Para Antonio Barberán, experto en gaditanerías.
Hace unos meses nos dio por traer a este cuaderno, a título de simple curiosidad, una grabación de Paco Toronjo en la que remata la malagueña del Mellizo con un fandango verdial. Inesperadamente dio lugar a una pequeña discusión (que pueden leer en los comentarios del artículo citado) en la que intervinieron Estela Zatania, Antonio Barberán y servidor de ustedes. La señora Zatania quiso rebatir en temas gaditanos a Barberán, el cual, en mi opinión, es hoy por hoy quien mejor conoce todo lo relacionado con el flamenco y Cádiz. A mí me soltó cosas tan osadas como ésta:
En Andalucía occidental, la gente no suele distinguir entre los cantes abandolaos, y dice “verdiales” para todo, lo mismo que dice “taranta” para todos los cantes mineros.
Como comprenderán, no merece la pena perder ni un solo minuto en rebatir tal afirmación. Nosotros seguimos con lo nuestro, contando a los lectores cosas que vamos recordando. Y hoy me he acordado de otra grabación cuando menos singular. Si rematar la Malagueña del Mellizo con un fandango verdial es excepcional, tambbién lo es ponerle como antesala no ya una granadina (lo que se ha convertido casi en norma desde Aurelio para atrás) sino una granadina y una cartagenera. Año 1961, guitarra de Manolo El Sevillano, oigamos a aquel gaditano que se llamó Manolo Vargas:
