Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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lunes, 18 de enero de 2016

"De bien nacido es ser agradecido", incluso si se lo agradecen a otro

Todos ustedes conocen un viejo refrán que reza tal que así:
De bien nacido es ser agradecido.

Hace unos años les conté como surgió la iniciativa del Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENT, quienes fueron sus promotores, sus responsables. En Córdoba se hicieron las dos primeras convocatorias y en este blog quedaron reseñados los respectivos libros ganadores. El segundo (1986) fue un ensayo de título La Copla Flamenca a la luz de las Teorías Métricas de los Formalistas Rusos. Su autor, Catedrático de Instituto que ejercía por tierras valencianas, se estrenaba como estudioso de la cosa flamenca, o sea, como lo que el personal suele llamar flamencólogo. Al año siguiente lee una tesis doctoral sobre LA COPLA FLAMENCA Y LA LÍRICA DE TIPO POPULAR, material que presenta a un concurso de investigación convocado por la Fundación Andaluza de Flamenco y que resulta ser su ganador. El trabajo fue publicado en dos tomos por la Editorial Cinterco en 1990. A partir de ahí, crecen en paralelo tanto su carrera flamencológica como la académica. Autor reconocido y citado por los expertos en flamenco, reclamado como conferenciante a la vez que profesor en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la misma en que había leído su tesis, llegando a catedrático de la misma y a Decano de la Facultad de Filología.

Hace un tiempo llegó hasta mí el curriculum vitae de este profesor flamencólogo, amplísimo sin duda pero con ciertos errores al menos en temas de los yo tengo información. Podría citar inexactitudes y falsedades en su relación con Ediciones Demófilo, pero no merece la pena hacerlo. Me voy a fijar en algo que, siendo generosos, podríamos calificar simplemente de anecdótico. Cuando nos habla de premios recibidos leemos textualmente


Premio de Ensayo «Anselmo González Climent» concedido por el Ayuntamiento de Córdoba por su libro La copla flamenca a la luz de las teorías métricas de los formalistas rusos.





A nuestro premiado autor les debió de parecer poca cosa La Peña Flamenca de Córdoba y la editorial Virgilio Márquez, promotores junto a Luis de Córdoba del concurso. Su agradecimiento se fue a parar al Ayuntamiento de Córdoba que, aunque no tuviera ni arte ni parte en la cuestión, para él resultaría más presentable.

martes, 22 de septiembre de 2015

Cante en Córdoba: Las Albolafias Flamencas

En Córdoba ciudad hay muchas peñas flamencas pero solamente una lleva el nombre de Peña Flamenca de Córdoba. Fue fundada hacia 1971, con sede en una de las tabernas de la Sociedad de Plateros, concretamente en la situada muy cerca de la Plaza del Potro. Desde su inicio marcó una trayectoria claramente culturalista (otras muchas peñas han puesto lo de "cultural" en su nombre pero de ahí no han pasao) y sus anuales Semanas Flamencas, desde su fundación hasta hoy mismo, son la demostración de lo que digo. Por ellas han pasado casi todos los que tenían algo que decir en torno al flamenco...

Pero hubo una época, y a eso voy con este artículo de hoy, en que la Peña también se dedicó a convocar y desarrollar Concursos de Cante. Les dieron el nombre de Alfolafia Flamenca, recordando a la noria de un molino que alguna vez funcionó en el cercano padre río Guadalquivir. 


Hubo tres convocatorias:
1) En 1972 la ganó Antonio Suárez
2) En 1974 lo hizo Luis de Córdoba
3) En 1975 el ganador fue Jesús Heredia



Entre una y otra, pasaron por estos eventos gente como los veteranos Pepe Lora y Cobitos, los nombrados Antonio Suárez y Jesús Heredia, pero también Paco Solano, Pinto Benjumea, Itoli de los Palacios, El Clavero, Rafael El Guerra, Navarro Cobos o, los que llegarían a figuras, José el de la Tomasa, El Pele y el propio Luis de Córdoba .Les pongo y termino, el cartel con los finalistas de 1974.

domingo, 24 de febrero de 2013

La Copla Flamenca y el Formalismo Ruso



Otoño de 1985. Luis de Córdoba (patrocinador) y los organizadores (Peña Flamenca de Córdoba y Virgilio Marquez, Editor) convocan de nuevo el Premio de Ensayo GONZÄLEZ CLIMENT.




En la siguiente primavera el jurado del que formaba parte el Catedrático de Lengua en la Universidad de Córdoba don Luis Sánchez Corral (q.e,p.d.) además de cuatro conocidos de mis lectores (Antonio Povedano, Agustín Gómez, Luis de Córdoba y Andrés Raya), junto a Juan Ramón Martínez que actuaba como secretario, con voz pero sin voto, dictaminó el premio. Si el título del anterior resultó sorpresivo, no lo fue menos el de 1986:
La Copla Flamenca a la luz de las Teorías Métricas de los Formalistas Rusos.
Si el primero vino de la pluma de un experto en Musicología, el segundo lo hizo de un especialista en Literatura, Catedrático de Instituto: Francisco Gutiérrez Carbajo, viejo conocido mío de la época del C. M. San Juan Evangelista y de su apéndice, tantas veces mentado en este blog, el chalet "La Hermandad".


De nuevo con cubierta de Jacinto Lara, este ensayo se publicó en 1987 como número 2 de la "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos". El prólogo llevaba mi firma y en él incluí la foto de abajo, tomada en "La Hermandad" en 1970, donde el autor aparece junto al venerable Pepe el de la Matrona.

viernes, 22 de febrero de 2013

De cómo el Duende Flamenco se hizo Matemático

Recuerden que en el verano de 1984 se gestó la creación del Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENT. En otoño se redactaron y publicaron las bases. En la primavera de 1985 un jurado de cinco personas decide premiar un trabajo cuyo título no dejaba de ser sorpresivo:

EL DUENDE TIENE QUE SER MATEMÁTICO
(Reflexión sobre el estudio analítico de las Bulerías)

Su autor era un francés, profesor de Física, guitarrista flamenco y titulado en guitarra clásica por el Conservatorio de Córdoba. Cartesiano, pasional y sensible a un tiempo, de nombre Philippe Donnier. Casado con una cordobesa vivía por entonces cerca de París, aunque unos años más tarde el matrimonio se estableció en Córdoba, donde Felipe ha ejercido como profesor de guitarra, conferenciante y, en definitiva, activista flamenco. Según me informa un amigo común hace unos meses que murió Teresa, su mujer, y Philippe regresó a Francia.




Tal como estaba pactado, la publicación de este ensayo le correspondía a la firma "Virgilio Márquez, Editor". Así se hizo y en 1987 apareció en librerías. Prólogo del maestro Agustín Gómez y cubierta de mi paisano el pintor Jacinto Lara. Fue el primer título de la "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos", al que siguieron otros de los que hablaremos en ocasiones venideras. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENT

Verano de 1984. Una tarde acudo a una cita que me había hecho el crítico de flamenco Agustín Gómez. Era en la cafetería "El Bosque", a la derecha de la Avenida del Brillante conforme se sube pá la sierra. Allí nos juntamos con el cantaor Luis de Córdoba, el pintor Antonio Povedano y Paco Dios, presidente de la Peña Flamenca de Córdoba.

Se trataba de lo siguiente: la peña quería convocar un concurso de artículos en prensa sobre flamenco y Luis de Córdoba donaría el correspondiente premio en metálico. Agustín ya me había adelantado esta propuesta y yo le dije que podía ampliarse. Por eso nos citamos todas las partes interesadas. Por la mía propuse que en lugar de un artículo en prensa fuese un ensayo breve, Luis ofreció 100000 pesetas como premio y yo me comprometí a publicar el libro premiado en mi sello "Virgilio Márquez, Editor". Faltaba el nombre y enseguida se acordó que podríamos homenajear al flamencólogo don Anselmo González Climent.

Así, con Agustín Gómez y Antonio Povedano en el papel de mediadores, fue como por acuerdo entre Luis de Córdoba, la Peña Flamenca de Córdoba y la editorial Virgilio Márquez, se fraguó el Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENTCualquier otro día volveremos a hablar de él. De momento, y ya que estábamos en las estribaciones de la sierra de Córdoba, escuchemos a nuestro Luis, acompañado por Juan y Pepe Habichuela, un cante por serranas.

martes, 11 de octubre de 2011

Transcripción de las letras flamencas



Entre el 24 y el 27 de noviembre de 2004, la Peña Flamenca de Córdoba celebró sus XXXII Semana Cultural Flamenca, esta vez en homenaje al poeta jerezano Manuel Ríos Ruiz. El día 25 y bajo el título Letristas, copleros y poetas flamencos, el conferenciante fue el aficionado Andrés Raya Saro. ¡Atrevío y temerario que es uno!

Como buenamente pude, desarrollé un tema que me apasiona. Estén los lectores tranquilos porque no voy a repetir mi perorata de aquella noche. Sí voy a detenerme a comentar una cuestión que toqué en la conferencia pero casi de pasada: la transcripción de las letras flamencas. Empecemos con el Diccionario de la Real Academia de España:
Transcripción = Acción de transcribir
Transcribir = Representar elementos fonéticos, fonológicos, léxicos o morfológicos de una lengua o dialecto mediante un sistema de escritura
(Hay otras acepciones para este verbo, pero la anterior responde perfectamente a nuestros fines).

Pionero en tantas cosas, Don Antonio Machado y Alvarez "Demófilo", fue uno de los primeros que usó un "sistema de escritura" para transcribir las coplas contenidas en su famosa Colección de Cantes Flamencos (1881) consistente en recoger lo más fielmente posible el lenguaje oral de los andaluces. Por eso, en su libro leemos coplas como éstas:

En er sementerio nuebo
la yebaron, la enterraron,
que mis sacais la bieron

Hijito e mala mare,
¿te acuerdas cuando isías
no te orbiaré por naide?

Estaba siego y no bía:
ya se me cayó la benda
que tan siego me tenía.

Es decir, desaparecen la uve, la elle, nos comemos un montón de letras de, cambiamos la ele intersilábica por la erre, adoptamos el seseo, etcétera, etcétera. Este sistema fue imitado por muchos copleros y por muchos recolectores de letras y ha llegado casi como único hasta nuestros días. Pues, ¿qué quieren ustedes que les diga? Servidor, ha vivido muchos años fuera de Andalucía y, por su profesión, ha gastado mucha saliva hablando en público sin que jamás haya renegado de la forma en que aprendió el castellano en su niñez (ironizando un poco, suelo decir que yo hablo castellano-andaluz-cordobés de campiña). Pero uno cree que una cosa es el habla y otra la escritura. Por ejemplo, la copla

A Undebé l'estoy pidiendo
de beras que benga'l arba,
por bé si esta pena mía
ar sueño se sujetaba.

yo la habría escrito así:

A Undebel le estoy pidiendo
de veras que venga al alba,
por ver si esta pena mía
al sueño se sujetaba.

Es decir, de la mismita manera que lo hiciera uno de Valladolid. Hay muchas razones para ello, aunque me limite a señalar dos:

1) No existe una sola fonética en Andalucía (uno de mi pueblo diría siensia en lugar de ciencia, pero en Montemayor, pueblo que está tan sólo a tres kilómetros de Fernán Núñez, en lugar de soso dirían zozo).

2) Hay mucho lector no andaluz al que esta presentación de las letras se le hace cuesta arriba. Y hay cantaores nacidos por encima de Despeñaperros. ¿O es que les vamos a obligar a que aprendan nuestros modismos? (Espero que no me lea ningún mandamás de los que están en la Junta de Andalucía porque éstos, si se lo proponen, obligan a hablar en andaluz hasta a los múos).

Y no pasa nada. Los cantaores, con su gran sabiduría, serán los encargados de adaptar la letra a su propia fonética, a su propio dejillo. Hay muchas coplas de poetas cultos, Manuel Machado principalmente, que han sido alteradas al caer en manos de los cantaores y hay que reconocer que algunas incluso mejoran.

Tenemos, sin embargo, un caso en que es ineludible la licencia de fonetizar la copla: cuando al ponerla en castellano ordinario se altere la rima o la medida del verso. Así pasaría en la copla

Anda, que estás más tocá
que una guitarriya e siego
o sambomba en Nabidá

si escribimos tocada en lugar de tocá. Yo la dejaría así:

Anda, que estás más tocá
que la guitarra de un ciego
o zambomba en Navidad.

Soy consciente de que cuanto he escrito hoy es polémico. De hecho he pasado horas de mi vida discutiendo este tema con aficionados y estudiosos del cante. Es mi postura y ahí queda.

Cambiando el tercio, les diré que es costumbre complementar con un recital las conferencias de la Peña Flamenca de Córdoba. En la noche de ésta mía, tuve la suerte de estar acompañado por mi paisano Pedro Obregón y por la guitarra del cordobés Gabriel Expósito, ambos en la foto de la izquierda. Les dejo con un registro que uno y otro habían hecho en disco, desarrollando por Alegrías de Córdoba el tema "Puente de San Rafael".

jueves, 1 de septiembre de 2011

La hija de la Paula y Curro: los dos por un caminito









(Escrito en 1996 con motivo de la XXIV Semana Cultural Flamenca, organizada por la Peña Flamenca de Córdoba, en la que se rendía homenaje a Curro de Utrera, el siguiente texto lo publiqué en este blog el 18 de febrero de 2011. Hoy he podido insertar la grabación "La Hija de Paula" y, por eso, vuelvo a publicarlo. El cante lo encontrarán al final).




Corrían los primeros años sesenta, justamente cuando el que suscribe maduraba su afición flamenca. En los descansos, a mitad de película, del Cinema Ulia de mi pueblo, o sea, Fernán Núñez, ponían un disco de Curro de Utrera:

Tan alta la ví subir a un águila palomera...
Velero, porque yo lo gobernaba...
De rodillas me hinqué a la entrada de Lucena...
Si preguntas por quién doblan, del convento las campanas...
Y cómo serás de mala, me puse a escribirte un día...
Tienes a veces corazón de leona...
Iglesia de Santa Ana, no se me van del sentío los dobles de tu campana...
Pá qué quieres que te compre un espejito de plata...
Pero dejar que te mire, eso no lo manda la ley...
No soy de esta tierra, ni conozco a nadie... Ven acá mujer del mundo...

Fandangos huelvanos, fandangos personales, fandangos y verdiales lucentinas, malagueñas de Chacón y del Mellizo, jaberas, serranas, soleares sevillanas, viejos polos, viejas cañas, siguiriyas clásicas rematadas por martinete, cuya ejecución flamenca, por cierto, fue cuestionada por un crítico flamenco que entonces hablaba desde una emisora de su pueblo (opinión que posteriormente corrigiría, digo yo, por su hoy confirmada aceptación del cante y la personalidad del de Utrera...). Cantes que oíamos devotamente una y otra noche... Pero, sobre todo,

La hija de la Paula, no es de mi rango...

alegrías cordobesas que uno, a pesar de la cercanía (siempre he ignorado si Fernán Núñez ha sido barrio de Córdoba o si Córdoba de Fernán Núñez, pero tengo por seguro que esa relación existe...), a pesar de la cercanía, digo, yo desconocía. Uno, por aquel entonces, sólo había oído a Fosforito un apunte de Alegrías de Córdoba, aquél de

Dígale usted al cochero, que apriete el paso...

Uno no tenía ni edad ni circunstancias para acudir a los peroles donde, en las estribaciones de la sierra, Onofre y otros maestros se prodigaban por un estilo forjado con metales netamente cordobeses. Como tampoco uno estaba en condiciones de conocer aquello de

Los dos dos por un caminito, que tú a mi vera y yo a tu lao...

soleares, también de estilo cordobés, que Curro de Utrera nos ofrecía en su disco.

Eran los dos estilos que más me impresionaban. Y yo pensaba, qué cómo era aquello de que un utrerano viniera a enseñarnos nuestros propios cantes... No lo sé... Después, con el paso de los años, uno oiría que las versiones de Curro tenían mucho de personal, que no eran las genuínamente cordobesas. ¡Qué mal da! Mayor mérito para Curro: un cantaor personal siempre está por encima de un imita-voces-ajenas.

Sea como fuere, y dejando toda literatura a un lado, quiero dejar hoy, y en estas líneas, mi reconocimiento al cantaor Curro de Utrera por aquel alimento que entonces nos proporcionó a tanto aficionado, joven y menos joven, en una época de auténtica sequía flamenca... Hoy ya sé muchas cosas sobre alegrías y soleares de Córdoba, pero para mí estos cantes siempre irán unidos a su recuerdo. Gracías, amigo Curro.

martes, 15 de marzo de 2011

Presentación de Eugenio Cobo (1997)

(Escrito en 1997 como presentación de la conferencia que Eugenio Cobo pronunció en la XXV Semana Cultural Flamenca)



Queridos socios de la Peña Flamenca de Córdoba, amigas y amigos que nos acompañan esta noche:

Además de gozar el esperado y seguramente exitoso recital del entrañable Curro Malena y su guitarrista Antonio Carrión, van a tener la suerte de oír la charla, conferencia o llámenle ustedes como quieran, que, referida al FLAMENCO EN LA COMEDIA DEL XIX, nos va a ofrecer EUGENIO COBO GUZMÁN, dentro de esta XXV SEMANA CULTURAL FLAMENCA que la ensolerada PEÑA FLAMENCA DE CÓRDOBA dedica a nuestro consagrado artista LUIS PEREZ CARDOSO, Luis de Posadas, Luis de Córdoba.

¿Quién es EUGENIO COBO? ¿Es uno de esos sabihondos que se ha dado en llamar flamencólogos? Ni mucho menos: Eugenio es un estudioso de nuestro Arte Flamenco. Pero, debo advertir a ustedes que estudioso no significa el que estudia (tal cosa lo son los estudiantes a secas). Estudioso, y como profesor con más de treinta años de experiencia que soy algo sé de estas cosas, es el que ama lo que estudia.

Eugenio, nacido en Mérida en 1951, vive en Madrid desde sus tres años de edad. No sé cuándo ni de dónde nace su afición al cante, pero debió de ser algo antes del 1973, año en que marcha a Cádiz para rastrear en la vida del cantaor de Gabriel Macandé, cantaor del que hizo una biografía de la que tuve el honor (en una etapa anterior de mi vida) de ser editor y prologuista. Un librito, publicado en 1977, al que tengo enorme cariño y cuya lectura recomiendo a los que no hayan tenido ocasión de hacerlo.

Por estos mismos años hace una selección de los artículos de nuestro paisano Ricardo Molina en el Diario Córdoba, que más tarde cristalizaron en dos libros (“Obra Flamenca” y “Cante y Cantaores Cordobeses”) de los que volví a ser editor.

En 1980, se publican sus “Andares del Bizco Amate”, esta vez con cubierta de nuestro admirado Antonio Povedano.

En 1981 la editorial 3 14 17 de Madrid reedita la revista EL FOLK-LORE ANDALUZ que un siglo antes se había publicado en Sevilla bajo la dirección de Don Antonio Machado y Alvarez (“Demófilo”). Esta reedición lleva un magnífico estudio-prólogo firmado por José Blas Vega y por nuestro conferenciante de hoy Eugenio Cobo.

Por estos mismos años Eugenio recala en nuestra Córdoba. ¿Qué vino a hacer por aquí? Miren ustedes, vino a estudiar los archivos existentes en las Ermitas de la sierra, buscando una serie de escritos de los propios ermitaños del siglo XVII más o menos. ¿Les cuento cómo Eugenio subía hasta lo alto de ellas? No lo hacía en coche (que no tenía) ni lo hacía en autobús (que no existían), sino que llanamente ascendía por la conocida “Cuesta del Reventón”. Algunas tardes, en su ascenso, hacía parada, para platicar un rato sobre cosas del cante, en la vivienda que Antonio Povedano posee en la Carretera del Alba.

Fruto de aquellas indagaciones fue un precioso libro del que yo conservo un original. Creo que permanece inédito.

Les he hablado de Eugenio Cobo como biógrafo de Gabriel Macandé y del Bizco Amate. Ambos eran cantaores marginales. Pero, he aquí, que Eugenio viene a interesarse por un cantaor que fue figura durante décadas. Nos referimos a Don José Tejada, “Niño de Marchena”, o simplemente “Pepe Marchena”. El cantaor iconoclasta, bestia negra del neoclasicismo (el término no es mío sino de Agustín Gómez) que nos invadió desde mediados los años sesenta. Eugenio, hombre sin prejuicios, se interesa por el marchenero y fruto de varios años de amoroso estudio fue su “Vida y Cante del Niño de Marchena”, publicado en 1990 con prólogo de Blas Vega y con mi sello editorial.

Por esta misma época (1991) nace en Madrid la revista “La Caña”, la más rigurosa de las dedicadas a nuestro Arte Flamenco. Desde su fundación, Eugenio Cobo la codirige y es uno de sus más asiduos colaboradores.

Pero quizá la causa última de que los organizadores de esta Semana Cultural hayan invitado a nuestro amigo Cobo a platicar con ustedes sea que justamente ha sido el ganador del Premio de Ensayo González Climent, de tema flamenco, en su cuarta edición. Este premio (hay que contar la historia) se forjó en Córdoba por iniciativa conjunta de Luis de Córdoba y la Peña que hoy nos acoge. Agustín Gómez y Antonio Povedano fueron, como siempre, apoyos imprescindibles. Yo mismo fui uno de los creadores del premio y editor de sus dos primeras ediciones. Esta vez, Eugenio lo ha recibido por su obra “El flamenco en los escritores de la Restauración (1876-1890)”.


Es decir, que el tema que hoy nos trae Eugenio, lo tiene fresquito. Como todos sus escritos, están hechos con amor.

Que ustedes lo disfruten.