Según el calendario católico, hoy es el Día de los Difuntos, día de duelo para todos los que hemos perdido seres queridos. En consonancia con la fecha, se me viene a la memoria, y se las voy a contar a ustedes, una historieta que viví hace muchos años.

Durante los cursos académicos 1969-70 y 1970-71, yo vivía en un viejo chalecillo (La Hermandad) cerca de la madrileña estación de Chamartín. Fueron dos años de mucha vivencia flamenca como tendré ocasión de ir contando otros días. Invitado frecuente en aquella casa era el flamenquísimo Paco Valdepeñas. Tanto que solía acudir a ella siempre que pasaba cerca del barrio. Un día tocan el timbre, abro y me encuentro a Paco con tres personajes vestidos de negro.
- Andrés, que vengo de la estación y he querío saludarte. Estos son mis primos, gitanos de Portugal.
Paco y yo no parábamos de hablar y sus parientes, tal que fueran convidaos de piedra, ni abrían la boca. En un momento, me voy pá el tocadiscos porque quería saber la opinión de Paco sobre un cante de Matrona, el viejo. Fue empezar la música y los portugueses se ponen de pie con aire de despedirse. Paco interviene de inmediato:
- Perdona, es que no te lo he advertío, pero mis primos están de luto y, claro, no pueden oír música.