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jueves, 12 de mayo de 2016

José Bentín y Pepe el de la Matrona

Sin duda, mi amigo peruano José Bentín tenía una sensibilidad especial para acercarse a los cantaores de renombre y entablar amistad con ellos. En cierta ocasión le cedimos las páginas de nuestro cuaderno para que nos contara como conoció a Manolo Caracol (pueden leerlo usando este enlace). Hoy volvemos a hacerlo para que nos cuente su primer contacto con don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona


CRÓNICA CON PEPE EL DE LA MATRONA

Estando en "El Catalán" de París en 1970, conversando con el cantaor Rafael Romero, me informó que especialmente había venido contratado conjuntamente con José Núñez "Pepe el de la Matrona", para un programa homenaje en televisión y para grabar un disco. Después de terminado el espectáculo, acompañé a Rafael hasta su hotel y me presentó al "de la Matrona" a quien no conocía personalmente, le propongo conversar al día siguiente a lo que accede generosamente.

No sólo en la Antología de Hispavox había escuchado al de la Matrona, durante mi estancia en París adquirí varios discos que grabó allí en diversos años con el acompañamiento de Román el Granaíno y de Pedro Soler para el sello "Le Chant du Monde". Tengo gran aprecio por la seriedad y enjundia de su cante.

Lo busco como pasada la una de la tarde, salimos del hotel, reniega y requinta -nos han metió en un avión hasta aquí y no nos han adelantado ni un duro, ni para cigarrillos ni ná, ¡que esto no púe sé, así no se trata a los artistas!- caminamos unas cuadras, pero como no conozco esa zona parisina que es por el Campo de Marte, le propongo entrar a un bistró que me parece aceptable. Vemos el menú y escoge un solomillo (lomo) con patatas (papas) fritas, luego se le antoja un vino tinto y me esmero en escoger un bordeaux bueno. Está ligerito -dice-, ¡no es tan bueno como un tintorro de Rioja! -sentencia-, claro él esta pensando en un vino fuerte amaderado, pero los vinos franceses no son así. Pepe "el de la Matrona" tiene el pelo cano, su cara refleja el paso de los años, tiene una nariz pronunciada y sus ojos son vivaces. Mueve la cabeza y las manos al conversar para enfatizar sus puntos.

Pese a vivir en Madrid no ha perdido su acento sevillano. Pedimos antes unos piqueos y enseguida me empieza a hablar de los cantes de Frasco el Colorao, Salvaorillo, Tío José el Granadino, Chacón (1) e infinidad de cantaores. Yo pregunto y pregunto hasta la impertinencia y él generosamente con una paciencia admirable me cuenta todo lo que sabe, como hacía los cantes fulano de tal, imita sus cantes a voz muy baja para demostrarme como era. También habla de las variantes y como los cambiaba zutano o mengano, incluye anécdotas suyas y de cantaores famosos, sus opiniones son rotundas, firmes y sin asomo de duda, no hay nada que hacer, sabe de lo que está hablando. Se ha pasado el tiempo casi volando conversando, ya son las cinco de la tarde prácticamente y terminamos de almorzar hace rato. Salimos y le invito un habano y un cognac en un Café cercano. La conversación sigue hasta eso de las siete de la noche en que lo acompaño de vuelta a su hotel, me reitera la invitación que ya me hizo Romero, para la actuación al día siguiente a las cinco en Radio Televisión Francesa (RTVF) y nos despedimos. Es increíble la vitalidad de este viejito que ya estaba casi en sus ochenta y cuatro años.

Al día siguiente estoy puntual en el Estudio RTVF con mi bolsa deportiva colgada al hombro, con una grabadora escondida, una cámara fotográfica, dos botellas de rioja (aprendí la lección) y dos vasos. Entro hasta el Estudio, me dirijo al camarín, saludo a Valencia, Romero y "Matrona", informo de los riojas y Matrona se alegra -¡pues eso es muy bueno para calentá la voz!- le sirvo una copa. Romero como de costumbre dice que él no toma y que no necesita nada especial para cantar, Miguel Valencia toma un sorbo. Conversamos un rato y luego los acompaño hasta el set de la grabación. El programa es del tipo biográfico y el homenajeado es el escritor Román Gary, lo que no entiendo es que hacen estos dos grandes cantaores en ese programa, quizás tenga que ver con los recuerdos de Gary y su experiencia en España. Yo le sigo dando vino al Matrona y yo por supuesto también tomo. Por allí esta también el guitarrista Pedro Soler que ha grabado algunos discos con el de la Matrona, el cual me lo presenta y me sorprendo cuando me dice que es arquitecto, porque es raro encontrar un arquitecto que es a la vez profesional del flamenco.
El set está lleno de luces colgadas por todas partes, cables en el piso y techo, tres cámaras con ruedas que se mueven filmando por el estudio, un piano de cola con un violín encima y otras cosas que por supuesto no se ven cuando se emite el programa. La parte donde están filmando la entrevista tiene una escenografía de una sala de casa con sus sofás y sillones. El director del programa les dice y advierte que deben cantar cada uno máximo tres minutos. Matrona acota -No es problema, si quiere que cantemos más echamos más coplas, si quiere que cantemos menos echamos menos coplas, usté dirá- cuando el director da la orden entran al plató, lo que es una sorpresa para el homenajeado.
Después de una breve introducción empiezan a cantar, con la guitarra de Miguel Valencia, va primero una Petenera a cargo de Rafael Romero, que es un cante que él domina a la perfección, en que utiliza su poderosa voz liberándola, modulándola y a veces se baja a casi un susurro. Canta estas coplas:
Ven acá remediaora
De mis penas y mis males
Que si tú no me los remedias
No me los va remediar nadie
Al pie de un árbol sin fruto
Me puse a considerar
Que pocos amigos tiene,
El que no tiene que dar
Quien te puso petenera
No supo ponerte nombre
Te deberían de haber puesto
La perdición de los hombre(s)

Yo me muevo de un lado al otro detrás de las cámaras de televisión, grabando la sesión y tomando fotos de varios ángulos, cuidando de no darme un tropezón con tanto cable por el piso, luego sigue el turno de "Matrona" quien canta unos Tientos (2). Yo sigo grabando dando vueltas y tomando más fotos.

Cuando yo te vi
Tu estabas cuando te vi
Vestía de color de rosa
Mira si estarías hermosa
Que me enamore de ti
Sombra le pido a una fuente
Agua le pido a un olivo
Que me ha puesto tu querer
Que no se lo que me digo
Amparo,
Llamarme Amparo
El enfermito alivio busca
Yo lo busco y no lo hallo
María
María,
Los flecos tu mantón
Me están quitando la vía
Termino de grabar y dando vueltas tomo las fotos finales. Luego hay un pequeño dialogo con Román Gary, en que le pregunta a "Matrona" que edad tiene -noventaitres años- dice, luego salen de la escena y las botellas del rioja son terminadas. Esperamos que termine el programa y el productor nos invita a un ágape allí mismo, donde Rafael Romero es el hombre de la fiesta, con una vitalidad insuperable canta de todo sin descanso, Síguiriyas, Cañas, Garrotines, Rondeñas entre otros, está en verdad inspiradísimo y "Matrona" con las justas hace dos cantes pues está algo cansado. La guitarra de Miguel Valencia con sus falsetas sobrias, contra compases y bordones gitanos ponen la cuota exacta de acompañamiento.
Salimos a las dos de la mañana. Los acompaño el camino de regreso al hotel, "Matrona" me dice que lo busque en Madrid en la "Casa Vasca" cuando vaya a principios del año siguiente, - que es un lugar donde paro a todas horas con unos amigos, allí me encontrarás sin duda - Antes de ir a Lima en 1971 paso por Madrid y me encuentro en una tienda una Antología suya recién salida de Hispavox (2), prologada por José Blas Vega que adquiero, luego paso por la "Casa Vasca" y lo encuentro efectivamente conversando en una mesa con amigos, en que reconozco a Pericón de Cádiz, los saludo y hablamos brevemente - vente mañana a las doce - El ya está allí cuando entro al día siguiente, conversamos durante una hora sobre diversos tópicos flamencos, luego saca para mi fotos que autografía una - para los más aficionados de la peña - al instante otra para "Neto el Maestro" con una simpática dedicatoria, otra finalmente para mí cuñado Manuel y a mí me da una caricatura suya en la que pone "para el buen aficionado don José Bentín cariñosamente en Madrid, Marzo 1971". Yo le enseño las fotografías que tome aquel día en RTVF en París para que las autografíe lo que hace de buena gana poniéndome además una dedicatoria.

Conversando con gente como "Matrona" y escuchándolo cantar es como se aprende sobre flamenco. Con cariño transmiten sus conocimientos a las nuevas generaciones de aficionados y cantaores jóvenes.

(1) Frasco el Colorao – Francisco Ortega, sevillano, cantaor de siglos XVIII y XIX. Salvaoriyo natural de Jerez de la Frontera cantaor del siglo XIX, uno de los maestros de Chacón. Tío José el Granadino – Jose Giménez, cantaor y torero de principios del siglo XX.
(2)  PEPE DE LA MATRONA, Tesoros del Cante Flamenco, Hispavox 1970
(3) Los versos de las coplas cantadas que grabé ese día, se reproducen aquí como coplas, pero sin embargo al cantar los cantaores los transforman repitiendo varios de los versos, los invierten para matizar o le ponen términos por ejemplo, "compañerita de mi alma" entre ellos. Como ilustración la tercera copla de los Tientos de Pepe de la Matrona la canta así:
Amparo,
Ay Amparo,
Llamarme Amparo
El enfermito alivio busca
El alivio busca al enfermo
Ay yo lo busco y no lo hallo.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Rondeñas de Ronda? (I)

Tan bella es la ciudad, que decir "rondeña" nos hace pensar en la malagueña localidad de Ronda. Así parece haberlo asumido la flamencología en bloque desde los años cincuenta del siglo XX: rondeña de Almadén, rondeña de Romero o, más recientemente, rondeña de Morente

Sin embargo, el nombre de rondeña para un estilo de cante provenía del siglo XIX y se siguió usando en las primeras décadas del XX sin aludir a lugar alguno. Por ejemplo, se han aireado últimamente unas "rondeñas anónimas". Lo hacen Rafael Chaves y Norman Kliman  en su impagable libro Los Cantes Mineros y nos ofrecen una muestra sonora, la contenida en la segunda letra de esta grabación que hiciera en 1911 Pepe el de la Matrona:


Aire de fandango, con letra de minas (Morente la usó muchos años después para su minera del Morato) que a su vez complementa a una taranta. Estos autores sugieren que muchos fandangos que a la postre han tomado nombre propio (zánganos, jabegotes y verdiales) pudieron estar englobados en tiempos anteriores en el nombre genérico de "rondeñas". Más: nos hablan de "rondeñas de arriería" porque eran los arrieros los que las iban llevando de un lado a otro de la geografía andaluza. Hipótesis con muchos visos de ser cierta, que cuadra perfectamente con el hecho de que la "rondeña del Negro" ya citada desde la época de Silverio, fue grabada por Antonio El Mochuelo en 1906, junto a una jabera, y al oírla pudimos comprobar que se se asemeja mucho a una variante de lo que después hemos dado en llamar fandangos de Lucena Por favor, repasen este enlace y después oigan esta otra grabación, ahora de 1907 y con la guitarra de El Hijo del Ciego, donde El Mochuelo repite la pareja jabera-rondeña, siendo la segunda letra un fandango que oscila entre Granada, Lucena y Málaga:

¿Rondeña de Ronda? Vámonos a 1928 y escuchemos lo que con el nombre de rondeña nos dejó el gran Manuel Torrre:


¡Vaya, pero si esto es lo que ahora llamamos taranto! Es que en la época de la pizarra se rotulaba muy a la ligera, piensan y lo han dejado escrito algunos flamencólogos. Pues no lo sé, pero el Torre fue pertinaz y un año después volvió a grabar su otra rondeña, tan repetida luego, aquella de ¿Dónde andará mi muchacho? Y, si seguimos avanzando en el tiempo, nos encontramos enseguida con que Ramón Montoya rotuló como rondeña su famosa composición que recuerda inevitablemente el toque que se sigue para los cantes de minas. ¿En qué quedamos? Un nuevo salto en el tiempo (ahora no sabría precisar la fecha de esta grabación) y escuchamos a Carmen Amaya y Sabicas estas "rondeñas":
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¿Seguimos? Claro que seguiremos, pero por hoy ya vale.

domingo, 12 de octubre de 2014

1970, Primera Porra de Archidona

En aquel curso 1969-1970, primero en que habitábamos La Hermandad, tuve el honor y la suerte de introducir a José Luis Ortiz Nuevo en los ambientes flamencos que yo frecuentaba (Casa Gayango, Tablao Zambra, Peña El Charlot,,,), de presentarle a gente como Morente, Varea, Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Paco Valdepeñas, Perico el del Lunar, Andrés Heredia, Humberto el Paíyo, Carlos Aldana, Juanito el de las caricaturas, Paco Almazán y, cómo no, Pepe el de la Matrona. Curiosamente con el viejo se entendió muy bien desde el primer día. El mismo Pepe me contó al poco tiempo que le había caído muy bien ese amigo mío de "Medinarchidonia".

Por su parte, José Luis había logrado aglutinar en su pueblo (Archidona) un grupo de amigos con los que llegó a fundar la Peña Flamenca "Niño de Archiona". Siempre imaginativo, siempre creativo, se le ocurrió que tenía que organizar un festival para el verano siguiente. Estaban de moda nombres como el "Potaje de Utrera", la "Caracolá de Lebrija", el "Gazpacho de Morón", etcétera, y decidieron darle el nombre de ña Porra de Archidona con el fin de hacer valer ese exquisito plato, primito hermano del salmorejo cordobés, llamado "porra" tanto en Archidona como en la vecina y monumental ciudad de Antequera.  Gente culta y culturalista, José Luis y sus paisanos, deciden que haya un concurso de letras flamencas para un estilo determinado y ya en verano un concurso de cante con el mismo estilo. Se lanzan a la palestra y para la que sería la Primera Porra de Archidona eligen como estilo flamenco el de las seguriyas  Redactan las bases y publican la convocatoria del concurso de letras. Me cuenta todo esto Ortiz y me pide que forme parte del jurado. ¿Con quién más? Sale el nombre del poeta Félix Grande y del veterano Matrona, al cual podríamos llevarlo al pueblo para que entregara el premio a la vez que se le homenajearía otorgándole el título de "MAESTRO DEL CANTE".

Recuerden el día (7 de julio de 1970) en que el Matrona estuvo comiendo en La Hermandad. Esa mañana se había reunido el jurado del concurso de letras y seleccionó la Seguiriya de Oro.
Al Crusificao
por ti le resé
y avergonsaito se gorvió d'espaldas
cuando te nombré.

Hubo menciones de honor y se seleccionaron otras letras con vistas a ser publicadas. Aquí les dejo copia del acta que se redactó al efecto (Encantadora, por cierto, la firma de Pepe que no ponía sus apellidos sino su nombre artístico). El ganador  resultó ser el montillano don Luis López Vela al que yo conocía muy bien por ser uno de los fundadores (y su primer presidente) de la Peña Flamenca "El Lucero". Maestro de escuela, gran aficionado y mejor persona. Pero, ¿era en verdad don Luis coplero? Ha pasado mucho tiempo y ya podemos contar la verdad. No, don Luis no componía letras, pero sí había en Montilla un coplero muy inspirado, también fundador de la peña local, que respondía al nombre de Julio Jiménez Trenas. Como en las bases se establecía un tope para el número de letras a presentar, el bueno de Julio recurrió a cuatro o cinco de sus amigos para que pusieran sus nombres y participaran en el concurso. Uno de ellos fue don Luis y Julio, con su nombre, tuvo que conformarse con una de las menciones de honor.

Además de la Seguiriya de oro y de las tres menciones honoríficas (Rafael Checa, de Archidona, Jiménez Trenas, de Montilla, y Miguel Benítez de Castro, del Coronil) se seleccionaron 19 letras más para ser publicadas. Entre ellas están las firmas de varios de los amigos montillanos que "auxiliaron" a Jiménez Trenas, y están nombres de conocidos letristas como el malagueño Antonio Mata, el cantaor Manuel Gerena, el poeta arcense Antonio Murciano, el pontanés Márquez Cabello, el propio Ortiz Nuevo y otros. Junto a las citadas letras iba esta nota redactada por el jurado:
Las letras están publicadas tal y como fueron escritas por sus autores. El jurado es consciente de que algunas deberán ser ligeramente modificadas para poder cantarse. 


Dejamos Madrid atrás y nos vamos a Archidona. En su preciosa Plaza Ochavada, día 16 de agosto, con la presencia del Matrona y la actuación como artistas invitados de las dos figuras del momento (José Menese y Enrique Morente) iba a tener lugar el primer festival/concurso que respondía al nombre de Porra de Archidona.

A la derecha tenemos el programa de esa noche. Para el Concurso de Cante estaban anunciados Alfredo Arrebola, El Clavel, Manuel Gerena, María La Marrurra y Miguel Vargas, si bien el primero de ellos no compareció, quedándonos con tres cantaores de la Puebla de Cazalla junto a una curiosa cantaora norteamericana a la que ya conocíamos de Madrid. ¿Quiénes los juzgarían? De nuevo, Pepe el de la Matrona presidía el jurado, Félix se quedó en Madrid y su puesto lo ocupó el crítico de flamenco Agustín Gómez; yo me mantuve como tercer miembro. La cosa fue reñida, hubo un gran nivel, pero a la postre había que quedarse con un solo nombre. Fue el de Miguel Vargas. Por lo demás, Julio pudo aplaudir a su amigo don Luis cuando recogía su trofeo, Matrona fue nombrado MAESTRO y tanto Menese como Morente nos deleitaron con sus cantes. ¡Noche para el recuerdo!

Termino, invitándoles a que escuchen al recordado cantaor Miguel Vargas. Acompañado por Melchor de Marchena, en una grabación de 1969, nos hace seguiriyas, el estilo con el que ganó la Primera Porra:

miércoles, 8 de octubre de 2014

En el sótano de CASA GAYANGO

Con mucha frecuencia suelo citar el bar Casa Gayango que regentaba mi amigo Carlos Aldana. Calle Núñez de Arce, muy cerquita de la Plaza de Santa Ana, era el lugar donde todas las tardes-noches solía aparecer don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona. Tanto que él decía que aquella era su oficina. Tenía un sótano pequeño donde, cuando venía a cuento y después del cierre "oficial" del local, Pepe se bajaba con el tocaor Manolo El Sevillano a charlar con la tertulia que fuera e incluso a marcarse algún cantecito (Les invito, por ejemplo, a que relean esta entrada mía).

Ayer, les comentaba yo las declaraciones de Antonio Mairena al periodista Paco Almazán en las que hacía unas desafortunadas alusiones al viejo Matrona. A raíz de ellas me vino a la memoria una foto de ese mismo año (1970) realizada en el referido sótano. Vean, vean...


Pepe el de la Matrona, Enrique Morente, Paco Almazán, Juanito Martínez (un dibujante sevillano que vivía de hacer caricaturas a los clientes de locales como el de Gayango, Garipén y otros), Payo Humberto y su madre (una señora holandesa que alquilaba habitaciones a emigrantes españoles, los cuales ponían sus discos de flamenco y fueron el germen de la afición del entonces niño Humberto).

martes, 7 de octubre de 2014

Las entrevistas de Paco Almazán (I). Antonio Mairena

Año 1970. Antonio Mairena se encontraba en el cenit de su carrera: número uno en asistencia a festivales, número uno en los cachés económicos que manejaba el sevillano Jesús A. Pulpón, número uno en reconocimiento..., no en balde portaba su Llave de Oro del Cante. Con una discografía extensa, no paraba de grabar nuevos discos. En 1969 había aparecido Honores a la Niña de los Peinesy con el nuevo año nos trajo Mis recuerdos de Manuel Torreal que siguió La fragua de los Mairena.

Con motivo de la publicación del citado disco sobre Manuel Torre, Paco Almazán, ya reconocido como experto para temas flamencos de la revista Triunfo, hizo una entrevista a nuestro cantaor.  Se publicó en el número 416 de dicho semanario, con fecha del 23 de mayo de 1970, si bien debemos aclarar que Triunfo ponía como fecha el sábado de cada semana aunque en los quioscos ya estaba desde el lunes inmediato anterior, en este caso desde el día 18 del mismo mes y año (Más adelante comprenderán por qué matizo lo de las fechas). Recomiendo su lectura íntegra a todo buen aficionado. No sé poner el enlace pero es fácilmente localizable escribiendo en Google "Francisco Almazán, Triunfo". Os aparecen todos sus artículos y ahora buscáis el de la fecha 25-05-1970. Por mi parte me voy a detener en dos de las respuestas de Mairena.

1) Sobre las casas cantaoras

A.M.- Bueno, Joaquín el de la Paula fue un genio, pero su hijo, el pobrecito... Se dan estos casos. En el disco que va a salir de La Fragua de los Mairena hace un par de cantes mi hermano, y digo yo que las casas de cante se han hecho, porque la casa de los Pavones -Pastora, Arturo y Tomás, que eran tres genios en el cante- sus padres no cantaban; la casa de Manuel Torre..., sus padres no cantaban. Y así se han fundao las casas de cante: de los Pavones, de los Paula, el cante de la casa de los Torre. Al hablarse de Mairenismo ya se ha creado una personalidad, un estilo. Por eso digo que las casas de cante se crean.

2) Su alusión a dos compañeros de profesión

A. M.- Hace unos días se publicó en "ABC" , de Sevilla, un reportaje de cuatro páginas a un señor que no sé si llamarle cantaor de flamenco o medio cantaor de flamenco, o folclorista, en el que se dicen una serie de barbaridades  para el verdadero entendido. Luego he visto en los escaparates "Tesoros del flamenco antiguo" que los ha hecho un amigo mío, que cuando los grandes cafés cantantes, en la época de Antonio Chacón y Manuel Torre, este hombre no cantaba nada. Y la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas... El otro señor de "ABC" ha dicho que él es el que ha dignificado el cante, porque lo subió a los teatros. No se puede destruir como si pasara una máquina apisonadora que lo va demoliendo todo,  y artistas de una tierra hacerles perder el aire personal, hacerles un lavao y ser una especie de artistas "standard". Este señor no ha hecho más que a los jóvenes, desde Utrera pa Cádiz, hacerles un lavao de cerebro y que se olviden de todos los valores, de todo el manantial, que tiene una riqueza indiscutible, por lo menos para mí, y convertir a toda la juventud en voces que todas suenan igual y tienen el mismo ritmo. Y se han olvidado de cómo era el aire de Cádiz, de Jerez, el por qué de la isla de San Fernando, de Utrera... Y este señor dice eso y tiene el cinismo de que él no suena ni a Cádiz. ni a Triana, ni a Jerez, y yo digo que, desgraciadamente, no suena a nada de eso. Es un virus para los nuevos valores peligrosísimo; un virus que puede causar la muerte de muchos cantaores. Ahora hemos llegao a un punto clave, porque yo no me voy hacer eterno y Pastora ya murió.

¡Vaya por Dios! ¿Pues, no que resulta que ese "medio cantaor de flamenco, o folclorista" es nada más y nada menos que Manolo Caracol? Efectivamente el día 20 de marzo de 1970 el diario ABC de Sevilla había dedicado a Caracol un reportaje de cuatro páginas con firma de José Antonio Blázquez. También está accesible en la redes sin más que consultar la hemeroteca de ABC. ¿Por qué les decía yo antes que la revista Triunfo salió a la venta el día 18 de mayo? Pues porque cuatro días después, 22 de mayo de 1970, se celebraba el tan nombrado "Homenaje a Juan Talega" para el que estaba anunciada la presencia del guitarrista Melchor de Marchena, presencia que al final no se produjo. Resulta que Melchor estaba en nómina de Caracol, trabajaba en su tablao Los Canasteros y, aunque el patrón solía ser flexible con el de Marchena cada vez que éste necesitaba ausentarse, esa noche, indignado por las recién publicadas frases de Mairena, le prohibió moverse del local (A esta ausencia ya me referí en una entrada anterior). Unos meses después el propio Francisco Almazán entrevistaba a Caracol, quien daba cumplida respuesta a las citas de Mairena que me he permitido transcribir.  De ello hablaremos otro día en nuestro blog.

"Tesoros del flamenco antiguo", ¿de quíén podían ser sino del veterano Pepe el de la Matrona? Dice Mairena "la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas..." ¡Qué injusto fue usted, don Antonio! Porque va a resultar que, entre las gentes que visitaban al Matrona en su sede del bar Casa Gayango para sonsacarle cosas antiguas, había un señor, que acudía con frecuencia, llamado Antonio Cruz García, nacido en Mairena del Alcor. Así nos lo había contado muchas veces Pepe y así nos lo confirmaba Carlos Aldana, dueño del citado bar.  A Pepe aquello le dolió pero, aunque Almazán lo invitó a contestarle, el viejo, al contrario que Caracol, optó por el silencio.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (III)

Fernando VII (retratado por Goya), rey al que muy bien se le podría dedicar aquello de que 



"A mí que me importa, que el rey me culpe, si el pueblo es grande y me abona, voz del pueblo, voz del cielo y andá, que no hay más ley que son las obras, y con el mirabrás tiriti tira y andá..."

Que la cantiña del Mirabrás fue grabada por primera vez por Rafael Romero en 1954 era lo que hace unas semanas "yo creía inocentemente", hasta que me encontré otra grabación, de 1931, en la voz de Manuel Vallejo. Me dio por hablar del tema y así lo hice el pasado 4 de septiembre. Me llegan entonces noticias de otras grabaciones a través de los amigos Faustino Núñez, Sergio García y Gregorio Valderrama. Todo ello quedó recogido en un segundo artículo que dediqué al tema el día 9 de septiembre. Pasan unos días y mi amigo peruano Pepe Bentín me recuerda que el viejo Matrona registró dos cantes de mirabrás en el año 1947. Tratando de ordenar y recontar todas las grabaciones encontradas pongo una fecha final en 1963, en cuyo caso hay que añadir a don Antonio Mairena que grabó esta cantiña en el 1960. Así me salen 13 registros. Pidiendo disculpas porque alguno ya se ha oído en este blog y pidiendo disculpas también porque algunas grabaciones están defectuosas, se las dejo todas, no ya para que la escuchen de corrido (en cuyo caso el cólico de "castañas" está asegurado) sino para que las conserven a modo de "museo" o de documento para futuros estudiosos de la cosa flamenca.

01) Manuel Vallejo-Niño Pérez, 1931


02) Pepe Marchena-Ramón Montoya, 1932

03) Angelillo-Manolo de Badajoz, 1934

04) Juan Valderrama-Niño Ricardo, 1946


05) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947

06) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947 (Mirabrás y Rosas)

07) Manolo Caracol-Niño Ricardo, 1952

08) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1954

09) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1957

10) Manolo Caracol-Melchor de Marchena, 1959

11) Antonio Mairena-Manuel Morao, 1960

12) Juan Valderrama-Juanito Serrano, 1962

13) Pepe Marchena-Paquito Simón, 1963

lunes, 25 de febrero de 2013

Dos pal Matrona, ninguna pá mí

En mi anterior entrada coloqué una foto de 1970 en la que aparecía don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona, sentado en el patio del viejo chalet de La Hermandad. Ahí va otra del mismo día.


Pepe, Félix Grande y yo habíamos hecho esa mañana las funciones de jurado para un concurso de letras flamencas del que hablaré en otra ocasión. Llegó la hora de comer y observamos que la despensa y la nevera, como casi siempre, andaban escasas. Más ese día en que, además de los habituales seis o siete habitantes de la casa, se nos habían agregado bastantes amigos más. Sacamos cuanto pudimos para tapear y como remate iban unos chuletones. Los teníamos de ternera y los teníamos de cerdo. Los contamos y, entre unos y otros,  había justamente uno para cada uno de los presentes. Le digo a mi compadre Salvador:
-Voy a preguntarle a Pepe qué clase de carne prefiere.
Lo hago y entonces el cantaor me contesta:
-¿Chuletas de ternera y chuletas de cerdo? Pues yo una de cá clase.
¿Cómo no?, le dimos gusto al Matrona del que ya sabíamos, por nuestras correrías con él por las tabernas de Madrid, que se comía y se bebía todo lo que se le pusiera delante. El que se quedó ese día compuesto y sin chuleta que llevarse a la boca fui yo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Los tientos gallegos se andaluzan




Si leemos los comentarios a mi articulillo Unos tientos en lengua gallega, publicado el pasado día 3, veremos que las dudas que yo planteaba quedan aclaradas. No obstante, me permitirán que alargue un poquito el tema.



1) La copla
María, si vas al monte,
cierra bien la portillera,
porque hay un torito bravo,
quiere entrar en tu pradera
aparece en una grabación por tientos, con la guitarra de Pedro Soler, que hizo en la universidad de la Sorbona (París) hacia 1965 el cantaor trianero Pepe el de la Matrona (1887-1980). Así me lo han comunicado, añadiendo ambos la grabación, el arquitecto peruano (al que considero como mi hermano en esto del flamenco) Pepe Bentín y el gran aficionado cacereño Pedro Delgado, maestro en tantas cosas.

2) Pedro me añade una segunda grabación, donde aparece la misma letra y la misma melodía, esta vez en la voz de la histórica Rita Giménez García Rita la Cantaora (1859-1937), cuya foto vemos arriba y a la derecha.

3) He podido enterarme de que "portilleira" = "portillera" (¡qué bonita palabra!) viene a ser la entrada a una finca rústica, la cual se supone que de alguna manera estará vallada porque, de lo contrario, vendría aquello tan flamenco de que "el campito no tiene llave". Esto nos sitúa en la Galicia rural que yo conocí, donde efectivamente se vallaban las pequeñas propiedades para evitar mezcolanzas entre los ganados de uno y otro aldeano. Difícil de imaginar en los latifundios andaluces. Esto me lleva a pensar que fueron los flamencos los que adaptaron la copla gallega
Carmiña si vais ao prado
pecha ben a portilleira
que hai un touriño valente
que quere entrar na pradeira
y no a la inversa. Pero, entonces, ¿qué pinta un toro bravo en Galicia, si allí no los hay? A un andaluz se le haría imposible imaginar otra clase de toro, pero miren que la copla gallega habla de "touriño valente" = "torito valiente". Imagino que habría un toro en celo por la vecindad y que a la tal Carmiña le aconsejaban el cierre para que no entrase a "preñar" a sus vacas. No veo otra explicación, salvo que el touriño fuese algún rapaz y Carmiña el objeto de su deseo.

No les canso más con mis elucubraciones y les dejo que ustedes escuchen al Matrona:


viernes, 3 de junio de 2011

Noventa velas flamencas para El Matrona

El 4 de julio de 1887 nacía en Sevilla don José Núñez Meléndez, Pepe el de la Matrona. Noventa años después se encontraba en Córdoba para recibir, en la noche del 5 de julio, un homenaje dentro del Festival de la Peña El Rincón del Cante que presidía el gran aficionao Paco Ruiz. En esta ciudad, Pepe tenía un viejo amigo: el tabernero Pepe el de la Judería, más o menos de su misma quinta, en cuyo local, que yo solía frecuentar, estaban colgadas viejas fotos del cantaor sevillano. Alguien tuvo la feliz idea de organizar una cena, en una noche de aquellas, en honor de nuestro cantaor, la cual fue rematada con una tarta de noventa velas, y ningún local mejor que el de la Judería. Noche entrañable, de la que dejo esta foto:


Sentados, después del Matrona, están Miguel López, Eduardo Uceda y Andrés Raya. Arriba aparecen el cantaor Luis de Córdoba, Pepe el tabernero, Pepe Arrebola, el escritor José Luis Ortiz Nuevo y otras dos personas a las que pido perdón por no recordar. Por supuesto que Matrona, minutos después, no necesitó ayuda para apagar las 90 velas.





Rectificación hecha el 29 de diciembre de 2016: Me equivoqué de año, esto ocurrió en 1975 y no en 1977 como yo he puesto. Por tanto, eran 88 velas las que apagó nuestro recordado Pepe.

Agradezco al amigo pontanés Leonardo Velasco que me haya facilitado el recorte de prensa adjunto, referido al homenaje que en El Rincón del Cante.

domingo, 20 de marzo de 2011

Cantar más de 20 soleares para cantar una SOLEA

Una noche, allá por 1971, nos encerramos en el sótano de Casa Gayango una pequeña tertulia para hablar de cante: Pepe el de la Matrona, Antonio Piñana, Manolo El Sevillano, Carlos Aldana (dueño del local), mi amigo el Ingeniero de Minas Paco Hidalgo, alguien más que no recuerdo, y yo. Ya se sabe que nuestros cantaores no hablan de cante sin apuntarse algún que otro estilo:
-Yo lo aprendí de Fulanito que lo hacía así...
Piñana tenía ganas y nos regaló, con la guitarra del Sevillano, sus conocimientos de mineras, tarantas, cartageneras. Pepe lo escuchaba atentamente y en algún momento de nuestra conversación hizo pequeños apuntes por soleá. Mi amigo Paco Hidalgo, le insistía una y otra vez:
-Pepe, ¿cómo era aquello del correo de Vélez?
El Matrona miraba para otro lado fingiendo no haberlo oído y, por mi parte, y por lo bajini, yo le decía a mi amigo:
-Por Dios, Paco, a los cantaores no se les pide nada. Hay que dejarlos a su aire.
Seguimos hablando de todo lo divino y lo humano cuando el Matrona, le dice al guitarrista:
-Manolo, toca un poquito por soleá.
Efectivamente, Pepe empezó a desgranar una y otra letra. Más de veintitantas, recorriendo los estilos de Alcalá, Lebrija, La Serneta, Frijones, Paquirri. En un momento, dirigiéndose a mi amigo Paco, le dice:
-Niño, ahora estoy en condiciones de hacer ese cante que querías.
Se marcó un par de letras de esas soleares grandes de Triana, esas monumentales soleares apolás. Nos dejó tan impresionados que no hubo más remedio que levantar la reunión.