Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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jueves, 7 de abril de 2016

Tonadas campesinas (XX): Arrieras de Arcos

Hablábamos hace un mes y pico de la existencia o no existencia de unos cantos propios del oficio del arriero. Buscando por Almería, dimos con una grabación de Manolo de la Ribera, preciosa sin duda, pero en la que la alusión a la arriería era puramente literaria. La melodía era una de las múltiples variantes del llamado fandango verdial.

En el documental FLAMENCO, CANTES DEL CAMPO, publicado por TVE en 1964 y que comentamos aquí mismo hace unos días, el cantaor Roque Montoya, Jarrito, nos hacía unas arrieras, con melodía similar a las asturianadas, que nos parecieron artificiales, ausentes de toda autenticidad.

Pero anunciábamos que con el título de arrieras habíamos encontrado otra grabación, esta vez ligada a la mágica localidad gaditana de Arcos de la Frontera. Las ejecuta Piconero de Arcos, cantaor al que tuvimos ocasión de escuchar junto a Fabiola Pérez en unos cantos de escarda. Oigamos, ahora, el canto de los arrieros:


Interesante, ¡qué duda cabe!, pero, al igual que hicimos al final del artículo que dedicamos a los cantes de escarda, nuestra pregunta es: ¿estamos ante unos cantes preflamencos o postflamencos? Y no lo digo por las letras, preciosas, sí, señor don Antonio Murciano, pero más bien "cultistas". Tampoco parece que la melodía sea tradicional. A mí me da la impresión que, partiendo de estilos flamencos perfectamente estructurados, se ha hecho un amasijo tomando aires de las livianas, de las seguiriyas, de las tonás... ¡Vaya, toda una recreación, como por ejemplo la que hizo Antonio Mairena con su cante de tonás y livianas! Y con buen resultado. Mis felicitaciones al cantaor Piconero y  al poeta Murciano.

Por nuestra parte, seguiremos a la espera de que aparezcan, si esto fuese posible, unos cantos de arrieros pero anteriores al flamenco.

viernes, 1 de abril de 2016

Tonadas campesinas (XIX): Un documental en TVE

Entendemos por Tonadas campesinas aquellos cantos del folk-lore español, y, en especial (al menos para nuestro interés) los desarrollados en Andalucía (de algunos de los cuales hay versiones más o menos flamencas o aflamencadas), ligados a las labores del campo (fundamentalmente, la siembra, la siega y la trilla). Que el tema nos interesa, lo prueban los dieciocho artículos publicados anteriormente en este cuadernillo a los que hemos añadido esta etiqueta.

Hará unas semanas que estaba curioseando cosas en Facebook (ya saben, la tabernilla virtual de la esquina donde charlamos con los amigos de todo lo divino y a veces hasta de lo humano), cuando me tropecé con un vídeo cuyo título
FLAMENCO, CANTES DEL CAMPO
llamó enseguida mi atención. Lo vi, lo escuché, un par de veces o tres. Pero, ¿de dónde había salido esto?, ¿era una filmación original o un montaje, de esos que ahora se llevan tanto, realizado con materiales previos? Me voy a ver la información que muestra la persona que subió esto a Youtube y, como suele ser desgraciadamente habitual, no encuentro nada salvo los nombres de algunos cantaores intervinientes, lo cual, puestos a ser parcos, se lo podían haber ahorrado pues esos nombres los encontramos en los rótulos del propio vídeo. Como suelo hacer en estos casos, echo mano de mis contertulios de Facebook. De una u otra forma voy provocando a esas buenas gentes que son Antonio Ruiz Ramírez, Gregorio Valderrama, Miguel Ángel Jiménez, Paco Herrera Carmona, Porverita la Maña, Sergio García Sánchez. Entre unos y otros (¡qué bonito queda cuando, en lugar de pelear absurdamente, algo se estudia en equipo, aunque sea improvisado sobre la marcha!) creo que podemos dar por cierto que este documental formó parte de una serie de nombre
Flamenco, Antología del Cante y Baile
producida por TVE en 1964. La dirección, al menos en este capítulo, es de José Luis Monter. El gran actor Fernando Rey fue el locutor y como asesor en temas flamencos figuró Antonio Sánchez Pecino (padre como sabemos de Ramón de Algeciras, Pepe de Algeciras y Paco de Lucía).

Bueno, ¿y qué vamos a encontrarnos en tal documental? Pues miren, hasta 9 cantes que comentaremos, más abajo, uno a uno. De los 9, sólo 2 (las temporeras y las trilleras) se reconocen hoy en día como Tonadas Campesinas. Hay hasta 5 (Jaberas, Rondeñas, Fandangos de Lucena, Serranas y Verdiales), que son cantes del campo porque son pueblerinos y la cultura de nuestros pueblos siempre ha sido campesina, pero que no han estado ligados a las labores agrícolas. Quedan 2 (Arrieras y Caleseras) de cuya autenticidad como melodías tradicionales puede dudarse y nosotros lo dudamos.

Pienso que lo mejor es que cada uno de ustedes active el vídeo y, a la vez que va escuchando cantes, pueda ir leyendo los comentarios que inserto más abajo.


No sé quiénes son los guitarristas, aunque cabe suponer que uno de ellos sea Paco de Lucía. Vayamos a los cantes y a sus intérpretes:

1) Arrieras
Las canta Roque Montoya, Jarrito. Gregorio Valderrama dice que la melodía le recuerda a las asturianadas, opinión que comparto pues desde el primer momento que la oí me sonaba a algo parecido al garrotín. Que haya existido un cante propio de arrieros es muy posible, pero ni era lo que nos contó Manolo de la Ribera ni lo que aquí se nos ofrece. Por nuestra parte, tenemos pendiente el hablarles de otras posibles arrieras, éstas ligadas a Arcos de la Frontera. Lo haremos cualquier día de estos que el Buen Dios nos va regalando.

2) Temporeras
Aquí sí han puesto el clavo en su sitio. Las coplas de este cante de ara, en las voces de Los de Montefrío, son auténticas. En este cuadernillo, las temporeras de Montefrío merecieron nuestra atención más de una vez: por ejemplo el 2 de agosto de 2014 y al día siguiente.

3) ¿Sementeras o jaberas?
En el vídeo nos hablan de un cante de siembra pero lo que se oye es una jabera cantada por Pepe de Algeciras (o Pepe de Lucía), el componente cantaor del entonces dúo Los Chiquitos de Algeciras. Antonio Ruiz Ramírez bromea y dice que quizás le llamaran sementeras porque se cantase en la siembra de las "jabas"... La verdad es que el nombre de jabera es muy antiguo (Estébanez Calderón habla de "la malagueña de la jabera"), Se cuenta que estaba en el repertorio de Silverio y desde luego, en pleno siglo XX, nos la ofrecieron cantaores como El Mochuelo, El Chata de Vicálvaro o El Chato de las Ventas, todos ellos muy anteriores a la grabación del Niño de Málaga para la Antología de Hispavox (1954). Tengo una explicación para esta extraña conjunción "sementera = jabera". Se ve que los guionistas de este documental se habían creído al pie de la letra un texto, que referido a la jabera dice así:
... era un cante de sementera, es decir, campesino; un cante para decirlo cara al aire, mientras se otea el cielo para prevenir la tormenta o para asegurarse un sueño tranquilo a la vista del color de las nubes lejanas y en movimiento. El que se haya perdido no quiere decir, ni mucho menos, que fuese un cante tan difícil como para estar reservado a una minoría de eruditos ... (*)
Su autor, Manfredi Cano nació en Aznalcázar (Sevilla) en 1918 y murió el 23 de mayo de 1998 en Alicante. Miembro de la Falange, fue comisario de policía y periodista destacado en los medios del entonces llamado Régimen a secas. Aficionado al flamenco se convirtió en uno de los más reconocidos "flamencólogos" (¿?) de su época. Fue seguidor del ingeniero malagueño, político con cargos por cierto en los tiempos del Régimen, José Carlos de Luna. También lo fue del poeta (¿?) José María Pemán. Su obra flamencológica fue muy desigual y con frecuencia se excedió en sus fantasías. La descripción que hizo de la jabera es una prueba de lo que digo.

4) Rondeñas
¿Se acuerdan ustedes de un artículo que yo titulé Las Rondeñas de Juan Varea? Allí les invitaba a escuchar una grabación etiquetada como "Fandangos nuevos". Le acompañaba Paco Aguilera y, según supimos más tarde, se había registrado en el año 1952, es decir en fechas anteriores a que se hiciera la tan citada Antología de Hispavox. En ésta, como es sabido, Jacinto Almadén hizo un cante nombrado como "rondeña", el cual quedó para muchos como la primera grabación histórica de este estilo flamenco. Falso porque dos de los tres "fandangos nuevos" de Juan Varea llevan la mismísima melodía que usara Almadén. Sin que el nombre de "rondeña" apareciera por ninguna parte y con el acompañamiento más habitual del fandango, o, en otras palabras, sin acompañamiento de toque verdial. Pues mire usted por donde, en este documental Varea repite, hasta con las mismas letras, los dos fandangos aludidos. Ahora, ya instaurado el nombre de "rondeña" y, habida cuenta de que Manfredi, que sin duda influyó en los guionistas, era uno de los que defendían que era un "fandango de Ronda"(**), hacen que el toque lo "amalagueñen", o sea, que se haga por verdiales.

5) Trilleras
¡Exquisitas en la voz de Bernardo el de los Lobitos! Ya las había registrado en 1954 y en 1957. En esta ocasión, con leves variantes en las letras, repite las que hiciera en 1954 para la Antología de Hispavox.

6) Fandangos de Lucena
Con mucho "dejillo" local, como comenta Antonio Ruiz Ramírez, los canta Rafael López Algora, personaje del que no hemos logrado ninguna información.

7) Caleseras
Como vivimos en época de vehículos de automoción, habrá que aclarar (sobre todo para las nuevas generaciones) que la calesa era, según la Wikipedia,
un carruaje de cuatro y, más comúnmente, de dos ruedas, tirado por caballerías con taburete delantero para el conductor, por dentro con dos o cuatro asientos «cara a cara» de madera cubierto por capota de vaqueta, abierto por delante y resguardado parcialmente de la intemperie por detrás.
Naturalmente, calesero era la persona que conducía la calesa. Ahora, hablando de la calesera, Manfredi dixit (*):
Su nombre lo indica con claridad: es un cante popular andaluz creado por los caleseros para distraer las largas caminatas; la letra es una seguidilla sin estribillo. El compás de este cante no es otro que el del trote de las bestias de tiro, el campanillero son de las colleras y el restallido del látigo del mayoral animando a sus caballerías. Carlos de Luna sitúa este cante entre la serrana y la trillera, según su teoría de que la calesera es una serrana que bajó de la sierra al camino real, para hacerse en las ventas amiga de los caminantes; así como los cantes de trilla no son sino caleseras, sustituidos el camino por la era, y el mayoral por el zagal que gobierna el trillo desde un asiento muy parecido al puesto de mando de las viejas galeras y diligencias.
Estrofa de seguidilla (como las livianas, como las serranas, trilleras, nanas y otros cantes primitivos) con melodía a medio camino entre la serrana y la trillera. Cante al parecer perdido, por mi parte no recuerdo que ningún estudioso hable de él si exceptuamos a José Carlos de Luna y su discípulo Manfredi. Pero, si estaba perdido, ¿de dónde sale ese par de letras que nos canta Jacinto Almadén?  Gregorio Valderrama (sobrino del gran Juan Valderrama e hijo del también cantaor Ángel Valderrama) dice que lo que canta Almadén son unas temporeras de Jaén, conocidas como arjoneras, y nos señala que su padre y su tío Paco las cantaban muy bien. Pues sí, el aire es ese y no es de extrañar de que se trate de una de las muchas variantes de tonadas campesinas que se han cantado en las tierras jienenses.  

8) Serranas
Magnífica ejecución de Jarrito en su segunda intervención en este documental.

9) Verdiales
Versión preflamenca, versión para "panda". Incardinada en la variedad Verdiales de los Montes, una de las tres más habituales en la provincia de Málaga. Deliciosa intervención de la Panda de Verdiales de Povea, dirigida y así nombrada por su "alcalde" Antonio Fernández (Povea). Nos informa Porverita de que este hombre nació en el Lagar o Cortijo de Povea, en el término municipal de Málaga capital. Más tarde se vino a ésta y vivía en la barriada de Mangas Verdes en la cual reclutó a otros miembros de su panda, llegando a registrar un L. P. en los años setenta. En esa barriada murió el músico Povea en el año 1987.  


(*) Domingo Manfredi Cano. Geografía del Cante Jondo. Editorial Bullón, S. L. Madrid 1963. (Existía una primera edición publicada en 1955 por Gráficas C.I.O.)  

(**) Por nuestra parte, rechazamos la teoría de "rondeña = fandango de Ronda". En nuestras memorias hemos dedicado hasta 4 artículos al tema, que pueden encontrar en este blog, yendo  a las etiquetas y pulsando sobre la que pone "Rondeñas".

miércoles, 2 de marzo de 2016

Tonadas campesinas (XVIII): Arrieras de Dalías

Envío a mi amigo almeriense Alejandro Reyes.

Hace un tiempo llegué a publicar en este cuadernillo hasta 17 entradas referidas a las Tonadas campesinas. Un poco más y me redacto una monografía sobre tan apetecible tema..., pero, ¡qué va, iluso de mí! Hace unas semanas leí en el Facebook que en la Universidad de Sevilla se había presentado una tesis doctoral sobre los cantos campesinos en Torredelcampo (Jaén). ¡Caray! con estos universitarios de ahora, ¡cómo aprietan!, ¡cómo suben el listón más y más! Seguro que todo cuanto yo escribí se quedaría en una nota a pie de página al lado de la sapiencia de los sesudos doctores que se forman en nuestras universidades. ¡Vivir para ver!

Pero, bueno, tampoco es para acomplejarse. A mí, hijo de labraores y criao en esas cortijadas de la Campiña Cordobesa, el tema me atraía mucho y por eso le presté mi atención, indagué algunas cosas y clarifiqué otras. Había temas que me quedaron por tocar como los cantos asociados a la aceituna o al oficio de la arriería. Ciñéndome al segundo centro de interés, me preguntaba a mí mismo: ¿existen cantos propios de los arrieros? Que éstos cantaran, es casi seguro. ¿Cómo, si no, entretener sus travesías, a veces de muchos kilómetros y horas? De hecho hay autores que señalan que los arrieros fueron auténticas correas de trasmisión de cantes de una comarca andaluza a otra. Pero, insisto, ¿había un canto propio de su oficio? Puede que haya existido y se haya perdido, cosa que afortunadamente no ocurrió con las labores de la siembra, siega y trilla, y hasta nosotros han llegado muestras de tales tonadas.

Rastreo por la discografía y resulta que sí, que el término arrieras aparece al menos en dos ocasiones: una ligada a la localidad almeriense de Dalías y otra al pueblo gaditano de Arcos de la Frontera. Vamos hoy a interesarnos por esas arrieras almerienses y dejemos para otro día las de Arcos.

Hay un cantaor que ya apareció en este cuaderno y también en nuestro Museo del Fandango, Manuel Ribera Ruiz, Manolo de la Ribera, nacido en Adra (Almería) en 1912 y del cual no tenemos más datos biográficos (¿qué espera el Instituto Andaluz del Flamenco, o sea el IAF, para hacer un inventario contrastado y fiable de nuestros artistas?). Escuchémosle este cante que hace junto a Enrique de Melchor:
Una preciosidad, ¿no les parece? Musicalmente estamos ante unos fandangos de corte verdial muy similares a otros que se han cantado y se cantan por la Alpujarra almeriense. Pero, ¿dónde están las arrieras salvo en la letra que nos habla de las mulas transportando las uvas de Dalías hasta el muelle de la capital?  Efectivamente, la arriería ha sido un tema literario para el de la Ribera y nada más.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Tonadas campesinas (XVII). Trilleras en Fernán Núñez y Montilla


Llegando al pueblo de Montilla.


Mostraba ayer un pequeño mapa de lo que actualmente, dentro de la provincia de Córdoba, se denomina La Campiña Sur. La Campiña de mi niñez es más reducida aún: San Sebastián, Santaella, Montalbán, La Rambla, Montemayor y Fernán Núñez . Bueno, podía llegar hasta Montilla porque en su término hay una parte más o menos llana antes de alcanzar la población, conforme avanzamos en el sentido Córdoba-Málaga. A la espalda de la misma, nada de nada, estamos en la llamada Sierra de Montilla

En mi pueblo, quintaesencia de la Campiña y no exagero, ¿se cantaban trilleras? Por supuesto que sí y yo las he oído en mi niñez. Más: si se lo pides, aún te las apunta Alfonso Cañero Huertas, tío abuelo del cantaor Bernardo Miranda y primo segundo mío. Una segunda pregunta: ¿las trilleras de mi pueblo responden al modelo que fijó Bernardo el de los Lobitos? Mi respuesta es que no, aunque se reconozcan parecidos. Musicalmente es más viva, más ligera. Y desde luego, difieren claramente en la métrica usando la seguidilla corta de tres versos 5-7-5
Con mis sudores,
la parva ya está hecha
pá los señores,
en lugar de la habitual de 7-5-7-5., si bien a la hora de cantarla siempre se repetía el primer verso.

En su libro Cantes y Estilos del Flamenco (Universidad de Córdoba, 2003) Agustín Gómez nos cita un cante de trilla grabado para la DECCA en 1978 por El Lucero de Montilla. ¿Quién es este hombre? Se trata de don Rafael Gómez Márquez (1908-1989), cantaor que tuvo algún acercamiento a la profesionalidad la cual abandonó para dedicarse a su oficio de tabernero. Padre y mentor en muchas cosas de nuestro amigo Agustín. El disco en cuestión era The Flamenco World of Paco Peña. Publicado en Inglaterra, se comprende que era difícil conocerlo, pero gentilmente la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba nos ha mandado copia, la misma que hoy ofrezco a todos ustedes:


Ahora sí, musical y métricamente lo que nos hace don Rafael coincide con las trilleras que yo recuerdo, con las que aún nos puede cantar Alfonso Cañero. Anoten las letras:

Dale que trote
a la mulilla torda
con el garrote.

Vengan ereros,
con la horca en la mano
la volveremos.

Me dieron agua
más fría que la nieve
en una jarra

Un detalle anecdótico para acabar. Comentando los temas tratados en las letras de las trilleras, Agustín Gómez termina así.
Y la maledicencia que nunca para:
"Venga aire (bis)
tú marío en la era
y tú con un fraile"
¡Vaya por Dios! Esta coplilla se la he oído a mi pariente Alfonso, si bien en una versión levemente distinta. Nada de maledicencia como dice Agustín, sino desparpajo y ausencia de recato:
Aire y más aire,
aire y más aire,
mi marío en la era,
yo con un fraile.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Tonadas campesinas (XVI). Trilleras de "la vestía"

Cuando yo era nene nos enseñaban en la escuela que la provincia de Córdoba se dividía en dos comarcas, Sierra y Campiña, separadas por el río Guadalquivir. Conforme éste baja hacia el mar, la Sierra estaba a su derecha y la Campiña a su izquierda. Demasiado simple si tenemos en cuenta que dentro de esa campiña se encuentran todas esas zonas agrestes que modernamente hemos aprendido a nombrarlas como Sierras de la Subbética, o que en la llamada sierra está la muy extensa Meseta de los Pedroches. Podría haber alguna unidad en cada una de esas dos mitades cordobesas en lo referente a la lengua y algún que otro rasgo de tipo cultural, pero en lo netamente geográfico, nada de nada.

La Campiña propiamente dicha parte de Córdoba ciudad y une su término municipal con los de La Rambla, Santaella, Puente Genil, Aguilar de la Frontera y Montilla, incluyendo otras poblaciones, de término más reducido, como Fernán Núñez, San Sebastián de los Ballesteros, Montalbán, Monturque o Moriles. Zona de cereal y otros cultivos de secano, de olivares y viñedos, donde domina el latifundio de las grandes cortijadas. Hasta la llegada de la maquinización (1955 a 1965 aproximadamente) tales cortijos daban bastante trabajo a los llamados "temporeros", en mayor o menor cantidad según las épocas del año (Les invito a que lean lo que publiqué hace un par de meses, para lo cual sólo tienen que utilizar el siguiente enlace). Los obreros se veían obligados a dormir en los propios cortijos y solo cada cierto tiempo iban al pueblo para cambiarse de ropa. En Fernán Núñez se decía que ese día "jolgaban" (holgaban), pero en Puente Genil era el día de "la vestía" (la vestida). Dejemos que sea un cantaor de La Puente quien nos hable de estas cosas y las ilustre con su voz. Se trata de Pedro Lavado y lo hizo en un programa de Rito y Geografía del Cante Flamenco que producía y emitía Televisión Española en los primeros años setenta.


Precioso cante por trilleras, como también lo es la segunda letra:
De esta vara no pasa
que yo me case
Stoy harto de estar mozo,
falta me hace.
Sólo una observación al bueno de Pedro: exagera al decir que eso de la "vestía" ocurría unos setenta u ochenta años atrás. No, como he señalado más arriba, esta situación existió hasta entrados los años sesenta, época en la cual los campos se despoblaron y vino la triste diáspora hacia Madrid, Cataluña o el País Vasco, cuando no a Holanda, Alemania o Suiza. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Tonadas campesinas (XV). La trilla en Jerez

Posiblemente las tonadas de trilla o trilleras, aparecieron en la discografía flamenca en 1954 en la voz del sevillano, de Alcalá de Guadaira,  Bernardo el de los Lobitos en un registro para la tantas veces nombrada Antología de Hispavox. En 1957 las vuelve a grabar para la llamada Antología de Orfeón, publicada en Méjico. En ambos casos recogió y dejó fijada para la posteridad un tipo de tonada muy habitual en las campiñas de Sevilla y Córdoba. Modelo muy cercano a lo folk-lórico que posteriormente otros han ido "aflamencado", tal como hizo nuestro cantaor cordobés El Séneca. Pero había otros modelos de trilleras como nos mostró Paco Toronjo, con su versión onubense, o El Niño de Bonela con las trilleras malagueñas. Incluso llegamos a escuchar unos pecualiares cantes de trilla de Torredelcampo (Jaén) en la voz de su cantaor más famoso, don Juan Valderrama.

Sí, Sevilla aparecía en principio a través de Bernardo, pero aún así yo me preguntaba: ¿qué pasa, en lo que concierne a las tonadas campesinas, con esta provincia que se tiene por tan flamenca? ¿No les interesa el tema campesino a sus cantaores? Claro que sí y por eso encontramos unas trilleras del lebrijano Curro Malena siguiendo la línea del de los Lobitos. También grabaciones de Antonio Chacón Cruz, de El Cabrero o del gaché, más gitanista que los propios gitanos, llamado José Menese, si bien los tres graban trilleras en la onda alosnera de Paco Toronjo (La grabación de Menese pueden oírla pulsando este enlace).

Y nos quedaba la protoflamenca, la provincia andaluza más flamenca del mundo mundial. ¿Es que en Cádiz no había, no hay campos de labranza? Pero si dicen que los gitanos de la campiña de Jerez han vivido tradicionalmente de su trabajo en el campo. Manijeros y gañanes cantaores, exaltados hasta la saciedad. Pues claro que sí, que también conocían las tonadas campesinas, pero hemos tenido que esperar a que alguien las cantara en público. Así lo ha hecho, así lo sigue haciendo, Fernando Carrasco Vargas (Jerez, 1945), de nombre artístico Fernando de la Morena. Dejemos que sea el propio Fernando quien nos lo cuente y quien nos lo cante:

jueves, 7 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (XIV). Tonada de Ordeño

Si en mi recordatorio de las Tonadas campesinas un día me salí de mi natal Andalucía para irme a las Islas Canarias y hablar de sus Cantos del Güeyero, hoy atravieso ese inmenso "charco" que los geógrafos llaman Océano Atlántico y me voy a América del Sur. Concretamente a Venezuela.

Mi amigo cacereño Pedro Delgado Gómez, en su blog "Quejío Flamenco", nos habló el 25-04-2012 de una "Tonada de Ordeño", propia de los campesinos venezolanos y la ilustraba con una grabación de Simón Díaz. A su vez, Pedro decía que ésta le había llegado por medio de su amiga América, responsable de un precioso blog (que recomiendo a todos) titulado "Mi Espacio Flamenco".

En definitiva, se trata de un canto que los campesinos entonaban mientras ordeñaban a sus vacas. Con permiso de América y de Pedro, aquí lo tienen para su disfrute:


Siempre me gusta mirar qué tipo de estrofa se usa. Cuartetas de versos octosílabos como ésta tan bonita:

Qué pajarillo es aquel
que canta en aquella rama.
que cuando yo estoy más lejos
ella lo busca y lo llama.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (XIII). Arando y trillando en Torredelcampo

Hablábamos de los cantes de siega que grabó don Juan Valderrama. En su pueblo, Torredelcampo (Jaén), se han cultivado mucho las tonadas campesinas en sus vertientes más conocidas: de arar, de segar y de trillar.


Para los cantos de arar ellos tienen un nombre propio. Gañanas  (Fíjense la cantidad de nombres que nos han ido apareciendo para los cantes de besana: Canto del güeyero en Canarias, Araoras en Marmolejo, Pajaronas en Bujalance, Temporeras en la Campiña de Córdoba y en Porcuna, Gañaneras en Montefrío, Cantos de arar en Málaga...). Al igual que en Bujalance, aquí usan la estrofa de seguidilla:

Al saltar el arroyo
dijo la liebre,
arribita pies míos
que el galgo viene.

Virgen de la Cabeza,
la Morenita,
en el cerro más alto
tiene su ermita.

La plaza de Sevilla
la están arando,
de claveles y rosas
la están sembrando.

No te salgas del surco,
mula romera,
que no se pierda un grano
de sementera.

Aperaor del puente,
ponme besana,
echa el surco derecho
que es tierra llana.

Las dos últimas letras son las que canta el maestro Juan Valderrama:


También en las trilleras se usan coplas de seguidillas. como esta de tres versos

Dice el trillero,
ya está la parva hecha,
venga el dinero.

junto a la habitual de cuatro:

Pajarillo que cantas
en el almendro,
no despiertes a mi niña
que tiene sueño.

De nuevo don Juan Valderrama:


haciendo las letras:

A la orilla de un río
canta un canario,
échale cañamones,
que cante claro.

Como quieres que venga
de noche a verte
si le temo a tu mare
más que a la muerte.

martes, 5 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (XII). Cantes de siega

Sí me dice usted que los gañanes podían cantar en campo abierto mientras araban, puedo creérmelo. Incluso el labriego, sentado en el trillo para conducir a las mulillas, podía cantar en plena era. Más difícil se me hace pensar que nadie pudiera cantar con la cintura doblá y la hoz en la mano. No, no me imagino las tonadas de siega en pleno tajo. Tal vez se hicieran en los descansos (difícil, también, bajo el abrasador sol de nuestros campos), o más bien bien al atardecer, una vez finalizada la faena,  o mejor aún a la luz de la luna y en las puertas del cortijo antes de retirarse a dormir.

Conozco pocas grabaciones de las tonadas de siega. Pedro Lavado nos dejó aquella letra que decía

Un segador segando
los trigos nuevos,
el sudor se secaba
con el pañuelo.

No la vamos a oír porque el modelo musical está incluido en esta tanda que grabó el maestro don Juan Valderrama:  


Estas son las coplas:

A mí me gusta la siega
que tenga tres golpes buenos,
el almuerzo y la merienda,
y por la noche el dinero.

Un cazador cazando
perdió el pañuelo,
y luego lo llevaba
la liebre al cuello.

Debajo del sol que sale
tiene mi niña la cama,
sale el sol y la despierta,
sale la luna y la llama.

Si piensas que por eso
me das tormentos;
tú te quemas la sangre;
yo me divierto.

Encontramos cuartetas de versos octosílabos (primera y tercera letra) y encontramos seguidillas (segunda y cuarta), con dos arcos melódicos distintos (Pedro Lavado seguía el correspondiente a la estrofa de seguidilla).

lunes, 4 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (XI). Temporeras de Porcuna


Para ir de Córdoba a Jaén teníamos que coger la carretera de Madrid hasta El Carpio. Allí nacía otra vía que pasaba por Bujalance y Cañete de los Torres antes de adentrarse en la provincia vecina. Ya en ella, la primera población era la villa de Porcuna.

La peña flamenca local se llama "La Temporera" porque también allí había un canto de besana con dicho nombre. No "pajaronas" como en la cercana Bujalance, sino "temporeras" como en los pueblos de la campiña cordobesa. Tenemos una grabación realizada por un cantaor del cual carecemos de datos, salvo que se anuncia como Niño de Porcuna. Vamos a escucharlo:


Copiemos las letras:

Aperaor de bueyes,
 besana larga,
 espérame temprano
en tu ventana.

Estando mi mare en misa
 vino mi novio.
 ¡No durara la misa
 hasta el otoño!


  Anda, Pepe, vete ya
 por la verea,
 porque viene mi mare,
que no te vea.


No se usa el verso octosílabo encontrado en los cantos de besana de Canarias, de la campiña de Córdoba, de Granada o de Málaga. La estrofa es de seguidillas como en las "pajaronas" de Bujalance.

Otra observación. No dudo de que en Porcuna, cuna por cierto de mi amigo el importante físico teórico Francisco González Gascón a quien saludo desde aquí, haya una tradición de cantos de besana. Pero no creo que los gañanes al uso usaran guitarra, ni se acordaran de la liviana, de la seguiriya y hasta de la cabal como apreciamos que hace el bueno del Niño de Porcuna.

domingo, 3 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (X). Más temporeras de Montefrío

Cuando de chico viajaba alguna que otra vez a Granada, por la nacional que viene de Badajoz y pasa por Córdoba, una vez atravesada la cuña de la provincia de Jaén, nos adentrábamos en la Vega de Graná. Y me contaban que a la derecha de la carretera había un pueblo en alto, casi colgado del cielo, con un inmenso castillo. Era Montefrío.

Ayer hablábamos de su peculiar cante de besana, nombrado, al igual que en Córdoba, como temporera. En ese pueblo nació uno de los flamencos más cabales que he tenido la suerte de conocer. Me refiero al inefable Manuel Ávila del que ya hablamos en este blog en otra ocasión. Pensábamos que si en su pueblo había un cante propio, él tenía que conocerlo. En efecto, la generosidad de nuestro amigo valenciano Sergio García, experto en discografía flamenca, nos brindó esta grabación que ahora ponemos a disposición de todos ustedes:


Una joya, ¿verdad? Pero hay más. La gente de mi generación debe acordarse de Paco de Montefrío, artista a medio camino entre el flamenco y la copla. También nos dejó grabación en el año 1968 de los cantos de su pueblo, si bien él los llamaba "gañaneras". Un poquito menos naturales, quizá más pensás pal teatro, estas temporeras no dejan de ser otra delicia. Vamos a oírlas.

sábado, 2 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (IX). Temporeras de Montefrío

Mi amigo granadino Arturo Fernández me mandó un disco titulado Mosaico de los Cantes de Granadinos, uno de cuyos registros reza como Temporeras de Montefrío. Ello dio lugar a que el pasado 23 de noviembre de 2013 yo publicara un artículo en mi desaparecido blog El cante nuestro de cada día, cuyo contenido les copio a continuación.

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Volvemos a los cantos campesinos. En la voz de Rogelio (de quien, salvo el nombre, no sabemos nada más), una temporera del granadino pueblo de Montefrío. Voz abierta en campo abierto, está versión está más cerca del Folk-Lore que del Flamenco propiamente dicho.



Posdata: Teníamos programado esta breve entrada desde hace una semana, pero compruebo que hace dos días Antonio Conde nos ilustra sobre esta temporera granadina en su blog. Pongo el correspondiente enlace.

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En el artículo enlazado de Antonio Conde se nos informa del nombre completo del cantaor: Rogelio Peña Moreno. Se incluyen más grabaciones suyas y una de otro cantaor llamado Sergio El Colorao. En su sección de comentarios aparecen dos:

Andrés Raya:
Antonio, el cante que pones de El Colorao ratifica mi idea de que las tonadas campesinas se aflamencan cuando están en la voz de cantaores del género. El Colorao mete aires que recuerdan al martinete o la debla, lo que no ocurre en el original de Rogelio. Por otra parte, la primera letra que hace es la misma que grabó Pedro Lavado y no la asocio a Montefrío sino a la campiña cordobesa. Termino: yo tengo registrado a un Antonio Gómez "El Colorao". ¿Tiene algo que ver con este Sergio?


Antonio Conde:
Andrés: Antonio es el padre de Sergio. El hecho de que Sergio "aflamenque esta temporera se debe, sin duda, a su categoría de cantaor flamenco, lo que hace que irremediablemente se lo lleve a su terreno. Por otro lado la cercanía de Montefrío con la sierra subbética justifica y argumenta las similitudes de esta temporera en ambas tierras.


Ciertamente, estos cantos de Montefrío estén emparentados con la temporera cordobesa. Anoto que, en ambos casos, la estrofa es de versos octosílabos. Por supuesto en mi blog también hubo comentarios. Los transcribo:

Pedro Delgado:
Tengo un vídeo de la actuación de Julián Estrada con Jesús Zarrías en Arroyo de la Luz del 4 de Noviembre de 2.012 en el que comienza su actuación con unas temporeras de trillas y en una de las letras dice:
Y los ecos del cielo
que a campo suenan
canta Pedro Lavado
la temporera.
¿Qué nos dices al respecto? Saludos flamencos.


Leonardo Velasco:
Aquí hay una temporera de Pedro (Perico) Lavado.

Andrés Raya:
Ya lo sé, Leonardo. Conocí mucho a Lavado y se la oí cantar en persona. Además, está grabada en disco. Lo que pasa es que mis articulillos nunca pretenden agotar los temas. Son pinceladas nada más. Al bueno de Lavado lo tenía previsto para sacarlo más adelante. Y otras temporeras, distintas a éstas y a las de Pedro, también las tengo en lista de espera.

Andrés Raya:
Pedro, ya sabes que nunca entra en mis intenciones lo de agotar los temas. Como le decía a Leonardo, el otro comentarista, lo de Lavado lo tenía previsto para más adelante. Vete al enlace que pongo del blog de Antonio Conde y escucha la grabación del Colorao. Verás que la primera letra (muy descompuesta) corresponde a la temporera que hacía Lavado, la cual puedes oír en el vídeo al que nos remite Leonardo. Saludos desde la Sultana.

Antonio Conde:
La cercanía de Montefrío con la sierra subbética cordobesa justifica y argumenta las similitudes de estas temporeras en ambas tierras, toda vez que los diferentes matices se deberán a los distintos intérpretes (cantaores de género o no) que las ejecuten. Se llamó Rogelio Peña Moreno y desgraciadamente falleció a edad temprana.

Andrés Raya: Qué pena que no hay grabación de Manuel Ávila! Un abrazo, Antonio.

Lo de Pedro Lavado ha tardado tiempo en publicarse, pero ya lo he hecho en mi anterior artículo. En cuanto a Manuel Ávila, sí he encontrado grabación. La dejamos para otro día.

viernes, 1 de agosto de 2014

Tonadas campesinas (VIII). Temporeras de la Campiña de Córdoba

Pagos de Lucena, de Aguilar, de Cabra, de Montilla...! Se fue dejando la Serrana jirones de su capote de monte en vuestras viñas, en vuestros olivos; pero jirones chiquitos, porque las manos que a él se asieron ni fueron duras, ni porfiadas.

¡Lucena! En tu seno, más blanco que la nieve, oí el el airoso cantar que llamáis las Temporeras.

Yo anduve por tus calles y tus campos a caza de ellas.

Sabedor de que en este pedazo de tierra existió un cante, patrimonio de las gañanías, con el que acompañaban su trabajo en la besana, fui de Ceca en Meca sin poder atraparlo. Tal que cual gañán, salmodiaba, trincado a su manera, un cante sin color ni estilo propio, mixto del de la Trilla y la Taranta. Tenía tanto más interés en dar con las Temporeras, cuanto que sospechaba fuera el lazo de unión entre Trilleras y Caleseras, pues al ceñirse al paso desigual de la yunta de mulos en la era, no participaría ni del rechinante fragor de las diligencias ni de la galbana de la era agostiza.

Por matar la tarde, fui a la casa de un amigo, hidalga y acogedora, de señoril fachada y portalón que achata el peso de un escudo de armas de ampulosos labrequines, tallado en piedra.

El zaguán, recién regado, dibuja con menuditos guijos una cruz calatraveña; al fondo, una puerta de cuarterones patinosos que luce en su centro, y en él reluce un pomposi aldabón de "oro de Lucena".

¡De oro se me llenó la mano cuando llamé!

Después del consabido: "Gente de paz", me colé por el patio de mi amigo, detrás de cuyo nombre se atropellan qué sé yo cuántos apellidos ilustres.

Este amigo mío lo es también de la tradición, de la heráldica y de la zambra.

Le expuse mi desencanto, y, tras de hacer memoria, con ese reposo con que en los pueblo se hace memoria, dijo:

-¡Tal vez Perrilleja, quizá Tenazo!...

En el patio trasero de la casa hay una parra umbrosa, y bajo ella abre su bocaza fría un pozo de brocal enjalbegado, sobre el que florecen macetitas de albahaca, macecitas de espliego.

Una moza, guapa y limpia, que se llama Araceli, nos trae, en bandeja de cobre, unas copas grabadas con la cruz de Calatrava, y una botella con el marbete de Mora, llena de solera, de las "Bodegas de Nuestro Padre Jesús". Al descorcharla nos acaricia con un olor a manzana, a florecillas de la sierra; luego canta en las copas en las copas con gorgoritos de jilguero.

Esperamos, y, ya el sol traspuesto, se entró por el patizuelo el ansiado
Perrilleja, acompañado del aperador de mi amigo. Ambos sabían las Temporeras, y como araban en el mismo olivar, quise escucharlas al día siguiente en el mismo salsero donde se sazonaron.

Al olivar de "Los Dorados" me encaminé, y en él oí este cante, tan característico, y que me enorgulleció encontrar, porque se acoplaba. como preveía, al lugar designado en la escala que hemos recorrido.

Inicia el gañán la copla cantando un verso, y, al terminarlo, otro lo recoge, anunciando su decisión con un "Voy", y así se turnan hasta que uno grita : "¡Fuera!", y remata la estrofa. Más moderno es que la termine el que la comienza; verdad que tampoco abundan los que saben cantarla. Así, es indiscutible , pierde el matizado que le da la variedad de voces y la alegría de los gritos que piden la voz.


Dan escolta a este cante en la besana el piar de las pipitas, que brincan en los camellones del surco recién abierto, y lo aroma el fuerte vaho que sale de la tierra herida y que huele a búcaro.

Luego, cuando el sol traspone y los calados de los olivos transparentan la amoratada luz del crepúsculo; cuando las campanas y campanitas del pueblo cercano llenan la campiña tocando la oración; libre la yunta del arado que quedó en el surco, apuntando con el timón al lucero que afanoso parpadea en el horizonte; al emprender el apero la vuelta al caserío, llevando cada yunta, a lomo, el gañán que la gobierna, riman las Temporeras con el alegre trotecillo de la querencia, más vivas, confundiéndose casi con un Fandango.

La tierra, con la llovía,
ha tomao mejor tempero;
y esto lo agradece el amo,
los gañanes y el apero.

El Sota trae una yunta
de dos mulas alazanas,
que ellas solitas s´atreven
con toíta la besana.

Tós los mulos del cortijo
de don Juan Manué Carrasco,
no le llegan a los míos
a las coronas del casco.


Foto de la ciudad de Lucena y sus alrededores para ilustrar esta larga cita tomada del libro De Cante Grande y Cante Chico que escribiera el prolífico malagueño José Carlos de Luna allá en el año 1926, si bien nosotros hemos usado una reedición fechada en 1942. Aquí se nos describen por vez primera (que nosotros sepamos) los cantes de arar, los cantes de besana de la Campiña de Córdoba, cantes nombrados en nuestra tierra como temporeras. De la Campiña, sí. Domingo Manfredi Cano, seguidor en muchas cosas de José Carlos de Luna nos dejó escrito en su libro Geografía del Cante Jondo (1955, después reeditado en 1963), en un epígrafe dedicado a la Temporera, lo siguiente::

Es un cante de gañanías. Su situación geográfica podría deslindarse con una circunferencia que teneindo su centro en Cabra, de Córdoba, encerrase dentro de ella a todos los pueblos y tierras comprendidos entre Castro del Río, Fernán Núñez, La Rambla, Baena, Montilla, Doña Mencía, Aguilar, Montuque, Lucena, Priego, Puente Genil, Rute, etcétera.

Vuelve a repetir cosas del libro del malagueño y, al final, añade un par de letras:

Las uvitas de tu parra
están diciendo comerme,
pero los pámpanos dicen
que viene el guarda, que viene.

Los surcos de mi besana
están llenos de terrones,
y tu cabeza, serrana,
está llena de ilusiones,
pero de ilusiones vanas.


Tres comentarios a estos testimonios escritos:

1) En el relato de José Carlos de Luna aparece el personaje de Perrilleja. Creemos que será el mismo que nosotros conocíamos a través de una saeta popular lucentina.

2) Las letras que nos ofrecen uno y otro escritor son cuartetas o quintetas pero de versos octosílabos. Es decir, estrofas adaptables al cante por fandangos, al que alude Carlos de Luna al final de su texto. ¡Curioso!, igual que ocurría con el Canto del Güeyero de los canarios. También igual que ocurría con los cantos de arar de Málaga, tanto en la versión flamenca de El Niño de Bonela como en la grabación que la acompañaba, en la cual, por cierto, se hace la letra de Los surcos de mi besana, recordada por Manfredi. Versos octosílabos, rara avis en el mundo de las tonadas campesinas donde domina la estrofa de la seguidillan. Más aún: hay otra variedad de cantos de besana, como son las Pajaronas de Bujalance que sí usan la copla de seguidillas. Es decir, sin salir de la provincia de Córdoba, hay dos modalidades de cantes de besana: las Pajaronas de Bujalance y las Temporeras de la Campiña, con un punto común y es que se trata de cantos dialogados, pero una diferencia grande en cuanto a la métrica usada.

3) ¿No les suena de algo una de las letras que anota Carlos de Luna? Me refiero a la de Tós del mulos del cortijo... Agustín Gómez, siempre tan pespicaz, nos señala que esta letra de Temporera la hacía Antonio Ranchal como Carcelera. Sí, muy extraño lo de conjuntar cárcel con besana. Yo llego incluso a sospechar que lo que el cantaor lucentino grabó como Carceleras estaba más cercano a las tonadas campesinas que a lo que los flamencos conocen como tonás, martinetes, etcétera. Merece la pena que la oigamos:



En la bibliografía flamenca, tan dada a copiar lo ya escrito por otros, hablando de temporeras, se repite una y otra vez lo dicho por José Carlos de Luna y Manfredi Cano, con la honrosa excepción de Agustín Gómez que en su libro otras veces citado Cantes y Estilos del Flamenco, nos habla también de las pajaronas, de los cantos de arar malagueños y de las temporeras de Montefrío (Granada), a las que nosotros dedicaremos una entrada en breve.

Afortunadamente en Córdoba, nos quedó una prueba grabada en los años setenta de lo que fue la temporera que hoy comentamos. Primero en disco (con la firma RCA) y luego en una intervención en TVE, programa "Rito y Geografía del Cante Flamenco", el cantaor de Puente Genil Pedro Lavado nos dejó su testimonio. Reproducimos lo que cantó y dijo para TVE:


Ya ven que la descripción del cante coincide con la apuntada por Carlos de Luna en 1926. ¿Y la letra?

Aperaor del apero,
no me dejes el cornejal,
que mis mulas son nuevas
y me van a marear.

Pues mire usted por donde, y acabo, me encuentro una copla parecida en el folk-lore de la provincia hermana de Murcia:

Las penas que pasa un perro
cuando le cortan el rabo,
las mesmas que paso yo
en cá cornijal que saco.

miércoles, 9 de julio de 2014

Tonadas campesinas (VII): Los cantos de escarda de Arcos



Temporeras podría ser el término genérico para referirse a los cantos de los trabajadores eventuales (o temporeros) del campo, la gran mayoría porque en cualquier cortijo andaluz los fijos se contaban con los dedos de media mano. Por aquí, Córdoba y su campiña, llamábamos temporeras a los cantos de arar, pero he aquí que en mi afán de coleccionista (y gracias a mi amigo cacereño Pedro Delgado) me hago con una grabación rotulada como Temporeras de Arcos. Cuando las oigo, compruebo que no van ligadas a la labor del arado sino al de la escarda. Se trata de una especie de trovo donde un escardador y una escardadora intercalan sus coplas. Una auténtica preciosidad, en mi opinión, ejecutada por Piconero de Arcos y Fabiola Pérez, Vamos a escucharla.


Otro día escribí que los cantos campesinos traspasan la línea del folk-lore para adentrarse en el flamenco cuando los ejecutan no ya la gente llana sino los cantaores o cantaoras. En este caso está muy claro que tanto Piconero como Fabiola lo son y por eso estas temporeras nos suenan muy aflamencadas, Yo llego más lejos, ¿están inspirados en alguna cantiña de Cádiz?, o, lo que también es posible, ¿alguna cantiña tomó prestada la melodía de estas temporeras? Escuchen y traten de establecer parecidos.


Posdata y addenda: El anterior artículo se publicó inicialmente el día 30 de noviembre de 2013 en el blog El cante nuestro de cada día que posteriormente decidí cerrar y eliminar, integrando todas sus entradas en este Flamenco en mi memoria. Nada más publicarse hubo comentarios:

1) Pedro Delgado me dice:

Tú, como siempre, buscándole cinco pies al gato y lo digo en sentido laudatorio. Yo con mi oído nulo (hablo en singular porque el izquierdo sólo me sirve para acumular cera) para distinguir diferencias o similitudes no soy el más indicado para opinar del asunto. Pero el intercambio de piropos entre Piconero de Arcos y Fabiola Pérez, "La Fabi" es una delicia que me cautivó desde el primer momento que la escuché. Gracias por sacarla a la red. Saludos flamencos desde Cáceres.

Mi respuesta fue:

Gracias, Pedro, como siempre. Cuando yo apunto el posible parecido con alguna cantiña, efectivamente voy detrás del quinto pie del gato. Lee lo que le escribo al amigo Álvaro en el siguiente comentario. Saludos cordobeses.

2) Álvaro de la Fuente había escrito:

Qué interesante Andrés¡¡¡¡¡ Desconocía absolutamente estas melodías. Su parecido melódico con algunas cantiñas está clarísimo; para mí, esas cantiñas se basaron en estos cantes campesinos, ya que por lo general estas formas musicales son anteriores al arte flamenco. Un prueba más de como los cantos folklóricos campesinos influyeron en la configuración del cante flamenco. Siempre se ha hablado de su influencia en las tonás, seguiriyas o malagueña incluso. Pues, parece que las cantiñas tampoco escaparon a su influencia...

Y yo le respondí:

Creo, Álvaro, que no hay que correr tanto. Tendrían que acreditarnos la posible antigüedad de estos trovos. Sospecho que pueden ser más modernos y que se hayan inspirado en las cantiñas. No quiero nombrar a nadie, pero hablar de Arcos es hablar de un afamado flamencólogo que suele estar detrás de algunos estilos "cuneros" del precioso pueblo gaditano. "Temporeras de Arcos", "Bamberas de Arcos", "Tonás de quintos de Arcos"... No sé, no afirmo nada pero me autoconcedo el beneficio de la duda.

3) Al día siguiente escribe de nuevo Pedro Delgado:

Sí señor. Prudente y precavido. Yo recuerdo ahora mismo, así de pronto, unas "Seguiriyas de Arcos" que grabó el Lebrijano con el título de "Un rayo cayó". Si no las conoces me lo dices y te las mando.

Mi respuesta:

Creo que sí debo tener ese cante pero ahora no lo localizo porque aún no he puesto orden en la discografía dispersa que tengo de Juan. La espero. Mira a ver si si viene autor de la letra y si hay alguna alusión al Nitri. Gracias, Pedro. Saludos.

Así quedó la cosa. ¿Qué creen ustedes? ¿Estas Temporeras de Arcos son preflamencas o postflamencas?

martes, 8 de julio de 2014

Tonadas campesinas (VI): El canto del güeyero

Hoy nos salimos de Andalucía y nos vamos a la tierra de los hermanos canarios. También por allí se estilan diversas modalidades de tonadas campesinas. Por ejemplo, dentro de lo que podemos llamar "cantos de arar" o "cantos de besana", nos encontramos con el canto del güeyero, nombrado así por el término "güeyes" con el que los canarios y también los andaluces nos referimos a los bueyes, animales que en este caso eran los que tiraban del arado. Escuchemos una muestra al grupo Los Sabandeños:


Atiendan a las letras:

Arando en el cerrillar
se me cambió la besana,
y acordándome de Juana
yo la volví a enderezar.

Si piensas que en la mañana
te hieren los aires fríos,
no pienses que son los aires,
que son los suspiros míos.

Se me ocurren dos observaciones:
1) La estrofa no es la seguidilla (habitual en casi todos los cantos campesinos) sino que usan cuartetas octosílabas. No olviden este detalle sobre el que volveremos cuando hablemos de otros cantos de besana andaluces.
2) La segunda letra es una variante de otra que los flamencos suelen cantar por tientos:

Si a media noche en tu cama
te despierta un sudor frío,
por Dios no te dé hindama
que son los suspiros míos
que a media noche te llaman.

lunes, 7 de julio de 2014

Tonadas campesinas (V): La trilla en Málaga

En el capítulo dedicado a las Tonás Campesinas en su libro Cantes y Estilos del Flamenco (Universidad de Córdoba, 2003) Agustín Gómez nos habla de hasta tres modalidades andaluzas de los cantes de trilla:
1) Los de Huelva que nos fijó flamencamente Paco Toronjo.
2) Los de las campiñas de Sevilla, Córdoba y Jaén cuyo modelo principal fue el que popularizó Bernardo el de los Lobitos. Nosotros ya mostramos una grabación en la voz del Séneca de Córdoba
3) Los de Málaga a los que nos acercaremos hoy.

Casarabonela es un precioso pueblo en plena serranía de Ronda, en el corazón mismo de la provincia de Málaga. Allí, en toda la comarca, se han conservado unos cantes de arar que trajimos a este blog en días pasados. Los interpretaba Juan Sánchez Trujillo, conocido como El Niño de Bonela. De ese mismo cantaor, zona y año de grabación (1966), son estos cantes de trilla:

viernes, 4 de julio de 2014

Tonadas campesinas (IV): Las Pajaronas de Bujalance

Bujalance, en la provincia de Córdoba, tan famoso por sus ricos olivares como por su peculiar Torre Inclinada. Tierra de gentes insignes. En este pueblo nació el importante naturalista don Pedro Castro Barea, represaliado por el franquismo aunque posteriormente fuera repuesto en su cátedra de Biología en la Universidad Hispalense. Y porque don Pedro llevó expresamente a su esposa al pueblo para que diera a luz, en Bujalance vino a la vida don Antonio de Castro Brzezicki uno de los matemáticos españoles más importantes del siglo XX. Amigo de don Pedro fue el notario e historiador don Juan Díaz del Moral, también nacido en Bujalance, al igual que lo hicieran el poeta Mario López o el tenor Pedro Lavirgen.

Pero no estamos aquí para hablar de ellos, sino de una modalidad de tonada campesina conocida como Las Pajaronas. Es un canto de arar, de besana, muy similar al que en la Campiña Sur llamamos "Temporeras". En ambos casos, el cante es dialogado entre varios gañanes. Curioso el nombre que le dieron en Bujalance, ligado, según el experto amigo Agustín Gómez, al canto mañanero de la perdiz ("la pájara" porque ya sabemos que en nuestros tierras "el pájaro" por antonomasia no es otro que el perdigón). De Bujalance caminó hacia el Guadalquivir para detenerse en Villa del Río y luego adentrarse en la provincia de Jaén hasta el pueblo de Marmolejo donde Las Pajaronas se conocían como "Araoras" y tuvieron su principal divulgador en el cantaor local Antonio Robles Gómez, apodado como "Perejil". En otra dirección, Las Pajaronas fueron de Bujalance hasta Cañete de las Torres y, de nuevo en Jaén, al pueblo de Porcuna, donde el nombre volvía a ser el de "Temporeras". Retrocediendo, es decir siguiendo río abajo, Las Pajaronas también se hicieron cordobesas de capital donde, según nos recuerda Rafael "El Guerra" , Pepe Lora las entonabas con letras como ésta:
Almodóvar del Río,
linda ribera
donde cantan los cucos
en primavera.

Hora es de que oigamos este cante. Las voces son las de dos viejos campesinos bujalanceños (aunque el segundo naciera en Montalbán de Córdoba): Montero (Pedro Montero Tejada) y Pajares (José Guadix Ríos):

jueves, 3 de julio de 2014

Tonadas campesinas (III): Trilleras de la Campiña de Córdoba


José Castellano Asensio, El Séneca, cantaor cordobés nacido en 1952, especialista en los cantes locales, nos dejó grabados en 1989 y con la guitarra acompañante de Merengue de Córdoba unos cantes de trilla, que en su melodía recuerdan los cánones habituales en los pueblos de la campiña de Córdoba, pero en los que se ha superado la frontera de lo folk-lórico. No sólo por la guitarra, algo inaudito en una era y menos en el tórrido verano cordobés, sino porque nuestro flamenquísimo y entrañable amigo Pepe no deja de acordarse de las seguiriyas o las livianas flamencas. Vamos a escucharlo.

miércoles, 2 de julio de 2014

Tonadas campesinas (II): Cantos de arar de Málaga


Seguimos con las tonadas ligadas a las labores agrícolas. Hoy nos vamos a la provincia de Málaga para oír en primer lugar un canto de arar grabado en 1966 por el intérprete flamenco El Niño de Bonela.



Lo complementamos con otra grabación de origen netamente folk-lórico:

martes, 1 de julio de 2014

Tonadas campesinas (I): La trilla en Huelva

Tonadas campesinas, cantos de arar, de escarda, de siega, de trilla, de nanas hogareñas, ¿son flamencas o no han traspasado el digno umbral de lo flok-lórico? Yo estoy más con lo segundo pero ocurre que cuando los ejecuta un flamenco no hay más remedio que afirmar (sin pedir perdón por la redundancia) que "se aflamencan".

Por ejemplo, los cantos de trilla en Huelva suenan así cuando los hace una voz cualquiera de cualquier pueblo
pero son otra cosita cuando los canta Paco Toronjo.