Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 31 de julio de 2020

Fandango del Perchel vs Rondeña

Envío al cuasi rondeño Antonio Villarejo Perujo.

Siempre he mantenido que, el magnetismo que conlleva la belleza y el embrujo de la malagueña ciudad de Ronda, provoca que todo el que escucha el adjetivo rondeña lo asocie con ella, pese a que el término rondeña tenga otros usos y otros significados. Así ha ocurrido en el Flamenco, donde existen varios tipos de fandangos rotulados como Rondeñas, que una gran parte de los aficionados comunes los supone como Fandangos de Ronda. ¿No los hay de Graná, de Huelva, de Lucena, etc.?, ¿por qué Ronda, que además ha jugado un papel relevante en la historia del Flamenco, no iba a tener sus propios fandangos? Pues resulta que no, que no existe (que yo sepa) un fandango flamenco que tenga su origen en Ronda. Esta idea la desarrollé en varios artículos de este mismo blog(*) y hoy voy a abundar en ella si bien refiriéndome a sólo una de las varias rondeñas que se cantan en Flamenco.

Se trata de la que todos asociamos a la copla
Navegando me perdí...
que grabara en 1954 el cantaor manchego Jacinto Almadén para la llamada Antología de Hispavox. Mucha afición no sólo la ha asociado a Ronda sino que la consideraban la rondeña grande. Tan de Ronda la suponían que la emparentaba con el cante del polo, indicando que ambos casi compartían el primero de sus respectivos tercios.

Por mi parte pensaba y pienso que en la Antología se le llamó rondeña a ese cante porque era cante de rondar, cante para cantar a media noche bajo el balcón de la novia, de la mujer pretendida o simplemente de las mujeres en edad de merecer como antaño se decía. Con otras melodías, cantos de igual temática e intención, los hay por todas las Españas y en todas ellas les llaman rondeñas. ¿Por qué en Andalucía íbamos a ser la excepción de no llamarlos cantes de rondar porque tengamos una población que se llama Ronda? No le demos más vueltas: las llamadas rondeñas flamencas no son sino cantes de rondar.

Admitido esto, todavía hay quien insiste. Puede haber cantes de rondar que sean unos de Alosno, otros de Arcos, de la Alpujarra, de Andújar o, ¿por qué no?, de Ronda, cosa que ocurriría con nuestro Navegando me perdí. Bueno, y si no de Ronda, al menos de la provincia malagueña. Así debe pensar el prolifico autor de árboles y otras telarañas flamencas don Faustino Núñez, quien en su popular Flamencópolis califica como rondeña malagueña a este cante de Jacinto Almadén.

Lleva razón el profesor Núñez, pero ¿de qué lugar exacto dentro de la provincia malagueña? Pues miren, hay un barrio en la capital costasoleña que se construyó en el lado no habitado del río Guadalmedina y que hoy se encuentra totalmente integrado con el núcleo principal de la ciudad. Me refiero al popular Barrio del Perchel, del que colocamos una vieja foto a nuestra derecha.
- Y ¿quién dice que ese fandango sea del Perchel?
me preguntarán enseguida los amantes del "todo documentado", hartos ya de haber padecido durante décadas y décadas a toda suerte de "flamencólicos de inspiración".

Almadén grabó mucho entre 1958 y 1964. Mucho y muy desconocido. Concretamente en 1960 hizo un disco de larga duración acompañado en seis cantes por Justo de Badajoz y en otros seis por Antonio Arenas. Vean en el contenido del disco que pongo a mi izquierda que aparecen unos Fandangos del Perchel acompañados por Justo de Badajoz. Los escuchamos y yo me despido de ustedes hasta otra.



(*) Me refiero a los siguientes enlaces

20 de abril de 2015, ¿Rondeñas de Ronda?, (I)
23 de abril de 2015, ¿Rondeñas de Ronda?, (II)
26 de abril de 2015, ¿Rondeñas de Ronda? (III)
29 de abril de 2015, ¿Rondeñas de Ronda? (IV)

martes, 5 de abril de 2016

Esa panaderita tiene tres nombres

Envío a Gregorio Valderrama


Ya sé que a muchos aficionaos al cante lo único que les llega a su fibra sensible es la música, el sonío. La letra, el texto cantao, les da igual.

Pues vale, amigos míos, pero habemos otros aficionaos que, además de la melodía con que nos los dicen, nos interesamos por los textos que, a la vez, nos trasmiten. O sea, que pensamos de otra manera. Y, en mi caso, me pasa que cuando escucho ciertas coplas, me intereso por su origen, por su expansión...

Por eso, invito a los que me leen, a que sigan haciéndolo y atiendan a lo que hoy, pensando en confiteras y en panaderas, pensando en los nortes y en los sures, se me ha ocurrido ante una audición que luego podran escuchar.

Saben ustedes que por aquí abajo, o sea, por esta nuestra Andalucía, debió de haber una confitera que con su oficio buscaba quereres
Señora Mariquilla,
la confitera,
a mí me daba dulces
pá que la quiera
cantaban en Cádiz, aunque, según lo que cantaban en Córdoba, más bien era ella la solicitada
Mariquilla Francisca
la confitera,
yo le compraba dulces
pá que me quiera.

¡Bonitas letras, una y otra! Pero he aquí que, por allá arriba, por esos nortes que tiene España, hubo otra mujer de similar oficio, ahora panadera que no confitera, que mereció el honor de ocupar sitio en el coplerío popular. No sabemos su nombre (¿Dolores tal vez?), pero he aquí que la vemos citada en una canción del folk-lore local del zamorano pueblo de Aliste.
¡Esa panaderita
tiene tres nombres:
panadera, borracha
y amiga de hombres.
¡Ay que panadera!,
¡ay que panaderita!,
el alma me lleva.
Dime, panaderita,
cómo anda el trato,
con la harina muy cara
y el pan barato.
¡Ay que panadera!,
¡ay que panaderita!,
el alma me lleva.
Aquí no aclaran de dónde era esa panaderita. En otro pueblo de Zamora, Sagallos, eran más explícitos y cantaban tal que así:
A la entrada de Asturias
y a la salida,
hay una panadera, 
mucho me mira.
¡Ay que panadera!,
¡ay que panaderita!,
el alma me lleva.
Esa panaderita
 va por ahí
yo la llamo y la llamo,
no quieé venir.
¡Ay, que panadera!
La panadera madre, 
me debe un bollo.
por no verle la cara
se lo perdono.
¡Ay, que panadera!
La panadera madre,
 tiene tres nombres:
panadera, borracha
 y amiga de hombres
¡Ay, que panadera!
Total que la panadera era asturiana y la copla bajó de Asturias hasta Zamora. Pero bajó mucho más. En un cilindro del cantaor sevillano El Mochuelo, registrado en 1899 junto al guitarrista Manuel López y con el título de Aires Montañeses, podemos oír esto:



¡Ya ven!, en medio de otras coplas aparecen estos versos:
A la entrada de Oviedo
y a la salida
hay una panadera,
¡cómo me mira!
Y la panaderita
tiene tres nombres,
jugadora, borracha
y amiga de hombres.
¡Ay qué panadera!,
¡ay qué panaderita!,
el alma me lleva.
Al Mochuelo debieron de gustarle porque hay otras dos grabaciones suyas en las que los repite. Nuestro cantaor hasta es más duro con la rapaza que las gentes de Zamora: no se conforma con llamarla "panadera, borracha y amiga de hombres" sino que la nombra como "jugadora, borracha y amiga de hombres".

Buceador frecuente en el mundo de las letras empleadas por los flamencos, la verdad es que yo he encontrado muy pocas en las que se hable en términos ofensivos, o casi, de las mujeres. Aunque algunos opinen lo contrario (véase mi artículo ¿El Flamenco notario del machismo andaluz?), en general pienso que nuestros copleros han tratado con respeto y hasta con veneración a la mujer. Lo del Mochuelo, para mí, es una excepción notable. Tanto que a algún letrista, posiblemente del sur, se le ocurrió enmendar a los asturianos y colocar en clave positiva a la panadera de marras. Lo comprobamos oyendo estas pretendidas caleseras que aparecían en el documental Cantes del Campo publicado hace poco en este mismo cuaderno.



Viene a decir Jacinto Almadén:
¡Ay, una panadera
cuando me mira!
Esa panaderita
me ofrece un bollo,
por no sufrir al verla
yo se lo tomo. 
Esa panaderita
tiene tres nombres:
panadera y bonita,
María Dolores.
O sea, enmienda a la totalidad para las versiones anteriores.

viernes, 1 de abril de 2016

Tonadas campesinas (XIX): Un documental en TVE

Entendemos por Tonadas campesinas aquellos cantos del folk-lore español, y, en especial (al menos para nuestro interés) los desarrollados en Andalucía (de algunos de los cuales hay versiones más o menos flamencas o aflamencadas), ligados a las labores del campo (fundamentalmente, la siembra, la siega y la trilla). Que el tema nos interesa, lo prueban los dieciocho artículos publicados anteriormente en este cuadernillo a los que hemos añadido esta etiqueta.

Hará unas semanas que estaba curioseando cosas en Facebook (ya saben, la tabernilla virtual de la esquina donde charlamos con los amigos de todo lo divino y a veces hasta de lo humano), cuando me tropecé con un vídeo cuyo título
FLAMENCO, CANTES DEL CAMPO
llamó enseguida mi atención. Lo vi, lo escuché, un par de veces o tres. Pero, ¿de dónde había salido esto?, ¿era una filmación original o un montaje, de esos que ahora se llevan tanto, realizado con materiales previos? Me voy a ver la información que muestra la persona que subió esto a Youtube y, como suele ser desgraciadamente habitual, no encuentro nada salvo los nombres de algunos cantaores intervinientes, lo cual, puestos a ser parcos, se lo podían haber ahorrado pues esos nombres los encontramos en los rótulos del propio vídeo. Como suelo hacer en estos casos, echo mano de mis contertulios de Facebook. De una u otra forma voy provocando a esas buenas gentes que son Antonio Ruiz Ramírez, Gregorio Valderrama, Miguel Ángel Jiménez, Paco Herrera Carmona, Porverita la Maña, Sergio García Sánchez. Entre unos y otros (¡qué bonito queda cuando, en lugar de pelear absurdamente, algo se estudia en equipo, aunque sea improvisado sobre la marcha!) creo que podemos dar por cierto que este documental formó parte de una serie de nombre
Flamenco, Antología del Cante y Baile
producida por TVE en 1964. La dirección, al menos en este capítulo, es de José Luis Monter. El gran actor Fernando Rey fue el locutor y como asesor en temas flamencos figuró Antonio Sánchez Pecino (padre como sabemos de Ramón de Algeciras, Pepe de Algeciras y Paco de Lucía).

Bueno, ¿y qué vamos a encontrarnos en tal documental? Pues miren, hasta 9 cantes que comentaremos, más abajo, uno a uno. De los 9, sólo 2 (las temporeras y las trilleras) se reconocen hoy en día como Tonadas Campesinas. Hay hasta 5 (Jaberas, Rondeñas, Fandangos de Lucena, Serranas y Verdiales), que son cantes del campo porque son pueblerinos y la cultura de nuestros pueblos siempre ha sido campesina, pero que no han estado ligados a las labores agrícolas. Quedan 2 (Arrieras y Caleseras) de cuya autenticidad como melodías tradicionales puede dudarse y nosotros lo dudamos.

Pienso que lo mejor es que cada uno de ustedes active el vídeo y, a la vez que va escuchando cantes, pueda ir leyendo los comentarios que inserto más abajo.


No sé quiénes son los guitarristas, aunque cabe suponer que uno de ellos sea Paco de Lucía. Vayamos a los cantes y a sus intérpretes:

1) Arrieras
Las canta Roque Montoya, Jarrito. Gregorio Valderrama dice que la melodía le recuerda a las asturianadas, opinión que comparto pues desde el primer momento que la oí me sonaba a algo parecido al garrotín. Que haya existido un cante propio de arrieros es muy posible, pero ni era lo que nos contó Manolo de la Ribera ni lo que aquí se nos ofrece. Por nuestra parte, tenemos pendiente el hablarles de otras posibles arrieras, éstas ligadas a Arcos de la Frontera. Lo haremos cualquier día de estos que el Buen Dios nos va regalando.

2) Temporeras
Aquí sí han puesto el clavo en su sitio. Las coplas de este cante de ara, en las voces de Los de Montefrío, son auténticas. En este cuadernillo, las temporeras de Montefrío merecieron nuestra atención más de una vez: por ejemplo el 2 de agosto de 2014 y al día siguiente.

3) ¿Sementeras o jaberas?
En el vídeo nos hablan de un cante de siembra pero lo que se oye es una jabera cantada por Pepe de Algeciras (o Pepe de Lucía), el componente cantaor del entonces dúo Los Chiquitos de Algeciras. Antonio Ruiz Ramírez bromea y dice que quizás le llamaran sementeras porque se cantase en la siembra de las "jabas"... La verdad es que el nombre de jabera es muy antiguo (Estébanez Calderón habla de "la malagueña de la jabera"), Se cuenta que estaba en el repertorio de Silverio y desde luego, en pleno siglo XX, nos la ofrecieron cantaores como El Mochuelo, El Chata de Vicálvaro o El Chato de las Ventas, todos ellos muy anteriores a la grabación del Niño de Málaga para la Antología de Hispavox (1954). Tengo una explicación para esta extraña conjunción "sementera = jabera". Se ve que los guionistas de este documental se habían creído al pie de la letra un texto, que referido a la jabera dice así:
... era un cante de sementera, es decir, campesino; un cante para decirlo cara al aire, mientras se otea el cielo para prevenir la tormenta o para asegurarse un sueño tranquilo a la vista del color de las nubes lejanas y en movimiento. El que se haya perdido no quiere decir, ni mucho menos, que fuese un cante tan difícil como para estar reservado a una minoría de eruditos ... (*)
Su autor, Manfredi Cano nació en Aznalcázar (Sevilla) en 1918 y murió el 23 de mayo de 1998 en Alicante. Miembro de la Falange, fue comisario de policía y periodista destacado en los medios del entonces llamado Régimen a secas. Aficionado al flamenco se convirtió en uno de los más reconocidos "flamencólogos" (¿?) de su época. Fue seguidor del ingeniero malagueño, político con cargos por cierto en los tiempos del Régimen, José Carlos de Luna. También lo fue del poeta (¿?) José María Pemán. Su obra flamencológica fue muy desigual y con frecuencia se excedió en sus fantasías. La descripción que hizo de la jabera es una prueba de lo que digo.

4) Rondeñas
¿Se acuerdan ustedes de un artículo que yo titulé Las Rondeñas de Juan Varea? Allí les invitaba a escuchar una grabación etiquetada como "Fandangos nuevos". Le acompañaba Paco Aguilera y, según supimos más tarde, se había registrado en el año 1952, es decir en fechas anteriores a que se hiciera la tan citada Antología de Hispavox. En ésta, como es sabido, Jacinto Almadén hizo un cante nombrado como "rondeña", el cual quedó para muchos como la primera grabación histórica de este estilo flamenco. Falso porque dos de los tres "fandangos nuevos" de Juan Varea llevan la mismísima melodía que usara Almadén. Sin que el nombre de "rondeña" apareciera por ninguna parte y con el acompañamiento más habitual del fandango, o, en otras palabras, sin acompañamiento de toque verdial. Pues mire usted por donde, en este documental Varea repite, hasta con las mismas letras, los dos fandangos aludidos. Ahora, ya instaurado el nombre de "rondeña" y, habida cuenta de que Manfredi, que sin duda influyó en los guionistas, era uno de los que defendían que era un "fandango de Ronda"(**), hacen que el toque lo "amalagueñen", o sea, que se haga por verdiales.

5) Trilleras
¡Exquisitas en la voz de Bernardo el de los Lobitos! Ya las había registrado en 1954 y en 1957. En esta ocasión, con leves variantes en las letras, repite las que hiciera en 1954 para la Antología de Hispavox.

6) Fandangos de Lucena
Con mucho "dejillo" local, como comenta Antonio Ruiz Ramírez, los canta Rafael López Algora, personaje del que no hemos logrado ninguna información.

7) Caleseras
Como vivimos en época de vehículos de automoción, habrá que aclarar (sobre todo para las nuevas generaciones) que la calesa era, según la Wikipedia,
un carruaje de cuatro y, más comúnmente, de dos ruedas, tirado por caballerías con taburete delantero para el conductor, por dentro con dos o cuatro asientos «cara a cara» de madera cubierto por capota de vaqueta, abierto por delante y resguardado parcialmente de la intemperie por detrás.
Naturalmente, calesero era la persona que conducía la calesa. Ahora, hablando de la calesera, Manfredi dixit (*):
Su nombre lo indica con claridad: es un cante popular andaluz creado por los caleseros para distraer las largas caminatas; la letra es una seguidilla sin estribillo. El compás de este cante no es otro que el del trote de las bestias de tiro, el campanillero son de las colleras y el restallido del látigo del mayoral animando a sus caballerías. Carlos de Luna sitúa este cante entre la serrana y la trillera, según su teoría de que la calesera es una serrana que bajó de la sierra al camino real, para hacerse en las ventas amiga de los caminantes; así como los cantes de trilla no son sino caleseras, sustituidos el camino por la era, y el mayoral por el zagal que gobierna el trillo desde un asiento muy parecido al puesto de mando de las viejas galeras y diligencias.
Estrofa de seguidilla (como las livianas, como las serranas, trilleras, nanas y otros cantes primitivos) con melodía a medio camino entre la serrana y la trillera. Cante al parecer perdido, por mi parte no recuerdo que ningún estudioso hable de él si exceptuamos a José Carlos de Luna y su discípulo Manfredi. Pero, si estaba perdido, ¿de dónde sale ese par de letras que nos canta Jacinto Almadén?  Gregorio Valderrama (sobrino del gran Juan Valderrama e hijo del también cantaor Ángel Valderrama) dice que lo que canta Almadén son unas temporeras de Jaén, conocidas como arjoneras, y nos señala que su padre y su tío Paco las cantaban muy bien. Pues sí, el aire es ese y no es de extrañar de que se trate de una de las muchas variantes de tonadas campesinas que se han cantado en las tierras jienenses.  

8) Serranas
Magnífica ejecución de Jarrito en su segunda intervención en este documental.

9) Verdiales
Versión preflamenca, versión para "panda". Incardinada en la variedad Verdiales de los Montes, una de las tres más habituales en la provincia de Málaga. Deliciosa intervención de la Panda de Verdiales de Povea, dirigida y así nombrada por su "alcalde" Antonio Fernández (Povea). Nos informa Porverita de que este hombre nació en el Lagar o Cortijo de Povea, en el término municipal de Málaga capital. Más tarde se vino a ésta y vivía en la barriada de Mangas Verdes en la cual reclutó a otros miembros de su panda, llegando a registrar un L. P. en los años setenta. En esa barriada murió el músico Povea en el año 1987.  


(*) Domingo Manfredi Cano. Geografía del Cante Jondo. Editorial Bullón, S. L. Madrid 1963. (Existía una primera edición publicada en 1955 por Gráficas C.I.O.)  

(**) Por nuestra parte, rechazamos la teoría de "rondeña = fandango de Ronda". En nuestras memorias hemos dedicado hasta 4 artículos al tema, que pueden encontrar en este blog, yendo  a las etiquetas y pulsando sobre la que pone "Rondeñas".

miércoles, 29 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (IV y final)

Cuando inicié esta serie titulada ¿Rondeñas de Ronda?, citaba las que el público suele llamar rondeñas de Jacinto Almadén, rondeñas de Rafael Romero, rondeñas de Enrique Morente. Revueltas con otros cantes, hoy se las ha metido en ese cajoncillo de sastre que mal llaman "fandangos abandolaos". Conservan el nombre de rondeñas pero, volvemos a nuestra pregunta: ¿de Ronda? Veamos cada una por separado:

1) Rondeñas de Enrique Morente

Composición en aire de fandangos del cantaor Enrique Morente para la obra teatral Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca del autor granadino José Martín Recuerda (1926-2007), la cual fue publicada en 1970 y llevada al escenario en 1977 bajo dirección de Adolfo Marsillach. En la representación intervenía la cantaora Carmen Linares que era la que interpretaba el cante de Enrique. Por su parte, el de granada usó su propia música en 1998 para unos fandangos recogidos en el C.D. de título Lorca y con letra de su paisano y poeta.


Unos años antes ya la había grabado Carmen Linares, en un L.P. de título Su cante, acompañada por los hermanos Juan y Pepe Habichuela. Anunciado como Malagueña y Verdial, podemos oír esto:

En efecto, un cante de La Trini seguido de un fandango cuya letra copiamos:
Campos de Ronda la Vieja,
se quearon sin caballos,
y sus jinetes pelean
valientes y sin desmayo.
¿Será de aquí, donde se alude a Ronda y donde se toca, (como no podía ser de otra forma al rematar una malagueña) por verdiales, de donde alguien tuvo la idea de llamar rondeña a ese fandango? Y, claro, como la melodía era de Morente, ya está todo servido: rondeña de Morente, aún olvidando que el propio autor lo grabó con acompañamiento huelvano. Después ha vuelto a grabarse (Mayte Martín, Jesús Chozas, Bernardo Miranda), unas veces con toque Huelva, otras con toque verdial. Lo importante, en todo caso, es que el nombre de Morente ha permanecido.

2) Rondeña de Rafael Romero

También nombrada como rondeña chica (¿¿??) o rondeña de Andújar, fue grabada por ver primera en París, año 1955, por Rafael Romero y la guitarra de Rogelio Reguera:



Esta grabación era poco conocida por aquí y hasta hace unos años algunos (yo entre ellos) pensaban que la primera grabación fue la que hizo en 1957 Mariquilla Heredia acompañada a la guitarra por Perico el del Lunar:

Acompañado por un toque festero que nos recuerda los aires de Huelva, parece clarísimo que se trata de un canto de rondar. No logro recuperar la cita, pero tengo el nebuloso recuerdo de haber leído alguna vez que este fandango lo conocía y lo trasmitió el guitarrista y cantaor de Linares apodado como El Bizco Heredia (padre de Mariquilla y de Andrés Heredia, el tocaor). De él parece que lo tomó su hija y también Rafael Romero, compañero de trabajo y tablao de la misma. Escuchemos su grabación de 1955:


Ya ven que el toque es de fandango de Huelva, aunque Rafael, dejándose llevar por las traiciones que nos juega el subconsciente, enseguida se pone a jalear a la tierra de los toreros. Muchos años después, el propio Rafael, a instancias de sus amigos de la Peña Juan Breva, cedió a la tentación de ponerle toque de verdiales y, desde entonces surgió la creencia (vigente hoy en día) de se trataba de un fandango malagueño y, más en concreto, de Ronda. ¡Lo que hay que ver, Dios mío!

3) Rondeñas de Jacinto Almadén

En 1954 y con la guitarra de Perico el Lunar, Jacinto Antolín Gallego (Jacinto Almadén), con el título de rondeña, nos dejó esta histórica grabación:

Pero, salvo que las nacidas en Ronda se llaman rondeñas, ¿dónde está en este cante la población malagueña? Es sabido que esta grabación se realizó para la tan nombrada Antología de Hispavox que en España se comercializó en 1958. El álbum llevaba un libreto con la firma del catedrático del Conservatorio de Madrid don Tomás Andrade de Silva. Al llegar a las rondeñas, el autor las liga a la costumbre de rondar en el sentido de echar serenatas, indicando que muchos pueblos sevillanos, granadinos, cordobeses y malagueños los cantes de ronda no se hacían en grupos de voces e instrumentos sino individualmente. Copiemos sus palabras
De esta costumbre nació en Andalucía, según la afirmación de algún teórico, la rondeña, de igual modo que en Levante surgió el taranto.
Termina Andrade afirmando que la auténtica raíz de este cante está en el fandango. ¡Y tanto que sí!, así lo pudimos comprobar nosotros cuando en una grabación anterior a la de Almadén encontramos esa melodía anunciada con el rótulo de fandangos nuevos. Ya hablamos de este tema en nuestro artículo Las Rondeñas de Juan Varea, y pusimos la grabación que ahora repetimos:

Toque por fandangos naturales de Paco Aguilera en los dos primeros (las pretendidas "rondeñas"), a los que sigue un fandango de los asociados en Granada a Paquillo el del Gas. Pero hay más todavía: anunciadas simplemente como fandangos ese cante ya lo había grabado en 1925 El Cojo de Málaga según señalamos en nuestro artículo del  4 de julio de 2012:


Toque de Miguel Borrull con aires verdiales, como era habitual en los fandangos del cantaor malagueño, pero ni una alusión a Ronda.

Cuatro artículos. ¿Seguimos? Yo creo que no, que la parva, después de darle más de una vuelta, ha quedado bien trillada.