Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 8 de enero de 2019

¿Ha visto usted al bichito correor? (I)

Este artículo está presentado en formato de diálogo de un posible lector conmigo mismo.

-Oiga, señor Andrés, ¿de qué bicho habla?

-El de aquella copla que decía salía de la cueva el loro. Vamos a verlo, y mientras escuchamos una cosita:










- ¿Y esta bulería, también sale de la cueva?

-Bueno, en realidad se trata de un fandango por bulerías. Lo he cortao de una grabación que se llama Córdoba dormía incluída en este disco del año 1967. Vamos a escucharlo:





   






-Anda, pues es verdad: un par de fandangos y luego un famoso cuplé sobre Julio Romero de Torres, todo acompasado por bulerías. Y, ¿quién es esa Dolores de Córdoba?

-Yo ya la presenté en mi Museo del Fandango. Ni se llama Dolores ni es de Córdoba. Su nombre es Ana Salazar Hernández y nació en Alicante en el año 1932. Cantaora festera muy popular en los años sesenta y setenta, trabajadora habitual de los tablaos madrileños.

-La cosa es que a mí el segundo fandango, el que oímos más arriba, tanto en su letra como en su melodía, me recuerda a algo conocido. ¡Ah, claro!, esa es la rondeña de Rafael Romero.

-Pues sí, y ahí quería yo que llegara usted, mi amable lector. Un fandango-rondeña que grabó Rafael Romero en París, año 1955 y del que ya hablamos en mi artículo ¿Rondeña de Ronda? (IV y final). Respeto a su origen, se habla de El Bizco Heredia y del propio Rafael Romero,  pero no termina de estar claro.

-Le recuerdo, Andrés, que José Manuel Gamboa habló del tema y citó unas frases de Fosforito.

-Efectivamente. Se las voy a recordar:

Pero esa rondeña que hacía El Gallina a mí no me suena a rondeña. Eso se cantaba en los tablaos. Lo cantaban las niñas a coro, como uno de los jaleos de animación del cuadro: "Sardinitas que no sé cuánto"... Y decían, "Salgo de la cueva el loro...". Entre otras cosas metían esto. ¡Pero de toda la vida! Desde que yo tengo prácticamente uso de razón, desde que yo estoy cantando. Lo he escuchado toda la vida, pero nunca relacionado con un cante por rondeña.(1) 
 
-O sea que, al huerto que usted quería llevarnos con este artículo es que Fosforito estaba pensando en cosas como las que ha hecho Dolores de Córdoba en el disco que hemos oído.

-Así es. Yo mismo, que durante la década 1966-1975 asistí a muchos tablaos madrileños y en todos ellos había un cuadro donde casi todas eran mujeres, las cuales te cantaban y bailaban, a veces de forma individual, a veces en coro y corro. Eran las jornaleras del flamenco, figuras secundarias que lo mismo te cantaban cosas clásicas que te metían cualquier otro género (boleros, rancheras o canciones de moda pasajera) convintiéndolo en rumbas, en tangos o en bulerías. Algunas destacaron con brillo propio: Mariquilla Heredia, Adela La Chaqueta o la propia Dolores de Córdoba.

-Pues, entonces, igual que cogían de todo, ¿por qué Dolores de Córdoba no iba a coger la rondeña de Rafael? O sea, no hemos avanzado, flamencológicamente hablando, nada.

-Efectivamente, lector, seguimos con la duda de si de Heredia, de si Romero o de cualquier otro origen. Pero algo hemos avanzado: sacar del olvido y escuchar a esta gran Dolores de Córdoba, la que, como ya sabemos, ni se llamaba Dolores ni nació en Córdoba.


(1) José Manuel Gamboa. Perico el del Lunar. Un flamenco de Antología, Ediciones La Posada, Córdoba, 2001.

viernes, 1 de mayo de 2015

En Cártama me he criao

Me cuenta un buen cantaor y amigo mío que en cierta ocasión, al finalizar un festival flamenco, todos los cantaores hicieron un cante por fandangos menos uno que se limitó a decir más o menos:
-Yo no canto esas cosas.
Sería que sus mentores (por un lado los mairenistas, por otro los muy puros y puristas hermanos Moreno Galván) le habían enseñado que eso de cantar fandangos era flamencamente "pecaminoso". Pero nuestro personaje acabó cantándolos (vayan a este enlace y escuchen), si bien como "fandangos de la Puebla", una versión a caballo entre el folk-lore y el flamenco que, según dijo algún afamado crítico, el cantaor aceptó porque eran de su pueblo cuando en realidad eran de la onubense localidad de la Puebla de Guzmán. Posiblemente lo hiciera más veces, pero yo salto hasta 2004 para escuchar de nuevo unos fandangos en la voz de este cantaor. Oigan, por favor:
-Eso son rondeñas
me dice enseguida uno de ustedes. Claro que sí, pero ¿es que las rondeñas no son fandangos? El cantaor en cuestión pensaría que nada tenían que ver con esas cosas que cantaban gentes como Vallejo, Marchena, Carbonerillo, Niño de la Calzá, Aznalcóllar, Porrina y tantos otros "corruptores del flamenco". Además, él, en un alarde culto y cultista hasta había elegido unas letras tomadas de la comedia El remedio en la desdicha del clásico Lope de Vega, letras que, por cierto, parece que le sientan al cante como a un Cristo dos pistolas. Pero bueno, había que distinguir y nuestro personaje distinguió.

Todo esto me recuerda una anécdota que les voy a narrar. Un paisanete mío, buena gente aunque primitivo en sus conocimientos y opiniones, se afilió a un partido político y asistía a reuniones. Un día me cuenta:
-Pues mira, Andrés, que después de lo que ando aprendiendo yo no tendría reparos en ser amigo de un gay, pero mira, a lo que no llegaría nunca es a juntarme con un mariconazo.
Pues eso, que nuestro cantaor pensaría que la rondeña podría ser un gay pero los fandanguillos seguían siendo los maricones. ¿Me he explicado?

miércoles, 29 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (IV y final)

Cuando inicié esta serie titulada ¿Rondeñas de Ronda?, citaba las que el público suele llamar rondeñas de Jacinto Almadén, rondeñas de Rafael Romero, rondeñas de Enrique Morente. Revueltas con otros cantes, hoy se las ha metido en ese cajoncillo de sastre que mal llaman "fandangos abandolaos". Conservan el nombre de rondeñas pero, volvemos a nuestra pregunta: ¿de Ronda? Veamos cada una por separado:

1) Rondeñas de Enrique Morente

Composición en aire de fandangos del cantaor Enrique Morente para la obra teatral Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca del autor granadino José Martín Recuerda (1926-2007), la cual fue publicada en 1970 y llevada al escenario en 1977 bajo dirección de Adolfo Marsillach. En la representación intervenía la cantaora Carmen Linares que era la que interpretaba el cante de Enrique. Por su parte, el de granada usó su propia música en 1998 para unos fandangos recogidos en el C.D. de título Lorca y con letra de su paisano y poeta.


Unos años antes ya la había grabado Carmen Linares, en un L.P. de título Su cante, acompañada por los hermanos Juan y Pepe Habichuela. Anunciado como Malagueña y Verdial, podemos oír esto:

En efecto, un cante de La Trini seguido de un fandango cuya letra copiamos:
Campos de Ronda la Vieja,
se quearon sin caballos,
y sus jinetes pelean
valientes y sin desmayo.
¿Será de aquí, donde se alude a Ronda y donde se toca, (como no podía ser de otra forma al rematar una malagueña) por verdiales, de donde alguien tuvo la idea de llamar rondeña a ese fandango? Y, claro, como la melodía era de Morente, ya está todo servido: rondeña de Morente, aún olvidando que el propio autor lo grabó con acompañamiento huelvano. Después ha vuelto a grabarse (Mayte Martín, Jesús Chozas, Bernardo Miranda), unas veces con toque Huelva, otras con toque verdial. Lo importante, en todo caso, es que el nombre de Morente ha permanecido.

2) Rondeña de Rafael Romero

También nombrada como rondeña chica (¿¿??) o rondeña de Andújar, fue grabada por ver primera en París, año 1955, por Rafael Romero y la guitarra de Rogelio Reguera:



Esta grabación era poco conocida por aquí y hasta hace unos años algunos (yo entre ellos) pensaban que la primera grabación fue la que hizo en 1957 Mariquilla Heredia acompañada a la guitarra por Perico el del Lunar:

Acompañado por un toque festero que nos recuerda los aires de Huelva, parece clarísimo que se trata de un canto de rondar. No logro recuperar la cita, pero tengo el nebuloso recuerdo de haber leído alguna vez que este fandango lo conocía y lo trasmitió el guitarrista y cantaor de Linares apodado como El Bizco Heredia (padre de Mariquilla y de Andrés Heredia, el tocaor). De él parece que lo tomó su hija y también Rafael Romero, compañero de trabajo y tablao de la misma. Escuchemos su grabación de 1955:


Ya ven que el toque es de fandango de Huelva, aunque Rafael, dejándose llevar por las traiciones que nos juega el subconsciente, enseguida se pone a jalear a la tierra de los toreros. Muchos años después, el propio Rafael, a instancias de sus amigos de la Peña Juan Breva, cedió a la tentación de ponerle toque de verdiales y, desde entonces surgió la creencia (vigente hoy en día) de se trataba de un fandango malagueño y, más en concreto, de Ronda. ¡Lo que hay que ver, Dios mío!

3) Rondeñas de Jacinto Almadén

En 1954 y con la guitarra de Perico el Lunar, Jacinto Antolín Gallego (Jacinto Almadén), con el título de rondeña, nos dejó esta histórica grabación:

Pero, salvo que las nacidas en Ronda se llaman rondeñas, ¿dónde está en este cante la población malagueña? Es sabido que esta grabación se realizó para la tan nombrada Antología de Hispavox que en España se comercializó en 1958. El álbum llevaba un libreto con la firma del catedrático del Conservatorio de Madrid don Tomás Andrade de Silva. Al llegar a las rondeñas, el autor las liga a la costumbre de rondar en el sentido de echar serenatas, indicando que muchos pueblos sevillanos, granadinos, cordobeses y malagueños los cantes de ronda no se hacían en grupos de voces e instrumentos sino individualmente. Copiemos sus palabras
De esta costumbre nació en Andalucía, según la afirmación de algún teórico, la rondeña, de igual modo que en Levante surgió el taranto.
Termina Andrade afirmando que la auténtica raíz de este cante está en el fandango. ¡Y tanto que sí!, así lo pudimos comprobar nosotros cuando en una grabación anterior a la de Almadén encontramos esa melodía anunciada con el rótulo de fandangos nuevos. Ya hablamos de este tema en nuestro artículo Las Rondeñas de Juan Varea, y pusimos la grabación que ahora repetimos:

Toque por fandangos naturales de Paco Aguilera en los dos primeros (las pretendidas "rondeñas"), a los que sigue un fandango de los asociados en Granada a Paquillo el del Gas. Pero hay más todavía: anunciadas simplemente como fandangos ese cante ya lo había grabado en 1925 El Cojo de Málaga según señalamos en nuestro artículo del  4 de julio de 2012:


Toque de Miguel Borrull con aires verdiales, como era habitual en los fandangos del cantaor malagueño, pero ni una alusión a Ronda.

Cuatro artículos. ¿Seguimos? Yo creo que no, que la parva, después de darle más de una vuelta, ha quedado bien trillada.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (III) El sabio testimonio de Valderrama

Siempre he tenido por muy sabio al cantaor Juan Valderrama. ¡Qué pena no tenerlo vivo para preguntarle por las rondeñas! Bueno, veamos su obra. Es sabido que con la marca Belter y la magistral guitarra de Pepe Martínez, publicó en el año 1968 su obra (en cuatro elepés) Historia del Cante Flamenco, muestrario casi exhaustivo de los diversos estilos de cante. Buscamos la rondeña y oímos esto:



¡Vaya, otro que acerca la rondeña a los cantes mineros! Hermana de la taranta y la minera, se nos dice en la introducción, pero, ¡ay!, sin ninguna explicación, se nombra a la ciudad de Ronda en la cual puede haber de todo menos minería. Lo que yo digo, que el subconsciente nos traiciona y nombrar rondeña es pensar en Ronda... Sin embargo, la letra delata otra realidad: ¿quién no ha oído lo de "como la sal aguisao..." en moldes de cantes de minas?

Claro que la introducción comienza con las palabras "La rondeña es cante de trajineros y traficantes..." y esto pudiera enlazar con lo que decíamos el otro día sobre las rondeñas de arriería. Cante genérico más que melodía concreta. Pero, hombre, Andrés, ¿tú  no hablas de tus memorias?, ¿ya se te ha olvidado una entrada que hiciste hace tiempo con el título La Rondeña Lucentina de Valderrama? Ahí no pintaba nada Ronda, pero sí una variante del fandango de Lucena que el maestro lentifica hasta hacerlo casi una malagueña. Esta experiencia la volvió a repetir y también salió en este cuaderno. Véase la entrada Cantar "por lucentinas".

Dejemos a don Juan en su gloria y sigamos con nuestras cosas, si bien eso lo haremos otro día


Nota posterior: Para los que no les guste usar los enlaces, vuelvo a poner aquí el cante que Valderrana llamó Rondeña Lucentina. La completa con una malagueña de Fosforito y toca la guitarra Luis Calderito

jueves, 23 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (II) Salgamos de Andalucía

Bella la ciudad y muy sugestiva su agreste serranía, pero, ¿es de Ronda el cante de las rondeñas? Forzando mucho las cosas, hasta podríamos llegar a admitir que en el acerbo musical andaluz esto fuera cierto. Pero, ¿qué pasa con las rondeñas que se cantan en Extremadura, en La Mancha, en la Vieja Castilla? Las rondeñas andaluzas están todas dentro del molde fandangueril, pero fuera, además de como fandangos, hay rondeñas que se cantan como jotas o como seguidillas. En todo caso, lo que está claro es que no tienen nada que ver con la ciudad del Tajo sino con la costumbre de "rondar" o incluso la de "hacer la ronda". ¿Por qué no lo mismo en Andalucía? ¿Por qué aquí nos hemos empeñao en ligarlas con  Ronda? Se me ocurre una sola explicación: el flamenco ha sido cultura ágrafa, poco comentada en los papeles. Llega uno que dice que rondeña viene de Ronda y ya está, todos lo creen, se transmite el mensaje, nadie lo cuestiona y acaba convirtiéndose en "verdad oficial".

Volvamos a mi comentario anterior: cantos de rondeñas los hay por toda la península. Yo tengo recogidos muchos y a veces encuentro letras idénticas a las que se cantan en Andalucía como fandangos de uno u otro nombre. ¿Les suena a ustedes aquella copla en la que se decía que "un sereno se dormía..."?. Vean y escuchen esto


Rondeña de Orellana (Badajoz). Y sin salirnos de la provincia hermana, en el pueblo de Castilblanco. otro modelo de rondeña, una de cuyas letras es la que los flamencos cantan como "dame veneno, si me quieres dímelo..."



Hay muchas más: rondeñas de Gredos, de Ávila, de Candeleda, de Piedralaves, de Motilleja..., pero como muestra nos basta con las dos de arriba.


Postdata del 01-09-2017: En los comentarios a este artículo se me habla de las rondeñas de la provincia de Cáceres. Pues bien, añado este vídeo grabado en este mismo verano de 2017 en Saucedilla (Cáceres), en el cual el grupo folk-lórico Berezo nos presenta una rondeña malagueña.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (I)

Tan bella es la ciudad, que decir "rondeña" nos hace pensar en la malagueña localidad de Ronda. Así parece haberlo asumido la flamencología en bloque desde los años cincuenta del siglo XX: rondeña de Almadén, rondeña de Romero o, más recientemente, rondeña de Morente

Sin embargo, el nombre de rondeña para un estilo de cante provenía del siglo XIX y se siguió usando en las primeras décadas del XX sin aludir a lugar alguno. Por ejemplo, se han aireado últimamente unas "rondeñas anónimas". Lo hacen Rafael Chaves y Norman Kliman  en su impagable libro Los Cantes Mineros y nos ofrecen una muestra sonora, la contenida en la segunda letra de esta grabación que hiciera en 1911 Pepe el de la Matrona:


Aire de fandango, con letra de minas (Morente la usó muchos años después para su minera del Morato) que a su vez complementa a una taranta. Estos autores sugieren que muchos fandangos que a la postre han tomado nombre propio (zánganos, jabegotes y verdiales) pudieron estar englobados en tiempos anteriores en el nombre genérico de "rondeñas". Más: nos hablan de "rondeñas de arriería" porque eran los arrieros los que las iban llevando de un lado a otro de la geografía andaluza. Hipótesis con muchos visos de ser cierta, que cuadra perfectamente con el hecho de que la "rondeña del Negro" ya citada desde la época de Silverio, fue grabada por Antonio El Mochuelo en 1906, junto a una jabera, y al oírla pudimos comprobar que se se asemeja mucho a una variante de lo que después hemos dado en llamar fandangos de Lucena Por favor, repasen este enlace y después oigan esta otra grabación, ahora de 1907 y con la guitarra de El Hijo del Ciego, donde El Mochuelo repite la pareja jabera-rondeña, siendo la segunda letra un fandango que oscila entre Granada, Lucena y Málaga:

¿Rondeña de Ronda? Vámonos a 1928 y escuchemos lo que con el nombre de rondeña nos dejó el gran Manuel Torrre:


¡Vaya, pero si esto es lo que ahora llamamos taranto! Es que en la época de la pizarra se rotulaba muy a la ligera, piensan y lo han dejado escrito algunos flamencólogos. Pues no lo sé, pero el Torre fue pertinaz y un año después volvió a grabar su otra rondeña, tan repetida luego, aquella de ¿Dónde andará mi muchacho? Y, si seguimos avanzando en el tiempo, nos encontramos enseguida con que Ramón Montoya rotuló como rondeña su famosa composición que recuerda inevitablemente el toque que se sigue para los cantes de minas. ¿En qué quedamos? Un nuevo salto en el tiempo (ahora no sabría precisar la fecha de esta grabación) y escuchamos a Carmen Amaya y Sabicas estas "rondeñas":
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¿Seguimos? Claro que seguiremos, pero por hoy ya vale.

domingo, 2 de febrero de 2014

El Mochuelo: Jabera y Rondeña

Ya dijimos que en 1930 fue grabada la Jabera por el cantaor madrileño El Chato de las Ventas. Un año antes, la había grabado El Chata de Vicálvaro. Nos quedaba otra grabación mucho más antigua: la del sevillano Antonio Pozo Millán, conocido como El Mochuelo. Lo hizo en 1906 con el guitarrista Manuel López, dentro de una tanda de dos fandangos que el llama Jabera y Rondeña:



Detalle curioso: el arranque de la Jabera nos recuerda y mucho al del cante de La Caña. Pero, ¿qué me dicen de la aquí llamada Rondeña? ¿No estamos, como nos ocurrió con la segunda Granadina de El Canario Chico, ante un fandango de Lucena? Escuchen atentamente y opinen.

(En 1907, con distintas letras y ahora con el guitarrista Joaquín El Hijo del Ciego, El Mochuelo volvió a registrar de nuevo la pareja Jabera y Rondeña). 

miércoles, 4 de julio de 2012

A vueltas con la rondeña. El Cojo de Málaga

Joaquín Vargas Soto nació en Málaga el 27 de julio de 1880. Murió en Barcelona el 14 de abril de 1940. Una poliomielitis aguda lo dejó cojo de por vida y, por eso, cuando se hizo artista flamenco, fue conocido como El Cojo de Málaga. De raza gitana, seguidor de la escuela de don Antonio Chacón, fue un especialista y divulgador de lo que ahora se suele llamar Cante de Levante. Tal vez por estas dos razones (chaconero y levantino) no recibió las bendiciones de la flamencología oficial que partió del cordobés Ricardo Molina en colaboración con el cantaor sevillano Antonio Mairena. Dejó una amplia discografía acompañado por los Miguel Borrull, padre e hijo, todo ello en la década de los años veinte del siglo XX. Justamente en una grabación de 1925 podemos oír esto:


¡Vaya por Dios, qué hallazgo! Etiquetada simplemente como "Fandangos", nos encontramos una melodía que en los años cincuenta Varea volvió a grabar y, un poco después (1954), Jacinto Almadén registró en la Antología de Hispavox como Rondeña, nombre que perdura aún hoy día. ¿Rondeña de Ronda? Yo cada día estoy más convencido de que no, pero hay que admitir que, al menos en esta versión (porque hay otras para el nombre de rondeñas), se trata de un fandango con raíz en Málaga.

Pero hay más sorpresas en esta grabación del Cojo. Vuelvan a oír la segunda letra y verán que ahí está el germen de la versión flamenca del Zángano de Puente Genil, desconocida en la discografía hasta que hacia 1957 la grabara Antonio Fosforito. Después lo hizo Pedro Lavado, también de Puente Genil, y modernamente no falta en esas tandas que llaman "cantes abandolaos" junto a las rondeñas, los estilos lucentinos o los fandangos asociados al Breva o a Yerbabuena. Joaquín Vargas ya lo hacía todo eso y mucho más hace noventa años.

jueves, 21 de julio de 2011

La Rondeña Lucentina de Valderrama

Primero, escuchen ustedes. Luego hablamos...



Sobre el segundo cante que nos hace el maestro Don Juan Valderrama, acompañado por el guitarrista Luis Calderito, no hay duda alguna: efectivamente es la malagueña de Fosforito (el histórico, claro).

Pero, ¿qué me dicen del primero, anunciado como "Rondeña de Lucena"? Por si no teníamos ya bastante lío con las rondeñas (¿del pueblo de Ronda?, ¿cante para rondar?, ¿las que popularizó Jacinto Almadén?, ¿las que hacía Rafael Romero?, ¿el taranto que Manuel Torre grabó con ese nombre?, ¿el toque para guitarra de Ramón Montoya?) viene ahora el veterano cantaor y echa más leña al fuego.

El toque, así como la entrada que hace el cantaor, no son sino de malagueña. De hecho todo el cante lo es, si bien el "molde musical" sigue siendo el de una de las variantes del Fandango de Lucena. ¿Entonces, en qué quedamos?

Les digo lo que yo pensé la primera vez que oí este cante, hace ya unos años: Don Juan, con su sabiduría ilimitada, nos enseña lo que debió de ocurrir en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Canario, el Perote, la Trini, Antonio Chacón, Fosforito y otros, partiendo de ciertos cantes por verdiales, quitándoles compás y añadiéndoles melodía, forjaron lo que hoy conocemos como malagueñas. Así de claro: aquí Valderrama crea ni más ni menos que una nueva malagueña. La pena, como diría mi amigo el gran crítico flamenco Agustín Gómez, es que directamente no le hubiera puesto el nombre de "Lucentina" o, digo yo, "Lucentina de Valderrama".

sábado, 9 de julio de 2011

Las Rondeñas de Juan Varea

No recuerdo la referencia exacta, pero aseguro haber leído en alguna parte que tanto la Rondeña como la Jabera no habían sido grabadas hasta la aparición de la famosa "Antología de Hispavox". Esto es falso, la Jabera fue grabada en los años treinta por El Chato de las Ventas. Tengo la grabación, pero mi impericia en estas técnicas, no me permite insertarla en el blog. Esto sí lo he conseguido con la Rondeña. Por favor, escuchen....


Juan Varea, con la guitarra de Paco Aguilera y la etiqueta de "Fandangos nuevos", nos hace dos preciosas rondeñas, las cuales remata con ese fandango que los malagueños dicen de Jabegotes, pero que otros relacionan con los cantes del granaíno Frasquito Yerbabuena.


La grabación está incluida en el "extended play" cuya cubierta aparece más arriba, con sello Columbia y fecha de 1960. Tiene todo el aspecto de que sus registros son reconstrucciones técnicas de discos de pizarra, con lo cual yo siempre pensé que fue grabado antes que la Antología. Esto pude corroborarlo cuando hace unos años encontré un CD, cuya cubierta pongo abajo, en el que aparece la misma grabación.