Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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domingo, 29 de noviembre de 2020

Cuatrocientas mil pesetas del año 1955

¿Te imaginas que un amigo pudiente te da dinero para que compres dos décimos de lotería y que te regale uno de ellos simplemente por hacerle el encargo? ¿Te imaginas que además toca el Gordo en el número adquirido?  ¡Ya es suerte y como tal ocurrió el 5 de enero de 1955 en el sorteo llamado del Niño!

Antonio Mairena fue el comprador y su amigo Rafael Tristán, empresario de materiales de construcción, quien puso la pasta.  En la administración número 13 de Sevilla, Antonio adquirió el número 45.531, el mismo que fue premiado. Cuatrocientas mil pesetas por décimo, cantidad que en aquellos años te sacaban de pobre, como suele decirse coloquialmente. La verdad es que nuestro cantaor las empleó muy bien y siguió sacándole rentabilidad en el resto de su vida. Seguía de cantaor (¿cómo no en un hombre de su desmedida afición?), pero con la tranquilidad de que no necesitaba del cante para vivir.

Para mí, hubo un segundo golpe de suerte para Antonio Cruz García y fue la amistad que adquirió años después con el poeta de La Puente don Ricardo Molina. Los materialistas pensarán que el primer golpe fue más importante, pero muchos pensamos que del segundo se derivó una nueva vida para un grandísimo cantaor que hasta entonces era un desconocido de la afición popular.

Les dejo una foto de aquellos años y una nota de prensa en la que se da cuenta de la suerte del maestro don Antonio Mairena.
 

  

domingo, 8 de septiembre de 2019

MARÍA LA MARRURRA, la cantaora americana que yo conocí

En Jacksonville (Florida, Estados Unidos de América) nació en el año 1942 una niña de nombre Moreen Silver. En su época universitaria conoció a Chris Carnes, quien había aprendido y tocaba la guitarra flamenca. Se ennovian y Chris, a la vez que el corazón, le entregó su pasión por Flamenco, la cual prendió de tal forma en Moreen que se quedó con ella para el resto de su días. Juntos estudiaron, profundizando Chris en la guitarra y Moreen en el cante, tomando contacto con la compañía de Carmen Amaya. Ya casados, deciden viajar a España en 1968 y se establecen en Morón de la Frontera (Sevilla) y tratan con personajes como Joselero, Diego del Gastor, Juan Talega o Antonio Mairena. Llegan a tener, entonces, la oportunidad de pisar algún escenario. Concretamente en Utrera, Moreen, que ya había castellanizado su nombre y respondía por María, ejecutó las seguiriyas de Diego El Marrurro y la gitanería local dio en bautizarla como María La Marrurra, nombre con el que se la conoció desde aquel día hasta hoy.

Después de un tiempo en nuestra patria, Chris Carnes retorna a Estados Unidos, pero María no lo acompaña y se afinca en Madrid adquiriendo un piso en el céntrico barrio de Chamberí. Se acomoda enseguida en el mundillo flamenco de la capital y allí fue donde yo la conocí y traté. Me refiero al bienio 1970-1971, cuando María andurrea por la Peña El Charlot, la Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana, por Casa Gayango, los Tablaos, o sea, los mismos lugares donde nos veíamos el periodista Paco Almazán, Juanito Martínez el de las caricaturas, Alvarito el hijo del Gobernador Civil de Toledo, Matrona, Morente, Juanele de Jerez, Miguel Vargas, Curro Lucena, etc., añadiendo a mis amigos y compañeros de La Hermandad. En especial, María hizo muy buena amistad con el gran cantaor Rafael Romero. A Madrid llegó con el cante ya aprendío y cuando cantaba no se andaba con chiquitas sino que directamente se iba a las tonás, a las seguiriyas, a las soleares, sin que al escucharla nadie pensara que estaba cantando una mujer norteamericana. ¡María sonaba flamenca! 

En el verano de 1970 participó en un Concurso de Cante, compitiendo con Diego Clavel, Manuel Gerena y Miguel Vargas, ante un jurado formado por Pepe el de la Matrona, Agustín Gómez y Andrés Raya(1). Al año siguiente grabó un L. P. para la firma MoviePlay, acompañada por Melchor de Marchena, siendo muy bien jaleada entre otros por el cantaor Rafael Romero. Su contenido era
Seguiriyas, Bulerías de Triana, Fandangos, Martinetes, Fandangos del Gloria, Farruca, Soleares, Bulerías por Soleá, Tangos
firmando don Antonio Mairena como autor único 4 de los de los 9 temas y otros 2 como partícipe(2).

En 1972, la entrevistó Paco Almazán para la revista Triunfo y en 1973 Velázquez Gaztelu la llevó a Rito y Geografía del Cante Flamenco, cuando yo vivía fuera de Madrid. Después pasaron muchas cosas, alguna muy desagradable para María, de las que prefiero no hablar por carecer de información directa. Vayamos, pues, a escuchar algunos cortes del disco


1) Bulerías por Soleá (Cuando tú me eches de menos)

2) Seguiriyas (Grandes eran mis penas)

3) Fandangos (Yo quisiera conseguir)

4) Soleares (Hasta la fe del bautismo)


(1) Véase información de ese concurso en este enlace
1970, Primera Porra de Archidona

(2) No deja de ser curioso que muchos cantaores, Antonio Mairena en este caso, firmen como autores músicas que se saben populares lo mismo que letras que figuran en viejos cancioneros. Claro, si ponen "Popular" nadie va cobrar por ello en SGAE y muchos dirán que más vale recoger algo ligado a su trabajo antes de que, como se dice, se lo lleve el diablo.

jueves, 5 de septiembre de 2019

36 años se cumplen del fallecimiento de ANTONIO MAIRENA



Antonio Cruz García (Antonio Mairena) nació en Mairena del Alcor (Sevilla) el día 7 de septiembre de 1909. Próximo a cumplir los 74 años, murió en Sevilla el 5 de septiembre de 1983. Personalmente me enteré de tan triste noticia cuando, al día siguiente, leí la primera página del diario El País. En páginas interiores el periódico informaba ampliamente, como lo hizo casi toda la prensa nacional, de la pérdida del último maestro del Cante Flamenco. Desde entonces, mucho se ha escrito y estudiado en torno a su figura. Treinta y séis años después, los aficionados seguimos debatiendo en torno a su obra, señal inequívoca de que para todos nosotros don Antonio sigue vivo. 

No voy a darles noticia alguna de Mairena ni voy a provocar ninguna conversación. Mi manera de honrar al maestro es darle la voz, o sea, escuchar sus cantes. A eso vamos:


01) Fandangos (Que huele a flor de romero), año 1943, con Esteban de Sanlúcar:

02) Bulerías (A la vela, la vela), año 1950, con Paco Aguilera:


03) Soleares (La tierra con ser la tierra), año 1950, con Paco Aguilera:

04) Seguirillas (El luto que llevo), año 1958, con Manuel Morao:

05) Cantiñas (No le quites los hilvanes), año 1958, con Paco Aguilera:


06) Cabales de Silverio (De la huerta de Murcia), año 1960, con Manuel Morao:

07) El Polo (Yo no te obligo gitana), año 1960, con Manuel Morao:


08) Tientos (Aunque vengas de rodillas), año 1963, con Melchor de Marchena:


09) Verdiales (Y me contestó al momento), año 1964, con Melchor de Marchena:


10) Granadinas (A mí me lo pareciste), año 1964, con Melchor de Marchena:


11) Malagueña del Mellizo (Vente conmigo al molino), año 1964, con Melchor de Marchena:


12) Tarantos (El día que yo me embarqué), año de 1964, con Melchor de Marchena:


13) Serranas (De la sierra de Ronda), año 1965, con Melchor de Marchena:


14) Garrotín (Eres doctora), año 1969, con Melchor de Marchena:


15) Cartagenera (Acaba penita acaba), año 1970, con Melchor de Marchena:



(Nota: En la anterior selección hemos procurado elegir grabaciones de Antonio Mairena menos conocidas del gran público, incluyendo estilos flamencos poco habituales en el maestro para resaltar así su cualidad de cantaor general. Córdoba, 5 de septiembre de 2019) 

miércoles, 27 de marzo de 2019

De la modernidad postiza: una malagueña de ROCÍO MÁRQUEZ

Ando algo nerviosillo porque esta tarde voy como entrevistado al cilclo Maestrías que se está celebrando  en el Centro Flamenco Fosforito de esta Córdoba de mis entrañas. Buscando actividad, me entretengo en escudriñar tanto por las nubes como por los subterráneos virtuales y me encuentro con un programa de nombre Aquí hay duende que mantiene la periodista Eva Carrasco en el CMM que debe de ser un canal de radio de la vecina Castilla La Mancha. Suele ir como invitada a ese programa la periodista sevillana Sara Arguijo, habitual en los mentideros tanto hablados como escritos del Flamenco. ¿Cómo no?, Sara habla del disco del mes, o sea, de Visto en El Jueves de Rocío Márquez. Alabanzas, más alabanzas para esta cantaora que, según Sara, guarda similitudes con Pepe Marchena (¿?) y de pronto nos presenta una joyita, un cante que dice que la de Huelva encontró en una cassette comprada en el mercadillo sevillano, un cante que hacía Antonio Mairena y que Juan Manuel Suárez Canito (el guitarrista) ha arreglado para hacerlo muy actual. Me voy a mi fonoteca, busco ese cante y aquí lo tienen ustedes:



¡Vaya, pues sí!, esa malagueña está incluida en una cassette de título Reyes del Cante que grabó en 1973 don Antonio Mairena junto a Melchor de Marchena. Lo raro es que una estudiosa como la señora Márquez haya tardado tanto en toparse con ella pues la discografía de Mairena debiera de ser de obligado conocimiento y estudio para todo el que pretenda ser algo en el Flamenco. ¿Qué les parece a ustedes si escuchamos al maestro?



¿Y ahora qué? Ni joyas, ni actualizaciones. Lo de Rocío Márquez es para mí simple modernidad postiza. ¡Ea que a gusto me he quedado diciéndolo! Hasta otra que yo voy a pensar en el acto que me espera esta tarde. 

miércoles, 13 de febrero de 2019

ANTONIO MAIRENA en la Antología del Cante Flamenco y Cante Gitano


Buscando algo que no logré encontrar, me topé de pronto con la cubierta de un disquito de vinilo de los de 45 r.p.m., de la firma Columbia y publicado en 1959. Dos cantes de Manuel Centeno y uno de Antonio Mairena que yo había comprado en mi época de estudiante universitario. Como en aquel tiempo tenía pocos discos, los escuchaba muchas veces. Más aún éste porque la verdad es que me gustaba muchísimo y me llamaba la atención la complementariedad de dos voces, flamenquísimas ambas pero de ecos muy diferentes. Exquisitas las dos malagueñas de Centeno, densas y dramáticas las seguiriyas de Mairena siguiendo los estilos de El Marrurro y de Curro Dulce.


Más adelante supe que este disquito era uno de los avances del álbum Antología del Cante Flamenco y Cante Gitano, la cual adquirí bastantes años después cuando mi economía personal empezaba a consentirme mayores caprichos. De esa Antología ya se ha hablado varias veces en este diario y les he ofrecido a ustedes algunas grabaciones de la misma(*). Hoy vamos a detenernos en la aportación de quien fue su director: Antonio Mairena. El maestro nos canta

Saeta gitana, La Caña, El Polo, Mirabrás, Seguiriyas cabales de Silverio, Liviana, serranas y seguiriya, Seguiriyas de El Marrurro y Curro Dulce, Debla y Tonás(**) 

y yo, para terminar, les invito a ustedes a que escuchen algunos de estos registros:

1) El Polo y Soleá (Yo no te obligo gitana, Ni Veracuz es vera cruz), con Manuel Moreno


2) La Caña y Soleá (El pensamiento me anima, Compañera de mi alma), con Manuel Moreno


3) Liviana, Serranas y Seguiriya (A la Sierra Morena, Esta gitana me está poniendo, Doblen las campanas), con Melchor de Marchena

4) Seguiriyas cabales de Silverio (De la huerta de Murcia, Ábrase la tierra), con Manuel Moreno

5) Seguiriyas de El Marrurro y Curro Dulce (Si esta pena mía, Yo salí de la Breña), con Melchor de Marchena


(*) Pueden consultar los siguientes enlaces:
2018-01-18: Manuel Centeno

(**) Nosotros hemos publicado anteriormente tanto la saeta como el mirabrás. La primera la pueden escuchar con este enlace
El cante del Mirabrás, junto a versiones de otros cantaores, pueden encontrarlo en

viernes, 18 de enero de 2019

Últimas grabaciones de MANUEL CENTENO



Es conocido que la marca Columbia publicó en 1960 una Antología del Cante Flamenco y Cante Gitano. Su filosofía (una miajita tendenciosa por aquello de separar en bloques disjuntos lo de cante flamenco y cante gitano) era la entonces defendida por el director, además de intérprete principal, de la misma. Me refiero, está claro, al maestro don Antonio Cruz García, Antonio Mairena.


En este mi cuadernillo de memorias me he referido cuatro veces a esta antología y ha sido precisamente para comentar la presencia de las cuatro mujeres que intervinieron en ella. Para los que estén interesados, les coloco aquí los respectivos enlaces:

Hoy me he acordado de un cantaor no gitano de los que participaron en la Antología. Me refiero a Manuel Jiménez Centeno (Sevilla, 11-10-1885; Cartagena,14-08-1961), de nombre artístico Manuel Centeno. Muy afamado como saetero de la escuela sevillana, visitó en muchas ocasiones los estudios de grabación desde que en 1922 dejara una buena serie de placas junto al legendario guitarrista Manolo de Huelva. Conocedor y divulgador de las creaciones de don Antonio Chacón, se le tenía por un experto en los llamados Cantes de Levante, razones por las cuales, con muy buen ojo, Antonio Mairena contara con él. 

Dejando de lado su saeta sevillana(*), éstos fueron los cantes que interpretó:

Cartagenera (Porque olvidarte quería), con la guitarra de Manuel Morao

Malagueña de Chacón (Serrana y no has comprendío), con la guitarra de Manuel Morao


Malagueñas de Juan Breva (Creyendo que ya eras buena), con la guitarra de Manuel Morao

Caracoles (Cómo reluce), con la guitarra de Juan Morao


(*) Si quieren oírla, pulsen aquí.

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA NIÑA DE LOS PEINES también cantaba "por granadinas"

Carta abierta a don ANTONIO ZOIDO NARANJO, Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Tengo la sana costumbre de no tutear a las personas que desconozco o que no haya tratado personalmente, pero contigo, Antonio Zoido, voy a hacer la excepción. Nuestros pasados han tenido algunos caminos medio paralelos, ambos somos veteranos aficionados al Flamenco, y, además, la edad manda: tú naciste en Monesterio (Badajoz) en el año 1944 y yo lo hice Fernán Núñez (Córdoba) en el 1943. Es decir, soy el mayor entre los dos.

Tenía idea de ti y de tu actividad política y literaria, sabía que, aunque no sevillano, eras uno de esos sevillitas que se adhirieron al todopoderoso Psoe-A. Por eso tu nombre no me era desconocido cuando, tras descabezar al nonato Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, mi otrora conocido y amigo José Luis Ortiz Nuevo, apareció en prensa que serías tú el Director de esta edición. Te seré sincero y te contaré lo que pensé al saber la noticia:

-Ná, un hombre del aparato, mayor de edad y seguramente manejable por el Concejal de Cultura Antonio Muñoz y por el cerebro gris, ya ubicado en los entresijos decisorios del cotarro, como el artista onubense Pedro G. Romero

Mis sospechas aumentaron cuando vi que en la programación aparecían dos figuras ajenas al mundillo Flamenco: Francisco Contreras Molina (Niño de Elche) y Rosalía Vila Tobella (Rosalía). A lo peor me equivoco pero no me cuadraba mucho que tú hubieras elegido a estos personajes porque yo a todos los sevillitas-sociatas-flamencos los hacía seguidores de la ortodoxia mairenista y pensaba que sus cantaores modelos eran Antonio Mairena, Juan El Lebrijano o José Menese.

Bueno, luego ha llegado hasta mí una entrevista que te hace Charo Ramos para Diario de Sevilla, publicada ayer mismo. Quizás ya fueras admirador de la barcelonesa y del de Elche, porque entre tus respuestas encuentro estas palabras:

Rosalía está en la cresta de la ola y sabíamos que iba a arrasar, que podíamos haberla programado en Fibes o en el Maestranza y hubiera llenado, pero no hemos querido hacer excepciones con ella. Una debutante en la Bienal tiene que ganarse su sitio. Sin representar el estilo que más me gusta, ella ha logrado algo muy importante: ha desbarroquizado el flamenco. Canta de un modo más claro, ha aligerado los cánones, en la línea de lo que hicieron en su día La Niña de los Peines y la casa de los Pinini, donde las mujeres cantaban por soleá con menos molduras. Y Rosalía sabe hacer prender las polémicas en boga para reivindicar su arte, al igual que el Niño de Elche, cuyo concierto heterodoxo espero con gran interés.

¡Vaya, esto parece una conversión a lo Pablo de Tarso! Pones a Rosalía a la altura de La Niña de los Peines y (supongo que te refieres a ellas) a las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera. ¿No te has pasado, amigo Zoido?, ¿qué cantes fueron "desbarroquizados" por estas tres monumentales cantaoras?, ¿quiénes los habían barroquizado: Silverio, Mercedes la Serneta, La Andonda, Enrique el Mellizo, Frijones de Jerez, La Roezna, Juaniquí de Lebrija o Joaquín el de la Paula? No, aqui hay algo que se te ha ido de la lengua. O, al menos yo, no comparto tu extraña teoría.

Pero bueno, a nuestra edad ya sabemos que nuestras palabras a veces nos encarcelan. Porque no es solamente que pongas a estos dos exóticos personajes en un sitio que no es para ellos, tal como sucede con la Bienal de Flamenco de Sevilla. Voy a ser bien pensado y voy a admitir que esos contratos estaban ya cerrados cuando se acordaron de ti. Pero es que sigo leyendo y te veo muy optimista con el presente cuando afirmas esto:

Ésta es la época de oro del flamenco sin ambages. Antes encontrabas a Mairena que tocaba todos los palos pero no había tanta gente así. La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína. Ahora hay gente muy completa y que todo lo hace bien, más allá de que tengan momentos más o menos creativos, de que aparezca o no el duende, porque eso ya lo dijo San Juan en el Apocalipsis, que el espíritu sopla donde quiere.

¡Por Dios Santo, Antonio! Es cierto que Antonio Mairena era completísimo en tonás, seguiriyas y soleares, también que conocía muchos y buenos cantes por bulerías y por tangos. Incluso te admitiría que conocía otros géneros de cante, pero ni era largo en ellos ni destacó en su ejecución. En lo suyo era el mejor, pero lo suyo no era, ni mucho menos, todo el Flamenco.

Un error más que cargo a tu cuenta y ahora viene el final: Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, sí fue completísima, conocía todo género de cante, todo lo grabó y en todo fue la number one. ¿Cómo se te ocurrió decir eso de que La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína?  Espero que algún amigo común te haga llegar este escrito y que cuando estés en este punto escuches unas grabaciones de mi colección a ti dedicadas:


La Niña de los Peines-Niño Ricardo, 1927 (Media granaína, Engarzá en oro y marfil)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Media granaína, De cuestiones del querer)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Granadinas, En la cruz alta del barrio)



Nota 1: La copla Engarzá en oro y marfil volvió a grabarla Pastora en 1929 acompañada por Manolo Badajoz. La grabada con Montoya, De cuestiones del querer, no es frecuente en los repertorios de las medias granadinas.

Nota 2: Pastora conocía perfectamente lo que había dicho don Antonio Chacón de que su creación por granadinas debía de llamarse media granadina porque la granadina auténtica es la que cantaba el pueblo. Por eso, en la tercera grabación que hemos puesto, usó el rótulo de Granadinas para lo que hoy suelen llamarse fandangos de Fraquito Yerbabuena o simplemente fandangos de Graná.

martes, 8 de mayo de 2018

Pidiendo guerra con un delantal

¿Existe un cancionero propiamente Flamenco? Parece que sí, si bien debe ser bastante restringido ya que en un porcentaje alto de nuestras letras encontramos equivalentes en otros folk-lores nacionales o peninsulares. En este mi cuadernillo han aparecido letras canarias, gallegas, santanderinas, portuguesas, etc., que tienen su versión flamenca. Hoy me voy a entretener en un ejemplo, pero para empezar debemos oír unos tangos trianeros de Antonio Mairena.



Ya han oído ustedes en una de las letras del maestro:

Guerra, guerra, guerra,
me vienes pidiendo guerra,
con ese delantal grana,
me vienes pidiendo guerra
y yo como buen vasallo
siento plaza en tu bandera.


Y uno piensa en una gitana trianera, guapa y bien plantá, paseando por las calles y rindiendo hombres por doquier. Mu flamenca la estampa, pero es la cuestión que, como uno es un fisgón sin remedio, leyendo aquí y allá me encuentro con una coplilla del folk-lore asturiano:

Con ese mandilín, neña,
vas publicando la guerra
y yo como tu soldado
siento plaza en tu bandera.

¡Ea, que la gitana se me esfumó y la sustituye una aldeana de Llanes o cualquier otro municipio del Principado! Y, como se hace más improbable que los conquistadores del norte vinieran a aprender coplas en lugar de expulsar moros, pues ná, que me doy por vencido y admito que la letra original la trajeron ellos y aquí se quedó. 

sábado, 1 de abril de 2017

Un saetero llamado ANTONIO MAIRENA (II)

El pasado día 10 de marzo les contaba que en el blog de José Morente habíamos encontrado una relación con todas las saetas que se conservaban del maestro Antonio Mairena. Ese mismo día yo les puse las seis que habían sido grabadas en estudio, pero quedaban bastantes más que fueron registradas en directo.

Frente a los que han escrito alguna vez que Mairena era un cantaor frío, sus defensores decían que no y sobre todo que no lo era cuando cantaba en reunión, con amigos, o en  grabaciones que le hicieron en directo. Así debió de ocurrir siempre que el maestro se acercaba a la Semana Santa por antonomasia, o sea, la de la ciudad de Sevilla. Afortunadamente sus herederos tenían, y generosamente lo pusieron al alcance del público, hasta seis saetas cantadas en nuestra capital 



Por ejemplo, en 1974 y en casa de su amigo Rafael Belmonte, don Antonio se marcó estas dos monumentales saetas dirigidas al Cachorro de Triana


07) Sin que ya tuvieras sangre

08) Qué pena más grande lleva

Años después, concretamente en 1978 y en casa de Manuel Almero, nos dejó cuatro joyas más.




09) Callarse por un momento (Saeta al Señor de las Tres Caídas)




10) Más gitana no la hay (Saeta a la Esperanza de Triana)



11) Me están doliendo los ojos (Saeta al Cachorro de Triana)



12) Las lágrimas que María derrama (Saeta a la Virgen del Patrocinio)

martes, 17 de noviembre de 2015

La toná y liviana de Mairena no es la toná-liviana de Juanelo

Les recuerdo que el día 4 de abril de 2014 publiqué un artículo titulado La toná y liviana de Mairena (1966). Era una simple invitación a que ustedes escucharan el cante que con ese nombre grabó don Antonio Mairena en tal año junto a Niño Ricardo. Califiqué tal grabación como auténtica joya en el universo flamenco y sigo opinando lo mismo. Un año antes la había registrado con Melchor de Marchena, tocaor con el que volvió a grabarla en 1976.

¿De dónde salió este cante? El propio Mairena en sus Confesiones (1), hablando de su amigo Juan Talega, dejó escrito esto:

Se puede decir que saqué a Juan Talegas, un gran valor prácticamente ignorado, pues sólo era conocido en algunos lugares de la Baja Andalucía. Siempre tuve a Juan Talegas a mi derecha en esta labor de reivindicar el cante. Juan Talegas me dejó un son de cante inolvidable y me ayudó mucho en mi tarea de reconstrucción de cantes antiguos que estaban a punto de desaparecer, e incluso, a fuerza de oírle cantar y hacerle repetir algunos trozos de cante y matices gitanos viejísimos , cuya procedencia a veces ni el mismo Juan Talegas conocía, pude poner en pie cantes completamente perdidos, como ocurrió con la toná-liviana, de la que lo único que se sabía era que la cantaba Juanelo.

Más explícito nos fue contado por el médico sevillano y gran aficionado que es don Antonio Reina Gómez (2):

A Juan, como consecuencia de la edad, y de lo que llamamos "Trastornos Lacunares" de la Memoria (cosa que nos ocurrirá a todos cuando seamos viejos), le viene de pronto a la cabeza, un cante que interpretaba su padre, y que no sabía qué cante era:
"Camino de Bollullos,
venta del Noguero.
Allí mataron a Alonso de los Reyes
siete bandoleros".
Pero Juan sólo recordaba el primer tercio. No era capaz de rematarlo, y estaba deseando que Antonio llegara por la tarde para poder exponérselos. Llega Antonio, le cuenta el suceso y le dice: hazlo Juan, repítelo. Lo hace varias veces, y al final sale Antonio y realiza el cante completo. Juan se queda perplejo y le dice: "Coño, me podías haber dicho que lo sabías", y dice Antonio: "Juan, yo no sabía que se remataba así, lo que pasa es que musicalmente este cante no puede terminarse de otra forma". ¿Qué me dicen ustedes: tenía capacidad creativa, o no?. Al día siguiente, Antonio se va a Córdoba a cantárselo a Ricardo Molina, y así fue como se desenterró la Toná y Liviana

No hace falta aclarar que el Juan y el Antonio que nombra el doctor Reina son Talega y Mairena. La presencia de Ricardo Molina en este asunto la ratifica José Morente en su blog "La razón incorpórea" (3) al poner en boca del poeta pontanés estas palabras (aunque no cita la procedencia ni indica a quien van dirigidas):

Te diré que he encontrado en Talega una rara y misteriosa joya: la fabulosa ‘Toná y Liviana’. El no recordaba su nombre que tras veinte o treinta días de obsesivos análisis  hallamos Mairena y yo en estrecha colaboración. Juan ratificó su legitimidad con un tumultuoso renacimiento de venerables recuerdos.




Bueno, creo que es momento apropiado para pararnos un poquito y escuchar a Mairena en su primera grabación, o sea en la de 1965:





Composición con tres coplas que merece la pena transcribir:

Cuando a ti te apartaron
de la verita mía,
a mí me daban tacitas de caldo
y no las quería.

Camino de Bollullos,
venta del Noguero,
allí mataron a Alonso de los Reyes
siete bandoleros.

Si acaso no tuvieran
alivio mis males;
yo me estoy muriendo,
yo no quiero a nadie,
mientras me viva mi hermanito Bocho
tengo yo bastante.

Nos cuenta Juan Manuel Gamboa en su "Historia del Flamenco" (4) que existen grabaciones caseras de Juan Talega, con el guitarrista Diego del Gastor, donde con leves cambios hace estas tres mismas letras, señalando que la segunda y tercera "provienen de la memoria de Juan Talega". Esto ya se ha corroborado más arriba, pero merece la pena copiar frases literales que Gamboa atribuye al cantaor de Dos Hermanas:

-Verás este cante, Diego. Verás que cante más raro.

-Voy a cantar ese cante que hablé de él denantes, a ver si puedo cantarlo, ese cante que le canté yo a Antonio Mairena, que Antonio lo ha grabado: tonás y livianas.

Total, un cantaor inicialmente desmemoriado (Talega), otro cantaor escudriñador, estudioso y con una gran capacidad musical creadora (Mairena) y un poeta flamencólogo que junto al segundo llega a la conclusión de que ese cante casi olvidado y recreado era la vieja tonás y liviana (Molina). ¡Pues no está mal, nada más ni nada menos que las "tonás y livianas", ese cante sin guitarra del que hablara Demófilo y que fue seleccionado por Falla como uno de los cantes a interpretar en el cacareado Concurso de 1922! Cante adjudicado entre otros al cantaor Juanelo. Escuchemos al maestro Mairena en su tercera interpretación de las "tonás y livianas", las registradas en 1976:

Otra obra maestra en musicalidad y expresión flamenca. Una curiosidad: la copla

El amor es un pleyto,
pero en la audiencia.
las mugeres son partes
y ellas sentencian:
y aunque lo ganen
condenados en costas
los hombres salen.

que hace Mairena y que podría molestar a alguna feminera de esas radicales que andan por ahí, apareció en el libro de Don Preciso (1799 y 1802), del que yo mismo fui reeditor a través del sello Demófilo S. A. (5). La dejamos como anécdota y pasamos a señalar otra de las coplas:

Noche de Santiago
llegó a Triana,
Juanelo entró cantando
tonás y livianas
y al otro día,
 a la Señá Santa Ana
rindió pleitesía.

Pues mire usted, don Antonio, si Juanelo hubiese entrado en Triana cantando sus tonás-livianas, la estrofa no se parecería en nada a la suya. Ya señalamos en días anteriores, concretamente en el artículo  La desconocida liviana del XIX, que las estrofas de las tonás-livianas que Juanelo enseñó a Demófilo eran de cuatro versos octosílabos. Se me ocurre una explicación para todo este desaguisado: ¿y si se tratara de un pequeño error gramatical? Me explico: en el epígrafe que dedica Machado a este tema, titulado como TONÁS Y LIVIANAS, sólo se habla de tonás como estilo de cante, nunca de unas livianas independientes, se habla, insistimos, de diversas tonás (hasta 26 son citadas) y entre ellas cuatro denominadas
toná-liviana,
es decir, tonás más ligeras, posiblemente coincidentes con las que años más tarde se conocerían como tonás chicas, pero tonás al fin y al cabo. O sea, el término "livianas" en el texto machadiano se usa como adjetivo y nunca como sustantivo. En realidad, es mi hipótesis, el epígrafe debiera de haberse llamado TONÁS Y TONÁS-LIVIANAS. Así los organizadores del concurso granadino de 1922 no hubieran caído en el error de incluir las livianas entre los cantes sin guitarra ni hubiera habido "buscadores" de las desaparecidas "tonás y livianas".

Usted, maestro don Antonio Mairena, que con seguridad las seguirá cantando en ese especial "Cielo de los Flamencos", ya había engrandecido en 1958 el cante de la liviana (véase De cómo Antonio Mairena borró la "liviandad" del cante por livianas), posiblemente basándose (según he deparado después leyendo cosas de los Soler) en cantes que había escuchado años atrás a un cantaor gitano de Chiclana conocido como el Pirri. Ello fue lo que le permitió cubrir las "lagunas" que yacían en la memoria del viejo Talega cuando cantaba aquello de "Camino de Bollullos", letra que por cierto está recogida como seguiriya gitana en la colección de Demófilo. Lo que apuntaba Talega no tenía nada que ver con las tonás sino que era una música a caballo entre las livianas y las seguiryas. Y esto, don Antonio, no le resta a usted mérito alguno. Lo que usted denominó "tonás y livianas" sigue siendo una obra maestra, libre de toda mancha.

Estaba a punto de dar por cerrado este artículo y me quedaba con el temor de que algún purero de la cosa flamenca, de esos que anteponen pasión a razón, no me interpretara bien, pensara que yo contradigo a don Antonio,  y me mandara al infierno donde, con cuernos y rabo, se quema a todo hereje antimairenista. ¡Qué horror, con lo que yo disfruto escuchando las tonás y livianas de Mairena! Pero he aquí, que en último instante, me da por buscar lo que sobre este tema hubieran escrito los malagueños Luis Soler Guevara y Ramón Soler Díaz (6) y me encuentro con la agradable sorpresa de que ellos, en su estudio sobre soleares y siguiriyas de Mairena, tampoco relacionaban la tonás y liviana mairenista con el cante por tonás sino con las seguiriyas. De hecho, la ligan con cantes seguiriyeros de El Nitri y sobre todo con lo que ellos llaman seguiriya-liviana de los Puertos, atribuida al cantaor Diego El Lebrijano. La autoridad de los Soler me tranquiliza y así puedo dar este asunto por acabado.


Referencias:

(1) Alberto García Ulecia, Las Confesiones de Antonio Mairena, Universidad de Sevilla, Sevilla, 1976.

(2) Antonio Reina Gómez, La obra flamenca de Antonio Mairena: ¿cante de pasado o de futuro?, Revista La Alboreá, nº 9, Sevilla, 10 de octubre de 2003.

(3) José Morente, Camino de Bollullos, Blog "La razón incorpórea", 18 de octubre de 2012.

(4) Juan Manuel Gamboa, UNA HISTORIA DEL FLAMENCO, 2ª ediición, Espasa Libros, Madrid, 2011.

(5) Don Preciso, COLECCIÓN de las mejores coplas de SEGUIDILLAS, TIRANAS y POLOS que se han compuesto para cantar a la guitarra, Ediciones Demófilo S. A., Jaén, 1982.

(6) Luis Soler Guevara y Ramón Soler Díaz, Antonio Mairena en el mundo de la siguiriya y la soleá, Fundación Antonio Mairena, Málaga, 1992.

domingo, 15 de noviembre de 2015

De cómo Antonio Mairena borró la "liviandad" del cante por livianas.

Tres artículillos llevo publicados en los días anteriores hablando del cante por livianas
1) Del cante de la Liviana y de su estrofa, donde, además de mostrar la estructura de ésta, insertábamos algunas grabaciones de los años cincuenta.
2) Hablando de livianas, El Mochuelo nos trae una sorpresa, en el que incluimos una curiosa liviana grabada por este cantaor sevillano en la primera década del siglo XX y que generosamente nos fue ofrecida por el amigo Ramón Soler Díaz.
3) La desconocida liviana del XIX, donde, a través de los expertos Alberto Rodríguez y Faustino Núñez, hacemos un rastreo de la presencia de la liviana en dicho siglo, añadiendo las ideas de Demófilo sobre este cante, ideas que a su vez llegaron hasta Falla en 1922. Concluíamos que carecemos de elementos para saber si ese cante en el XIX es el mismo que hemos conocido en el XX.

En realidad, lo que rondaba en mi cabeza desde hace meses era la idea de escribir algo el tema que sintetizo con el título del presente artículo:
De cómo Mairena borró la "liviandad" del cante por livianas.
Y me ocurrió lo mismo que me pasaba frecuentemente en mi labor de profesor de Matemáticas: si quería que mis alumnos se enterasen de un cierto tema, me veía obligado a contarles otros que eran previos a éste. ¡Vaya, la deformación profesional que no me abandona ni en mi etapa de jubilado! ¡El Método del viejo Descartes!

Servidos los previos, vamos a por nuestro tema. Corría 1963 cuando salió en librerías la "biblia de Molina-Mairena" (1). Lo adquirí y lo leí varias veces. Hablando de livianas y de sus maestros, nos dicen los autores:
En nuestros días, Pepe Núñez, el de la Matrona, ha difundido las livianas, pero ha sido otro cantaor quien las ha renovado y engrandecido.


¿Quién sería tal cantaor? En esa época, y ya era mucho para un mozalbete veinteañero como yo, conocía las livianas de Matrona, las de Fosforito, pero nada más. Fue años después cuando tuve conocimiento de un disco grabado en 1958 por don Antonio Mairena para la casa Columbia y con acompañamiento de Paco Aguilera. En la contracubierta, el propio cantaor hace una breve descripción de cada uno de los ocho cantes registrados y, entre ellos, encontramos esto:


Livianas.- Es derivada de la seguiriya, pero más corta que ésta y, como su nombre lo indica, de una profundidad y sentimiento más liviano. Los cantaores la emplean para dar entrada a la serrana.

Vamos a escucharla y luego seguimos:
Desde luego esto que hace aquí don Antonio es mucho más que las livianas/introducción que habíamos oído. Busca desde el primer tercio un acercamiento al cante seguirillero y vaya si lo consigue. Para rematar, una seguirilla de verdad, de las que solemos asociar al nombre de María Borrico. Mairena sabía, había leído en algún sitio, que la liviana era cante jondo. Y por eso, como era aficionado y estudioso, se puso a tantear, a experimentar, hasta encontrarle (mejor, hasta dotarle de) la jondura a las viejas livianas. Nada de tonterías como esas razones incorpóreas que se creyeron sus seguidores y que se las creyó hasta él mismo, sino AFICIÓN y ESTUDIO fueron las herramientas para esta recreación de unas livianas sin nada de liviandad.

Desde entonces se empezó a hablar de una liviana chica (la de introducción a la serrana) y de una liviana grande (la de Mairena en 1958). Liviana grande que en 1965 grabó su discípulo José Menese (y que podemos oírla pulsando aquí). En 1968 lo hizo Manuel de Angustias para el Archivo del Cante Flamenco. El propio maestro volvió a grabarla con Melchor de Marchena en 1973.

Pero no quedó ahí todo. Después de la liviana grande Mairena vino su toná y liviana, pero eso lo dejamos ya para otro día.   

(1) Ricardo Molina, Antonio Mairena, Mundo y Formas del Cante Flamenco, Revista de Occidente S. A., Madrid, 1963.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Granada, 1961 ¿Mairena y Talega los dos únicos cantaores de categoría?

En junio del año 1961 (treinta y nueve años después de apoyar el famoso Concurso de Cante Jondo promovido por Falla, Cerón, Lorca y otros) el Ayuntamiento granadino decide montar un gran FESTIVAL DE CANTE JONDO, a celebrar los días 8, 9 y 10 de ese mes y año. Un cartel de auténtico lujo:

Antonio Mairena, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Jarrito, Juan Talega, La Paquera de Jerez, Porrina de Badajoz y Terremoto de Jerez al cante, Moraíto de Jerez y Juanito Serrano a la guitarra.


La prensa local estuvo muy activa en el seguimiento de este evento, sobresaliendo las columnas en el diario Ideal del crítico Emilio Fuentes, adalid de la cosa purera, quien reprochaba a algunos de los cantaores que actuaran de pie (¿?) o que interpretaran cantes de los llamados chicos (¿?).  

Pero ese tono recriminatorio no era exclusivo del periodista. Un reportero, que firma como Torres Ortega, pide a los artistas que opinen sobre lo acontecido en esos días. Las respuestas aparecieron en la Hoja del Lunes (12 de junio de 1961). Decía Antonio Mairena:

-Me llevo un sentimiento muy grande porque el esfuerzo que han hecho las autoridades no ha sido correspondido por la mayoría de los que han intervenido. Hace falta que el artista sea sincero y no meta gato por liebre.



Por Dios Santo, don Antonio, ¿metería gato por liebre Juan Talega, al que usted consideraba como uno de sus maestros?, ¿lo harían las benditas hermanas de Utrera?, ¿Fosforito, Jarrito?, ¿La Paquera o Terremoto de Jerez?, ¿tal vez Porrina, el venido desde Badajoz?


Pero lo mejor de estos comentarios estaba por llegar. Dice Juan Talega:

-A Granada han venido buenos aficionados, pero no buenos cantaores. Tan sólo Mairena y yo somos de categoría.

¡Toma ya! El tiempo, que según dicen acaba colocando cada cosa en su sitio, ha probado que muchos de esos buenos aficionados están en la Historia del Cante con una categoría flamenca muy superior a la del tratante de ganao de Dos Hermanas que fue este Juan Talega.

Lo mismo el periodista Emilio Fuentes, como Mairena y Talega, parece que apuntaban directamente a Porrina de Badajoz. Éste, lo sabía y a la pregunta de Torres Ortega respondía con esto:

-Me voy contentísimo. Tan sólo me han disgustado unas declaraciones que se le pueden perdonar al que las ha hecho, no como cantaor, sino por su edad.

(En ese momento, Talega aún no había cumplido los setenta años, pero la afirmación de Porrina cobra credibilidad). 

viernes, 14 de agosto de 2015

Noche del 14 de agosto de hace 45 años en Puente Genil

Ustedes me hacen el favor de recordar o releer dos artículos de este blog: el pasado día 7 de junio yo les indicaba que, en contra de la creencia de algunos de que Antonio Mairena y Paco de Lucía compartieron escenario por primera vez en La Unión, año 1974, los dos artistas habían actuado juntos en Montilla, año 1971; a raíz de su publicación se me recuerda y así pudimos confirmarlo, según mi artículo del día 27 de junio, que ya habían coincidido un año antes, en concreto el 14 de agosto de 1970, es decir, hace hoy exactamente cuarenta años.

En el segundo de los artículos inserté las inigualables seguiriyas que hizo aquella noche el maestro Mairena junto a la guitarra de Paco, grabación conseguida gracias a la generosidad de un amigo. Y como amigos generosos no me faltan, a través de Facebook, otro nos brinda los tres registros que voy a poner a continuación: soleares de nuevo con Lucía y dos tandas de tonás de Mairena, unas en su propia actuación y otras en el fin de fiesta. Disfrútenlas como yo lo hice en la noche del 14 de agosto de hace 45 años.





sábado, 27 de junio de 2015

Mairena, Lucía y mi desmemoria

Envío a Franmmartín en Sevilla y a Ramón Soler en Málaga.

¡Pues anda, qué poco dura el gozo! Tan contento estaba yo de haber podido difundir la noticia de que la primera vez que actuaron juntos Antonio Mairena y Paco de Lucía no fue en La Unión (1974) sino en Montilla (1971), cuando el amigo Franmmartín me pone un comentario en el que, entre otras cosas, dice:



El 14 de Agosto de 1970 y en el IV Festival de Puente Genil "Fosforito canta en su pueblo" al que asistí, estaban anunciados el pontanense-Mairena-Menese-A. Ranchal y Álvarez de Sotomayor-Los Bolecos y como único guitarrista Paco de Lucía. Guardo un pequeño recorte del cartel. Por tanto, de momento, la primera actuación de ambos fue en 1970.




Veamos. Por aquellas fechas yo no solía perderme los festivales importantes de mi zona, especialmente el de Montilla y el de Puente Genil, luego yo debí de asistir al acto del que me habla Franmartín. Sí, claro que sí, ahora que caigo en este mismo blog me referí yo a ese festival de 1970 y en especial a un impresionante cante por seguirillas que hizo Mairena.  Pero en este caso el desmemoriado he sido yo al haber olvidado la conjunción Mairena-Lucía. Sí me acuerdo de que en plena actuación de don Antonio hubo un corte de fluido con lo cual el recinto (el patio de un colegio) se quedó a oscuras y sin sonido. Fosforito salió al quite subiendo al escenario ofreciéndose a cantar él mismo sin megafonía. Así fue y, cuando todo volvió a la normalidad, Mairena reanudó su actuación e hizo esas seguirillas que el publico, yo incluido, celebró con una larguísima ovación. Comenté todas estas cosas con mis amigos del grupo Puente Genil con el Flamenco de Facebook y me confirman que sí, que esa noche Lucía acompañó al maestro de los Alcores. y que, incluso, quedan grabaciones del acto. ¡Sorpresa, quién pudiera volver a oír esas dichosas seguirillas!

¡Ea!, pues mira por dónde, un amigo me manda un correo electrónico para abundar en que Mairena y Lucía habían coincidido en Puente Genil la noche del 14 de agosto de 1970 y lo acompaña de un audio de ese acto. Le pido permiso para publicarlo en este mi cuaderno de memorias (y ahora también desmemorias) y me dice que sí, añadiendo que "Eso es un Patrimonio de la Humanidad". Gracias, amigo. Y para esa "Humanidad", la de la afición flamenca, aquí está Antonio Mairena cantando seguirillas con la guitarra de Paco de Lucía:

domingo, 7 de junio de 2015

Mairena, Lucía y la desmemoria de algunos






En la carpeta del vinilo de larga duración (L. P.) de Antonio Mairena titulado Cantes en Londres y La Unión, con firma de Francisco Vallecillo, a la sazón Director del Departamento de Flamenco de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, podemos leer lo siguiente:


La Cara B, reproduce una grabación hecha en La Unión (Murcia) el 16 de febrero de 1974, fecha que puede tenerse como histórica para el flamenco, cuando en ocasión memorable de unos homenajes que se rindieron en la ciudad minera, se produjo a legendaria conjunción de los dos Maestros, Antonio Mairena y Paco de Lucía, de la que quedó esta reliquia que ahora se pone en las manos del aficionado.

Efectivamente, ambos recogían reconocimientos cuando pidieron a Paco de Lucía que tocara algo. Dijo que no podía, que había dejado la guitarra en Madrid. Le ofrecieron varias y tomó la del guitarrista local Antonio Fernández. Alguien del público pidió que cantara Mairena. Éste accedió y de ahí salieron las dos grabaciones (soleares y bulerías) a las que alude Vallecillo. Por mi parte, dejo aquí, para disfrute de ustedes, la que contiene las soleares:

Esta confluencia de dos grandes figuras ha sido muy pregonada por los adalides del mairenismo como acto único e irrepetible. ¿Único? Ustedes me harán el favor de mirar el cartel anunciador de la II Cata Flamenca de Montilla (Córdoba), celebrada el día 21 de agosto de 1971. Comprobarán que estaban anunciados, entre otros, Antonio Mairena, Melchor de Marchena, Camarón y Paco de Lucía. Estaba claro que Melchor sería el que acompañara a Mairena, pero cuando llegó el día resulta que el guitarrista de Marchena no apareció por allí. No recuerdo qué guitarrista lo sustituyó pero resulta que cuando salió a cantar Antonio Mairena lo hizo acompañado por Paco de Lucía. Fui testigo presencial y guardo como recuerdo de aquella noche la firma de Mairena en uno de sus discos y las de Camarón y Paco en el segundo L. P. que acababan de publicar. Las pedí en Casa Palop, sede de la Peña El Lucero, organizadora del evento, a donde acudí como invitado junto a los artistas y peñistas una vez finalizado el acto público. Esa noche montillana sí fue la primera vez que Mairena y Lucía actuaron juntos.

Pero, dirán ustedes, ¿qué pasó con Melchor? Pues resulta que para ese mismo 21 de agosto en el gaditano pueblo de Bornos habían programado su Primera Berza Flamenca poniendo a Manolo Caracol como cabecera de cartel. Poco usual en los festivales, don Manuel se trajo a su guitarrista preferido, o sea a Melchor de Marchena, trabajador además de plantilla en el tablao Los Canasteros, propiedad de Caracol. Contratado antes por Montilla que por Bornos, Melchor no tuvo opción sino la de acompañar a su patrón. Desairado Mairena (por cierto no era la primera vez como pueden ver en este enlace), ¿no será esa la razón por la cual el mairenismo olvidó la noche montillana para exaltar la de La Unión ocurrida tres años después?