Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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sábado, 30 de marzo de 2019

Ni lunes ni domingo: "El Jueves" de ROCÍO MÁRQUEZ

Anunciado con mucha antelación, precedido de varias entrevistas a la autora, el pasado día 1 de marzo apareció en el mercado un disco de la cantaora onubense Rocío Márquez titulado
Visto en El Jueves.
Sabido es que en Sevilla existe un trasunto del famoso Rastro madrileño. Es el mercadillo que se monta en la calle Feria conocido por el nombre del día de la semana en que se celebra: El Jueves. Aunque en otras épocas allí se vendía de todo, este mercadillo se ha especializado en antigüedades y objetos de segunda mano.

Al parecer, Rocío era visitante asidua de este rastrillo y de esos vagabundeos de puestecillo en puestecillo surgió el último disco de la cantaora (...) en el que reinterpreta a un amplio abanico de artistas –de Bambino a su idolatrado Pepe Marchena, de Rocío Jurado a Paco Ibáñez, de la Piquer al Cabrero, de Menese a Vallejo– difuminando muy premeditadamente la brecha entre lo flamenco y lo no-flamenco, entre lo pretendidamente nuevo y lo supuestamente viejo, según nos contaba Francisco Camero en Diario de Sevilla el día mismo del lanzamiento del disco. Durante todo el mes de marzo no ha dejado de hablarse de esta entrega discográfica, quinta en la cuenta particular de la Márquez. Han hablado los críticos habituales del Flamenco y hemos hablado la afición de a pie. El recibimiento ha sido muy desigual y, como prueba de ello nos vamos a detener en dos opiniones, muy dispares entre sí, salidas de las plumas de los dos posiblemente más conocidos críticos que operan en Sevilla.

MBC (Manuel Bohórquez Casado), nos sale con un artículo incendiario donde Rocío no merece, en su opinión, el título de cantaora sino el de cantante aflamencada.

(El Correo de Andalucía, 8 de marzo de 2019)


Rocío Márquez, la cantante de Huelva -aflamencada, eso sí-,le parece que destacar la sensualidad de la mujer en el cante y la fuerza del hombre, es machismo. Esta mujer ve machistas por todas partes. Y talibanes también. Tiene una voz dulce, melódica, poco flamenca y, sobre todo, sin enjundia, pero es la artista más entrevistada de España. Y en cada entrevista, no sé si de manera pactada o no, habla del machismo flamenco, como si no pudiera hablar de otras cosas.

Es inteligente, sin duda, porque tiene que vender lo único que puede vender: solo dulces melodías aflamencadas y tiernas como el cabello de ángel. Pero en esas entrevistas la siguen llamando cantaora. No, cantaoras son María Terremoto o Antonia Contreras. Ella es una cantante que en su día cantó flamenco, hasta que vio que no avanzaba por el camino de la jondura y decidió dar el volantazo. Ahora canta sin enjundia ninguna y encima se atreve a dar lecciones de machismo flamenco. Eso sin investigar lo más mínimo, aunque se haya ido al Jueves para hacer su nuevo disco.

Curiosamente, todo ha sido salir su nueva obra y llegar la policía local de Sevilla para desmantelar el célebre mercadillo. Será pura casualidad, pero así ha sido. ¿Qué problema tiene la cantante de Huelva? Solo uno: que quiere ocupar un terreno que según ella no ha estado nunca abierto a las cantaoras. Las intérpretes del siglo XIX ya innovaban y se salían del carril. Me refiero las Parralas, tanto a Dolores como a su hermana María. A María Borrico o la Borrica, que sacó sus seguiriyas nuevas y logró que le doliera la cabeza al mismísimo Silverio. A la Juanaca de Málaga, que creó unas cantiñas y revolucionó lo cafés de Sevilla hace casi siglo y medio. O a la Niña de los Peines, quien llegó, cantó y cambió el cante jondo.

¿Qué va a dejar Rocío Márquez? ¿Versiones edulcoradas de cantes de otras u otros artistas? “Somos menos sumisas”, le ha dicho la bailaora La Piñona a Alejandro Luque. ¿Menos que la Niña de los Peines, que se ponía en jarra delante de Pepe Pinto y el maestro no sabía dónde meterse? ¿O que La Cuenca? ¿O que Conchita la Peñaranda? ¿O que Salud Rodríguez, conocida como La Hija del Ciego, que se vestía de hombre para bailar y le sudaba el moño?

Si no hay más mujeres que toquen la guitarra flamenca o que estén acompañando a los cantaores, no es culpa de los hombres. Tampoco lo es que no haya más investigadoras de las que hay, solo un puñado. ¿Qué impedía a una mujer que quisiera escribir de flamenco hace un siglo? Carmen de Burgos o Josefina Carabias entrevistaron a la Niña de los Peines sin ningún problema y nunca las tiraron a ningún río. Las mujeres se han puesto a escribir de flamenco en cuanto han querido y les ha dado la gana, y ahora publican libros, ejercen la crítica, hacen doctorados y buscan noticias en los periódicos del XIX.

Investigar, lo que se dice investigar, lo hacen pocas, aunque cada día másPues Rocío Márquez sigue viendo machistas en el flamenco. Ella y muchas más artistas. Y les va bien porque el asunto interesa a los medios y a las instituciones públicas, que tienen dinero para eso. Para otras cosas no, pero para apoyar el feminijondismo, sí. Menudo negocio se han montado algunas y algunos.

Jamás ha habido una barrera que separara a las cantaoras de los cantaores o a las bailaoras de los bailaores. Pues esa barrera se hace cada día más presente. Hasta están poniendo problemas con las letras que se cantan, unas coplas que reflejan la realidad social de una época determinada. No se extrañen que un día de estos eliminen por decreto medio repertorio de Antonio el Chocolate, un cantaor gitano, de Jerez criado en Sevilla, que cantaba algunas letras, digamos con cierto velo machista, pero que luego hablaba de Pastora Pavón o La Moreno y lloraba por la cara abajo.

También se está denunciando que cada vez hay menos mujeres gitanas en los escenarios flamencos. También es culpa de los hombres, de ser verdad. Algo influirá el hecho de que la mujer gitana se haya alejado un poco de imposiciones familiares y que muchas no quieran cantar o bailar, sino estudiar o trabajar en Mercadona. Y que mujeres no gitanas no tengan ya complejos a la hora de subirse a un escenario, porque al fin han entendido que esto no es cosa de gitanos.

Como era de esperar, la señora Márquez no tardó en reaccionar y aquel mismo día (curiosamente el Día Mundial de la Mujer Trabajadora, día de tantas manifestaciones feministas) enlazó el artículo de Bohóquez en su muro de Facebook antecedido de un texto-respuesta. En tal escrito, Rocío, entre otras cosas, hacía valer sus estudios universitarios, lo cual fue muy comentado en los consiguientes debates entre aficionados con cuenta en dicha red. La propia cantaora debió de corregir su escrito porque, en la versión que ahora podemos leer, ha desparecido la alusión a lo universitario. La transcribimos a continuación:


(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Rocío Márquez)

Al leer artículos como este me reafirmo en la necesidad de lucha. Con tanta falta de conciencia se hace evidente que queda más por andar de lo que parecía. Hoy en la manifestación masiva de Sevilla gritábamos que el miedo se acabó y con esa fuerza escribo. Que no te guste cómo canto me parece lo lógico, teniendo en cuenta nuestros distintos gustos estéticos. Que no recapacites sobre tu visión paternalista y jerárquica, propia de un machista de manual, me preocupa no a nivel personal, que tengo bastante asumido el comportamiento de hombres como tú, sino a nivel sistémico. Un hombre blanco y heterosexual da lecciones de lo que es correcto y lo que no y si me atrevo a desobedecer, tengo que asumir que da igual el disco o el espectáculo que haga, cómo cante o qué transmita, porque tu crítica no va a variar un ápice. La traes escrita de casa. Vas al cuello. Porque a ti no sólo te molesta que te desobedezca, también que tenga estudios (porque con esto entiendes que tengo criterio y capacidad para contestarte cuando sea necesario) , que tenga posibilidad de llegar a los medios de comunicación (significando esto que no dependo de ti y que no tengo que seguirte la corriente), que afortunadamente no pare de cantar aunque pongas todo tu empeño en escribir mal de mí dejando en evidencia que tu opinión importa a efectos prácticos "lo que cayó del Conquero" como decimos en mi tierra... Te molesta que te ignore cuando me dices sobre qué tengo que hablar en una entrevista o cómo tengo que cantar para que lo llegues a incluir dentro del canon flamenco del que te crees dueño. Que me critiques por mi posicionamiento feminista en las entrevistas... me saca una sonrisa. Manuél, tú solo te delatas. Ojalá no existieran personas como tú para que no fuera necesario este discurso hoy por hoy. Pero mientras tú no pares la pluma, aquí estaré yo y muchas otras compañeras para pararte los pies. Ea, qué a gusto me he quedao.

Pudo quedar la cosa ahí, pero no. El señor Bohórquez reproduce en su muro el texto de la cantaora y lo apostilla con nuevas líneas.

(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Manuel Bohórquez)

Una manera de coartar la opinión o la libertad de expresión de los críticos es hacerte la víctima y dar a entender que te critico porque soy "un machista de manual", no porque cantes para tirarte a los cochinos, que es como cantas ahora. El cante jondo, digo. Que si me da coraje que hayas ido a la Universidad, que si no deberían existir personas como yo, que soy un hombre blanco y heterosexual... No, Rocío, ese cuento tuyo ya no vale, no cuela. No te critico porque seas mujer, sino porque no me van ni tu cante ni las tonterías que dices en cada entrevista. La Niña de los Peines era mujer y le hice un libro que fue premiado como Mejor Libro del Año en 2001. Te critico porque tratas de ocultar tu mediocridad como cantaora metiendo cizaña con lo del machismo y el feminismo en el flamenco. Has cogido esa bandera porque no puedes coger otra. Te critico porque soy un hombre libre que se dedica a la crítica como profesional. Y porque artistas como tú, que vas de lo que no eres, son nocivas para este arte. Te critico porque eres falsa y yo no lo soy. Te elogiaba cuando creía que cantabas bien y que tenías futuro, y te critico ahora porque te has ido a un mundo donde no destacas si no es hablando del machismo y el feminismo. Puedes estar tranquila, porque es lo último que voy a escribir sobre ti. Eres mujer y eso me puede traer problemas. Pero sobre todo, porque me gusta escribir de los cantaores y las cantaoras que me conmueven y me enseñan, y tú no haces ni una cosa ni la otra. 

MMM (Manuel Martín Martín), por el contrario, nos ofrece un texto breve y muy laudatorio para la onubense.

(Facebook, 20 de marzo de 2019, Muro de Manuel Martín Martín)

ROCÍO MÁRQUEZ NOS CITA EN EL JUEVES
Rocío Márquez se ha dado algunas que otras vueltas por el antiguo mercadillo del Jueves, donde raro será no encontrar un solo sevillano que haya comprado algún objeto de segunda mano, una pieza para salvar una urgencia o una antigüedad de almoneda para el espacio donde habitará el recuerdo. Pero este zoco de la calle Feria siempre fue visita obligada para los coleccionistas de discos y los aficionados a lo jondo, al menos desde finales de los sesenta del pasado siglo, al que acudíamos para comprar discos de pizarra o de vinilo a fin de cualificar el conocimiento y dar claridad y sensibilidad al estímulo sonoro.
Y en este mercadillo nos emplaza Rocío Márquez para enseñarnos lo ‘Visto en el Jueves’, quince composiciones atemporales a las que ha desmenuzado, analizado e interiorizado hasta ajustarlas en un álbum muy bien planificado desde la fenomenal partitura guitarrística de Juan Antonio Suárez, ‘Canito’, con poderosos ingredientes cuya mezcla aseguran un deleite apto para todos los paladares y con el dulce ritmo de una voz que lo mismo crece en intensidad que en arrobamiento romántico, como si describiera la visita a través de un paisaje siempre variado y novedoso.
En ‘Visto en el Jueves’ reside, además, una cadencia de sonoridades que se nos antoja como un abanico de misterios, tantos como la diversidad de estilos y géneros que hoy demanda la personalidad del oyente. Y es que la música, en esencia, es eso, el alma de cada persona.

La Márquez enlaza el texto de Martín y le dice

-Gracias por tu palabras, Manuel

a lo cual el ecijano contesta:
 

-A ti por poner tu voz no a expresiones efímeras sino a iniciativas de creatividad real. 

Curioso, ¿verdad? Un crítico parece el orto mientras el otro es el ocaso, uno es la luz y el otro la sombra, uno juega a todo y el segundo lo hace a nada, el primero está en el Lunes de la semana cuando el otro ya está en el Domingo, habiendo olvidado ambos que en el centro -donde la gente del vulgo solemos situar la virtud- estaba el Jueves.

miércoles, 20 de enero de 2016

BARBADIYO y OLIVO no se enteran de ná.

Situémosnos en Morón de la Frontera, ciudad en la que nació un legendario cantaor...



1) Un baile de apellidos

La primera vez que yo supe algo acerca de la muerte del cantaor Diego Bermúdez Cala, El Tenazas, fue leyendo un trabajo del crítico de flamenco Manuel Martín Martín en la revista Sevilla Flamenca, número 29, enero-febrero de 1984. Allí se mostraba una certificación del acta de defunción del cantaor de Morón la cual ya fue publicada en este blog como pueden comprobar usando el siguiente enlace. Nos encontramos en ella con un posible error al poner el segundo apellido del difunto:
Diego Bermúdez Palos en lugar de Diego Bermúdez Cala.
Recientemente se ha publicado una biografía del ganador del Concurso de Cante Jondo celebrado en Granada en 1922 de la que ya dimos cuenta en este cuaderno el pasado 17 de diciembre. En la página 185 del libro aparece una fotografía del acta manuscrita (no certificación de la misma como nos mostró Martín Martín) y volvemos a encontrarnos el mismo error en el segundo de los apellidos.
Aunque este detalle lo desconozca a día de hoy (porque nos consta que aún no ha leído el libro) un curioso personaje, llamado José Manuel Martín-Barbadillo y Arellano, Vizconde de Casa González, ya se ha lanzado al ruedo en un foro de pretencioso nombre (El Flamenco y su Cultura) y escribe lo que pueden ustedes leer aquí. Pues sí, señor vizconde, se ve que usted conocía lo de Martín. Efectivamente, así consta en ambos documentos, pero claramente se puede demostrar que se trató de un simple error de transcripción. En el mismo artículo en Sevilla Flamenca, el autor astigitano incluyó copia de otro documento que usted parece que no leyó. Se trata de la relación de difuntos en el hospital de las religiosas que asistieron a Diego hasta su muerte. En ella aparece, en las mismas fechas que el acta de defunción, con sus apellidos correctos e indicando su condición de "cantaor". Vuelva usted a leer a Martín Martín y se convencerá.  


2) Un desliz de quien no suele leer libros

Cuando yo publiqué mi comentario sobre la biografía de El Tenazas, decía que su autor, Luis Javier Vázquez Morrilla, no hacía juicios de valor en el libro sino que, por el contrario basaba todas sus afirmaciones en citas debidamente contrastadas. Pues ná, que ese espontáneo de la flamencología, llamado Tomás Sáinz pero conocido como El Olivo (coordinador por cierto del citado foro El Flamenco y su Cultura), no está de acuerdo conmigo. Lean ustedes esto y verán como este Olivo piensa que el subtítulo
"Eso es cantar por derecho"
del libro es pura opinión personal del autor. Pero va a resultar que no. En la página 14 del libro, primera en que Vázquez Morilla escribe en primera persona, nos aclara el origen de esa frase, atribuida al cantaor don Antonio Chacón. Más adelante (página 95 del libro) se transcribe una entrevista que realizó Rafael Gómez Montero en 1977 al guitarrista Andrés Segovia. El concertista linarense cuenta su reeencuentro con Diego Bermúdez y como, después de oírle cantar unas seguiriyas y preguntar a Chacón su opinión, éste le respondió tajante
"Eso es cantar por derecho".
¿Ve usted, Olivo, la diferencia que hay entre leer un libro y agarrarse a una frase suelta?  


Aclaración a pie de página: Alguna vez se me puede deslizar alguna falta de ortografía, pero no es el caso de hoy cuando en el título de este artículo he puesto BARBADIYO en lugar de BARBADILLO. Es una ironía que me he permitido porque él escribe mi apellido como RALLA y no como RAYA que sería lo correcto. 

domingo, 18 de octubre de 2015

De cuando un crítico (don M. M. M.) se mete a erudito pero resbala.

Pues miren ustedes que el crítico de flamenco Manuel Martín Martín (o sea, el señor don M. M. M.), dio en publicar, en un diario que llaman El Mundo, con fecha 21-07-2015, una nota con el título Cuando el flamenco se convirtió en arte, referida al espectáculo En la memoria del cante: 1922, montado por El Ballet Flamenco de Andalucía,
"un espectáculo que, del 22 de julio al 30 de agosto, pretende poner en valor uno de los acontecimientos más relevantes de la historia del flamenco"
Y uno deduce que si esto se escribe el 21 de julio y que el espectáculo se estrenaría el 22, don M. M. M. no hace la crítica, como sería su obligación de "crítico", sino que hace una avanzadilla/propaganda del mismo. En ella nos trae varias citas de Rafaela Carrasco, responsable al parecer del montaje. Citas a veces erróneas, pero, ¿qué le vamos a hacer?, la cultura flamenca, el conocimiento de nuestra historia flamenca por parte de algunos de los que pretenden ser sus protanonistas, parece que no da más de sí...

Más preocupante es la actitud del señor don M. M. M. No teniendo crítica que hacer, se cree obligado a mostrarnos su erudición, enseñándonos a los pobres ignorantes que somos los aficionados, datos y juicios de lo que fue aquel Concurso de Cante Jondo celebrado en 1922 en Granada. Y es aquí donde don M. M. M. comete varios errores, uno de ellos el afirmar que Manolo de Huelva ganó un premio en tal concurso, cosa totalmente falsa.

Ese y otro detalles se los comunicamos a don M. M. M. a través del chismógrafo llamado "Facebook", pero el astigitano no se ha querido dar por enterado, debe pensar que él vive por encima de todo bien y todo mal.. Bueno, pues que, si él no se quiere enterar, que al menos los pocos seguidores de mi cuadernillo de memorias, sepan de los errores que don M. M. M. deslizó en ese diario que dice llamarse El Mundo. Pueden consultarlos en el grupo "Puente Genil con el flamenco" de Facebook, en una entrada de Álvaro de la Fuente titulada "Entonces, ¿qué era antes del 22?" y publicada el pasado 30 de septiembre.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Segundo y último disco del Juanata

Con mi agradecimiento al zamorano José Ignacio Primo.
También mi agradecimiento para Manuel Martín y para Antonio Conde.

Hace poco tiempo (29 de mayo de 2013) publiqué un artículo titulado "El Juanata de Jerez en mi memoria", donde les hablaba de un vinilo grabado por él en 1971. A partir de ahí nos propusimos buscar otros discos del jerezano. Se hablaba de uno junto al guitarrista Parrilla de Jerez y de otro compartido con Miguel El Funi. Este último resultó ser un doble disco compacto, uno para el Funi, otro para Juanata, pero pudimos comprobar que el  C.D. del cantaor de Jerez no era sino una reproducción del vinilo del que habíamos hablado en mi anterior entrada. Quedaba por localizar su disco con Parrilla. Manuel Martín Martín nos mandó algún registro pero no lo tenía completo. Sí nos remitía una curiosa "Fiesta por Bulerías", en grabación casera, en la que intervenían El Mono, El Berza, los guitarristas Manuel y Juan Morao y el propio Juanata. Nos informaba Manuel de que había otras grabaciones caseras realizadas en Casa de La Bolola. Así fue y Antonio Conde nos las facilitó. Se trataba de una "Bulería por Soleá" y de una "Malagueña-Granaína".


Se hicieron indagaciones con gente del propio Jerez, todas infructuosas. Tuvo que ser un buen amigo, experto y excelente aficionado, José Ignacio Primo Martínez, quien nos lo mandara desde su Zamora natal. Grabación de 1974 con ocho registros:
Bulerías por Soleá, Malagueña, Taranto, Tango-Rumba, Alegrías,
Saeta, Seguiriyas y Seguiriyas,
si bien esta última era un solo de guitarra a cargo de Parrilla de Jerez.

¿No es hermosa esta generosidad, esta solidaridad entre aficionados? Claro que sí. En nombre de ellos tres, en el mío propio, les invito a escuchar un par de cositas de este disco. Primero las "Alegrías", luego las "Bulerías por Soleá".


miércoles, 20 de marzo de 2013

Alcalá la Flamenca

Aparte de la cuna de don Miguel de Cervantes, la madrileña Alcalá de Henares, en Andalucía hay muchas Alcalás: está la Real en tierras de Jaén, la de los Gazules y la del Valle en Cádiz, la del Río y la de Guadaira en Sevilla. Pero "flamenca" hay sólo una: Alcalá de los Panaeros, o sea la del río Guadaira.

La "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos" se inició con un ensayo del físico y musicólogo francés Philippe Donnier y siguió con otro del filólogo extremeño Gutiérrez Carbajo. En tercer lugar, un interesantísimo librito del hispanista holandés Arie Sneeuw. ¡Caray cuánta intelectualidad! ¡Cuánto talento venido de Despeñaperros hacia arriba! Nosotros, los andaluces de a pie, ¿no teníamos nada que decir? Por supuesto que sí y el número cuatro de esta colección fue el libro


Publicado en 1990, de nuevo con cubierta de Jacinto Lara y prólogo del astigitano señor de las tres emes (Manuel Martín Martín). Su autor, el grandísimo aficionado Manuel Ríos Vargas, gitano nacido en Alcalá de Guadaira en 1944, activista del flamenco, crítico, conferenciante y articulista. Con la prosa sencilla de un hombre de pueblo, Manuel nos habla de los cantes de su localidad y nos deja semblanzas, pequeñas biografías de figuras, entre otras, como la Roezna, Joaquín el de la Paula, Bernardo el de los Lobitos, Juan Talega, Manolito el de María,  Juan Barcelona, el Curilla, Algodón.

El bueno de Manolo Ríos nos dejó demasiado pronto, no logro recordar ahora en qué año, pero su obra sigue aquí para disfrute de los buenos aficionados.

sábado, 15 de septiembre de 2012

De como don Antonio Mairena "charamusqueaba" en 1976

El pasado 3 de diciembre publiqué en este cuadernillo un artículo titulado ¿Soleá de Charamusco?. Les invito a que lo relean. Les contaba como en 1976, en la casa del guitarrista Juan Antonio Muñoz, manchego asentado en el barrio madrileño de Vallecas, a don Antonio Mairena le dio por canturrear una soleá que años más tarde grabó con el título Mis recuerdos de Charamusco, si bien, con anterioridad había sido publicado algo muy parecido por parte de Enrique Morente. Como les decía, vino la polémica, áspera, enconada y agria, entre dos críticos: el montillano Agustín Gómez y el astigitano Manuel Martín Martín. El cordobés defendía la primacía de Morente y el sevillano decía que no, que éste la tomó de Mairena, escuchando una cinta que le pasaron, la cual había sido registrada en 1976 en casa de Muñoz. Gómez pidió una y otra vez que se pusiera tal cinta sobre la mesa lo cual no ocurrió por aquellos tiempos (años ochenta y algo) y muchos nos quedamos con la duda.

Pues bien, la cinta sí que existía, aunque yo no lo he sabido hasta hace unos escasos meses. Con los defectos de las grabaciones "caseras", que los aficionados comprendemos y justificamos a la perfección, aquí tienen las soleares que hizo don Antonio en 1976:


Por mi parte, a día de hoy, no queda duda alguna de que Mairena fue primero y Morente fue segundo. Otro tema distinto es de dónde bebió Mairena y si éste conocía las versiones "parecidas" de esta soleá que habían hecho Marchena y Valderrama años antes. En todo caso, la soleá es una preciosidad y las versiones que hicieron tanto Mairena como Morente han quedado para la historia.

Nota: Mi agradecimiento al catalán Tomás Sáinz Rofes quien, a través del foro El Flamenco y su Cultura ha facilitado que llegue hasta mí la grabación que les he ofrecido.

sábado, 3 de diciembre de 2011

¿Soleá de Charamusco?

Envío a la hija de "El Espín", allá en Murcia.

Se marchó noviembre, el dichoso mes que empieza con tós los Santos y acaba con san Andrés. Ese día recibí varios regalos, casi todos libros y entre éstos uno titulado Historia social del Flamenco, escrito por Alfredo Grimaldos y editado en 2010. A la espera de una lectura más sosegada (y analítica), me ha dado la impresión de que es un tratado un pelín sesgado hacia el gitanismo y, en particular, hacia el mairenismo. Ingenuo de mí, pensaba que estas actitudes habían pasado a la historia, pero no, como muestra la cercana fecha de edición de este libro, gitanistas y mairenistas siguen presentes por esos campos de la afición flamenca.

Nos vamos al capítulo 6, cuyo título (Antonio Mairena y la transición del flamenco desde las ventas a los festivales) define muy bien la intencionalidad del autor. Aquí se nos narra como hacia 1976, en casa del guitarrista vallecano Juan Antonio Muñoz, se gestó la Soleá de Charamusco. Dejemos que sea el madrileño quien lo cuente:

En un momento dado, estaba yo tocando la guitarra con la cejilla al cuatro, en tono de la, por soleá, y Antonio empezó a cantar muy bajito, como recreándose, prácticamente hablando, susurrando, para después salir con un cante que nos sobrecogió a todos los presentes, que nunca habíamos escuchado y que nos puso, de verdad, el alma en vilo. Después de terminar esos cantes, nos dijo que eso era una soleá que él había escuchado en Jerez. Un día había estado en una fiesta con el padre del Morao, y cuando se iba de madrugada para casa, en una taberna, se oía un cante, y allí estaba un gitano jornalero, que se iba hacia el campo y estaba tomándose unas copas, A Antonio le agradó aquella música y le dijo al padre del Morao: "Vamos a entrar en ese bar". Y ahí fue donde conoció a aquel gitano al que llamaban Charamusco. Antonio tenía esa música en su cabeza, pero la primera vez que la cantó fue en aquella reunión, con la fortuna de que estaba la cinta grabadora encendida. Las letras son distintas a las que luego sacó en el disco. 

Se refiere al último disco que grabó el maestro de los Alcores, de título El calor de mis recuerdos y que apareció en el mercado en 1983, muerto ya Mairena. Con la guitarra de Pedro Peña y rotulado como Mis recuerdos de Charamusco, nos dejó esta impresionante soleá:



Con todos los honores, en el salón de la Diputación Provincial, nos fue presentado este disco a los cordobeses. Yo estaba sentado en la misma fila que el crítico Agustín Gómez, quien, al oír estas soleares, vino a decir al momento
- Pero si esto es lo que hace Enrique Morente.
¿A qué se refería Agustín? Como uno también tiene "recuerdos", me voy al verano de 1976. Una mañana de agosto Enrique y yo acompañábamos a dos amigas mías gallegas que habían recalado por Andalucía y recorríamos la Alhambra. Enrique canturreaba y canturreaba. De vez en cuando me decía:
- Mira, Andrés, qué cosa más bonita por soleá.
Meses más tarde, ya en 1977, en el disco Despegando, acompañado por Pepe Habichuela, el cantaor del Albaicín se expresaba así por soleares:


Era lo mismo que me había canturreado en los deliciosos jardines granadinos y se trataba del cante a que se refería Agustín Gómez. A éste le faltó tiempo para despacharse a gusto en su página del diario Córdoba. Sus escritos colmaron el vaso de los guardianes del mairenismo que ya tenían señalado al crítico cordobés como antimairenista number one. La polémica entre el montillano Gómez y el ecijano (perdón, astigitano) Manuel Martín Martín, verdugo no sólo de los antimairenistas sino de todo el que no fuese mairenista confeso, duró varios años y por momentos resultó demasiado agria. Entre los argumentos del señor de las tres emes, y así lo recoge Grimaldos en su libro, estaba que Juan Antonio Muñoz facilitó a Morente una copia de la cinta grabada en su casa. Pudiera ser, aunque los tiempos quedan un poco estrechos: en 1976 dicen que la grabó Mairena en Madrid y en 1976 ya había oído yo esos cantes al granadino. La cosa está en que, por más veces que Agustín Gómez pidió que se le mostrara la grabación en cassette de Mairena, jamás nadie de los afortunados que decían poseer una copia, la puso a disposición del público.

Lo que si ocurrió es que, mientras el de Montilla y el de Écija se apaleaban mutuamente, un aficionado cordobés nos invitó a escuchar esta soleá contenida en las Memorias Antológicas del Cante Flamenco que, junto a la guitarra de Paquito Simón, publicara en 1963 Pepe Marchena:


La semejanza con las grabaciones de Mairena y de Morente es manifiesta. Pero la cosa no quedó ahí. Otro aficionado aporta un registro hecho en 1951 por Juan Valderrama y Niño Ricardo a la guitarra. Dentro de un potpourrí de esos que Valderrama hacía por aquella época, pónganle atención a la primera letra:


¡Otra vez la dichosa soleá! (Debo añadir que Valderrama la siguió practicando. Oigan ustedes el registro sonoro que inserté en mi artículo Soleares y Polo en la voz de Valderrama, publicado el pasado 17 de octubre).

Es curioso que el bando mairenista ignorase estas viejas grabaciones de Marchena y Valderrama, lo que no es de extrañar pues muchos de ellos negaban naturaleza flamenca a uno y otro. A lo sumo he leído en jondoweb.com, firmado por Perico de la Paula, que

Valderrama presenta ecos parecidos en una soleá grabada en 1951 y Pepe Marchena en 1963, aunque pienso que Mairena le da un sello característico y personal a estas soleares.

Y digo yo, ¿qué cantaor que sea un verdadero artista no le da un sello característico y personal a sus interpretaciones? Por tanto, ¿en qué quedamos: Mairena, Morente, Marchena o Valderrama? Volvamos al polemista señor Martín Martín, el cual nos dice lo que Antonio el Morao le contó:

Este cante lo cogió Charamusco del padre de Parrilla el Viejo, de Juanichi el Manijero, porque trabajaron juntos en el campo de la condesa de Garvey. (...) Pero el cante viene de Frijones...

Por aquí tal vez empecemos a entendernos porque ya aparece el nombre de un flamenco de ley: Frijones. Lo que no significa que este jerezano creara el cante, pero sí que pudo ser un buen transmisor. Como habría habido otros transmisores que lo hicieron llegar a Marchena y a Valderrama. Me quedo con una duda: ¿por qué vía le llegó a Morente?

Addendum: Cuando redacté este artículo carecía de una información que me llegó meses después en la que no sólo se confirmaba la existencia de la cinta grabada en casa de Juan Antonio sino que me mandaban copia de la grabación de Mairena. Con ese material redacté un nuevo artículo al que pueden ustedes acceder mediante el adjunto enlace.