer de su tío El Fillo. Pues va a ser que Molina se equivocó, no solamente en que La Andonda fuese la mujer de su tío, siéndolo en realidad de su primo hermano Francisco Ortega Vargas (Fillo Segundo), sino en la posibilidad de que tal cosa ocurriera, toda vez que El Nitri muere en 1877 y Francisco El Fillo lo hace en 1878.   

Pero, ¿por qué quitarle o darle la razón a este Fermín Martos? Haciendo la redacción de este artículo he caído en la cuenta y comprobado que todo lo que dice está tomado literalmente (y sin citar procedencia) del sitio web conocido como Horizonte Flamenco en cuyo caso las respectivas redacciones pudieran haber sido hechas antes de que Bohórquez y Vázquez Morilla publicasen los frutos de sus investigaciones. Lo cual no resta demérito a Fermín Martos, porque éste suma, al delito de copiar sin citar, el de no contrastar la veracidad de lo que copia.

Triste es reconocer que actitudes como la de este señor son muy frecuentes en las redes. Ahora, más que nunca, el rigor es necesario si queremos clarificar la Historia de nuestro Arte Flamenco. Tenemos magníficos investigadores que se dejan el pellejo en su labor, pero desgraciadamente también tenemos unas autoridades que miran para otro lado. ¿Será verdad, como alguno sospecha, que hay intereses para que todo siga como antes, mentiras incluidas?

domingo, 30 de septiembre de 2012

Lo que sabemos de Antonio "El Escobero"

El domingo 21 de junio de 2011 publiqué una entrada en este blog con el título Antonio "El Escobero". Yo recordaba haber oído un disco suyo allá por 1963 en uno de los Colegios Mayores de Madrid pero no sabía absolutamente nada de este cantaor. Me dio por intentar la recuperación de su memoria y solamente me encontré una noticia. Blas Vega y Ríos Ruiz en su DEIF habían escrito: 
ESCOBERO, Antonio El. Nombre artístico de Antonio Barbero Navarro, Sevilla, siglo XX. Cantaor. Seguidor de los estilos de don Antonio Chacón. Ha grabado en discos.
Pero, miren por dónde, pudimos avanzar gracias a las nuevas tecnologías (correos electrónicos, Internet, etcétera). Vayamos por pasos:

1) Le mando mi primer borrador al sevillano Manolo Bohórquez e inmediatamente me corrige el apellido: BARRERO en lugar de BARBERO. Me dice que había nacido en la calle de "Escoberos" y que de ahí le venía el apodo. Que tenía un hijo guitarrista y un nieto que cantaba con el nombre de "Escoberito Barrero". Que lloraba escuchando a Vallejo, que era un cantaor raro, delicado para el público y de una gran humildad.

2) Desde Cáceres Pedro Delgado, el responsable del blog "Quejío Flamenco", me dice que tenía una cassette cuyas cubierta y contracubierta son éstas:

Me manda los cuatro cantes del Escobero a la vez que publica algunos de ellos en su blog. Los oigo y efectivamente son las mismos que yo escuchaba con devoción en el referido 1963. Me fascinaba, y me fascina, no sólo el cante de este hombre sino el acompañamiento de Pepe Martínez. Con permiso del amigo Pedro y para que todos ustedes puedan disfrutarlo, los inserto a continuación y lo hago en el orden en el que aparecían en la cassette: Alegrías, Fandangos Personales, Granaína y Malagueña de Chacón. . Por cierto que en esta cassette se habla de "Flamenco Histórico (1930-1940)" cosa que me extrañó porque yo los recordaba en un Extended Play de la casa Hispavox y por aquella época esta firma discográfica no se dedicaba a hacer reconstrucciones técnicas de discos de pizarra. Dejémoslo de momento y pasemos a las audiciones:


3) Pasa un año y nadie me da nuevos datos de este artista. Pero el pasado 20 de junio, desde Sevilla, me escribe el gran aficionado y experto en temas flamencos don José Muñoz González. Me dice que había estado con El Escobero en un homenaje que le ofrecieron el 18 de octubre de 1996 en la Peña Torres Macarena y que, entonces, le dio su fecha de nacimiento: 14 de abril de 1917. La muerte ocurrió el 13 de agosto de 2003, según esquela que publicó ABC, la cual me adjunta y, a su vez, yo la expongo ante ustedes:


También me documenta sobre la fecha de las grabaciones, las cuales se hicieron en 1960 y no entre 1930-1940 como ponían en la cassette. El Extended Play de Hispavox era éste:


Y eso es todo cuanto hemos podido recuperar sobre este notable cantaor de Sevilla. Gracias Manolo Bohórquez, gracias Pedro Delgado, gracias José Muñoz. Y gracias a ustedes por haberme leído.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El Planeta y Caracol unidos por la historia y por la sangre


Manolo Caracol presumía de sus ancestros flamencos, diciéndose, por parte paterna, bisnieto tanto de Enrique Ortega El Gordo Viejo como de Curro Dulce, y, por parte materna, tataranieto de El Planeta. Respecto a los bisabuelos, nunca hubo duda, pero sí que fue cuestionada alguna vez su otra ascendencia. Es curioso que de un cantaor que todos los tratadistas han considerado uno de los patriarcas del Flamenco, sólo se supiera hasta hace tres días su apodo de El Planeta. Ha sido un crítico de Flamenco, el sevillano Manuel Bohórquez, quien por fin nos ha aclarado todo. Y lo ha hecho, precisamente, partiendo de Caracol e indagando en sus ascendientes maternos. Así, hemos podido saber que El Planeta nació en Cádiz, como habían afirmado algunos, entre ellos Demófilo, aunque sin aportar pruebas. Hijo del matrimonio gaditano Gregorio Monge y Francisca Rivero, vino al mundo, hacia 1879, Antonio Monge Rivero, nuestro Planeta. Esta información está en el blog La Gazapera del citado Bohórquez, con fecha de 20 de febrero de 2011. De ese mismo blog hemos tomado los datos que, resumidamente, nos llevan de El Planeta hasta Caracol:

Antonio Monge Rivero "El Planeta" + María Bara Gallardo à Dolores Monge Bara
José Juárez García + Dolores Monge Bara à Gregorio Juárez Monge
Gregorio Juárez Monge + Francisca Soto Ramírez à Dolores Juárez Soto
Manuel Ortega Fernández + Dolores Juárez Soto à Manuel Ortega Juárez “Caracol”
Puestos a esquematizar, reseñemos los antecedentes paternos:

1) Enrique Ortega Díaz, El Gordo Viejo para la historia flamenca, casó con Carlota Feria Ruiz. Del matrimonio hubo varios hijos entre ellos el famoso Enrique Ortega El Gordo y, el que interesa para nosotros, Juan Ortega Feria El Aguila, cantaor como su padre y como su hermano.

2) Francisco Fernández Boigas, Curro Dulce para entender, se casó con una Espeleta de Cádiz. De ese matrimonio nació Rufina Fernández Espeleta.

3) Y todo queda claro porque un hijo del Gordo Viejo se casó con la hija de Curro Dulce:

Juan Ortega Feria + Rufina Fernández Espeleta à Manuel Ortega Fernández
Manuel Ortega Fernández + Dolores Juárez Soto à Manuel Ortega Juárez “Caracol”

Gracias, Bohórquez. Con tu proceder, compartido por otros estudiosos del Flamenco que no es momento de nombrar, empezamos a enterarnos "de qué va la copla". Hora es de desterrar la pretendida Flamencología de muchos poetas que se limitaban a afirmar sin probar nada. ¡Cuánta página escrita para confundir que no para aclarar!


Yo les dejo con una fotografía en la que aparecen Caracol padre (El del Bulto) y Caracol hijo. El guitarrista que los acompaña debe ser Vargas Araceli.

Y, ¿cómo no?, un cante por siguiriyas, de las varias que Manolo Caracol y Melchor de Marchena grabaron en la antología "Una historia del Cante Flamenco".


martes, 21 de junio de 2011

Antonio "El Escobero"

El buen crítico y estudioso del Flamenco don Manuel Bohórquez ha hecho justicia con la historia y nos ha rescatado datos de muchos intérpretes del siglo XIX. El más sonado, ya lo saben: que en Cádiz y en el año 1789 nació Antonio Monge Rivero, del que hasta hace muy poco sólo se sabía que era apodado como El Planeta. Que nuestro flamenco haya sido una cultura ágrafa, unido a la ausencia de objetividad de muchos de sus tratadistas (les llaman flamencólogos, pero el término nunca me gustó y, por ello, procuro no usarlo), han provocado semejantes disparates. Vamos, cómo si los italianos no supieran nada de un tal Verdi salvo que dio varios conciertos por ahí...
Teniendo en cuenta la parte de causa que haya tenido la citada cultura ágrafa, en pleno XIX, se explican ciertas lagunas. Pero, ¿también en el siglo XX? Es curioso que de algunos de los cantaores que intervinieron en la famosa "Antología de Hispavox", sabemos poco menos que el nombre, tratándose de las grabaciones flamencas de mayor difusión y reconocimiento internacional.
En el invierno de 1963, aposentado en una habitación de alquiler de la avenida Reina Victoria, yo solía ir a la sala de estudio del cercano Colegio Mayor "Moncloa", donde tenía algunos amigos. En los ratos de descanso nos íbamos a la sala de estar donde había tocadiscos y algunos discos. Oíamos con frecuencia a un tal El Escobero, con la guitarra de Pepe Martínez y el sello creo que de Hispavox. Aún recuerdo que hacía unas granaínas exquisitas...
Nunca más volví a oír a este hombre y ni siquiera su nombre. Seguramente no se trataría de una primera figura, pero aún así... Somos desagradecíos cada vez que perdemos la memoria de cantaores que en algún momento han tenido un sitio en nuestro arte.
El único dato que he encontrado de este artista está en el Diccionario enciclopédico ilustrado del Flamenco de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz. Es bien escueto y dice así:
ESCOBERO, Antonio El. Nombre artístico de Antonio Barbero Navarro, Sevilla, siglo XX. Cantaor. Seguidor de los estilos de don Antonio Chacón. Ha grabado en discos.
Si alguien supiera algo de este personaje, si alguien tuviese sus grabaciones, se agradecería mucho lo diesen a conocer. Un añadido: Manuel Bohórquez me informa de inmediato que el primer apellido de este cantaor no era "Barbero" sino "Barrero". Quede constancia de que a Blas y Ríos se les coló uno de esos seres conocidos como "duendes de la imprenta".