Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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sábado, 28 de marzo de 2015

JIMENA DE COÍN, un libro de lujo para una digna cantaora

Corrían los años sesenta y yo me iba haciendo, con muchas dificultades económicas, con una pequeña colección de vinilos flamencos. De los chicos (45 r.p.m.), que venían a costar entre 80 y 100 pesetas, y los grandes (33 r.p.m.), cuyo precio rondaba los 50 duros.


Grabados en 1964 por la casa Hispavox, compré varios relativos a Málaga y sus cantes y en uno de ellos iban estos preciosísimos verdiales



cantados por la Jimena de Coín y su grupo. ¿La Jimena? Lo he sabido mucho después, pero se trataba de la cantaora Fuensanta Jiménez González (Coín, Málaga, 1911-2005). Me volví a interesar por ella cuando supe que grabó una saeta al viejo estilo, saeta que, junto a otra de La Talegona, les ofrecí a ustedes el pasado día 23 de febrero. Bueno, la verdad es que también en los últimos meses me interesé por La Jimena por un asunto que voy a dejar para otro día, pero que, al indagar en él, supe de la existencia de un libro especie de biografía-homenaje a la señá Fuensanta

Entre que uno procede de una familia con "posibles" y entre que uno se jubiló con la menos mala de las pensiones, la verdad es que no pude reprimirme el impulso de buscar y comprar ese libro. Mírenlo. Edición de superlujo, con encuadernación de las caras y sobrecuebierta a cuatricomía. Ciento ochenta y cuatro páginas en papel de alto gramaje y textura de suavidad superior. Calidad en suma similar a la que los políticos de la casta imponen a su propaganda siempre que hay votaciones, pero cuyo coste a la larga recae en el ciudadano de a pie.


En el libro hay un prólogo firmado por don Gabriel Jesús Clavijo Sánchez, Alcalde de Coín,  Al final, puede leerse esto;
Con esta biografía, donde el Ayuntamiento de Coín hace un importante esfuerzo...    
¡Tate!, ahora me voy aclarando. No lo dice el señor alcalde pero queda claro que el importante esfuerzo no podía ser sino "económico", o sea que el Ayuntamiento, con dinero público, costeó el libro. Lo cual me parece loable porque La Jimena lo merecía, pero, don Gabriel Jesús, ¿no se pasaron ustedes en lo del lujerío?  

Pero es que la cosa no queda ahí. ¿Se imaginan ustedes un libro de 184 páginas donde 184 - 124 = 60 páginas, es decir la casi tercera parte del total, está dedicada a índices? Esto a mí me recuerda a lo que oía en mi pueblo: "El burro, grande, ande o no ande". Antes de esos "engordados" índices, hay unas 14 páginas de fotos de la biografiada (lo más valioso del ibro) y otras 6 mostrando diversas placas que la buena de Fuensanta recibió en vida. Total, que si quitamos presentación y prólogo, nos quedan unas 90 páginas de texto. ¿Hablando de la Jimena? Sí, pero cada vez que se nombra a un personaje, se pone una amplia nota a pie de página y una foto. Así, nos encontramos con imágenes conocidísimas para los aficionados como las de Vallejo, Marchena, los Pena, Juan Breva, Cayetano de Cabra, etcétera... ¡Vaya, si por salir, sale hasta el mismísimo Albert Einstein! Quiero decir, con todo esto, que lo que verdaderamente nos interesa a los aficionados que es la biografía de Fuensanta Jiménez, iría bien despachado con no más de 50 páginas.

En fin, ¿dispendio? En mi opinión, sí. Tanto más cuando me consta que hay cantidad de textos de investigación flamenca durmiendo en casa de sus autores a la espera de una posible edición.

¡Bueno!, que iba a cerrar el artículo olvidándome del autor del libro. Se trata de Gonzalo Rojo, ese veterano flamencólogo malagueño que, como dicen por estos lares, "lo mismo sirve para un roto que para un descosío".

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Quién dice que Valderrama grabó Jabegotes?

Envío al malagueño Rufo, con mi bienvenida al mundo de los blogs.

La mal llamada Flamencología de los años sesenta y setenta del pasado siglo está plagada de datos inexactos cuando no falsos, de afirmaciones sin ningún argumento que les dé sustento, de una ausencia total de rigor y de sentido crítico. Cualquiera se equivocaba o hacía afirmaciones gratuitas y todos los que venían detrás las admitían sin más y se limitaban a copiárselas.. Estos días ha vuelto a la redes, concretamente en el blog "Crónicas Flamencas", el tema de los jabegotes (al que yo dediqué algunos artículillos en este mismo cuaderno) y a mí me ha dao por acordarme de uno de los "gazapos" de la Flamencología que tenía anotado en mi archivo personal. Se lo cuento brevemente.    

En el libro Los Cantes Preflamencos y Flamencos de Málaga del profesor y cantaor granadino Alfredo Arrebola, en su página 57, leo lo siguiente:

(...) Juan Valderrama tiene grabados Jabegotes con el nombre de "CANTES DE MARENGOS", en la "Gran Antología Flamenca RCA".

En efecto, en el volumen IV, cara B, pista 4, de dicha antología encontramos esta referencia:

JUANITO VALDERRAMA, "Ciprecicos de Graná" (Popular). Fandangos de Frasquito Yerbabuena y Cante de Marengos.

No lo pone en la cubierta, pero en el propio vinilo se señala como acompañante al guitarrista cordobés Juanito Serrano. Esta antología apareció en el mercado en 1971 y fue dirigida por Antonio Murciano, conocido poeta y flamencólogo de Arcos de la Frontera. Sigue como criterio clasificatorio el geográfico, lo cual es muy discutible porque las comarcas cantaoras (si es que existen) no siempre coinciden con los límites provinciales. Concretamente la grabación de Valderrama la ubica Murciano en el ámbito granadino, lo cual es muy acertado no sólo por hacer cantes de Yerbabuena sino por las letras que utiliza. Pero, digo yo, ¿qué pinta aquí el Cante de Marengos si dicen que éste es propio de los pescadores de Málaga ciudad? Además, en la letra "ni se mojan las velas" ni hay "resaca" que valga. Es una letra culta, salida de la pluma de Ángel Ganivet, con tema totalmente granadino: "Lejos, muy lejos de España, yo me llevé un ruiseñor, y en sus cantares decía quiero vivir en Granada, Granada la tierra mía".

Alguno dirá que, tratándose de Valderrama, esa mezcolanza se justifica pues el cantaor de Jaén nos tenía acostumbrado a empezar con un estilo de cante y acabar con otro muy distinto. Esto es cierto en lo puramente musical, aunque no en el hilo conductor del "tema literario" a desarrollar. Si don Juan empezaba con los "ciprecicos de Graná" y acaba con "Granada la tierra mía", está claro que en ningún momento pensaba en las playas malagueñas.


La explicación es otra. La Antología de RCA no fue de "nueva grabación" sino que Antonio Murciano se dedicó a rescatar viejos materiales de esta casa discográfica y clasificarlos a su manera. Pero no sólo a clasificarlos sino también a rotularlos. Lo de Fandangos de Frasquito Yerbabuena y Cante de Marengos fue obra Murciano y de nadie más. Al oir a Valderrama el tercero de los tres fandangos que hace, le sonaba  igual que el cante que los flamencólogos malagueños (Gonzalo Rojo en especial) habían bautizado en 1966 como "Jabegotes" o "Cantes de Marengos", luego le da ese nombre y se queda tan tranquilo. Pero el poeta de Arcos se olvida de que en la cubierta de la grabación original (año 1967) el rótulo que aparece es. 

FRASQUITO YERBAGUENA. Cante de Graná (Popular - J. Valderrama)


Es decir, ná de marengos ni jabegotes. Estilos granaínos con temas granaínos, así de claro. Arrebola se dejó engañar por Murciano, éste quiso complacer a Rojo y, entre todos, crearon una más de las muchísimas chapuzas que la flamencología nos ha deparado a la afición. 

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cándido de Málaga y el Cante de Jabegotes


Nacido el 6 de enero de 1928 en el barrio malagueño de El Perchel, el cantaor Cándido Castro Padilla (Cándido de Málaga para el mundo flamenco) ha fallecido en Rincón de la Victoria el día 16 de octubre de 2011. Descanse en paz.

Mi única noticia sobre él se limita a dos grabaciones, incluidas en el doble L.P. "Sabor de Málaga" que publicó la casa Columbia en 1966. Con la guitarra de Manolo Comitre hizo, en efecto, una Rondeña y un Cante de Jabegotes.

Por lo que leído estos días, parece que se inició en el cante de la mano del Pena Hijo, allá por 1943, tomando el nombre de "Niño de Vallecas". Después anduvo por Madrid y Barcelona, trabajando junto a Valderrama, Antonio Molina, Farina o Peret. Llegó a cantar en Canadá y Estados Unidos. Finalmente se estableció en Rincón de la Victoria y tomó el definitivo nombre de "Cándido de Málaga". Cuentan de él que era un magnífico saetero y que sobresalió en los llamados cantes de ida y vuelta.

Uno se queda con la sensación de que debió de ser uno de esos muchos jornaleros del flamenco que, sin llegar a ser figuras, entregaron su vida al cante. Esto, por sí solo, merece todo mi respeto.

Gonzalo Rojo, uno de los flamencólogos de la malagueña Peña Juan Breva, llegó a escribir que Cándido fue el primero en llevar al microsurco el cante de los jabegotes. Imagino que se refiere a la grabación de 1966 que ya hemos citado más arriba y que, antes de continuar, vamos a escuchar:


Las letras responden a lo que todos los tratados dicen de este cante: es un fandango de tipo verdial propio de los pescadores de Málaga capital. Cuando yo compré este disco en 1968 y oí el cante de Cándido de Málaga, me resultó familiar. En efecto, antes había adquirido un L.P. de título "Juanito Valderrama" donde el cantaor de Torredelcampo, con la guitarra de Juan Serrano, hace el mismo cante como remate a una tanda de Fandangos de Graná titulada Frasquito Yerbabuena. Es una pena que no lo tenga digitalizado y no pueda insertarlo aquí. Me refiero, para los que conozcan este vinilo, a la letra
Lejos, muy lejos de España,
yo me llevé un ruiseñor,
lejos, muy lejos de España,
y en sus cantares decía
quiero vivir en Granada,
Granada la tierra mía.
La grabación de Valderrama es de 1967, o sea, un año posterior a la de Cándido. ¿Aprendería don Juan en tan poco tiempo este cante y, encima, se lo lleva de Málaga a Granada? Ni mucho menos, Valderrama, que como he señalado alguna vez era muy resabio, lo conocía de antes. De hecho en la tierra nazarí este fandango era habitual y se le adjudicaba al cantaor Paquillo el del Gas, seguidor del Yerbabuena (Esta noticia me la da Arturo Fernández, cantaor granadino, quien no obstante, reconoce que en su tierra debieron de haberlo importado de Málaga). Como prueba de que este cante se hacía en Granada, y a falta de la grabación de Valderrama, escuchemos esta otra de Cobitos, jerezano de nacimiento pero granadino como artista, con la guitarra de Ramón de Algeciras. Es de 1972 y en ella hace dos verdiales: la primera del Yerbabuena y la segunda de Paco el del Gas.


¡Bien! Nos quedamos con que el jabegote nació en Málaga. Pero hay que corregir a Gonzalo Rojo. ¿Se acuerdan ustedes de mi artículo Las Rondeñas de Juan Varea que publiqué en este blog el pasado 9 de julio? Allí hablaba de que Varea se adelantó a Jacinto Almadén grabando la rondeña, pero hay más: después de dos letras de este cante, viene una tercera que no es sino el jabegote. He podido comprobar la fecha de esta grabación, que yo presumía anterior a 1954. El escritor Luis Soler Guevara la sitúa en 1952 y da la referencia exacta: Columbia, R-13.45. ¿Más claro?