Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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domingo, 16 de octubre de 2016

MANUELA DE RONDA, una flamenca de Castilla

El pasado 2 de octubre, Alberto Rodríguez Peñafuerte publicaba en Facebook la foto que ponemos a nuestra izquierda, acompañada de este texto:

La cantaora vallisoletana Manuela de Ronda, habitual en los carteles de Ópera Flamenca de la posguerra [foto: 1962 – Fiesta Gitana - Países Bajos].

Enseguida le comento que yo conocía dos grabaciones de esta cantaora. Paco Canela señala que grabó unas alegrías y unas bulerías con fandango acompañada por Niño Ricardo, y el propio Alberto añade que participó en un disco colectivo, grabado en 1965 en los Países Bajos, de título Boda Gitana  y producido por el empresario neerlandés Herbert Juan Da Silva.

Pero, ustedes se preguntarán que ¿quién es esta Manuela de Ronda? Yo he hecho mis indagaciones y poco he podido averiguar: su nombre es Manuela García Castaño, nació en Valladolid y murió en Madrid. Como indicaba Alberto, aparece en bastantes carteles de espectáculos flamencos, por ejemplo en el que ponemos a nuestra izquierda donde actuaba en 1947(1) y en la ciudad de Huelva junto a Manuel Vallejo, Juan Varea y otros. Incluso fue cabecera de cartel, como muestra el que ponemos a la derecha, del año 1951, en un espectáculo organizado por el empresario Torres Palacios en el Teatro Andalucía de ¿Cádiz?

¿Se acuerdan, los de mi época, de aquellos cuadernillos con las letras y coplas de los artistas famosos que se vendían con el nombre de Cancioneros? Pues resulta que, como podemos comprobar en la imagen adjunta, Manuela de Ronda mereció uno de ellos.

En cuanto a las grabaciones no hemos encontrado las indicadas por Paco Canela, aunque sí esta media granadina de 1944 acompañada a la guitarra por Niño Ricardo:



Decía al principio que yo tenía un par de grabaciones de la vallisoletana. Pertenecen a un vinilo, propiedad de mi amigo peruano José Bentín, grabado hacia los últimos años cincuenta para uso de turistas. Su título era Flamenco Spectacular y en todos sus registros acompañan los guitarristas Perico el del Lunar y Andrés Heredia. Manuela interpreta Fandangos de Huelva y Verdiales:





Esto es todo cuanto hemos podido averiguar. Nos quedamos con las ganas de conocer las fechas de su nacimiento y muerte y nos quedamos con la curiosidad de saber por qué se apellidó "de Ronda" una flamenca nacida en Valladolid. Agradeceré me lo comuniquen cualquier detalle que conozcan mis lectores.


(1) El cartel de 1947 en Huelva está tomado del muro en Facebook del investigador onubense Diego Carrasco. Lo publicó con fecha 15 de octubre de 2016.

viernes, 20 de mayo de 2016

Cuando mi amigo Bentín se fue a Jerez pá conocer a EL BORRICO.

Primavera del año 1967. Mi amigo peruano José Bentín estaba en París y desde allí viaja a Sevilla para asistir a su feria taurina. Así fue y gozó del toreo de Antonio Ordóñez, Paquirri, Curro Romero, Mondeño, Ostos y El Cordobés entre otros. Aún en París, antes de su partida, su amigo el cantaor Canalejas de Jerez le había insistido en que bajara hasta Jerez para escuchar a un cantaor llamado "El Borrico" (*). Así lo hizo, acompañado de otros amigos, concertando previamente una cita a través de "El Troncho", amigo de "El Borrico" y del cual "Canalejas" les dejó anotado el número de teléfono. Toman su automóvil ("La Manuela", lo llamaban ellos) y se van camino de Jerez, pero dejemos que sea el propio Bentín quien nos lo cuente en primera persona:


 TÍO GREGORIO MANUEL, EL BORRICO DE JEREZ

Un poco antes de llegar a Jerez, en plena carretera, se encuentra el bar La Rosaleda, lugar pactado para el encuentro, que divisamos a lo lejos por su letrero, por su color blanco y por estar la construcción aislada en la campiña. Estacionamos "la Manuela", entramos al sitio que tiene el aspecto de cualquier tasca andaluza. Todos los asistentes clavan sus miradas en los extraños recién llegados revisándolos de arriba abajo. El runrún de la conversación es de más decibelios de lo esperado, pues aquí la gente conversa desinhibidamente y como si estuvieran en su casa. La atmósfera está poblada por densas columnas de humo y tiene un fuerte olor a tabaco. Los que están parados en la barra, arrojan los puchos, las colillas y las pepas de las aceitunas al piso, el cual tiene una buena capa de aserrín. En el local pululan artistas esperando que alguien los busque para ganarse unos duros, y algunos jornaleros. Se pregunta por "El Troncho" quien está en un rincón de la barra y nos presenta a "El Borrico" que está a su lado. Asisten también otro cantaor apodado "El Batato" y un guitarrista de nombre Morales a secas, quienes van a participar en la reunión. Los habitúes siguen mirando inquisitivamente a los visitantes. Nos sentamos alrededor de una mesa en el medio del local, se acercan otros personajes como el bailaor Paco "Laberinto" pasado de copas, que quieren participar, pero le decimos que en otra oportunidad. Si es mucha gente no habrá intimidad en la reunión ni compenetración entre los asistentes. Pretenden los flamencos contratados, cantar en ese bar, en donde todo el mundo habla gritando, por lo que hablo con el extrovertido propietario explicándole que allí no se puede tener una reunión y como no somos de la localidad no hay donde ir (1). ¿No tendrá usted un reservado, para estar tranquilos y escuchar cantar? -pregunto. Después de pensar un rato dice -síganme- y sale del local, nosotros vamos detrás en fila india y nos guía a un cuarto trasero que es la bodega general con puerta independiente. Pone una mesa al centro con siete sillas, alrededor hay estantes con botellas de todo tipo de arriba abajo, en el pequeño ambiente de tres de largo por tres metros de ancho y sin ventanas -aquí están lo vasos- acota -cojan las  botellas que quieran, las abren y las dejan sobre la mesa y luego hacemos las cuentas- dicho esto cierra la puerta. Son las once la noche.

"El Troncho" es el más hablador pregunta que de dónde venimos -¡ah de París!- Quién los envía -¡ah nuestro amigo "El Tato", o sea "Canalejas"-. "El Batato" está agripado, pero lo han levantado de la cama para que se gane algunos duros, habla lo suficiente, es bajito y delgado con el pelo cano, en cambio "El Borrico" que es robusto, con calvicie avanzada y de aspecto agitanado permanece callado, fumando su puro. Se habla de cante y se sueltan algunos nombres conocidos de cantaores de Jerez a fin de que sepan que están ante buenos aficionados. Algunos toman un fino frío y otros toman whisky. Preguntan que deseamos escuchar -cante por derecho- decimos y dicho esto, empieza el cante."El Troncho" quien no canta tan bien como habla, aunque sus Bulerías por Soleá han sido bastante aceptables, luego sigue "El Batato" quien canta unos tientos y tiene más hondura al hacerlo, finalmente le toca el turno a "El Borrico" quien con voz grave dice coplas por Soleá, con el discreto acompañamiento de Morales. Canta letras de gran profundidad y de enorme filosofía popular, arrastra las sílabas al cantar e introduce unos sonidos guturales para cuadrar el compás:      

En una broma te dije
Una vez te dije en broma
Tan de veras lo tomaste
Que ni a la puerta te asomas.
Si yo lo llego a sabé
Ya no te gasto más bromas.

Del coló de cera virgen
Tengo yo mis propias carnes
Que me ha puesto tu querer
Que ya no me conoce nadie
Valgame Dios compañera
Del coló de cera virgen.

Tengo un hijo perdío, tengo
Como Dios no me lo remedie
Ay voy a perder el sentío.

Siguió un alto en que la conversación giró sobre flamencos de Jerez y Cádiz. Posteriormente se reinicia más cante en el mismo orden, primero "El Troncho", luego El Batato" y al final "El Borrico". Este último se crece a cada cante, ya no había duda alguna de que era un enduendado genio. La reunión recuerda a las que a veces hemos sostenido con cantores criollos en Malambito y Barrios Altos. Después de la rueda de cante se produce un silencio, como los tantos silencios que hay en conversaciones, de pronto aprovechando esto, me viene la impulsiva ocurrencia de lanzar una debla, que es un cante a palo seco o sin guitarra:

Yo ya no soy quien era
Ni quien solía sé
Yo soy un mueble de tristeza
Arrumaito a la paré.

Los gitanos se miran sorprendidos -¡pero hombre! ¡no sabes tú lo que has hecho!- cuestiona "El Batato" -¡pero dónde has aprendío eso!- sostiene "El Troncho" -¿de dónde sois?- dice a continuación "El Borrico". Como venimos de París piensan que somos franceses, pero no, son aficionados peruanos -¡ah Indianos! Con razón hablan bien el españó- A partir de ese momento la reunión cambió, menudearon las bromas y confianza en el hablar. En uno de los tantos descansos, Antonio, que es guitarrista aficionado, se entretiene jugueteando con la bajañí, ya que Morales había salido a orinar, "El Borrico" le pide que lo acompañe por alegrías. Se emociona Antonio, se le enredan los dedos en las cuerdas, pero finalmente sale airoso, acompañándolo. En estos cantes el cantaor muestra su veneración por Aurelio Sellés "Aurelio de Cádiz", finalizado el cante confirma -¡Me gusta mucho como canta "el de Cái". Antonio que es efusivo termina abrazando al cantaor y felicitándolo. Se suceden luego cantes por soleá, siguiriyas, y fandangos que se reparten los tres cantaores. Los ¡óles!, ¡vamos allá!, ¡quiero! y los ¡viva Jerez! de los presentes ponen la cuota de jaleo necesaria de buen ambiente para el cante. En el cante de bulerías se alternan y después cada uno baila unos pasitos graciosos y con enjundia. Es la apoteosis de la noche.

A las tres de la mañana tocan repetidamente la puerta, es una pareja de la guardia civil -¡señores no se puede seguir cantando!, ¡a estas horas está prohibido!- no se puede discutir con los civiles, menos en época franquista. La guardia civil en esa época todavía era muy temida, recuerdo que mi hermano me contó que ese verano en Palma, un raterillo escapista cerca de la Plaza de Toros, previa a una corrida, robó un bolso de una turista, y dos guardias civiles sin inmutarse levantaron sus fusiles, apuntaron, dispararon y el raterillo quedó muerto, ante el asombro general. Se llama al mesonero, se paga, y como yo ya tengo experiencia en estos menesteres, pago lo acordado a los artistas.

Al salir saludamos, agradecemos y nos despedimos de los artistas -¡un momentito señores!- aclara "El Borrico -¡esto no pué terminar así! Ahora nosotros les invitamos unas copas en un bar de Jerez- aceptamos, en "la Manuela" y un taxi salimos con rumbo al centro de Jerez, parando en un bar frente a una plaza. Ingresamos al local, es amplio y no hay ningún parroquiano, nos ubicamos en una mesa arrimada a un lado de una pared, mientras tanto los artistas han pedido brandy para todos. En los muros hay cartees que dicen: "Se prohíbe el cante", algo normal en estos bares de Andalucía. Sin embargo la conversación es ilustrada con cantes directos a los oídos de Pepe, Antonio y Juan por "El Borrico", "El Batato" y "El Troncho". La luz del día está encima apareciendo, nos decimos adiós agradecidos y regresamos a Sevilla ensimismados. En Mayo de ese año, a los 57 años, "El Borrico" grabó su primer disco y luego vinieron muchos más.


(*) En la foto que hemos situado a la derecha aparecen Tía Juana la del Pipa, El Borrico bailando, Juan Morao y El Berza.

(1) El Borrico - Gregorio Fernández Vargas (Jerez, 1910-1983)  El Batato - (Juan Domínguez Pereira (Jerez, 1909-1970)  El Troncho - Manuel Sánchez Fernádez (Jerez, 1906-1978)  Paco Laberinto - Francisco Ruiz Gómez (Jerez, 1910-1974) bailaor en compañías de baile flamenco y del Tablao Zambra, especialista en el baile de Bulerías de Jerez.

jueves, 12 de mayo de 2016

José Bentín y Pepe el de la Matrona

Sin duda, mi amigo peruano José Bentín tenía una sensibilidad especial para acercarse a los cantaores de renombre y entablar amistad con ellos. En cierta ocasión le cedimos las páginas de nuestro cuaderno para que nos contara como conoció a Manolo Caracol (pueden leerlo usando este enlace). Hoy volvemos a hacerlo para que nos cuente su primer contacto con don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona


CRÓNICA CON PEPE EL DE LA MATRONA

Estando en "El Catalán" de París en 1970, conversando con el cantaor Rafael Romero, me informó que especialmente había venido contratado conjuntamente con José Núñez "Pepe el de la Matrona", para un programa homenaje en televisión y para grabar un disco. Después de terminado el espectáculo, acompañé a Rafael hasta su hotel y me presentó al "de la Matrona" a quien no conocía personalmente, le propongo conversar al día siguiente a lo que accede generosamente.

No sólo en la Antología de Hispavox había escuchado al de la Matrona, durante mi estancia en París adquirí varios discos que grabó allí en diversos años con el acompañamiento de Román el Granaíno y de Pedro Soler para el sello "Le Chant du Monde". Tengo gran aprecio por la seriedad y enjundia de su cante.

Lo busco como pasada la una de la tarde, salimos del hotel, reniega y requinta -nos han metió en un avión hasta aquí y no nos han adelantado ni un duro, ni para cigarrillos ni ná, ¡que esto no púe sé, así no se trata a los artistas!- caminamos unas cuadras, pero como no conozco esa zona parisina que es por el Campo de Marte, le propongo entrar a un bistró que me parece aceptable. Vemos el menú y escoge un solomillo (lomo) con patatas (papas) fritas, luego se le antoja un vino tinto y me esmero en escoger un bordeaux bueno. Está ligerito -dice-, ¡no es tan bueno como un tintorro de Rioja! -sentencia-, claro él esta pensando en un vino fuerte amaderado, pero los vinos franceses no son así. Pepe "el de la Matrona" tiene el pelo cano, su cara refleja el paso de los años, tiene una nariz pronunciada y sus ojos son vivaces. Mueve la cabeza y las manos al conversar para enfatizar sus puntos.

Pese a vivir en Madrid no ha perdido su acento sevillano. Pedimos antes unos piqueos y enseguida me empieza a hablar de los cantes de Frasco el Colorao, Salvaorillo, Tío José el Granadino, Chacón (1) e infinidad de cantaores. Yo pregunto y pregunto hasta la impertinencia y él generosamente con una paciencia admirable me cuenta todo lo que sabe, como hacía los cantes fulano de tal, imita sus cantes a voz muy baja para demostrarme como era. También habla de las variantes y como los cambiaba zutano o mengano, incluye anécdotas suyas y de cantaores famosos, sus opiniones son rotundas, firmes y sin asomo de duda, no hay nada que hacer, sabe de lo que está hablando. Se ha pasado el tiempo casi volando conversando, ya son las cinco de la tarde prácticamente y terminamos de almorzar hace rato. Salimos y le invito un habano y un cognac en un Café cercano. La conversación sigue hasta eso de las siete de la noche en que lo acompaño de vuelta a su hotel, me reitera la invitación que ya me hizo Romero, para la actuación al día siguiente a las cinco en Radio Televisión Francesa (RTVF) y nos despedimos. Es increíble la vitalidad de este viejito que ya estaba casi en sus ochenta y cuatro años.

Al día siguiente estoy puntual en el Estudio RTVF con mi bolsa deportiva colgada al hombro, con una grabadora escondida, una cámara fotográfica, dos botellas de rioja (aprendí la lección) y dos vasos. Entro hasta el Estudio, me dirijo al camarín, saludo a Valencia, Romero y "Matrona", informo de los riojas y Matrona se alegra -¡pues eso es muy bueno para calentá la voz!- le sirvo una copa. Romero como de costumbre dice que él no toma y que no necesita nada especial para cantar, Miguel Valencia toma un sorbo. Conversamos un rato y luego los acompaño hasta el set de la grabación. El programa es del tipo biográfico y el homenajeado es el escritor Román Gary, lo que no entiendo es que hacen estos dos grandes cantaores en ese programa, quizás tenga que ver con los recuerdos de Gary y su experiencia en España. Yo le sigo dando vino al Matrona y yo por supuesto también tomo. Por allí esta también el guitarrista Pedro Soler que ha grabado algunos discos con el de la Matrona, el cual me lo presenta y me sorprendo cuando me dice que es arquitecto, porque es raro encontrar un arquitecto que es a la vez profesional del flamenco.
El set está lleno de luces colgadas por todas partes, cables en el piso y techo, tres cámaras con ruedas que se mueven filmando por el estudio, un piano de cola con un violín encima y otras cosas que por supuesto no se ven cuando se emite el programa. La parte donde están filmando la entrevista tiene una escenografía de una sala de casa con sus sofás y sillones. El director del programa les dice y advierte que deben cantar cada uno máximo tres minutos. Matrona acota -No es problema, si quiere que cantemos más echamos más coplas, si quiere que cantemos menos echamos menos coplas, usté dirá- cuando el director da la orden entran al plató, lo que es una sorpresa para el homenajeado.
Después de una breve introducción empiezan a cantar, con la guitarra de Miguel Valencia, va primero una Petenera a cargo de Rafael Romero, que es un cante que él domina a la perfección, en que utiliza su poderosa voz liberándola, modulándola y a veces se baja a casi un susurro. Canta estas coplas:
Ven acá remediaora
De mis penas y mis males
Que si tú no me los remedias
No me los va remediar nadie
Al pie de un árbol sin fruto
Me puse a considerar
Que pocos amigos tiene,
El que no tiene que dar
Quien te puso petenera
No supo ponerte nombre
Te deberían de haber puesto
La perdición de los hombre(s)

Yo me muevo de un lado al otro detrás de las cámaras de televisión, grabando la sesión y tomando fotos de varios ángulos, cuidando de no darme un tropezón con tanto cable por el piso, luego sigue el turno de "Matrona" quien canta unos Tientos (2). Yo sigo grabando dando vueltas y tomando más fotos.

Cuando yo te vi
Tu estabas cuando te vi
Vestía de color de rosa
Mira si estarías hermosa
Que me enamore de ti
Sombra le pido a una fuente
Agua le pido a un olivo
Que me ha puesto tu querer
Que no se lo que me digo
Amparo,
Llamarme Amparo
El enfermito alivio busca
Yo lo busco y no lo hallo
María
María,
Los flecos tu mantón
Me están quitando la vía
Termino de grabar y dando vueltas tomo las fotos finales. Luego hay un pequeño dialogo con Román Gary, en que le pregunta a "Matrona" que edad tiene -noventaitres años- dice, luego salen de la escena y las botellas del rioja son terminadas. Esperamos que termine el programa y el productor nos invita a un ágape allí mismo, donde Rafael Romero es el hombre de la fiesta, con una vitalidad insuperable canta de todo sin descanso, Síguiriyas, Cañas, Garrotines, Rondeñas entre otros, está en verdad inspiradísimo y "Matrona" con las justas hace dos cantes pues está algo cansado. La guitarra de Miguel Valencia con sus falsetas sobrias, contra compases y bordones gitanos ponen la cuota exacta de acompañamiento.
Salimos a las dos de la mañana. Los acompaño el camino de regreso al hotel, "Matrona" me dice que lo busque en Madrid en la "Casa Vasca" cuando vaya a principios del año siguiente, - que es un lugar donde paro a todas horas con unos amigos, allí me encontrarás sin duda - Antes de ir a Lima en 1971 paso por Madrid y me encuentro en una tienda una Antología suya recién salida de Hispavox (2), prologada por José Blas Vega que adquiero, luego paso por la "Casa Vasca" y lo encuentro efectivamente conversando en una mesa con amigos, en que reconozco a Pericón de Cádiz, los saludo y hablamos brevemente - vente mañana a las doce - El ya está allí cuando entro al día siguiente, conversamos durante una hora sobre diversos tópicos flamencos, luego saca para mi fotos que autografía una - para los más aficionados de la peña - al instante otra para "Neto el Maestro" con una simpática dedicatoria, otra finalmente para mí cuñado Manuel y a mí me da una caricatura suya en la que pone "para el buen aficionado don José Bentín cariñosamente en Madrid, Marzo 1971". Yo le enseño las fotografías que tome aquel día en RTVF en París para que las autografíe lo que hace de buena gana poniéndome además una dedicatoria.

Conversando con gente como "Matrona" y escuchándolo cantar es como se aprende sobre flamenco. Con cariño transmiten sus conocimientos a las nuevas generaciones de aficionados y cantaores jóvenes.

(1) Frasco el Colorao – Francisco Ortega, sevillano, cantaor de siglos XVIII y XIX. Salvaoriyo natural de Jerez de la Frontera cantaor del siglo XIX, uno de los maestros de Chacón. Tío José el Granadino – Jose Giménez, cantaor y torero de principios del siglo XX.
(2)  PEPE DE LA MATRONA, Tesoros del Cante Flamenco, Hispavox 1970
(3) Los versos de las coplas cantadas que grabé ese día, se reproducen aquí como coplas, pero sin embargo al cantar los cantaores los transforman repitiendo varios de los versos, los invierten para matizar o le ponen términos por ejemplo, "compañerita de mi alma" entre ellos. Como ilustración la tercera copla de los Tientos de Pepe de la Matrona la canta así:
Amparo,
Ay Amparo,
Llamarme Amparo
El enfermito alivio busca
El alivio busca al enfermo
Ay yo lo busco y no lo hallo.

miércoles, 24 de febrero de 2016

JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Mi amigo José Bentín, arquitecto peruano y gran aficionado al Flamenco, ha aparecido algunas veces en mis memorias. Tengo pendiente el hablarles a ustedes de él con más extensión, pero hoy, 24 de febrero, aniversario de la muerte de Manolo Caracol, cedo mi espacio y dejo que su pluma nos cuente cómo y cuándo conoció al genial cantaor. Bentín andaba por Madrid y siendo el 3 de junio de 1963, día en que murió el Papa Juan XXIII, le dio por visitar el tablao propiedad de Caracol... 


JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Uno de los primeros tablaos flamencos que visité fue “Los Canasteros” en la calle Barbieri, a pocas cuadras de la Gran Vía. El principal atractivo era que el propietario era el famoso cantaor Manuel Ortega “Manolo Caracol” (1) por quien yo sentía una gran admiración. Caracol había saltado a la fama, siendo un niño, en el Concurso de Cante Jondo de Granada del año 1922 organizado por numerosos escritores, artistas, músicos, e intelectuales, entre los que se encontraban Manuel de Falla, Federico García Lorca, e Ignacio Zuloaga. Su linaje se remontaba hasta el mítico cantaor “El Fillo”, de donde viene el apelativo al tipo de voz “afillá”, y emparentado con la enorme dinastía de cantaores Ortega y también con la de los toreros Gómez Ortega “Los Gallos”. Sus grandes condiciones para los cantes, por el impresionante juego con su voz tipo “afillá” en que podía igual ligar el cante o cortarlo con silencios, y dotarlo de una súbita improvisación, sea en la letra de la copla o en la entonación, ocasionando así en un determinado instante el “pellizco” que producía al escucha saliendo a relucir el “duende”. Lamentablemente Caracol se adaptó a los gustos de la época del cante aflamencado, posteriormente con Lola Flores forma pareja artística y sentimental en espectáculos comerciales seudo flamencos que llamó “Estampas” en teatros y en filmes con argumentos similares entre las décadas de los cuarenta hasta los sesenta utilizando como base el ritmo de la “Zambra”. Caracol decía que con esto había elevado el flamenco a un sitial de categoría mundial.

Sin embargo esta veta comercial no le quitaba su “pellizco” para cantar jondo cuando le apetecía. Están de prueba sus discos: “Una Historia del Flamenco” con un estudio del profesor Gabriel García Matos (*) publicado en 1958 en que demuestra su hondura antológica y su conocimiento del cante puro.

El ambiente del local del tablao imitaba el interior de una cueva del Sacromonte de Granada con enlucido escarchado pintado de blanco en donde destacaba el escenario, luego la sala con las mesas para los clientes y una mezanine en forma de U que rodeaba la sala, la cual se usaba cuando había mucho público y era solo para personalidades importantes.

Aparentemente fue un día cualquiera de 1963 cuando llegué al local a eso de las diez de la noche, no había nadie, pero esto no me llamó la atención pues las once solía ser la hora en que empezaba a llegar la gente, me senté en la barra y pedí al barman un Chivas puro. Unos asientos más allá se encontraban el gran guitarrista Melchor de Marchena (2) tomándose un whisky en pequeños sorbos, lo reconocí enseguida por las fotos en las portadas de algunos discos que había grabado. Melchor, quien fue tocador exclusivo de la Niña de los Peines y de su hermano Tomás Pavón, acompañaba ahora a Caracol.

Después de algunos minutos, al segundo Chivas, entablamos conversación primero sobre cosas generales del flamenco, sobre lo que de novedad se podía ver en Madrid y luego sobre el tablao. Por él me enteré que Caracol cantaba solo en ocasiones especiales, generalmente cuando había alguien importante en la sala, me informó también quienes eran los otros integrantes del cuadro y quienes estaban como figuras.

Pasó más de una hora en esta conversación y no entraba nadie al local, de pronto una gruesa figura se acerca a la barra detrás de mí y me saluda – buenas, ¿qué esta tomando? – un whisky – le invito otro, por favor sírvele – gracias – es Manolo Caracol, el que se sienta a mi lado. No lo podía creer estaba hablando con mi ídolo, la leyenda viva en persona y no es definitivamente un día cualquiera, ese día había muerto el Papa Juan XXIII. Luego de intercambiar frases protocolares y temas generales, Caracol me dice cuanto quería “al Papa Bueno” haciendo una apología de las acciones y virtudes del pontífice que las conoce al dedillo, ante su sorprendido admirador. Manifiesta que se siente deprimido por lo acontecido – yo no sé si debo abrir el local hoy día ¿qué opina usté? – yo creo que si ese es su sentimiento debería cerrar – ¿usté lo cree? – ¡definitivamente! – Se dirige a los demás y grita: ¡muy bien señores, nos vamos, cierren todo! A mi me dice: Venga mañana a las once yo lo invito.

Al día siguiente asisto a “Los Canasteros”, me ubican en la mejor mesa con una botella de whisky, cortesía de Caracol, quien me saluda efusivamente. Veo primeramente el cuadro flamenco de la casa muy parecido al de los otros tablaos existentes con muchos bailes insulsos a cargo de guapas bailaoras, luego cantó Terremoto dos cantes con la guitarra de Juan Carmona “Habichuela” (3), al final hace las malagueñas del Mellizo, cante muy barroco y de dramática expresividad, en forma estupenda. Al filo de las tres de la mañana, la gran sorpresa, cantó Caracol, primero por fandangos, luego soleares, después se incorpora el piano y conjuntamente con Melchor interpretan malagueñas y tientos-tangos. El cante singular de Caracol esta lleno de quejidos, desplantes, y silencios, mientras el público interrumpe con sus óles y aplausos. No faltan las Zambras y Romances escenificados en que Caracol le canta a una bailaora.

Hace una magnifica dupla con Melchor quien con sus “toques negros” le pone el marco justo a su cante. Continúa con unas espeluznantes siguiriyas, cuyos ayes seguramente erizan los vellos a la concurrencia, los míos definitivamente. De las coplas cantadas recuerdo la siguiente:

Ay mujer malina,
Que quiés buscá,
Que yo le pierda, Ay
Que yo le pierda, la caló de mis niños
Pa la eterniá
Ay, ay, mujé malina que me quiés buscá

Después de más de hora y media cantando remata la noche con unas interminables bulerías, en que están presentes todas las características del repertorio de Caracol desde los jipíos, trabalenguas, contra compases y el recrearse en el cante, recuerdo algunas las coplas que cantó:

Yo sentí un doble de campanas
Ay que doble de campanas
Creyeron que era la reina
y la reina no era
y la reina no era
que era una probe gitana 

Y el mardito carderero
Tiene un ojo de cristal
Que le den a usté
Que le van a dar
Si lo quiere o no lo quiere
Eso no le importa a nadie
Que le den a usté
Que le van a dar

La apoteosis con la euforia de los aplausos y los jaleos de ¡bravos! ¡oles! son eternos. Valió la pena regresar y ver a Caracol en toda su verdadera magnitud.

Volví muchas veces a su local en esas semanas y durante los años posteriores que pasé por Madrid, pero nunca más tuve oportunidad de volver a ver cantar a Caracol. Después de su fallecimiento en accidente automovilístico en 1973, el tablao pasa a ser administrado por sus hijos, tuvo muchos altibajos hasta que comenzó a declinar y perder la brújula.


(1) Manolo Caracol - Manuel Ortega (Sevilla 1909 - Madrid 1973)

(*) Aquí Bentín ha confundido el nombre propio. Se trata del musicólogo don Manuel García Matos (Plasencia, Cáceres 1912 - Madrid 1974)


(2) Melchor de Marchena - Melchor Jiménez Torres (Marchena 1907 - Madrid 1980)

(3) Terremoto de Jerez - Fernando Fernández Monje (Jerez 1936 - 1981). Juan Habichuela - Juan Carmona (Granada 1933)

martes, 2 de septiembre de 2014

Cuando La Caña se queda en Soleá

Envío a mi amigo peruano Pepe Bentín que me mandó estas soleares.
Envío al malagueño Ramón Soler que las analizó con su rigor habitual.

Allá por la madrileña plaza del "Dos de Mayo" hubo un local o peña flamenca conocida como La Carcelera, donde, en sus veinte años de vida (se cerró en 1993 como consecuencia de un extraño desahucio) se escuchó mucho cante y de mucha calidad.

Miguel Bernal Gavira, Canalejas de Jerez, presentado en este blog cuando publicamos el artículo Unos curiosos cantes de Jaén, dio un recital en la referida peña en el año 1988. Le acompañaban el guitarrista Justo de Badajoz y su esposa, bailaora conocida como "La Tata". Se hizo grabación casera que conservaba mi amigo limeño Pepe Bentín, el cual me la mandó hace algún tiempo. Entre los cantes que hizo Miguel aparecen unas singulares soleares. ¿Las escuchamos?



Me contaba Bentín que nuestro protagonista las justificaba con esta frase:

-Soleares de Jerez. Cosas que se cantan por Jerez

¿Cosas que se cantan por Jerez? A mí me dio por recurrir a un experto en estos temas como es el amigo Ramón Soler Díaz. El día 28 de marzo de 2013 le mando el siguiente correo:

<<Ramón me gustaría que oyeses un cante por soleá que te adjunto. Se trata de una grabación en directo de 1988, rotulada como "Soleares de Jerez". Ya te diré el cantaor y el guitarrista, ambos profesionales reconocidos. Lo que quiero, antes de que la use en una entrada de mi blog, es si responde o no a alguno de los estilos que tu tío y tú habéis clasificado.>>

A los tres días me responde Ramón:

<<(...) Te comento los cantes por soleá que escucho siguiendo la clasificación que hicimos Luis y yo en el libro "verde" de Mairena:
1) "Carmona ya no es Carmona"; es la caña pero sin los ayes típicos (esa letra poco conocida ya la grabó Sernita de Jerez).
2) "En el barrio de Santiago" comienza como una soleá del Sordillo pero se mete con aires de caña y luego hace un lío.
3) "Cuéntale esa quejas al que fuera su enemigo", tiene al principio matices de lo que Chaqueta llamada "Corrido natural" y que grabó su sobrino Chaquetón. A Chaqueta se le puede escuchar en uno de los dos CDs que acompañaban la biografía que escribí sobre él con la letra "Que me hiciste pasar / serrana en menos de un año".
En fin, yo veo cantes muy deslavazados y ningún matiz de Jerez por ningún lado. No sé qué cantaor es. Espero que te sirvan estas apreciaciones, ya me dirás>>

Volví a escribir a Ramón dándole las gracias, informándole de los nombres de cantaor y guitarrista. Le mandé otras grabaciones del mismo recital. 

"Carmona ya no es Carmona" efectivamente la tenía grabada como Caña el gran cantaor Sernita de Jerez, acompañado por las guitarras de Félix de Utrera y Paco Aguilera, así como el baile de "El Pelao" (por cierto que Sernita y Canalejas, además de paisanos, nacieron en el mismo año y fueron muy buenos amigos).

¿Qué es lo que hace Miguel Bernal con este cante? Suprimirle sin más el ayeo a la Caña y dejarla en lo que en realidad es: una soleá. ¿Es esto lícito? Pues claro que sí, el cantaor, cuando de verdad es un artista, puede permitirse cuantas aventuras quiera, yo iría más lejos y diría que tiene obligación de meterse en tales experimentos. Los que no pueden hacer esto son los cantaores mediocres que aprendieron cuatro cosas, que las han sacralizado y declarado como intocables. Son los "cantaores ortodoxos víctimas de la propia ortodoxia".  Canalejas de Jerez no estaba entre ellos, Canalejas estaba entre los artistas.

¿Y es lícito el etiquetaje aplicado por el cantaor a sus cantes? Según lo que nos dice el amigo Ramón Soler, y nosotros estamos totalmente de acuerdo con él, en este caso estas "Soleares de Jerez" carecen de todo matiz jerezano. Bueno, pues no pasa nada. ¿Se hundió la flamencología porque Marchena hablara de "fandangos de la sierra de Estepa", por poner un solo ejemplo de etiquetas caprichosas? No, porque lo importante es que Marchena los cantó muy bien. De Canalejas, y en el caso que hoy nos ocupa, digo lo mismo.

sábado, 16 de marzo de 2013

Unos curiosos cantes de Jaén

Canalejas de Jerez, nombre artístico de Miguel Bernal Gavira, cantaor nacido en Jerez de la Frontera en el año 1921, profesional desde muy joven en su ciudad natal y en Sevilla. En 1952  marcha a Madrid y de allí salta a París actuando durante años en el Café El Catalán. De vuelta a España se incorporó al tablao Zambra de Madrid. De aquella época (1971 o 1972, según me informa mi amigo peruano Pepe Bentín) es esta grabación que les invito a oír. La guitarra es de Perico el del Lunar Hijo y aparece bajo el rótulo de "Cantes de Jaén".


Vean que son tres fandangos con acompañamiento de verdial flamenco (otros dicen "abandolao" pero a mí no me gusta ese término). El hilo común es el tema literario dedicado a la Virgen de la Cabeza de Andújar (Jaén) y de ahí pudiera inferirse el curioso título de "Cantes de Jaén". Mi amigo Bentín ya se extrañó de él y en su momento le preguntó al propio cantaor quien le vino a decir sin más:
- Son cosas que se cantan en Jaén.
Me señala Bentín que el primero parece arrancar por tarantas pero luego se va a los cantes de Lucena. Así parece. El tercero, en mi opinión, tiene aire de cartagenera pero hecha a contramano de la historia. Me explico: suele decirse que granadinas, malagueñas y cartageneras surgen de fandangos locales cuando pierden el compás verdialero para convertirse en cantes ad libitum. El bueno de Canalejas toma una melodía de cartagenera y la retrotrae a fandango. ¡Qué sabios estos cantaores que siempre fueron segundas figuras, limitados al cante para bailar! Pero, ¿qué me dicen del segundo fandango? Es ni más ni menos que el fandango que unos llaman de jabegotes y otros ligan a la memoria del granadino Paco el del Gas. ¿Iría alguna vez Canalejas de Jerez a las playas malagueñas a aprenderlo o lo recogería de la tradición de profesionales como Valderrama-Varea-Cobito que lo ligan a Granada? No lo sabemos pero yo me inclino por lo segundo.