Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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domingo, 20 de noviembre de 2016

Luto en la Peña EL MIRABRÁS



Ayer mismo me enteré de que estaba muy malito, hoy me llama el común amigo Salvador Miranda para decirme que Juan Velasco se nos ha marchado. Gran aficionado y conversador polemista, buen poeta y buen orador, fue (hace cincuenta años) uno de los fundadores de la Peña El Mirabrás (1). En ella ejerció como presentador de todo tipo de eventos durante décadas, en ella disfrutó de tantos y tantos momentos flamencos siempre junto a sus amigos inseparables Manolo del Rosal y Salvador Miranda.  


He dicho que era poeta y en efecto, dejó varios libros publicados. Además, Juan componía letras de cante, algunas de las cuales las registró en disco el también peñista Pedro Obregón (2). Delicado en los gustos, veneraba entre otros cantaores al exquisito Bernardo el de los Lobitos. Nuestro mejor homenaje a Juan es seguir oyendo una y muchas veces al cantaor de Alcalá. Hasta siempre, amigo.

Malagueña de Gayarrito con Antonio Piñana, 1965 (Los peces mueran de pena)


Alegrías con Manolo el Sevillano, 1961 (Tiene mi niña el balcón)


Tangos con Perico el del Lunar, 1957 (Mi pare fue un caballero)


Bulerías de Jerez con Manolo el Sevillano, 1961 (Qué gustito yo he tenío)

Seguiriyas con Ramón Montoya, 1923 (Como sé que contigo)


(1) Así lo conté en mi artículo del día 4 de agosto de 2011. Además, fue quien le puso el nombre a la peña, como publiqué el 10 de agosto de 2011

(2) Por ejemplo, pulsen aquí y escucharán una de ellas.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Los cantes de Córdoba con su nombre: Verdial y Zángano

Sueño Flamenco apareció en 2003, como primer disco compacto de mi paisano Pedro Obregón. Uno de sus registros se titula
Al viento (verdial y zángano)
Le acompaña a la guitarra el cordobés Gabriel Expósito y, "a la manera de coro", sus compañeros de la Peña El Mirabrás Justo Roldán y Juan Párraga. Cuatro coplas entre cantaor y coros, una de Moreno Galván y las otras tres del peñista Juan Velasco. Fandangos, a fin de cuentas, que no se rotulan como "abandolaos" sino con sus nombres de verdad: Verdial de Lucena y Zángano de Puente Genil. ¿Los escuchamos?


(Aconsejo a todos, y en especial a quienes no lo conozcan, que escuchen a Pedro. Aquí les dejo varios enlaces con cantes suyos por tarantas, por soleares, por alegrías de Códoba y, finalmente, por fandangos)

jueves, 23 de enero de 2014

Aficionaos, no llorad

Envío a mi pariente el cantaor Bernardo Miranda

Estos últimos días, con lo de "Morente más Morente", ha tenido que ser la muy flamenca ciudad de Madrid la que se adelante en actos de homenaje a Enrique Morente. Sevilla, y hasta su natal Granada, irán detrás, tal como ocurrió en los años en que Enrique se hacía un hueco en el mundo del cante.

Y es la cosa que leyendo crónicas de estos eventos mi amigo el Coplero Anónimo -que es una especie de duendecillo que siempre me persigue y que a la primera de cambio me cuela una de sus coplillas- se me va al Facebook, esa taberna de la esquina donde tanta gente se toma la cervecita, y me suelta esto:

Que Morente no está muerto,
aficionaos no llorad,
que Morente no está muerto.
Que Morente está dormío
soñando por soleá.

Pero, hombre, Coplero, que te he pillao, que tú lo que haces es plagiar. Acuérdate que el día 5 de marzo del año 2011, en este mismo cuaderno, se publicó esta copla:

Que el de Graná no se ha muerto
aficionaos no llorad
que el de Graná no se ha muerto
Que Morente está dormío,
soñando por soleá.

Allí no ponía nada más que un título de "malagueña" sin indicar autor, pero la copia es clara y manifiesta.


Siguiendo con el Facebook dichoso, nuestro cantaor Bernardo Miranda recuerda que algo parecido hizo el propio Morente en su último recital en El Mirabrás:
-Que si cantaba por soleá, que si metió una malagueña...
Efectivamente, sobrino Bernardo, fue la noche del 22 de mayo de 2009, aquella en la cual Enrique recibió el nombramiento de Socio de Honor de la Peña. Creo recordar que su intenso recital lo inició con una tanda de soleares apolás. Que hizo alegrías, malagueñas, serranas (éstas podemos oírlas aquí), tientos y, para acabar, otra tanda de soleares. Con letras, las primeras sobre todo, un poquiito tenebrosas y poco habituales en su repertorio, Enrique llevaba doce minutos cantando por soleá, de pronto nos sorprende con esto



y da por terminada su actuación. Un primer verso que enseguida rectifica, y sigue así:

Los amigos del arte no mueren,
aficionaos no llorad,
los amigos del arte no mueren
porque esto en el corazón
de los aficionaos y artistas del flamenco,
aficionaos no llorad.

Mi amigo Juan Velasco, gran afcionao y experto en temas flamencos, me dice perplejo:
-¿De dónde saca Enrique esto? Parece como una granaína...
Yo sí sabía de dónde venía lo de "aficionaos, no llorad", pero no me dio tiempo a contárselo a Velasco porque enseguida nos vimos inmersos en grupos de gente donde se hablaba de otras cosas. Pero vuelvo al Facebook, donde estaba mi coplero con su bienintencionado auto-plagio, e interviene Rufo el autor del blog Crónicas Flamencas  para indicar que esa letra la cantaba Porrina aplicándosela a La Repompa de Málaga. Claro que sí, Rufo, anunciada como media granadina, con guitarra de Ramón Montoya (no confundid con el que tenía el "don" delante del nombre) ahí va: 


La historia no acaba aquí. Ni el Coplero copió a Porrina ni Morente se acordaba de este cante (cuidado, no digo que lo desconociera). Mi memoria se va bastantes años atrás y se ubica en un "perol" celebrado en el cortijo de "Las Pilillas" allá por los primeros años setenta. Había gramola y había discos. Entre ellos uno de Pepe Pinto con Niño Ricardo. Lo copié como pude en un cassette con pilas pero desgraciadamente perdí la cinta. No la memoria de que el Pinto decía que Chacón estaba vivo, que no había que llorar... Acudo a mi amigo madrileño Carlos Martín Ballester y gracias a él, aquí tenemos al Pinto cantando por malagueñas:


¡Todo claro! Dónde bebió Morente, dónde se basó Porrina para su adaptación, qué había escuchado mi Coplero para ofrecer su personal variante.

miércoles, 10 de agosto de 2011

¿Por qué la Peña EL MIRABRÁS se llamó así?

Como prolongación de mi artículo sobre el nacimiento en 1966 de la Peña "El Mirabrás", publiqué este otro el día 29 de mayo. Entonces yo estaba ayuno en esos menesteres de insertar archivos de vídeo o de audio. Hoy he logrado añadir la grabación de Rafael Romero en la que, para la Antología de Hispavox, cantaba el mirabrás. Por eso vuelvo a publicarlo. El cante, lo encontrarán al final.

A los siete fundadores de la Peña “El Mirabrás” se unió casi de inmediato un gran aficionado, ya maduro, que se apuntaba muy bien los cantes: don Juan Moreno Luna. De manera que hablaremos de las ocho personas que se juntaban “en la esquinita te espero”. Aquella reunión tenía que ser bautizada y en ese empeño andaban nuestros personajes.
¿Ponerle el nombre de algún cantaor? Eso sonaba a tomar partido, algo lejano a su intención porque la peña, desde aquel 1966 hasta este 2011, ha estado abierta a todos los artistas, a todas las escuelas. “Tó el que abre la boca pá cantar, merece un respeto” es una frase que adjudico, si bien en cita libre, a la persona que de manera natural, sin pretenderlo, se erigió en líder del grupo: el insustituible aficionado y cantaor Manolo del Rosal.
Mejor pensar en el nombre de algún estilo de cante: la soleá, la siguiriya, la serrana, la malagueña, la romera, la… Caray, si todos van en femenino. Hay que buscar un nombre macho: el polo, el martinete, el taranto, el tango, el mirabrás…
Uno de los primeros discos que adquirió la peña era un “extended play” (vinilo de 45 r.p.m., para la gente más joven), separata a su vez de la “Antología de Hispavox” publicada unos años antes, en el que figuraba el mirabrás cantado por Rafael Romero “El Gallina”, y que los peñistas no se cansaban de oír. Ahí se hizo la luz: Juan Velasco, que siempre jugó y muy dignamente el papel de intelectual del grupo, no tardó en proponer un nombre sin duda singular, sonoro, rotundo:
Peña Flamenca EL MIRABRÁS
Los demás socios estuvieron unánimemente de acuerdo y desde esa ocasión la peña de mi pueblo se llama como se llama. Han quedado en esta narración dos nombres propios: Manolo del Rosal y Juan Velasco, precisamente los dos de aquellos ocho fundadores que continúan como socios, que han sido y son la columna vertebral de estos 45 años de historia.



En 1968, en una de mis visitas al Tablao “Zambra” de Madrid, le conté el origen de este nombre al gran cantaor y mejor persona Rafael Romero, quien se puso orgullosísimo y contaba a todo el quisiera oírlo:
-Estos de Fernán Núñez han puesto una Peña acordándose de mí…
Nos tomó cariño y éste fue mutuo, Pasados los años, Rafael vino con mucha frecuencia a actuar y a convivir entre nosotros. Precisamente en la foto que mostramos aparece Manolo del Rosal imponiendo la insignia de la peña al recordado cantaor de Andújar.