Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 5 de octubre de 2018

Versatilidad de la BAMBERA FLAMENCA

Tratadistas y aficionados siempre hemos considerado al 1949 como el año del nacimiento de las Bamberas flamencas. Las grabó La Niña de los Peines acompañada por la guitarra de Melchor de Marchena,  el cual lo hacía con un toque de fandangos. Por eso fue para mí una gran sorpresa el enterarme de que en 1941 (ocho años antes) Gracia de Triana, acompañada por Manolo de Badajoz, había grabado un cante, rotulado como Fandangos camperos, cuya melodía era en todo idéntica a las bamberas de Pastora Pavón. Hasta entonces, sólo había publicado unas bamberas inéditas de Enrique Morente, pero al conocer esta otra grabación le presté atención a este cante y, en torno al mismo, llegué a publicar varios artículos en este cuaderno de memorias(*). Hoy vuelvo al tema con la intención de mostrarles tres grabaciones en las que la bambera está presente, pero jugando un papel distinto en cada caso.

1) Juan El Lebrijano con Niño Ricardo, año 1966


Juan hace una tanda de cuatro bamberas pero con aire festivo que Ricardo adereza con  un toque de Bulería por Soleá.
2) Bernarda de Utrera con Enrique de Melchor y Pepe Habichuela, año 1974



La de Utrera nos coloca la bambera como un fandango más, detrás de uno por soleá y delante de otro del estilo de Pepe Aznalcollar. 
3) Mayte Martín con José Luis MontónJuan Ramón Caro y Chico Fargas, año 2015



Detrás de la liviana y serrana, Mayte remata con una bambera y un verdial albaicinero. 


(*) Artículos anteriores dedicados a las bamberas:







2016-09-06, Las Bamberas de Arcos

sábado, 1 de septiembre de 2018

¿Malagueña o Taranta? Una historia de PAYO HUMBERTO

¿Se acuerdan ustedes de mi amigo, el holandés Humberto Wilkes, guitarrista flamenco que responde al nombre artístico de Payo Humberto? Sus vídeos han logrado una extensa popularidad y hoy les invito a que escuchen atentamente éste






Después de esta curiosa historia, yo voy a complementarla ofreciéndoles las cuatro grabaciones del referido "disquito" de Curro de Utrera con Niño Ricardo, grabado en 1958:




1) Brisas de Utrera (Alegrías)


2) Lamento calorró (Malagueña)

3) Sierra flamenca (Fandangos)


4) Cava de Triana (Soleares)

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Bamberas o Fandangos de Aznalcázar?

En algunos pueblos de Sevilla y Cádiz llamaban bambas a los columpios que se montaban en determinadas festividades para mecer a las mozas que estaban en edad de ser pretendidas, mecidas que solían estar acompañadas de cantos. Uno de esos pueblos, situado en el Aljarafe sevillano, era Aznalcázar, y en él los cantos de bamba se hacían con aire de fandanguillo.

Parece ser que esta localidad era visitada con frecuencia por el matrimonio flamenco formado por El Pinto y La Niña de los Peines. Conocedores de la variante local de los cantes de columpio, Pepe Pinto debió de inspirarse en ellos para componer aquellas Pinteras que grabara en 1935 con la guitarra de Niño Ricardo y letras de Hermenegildo Montes. Ya aparecieron en nuestro blog pero no importa que volvamos a escucharlas:

También publicamos que Pepe Marchena era conocedor de esta melodía tal como mostró en 1940 en la banda sonora de las película Martín Gala. Y conocedora era Gracia de Triana quien la grabó en 1941, junto a Manolo de Badajoz, con el nombre de fandangos camperos. Por supuesto que también era conocedora La Niña de los Peines, quien por cierto jaleaba a su marido en el registro de 1935, decidiéndose a publicarla ella misma en 1949 con el acompañamiento de Melchor de Marchena (1). Pero, he ahí que La Niña debió de acordarse de los cantos que hacían al mecer las bambas en Aznalcázar y bautizó  a estos aires de fandangos con el nombre de Bamberas, bautismo que tuvo tanto éxito que desde ese día los tratadistas hablan de un nuevo estilo flamenco debido a la sin par cantaora sevillana.  

Esta y no otra es la historia: la bambera procede del aflamencamiento del fandango de Aznalcázar y, como tal fandango, las estrofas de sus letras deben responder al modelo de la quintilla octosilábica o bien al de la cuarteta, también octosilábica, con repetición de alguno de sus versos. Soy consciente de que estoy siendo repetitivo con este tema, pero es que los errores vertidos en relación con este cante se siguen propagando de un aficionado a otro e incluso están recogidos en páginas virtuales recomendadas (parece hasta "recochineo") por el Portal Flamenco de la Junta de Andalucía.


(1) A Pastora y a Marchena pueden oírlos usando este enlace. Para oír a Gracia de Triana, pulsen este otro.

lunes, 8 de febrero de 2016

Hoy me apetecen los solos de guitarra flamenca

¿Quién no tiene rarezas? Yo desde luego que sí las tengo y una de ellas consiste en que algunos días me levanto sin ganas de escuchar voz humana por ningún lado y tengo que recurrir, por ejemplo, a lo que los aficionaos llamamos solos de guitarra. Así, pude descubrir que aquel Manuel Serrapí Sánchez (Sevilla, 1904-1972) del que allá por 1927 la Niña de los Peines solía decir,
éste es Manolito, el niño de Ricardo
y que para la historia siempre quedó nombrado como Niño Ricardo, además de acompañar el cante de infinidad de flamencos, además de de ser fuente en la que bebieron grandísimas figuras que le siguieron (los hijos de Luzía, la portuguesa de Algeciras, entre otros) fue un extraordinario guitarrista de concierto. En su discografía hay pruebas, las primeras ya en la década de los cuarenta del pasado siglo XX.




Hoy me ha cogido en uno de esos mis días raros, así que dejo el cante de lado y les invito a que escuchen conmigo al concertista Niño Ricardo:

01) Aires gaditanos (Bulerías, 1948)

02) Fantasía minera (Tarantas, 1955)


03) Sentir serrano (Serranas, 1955)

04) Sentir de Sacromonte (Granadinas, 1958)


05) Serrana juncal (Seguiriyas, 1958) 

miércoles, 4 de febrero de 2015

El testamento discográfico de Pepe Pinto.

Nunca he ocultao que uno de mis cantaores predilectos (esos que no me harto de oír cuando me quedo solo y no tengo que halagarle el gusto a nadie) es el macareno José Torres Garzón, Pepe Pinto para el mundillo del arte. Nacido en 1903 y muerto en 1969, nos legó una ingente cantidad de grabaciones que alguien y algún día tendrá que poner en orden. Yo me voy a limitar a recordar un vinilo de larga duración que, salvo sorpresas que no creo que vayan a producirse, se puede considerar como su testamento discográfico. 


Como no podía ser otra manera, Pepe quiso homenajear a su mujer La Niña de los Peines y a su cuñao Tomás Pavón, haciéndose acompañar por su paisano y amigo de toda la vida Niño Ricardo. Con el sello Discophon, el disco apareció en 1969 y no sé si se grabaría ese mismo año o tal vez en 1968. Pastora ya estaba muy mal y Pepe sólo vivía para ella. Su voz, a lo largo de todo el L.P., se nota cansada, triste, pese a lo cual sacó fuerzas para plasmarnos lo mejor de su repertorio estilístico:
fandangos (4), malagueñas (2), tientos (2), bulerías por soleá (2), soleares y seguiriyas.
No sé si el Pinto llegó a ver el disco en la calle ya que como se sabe (véase el artículo de publicamos el día 29 de noviembre de 2011), murió en octubre, antes incluso que La Niña que falleció cincuenta y un días más tarde.

Los afortunados que posean este vinilo, oiganlo hasta dejarlo tan deteriorado por el uso como el que yo adquirí en el mismo año 1969. Para los que no, aquí tienen unas muestras:

1) Santa Rita Santa Rita. Fandangos

2) El Limonar y La Caleta. Malagueña

3) Motivos no te he dao. Bulerías por Soleá

4) A mi mare de mi alma. Soleares

5) Te apartaste de mi vera. Seguiriyas

martes, 20 de mayo de 2014

Juan García, un gitanillo concursante...

1) Córdoba, agosto de 1923



En el cordobés barrio de San Basilio se celebraba un concurso de cante jondo tal como contamos en nuestro artículo del día 21 de julio de 2012. En él iba un recorte de prensa del cual entresacamos lo siguiente:

Entre los "cantaores" se distinguieron "el Machaco", un gitanillo llamado Juanillo el de Sevilla, y Manolillo Villegas, sobresaliendo entre todos el "Niño Marchena", que cantó unos fandanguillos con mucho estilo y afinación.


Pasaron unos diez días y del tradicional barrio saltamos a uno carente de toda historia: Las Margaritas. Sus vecinos no querían ser menos que los de las viejas barriadas y deciden montar una verbena con concurso de cante incluido. Concurso donde Marchena quedó segundo y que ha sido citado varias veces en este cuaderno, por ejemplo en el artículo que publiqué el 13 de junio de 2013. En la correspondiente nota de prensa podíamos leer:

La presencia del tocaor "El Rubio" y del "calé" Juan el Sevillano en el tablado, fue saludada con una formidable ovación.
El sevillano se cantó, si cantar se puede llamar a los lamentos, unas cuantas soleares clásicas, malagueñas y "La Montería".
El ser tan famoso cantante un niño, hizo que el público guardara compostura.


2) Sevilla, abril de 1925

Cambiamos de ciudad y de año. Concretamente nos vamos al patio del Hotel Alfonso XIII donde durante las noches del 15 y el 17 de abril se celebra una gran fiesta de cante andaluz, presidida la primera noche por la infanta Doña Luisa y la segunda por ésta y su esposo don Carlos. Figuras consagradas como don Antonio Chacón, don Ramón Montoya, Juana la Macarrona, Fernando el Herrero, Luisa Requejo, Currito el de la Jeroma, junto a otras emergentes como el Niño de Marchena o Niño Ricardo. A la vez se celebraba un concurso de cante cuyos participantes actuaban intercalados entre los profesionales. Vaquerito de San Fernando, Concepción Aguilar, el Cuqui de Triana, el Ponce de Hinojos, el Gordito y otros entre los que aparece un Juan García Campos  El famoso periodista Galerín nos dejó crónica de ambas noches y se ve que fijó su atención en este Juan García. En la de la primera escribió:

¡Ese chiquillo es el del premio!
Aparece Juan García Campos, un gitano, que tendrá quince años. Se sienta el hombre en la silla; se compaña un poco con la guitarra, hace una salida flamenca y
 "Pare mío, Jesús,
Er de Santa María.
Que esta pena que tiene mi cuerpo
Se vuerva alegría" .
Y arrancó la ovación unánime, clamorosa. Eso era lo que quería escuchar el público. Sigue el cañí, con su voz limpia y clara:
"Anda y cuéntale esas penas
Al que sea tu enemigo;
Que a mí hasta el alma me duele
De hacerlo bien contigo".
Otra ovación, y caen al escenario muchas pesetas. En el estribillo final puso toda su alma, se excedió:
"La encontré en la carretera.
Le eché el sombrero en la cara 
Que la luna no le diera".
Y cambió por seguiriyas, al estallar la tercera ovación, y todavía estamos emocionados con el final dicho con el corazón puesto en los labios.
"No me des más penas
Que yo seré un esclavito tuyo
Hasta que me muera”
Baste decir que el gitano recogió del suelo veinticinco duros.
-Yo salí con mieo, on Migué –le decía a Bermudo.

 En la siguiente crónica, Galerín fue más breve al referirse al Gitanillo:

 El chiquillo gitano Juan García Campos cantó soleares, seguidillas gitanas y martinetes, siendo ovacionado, como la primera noche. Le tocó el Niño de Ricardo. El jurado ha tomado buena nota del gitanillo.;

Al final, el periodista nos da cuenta de que

El Jurado se reunió a deliberar y falló en seguida. No hay primer premio de quinientas pesetas. Han sido premiados tres aficionados con 250 pesetas cada uno, catalogándose por este orden: Juan Ponce, José García Fernández “Niño de Sanlúcar” y Juan García Campos “El Gitanillo”, que tanto ha agradado.


3) Juan García Campos

Creo que no me equivoco si afirmo que el "Juanillo el de Sevilla" que cantó en San Basilio y "el calé Juan el sevillano" que se escuchó en el barrio de Las Margaritas, es el mismo Juan García Campos que causó espectación en el Alfonso XIII de Sevilla ¿Qué sería después de este adolescente que al parecer cantaba muy bien por soleá y por seguiriyas? Un misterio más que se lleva la siempre incompleta Historia del Flamenco.

Me gusta colocar algún audio en todas mis entradas pero hoy no parece posible. Bueno, podemos consolarnos (y no es malo el consuelo) oyendo a un personaje que estuvo junto al guitanillo Juan García en San Basilio, en Las Margaritas y en el Alfonso XIII de Sevilla. Me refiero a Pepe Marchena. Junto a Niño Ricardo, vamos a oírlo en una vieja grabación por soleares:

viernes, 4 de abril de 2014

La toná y liviana de Mairena (1966)

No vengo aquí para teorizar nada. Que si la toná y liviana existió en el XIX, que si se perdió en el XX, que si Antonio Mairena la recuperó... Me da todo igual, pero sí afirmo que lo que el cantaor de los Alcores grabó hacia 1966 (recuperación, recreación o creación a secas) para mi gusto es una auténtica joya en el universo flamenco. Acompañado por la guitarra de Niño Ricardo, vamos a oírla.


lunes, 17 de marzo de 2014

A vueltas con las Bamberas

Hace par de días, concretamente el 15 de marzo de 2014, me da por conectar con esa cadena de televisión que llaman "Canal Sur" y me encuentro con un programa dedicado al sevillano pueblo de El Arahal. Acompañaba al presentador una cantante, de cuyo nombre ni me acuerdo, que según tengo entendido fue ganadora en 2008 de ese bodrio de concurso que los responsables de nuestra emisora dicen que "Se llama copla". En un momento dado sale a colación que La Niña de los Peines vivió un tiempo en El Arahal y la aludida cantante viene a decir más o menos que
-Pastora creó el cante de las bamberas, una especie de bulería por soleá.
No me extrañé porque opiniones parecidas las he visto con frecuencia en las redes. Y no sólo ponen a la bambera como una variante de la bulería por soleá sino que se dice una y otra vez que su estrofa es una cuarteta. Sin embargo, por mi parte, creo que hay razones para pensar que la bambera está en la onda de los fandangos y que, al igual que éstos, su estrofa natural es una quintilla de versos octosílabos. Vayamos por partes:

1) Acompañamiento original de la guitarra
Oigamos la versión que hizo en 1949 La Niña de los Peines acompañada por Melchor de Marchena
La guitarra toca claramente por fandangos. Pero hay más: en un artículo anterior dijimos que Pastora no había sido la primera en grabar la bambera. Se le adelantaron El Pinto y Gracia de Triana. En él pusimos la grabación de Gracia, indicando que se hizo en 1941 y que se anunciaba como "fandangos camperos", toque éste que efectivamente es el que desarrolla Manolo de Badajoz. Estos datos nos los ofreció generosamente el experto en temas flamencos Ramón Soler Díaz, el mismo que nos remitió el cante de Pepe Pinto que pasamos a oír.
Año 1935, guitarra de Niño Ricardo y, una vez más, toque por fandangos..

2) Una curiosidad: Marchena también conocía la melodía de la bambera
Me comunicaba Faustino Núñez que Pepe Marchena cantaba una bambera en la película "Martin Gala". En efecto, mezclada con unas milongas hemos extraído de la banda sonora de la película este fragmento:
Año 1940. Así tenemos la secuencia
1935 (El Pinto), 1940 (Marchena), 1941 (Gracia de Triana), 1949 (Pastora Pavón).

3) Acompañamiento como bulería por soleá
Se dice que Niño Ricardo fue el primero en acompañar las bamberas como unas "soleares aligeradas". No recordamos cuándo y con qué cantaor o cantaores. Lo que sí es cierto es que, en 1970 y como homenaje a La Niña de los Peines, Naranjito de Triana hace esta grabación:
Guitarra de Paco de Lucía, acompañando como bulería por soleá. Este cambio se extendió y se impuso. Casi todos los cantaores posteriores han pedido ese acompañamiento y de ahí puede venir la afirmación errónea de que la bambera sea una variante de la bulería por soleá.

4) Pero hay quien recupera el aire afandangao
En este mismo blog publiqué un artículo titulado Bamberas inéditas de Morente que les invito a releer. ponía una grabación que tomé en directo de Radio Nacional de España donde Enrique, sabio como siempre, se hace acompañar por fandangos. Este toque lo repitió en años posteriores en sus recitales haciendo la bambera como parte en una tanda de fandangos. En el artículo citado daba un ejemplo de ello. No fue el único. También la cantaora Carmen Linares hizo lo propio:
En este caso los tocaores son los hermanos Pepe y Luis Habichuela.

5) La estrofa natural no es una cuarteta
Ya comenté este tema en el citado artículo de las bamberas inéditas de Enrique Morente, Allí daba algunos ejemplos de quintillas de los que ahora sólo pondré el primer verso:
Eres una y eres dos...
Eres chiquita y bonita... 

lunes, 17 de febrero de 2014

Buena foto: Marchena-Caracol-Valderrama

Para mi paisano y amigo Justo Roldán Raya que me mandó la foto.

Aunque mucha gente entendida (¿?) les haya querido negar su sitio en la Historia del Cante Flamenco, ahí tenemos a los tres artistas que dominaron ese cotarro durante casi cuarenta años, los que crearon mucha afición, los que transmitieron muchos estilos de cante. Su trayectoria profesional coincidió en gran medida con la etapa llamada de La Ópera Flamenca, magnificada por algunos, cuestionada por otros, sobre todo por los que luego se colgaron (ellos mismos porque nadie se la otorgó) la medalla del "purismo". Cantaores largos, fueron especialistas muy destacados, cada uno a su modo, del estilo más en boga de su época: el fandango.

Les traigo unas muestras con el denominador común de la guitarra de Niño Ricardo:


1) Pepe Marchena (Los doctores lo remedian)

2) Manolo Caracol (Colgaduras y claveles)

3) Juan Valderrama (Hasta el vino de la copa)

lunes, 10 de febrero de 2014

Tomás Pavón por Soleares



El Flamenco es un arte tan vivo, tan ligado a cada cantaor, que es muy difícil establecer canon alguno. Pero sí hay cantaores canónicos, donde todo es perfección formal, sentimiento puro. Sin duda uno de ellos es el sevillano Tomás Pavón. Hace unos días que oíamos a Chocolate acordándose de Tomás. Hoy nos acompaña su voz. Canta por soleares en una grabación de 1927 con la guitarra de Niño Ricardo.


viernes, 5 de octubre de 2012

¿Quién es Juan Talega?




Corría la primavera de 1970. Acababa de celebrarse en el Teatro de la Zarzuela el Homenaje a Juan Talega. Memorable noche de cante de la que hablaré en otra ocasión, contó como anécdota con la ausencia de dos de los guitarristas anunciados: Melchor de Marchena y Niño Ricardo.



Del primero se dijo que Manolo Caracol, dueño de Los Canasteros, le prohibió ausentarse esa noche del tablao. El señor Manuel Ortega andaba molesto con las declaraciones que había hecho en la revista Triunfo el principal promotor de aquel homenaje: Antonio Mairena.


De Niño Ricardo, en los mentideros madrileños, nadie sabía nada. Por mi parte, viví la siguiente anécdota: Una noche-madrugada llegué con mi amigo castellonense Luis Florit ("El Portero del Infierno") a la Venta la Titi y observo que en la barra, solitario y taciturno, saboreando un buen vino tinto, estaba el inconmensurable Manuel Serrapí "Niño Ricardo". Se lo comento a Luis y éste me dice:
-¿El que faltó la otra noche al homenaje? Vamos a preguntarle por qué.
Respetuoso que siempre he sido con los artistas, le dije al de Castellón que ni hablar, que dejara en paz al guitarrista. Pero Luis que era de todo menos prudente se va hacia él y le hace la pregunta. Respuesta de Ricardo:
-¿Quién es Juan Talega?
Me incorporo a la conversación y, tímidamente, digo por mi parte:
-Pero, don Manuel, si usted llegó a grabar discos con él.
El tocaor repite lo mismo:
-¿Quién es Juan Talega?
Pedí disculpas por si lo habíamos molestado y nos fuimos para otro lado dejando al maestro solo de nuevo. Por más vueltas que le di al asunto en los días siguientes, nunca logré explicarme la posición del guitarrista. ¿Una rareza más entre flamencos?

Lo que sí es cierto es que habían grabado juntos. Fue en la década de los sesenta y creo que con la marca Columbia. Escúchenlos.