Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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lunes, 3 de febrero de 2014

Aficionaos no llorad (2): Miguel Candela no ha muerto

No llegué a conocerlo, pero mucho y siempre bien me hablaron mis amigos madrileños del Bar Candela, situado en la calle del Olmo del castizo barrio de Lavapiés, lugar de encuentro de flamencos como Camarón, Paco de Lucía, Enrique Morente, los Habichuela y un largo etcétera. Visita obligada, cuando pasaban por Madrid, para gente como las sevillanas Fernanda y Bernarda de Utrera o el pamplonica-norteamericano Agustín Sabicas. Fue abierto hacia 1980 por el granadino Miguel Aguilera Fernández y fue tanto su éxito que hasta el propio Miguel parece que aparcó sus apellidos para ser llamado Miguel Candela a secas. En su sótano o cueva (así lo llamaban) se vivieron innumerables noches flamencas. Allí se fraguaron muchos proyectos tanto de espectáculos como de discos. Y Miguel siempre como dinamizador, como catalizador.

Pero, he aquí que una mañana (8 de marzo de 2008) Miguel apareció muerto, cuando estaba a punto de cumplir 49 años. Pasado un año y dentro de los actos de la Suma Flamenca 2009, sus amigos flamencos le tributaron un homenaje. Se celebró el 11 de mayo de 2009 y entre los artistas que intervinieron no podía faltar su más devoto feligrés, su paisano y amigo Enrique Morente. Acompañado por el joven guitarrista Habichuela Nieto hizo, además de otros cantes, una tanda de soleares que vino a rematar con esta esta improvisada malagueña:

El amigo del arte no ha muerto,
aficionaos no llorad,
Miguel Candela no ha muerto,
que está en el corazón
de los artistas del flamenco.
Miguel Candela no ha muerto.


Recuerden que hace unos días en este cuaderno hicimos un rastreo del verso
concluyendo que procedía de una malagueña del Pinto dedicada a la memoria de Chacón. El cante del Pinto fue adaptado por Porrina para acordarse de La Repompa y fue adaptado por mi Coplero Anónimo para aludir a la muerte de Morente. Pero también Morente tenía su propia versión de la copla tal cual nos cantó en Fernán Núñez la noche del 22 de mayo de 2009, si bien en esta ocasión no aludía a ningún nombre propio. Sin embargo, nada más publicar mi artículo, el aficionado y experto en cosas flamencas Miguel Ángel Jiménez, desde Puente Genil, me dice que Morente ya había hecho ese mismo cante y me remitió a un vídeo que correspondía exactamente a su intervención en el homenaje a Miguel Candela del que hemos hablado más arriba. Ahora todo cuadra: el homenaje a Candela fue el 11 de mayo y el recital de Enrique en El Mirabrás fue el 22, o sea once días después. A Morente no se le iba de la cabeza el recuerdo de su amigo Candela: de hecho varias letras de las soleares que hizo en mi pueblo coinciden con las que cantó en Madrid, incluyendo en ellas algunas alusiones a la muerte. Y repitió el remate, aunque la segunda vez no nombrara a su tabernero Candela.

viernes, 13 de diciembre de 2013

MORENTE

Con mi renovado abrazo para su mujer Aurora, para sus hijos Estrella, Soleá y Enrique
Envío también para los cordobeses Eduardo y Rafael Uceda, Pepe Urbaneja, El Séneca y Paco Ruiz.
Y no quiero olvidarme de mis paisanos Antonio Parcelas, Ricardo Sánchez y Juani Mateo.

El día 22 de mayo de 2009 recibió Enrique Morente el nombramiento de Socio de Honor de la Peña "El Mirabrás". Le gustaba mi pueblo, había estado muchas veces allí, y se fue prometiéndome que volvería pronto. El 13 de diciembre de 2010 (hoy se cumplen tres años) supimos que eso ya no iba a ser posible, que se nos había marchado para cantarle al Buen Dios.  

Aquella noche Enrique estuvo muy efusivo con todo el mundo. Sabía que en la peña era muy querido y trataba de corresponder. Entre charla y charla, entre un abrazo y otro, disfrutó del buen vino de nuestra bodeguita que, la verdad sea dicha, estaba para bebérselo todo. Me dijo que quería cantar un poquito, que lo anunciara antes de que él subiera al escenario. Lo hice huyendo de fáciles alabanzas, con la misma sencillez que a Morente le era innata. Y llegó su turno: sube el granadino con el guitarrista Habichuela Nieto.

Cantó por alegrías, por malagueñas y por tientos, hizo dos tandas de soleares (una con estilos apolaos) y también un cante poco habitual en sus recitales. Dejemos que él nos diga de qué cante se trata, vamos a escuchárselo.


Gracias, hermano Enrique. Nunca podré agradecerte lo suficiente el regalillo que me brindaste aquella noche, que nos dejaste a toda la afición de mi pueblo que, desde los cielos, sabes que sigue siendo el tuyo.