Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 25 de agosto de 2015

¿FLAMENCOLOGÍA?

Los que me conocen, los que me han oído en alguna de mis intervenciones ante el público, los que han leído mis artículos en este cuadernillo/blog, todos saben que no me gusta ni poco ni mucho sino nada de nada la palabra
FLAMENCOLOGÍA
¿Tratado o estudio del Flamenco por aquello del logos griego? Mira por dónde fue algo que me chocó: las "logías" se formaban por conjunción de dos términos griegos
Bio (Vida) + Logos (Tratado) = Biología (Tratado de la vida)
Geo (Tierra) + Logos (Tratado) = Geología (Tratado de la tierra)
y así un montón más de términos introducidos por la gente "de Ciencias" que en esto, como en todo, ponen el necesario contrapunto a las mentes desbordadas de poetas y sus adláteres que se dicen "de Letras". Sí, una palabra castellana, como "Flamenco", no me pegaba, no me pega que la junten al "Logos" griego. Pero bueno, alguien (ya sabemos que el insigne don Anselmo González Climent) la patentó y, además, como título de su libro más celebrado. Eso fue en 1955 y, según Ángel Álvarez Caballero, el término quedó acuñado a partir de entonces para definir la ciencia de los estudios en torno al arte flamenco. Curiosamente la Flamencología nace un año después de que en París apareciera la Anthologie du Cante Flamenco y un año antes de que en Córdoba se celebrara su Concurso Nacional de Cante Jondo (un trienio, ese de 1954-1955-1956, que según muchos supuso un cambio radical en la Historia de lo Flamenco).

Me pregunto si el bueno de don Anselmo era consciente de cuanto iba a dar de sí el neologismo que se sacó de la manga. El 24 de septiembre de 1958 se crea la Cátedra de Flamencología de Jerez cuyos miembros numerarios son estudiosos, investigadores, críticos, músicos, artistas profesionales y aficionados solventes, dispersos por otros lugares del país y del extranjero, según uno de sus fundadores, nuestro respetado y querido amigo Manuel Ríos Ruiz. Gente solvente, en suma, que empiezan a ser llamados flamencólogos. Pasan los años, pasan las décadas, y surgen flamencólogos por doquier y de todo tipo. Las Universidades, como la muy querida para mí de Córdoba, crean otras Cátedras de Flamencología, en los Conservatorios, y de nuevo Córdoba es pionera en ello, se crean Titulaciones de Flamencología. Como me dijo un día un buen amigo:
- Andrés, el término Flamencología y sus derivados, nos gusten o no, están ahí y no va a haber manera de erradicarlos.

Repetimos la definición de Álvarez Caballero:
ciencia de los estudios en torno al arte flamenco.
Y nos hacemos una pregunta: ¿existe tal ciencia, existe la metología propia de las ciencias en el libro de González Climent? Dejemos que Pierre Lefranc, racionalista como buen francés, la responda:

Sospecho en Anselmo González Climent una ligera dimensión de broma cuando puso en circulación la palabra flamencología. Hablar de la "logía" de una cosa ayuda poderosamente a hacerla existir y, en aquel entonces, hasta la supervivencia de dicha cosa era incierta. Por otra parte, en el libro así titulado, la segunda parte es la que se llama "Flamencología", y se abre con siete páginas de notas sueltas de puro impresionismo, sin nada de lógico o metódico en ellas; y lo que sigue tampoco se acerca a un discurso científico, 
(Revista Candil, número 147, Marzo y Abril de 2004).

Poco que añadir por mi parte sino indicar que ¡vaya nacimiento que tuvo la criatura!

martes, 12 de mayo de 2015

1967: MORENTE, cantaor del futuro



Les hablaba el pasado 11 de abril, de un posible libro que se me quedó en el baúl de los proyectos cuando di por concluida mi etapa como editor. En él se recogían materiales de González Climent escritos entre 1949 y 1951, pero, a modo de apéndice, figuraba una entrevista-conversación entre el autor y el cantaor Enrique Morente realizada en 1967 en la que también intervienen José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz.


La entrevista en sí no la veo especialmente interesante. Encuentro a un Morente algo asustado o timorato, casi avergonzao porque en su niñez escuchaba a Valderrama o desafortunado en su visión (la de entonces, luego cambió) de Marchena. De todas formas, hay respuestas rotundas. Por ejemplo, en un momento dado viene a decirle don Anselmo que, suponiendo que sólo existieran dos líneas de cante (las siguiriyas, y las soleare), ¿en cual de ambos sectores se siente más de verdad? Enrique respondió así:

Bueno,. Hay momentos en que me toma "pa uno" y a veces "pa otro". Ahora le diré: yo creo que en el cante por siguiriyas hay que emplear más el corazón que la cabeza; y en el cante por soleares hay que llevar las dos cosas. Porque en el cante por soleá es muy difícil poner arte y luego la cabeza también, debido a esa actitud que lleva en el ritmo y eso. El cante por siguiriyas es otra cosa.Yo no creo que un estilo  sea más grande que el otro. Los dos son grandes e importantes.

La razón por la que traigo esta conversación a mi blog está en que, en un momento dado, el sagaz de don Anselmo, suelta sobre la mesa este envite

Permíteme jugar con las simplificaciones. Si bien Fosforito te lleva por lo menos diez años, creo que tú y Meneses pertenecen a su generación. Arrojo una fantasía: ¿sois vosotros tres los cantaores de punta en la España actual?

Ríos señala que no hay que olvidar a Terremoto. Climent lo acepta y ya tiene el cuadrilátero. A continuación, se produce este cruce de opiniones que copio para todos ustedes.

González Climent: Fosforito -sospecho y vosotros me lo confirmaréis o no- ya se ha definido. Su arte es inmenso y no cesa. Sin embargo, en él no caben mayores sorpresas en lo que le quede de vida profesional. Todo esto, repito, es muy relativo pero a la vez probable. Podrá profundizar lo suyo, pero poco creíble  que entregue novedades, crecimientos, averiguaciones (con ser uno de los cantaores del siglo que más se ha preocupado de dominar faústicamente todos los vericuetos del cante).

Ríos Ruiz: Entiendo perfectamente. No creo que Fosforito evolucione más en el cante. Y máxime como ahora, que lleva un tiempo afiliado a los cantaores que van en espectáculos más o menos organizados. Y tiene que cantar la mayoría de las veces para el baile de grupo, solistas o compañía. Esto lo va desvirtuando, al menos en la medida de la afición y dedicación que requiere el cante  v para seguir estudiando todas sus formas.

Ríos Ruiz: En el caso de Meneses hay posibilidades. Si Meneses se lo propone cabe la posibilidad de futuro, pero muy a la larga, por la sencilla razón de que hoy día lo hace todo confiado en su gran voz. Vale decir: en sus facultades. Agregado a ello, claro está, el conocimiento que tiene del cante. Por otra parte, Meneses, lo diré claramente -y no me preocupa que se publique- está demasiado autodirigido". Así, entre otras cosas, se le obliga a cantar esas "letras" que, aunque estén muy bien prefabricadas, no dejan de ser prefabricadas. También hay que considerar que Meneses, como el maestro Mairena, es un poco "frío". Necesita tiempo para entrar en asiento.

Ríos Ruiz: Terremoto no tiene futuro. Terremoto es un cantaor "cerrado" desde que empezó. Cerrado, o sea "hecho". Lo que pasa es que posee más duende que ningún otro cantaor. No solamente de ahora sino de hace mucho tiempo. Terremoto tiene en la voz un misterio, un duende tan grande que lo salva de toda imperfección formal, pues hay que reconocer que en algunos momentos no es muy ortodoxo, hace muchas "ligas". Pero repito que ese duende de su voz está por encima de todo esto. Y entonces, en un momento dado, acaba con cualquiera aunque luego a la larga le ganen el tirón. Pero esto del porvenir no le quita nada. Terremoto será cantaor siempre, incluso cuando no tenga voz. Su solo quejido es válido.

González Climent: Sin artimañas de sofista habría que concluir que el futuro pesa a favor de Enrique Morente, al menos en principio. Hablemos de esto con toda confianza aunque él esté aquí.

Ríos Ruiz: Enrique Morente, sí, tiene más perspectivas de futuro que los otros tres. Entre otras cosas porque desde que conocí a Enrique -hace ahora más de dos años- tengo la impresión, y estoy casi seguro, que es más aficionado que los otros. Por otra parte, Enrique es un muchacho que tiene una gran voz, mucho corazón cantando y mucha afición. Su voz se está haciendo e irá a mucho más. Si Dios le otorga tanta vida como a Pepe el de la Matrona, la profecía surge fácil... ahí está.

González Climent: Amigo Blas, súmate a la charla y dinos tu apreciación personal de Morente:

Blas Vega: En esto del flamenco Morente es un caso un poco excepcional porque está fuera de esas cosas con las que suele ir rodeado el ambiente del cante flamenco (crápulas, seudoidólatras, trajín, etc.). Se comenta la buena educación de Morente, su sensatez, su postura y, sobre todo, algo muy importante en los jóvenes cantaores que hoy han perdido el respeto hacia los maestros del cante. Cualquier joven tutea a Mairena, a Pastora, faltándoles simplemente el respeto. Enrique Morente, con más méritos y más valía que esos desenfadados aficionados sabe guardar el sitio frente a los maestros del cante.

Enrique Morente: Me parece que ya se han dicho demasiadas cosas buenas de mí. Es que somos amigos...

Blas Vega: Hay sobre todo un aspecto que yo veo interesante ver en él y en relación con el futuro del cante flamenco: tiene personalidad propia, personalidad creadora. Estábamos momificados, casi encadenados. Morente abre un camino interesantísimo que puede ser esencial para el futuro del cante.

González Climent: Así es. Personalmente cada vez crecen más mis temores respecto a la "momificación" de que hablas. A fuerza de haberse desempolvado estilos y maneras de cantes históricos o arcaicos -en esto me toca algo de responsabilidad-, todo puede terminar en un callejón sin salida. La "cristalización" es nuestro peor enemigo actual. Porque corresponde tener mucho cuidado al precisar hasta qué dosis está bien justificada esa recuperación de cantes. Al cante, en términos muy generales, hay que dejarlo seguir marchando con todos los peligros que ello acarree, porque no es cuestión de quedarnos con las soleares usuales de fulano o con las siguiriyas definitivas de zutano.

Blas Vega:  Además, esta personalidad como es la de Morente está aportada siempre respetando la tradición, que es lo realmente interesante.

¡Qué apreciaciones más justas las que se hacen tanto de Fosforito como de Terremoto! Dos personalidades hechas pero no expandibles. ¿Menese?, preso de sí mismo. Podría evolucionar -se señala- pero a la larga. En mi opinión así ha ocurrido, pero su evolución (insisto en que es mi opinión) ha sido a peor. Y Morente. ¡Qué visión de futuro tuvieron los tres! La historia les ha dado toda la razón.
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Nota final: Los que tengan acceso a los diversos números de la revista Candil, pueden leer en su integridad esta entrevista. Se publicó en el número 60 (Noviembre-Diciembre, 1988, páginas 28 a 33).

sábado, 11 de abril de 2015

Un libro de GONZÁLEZ CLIMENT que pudo haber sido pero no fue...

El quinto título de la colección ¿Llegaremos pronto a Sevilla? de Ediciones Demófilo era éste cuya portada ponemos a nuestra derecha: Pepe Marchena y la Ópera Flamenca ... Y otros ensayos. Publicación de 1975 con la firma de Anselmo González Climent, el autor del libro Flamencología que tanto dio de sí y sigue dando después de sesenta años de su publicación. Pepe Marchena creo que fue una obsesión para Climent, está presente en este libro de manera especial pero también en todos los que anteriormente había publicado el escritor argentino. Siempre me he quedado con la duda de si a la postre don Anselmo condena o absuelve al cantaor de Marchena.

Pero, dejando esto de lado, sí les digo que, como responsable principal de las citadas Ediciones Demófilo, a partir de la publicación de este libro, mantuve una constante relación epistolar con don Anselmo. Pasaron algunos años y él quería volver a publicar cosas. Me ofreció una "Antología" de sus textos que conservo y a la que tal vez me refiera otro día.. No me pareció lo más interesante y entonces me acordé de que en el libro arriba citado iban, bajo el epígrafe de "perfiles", unos cuantos ensayos breves en los que el maestro Climent nos hablaba por ejemplo de Palanca, de Tomás, de Varea, de Pepe Suárez y otros.

Le pregunté si tenía más material de ese estilo, le indiqué que podríamos hacer un libro con sus "perfiles" a cada uno de los cuales se le adosaría alguna nota biográfica que yo me encargaría de elaborar. Me contestó que sí y al poco tiempo llega un paquete con un buen puñado de folios mecanografiados. Les pongo a la izquierda la copia del que servía de portadilla. Don Anselmo le ponía título al libro: VIEJO CARNË  TAUROFLAMENCO (1949-1951) y en él se recogían entrevistas, análisis, comentarios, con las gentes del mundo taurino y del mundo flamenco con los que convivió en sus estancias españolas: Aurelio de Cádiz, Porrina de Badajoz, Pío Baroja, Mario Cabré, Caracol, Chicuelo, Rafael el Gallo, Emilio García Gómez, Luis Maravilla, Marchena, Niño Ricardo, Pepe Pinto, El Sevillano y un largo etcétera. Material muy valioso, de primerísima mano, el que don Anselmo me envió en 1984. Pero, ¡ay!, ¿para qué me habría yo comprometido a nada? La crisis en Ediciones Demófilo era prácticamente terminal y mis obligaciones, tanto profesionales como familiares, me dejaban muy poco margen de maniobra. Aquello se iba aplazando y finalmente tuve que comunicar a don Anselmo la imposibilidad de cumplir mi compromiso. ¡Pena de material que se quedaba en el baúl de los proyectos!

Afortunamente para los aficionados ese material,, con bastantes retoques y añadidos, se dio a conocer. Los gestores de la Peña Flamenca de Jaén llegaron a un acuerdo con González Climent para hacer una "publicación por entregas" en su revista  Candil. La primera se publicó en el número 58 (Julio-Agosto, 1988). Fue la única que vio don Anselmo porque moriría unos meses después. La revista llega a un acuerdo con su viuda y en el número 60 aparece la segunda entrega, continuando de forma ininterrumpida hasta el número 78 (Noviembre-Diciembre, 1991). Veinte entradas del maestro Climent que andan por ahí en las hemerotecas y las bibliotecas particulares., como es mi caso. ¡Lástima que la revista de la Peña de Jaén, valiosa por otras muchas razones y que llegó a alcanzar los 153 números, no esté digitalizada!  ¿Sirve para algo el llamado Instituto Andaluz del Flamenco? Señores mandamases, el flamenco requiere de ustedes para algo más que hacerse las fotos... 

viernes, 30 de agosto de 2013

El feminista Pepe Pinto

Por eso que llaman "ley de vida", llevo un tiempo retirado de casi todo acto público. Yo, que en otros tiempos me recorría media España buscando donde poder oír cante, me veo limitado a escuchar discos y más discos. Unos para incluir algún que otro cante en este mi cuadernillo de memorias, otros por simple placer personal. Entre éstos, hay un cantaor que suena con mucha frecuencia en mi casa: Pepe Pinto. Ya sé que se trata de un flamenco muy cuestionado no sólo por los pureros de la cosa flamenca sino también por los círculos de entendidos y cabales. A este respecto, les invito a que lean algunos párrafos dedicados al cantaor sevillano: 

Pepe Pinto simboliza la pérdida inestimable de un gran cantaor flamenco. Muchos años de cante, pero muchos años también de facilonería teatral. Rico en facultades, conocedor largo de los estilos más rancios y, a la vez, dotado de una permanente juventud estilística, todo ello, no obstante y con ser mucho, lo sacrificó en aras de una incursión excesivamente modernista (y hasta extraflamenca) que le ha brindado ciertamente popularidad, pero justa retención en el juicio de los cabales. Se ha excedido a sí mismo y rara vez ha elegido con felicidad el terreno donde pudiese ofrecer el todo de su jondura.

Él se ha multiplicado -dividido en rigor- en su afán de reasumir eclécticamente todos los estratos modernos, clásicos y neoclásicos del cante para ofrecerlos, promiscuados, después de un cocinamiento inverosímil. Ha explotado la severidad y sobriedad andaluzas junto al despilfarro escénico y psicológico de la línea agitanada del cante. Todo parece haberle resultado útil e interesante. Previsiblemente, sólo ha conseguido la difuminación de su estilo. 

Pepe Pinto ha hecho un abuso de la apoyatura literaria. Su recitación cansina, inarmoniosa y, sobre todo, extraflamenca, malbarata lo que realmente interesa de él, que es el cante puro y sus íntimas descargas emocionales. Esta acrobacia lírica, desprovista de todo valor, es una de las tantas preocupaciones "creativas" de Pepe Pinto, ignorando que lo fundamental del cante se da cuando prescinde de tales nexos y aparece limpio, directamente ofrecido.

(Anselmo González Climent, Bulerías, Jerez de la Frontera, 1961)   

Pues será que uno ni defiende pureza alguna ni debe encontrarse entre los entendidos cabales, porque jamás he dejado de oír el 
María Manuela, ¿me escuchas? Yo de vestíos no entiendo...
ni tampoco eso de que
mare no hay más que una y a ti te encontré en la calle. 
Nunca me he asustado cuando el Pinto salta de un estilo de cante a otro. En su voz siempre me suena lo mejor de la soleá, de la seguiriya, de la malagueña, del fandango, porque a mi entender don José Torres Garzón nació flamenco y flamenco se murió.




Miren por dónde, hace un rato, me puse a digitalizar una vieja cassette de esas que comprábamos baratas en gasolineras y bares de carretera, de esas cassettes que no solían darnos las fechas de las grabaciones y con frecuencia ni los nombres de los guitarristas.





En dicha cassette encontramos este registro del Pinto cantando por fandangos  


¿Se han fijado en la primera letra?
Como el hombre libertad,
si las mujeres tuvieran,
el mundo se alegraría
y quizás la humanidad
otro rumbo tomaría.
Diga usted que sí, don José, usted fue un adelantado del feminismo. ¡Pá que luego le tachen de antiguo y retrógrado! Claro que, teniendo la esposa que usted tenía, todo se da por explicado.

jueves, 6 de junio de 2013

Mi antimarchenismo: pecado de juventud

Envío a José Carlos de Toro que ha recuperado para mí un viejo artículo.

Desde mis dieciséis o diecisiete años me recuerdo como aficionado al cante. Un tiempo después vinieron mis primeras lecturas flamencas según he tenido ocasión de contar en este cuaderno de memorias. Con ellas lo pasé muy bien pero la verdad es que no siempre supe digerirlas adecuadamente. Por ejemplo, la exuberante verborrea del argentino don Anselmo González Climent me llevó a idolatrar el cante de Caracol (devoción que aún conservo) pero también a rechazar de lleno las artes de Pepe Marchena. Ignorante de mí, me hice "antimarchenista". Y, como la ignorancia es atrevida, me permitía hasta discutir con gente mayor como don Juan Alba o el tabernero don José Marín, marchenistas ambos y amigos personales del cantaor. Además de cante también hablaba con ellos de toros. En aquellos años estaba en plenitud el torero Manuel Benítez "El Cordobés" y, como los burros tropezamos dos veces, también me hice "anticordobesista".

En agosto de 1965, en la Revista de Feria de mi Fernán Núñez natal, publiqué este artículo:


¡Qué horror! Perdón, don José Tejada, perdón don Manuel Benítez. La verdad es que del torero nunca llegué a ser admirador aunque sí de su figura humana. Pasados los años llegué a conocerlo personalmente y hoy por hoy tiene todas mis simpatías. En cuanto al cantaor, el antes citado José Marín me insistía en que escuchara sus discos e incluso me incitó a que asistiera a su espectáculo una de las veces que Pepe Marchena pasó por el pueblo. Manolo del Rosal, fundador y alma de la Peña "El Mirabrás", también me decía que al Niño de Marchena había que tenerlo en cuenta. Poco a poco me hicieron evolucionar en mis apreciaciones y con el tiempo acabé siendo un ferviente seguidor y defensor del Niño. 

Hoy, casi en los umbrales de la cuarta edad, paso muchas horas en soledad. Bueno, en soledad no porque tengo mis discos. Puedo asegurarles que no me harto de oír a don José Tejada Martín. Hace un rato, y es sólo un ejemplo, escuchaba esta malagueña que él, con sus caprichos habituales, llamaba "Cante de Chiclana":

Y ahorita mismo lo escucho por soleares:

Canta Marchena "Válgame, Dios, qué vergüenza". Vergüenza: vergüenza, la que yo siento por mis pecados de juventud. Perdón una vez más.

domingo, 23 de octubre de 2011

Mairena, ¿nieve en Sevilla?



(Esta nota fue escrita el día 10 de enero de 2010. Apareció en este blog el 23 de febrero de 2011. Hoy, vuelve a publicarse con el añadido de una grabación por seguiriyas)



Hoy ha nevado en Sevilla. Dicen los telediarios que no ocurría desde hace 50 años. Cosa rara, pues, esto de la nieve en Sevilla. Sin embargo, hace años que el ensayista don Anselmo González Climent usó esta frase para referirse al cantaor don Antonio Cruz García (Antonio Mairena).

¿Quería indicar su frialdad en el cante? Posiblemente. Pero yo, aunque no haya sido nunca lo que se dice un mairenista, tengo que decir, tengo que afirmar como aficionado, que nada más lejos de la realidad. Mairena se quemaba, y nos quemaba a todos, con mucha frecuencia. Por ejemplo, en Puente Genil, hacia 1970, le oí unas seguiriyas que eran puro fuego. En cualquier caso, ahí están sus discos. Escuchen (de nuevo recurro a un ejemplo) este cante de los Puertos
Salgan los santitos
de San Juan de Dios...


Creo que González Climent, tan fino en otras cuestiones, cuando escribió esa frase, “resbaló en la nieve”.

miércoles, 15 de junio de 2011

Valderrama, el "Memorión del Cante"


Veníamos de una sesión en la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba, no recuerdo ahora en qué año, pero sí que había "teorizado" sobre poesía flamenca un profesor de Lengua venido desde los Madriles. Nos fuimos a tomar unas cervezas a la taberna "Moriles, 2", allá por la calle Antonio Maura. En el grupo estaba el más importante crítico de flamenco de esta ciudad. Mal conversando, como solemos hacer los españoles, logré derivar el foco de atención hacia artistas que, en mi entender, habían sido maltratados por la flamencología al uso, y salió el nombre de Juan Valderrama.
- Juanito Valderrama, vino a decir el crítico, es un "memorión". Es capaz de cantarte todo lo que ha escuchado.
¡Carajo!, -me dije y pensé para mis adentros- entonces ¿para qué tanta parafernalia en los años 50 por mor de recuperar el cante en vías de extinción, si ahí estaba Valderrama para transmitírnoslo?
Claro que nuestro crítico negaba expresión flamenca al cantaor de Torredelcampo. Para él, como para el argentino González Climent, Valderrama era otra cosa. Allá ellos, porque yo, como aficionado disfruté mucho, y ahora lo sigo haciendo con sus discos, escuchando a este honrado flamenco que fue don Juan.

domingo, 12 de junio de 2011

Mis primeras lecturas flamencas

El Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba celebró su XXVII edición en 2004. Como siempre he vivido rodeado de gentes que me estiman por encima de mis merecimientos, fui propuesto como miembro del Jurado. Me resistí por dos razones:
1) No me sentía preparado para tal misión.
2) Mi postura respecto a los Concursos era cada vez más crítica. Intuía que estaban perdiendo su razón de ser.

Me insistieron y acabé aceptando: al fin y al cabo, ¿por qué no iba yo a vivir una experiencia como ésta? La verdad es que lo pasé muy bien entre mis compañeros de jurado y que mi labor mereció cuando menos el aprobado. Pero hoy no voy a hablar del Concurso en sí. Voy a limitarme a dejarles un escrito que me pidieron los organizadores y que se publicó en el libreto de aquel evento.

De cómo, gracias a los Concursos de Córdoba, el aficionado que suscribe acabó editando libros sobre Flamenco
Hasta donde mi memoria alcanza, siempre me recuerdo aficionado al Cante y siempre tuve conciencia de que se trataba de algo muy nuestro. Pero en mi niñez y adolescencia me limitaba a escuchar lo que podía y a disfrutar con ello.
Corría 1962 y yo era alumno en el Colegio Salesiano del entonces llamado Curso Preuniversitario. Como era de pueblo (mi Fernán Núñez querido) vivía en pensión: la conocida como Pompeyos, situada en la calle del mismo nombre. Entre otros residentes estaba Pepe Vila, un joven abogado valenciano que realizaba en Córdoba sus prácticas de alférez de milicias. Le gustaba el Flamenco y con frecuencia hablábamos de cante. Me dijo que en Mayo sería el concurso para la Llave de Oro, me dijo que debíamos presenciarlo (como por supuesto hicimos en su momento), que podríamos oír a Chocolate, Juan Varea, Platerito de Alcalá, Fosforito y Antonio Mairena, seguro ganador -me añadía- según se oía por todas partes...
Interesado, como digo, mi amigo Vila por el Concurso de Córdoba, un día aparece en mi habitación y me dice
-Mira lo que acabo de comprar en la librería Luque
Se trataba de Cante en Córdoba, el libro que el maestro González Climent escribiera a raíz de su experiencia como jurado en el Concurso Nacional de 1956. Enseguida que Vila acabó con su lectura, me lo prestó. Me bastaron un par de tardes, no ya para leerlo, sino para devorarlo.
El siguiente libro lo busqué y compré yo: Oído al Cante, continuación del anterior ya que se refería al concurso de 1959. Sabedor ya de que el argentino había publicado previamente a 1956 su hoy famosísima Flamencología, libro que al parecer incitó a Ricardo Molina a promover el primer Concurso, no paré hasta hacerme con dicho libro.
Con estos tres libros de González Climent descubrí que el Flamenco podía ser, además de disfrute, objeto de estudio, y, por ello, gozo doble.

Desde entonces mis dos aficiones, el flamenco y los libros sobre flamenco han ido parejas. Tanto que unos años después promoví en Madrid la fundación, junto a otros socios, de una editorial dedicada a publicar temas sobre cante. Los que me conocen saben de lo que hablo, como también saben que, fracasada económicamente esta empresa, creé una segunda ya en solitario, la cual, como se puede fácilmente adivinar, también fracasó por cuestión de dineros.

Desde 1962 no he vuelto a saber de mi amigo valenciano, pero queden estas líneas como reconocimiento a quien sembró en mí el amor por el libro flamenco que, años después (a través de los libros que edité), benefició a otros muchos aficionados.

Y, como todo ello nació del interés que mi amigo y yo sentíamos por los Concursos de Córdoba, mi agradecimiento a quienes promovieron los primeros y a tantas y tantas personas que los han mantenido y han hecho posible que lleguemos a esta edición de 2004.

Andrés Raya,
Socio de la Peña Flamenca "El Mirabrás"

Nota: Para quien no me conozca, diré que las empresas a que me he referido son las siguientes: Ediciones Demófilo, S.A., y Virgilio Márquez, Editor.