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lunes, 4 de enero de 2016

Un antólogo del Flamenco llamado CABALLERO BONALD

A partir de la gran aceptación recibida por la de Ducretet-Thomson-Hispavox a mediados de los años cincuenta, las llamadas Antologías Flamencas se pusieron de moda. Muchas colectivas, otras de artista único. No vamos a nombrarlas porque están en la memoria de todo buen aficionado. Pero he aquí que en el año 1977 adquiero dos discos lepés con títulos






Antología de la Seguiriya, Vol. 2

Antología de las Soleares, Vol. 2



Llevan el sello de Gramusic, con licencia de Ariola Eurodisc, y fueron producidos por J. M. Caballero Bonald. Curioso que en ambos casos se hable de "volumen 2". Ignoro si existieron unos "volumen 1", como también ignoro si, junto a Seguiryas y Soleares, se editaron otros discos para hacer antologías de otros estilos de cante. A mí me bastó con la escucha de estos vinilos para perder todo interés en este tema.

Porque, vamos a aclararnos, yo doy por entendío que la palabra antología viene a significar una selección de obras dentro de un determinado género artístico. También cabe suponer que en toda antología se quiera mostrar lo mejor del género aludido, al menos bajo criterio del antólogo. Ideas que me chocan frontalmente con el contenido de los dos discos aludidos. No es que no encontremos lo mejor dentro de las seguiriyas o de las soleares, es que nos encontramos con algún que otro registro de auténtica pena.

En fin, puestos a destacar, salvaría las seguiriyas de la Piriñaca y alguna más. En las soleares hay más calidad, aunque relativa (El Borrico, Joselero o Manolito María), o sin relativismo alguno cuando oímos a la reina doña Fernanda de Utrera:



El nombre del escritor Caballero Bonald me recordó enseguida aquella colección de discos publicada bajo el nombre de Archivo del Cante Flamenco. Efectivamente muchas de las grabaciones incluidas en estas antologías ya habían aparecido en el Archivo. Las que no, cabe suponer que se grabaron por esas mismas fechas pero quedaron como "material de sobra" que más adelante quisieron aprovechar. Pues vaya que usted, don José Manuel Caballero, hombre de tantas letras, hombre tan importante en el mundo de las letras, aquí dio un buen patinazo.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Recordando a Fernando Montoro

El día 14 de julio de 1939 nacía en la ciudad de Jaén Fernando Montoro Jiménez. En Granada cursó la Licenciatura en Ciencias Químicas y durante sus años de estudios se aficionó al flamenco tratando a gente como Juanillo El Gitano o Cobito. Durante sus prácticas como Alférez de Complemento conoce al entonces recluta José Menese, naciendo una buena amistad entre ambos. En 1967 se establece en Madrid trabajando para diversas industrias farmacéuticas. En la capital del reino murió el 14 de abril de 2006.

Sin llegar nunca a profesionalizarse, Fernando se hizo cantaor y se hizo tocaor flamenco. Conocimos su voz cuando Caballero Bonald publicó su celebrado Archivo del Cante Flamenco en 1968. Allí cantaba, acompañado pòr el guitarrista Luis Pastor, unas soleares del Tenazas y de Juan Breva que invito a que las recordemos:    


Hacia 1972 apareció en el programa televisivo Rito y Geografía del Cante Flamenco donde interpretó de nuevo las soleares de Juan Breva y no sé si también unos Tanguillos del Piyayo que ustedes pueden encontrar en Youtube.

Addendum: Hoy 14 de julio de 2016, cuando Montoro hubiera cumplido los 77 años, me comunica su hija Fernanda que no falleció en Madrid sino en Torremolinos (Málaga).

sábado, 14 de diciembre de 2013

Recuento de las primeras grabaciones de Menese

Envío a José Ignacio Primo en Zamora y a José Antonio Cantillo en Córdoba.

En este cuaderno hemos ido prestando atención a las primeras grabaciones de José Menese, las que van desde 1963 a 1970:

Al hablar del L. P. de 1968 señalamos que había al menos otro disco, en el que se incluía la Caña, que nosotros no poseíamos. Enseguida han salido al quite los amigos José Ignacio Primo y José Antonio Cantillo y aquí lo tenemos. Fue grabado en 1965 e incluye tres cantes:
Tangos, La Caña, Soleares
si bien los tangos iban repetidos pues ya figuraban en el L. P. de 1965. Como siempre, lo graba RCA, las letras son de Moreno Galván y el guitarrista es Melchor de Marchena. Oigamos La Caña.




Y, ¿qué más? Bueno, pues sí había algo más, se me olvidaba que Menese participó en la grabación del Archivo del Cante Flamenco que, bajo dirección de Caballero Bonald, se publicó en 1968, si bien los registros se habían hecho en años anteriores. Los de Menese, ahora acompañado por Perico el del Lunar Hijo, calculo que se harían hacia 1966.


Nos encontramos cuatro cantes:
Toná Chica y Martinetes, Soleares de Frijones, Seguiriyas de Lacherna y Cabales del Fillo, Tarantos de Almería
También aquí hay una repetición porque el corte titulado "Toná Chica y Martinetes" corresponde al "Romance de Juan García" que ya habíamos catalogado en el L. P. de 1968. Antes de seguir, oigamos esos tarantos:


Así hemos dejado catalogadas 45 grabaciones del cantaor de La Puebla:

Bulerías (3), Bulerías por Soleá (3), Cantiñas (1), El Polo (1), La Caña (1), Livianas (1), Liviana, Serrana y Cabal (1), Marianas (1), Martinetes (4), Mirabrás (2), Peteneras (2), Soleares (10), Seguiriyas (5), Seguiriyas y Cabal (3), Tangos (1), Tarantos (1), Tientos (4), Tonás y Liviana (1).

Si tenemos en cuenta que las marianas no dejan de ser sino una variante de los tangos, la fidelidad de Menese al catálogo de cantes básicos de Mairena es total. Sólo los tarantos marcan la excepción.

Si hubiese publicados otros materiales antes de entrar en 1971, lo ignoro. Mi aportación al tema finaliza aquí porque, por razones que no tienen por qué interesarle a nadie, fui perdiendo paulatinamente mi entusiasmo por este cantaor y, con ello, por su discografía. Lo que no obsta para que haga mi despedida:

¡Mucha salud y muchos años de vida para ese gran artista que es José Menese!

Posdata: Intencionadamente no hemos recontado las saetas. Quedan para otro momento.

lunes, 2 de enero de 2012

Caballero Bonald, ¿el más completo de nuestros escritores actuales?

Este artículo ha sido levemente modificado a instancias de don Alfredo Grimaldos.
(15 de septiembre de 2013)



Ya les conté que, entre los regalos que recibí en la última festividad de san Andrés, estaba el libro "Historia social del Flamenco" del periodista Alfredo Grimaldos Feito (Madrid, 1956). Desde el primer momento tuve la sensación, como ya escribí el pasado 3 de diciembre, de que se trataba de un texto "un pelín sesgado hacia el gitanismo y el mairenismo". Leído más despacio, concluyo que en efecto el libro es algo tendencioso y poco objetivo. Para que no se me mal interprete, debo advertir que no tengo nada contra el gitanismo ni contra el mairenismo, pese a lo cual sí quiero manifestar mi desacuerdo con los gitanistas y los mairenistas que pretenden elevar su doctrina a única o, cuando menos, considerarla superior a otras posibles versiones del mundo flamenco. Entre estos personajes, dogmáticos y unidimensionales, creo que habría que situar a don Alfredo Grimaldos.

En el capítulo 5 de su libro, cuyo título reza como "Cantar para distraer el hambre", se nos cuentan siniestras, y desgraciadamente verídicas, historias de los años que siguieron a la incivil guerra del 36-39. Años de penalidades, que yo alcancé a vivir en mi infancia, fundamentalmente para las clases humildes y trabajadoras, incluidos grandes de núcleos de gitanos y flamencos en general. En un apartado de este capítulo dedicado a la obra discográfica "Archivo del Cante Flamenco" (Vergara, 1968), Grimaldos escribe:


José Manuel Caballero Bonald es el escritor actual más completo de este país y una figura muy importante en la tarea de recuperación del flamenco auténtico durante los duros años de la noche franquista.


Siempre he sido contrario a afirmaciones absolutas como esta de "es el escritor más completo de este país". ¡Ahí es ná! Y los jurados del Nóbel, del Príncipe de Asturias, del Cervantes, sin enterarse. Admito que Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 11 de noviembre de 1926) haya escrito buena poesía y buena novela, que haya sido justamente reconocido por ello, pero no podemos ignorar que entre sus contemporáneos, e incluso más jóvenes, hay muchos escritores de su misma o superior categoría y, desde luego, bastantes que lo aventajan en eso de la completitud. No, Grimaldos, no se puede ser tan categórico, hay que dejar siempre un resquicio para la duda.

Al hilo de la cita copiada más arriba del libro de Grimaldos, imaginamos que la "completitud" que éste adjudica a Caballero Bonald va ligada a su faceta de flamencólogo y, en especial, a su tarea de "recuperación del flamenco auténtico durante los duros años de la noche franquista". ¿Cómo es esto? ¿Es que en esa época se instauró un flamenco falso? Mire usted, Grimaldos, un "flamenco falso" no sería flamenco y la verdad es que éste se perpetuó incluso en la larguísima y negrísima noche del franquismo. La cuestión está, para entender lo que usted quiere decir, en el dogmatismo y en la unidimensionalidad en la que incurrió Caballero, siendo secundado, según he señalado ya, por usted mismo. El poeta jerezano era seguidor de las teorías de Ricardo Molina y Antonio Mairena según las cuales el cante nació en unas cuantas familias gitanas de la Baja Andalucía y, tras vivir una "etapa hermética", fue sacado a la luz, para su mixtificación y degeneración por gentes como Silverio Franconetti , labor continuada y ampliada más tarde por Antonio Chacón y rematada por "herejes" como Pepe Marchena y, no digamos, Juan Valderrama. No exagero: basta con leer cuantos textos ha escrito Caballero sobre flamenco. Más: me permito recordar que el estudioso Manuel Bohórquez en su blog "La Gazapera", el 16 de marzo de 2011, nos informaba de que, en una conferencia del jerezano en la Universidad de Sevilla, éste trató a Silverio y a Chacón poco menos que de "copleros".

La actual flamencología, impulsada fundamentalmente por José Blas Vega y desarrollada por Eugenio Cobo, Ortiz Nuevo, Faustino Núñez, Bohórquez y Gamboa, entre otros, ha desmontado con pruebas fehacientes y no con afirmaciones gratuitas todo el embrollo a que nos llevaron Molina y Mairena con su cohorte de seguidores.

Pero, volviendo a nuestro tema de hoy, leyendo a Grimaldos parece como si ese "flamenco auténtico", el de las pocas familias gitanas bajo-andaluzas, mantuviera una existencia soterrada hasta que Caballero lo recuperara con su famoso "Archivo". Por mi parte, aunque deje de lado esa exagerada interpretación, quiero agradecer al poeta de Jerez su aportación con esta antología. Rescates como el de Manolito de María, Diego del Gastor, Joselero o la Piriñaca, no tienen precio. En resumen: del Archivo respeto a cuantos intérpretes aparecen en él, pero rechazo la filosofía e intencionalidad que José Manuel Caballero le quiso imprimir. Acabemos, por hoy, oyendo a Manolito de María, el encantador flamenco de Alcalá de los Panaeros, cantando por bulerías: