Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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domingo, 27 de diciembre de 2020

Cante Místico Flamenco

David Pérez Merinero, gran aficionado y conocedor del cante, amigo al que debemos tantas noticias y eventos sobre Flamenco en su blog Papeles Flamencos, nos anunciaba, poco tiempo ha, la aparición en librerías de un librito de título Cante Místico Flamenco. Se trata de una colección de cantes con la singularidad de que se toman uno o dos versos de una copla clásica y en los restantes se hace algún tipo de crítica o burla del clero. A modo de ejemplo, lean estas dos letras:

Al pie del almendro estuve 
y no le cogí la flor;
se me anticipó un curiana
y ni las hojas dejó.

No me acuerdo si te quise,
lo que m´acuerdo es que al cura
un sobrinito le diste.


Fueron publicados por suelto en la revista El Motín (1881-1926), semanario satírico, republicano y anticlerical creado y mantenido por el escritor sevillano José Nakens (1841-1926). En 1892 se recogieron en libro del cual ha salido la edición facsimilar actual. 

Ustedes, mis lectores, suelen ser aficionados al Flamenco. Si no conocen este libro, les recomiendo que lo compren y se lo autoregalen en la próxima fiesta de los Reyes Magos. No se arrepentirán. 

martes, 25 de octubre de 2016

FLAMENCO SPECTACULAR, un disco para consumo de "guiris"

En nuestro cuadernillo de memorias ha aparecido, en los últimos artículos, hasta tres veces, el álbum discográfico colectivo titulado Flamenco Spectacular, gracias al cual hemos podido rescatar las voces de Manuela de Ronda, de El Barbero de Sevilla y de Manolo Cantón. En su contracubierta encontramos sus nombres junto a los de María Rosa y Pepe El Culata, todos ellos como cantaores. Las guitarras, ya se ha dicho en tales artículos, eran las de Perico el del Lunar y Andrés Heredia. Sus registros van acompañados de taconeos y jaleos propios del baile flamenco. En efecto, también en la contracubierta figuran los nombres del bailaor El Tupé, así como el de las bailaoras Carmela, Amparo, Mari Flor, María Medina, Rosario de Cádiz, Tere del Oro y Lolita de Córdoba. Entre singers, guitarists y dancers, tenemos todo un cuadro propio de un tablao flamenco.



¿Hemos dicho tablao?  Pues, miren ustedes por dónde, cuando publiqué mis notas sobre Manuela de Ronda, el amigo David Pérez Merinero nos envía dos recortes de prensa (uno del 3 de junio de 1959, otro del 4 de marzo de 1960) en los que aparecía su nombre dentro del elenco del famoso tablao madrileño Zambra. Comparando estos anuncios con la contracubierta del disco del que hablamos, queda meridianamente claro que éste se grabó con personal de dicho tablao, si bien no intervinieron los del Cuadro de Antología sino los del nombrado como Gran Cuadro de Zambra. También queda patente que se comercializó para consumo de guiris no iniciados en nuestro arte flamenco.


En inglés y en castellano figura un curioso texto firmado por Hugo A. Ortiz, personaje del que no teníamos conocimiento. Se dice, por ejemplo, esto:
El Repertorio, puro gitano, consiste de música, canto y baile, herencias de los antepasados, que el gitano ha aprendido desde la cuna, ya que tales artes y tales obras casi nunca fueron escritas , y mucho menos grabadas. Aunque el origen verdadero del repertorio gitano es desconocido, se sabe que nació en rincones remotos de España y partes de Europa. Naturalmente. al través de los años, el gitano errante ha agregado creaciones inspiradas por acontecimientos y emociones. La herencia y la creación forman el patrón, pero la interpretación es espontánea y el éxito depende de la interpretación individual.  
Hay una breve descripción de los estilos flamencos registrados y así, hablando de las alegrías, podemos leer:    
Música y canto de un género suave y gentil. Casi siempre interpretado por los jóvenes. Los cantos amparan la belleza, lo noble y como es natural, la "novia".
Las sevillanas se presentan así:
Un baile alegre y vivo, representativo del folclórico y muy favorito entre los gitanos.
Vamos que a este hombre había que nombrarlo flamencólico y cum laude, hecho lo cual, cabe destacar la categoría flamenca de las gentes que intervienen en el disco. Nos despedimos invitando a que ustedes escuchen estas magistrales seguirillas para baile en la voz de nuestro amigo El Culata:

lunes, 20 de octubre de 2014

Del placer del autoplagio

Luis Gabaldón y Blanco (Madrid, 1869-1939) comenzó escribiendo en Madrid Cómico, pasando a ser redactor de Blanco y Negro y de ABC. Humorista y dramaturgo, no cabe duda de que conocía el mundillo en que se desenvolvía el Flamenco allá en los madriles de principios del siglo XX Hace unas semanas les trajimos un recorte de prensa de la revista Blanco y Negro y fecha 3 de mayo de 1902. Señalábamos al final que después de mi publicación, había podido comprobar que el mismo recorte había sido glosado por el amigo David Pérez Merinero, en su blog Papeles Flamencos, con fecha 16 de diciembre de 2012,  Por cierto que el mismo David había tomado otra entrada de Gabaldón el día 22 de junio de 2010.

Con permiso de mi amigo, os pongo aquí lo que había publicado Luis Gabaldón el día 28 de mayo de 1910 en la revista Madrid Cómico:


Pueden leerlo cómodamente si colocan el "ratón" sobre el texto y pulsan el botón izquierdo. Les recomiendo que lo hagan antes de seguir leyéndome a mí. ¿Han terminado ya? En ese caso, miren este otro recorte que yo les traigo:


Había sido publicado en Blanco y Negro el día 16 de diciembre de 1905, es decir casi cinco años antes que el anterior. Léanlo y comprueben que ha cambiado el título y que aquí hay una ilustración del dibujante Medina Vera que no aparece en Madrid Cómico. Por lo demás, se han cambiado unas cuantas frases, pero en esencia se trata del mismo texto. Estamos ante un clarísimo caso de "autoplagio". Y, digo yo, para terminar, que muy apretadilla debía de ser la vida de aquellos escribidores cuando tenían que recurrir a estas estratagemas para conseguir publicar algo. Casi como hoy.  

sábado, 6 de julio de 2013

El Tenazas: De su edad y de sus diplomas

Según la copia del acta de defunción que nos envía nuestro amigo Pepe Muñoz, el cantaor Diego Bermúdez Cala (El Tenazas) murió en Puente Genil (Córdoba) el día 10 de noviembre de 1933.


En ella puede leerse que nació en Morón de la Frontera (Sevilla) y que murió con 83 años de edad. Por tanto, debió de nacer en el año 1850. 

Ya vivía en Puente Genil cuando se convocó el famoso Concurso de Cante Jondo de Granada, año 1922 y desde este pueblo cordobés se marchó a la ciudad nazarí para participar en el mismo, causando una gratísima impresión al jurado, a los organizadores y al público en general en su actuación de la noche del 13 de junio. Tanto que a la tarde siguiente ya estaba la fonográfica "Odeón" registrando la voz de nuestro hombre. Con la guitarra de El Hijo de Salvador, quedaron para la historia seis cantes:
Caña, Soleares, Soleares de Paquirri, Serranas, Seguidillas de Silverio, Martinetes 
Pero, además de las grabaciones, parece que esa tarde Diego se dedicó, animado por otros que no debían de quererlo muy bien,  a trasegar más vino de la cuenta. A la noche (segundo y último día para los concursantes), junto a una descomunal tormenta, Diego no pudo estar a la altura del día anterior.

En el concurso había tres secciones de cante. Para la primera (Seguiriyas) estaba previsto un "Premio de honor", dotado con 2000 pesetas. Reunido el jurado el día 15 de junio, decide declararlo desierto y sobre la marcha adopta una solución salomónica: dos premios de 1000 pesetas, uno con el nombre del pintor Zuloaga, otro con el nombre del Ayuntamiento de Granada, que fueron adjudicados, respectivamente, al Tenazas y al entonces niño Manolo Caracol. Hubo otros premios entre los cuales el más citado fue uno de 500 pesetas otorgado al cantaor granadino Frasquito Yerbabuena.

Estos datos, referidos al Tenazas, a Caracol y al Yerbabuena, los encontramos por doquier siempre que se escribe o se habla del concurso de Granada. Lo que no ha sido tan divulgado es que Diego Bermúdez ganó el primer premio de la sección segunda (Serranas, polos, cañas, soleares) según hemos publicado el pasado 25 de junio. Este premio estaba dotado con 1000 pesetas, dinero que Diego no recibió porque en las bases se decía que se podía tener más de un premio pero sólo cobrar por uno. Así que tuvo que conformarse con el diploma correspondiente.

Es curioso que Molina Fajardo, en su libro El Flamenco en Granada, no diga nada de este otro premio aunque sí habla de dos diplomas. Hacemos cita literal de un párrafo del libro en su página 155:

... Murió en una pobre posada de Puente Genil, atendido casi de caridad, junto al bodegón de "La Rana". En sus últimos años desgraciados le acompañaban dos diplomas del Concurso granadino firmados por don Antonio Chacón. Uno lo conservará "El Gallo de la Jara", trajinante quesero que por los cortijos desgranaba, también, todos los cantes. El segundo pende aun hoy en un muro de "La Rana".

Ha pasado tiempo desde que Molina publicó su libro (!974). El otro día, me preguntaba yo si aún existiría "La Rana", que dónde estaría ahora ese diploma. Comunico mis dudas a mis amigos del grupo "Puente Genil con el Flamenco" de Facebook y enseguida se me dice que hay una copia colgada en la sede de la Peña Flamenca ubicada dentro del Casino Líceo Mercantil. Por dos conductos distintos (Antonio J. Pérez Melgar y Miguel Ángel Jiménez) me llegan copia del diploma. Véanlo:


Nada más recibirla yo, se la envío a Pepe Muñoz al que tanta información le debo. Me dice que ya la conocía. Me da la referencia, la busco y me encuentro con esto:


Son distintas. La primera corresponde al "primer premio" de la sección segunda, la otra al "premio extraordinario Zuloaga" de la sección primera. O sea que tenemos a nuestra vista los dos diplomas que firmaron para Diego Bermúdez don Antonio Chacón, presidente del jurado, y don José López Ruiz, secretario del mismo.

Pero en ambos diplomas hay un dato contradictorio. Le ponen una edad de sesenta y ocho años al cantaor cuando en 1922 ya habría cumplido los setenta y dos. La explicación radica en que 68 fue la edad con la que Diego engañosamente se inscribió como concursante. Leamos este recorte que nos facilta, una vez más, Pepe Muñoz:


Diego confiesa que declaró 68 "por temor a no ser recibido". El recorte está tomado de una entrevista que le hizo el periodista A. García Hidalgo y que fue publicada a dos páginas en El Heraldo de Madrid el día 15 de octubre de 1928. En esa misma entrevista y al final está fotografiado el segundo de los diplomas que ya les hemos mostrado. Puede leerse íntegra en la red porque ya la publicó el amigo David Perez Merinero en su blog Papeles Flamencos, 9 de septiembre de 2009.

Y nada más por hoy. Bueno, hay algo más. Como los aficionados, además de hablar de cante, tenemos como prioridad el oírlo, allá vamos: Soleares de Paquirri y Seguidillas de Silverio en la voz del Tenazas.


jueves, 14 de junio de 2012

Tras las huellas del Niño de Granada (II)






Un contestario en Granada

En nuestro primer artículo Tras las huellas del Niño de Granada decíamos que se asociaba ese nombre a Antonio Márquez, pero que existió otro que también lo usó y que dejó algunas grabaciones: Miguel Milena Rosales. De vuelta de Badajoz, donde había actuado, Miguel pasa por Córdoba y le hacen una entrevista que publicó el diario La Voz el 8 de junio de 1922, días antes del famosísimo Concurso de Cante Jondo de Granada (13 y 14 de junio). En ella se une a otros profesionales que, desde Sevilla, habían criticado que se les excluyera del certamen granadino, según había publicado en "El Liberal" el famoso periodista "Galerín". La entrevista se celebra en el bar "La Primera" y en ella el Niño de Granada, entre copa y copa de montilla, dice cosas como éstas:


-¿Usted cree que hay derecho a esa postergasión de los profesionales?... ¡Ezo es un azurdo mu grande...! Mie usté. To el cante que piden en Graná es solamente para los intelectuales del flamenco. ¡Y no tós! Vea. Polos, serranas, tonás, livianas, cañas, soleares, saetas, martinetes, ecétera, es lo que piden... De tós los cantaores que somos, que creo que pasan de mil, solamente tres o cuatro pueden cantar ezo: Salvaorillo, Torres, Tomás el de la Niña de los Peines... y pare usté de contar. Los demás no podemos con cantes tan difísiles... Y si acá no nos atrevemos, ¿cómo van a poder aserlo los disípulos y afisionados?

-Ahí está la cosa... Le quien dar el premio a Frasquillo Gálvez, el Yerbabuena, que es un gachó con billetes y con cerca de sincuenta años. ¡Disen que es hijo de Graná...! Pues yo también lo soy y disípulo del mago del cante Antonio el Portugués, ya fallecido... Otra cosa que veo yo con desagrado es que forme parte del Jurado el mejor "cantaor" que hay en el día: Antonio Chacón, de Jerez. Éste por zolidaridá debe colocarse a nuestro lado.

En fin, presente en la reunión estaba el guitarrista Alfonsillo el Cordobés y naturalmente desenfundó el instrumento para que cantara el de Granada. Y lo hizo por siguiriyas y lo hizo por soleares. Sin duda nuestro hombre sabía de cante, pero también tenía lengua para otras cosas y en mi opinión sabía muy bien cómo usarla. Con la perspectiva que dan 90 años, el lector podrá juzgar...

En honor a la verdad he de decir que el recorte de prensa que adjunto (aunque no sé cómo conseguir que ustedes puedan ampliarlo para hacerlo legible) ya ha circulado por las redes. Concretamente, Alberto Rodríguez Peñafuerte lo incluyó en su blog Flamenco de Papel el día 27 de junio de 2010 y David Pérez Merinero en sus Papeles Flamencos el pasado 16 de febrero. Mi reconocimiento a ambos.