Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Tachonazo al 2020

Parecía que este maldito 2020 no acababa nunca, pero en menos de 48 horas se marchará de nuestras vidas. Quedarán atrás historias e historietas que no serán apetecibles de contar ni para los abueletes y demás ancianos que, como yo, esperamos con ansiedad la agujita esa de la vacuna contra el monstruo minúsculo.

En Flamenco el año, además de cortito en actividad, ha sido muy gris. Pocos eventos de los que dejan huella y ausencia de nuevas figuras. Pansequito, Carmen Linares, José Mercé o Mayte Martín tienen muy difícil el relevo. Es cierto que hay una generación joven cuya afición es grande, generación en la que en término medio se canta y se conoce el cante muy bien, pese a lo cual no se ven líderes, gente que tire del carro como en su día hicieron Fosforito y Mairena, Camarón y Morente.

Por una y otra razón, he puesto este tachonazo como imagen de mi artículo. Para rematarlo, no se me ocurre mejor manera que invitar a ustedes a que me acompañen escuchando esta antología de cantes, breve pero espero que intensa.

¡FELIZ AÑO 2021!

01) Porrina de Badajoz con Carlos Montoya, 1958: Media Granadina y Granadina (Oro y marfil, El puente del Genil)

02) Pepe Pinto con Melchor de Marchena, 1947: Malagueña de Chacón (Que te quise y que te quiero)

03) Pepe Marchena con Manuel Bonet, 1926: Malagueña (Más bien te agradecería)

04) Bernardo el de Lobitos con Ramón Montoya, 1923: Taranta (A la mujer del minero)

05) Juan Varea con Perico el del Lunar, 1959: Cartageneras (Si vas a san Antolín, De Cartagena salí)

06) La Sallago con Manuel Morao, 1962: Alegrías (Como novio presumío)

07) Fernanda de Utrera con Diego el del Gastor, 1973: Bulerías (Un favor te via pedir)

08) Chocolate con Niño Ricardo, 1967: Soleares (Quisiera ser como el viento)

09) Sernita de Jerez con Manuel Morao, 1959: Seguirillas (Doblaron las campanas)

10)  Pepe el Culata con Vicente el Granaíno, 1973: Seguidillas gitanas (Mi ropa en venta)

lunes, 28 de diciembre de 2020

De cómo nació la "rondeña" de Ronda (Capítulo inocente de la Historia Flamenca)

Cuenta la leyenda que a mitad del siglo XVIII era famoso en Ronda un cantaor llamado BARTOLILLO RAMÓN. Menudo, enjuto, Bartolo era puro nervio. Correteaba varias veces al día la ciudad en busca de alguna celebración (bautizos, bodas y dicen que hasta velatorios). Llegado a ella, Bartolo sacaba un guitarrillo del que nunca se desprendía y comenzaba a cantar coplillas improvisadas y adaptadas al motivo de la reunión, acabada la cual, nuestro hombre pasaba un platillo para que el personal le regalara algunas monedas.

Cantaba viejas melodías como los llamados polos y las llamadas cañas. Pero sobre todo hacía un especie de fandango nuevo, fandango del Sur, y lo hacía tan personal, tan personal, que acabaron llamándole el fandango de Bartolillo de Ronda.

Un día Bartolo se fue al campo y le dió por entrar en la Gruta del gato. Lo que ocurrió dentro de ella se desconoce porque Bartolo jamás salió de allí. Tal vez enterrado en vida, sus paisanos lo daban por muerto y de él no quedó más recuerdo que su famoso fandango porque cantaores más jóvenes lo habrían aprendido en su momento. Se olvidaron de su nombre y ya se nombraba simplemente como fandango de Ronda, nombre que se abrevió a rondeña sin más.

Tanto lo cantaban los rondeños que cuanto viajero que pasara por la ciudad se lo llevaba y al cabo de unos meses aparecía como rondeña de Cascaporritos de la Reina, o sea, rondeña del lugar al que llegara.

Toda esta leyenda da pie y fundamento a la teoría según la cual cualquier canto que se haga en las Españas con el nombre de rondeña, inevitablemente es un trasplante del fandango de Bartolillo Ramón el de Ronda.

(Escrito dedicado de manera especial a don Antonio Villarejo Perujo).

domingo, 27 de diciembre de 2020

Cante Místico Flamenco

David Pérez Merinero, gran aficionado y conocedor del cante, amigo al que debemos tantas noticias y eventos sobre Flamenco en su blog Papeles Flamencos, nos anunciaba, poco tiempo ha, la aparición en librerías de un librito de título Cante Místico Flamenco. Se trata de una colección de cantes con la singularidad de que se toman uno o dos versos de una copla clásica y en los restantes se hace algún tipo de crítica o burla del clero. A modo de ejemplo, lean estas dos letras:

Al pie del almendro estuve 
y no le cogí la flor;
se me anticipó un curiana
y ni las hojas dejó.

No me acuerdo si te quise,
lo que m´acuerdo es que al cura
un sobrinito le diste.


Fueron publicados por suelto en la revista El Motín (1881-1926), semanario satírico, republicano y anticlerical creado y mantenido por el escritor sevillano José Nakens (1841-1926). En 1892 se recogieron en libro del cual ha salido la edición facsimilar actual. 

Ustedes, mis lectores, suelen ser aficionados al Flamenco. Si no conocen este libro, les recomiendo que lo compren y se lo autoregalen en la próxima fiesta de los Reyes Magos. No se arrepentirán. 

domingo, 13 de diciembre de 2020

13 de diciembre: 10 años sin MORENTE

 Querido Enrique: No te puedes imaginar cuánto se te recuerda entre los que seguimos en el "valle de lágrimas", cada día más y ya se habla del "morentismo", te dedican congresos de estudio y publican libros sobre tu persona.

Cuando escribo esto estoy oyendo las seguirillas que hiciste con Rafael Riqueni en 2006 en el Festival de Jazz. Las mismas que estaba oyendo cuando me comunicaron tu marcha. Las mismas que pongo a continuación para que te escuchen mis lectores. Un abrazo muy fuerte, amigo.


viernes, 11 de diciembre de 2020

1899, los flamencos graban en Valencia

 El Flamenco nació en Andalucía y de esta tierra salían sus mejores intérpretes, dicho lo cual, debemos recordar que los primeros registros sonoros de sus voces solían hacerse fuera de nuestros límites en ciudades como Barcelona o Valencia. Aparecieron en el período de 1880 a 1905 usando el soporte de los llamados cilindros de cera. Hoy les voy a hablar de algunos de tales registros.

Hemos encontrado una nota de prensa del 2 de diciembre de 1899, publicada en Las Provincias, uno de los periódicos valencianos. El artículo es largo y he hecho un extracto recogiendo lo que afecta al flamenco, el cual queda adjunto a nuestra izquierda. 

Se habla de la firma Hijos de Blas Cuesta en la cual, grabaron Antonio Chacón, Antonia la Malagueña, Dolores la Gaditana y el Mochuelo. Ahora recuerdo que hace unos años se estuvo hablando de estos registros en el foro El Flamenco y su Cultura que coordinaba Tomás Sáinz Rofes.

En otro estudio , Casa Pallás, grabaron varios artistas más entre ellos el popular señor Reina, o sea, el Canario Chico. 




El Centro Andaluz de Flamenco, dependiente de la Junta de Andalucía, llegó a rescatar hasta 73 cilindros de temática flamenca e incluyó 44 de ellos, previa limpieza y adecuación, en un par de discos cedés. Fue en 2003 y nos ha permitido a los aficionados comunes poder conocer las voces de algunas figuras históricas. Inevitable el arrastre de ruidos y otros inconvenientes que dificultan la audición, pero ahí está nuestra afición para eludir tales defectos. Muchos lectores de mis cuadernillos conocen estos cilindros. Para los que no, les pongo algunas muestras.  




El Canario Chico con Manuel López, año 1899: Granadinas


Antonia la Malagueña con Miguel Borrull, año 1899: Malagueñas

Antonio Chacón con Miguel Borrull, año 1899, Seguidillas

lunes, 30 de noviembre de 2020

Hace 51 años que se nos fue el LOBITOS

 El 6 de enero de 1887, como regalo de reyes, un matrimonio de Alcalá de los Panaeros trajo al mundo a José Bernardo Álvarez Pérez. Pasados los años el niño se hizo cantaor tomando el nombre artístico de Bernardo el de los Lobitos. Todo buen aficionado conoce algo de su biografía y, sobre todo, de su discografía. Para muchos, yo entre ellos, fue uno de los cantaores preferente y hasta preferido, los mismos que lloramos su muerte el 30 de noviembre de 1969, hace hoy exactamente 51 años.

¿Qué mejor manera de no olvidarnos de Bernardo que escucharlo? En mis anteriores cuadernillos he puesto bastantes de sus cantes. Añadamos hoy algunos más, tomados del disco que grabó con Luis Maravilla un año antes de su muerte. 

1) Malagueña de la Trini (Los peces mueran de pena)


2) Malagueña del Canario (Por las trenzas de tu pelo)


3) Soleares de Alcalá (Al infierno que te vayas)

4) Tientos (La verdad a mí me engañó)

domingo, 29 de noviembre de 2020

Cuatrocientas mil pesetas del año 1955

¿Te imaginas que un amigo pudiente te da dinero para que compres dos décimos de lotería y que te regale uno de ellos simplemente por hacerle el encargo? ¿Te imaginas que además toca el Gordo en el número adquirido?  ¡Ya es suerte y como tal ocurrió el 5 de enero de 1955 en el sorteo llamado del Niño!

Antonio Mairena fue el comprador y su amigo Rafael Tristán, empresario de materiales de construcción, quien puso la pasta.  En la administración número 13 de Sevilla, Antonio adquirió el número 45.531, el mismo que fue premiado. Cuatrocientas mil pesetas por décimo, cantidad que en aquellos años te sacaban de pobre, como suele decirse coloquialmente. La verdad es que nuestro cantaor las empleó muy bien y siguió sacándole rentabilidad en el resto de su vida. Seguía de cantaor (¿cómo no en un hombre de su desmedida afición?), pero con la tranquilidad de que no necesitaba del cante para vivir.

Para mí, hubo un segundo golpe de suerte para Antonio Cruz García y fue la amistad que adquirió años después con el poeta de La Puente don Ricardo Molina. Los materialistas pensarán que el primer golpe fue más importante, pero muchos pensamos que del segundo se derivó una nueva vida para un grandísimo cantaor que hasta entonces era un desconocido de la afición popular.

Les dejo una foto de aquellos años y una nota de prensa en la que se da cuenta de la suerte del maestro don Antonio Mairena.
 

  

martes, 29 de septiembre de 2020

¿Granadinas nuevas?

Entre jubilación y confinamientos, tengo perdida la memoria de los días festivos, lo mismo me da un domingo que un jueves, un sábado/sabadete que un lunes/resacoso. Pero hoy es San Miguel y esa fecha no puedo olvidarla porque en mi niñez y en mi pueblo era día de holgar todo el personal del campo, incluídos zagales y mozalbetes, día en que las mozuelas en edad de merecer se recluían en casa porque en la calle se exponían a que más de uno le tocara el culo y otras partes del cuerpo femenino, esas que actúan como potentes imanes para los ojos y las manos de los chavalones, día en que aparecían los primeros vendedores de nueces, día del final del año agrícola, o sea, del año natural.

Algunos amigos me dicen que cuándo voy a dejarme de tanto pasado y me piden que ponga mi atención en los eventos consuetudinarios que acontecen en la rua, como ironizaba el gran Juan de Mairena, o sea, don Antonio Machado Ruiz. Sí, hombre, yo estoy al tanto de lo que pasa en la calle, si bien debo aclarar que mi calle es el mundillo de la afición flamenca. Y en esa calle me he enterado de que Israel Fernández (cantaor que me gusta mucho y en el que tengo esperanza de que mantenga el cante cante) acaba de sacar un disco titulado Amor; disco que he recibido de inmediato del amigo Eugenio Sánchez, el super aficionado de Alcalá de Henares). Lo he escuchado una vez y lo volveré a escuchar bastante en estos días hasta madurar mi opinión sobre esta novedad discográfica.

Y digo madurar porque estoy en duda, a la cual he llegado escuchando a mis amigos con los que habitualmente mantengo charlas y debates sobre el Flamenco. A varios de ellos no acaban de convercerle las pretendidas novedades musicales del cantaor manchego, sus renuevos. Los renuevos, digo yo, que a principio de los años setenta pedían a voces algunos tratadistas de la cosa como podían ser Paco Almazán, José Luis Ortiz Nuevo y un tal Andrés Raya, viajero siempre en el vagón de cola del tren de la flamencología, renuevos que aportaron Camarón de la Isla y Enrique Morente, iconos uno y otro para las generaciones cantaoras que vinieron después de ellos.

En concreto, decía uno de mis tertulianos, la granadina sonaba muy a nuevo, a lo cual otro contesta que sí, pero la novedad no es tal porque ya estaba en unas granadinas de El Niño de la Rosa Fina de Casares.  Yo voy a poneros ambas granadinas y os dejo que cada uno saque sus propias conclusiones, si bien, para que se orienten, les señalo que el presunto parecido está en los dos primeros tercios del cante de Israel comparados con los que hace Rosa Fina en la segunda de sus letras.











domingo, 30 de agosto de 2020

Febrero de 1885, ¿Ronda contra el Flamenco?

Envío a mis sobrinos rondeños José María, María Luisa, Horacio y Andrés Raya Lara



Si nos preguntaran por localidades andaluzas ligadas al Flamenco en su gestación y desarrollo, saldrían a relucir bastantes nombres y entre ellos uno que todo el mundo aceptaría: Ronda en la provincia de Málaga. Gran papel el jugado por la ciudad del Tajo en la Historia del Flamenco. Sin embargo, al igual que se dice de las familias, siempre hay algún garbanzo negro. Yo les voy señalar uno de tales garbanzos. Empecemos por ponerle nombre:


Pues bien, no llevaba ni ocho meses en la alcadía este don Bartolomé cuando toma una decisión de la cual se hizo eco la prensa de muy diversos puntos de nuestra piel de toro. Por ejemplo, vean este recorte de un periódico de Gerona:


Algún gacetillero hubo que se quejaba de que no hicieran lo mismo en la capital de la provincia:


Otros, por el contrario, avisaban al atrevido alcalde de que podría tener problema con la autoridad superior:


Recordemos que don Francisco Romero Robledo (1838-1906) nació en el seno de una familia adinerada de Antequera, que hizo la Licenciatura en Derecho y que se dedicó a la política desde muy joven, militando en las filas del sector canovista del Partido Conservador. Gran orador, hábil en la técnica de los pucherazos, era conocido como El Pollo de Antequera. Amigo del buen vivir, era conocida su afición a lo flamenco y se sabía que con frecuencia montaba fiestas en la finca de su propiedad a la cual, entre otros artistas, siempre solía acudir el cantaor Loriguillo de Coín.




Volviendo a la cuestión de la prohición del alcalde rondeño, les invito a leer lo que escribió al respecto el diario madrileño El Globo, en el cual se le da un buen repaso al de la vara de mando local y vuelve a insistirse en que el cierre de cafés no contaría con bendición del señor Ministro de Gobernación.

Ignoramos si éste llegó a darle un tirón de orejas al alcalde rondeño o no.

Lo curioso es que otro pueblo, también presente en la historia del flamenco, como lo es el murciano de La Unión, siguió la senda de Ronda y mandó cerrar su café cantante. Abajo les dejo constancia y con ello me despido de mis amigos lectores hasta otra vuelta.








martes, 11 de agosto de 2020

¿Rondeñas mineras?

Envío a don Rafael Chaves Arcos

Me cuentan mis amistades que el importante investigador de temas flamencos Rafael Chaves Arcos no parece estar muy de acuerdo con mi tesis de que nuestros cantes de rondeñas son originalmente cantes de rondar sin relación alguna con el pueblo de Ronda.

Ignoro sus argumentaciones a favor del origen en Ronda y no voy a insistir en los míos negando tal procedencia. Me voy a limitar a darle voz a uno de los cantaores cuyo nombre tanto se ha ligado a estos cantes. El manchego Jacinto Almadén, con el toque de Pepe de Badajoz, año 1958. Escuchen lo que se anuncia como rondeña: