Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 4 de noviembre de 2016

Noche Flamenca en EL MIRABRÁS (26 de julio de 2008)

¡Bien que recuerdo aquellos macro-festivales flamencos que se celebraban en los pueblos y ciudades andaluzas allá por los años setenta! Elencos con ocho, diez o hasta doce cantaores, tres o cuatro guitarristas y un cuadro de baile. Solían empezar sobre diez o las once de la noche y terminaban rayando la luz del siguiente día. ¡Pobres de los artistas que les tocaba en último lugar! Cansados no sólo por la larga espera sino también por haber oído a sus compañeros repetirse no sé cuantas veces por soleá, por seguirilla, por tientos-tangos... Este formato de espectáculo fue muy cuestionado por algunos sectores de la afición y fue desapareciendo paulatinamente.

En mi pueblo, donde los actos flamencos son organizados por la Peña El Mirabrás, siempre se huyó de esos abultados festivales. Es más, desde hace bastante años se optó por un formato que, bajo el nombre de Noches Flamencas, se montaba con dos o tres cantaores y algún número de baile. Se hacían dos cada verano (en julio y en agosto) usando como local el patio de su sede.



Una de tales noches se celebró el 26 de julio de 2008. No tengo a mano carteles de este evento, pero sí sé que actuaron el cantaor local Pedro Obregón (1), la cantaora granadina Gema Caballero (2), el guitarrista madrileño Niño Manuela (3) y la bailaora, también de Madrid, Concha Jareño (4).

A la izquierda del párrafo de arriba se ha colocado la única foto que poseo de tal noche. Canta Pedro y toca Niño Manuela. De Gema y Concha añado imágenes cogidas de las redes para que les pongan cara los lectores que no las conozcan.


El amigo y peñista Miguel Ángel Ramírez me mandó las grabaciones de aquella noche y por eso puedo invitarles a ustedes a escuchar unas cuantas:

1) Pedro hizo una preciosa taranta que remató (recuperando una costumbre de principios del siglo XX) con fandangos verdiales, en este caso uno de Lucena y otro de Puente Genil:


2) Me gusta el cante de Gema y en este caso me gustan sus soleares:


3) Ambos le cantan a la bailaora Concha Jareño, a la vez que Jesús Posada se incorpora a la guitarra:


(1) Este cantaor ya fue presentado en mi cuadernillo en el artículo del 07-09-2011 en el que insertamos un cante por tarantas. Tres días después, les invitaba a ustedes a que lo escucharan en unas magníficas soleares apolás (precisamente las cantó la noche de la que estamos hablando hoy). Más adelante, en mi artículo del 11-10-2011, pudimos oírle unas exquisitas alegrías de Córdoba. Más cantes cordobeses, verdial de Lucena y zángano de Puente Genil, se los ofrecimos el 19-09-2015. Recientemente, el 13-08-2016, hablando del homenaje Luis de Córdoba en nuestra peña, lo escuchamos haciendo cantiñas y seguirillas. Además, como no podía ser de otra forma, figura en nuestro peculiar Museo del Fandango.

(2) De Gema hablamos el 12-05-2013 con motivo de su disco Paso a Paso. Entonces, pudimos escucharle una buena tanda de fandangos de tipo verdial.

(3) Hijo del cantaor Benito Ramos Valenzuela (Beni de Córdoba).

(4) En 2007 consiguió los premios Matilde Coral y Mario Maya en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.

domingo, 12 de mayo de 2013

Gema Caballero: la brillante ternura

Envío a Porverita que despertó mi curiosidad por esta cantaora  cuando escribió de ella que
Esto sí que es flamenco moderno-arraigado-en-lo-viejo.


¿Quién dice que el cante está en crisis, que se acaba, que ya no es lo que era? ¿Han oído esos llorones a Marina Heredia, a Rocio Márquez, a Estrella Morente? ¿Han oído a Gema Caballero?

Recibí hace unos meses el disco compacto Paso a paso de esta cantaora (granadina de 1979) y no me harto de escucharlo. Dice Ortiz Nuevo que
Es un hermoso testimonio de veneración y conocimiento. Es una prueba más de cómo la juventud se acuerda de las fuentes y vuelve a ellas desde su potestad y su dominio. Es un sosegado ejercicio de arte, pulcro y medido, en armonía dulce la voz con las guitarras, las palmas y los otros instrumentos. Es un tratado de melancolía y de respeto. Es un repaso al canon desde la frescura que regenera las arrugas y las cicatrices del tiempo. Es seña de buen gusto y de humildad. Es un trabajo hecho a conciencia. Es antología y aún más acercándose a rastros del folclore patrio. Es límpido eco de un asombroso patrimonio musical con sello de clasicismo renovado. Es vuelo libre y reglado en las glorietas del recuerdo. 
Eso dice y yo suscribo sus palabras porque Gema, frente a las que "cantan lo que saben",  es de las que "saben lo que cantan", haciéndolo, además, con respeto y con libertad.

Contrariamente a las otras granadinas de su misma generación (la Heredia y la Morente), la Caballero carece de antecedentes cantaores en su familia, lo que no ha sido obstáculo para impregnarse de las mejores esencias flamencas de su tierra, y después de Andalucía toda y de España toda porque este arte nuestro cada vez admite menos fronteras geográficas. Cuentan que Gema ha estado unos años cantando para baile, lo cual es un ejercicio que yo recomendaría a todo joven que quiera llegar a algo en este mundillo del flamenco. Cuando se ha decidido a grabar, lo ha hecho en plena madurez artística. Ahí están sus soleares, tangos, seguiriyas, milongas, guajiras, granadinas...

Me ha emocionado mucho el registro titulado Campo y cabal, donde ensambla perfectamente los aires de trilla, de siega o de arar con la sobrecogedora seguiriya-cabal del viejo Silverio. ¡Qué valiente la niña y que bien lo resuelve todo!

¡Qué bonita, pero qué bonita la tanda de fandangos de tipo verdial! La principia con uno de Lucena, sigue con el fandango granadino de Paco el del Gas (nombrado también como jabegote) y con el de Pérez de Guzmán (o del Cojo de Málaga, según algunos). Remate de impresión con un fandango en la órbita del Breva o el Yerbabuena. Lo más flamenco, vamos, de todo ese batiburrillo de estilos que ahora nombran como cantes abandolaos. Acompañada por los guitarristas Pedro Barragán y Eduardo Pacheco, aquí la tienen: