Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

También en pijama se puede ir de fiesta.

Sería en el invierno del año 1970. Yo vivía en el tantas veces nombrado chalecillo en los aledaños del madrileño barrio de Chamartín al que se dio en llamar La Hermandad. Estaba a punto de acostarme cuando suena el teléfono:
-Andrés, que soy Luis Florit, que estoy en en el tablao Zambra con la Marquisse, que se me han desbordado los gastos y no me llega para pagar. Vente y me traes algo de dinero.
La Marquisse era una señora bien entrada en años, marquesa de lo que sea decía ella... Florit era un entrañable amigo al que llamábamos El Portero del Infierno. Pues nada, que sí, que voy a coger mi coche pá dirigirme hasta el tablao, y en esas, otro habitante del chalet que se enteró de tó y que solía apuntarse a cualquier bombardeo, me dice que me acompaña.
-Pero, hombre, si estás en pijama.
-Es igual, me pongo el abrigo encima y ya está.
Llegamos a la puerta del tablao y mi amigo, en lugar de quedarse en el coche, como yo le había aconsejao, se me planta en la entrada. Por allí andaba el señor Casares, el dueño, tan rígido siempre, quien se asustó del aspecto de mi acompañante. Le cuento a qué íbamos y, como a mí me conocía por ser asiduo cliente y porque Casares me tenía por formal, nos dice:
-Vale, entren y váyanse al final del salón sin que los note nadie. Y a usted que no se le ocurra quitarse ese abrigo.

Finalizó la función. Mi amigo Florit, con mi auxilio, arregló sus cuentas, pero no acabó aquí todo. La dichosa Marquisse tenía ganas de más fiesta. No recuerdo bien pero, entre los artistas del tablao, varios se nos unieron (con seguridad Juan Varea fue uno de ellos) y acabamos en un local portugués (El Fado de nombre) allá por la plaza de Santo Domingo. Estaban cerrando, pero reabrieron para nosotros porque la Marquisse era casi como de la casa. Juan Varea y yo a saga, pero no se me va de la memoria la triunfal entrada que hicieron en el local la tal Marquisse cogida de los brazos de Florit y de mi empijamado compañero de vivienda. La fiesta, entre fadistas y flamencos, se prolongó unas horas más y de allí nos fuimos a la cercana chocolatería/churrería de San Ginés.

¡Historias que uno ha vivido porque, si me las contaran, hasta yo mismo dudaría de que hubieran sido ciertas! Pero lo fueron.

domingo, 12 de octubre de 2014

1970, Primera Porra de Archidona

En aquel curso 1969-1970, primero en que habitábamos La Hermandad, tuve el honor y la suerte de introducir a José Luis Ortiz Nuevo en los ambientes flamencos que yo frecuentaba (Casa Gayango, Tablao Zambra, Peña El Charlot,,,), de presentarle a gente como Morente, Varea, Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Paco Valdepeñas, Perico el del Lunar, Andrés Heredia, Humberto el Paíyo, Carlos Aldana, Juanito el de las caricaturas, Paco Almazán y, cómo no, Pepe el de la Matrona. Curiosamente con el viejo se entendió muy bien desde el primer día. El mismo Pepe me contó al poco tiempo que le había caído muy bien ese amigo mío de "Medinarchidonia".

Por su parte, José Luis había logrado aglutinar en su pueblo (Archidona) un grupo de amigos con los que llegó a fundar la Peña Flamenca "Niño de Archiona". Siempre imaginativo, siempre creativo, se le ocurrió que tenía que organizar un festival para el verano siguiente. Estaban de moda nombres como el "Potaje de Utrera", la "Caracolá de Lebrija", el "Gazpacho de Morón", etcétera, y decidieron darle el nombre de ña Porra de Archidona con el fin de hacer valer ese exquisito plato, primito hermano del salmorejo cordobés, llamado "porra" tanto en Archidona como en la vecina y monumental ciudad de Antequera.  Gente culta y culturalista, José Luis y sus paisanos, deciden que haya un concurso de letras flamencas para un estilo determinado y ya en verano un concurso de cante con el mismo estilo. Se lanzan a la palestra y para la que sería la Primera Porra de Archidona eligen como estilo flamenco el de las seguriyas  Redactan las bases y publican la convocatoria del concurso de letras. Me cuenta todo esto Ortiz y me pide que forme parte del jurado. ¿Con quién más? Sale el nombre del poeta Félix Grande y del veterano Matrona, al cual podríamos llevarlo al pueblo para que entregara el premio a la vez que se le homenajearía otorgándole el título de "MAESTRO DEL CANTE".

Recuerden el día (7 de julio de 1970) en que el Matrona estuvo comiendo en La Hermandad. Esa mañana se había reunido el jurado del concurso de letras y seleccionó la Seguiriya de Oro.
Al Crusificao
por ti le resé
y avergonsaito se gorvió d'espaldas
cuando te nombré.

Hubo menciones de honor y se seleccionaron otras letras con vistas a ser publicadas. Aquí les dejo copia del acta que se redactó al efecto (Encantadora, por cierto, la firma de Pepe que no ponía sus apellidos sino su nombre artístico). El ganador  resultó ser el montillano don Luis López Vela al que yo conocía muy bien por ser uno de los fundadores (y su primer presidente) de la Peña Flamenca "El Lucero". Maestro de escuela, gran aficionado y mejor persona. Pero, ¿era en verdad don Luis coplero? Ha pasado mucho tiempo y ya podemos contar la verdad. No, don Luis no componía letras, pero sí había en Montilla un coplero muy inspirado, también fundador de la peña local, que respondía al nombre de Julio Jiménez Trenas. Como en las bases se establecía un tope para el número de letras a presentar, el bueno de Julio recurrió a cuatro o cinco de sus amigos para que pusieran sus nombres y participaran en el concurso. Uno de ellos fue don Luis y Julio, con su nombre, tuvo que conformarse con una de las menciones de honor.

Además de la Seguiriya de oro y de las tres menciones honoríficas (Rafael Checa, de Archidona, Jiménez Trenas, de Montilla, y Miguel Benítez de Castro, del Coronil) se seleccionaron 19 letras más para ser publicadas. Entre ellas están las firmas de varios de los amigos montillanos que "auxiliaron" a Jiménez Trenas, y están nombres de conocidos letristas como el malagueño Antonio Mata, el cantaor Manuel Gerena, el poeta arcense Antonio Murciano, el pontanés Márquez Cabello, el propio Ortiz Nuevo y otros. Junto a las citadas letras iba esta nota redactada por el jurado:
Las letras están publicadas tal y como fueron escritas por sus autores. El jurado es consciente de que algunas deberán ser ligeramente modificadas para poder cantarse. 


Dejamos Madrid atrás y nos vamos a Archidona. En su preciosa Plaza Ochavada, día 16 de agosto, con la presencia del Matrona y la actuación como artistas invitados de las dos figuras del momento (José Menese y Enrique Morente) iba a tener lugar el primer festival/concurso que respondía al nombre de Porra de Archidona.

A la derecha tenemos el programa de esa noche. Para el Concurso de Cante estaban anunciados Alfredo Arrebola, El Clavel, Manuel Gerena, María La Marrurra y Miguel Vargas, si bien el primero de ellos no compareció, quedándonos con tres cantaores de la Puebla de Cazalla junto a una curiosa cantaora norteamericana a la que ya conocíamos de Madrid. ¿Quiénes los juzgarían? De nuevo, Pepe el de la Matrona presidía el jurado, Félix se quedó en Madrid y su puesto lo ocupó el crítico de flamenco Agustín Gómez; yo me mantuve como tercer miembro. La cosa fue reñida, hubo un gran nivel, pero a la postre había que quedarse con un solo nombre. Fue el de Miguel Vargas. Por lo demás, Julio pudo aplaudir a su amigo don Luis cuando recogía su trofeo, Matrona fue nombrado MAESTRO y tanto Menese como Morente nos deleitaron con sus cantes. ¡Noche para el recuerdo!

Termino, invitándoles a que escuchen al recordado cantaor Miguel Vargas. Acompañado por Melchor de Marchena, en una grabación de 1969, nos hace seguiriyas, el estilo con el que ganó la Primera Porra:

sábado, 11 de octubre de 2014

1970, dos referencias para la progresía madrileña: MENESE y MORENTE

Antes de que ustedes empiecen a leerme, les invito a que repasen mi artículo ¡OLÉ! EL CANTE FLAMENCO EN LA UNIVERSIDAD. En él habrán visto un recorte con ese título aparecido en la revista Discóbolo, dedicada a temas musicales, de fecha 14 de febrero de 1970. Justo un mes después, y con firma de su director Antonio Gómez se vuelve al tema flamenco:

¡Vaya!, dirán ustedes, ¿y qué hace el nombre de Andrés Raya junto a gentes tan ilustres? Bueno, ya se sabe que en aquella época tanto José Menese como Enrique Morente estaban en el apogeo de su irrupción en el mundo universitario, a la vez que conquistaron la simpatía de la progresía madrileña, ganando nuevos adeptos para el flamenco en gentes carentes de toda afición previa. Menese y Morente se hicieron, como se dice ahora, sus referentes. Entonces, al bueno de Antonio Gómez se le ocurre entrevistarlos junto a otras personas allegados a ellos. Pero, ¡cuidado!, se hizo siguiendo el viejo dicho de "juntos, pero no revueltos". Se hicieron dos entrevistas: en una estaban José Menese, Francisco Moreno Galván y José Manuel Caballero Bonald, terna que constituía la más fiel muestra de la ortodoxia tanto flamenca como izquierdista

En el otro grupo, junto a Enrique Morente, estaba el guitarrista Perico el del Lunar compañero suyo en el tablao Zambra, el periodista Paco Almazán de la revista Triunfo y un viejo (aunque joven en edad) aficionado traído de las campiñas cordobesas, o sea, este servidor de ustedes. Esta entrevista se hizo en mi vivienda de entonces, la nombrada muchas veces en este blog como La Hermandad, y en ella Antonio Gómez tomó la foto que pongo a la derecha.

Muy a la manera de la flamencología imperante, la de Ricardo Molina y Antonio Mairena, Antonio Gómez empezaba así su trabajo:
Durante muchos años, el flamenco ha permanecido oculto, encerrado en mismo, confundido y adulterado, alimentado por un grupo de entendidos y refugiado en tabernas, barrios y cuevas. Estos antecedentes, y la existencia de un flamenco amanerado y falso, han contribuido a ir creando una extraña mitología del arte gitano,imagen que ahora, gracias a la gran actividad clarificadora de cantaores jóvenes, está desapareciendo.



:
Más abajo, indicaba las cuestiones planteadas a los entrevistados:

1) ¿A qué creen que se debe el interés que en las universidades se está sintiendo desde hace algún tiempo por el flamenco?
2) ¿Es el arte flamenco un arte muerto o tiene vitalidad suficiente para evolucionar?
3) ¿En qué sentido se debe dar o se está dando esa evolución?



Para los que tengan dificultades al leer estos recortes (por lo que pido disculpas ya que no domino bien las adecuadas técnicas), les transcribo algunas inter:venciones:

CABALLERO BONALD: Yo creo que el interés se ha trasladado de los "señoritos" a los universitarios, gracias a un interés sociológico; hay un gran interés por calar en la humanidad del cante flamenco, y este interés lo tienen los universitarios y ciertos sectores de la juventud en general.

MORENO GALVÁN: Han evolucionado ya las formas musicales; basta coger un disco antiguo para darse cuenta. Ya no se toca igual la guitarra, ni se canta igual; lo que no ha evolucionado, son las ideas de expresión, lo que se dice.

JOSÉ MENESE: En un tablao va la gente a divertirse después de cenar estupendamente. Y si se callan, como ocurre en algunos colmaos, es porque la direccción lo exige. En la universidad hay un gran respeto, una gran atención; están pendientes  de lo que dices y de cómo lo dices; aunque no entiendan tanto, tienen deseos de entender.

PEDRO EL DEL LUNAR: Efectivamente tiene que evolucionar, pero hasta ahora yo no creo que lo haya hecho. Se han venido recuperando cosas viejas, pero no se ha creado nada.

FRANCISCO ALMAZÁN: El acercamiento de Lorca y Falla, entre otros, era meramente estético; yo diría que era más bien un acercamiento al arte, pero un alejamiento a la realidad que lo sustentaba. Ahora es al contrario. Interesa tanto como las formas del arte, la realidad que hay detrás de él. Ahora bien, para que el universitario sienta como algo suyo el flamenco -cosa muy importante-, es necesario que pase por todo lo que ha pasado el pueblo andaluz, que alcance la humanidad del hombre andaluz y, sólo situándose en el mismo plano, podrá comprenderlo.

ENRIQUE MORENTE: Es verdad que el flamenco se expresa siempre en el yo: "a mí me pasa esto", "yo sufro así". Ahora bien, lo que pasa es que en estas cosas que cuenta una persona puede interesar también a muchas otras y convertirse en un canto colectivo. Por ejemplo, si uno se queja de sus amores desgraciaos, al de enfrente le pasa lo mismo.

ANDRÉS RAYA: Hay una cosa fundamental para que el público joven mantenga su interés por el flamenco. Y es que sepa reflejar la situación del momento. Durante estos años pasados, grandes cantaores que sabían muy bien lo que hacían se ha dedicado a recuperar todo lo que se había pedido en las adulteraciones sucesivas de muchos años: ritmos, estilos, etc. Ahora yo creo que ya está todo recuperado y el flamenco no puede quedarse ahí; tiene que evolucionar, saber estar a la altura de las circunstancias.

jueves, 14 de noviembre de 2013

De cómo nació la idea de fundar EDICIONES DEMÓFILO

Envío a José Luis Ortiz Nuevo, fiel testigo de lo que cuento. 

En este mi cuaderno de memorias se ha hablado mucho de La Hermandad. Quedan todavía sabrosas historias que contar pero hoy voy a dar un salto. Corría el año 1971. Salvador de Toro, que a su jornada laboral como maestro añadía su labor de estudiante en la Licenciatura de Sicología, había dejado de vivir en el viejo chalet. Gabrielito Vera había culminado su doctorado en Ciencias Matemáticas. Paco Hidalgo ya trabajaba como Ingeniero de Minas. Gutiérrez tenía empleo fijo en un Instituto de Enseñanza Media. Quien esto escribe aprobó en enero unas oposiciones (de las libres, de aquellas en las que tenías que enfrentarte a competidores de colmillo afilado) que lo convertirían en Catedrático de Matemáticas de la Escuela de Ingeniería Técnica Naval de El Ferrol, puesto al que debería incorporarse unos meses después. Total, que la continuidad de La Hermandad se presentaba imposible. 

Ortiz Nuevo, nunca habitante de la misma pero siempre visitante esporádico, se deja caer un fin de semana por Madrid y le pido que nos reunamos con Enrique Morente. Así lo hicimos en la habitual Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana. Había un cuarto asistente que no recuerdo si era Vera, Hidalgo o Gutiérrez. 
-La Hermandad se acaba, hay que crear algo que nos mantenga unidos después de la desbandá que se avecina..  
Ortiz, el imaginativo, dice:
-Yo tengo una idea. ¿Por qué no fundamos una editorial y publicamos libros sobre flamenco?
-Coño, José Luis, ¡qué buena ocurrencia!
Dice Morente:
-Lo apoyo. Creo que habrá que contar con el amigo Blas Vega.
Y añade Ortiz
-Por supuesto. La llamaríamos EDICIONES DEMÓFILO como homenaje a don Antonio Machado y Álvarez y empezaríamos por publicar su "Colección de Cantes Flamencos" de 1881. Andrés, tú eres el que tiene que aglutinarnos y tirar del carro.
Tan seguro lo dijo Ortiz y tan seguro fue el asentimiento por parte de Enrique que no pude dudar ni un momento. 
-Joder, mañana mismo me pongo con el tema. Tendré que hablar con Cobeta que seguro que nos echa una mano. 
Cobeta, don Jesús, era nuestro antiguo director en el Colegio Mayor San Juan Evangelista. Yo lo seguía teniendo como un buen padre para toda suerte de cuestiones culturales.

Así de simple, de natural, fue como surgió esta iniciativa, este homenaje al Machado padre. De su desarrollo hablaremos en otro momento.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Morente y Hernández en la Universidad (1970)

Para mi compadre Salvador de Toro

Hagamos un recordatorio: En otoño de 1969 se le sugirió a Enrique Morente, invitándolo a su lectura, que el poeta Miguel Hernández podía cantarse por flamenco. El granadino así lo entendió y a modo de ópera prima sonó su voz en el C. M. San Juan Evangelista cantando El Niño Yuntero. Siguió con la adaptación de otros poemas.

Aunque exiliados del mundo de los Colegios, la gente de La Hermandad seguíamos teniendo nuestros contactos y amistades. Varias colegialas del C. M. Isabel de España querían organizar un acto flamenco, recurrieron a nosotros y les dijimos que podíamos llevar a Enrique Morente y que, de paso, éste podría cantarnos cosas del poeta de Orihuela. Así se montó un recital en el cual el cantaor de Granada estaría acompañado a la guitarra por el hijo del cantaor Antonio Piñana, de igual nombre que su padre.

Hemos publicado recientemente el texto de presentación de dicho recital. Allí estaba en pleno la gente de La Hermandad (Salvador de Toro, Ortiz Nuevo, Gabrielito Vera, Paco Hidalgo...). Allí estaba el autor del texto, que lo leyó en su propia voz y que no era otro que este servidor de ustedes.

Enrique nos mostró que, a sus veintisiete años, era un cantaor en plena madurez, conocedor de los más exigentes moldes clásicos. Ejecutó diversos estilos y entre ellos unas peteneras con estrofas del poema "Aceituneros", tomado del libro Viento del Pueblo que Miguel Hernández publicara en 1937, en medio de aquella incivil guerra que padeció España. Vamos a oírlas en la grabación que Morente hizo un año después, acompañado en esta ocasión por Perico el del Lunar.


Hubo más cosas del poeta alicantino. En medio de unos cantes por alegrías, apareció esta estrofa
 La  juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.
sacada del poema "Llamo a la juventud" del libro antes citado. Curiosamente, este tema no lo mantuvo Morente en su repertorio posterior, cosa que sí hizo con los otros versos hernandianos a los que puso música en aquella época. Más curiosidades: en estas mismas alegrías Enrique alteró una sola palabra en una letra clásica para que ésta cambiase totalmente su sentido:
Yo pegué un tiro al aire,
cayó en la arena,
confianza contigo
no hay quien la tenga.
El granadino cantó así el tercer verso
confianza con Paco
Poca gente de entre el publicó captó quién era aquel Paco del que había que desconfiar. Acabado el acto se lo comenté a Enrique advirtiéndole de que se había expuesto demasiado. Él, con su ironía (yo diría socarronería) habitual me dice:
- Anda, ¿qué yo he cantao eso?, pues no me he dao ni cuenta.

En la presentación yo había invitado al público a que hubiese un coloquio tras el recital. Así fue y se prolongó bastante. Se habló de todo lo humano y hasta de lo divino. ¡Eran tantas las ganas que teníamos de expresarnos libremente...!

lunes, 25 de febrero de 2013

Dos pal Matrona, ninguna pá mí

En mi anterior entrada coloqué una foto de 1970 en la que aparecía don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona, sentado en el patio del viejo chalet de La Hermandad. Ahí va otra del mismo día.


Pepe, Félix Grande y yo habíamos hecho esa mañana las funciones de jurado para un concurso de letras flamencas del que hablaré en otra ocasión. Llegó la hora de comer y observamos que la despensa y la nevera, como casi siempre, andaban escasas. Más ese día en que, además de los habituales seis o siete habitantes de la casa, se nos habían agregado bastantes amigos más. Sacamos cuanto pudimos para tapear y como remate iban unos chuletones. Los teníamos de ternera y los teníamos de cerdo. Los contamos y, entre unos y otros,  había justamente uno para cada uno de los presentes. Le digo a mi compadre Salvador:
-Voy a preguntarle a Pepe qué clase de carne prefiere.
Lo hago y entonces el cantaor me contesta:
-¿Chuletas de ternera y chuletas de cerdo? Pues yo una de cá clase.
¿Cómo no?, le dimos gusto al Matrona del que ya sabíamos, por nuestras correrías con él por las tabernas de Madrid, que se comía y se bebía todo lo que se le pusiera delante. El que se quedó ese día compuesto y sin chuleta que llevarse a la boca fui yo.

domingo, 24 de febrero de 2013

La Copla Flamenca y el Formalismo Ruso



Otoño de 1985. Luis de Córdoba (patrocinador) y los organizadores (Peña Flamenca de Córdoba y Virgilio Marquez, Editor) convocan de nuevo el Premio de Ensayo GONZÄLEZ CLIMENT.




En la siguiente primavera el jurado del que formaba parte el Catedrático de Lengua en la Universidad de Córdoba don Luis Sánchez Corral (q.e,p.d.) además de cuatro conocidos de mis lectores (Antonio Povedano, Agustín Gómez, Luis de Córdoba y Andrés Raya), junto a Juan Ramón Martínez que actuaba como secretario, con voz pero sin voto, dictaminó el premio. Si el título del anterior resultó sorpresivo, no lo fue menos el de 1986:
La Copla Flamenca a la luz de las Teorías Métricas de los Formalistas Rusos.
Si el primero vino de la pluma de un experto en Musicología, el segundo lo hizo de un especialista en Literatura, Catedrático de Instituto: Francisco Gutiérrez Carbajo, viejo conocido mío de la época del C. M. San Juan Evangelista y de su apéndice, tantas veces mentado en este blog, el chalet "La Hermandad".


De nuevo con cubierta de Jacinto Lara, este ensayo se publicó en 1987 como número 2 de la "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos". El prólogo llevaba mi firma y en él incluí la foto de abajo, tomada en "La Hermandad" en 1970, donde el autor aparece junto al venerable Pepe el de la Matrona.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diciembre de 1969: "El Niño Yuntero" sonó en el San Juan

El pasado 5 de junio les contaba que en noviembre de 1969 la gente de La Hermandad, ante la sospecha de que algunos de sus poemas pudieran cantarse por flamenco, habíamos regalado a Enrique Morente dos o tres libros de Miguel Hernández. El granadino captó enseguida y por sí solo esta posibilidad y a los muy pocos días me comentaba que estaba musicando "Las Nanas de la Cebolla", "El Niño Yuntero" y otros poemas del poeta de Orihuela.

Aunque éramos unos exiliados del C. M. San Juan Evangelista, manteníamos amigos y contactos en el mismo. Allí, los sábados por la tarde se celebraban tertulias y se me ocurrió que podrían invitar a Morente para participar en ellas. Me dijeron que sí, pero que tendría que compartir sesión con la poetisa Gloria Fuertes y que yo tendría que ser el moderador ese día. No recuerdo la fecha exacta aunque sí que fue sobre diciembre de 1969. La sala repleta de colegiales, todos mis amigos de La Hermandad presentes y Gloria, con su gracia, con su chispa, tomaba la palabra una vez y otra para contarnos sus historias y recitarnos sus poemas.


El reloj corría y no tuve más remedio que frenar un poquito a la buena de Gloria, recordándole que había otro invitado. Entró entonces en liza el cantaor de Graná. Se habló de tó y, en especial, de que el flamenco precisaba renovación. En su música y en sus textos. Salió a relucir el nombre de Miguel Hernández y Morente dijo que ya tenía cosas. Se le pidió una muestra y Enrique lo hizo con dos malagueñas y un verdial tomando las letras del poema "El niño yuntero",.

Fue la primera que en el San Juan, en su Sala de Música, sonó una voz flamenca en directo y fue la primera que lo hicieron por flamenco y para toda España los textos del poeta alicantino.

Dos años después publicó un disco con cantes del poeta. Del mismo tomamos el cante por malagueñas al que antes hemos aludido.

domingo, 5 de agosto de 2012

La Hermandad. Cantes de protesta

Ya en otra ocasión (30 de junio de 2011) cedí mi palabra al buen amigo Humberto Wilkes, guitarrista holandés conocido como Payo Humberto, hoy establecido en los Estados Unidos. Desde allí nos manda vídeos y hoy quiero que ustedes vean uno. Va referido a la época de La Hermandad y el primer acercamiento de Morente a la Universidad. También toca Humberto el tema de los cantes de protesta, sobre el cual yo me extenderé otro día. Disfruten, sobre todo con el cante final que nuestro amigo nos trae en la voz de Enrique.

martes, 5 de junio de 2012

Morente leyendo a Hernández

Otoño de 1969. Debió de ser un fin de semana porque Ortiz Nuevo se encontraba entre nosotros en La Hermandad. Unos días antes yo había comprado, allí donde Pepe El Culturas, los dos libros del poeta Miguel Hernández que aparecen a la derecha. Le contaba a Ortiz, en presencia de Paco Gutiérrez porque éste se apuntaba a todas, que me había entretenido en subrayar algunas estrofas que bien podían cantarse como flamenco. Era pura intuición y, además, por aquellas fechas yo ignoraba que Hernández había sido aficionado y había tenido vivencias flamencas (véase mi artículo Miguel Hernández y El Niño de Fernán Núñez).
-¿Y si se lo comentamos a Enrique Morente?
Aquella misma noche nos fuimos en busca de Pepe el librero y le encargamos estos dos mismos libros y alguno más del poeta de Orihuela. Ya con ellos telefoneo al cantaor:
-Enrique, nos vemos en la Cervecería Alemana que vamos a llevarte un regalillo.
El día de la cita, le damos los libros con este escueto comentario:
-Sabemos que te gusta leer y esto seguro que te va a agradar.
Pasó muy poco tiempo y Enrique me llama:
-Andrés, que esto es mu bonico. Además, ¿sabes?, cuando leo algunos poemas hasta los cantiñeo como si fueran letras flamencas.
La semilla estaba echada y parece que germinaba. Todo transcurrió muy de prisa pero, como me gusta hacer artículos breves, ya seguiremos otro día.

martes, 22 de mayo de 2012

Tocino frito a media noche




A la espalda del patio de "La Hermandad" había como un pequeño apartamento (servicio, cocina y un par de habitaciones) que llamábamos "La casa del guarda". Una época me dio por dormir en ella y he aquí que una noche (serían las dos o las tres) me despiertan desde la ventana. Era Luis Florit, "El Portero del Infierno", al que me faltó tiempo para mandarlo a paseo. Pero se oían otras voces hasta que distingo:



- Andrés, que soy yo, Rafael Romero, que venimos de Zambra a hacerte una visita.
De perdío al río, me levanté y me los encuentro a los dos en el patio junto a Perico del Lunar.
- Ná, tomamos una copita y nos vamos.
Como siempre teníamos vino tinto, por ahí no había problema pero al rato dice el de Castellón:
- Alguna tapilla tendrás, ¿no?
Con el ruido se había despertado mi compadre Salvador de Toro que se incorporó a la reunión. Como él era el experto en cocina, le consulto y me dice:
- Que no hay ná, que la nevera está vacía. ¿No te acuerdas que mañana nos tocaba compra? Lo único que hay es un taco de tocino y un pedazo de pan. Espera, que voy a hacer unos torreznos.
Así fue. Troceó el tocino, lo puso a freír y ¡plato servido! Plato que al momento quedó como una patena de limpio.
- Está bueno esto, decía Rafael con el asentimiento de los otros dos visitantes.
Charlamos un rato hasta que el de Andújar le pidió a Luis que los llevara a sus casas. Por mi parte, mientras volvía a domirme, me acordé que en algún lado había leído aquello de que "los flamencos no comen". Aquella noche, cuando menos, el dicho se hizo realidad.

martes, 15 de mayo de 2012

De cómo nació "La Hermandad"

Instalados desde septiembre de 1969 en nuestra nueva vivienda de Levante, 28, hay que decir que ésta se convirtió en polo de atracción para muchos de los excolegiales del San Juan, empezando por el que había sido nuestro director, don Jesús Cobeta, que nos visitaba con frecuencia y que, en su afán culturalista, nos decía que podíamos aprovechar la casa hasta para hacer pequeñas representaciones teatrales. Otros se nos convirtieron en "medio pensionistas", como era el caso de José Luis Ortiz Nuevo, detenido entonces por sus actividades políticas anti-régimen y que había logrado que le cambiasen la cárcel por una residencia siquiátrica en la que le permitían salir los fines de semana, días en que vivía con nosotros.  Otro asiduo era Luis Florit, castellonense y estudiante de Económicas, amante del jazz pero que se había aficionado al flamenco,  juerguista empedernido al que el cantaor Rafael Romero bautizó como "El Portero del Infierno".

Yo seguía siendo visitante asiduo del tablao Zambra. Conmigo se hicieron clientes del mismo casi todos los habitantes y visitantes del chalet. Muchos domingos, día en que los artistas descansaban, organizábamos comidas a las que solían acudir el nombrado Rafael Romero pero también Juan Varea, Perico el del Lunar (Hijo) y Enrique Morente, junto al periodista Paco Almazán, que escribía sobre flamenco en la revista "Triunfo", y el dibujante sevillano Juanito Martínez que vivía de hacer caricaturas.  No exagero si afirmo que todos ellos se encontraban a gusto en nuestra casa. Tanto que Morente empezó a nombrarla como La Hermandad y con ese remoquete se quedó.

Se me agolpan los recuerdos, pero quisiera hacer un esfuerzo por dosificarlos. Ocasión habrá de volver a ellos. Les dejo con un cante por tonás que había grabado Rafael Romero en el año 1957:



sábado, 5 de mayo de 2012

Con la música a otro lao

A mi compadre Salvador de Torro Ariza.

Después de tres años viviendo allí, en julio de 1969 (véase mi artículo Primera crisis en el San Juan Evangelista) abandoné el colegio mayor. ¿Cuál sería mi nueva residencia? A través de la novia de Tito conseguí que un pariente suyo nos alquilara un viejo chalet en la Colonia de la Paz del antiguo pueblo de Chamartín, muy cerca de la actual estación del mismo nombre y en zona limítrofe con el famoso colegio de los jesuítas. Calle Levante, número 28. Pequeño jardín, vivienda en dos plantas, patio posterior con unas habitaciones al fondo a las que llamaban "la casa del guarda".

Allí fui a parar con mi querido amigo y paisano Salvador de Toro Ariza, maestro en ejercicio y estudiante entonces de la recién creada Licenciatura en Sicología. También, desde el primer día, se estableció en la casa otro represaliado del San Juan: Francisco Gutiérrez Carbajo, cacereño que se había licenciado en Filosofía. Como disponíamos de bastantes habitaciones, se fueron incorporando otros que también procedían del Colegio Mayor: el matemático murciano Gabriel Vera Boti y los Ingenieros de Minas Paco Hidalgo Aznar, de Llerena (Badajoz), el aragonés José Mari Lanaja del Busto y el pamplonica Manolo Arana Oroquieta, además de otros que no reseño porque sólo vivieron allí temporadas cortas. Aquella pequeña sucursal de exiliados del San Juan funcionaba en plan de "comuna" y en tan buena armonía que en los dos años en que duró la experiencia no hubo entre nosotros ningún atisbo de desavenencia.

En el traslado ocurrió aquello que cantábamos en mi pueblo cuando niños: Vámonos de aquí, con la música a otro lao, vámonos de aquí, que aquí nos han espachao. Gabrielito Vera con su magnetófono Grundig y yo con mi tocadiscos. Clásica, jazz, pero, sobre todo, flamenco. Instalados los cacharros en el salón estaban a disposición de todos y prácticamente estaban sonando a todas horas. Por ejemplo, recién salida al mercado, no nos cansábamos de oír esta grabación con la que les dejo hasta otro ratillo:

sábado, 26 de noviembre de 2011

El fino oído de Varea y Morente

Para Paco Hidalgo con mi siempre renovado agradecimiento.

Es sabido que don Manuel Yerga Lancharro, aquel "quijote" nacido en Extremadura, llegó a acumular una importantísima colección de grabaciones flamencas en discos de pizarra. A finales de 1969 acudió a Llerena porque en la casa de mi entrañable Paco Hidalgo Aznar guardaban bastantes placas que había comprado el abuelo Hidalgo. Las pidió y Paco le puso como condición que les dejara una copia en cinta magnetofónica. Así fue y mi amigo me la trajo como regalo de Reyes en enero de 1970. Aún la conservo aunque no hay manera de oírla porque perdí hace tiempo mi reproductor de aquellas viejas cintas en forma de rollo.

Vivíamos con otros amigos en "La Hermandad". Yo ponía la cinta una y otra vez pero no lograba enterarme de nada: la grabación era defectuosa y estaba repleta de ruidos. Pero he aquí que un domingo de aquellos teníamos como visitantes en la casa a Juan Varea y a Enrique Morente. Les comento lo de la cinta y de inmediato me dicen que quieren oírla. Les advierto de que no estaba en muy buen estado, pero mi sorpresa vino cuando al reproducirla le oigo a Varea:
-Fíjate, Enrique, fíjate bien qué cosas le hace a la siguiriya. Mira este detalle...
Lo que se estaba oyendo era un cante por siguiriya de Manuel Molina interpretado por don Antonio Chacón.

El oído de auténticos músicos del veterano Varea y del joven Morente, les permitía abstraer en el sentido que solemos usar los matemáticos: prescindir de lo supérfluo (los ruidos) y quedarse con lo fundamental (la melodía). Ese día me dieron una auténtica lección.

Morente, como todos saben, siguió estudiando al maestro de Jerez y como fruto grabó en 1977, con Pepe Habichuela a la guitarra, su "Homenaje a Antonio Chacón". En este disco estaba la antes nombrada siguiriya de Manuel Molina. Con ella les dejo:

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los primos portugueses de Paco Valdepeñas

Según el calendario católico, hoy es el Día de los Difuntos, día de duelo para todos los que hemos perdido seres queridos. En consonancia con la fecha, se me viene a la memoria, y se las voy a contar a ustedes, una historieta que viví hace muchos años.


Durante los cursos académicos 1969-70 y 1970-71, yo vivía en un viejo chalecillo (La Hermandad) cerca de la madrileña estación de Chamartín. Fueron dos años de mucha vivencia flamenca como tendré ocasión de ir contando otros días. Invitado frecuente en aquella casa era el flamenquísimo Paco Valdepeñas. Tanto que solía acudir a ella siempre que pasaba cerca del barrio. Un día tocan el timbre, abro y me encuentro a Paco con tres personajes vestidos de negro.
- Andrés, que vengo de la estación y he querío saludarte. Estos son mis primos, gitanos de Portugal.
Paco y yo no parábamos de hablar y sus parientes, tal que fueran convidaos de piedra, ni abrían la boca. En un momento, me voy pá el tocadiscos porque quería saber la opinión de Paco sobre un cante de Matrona, el viejo. Fue empezar la música y los portugueses se ponen de pie con aire de despedirse. Paco interviene de inmediato:
- Perdona, es que no te lo he advertío, pero mis primos están de luto y, claro, no pueden oír música.