Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

Mostrando entradas con la etiqueta García Lorca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta García Lorca. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de mayo de 2015

Pepe Albaicín, precursor en cantar a Lorca

De nombre artístico Pepe Albaicín, el cantaor José Maldonado Maldonado, nació en Armilla (Granada) en 1925 y murió en Granada en el año 2000. Tuvimos ocasión de oírlo cantando por fandangos y hoy volvemos a interesarnos por él. ¿Por qué? Pues porque llevamos unos días dándoles vueltas a la cuestión del uso como letras de cante de textos tomados de los poetas clásicos, de los poetas cultos, cuestión en la que ha brillado sobre cualquier otro intento la labor del siempre recordado amigo Enrique Morente. 


Señalamos como precedente que el bailaor Vicente Escudero, esta vez metío a cantaor, adaptó para su versión del cante por romeras uno de los cantares de Antonio Machado. Esto ocurrió en 1958. Por esas mismas fechas, nuestro Pepe Albaicín graba la Baladilla de los tres ríos de Federico García Lorca. Con música de milonga y acompañamiento a la guitarra de Miguel El Santo, aquí la tenemos:



Pepe siguió cantando y grabando cosas de Lorca no sin dificultades para ello porque la mala conciencia de los gerifaltes de aquel "Régimen" que mandaba en España mantenía sobre Federico el papel de poeta maldito y seguía casi secuestrada cuando no prohibida parte de su obra. Sí, la verdad es que Albaicín le echó valor. Como le echó buen gusto eligiendo temas y estilo flamenco para cantarlos. Con la guitarra de Juan Maya Marote y música de zorongo, vamos a escuchar el Romance de la luna, luna.



Con música de tientos, oiremos ahora el muy conocido romance de La casada infiel:

sábado, 5 de julio de 2014

Lorca versus Rueda, Granada 1922 (Un misterio sin resolver)





En la página 131 del libro El Flamenco en Granada (1974), de Eduardo Molina Fajardo, y hablando de los preparativos del tan famoso Concurso de Cante Jondo que se celebró en Granada en 1922, leemos lo siguiente;


Federico Garcia Lorca comenzó, inesperadamente, la campaña de propaganda del Concurso de Cante Jondo, y también fue la voz poética que la cerró.
.
¿Qué ocurrió en el pensamiento tan meditado de Manuel de Falla, para que diese un giro espectacular en su preferencia poética de esos días? El compositor tenía establecido que Salvador Rueda fuese el mantenedor literario del concurso. En el programa provisional de los actos a celebrar, Falla señaló que el día 13 de junio el certamen se abriría con un discurso de Salvador Rueda. Y la jornada segunda sería iniciada con el "Elogio del Cante Jondo", del mismo autor. Sin embargo, todo fue trastocado y el poeta malagueño desapareció de los actos, a pesar de que su presencia estaba anunciada al Ayuntamiento. Un poeta de 24 años, que sólo había publicado un libro de poemas poco divulgado, eliminaba a un escritor de 65 años que, con todos sus altibajos, se adaptaba al gusto andaluz de la época, y desde luego, al personal del compositor gaditano.

Insistimos nosotros: un poeta de 24 años recién llegado al mundo de las publicaciones frente a un consumado poeta de 65 años con muchos títulos en su haber. Un García Lorca que, según estudios de nuestro paisano Agustín Gómez, no tenía más cultura flamenca que alguna lectura que. eso sí, supo aprovechar muy bien, de Núñez de Prado o de Rosario de Acuña  Un Salvador Rueda, conocedor en propias carnes del mundo flamenco, amigo de cantaores y de fiestas, autor de artículos sobre el género y compositor de bellísimas letras tanto de Soledades (Soleares)  como de Seguidillas Gitanas (Seguiriyas).

Del concurso granadino aún no se ha dicho todo y este es un ejemplo de misterio no resuelto. No sabemos si Molina Fajardo conocería la razón de este cambio y no creyó conveniente el publicarla. El progresivo eclipsamiento en que cayó el poeta malagueño, unido al enorme ímpetu con que fue creciendo la figura del de Granada, tal vez aconsejaran aquello tan socorrido de "mejor no meneallo". Aún asi, yo animaría a las nuevas hornadas de estudiosos de la cosa flamenca a que alguien nos hiciera luz en esta página oscura del "Concurso de los Concursos".