Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

Mostrando entradas con la etiqueta Triunfo (Revista). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Triunfo (Revista). Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de enero de 2020

"Juro que" con el FLAMENCO no acaban ni ROSALÍA ni sus palmeros flamencólicos

Sí, yo, Andrés Raya, cordobés de Fernán Núñez, de no sé cuantísimos años de edad, sano según los médicos al menos en lo que a mi cerebro afecta, 
juro que con el FLAMENCO no acaban ni Rosalía ni sus palmeros flamencólicos.
Y lo digo a pesar de que a la señorita Rosalía Villa Toabella le entreguen toda suerte de trofeos y se vea regalada por los aplausos de numeros públicos de numerosos escenarios en numerosos países, incluída esta España viva, esta España muerta. Y, como entre aficionados al Flamenco estamos, también lo digo a pesar de que la defiendan y piropeen algunos de esos personajes, cuyo papel en el Flamenco nunca ha definido nadie, que hemos dado en llamar flamencólogos, aunque yo prefiero usar el término de flamencólicos que inauguró mi desaparecido amigo el cantaor Enrique Morente Cotelo en una entrevista concedida a Paco Almazán para la Revista Triunfo (28 de noviembre de  1970) de la cual, como prueba de lo que digo, les muestro un trocillo.


A todo esto, ustedes dirán que a qué viene esto en mi cuaderno de Memorias Flamencas. Lo aclaro: cuando pensábamos que la tal doña Rosalía, después de dos discos en los que invadió terrenos que le eran ajenos y nos echó a pelear a la afición sobre si se trataba de música flamenca o no lo era, le dio por cantar de to y en tos los laos, triunfando en toda suerte de plazas, algún ingenuo como yo creyó que se iba de nuestras lindes, que nos dejaba en paz escuchando lo que siempre hemos oído y esperamos hacer hasta que el Buen Dios nos llame a cuentas. Pero no ha sido así y la fiera (más que Lola Flores pienso yo) ha vuelto con un vídeo donde canturrea a su parchosa, pastosa y gangosa manera una suerte de tangos flamencos acompañada la guitarra por Joselito Acedo. El título es "Juro que" y el texto  (cuyo autor no acabo de saber quién es), graciosillo y macarrilla, dice así:

Que ya lleva mi niño preso
más de cuatrocientos días,
lo tenía agarrao en la cama
al llegar la policía.
Ni un beso pude darle
de despedida y eso me arde.
Juro que, juro que, juro que, juro que
el tiempo que tú entres dentro
yo te esperaré.
Y en una carta te digo:
el primer día de permiso
lo vas a pasar conmigo.
Bolso Gucci, diamante y marfil,
que todito lo empeño
pa poderte sacar de ahí,
que si no sales tú, entro yo,
atraco un banco esta noche
y que me lleven a prisión.
Juro que, juro que, juro que...

¡Ojú, mi arma!, hasta los bolsos Gucci salen a relucir en este poemilla donde lo que no nos aclaran es por qué la policía tuvo que llevarse a "su niño". ¿Es esto válido?, ¿un poema así para flamenco donde estamos acostumbrados a preciosas coplas de amor, desamor, fiesta, madres, hospitales y cementerios? Pues sí, ¿por qué no? Hace cincuenta años el citado Paco Almazán le planteaba estas dudas a ese cantaor que conocemos como Manolo Caracol y éste se expresaba así (Triunfo, 8 de agosto de 1970)
   

Tangos, ¿de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga, Linares, Badajoz?, ¿asociados a algún o algunos nombres propios? Más de un despistao ha publicado que son de La Repompa pero la verdad nos la regala uno de los flamencólicos que sirven de palmeros a la diva catalana. Lean lo que escribía en Facebook don Faustino Núñez Núñez, ese "hombre a una guitarra pegado" como le llama mi amigo Virgilio Márquez:


Perfecto, don Faustino, si bien se le ha colao al final lo de "¡Y no me pagan por esto eh!", que sin ser tan mal pensao como otros, enseguida nos trae a la memoria aquello de
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Cuentan que la susodicha cantatriz Rosalía fue alumna del gallego Núñez y de ahí viene su devoción hacia ella. Pero, ahora que hablo de devoción, tengo que citar a uno de los flamencólicos más flamencólico de todos los flamencólicos, ese viejo conocido mío que responde al nombre de don José Luis Ortiz Nuevo. Lleva años dedicándole piropos, comparándola hasta con Nuestra Señora Doña Pastora Pavón, preparando conferencias para decir poco menos que
Rosalía, ¿y tú me preguntas qué es el cante?, el cante eres tú,
emulando al gran Bécquer, que por algo al referido flamencólico lo llaman El Poeta. Lo suyo con Rosalía es casi enfermizo, es que la adora, la idolatra y yo creo que alguna que otra noche le dedica sus oraciones. Vean una de sus últimas boutades publicada (también en Facebook)


Pero, señor Ortiz, ¿nos está usted diciendo que Rosalía nos devuelve a la época de las rondeñas, jotillas, vitos, parrandas y seguidillas corraleras o bíblicas?, ¿se tendrá que vestir Rosalía a la manera en que lo hacen las gentes de las serranías malagueñas para formar sus pandas y cantar, y bailar vardiales? Después, ¿tendremos que esperar a un Planeta, una María Borrico, un Lázaro Quintana, un Antonio El Fillo, un Nitri?, ¿nacerá un Silverio que los juntará a todos y les dirá que sus gritos podían generar negocio?,  ¿volverán músicos natos como El Mellizo y sus dos grandes discípulos Fosforito y Antonio Chacón? No sigo, don José Luis, sólo espero que despierte de ese sueño, de ese sopor al que voluntariamente se entrega y asuma la realidad. Le juro que con el Flamenco, ustedes no acaban.


Posdata: Si alguien hubiera por esos rincones que aún no haya oído los tangos de la cantatriz Rosalía, aquí están en su versión official.


          

martes, 17 de enero de 2017

Las entrevistas de Paco Almazán (II). Manolo Caracol

Si en su número de fecha 23 de mayo de 1970, la revista Triunfo publicaba la entrevista realizada al cantaor Antonio Mairena por su colaborador Paco Almazán, el siguiente ocho de agosto añadía una segunda interviú, de igual firma, ahora con otro flamenco de postín: Manolo Caracol. Era casi de obligado cumplimiento después de las polémicas afirmaciones que el de Mairena había vertido sobre su compañero Caracol, de las que les hablé en otro artículo de mis memorias(1). Empieza el señor Manuel Ortega arremetiendo fuerte con el tema de las casas cantaoras sacado a colación por Mairena. Lean sus palabras:

M.C.- La casa de los Ortega es la única que se conoce. En las demás ha habido un "cantaor" o dos, pero no una rama. Yo no conozco ninguna otra casa, porque la casa de Alcalá no es ninguna casa. Los Torre han dado más y los Pavones también. Los Pavones han dado a Pastora, Tomás y Arturo; tres hermanos y ahí se acabó. Los Ortega hemos dado muchos "cantaores". Mi bisabuelo, que era Curro Dulce, que era el abuelo de mi padre, y por parte de mi madre "El Planeta", que era el inventor del polo y que fue el primer "cantaor" del mundo. O el que creó el polo, porque yo creo que los cantes no se hacen. Se hacen los roperos, las cómodas, los muebles; los cantes se crean. "El Planeta" fue más antiguo que "El Fillo", y de ahí dimanan ya los Ortega. "El Fillo" era Ortega, y fue el primer "cantaor" que tuvimos largo. "Cantaor" grande, "cantaor" grandioso era "El Fillo", y era de Triana. Hasta mí ha habido varios "cantaores". Ahora en este siglo XX el que más fama, pues, creo que he sido yo, por eso le digo que mi biografía la saben hasta los niños. Yo de lo que quiero hablarle es de los problemas actuales.

Recuerda sus comienzos cuando, tras ser uno de los ganadores del Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922 (él dice simplemente: ... cuando gané el premio...), viajó a Madrid y triunfó en la terraza del teatro Centro (después llamado Calderón)(2), reivindicando a continuación la importancia que para el flamenco ha tenido la plaza de Madrid. Pero, al hilo de esa su primera actuación en un teatro, Almazán lo provoca. Lean cómo y lean la respuesta.

F.A.- ¡Pero todo el mundo le acusa de eso precisamente. De haber llevado el cante a los teatros y haberlo cantado con orquesta, degradando así la pureza del flamenco! ¡No crea que eso le parece bueno a todo el mundo!

M.C.- ¿Que no es bueno? ¿Entonces, qué es bueno? Si ahora mismito el inventor de la penicilina, el doctor Fleming, no la esparce por el mundo entero, pues no se habrían curado los enfermos. Si el cante flamenco no lo llevo a que la gente lo guste y  lo comprenda; o por lo menos que lo guste... 
(...)
¡Se puede cantar a orquesta y se puede cantar con una gaita! ¡Con todo se puede cantar! Con una gaita, con un violín, con una flauta... El señor que tenga arte, tenga personalidad y sea un creador en cante gitano... ¡Ahí están mis zambras y mis cantes, que todos llevan raíces de flamenco puro, que no están fijados en una cosa pasajera!..., ¡pero si eso del cante puro ha surgido ahora, de hace diez años acá, donde los flamencólogos se han decidido a hablar de flamenco y de la pureza del flamenco! ¡Eso es un cuento! ¡Eso de la pureza del flamenco es un cuento! ¡El cantar flamenco y el hablar de que si el flamenco puro..., y lo mastica..., y lo paladea..., y lo saborea!... ¡Para él! ¡Eso no es cantar flamenco! Eso es un señor que está diciendo un sermón. El cante flamenco y el cante puro ni el que lo canta mismo lo sabe. Es un "cantaor" que ha nacido para cantar encima de él. Los demás son copiones. Esa es la razón por la que ahora no se crea y antes se creaba.

¡Qué a gusto debió de quedarse Caracol después de estas proclamas! Sigue y sigue, y, cuando Almazán le pregunta por los artistas que más le gustaron o influyeron cuando aún era un chaval, nos regala esto:


M.C.- Eran distintas formas. Llegarme..., Manuel Torre; gustarme, Chacón. Tomás Pavón me gustaba mucho, me llegaba mucho. Y una gran artista, "La Niña de los Peines", la mejor "cantaora" que ha dado madre. Era una "cantaora" que tenía todo, tenía altos y bajos. Y el "cantaor" que no tiene bajos, no vale para nada. Hay muchos "cantaores" de esta época que cantan de cabeza cantes que no han existido nunca y que no han conocido, y los llaman cantes de Alcalá, cantes del "patatero" y de Juan Perico. ¡Eso no vale nada! Eso ha sido como si dijéramos un aperitivo del cante flamenco. Se llama cantar, cantar y crear, que se llama torear y mandar, improvisando. ¡Eso es cantar!
(...)
Hoy hay menos "cantaores". Hoy, que yo sepa, de los que hay nuevos ahora me gusta "El Camarón", y de los antiguos, de los que quedan, me gusta Marchena, un creador en su estilo. Valderrama es un artista extraordinario. No es que me llegue a mí, pero es un gran artista y me gusta oírlo aunque no me llega. Estas muchachas de Utrera (Fernanda y Bernarda) son "cantaoras". Y de ellas han copiado muchos de los que están ahora en el truco. Los que están en el truco metiéndose con los artistas copian de ellas. Donde se ha cantado mejor del mundo es en Triana, Jerez y Cádiz. En Alcalá lo que hay son bizcotelas. Es lo que hay en Alcalá, bizcotelas y polvo de albero para las plazas de toros. Y entre los guitarristas, Sabicas y este muchacho Paco de Lucía, que toca muy bien la guitarra, aunque no llega al maestro. y Mario Escudero, éste que ha llegado de América. Y dentro de los gitanos tenemos a Melchor, a Ricardo, a este otro muchacho... Habichuela,  Amaya... Manolo de Huelva está retirado, pero ese es un fenómeno, aunque ya tiene ochenta años. Y en el baile, después de Carmen Amaya, de esta época yo no conozco a nadie entre las "bailaoras"; ni esta época ni delante de Carmen Amaya; no conozco a nadie.

La entrevista es larga. Casi al final, el periodista le pregunta si el flamenco pierde con las letras nuevas que usan algunos cantaores jóvenes.

M.C.- Hombre, si las letras ven dentro del sentimiento del cante y del que está cantando, y son buenas... No se puede cantar por martinetes y decir que un pajarillo canta en un nido. Ahora, todo lo que sea de pena, de amor, de fragua, todo eso vale.

Ante lo cual, surge la pregunta final.

F.A.- ¿ La palabra avión la metería en un cante?

M.C.- Eso según se cante. Se puede meter por bulerías en un cante corto: "¡Ay!, me fui en un avión, me fui a La Habana"..., y ya está el avión metido. Pueden hacerse letras preciosas y ganar incluso a las antiguas; con más profundidad y con más poesía.

Recuerdo que en su día, esta entrevista, lo mismo que la anterior a Mairena, fueron muy comentadas en los ambientes de la afición madrileña de la capital, dieron lugar a largas polémicas y encendidas discusiones. Incluso fuera de Madrid. En las "cartas al director", la propia revista Triunfo publicó misivas provenientes de provincias diversas. Conservo copia de bastantes de ellas y puede que cualquier día me dé por rescatarlas de las telarañas.


(1) Repásenlo, por favor, pulsando aquí.

(2) Obra en nuestro poder una nota de prensa que ratifica lo dicho por Caracol. Es de ABC de Madrid, lleva fecha del 9 de agosto de 1922 y el niño Caracol es nombrado ya como "rey del cante jondo".

martes, 6 de diciembre de 2016

En Madrid se anuncia un homenaje a JUAN TALEGA

En el número 416 del semanario Triunfo, aparecido con fecha del 25 de marzo de 1970, nuestro amigo Paco Almazán había publicado una entrevista con el cantaor Antonio Mairena(1), la cual dio mucho que hablar en los núcleos de afición madrileños de aquellos tiempos. En el mismo número se anunciaba un evento que también dio muchísimo que hablar en aquella primavera. Esta vez lo firmaba el crítico de arte José María Moreno Galván, hermano mayor de Francisco, el pintor y letrista de José Menese.


Se trataba de un homenaje que le iban a dar al cantaor Juan Talega(2), hijo del solearero Agustín Talega, hermano a su vez del histórico Joaquín el de la Paula. Tratante de ganado, como su padre, cantaba sus cosas aunque sin hacerse profesional. De hecho, pocos sabían de él hasta que a finales de los cincuenta lo animó su amigo Antonio Mairena a participar en los Concursos de Cante de Córdoba, siendo ganador del primer premio en la segunda edición de los mismos. También de la mano de Mairena y en igual época, hizo sus primeras grabaciones.


Camino ya de los 79 años, y no 80 como escribió Moreno Galván, éste nos sigue diciendo:

Es que quieren sus amigos y sus devotos asegurarle a ese hombre una decorosa ancianidad para que pueda continuar en ella el decoro con que ha llevado toda su vida de no profesional.
¿Quienes eran esos amigos y devotos?
Pepe Caballero Bonald, Francisco Moreno Galván, Manolo Rivera, Antonio Mairena, Pepe Menese, etcétera

Delicado de salud, se preguntaba nuestro crítico si Talega (a quien vemos, en su casa, en bellísima fotografía de Colita que hemos colocado a nuestra derecha) estaría en condiciones de cantar en su propio homenaje, el que habría de celebrarse el siguiente 22 de mayo en el teatro de la Zarzuela de la capital del reino. Al final resultó que no, pero del acto en sí, al que tuvimos la fortuna de asistir, hablaremos en otra ocasión. Por lo demás, Moreno Galván continuaba su articulo dándonos unas pinceladas sobre la vida y los cantes de este gitano andaluz, extremos éstos de los que suponemos bien informado a cualquier aficionado al cante que de verdad lo sea.

Hablábamos de sus primeras grabaciones. Con dos de ellas (Soleares de Alcalá y de la Serneta, Seguirillas del Loco Mateo), grabadas en 1960 junto a Manuel Morao,  me despido de ustedes por hoy.




(1) Hablé de tal entrevista en este mismo blog según pueden comprobar pulsando sobre el texto que aparece en azul: Flamenco en mi memoria, 7 de octubre de 2014.

(2) Nombre artístico de Juan Fernández Vargas, nacido en Dos Hermanas (Sevilla) el 12 de diciembre de 1891, donde murió el 31 de julio de 1971.

martes, 13 de septiembre de 2016

Poetas para el Flamenco. JUAN REJANO

Envío a Leonardo Velasco, Álvaro de la Fuente y Miguel Ángel Jiménez, paisanos del poeta Juan Rejano.

A finales de junio de 1976, la profesora Aurora de Albornoz publicaba un artículo en la revista Triunfo en el que hablaba del poeta Juan Rejano (Puente Genil -Córdoba-, 20-10-1903; México, 04-07-1976). Cuatro semanas después, en la misma revista, Víctor Márquez Reviriego nos volvía a hablar de él, esta vez para comunicar su muerte cuando el poeta se preparaba para volver de su largo exilio. Desconocido en España para la gran mayoría, con muchos libros publicados pero todos en México, confieso que era la primera vez que yo oía hablar de este hombre.

Poco tiempo pasó cuando dos jóvencillos universitarios de la rama de Lengua, Esteban Díaz y Miguel Ángel Toledano, se habían hecho con los libros del poeta pontanés y habían elaborado una extensa antología del mismo. Vinieron a mí para que la publicara en Ediciones Demófilo, cosa que acepté después de una lectura del original con la que disfruté mucho. El recordado psiquiatra y escritor Castilla del Pino me puso al habla con las hijas de Rejano, que vivían en Málaga, allá nos fuimos mi compadre Salvador de Toro y yo, firmamos contrato de edición y en marzo de 1977 ya estaba en librerías el volumen Juan Rejano, poesías.  

El libro fue muy bien acogido por la prensa y yo conservo recortes en los que se cita publicados en Diario Córdoba, El Correo de Andalucía, ABC, El País, Informaciones, Diario de Menorca, La Estafeta Literaria y varios más. Se presentó en Córdoba (Salón de Actos de la Caja Provincial de Ahorros), en Sevilla (Club Gorca) y se presentó en Madrid. Esto último ocurrió en Madrid, el día 22 de abril de 1977, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, dentro de los actos de su II SEMANA DE ANDALUCÍA. Se planteó como un Homenaje Nacional y su convocatoria fue firmada por importantísimas figuras de la cultura española, de las cuales señalamos unas cuantas: Jorge Guillén, Rafael Alberti, José Luis Cano, Juan Bernier, Carlos Castilla del Pino, Rosa Chacel, Fernando Quiñones, Blas de Otero, Francisco Yndurain, Rafael Lapesa... Tras la lectura de abundantes telegramas de adhesión al homenaje, el acto fue abierto por el entonces colegial Miguel Ángel Toledano. La presentación del libro, propiamente dicha, corrió a cargo de  doña Aurora de Albornoz. Recitaron poemas los actores Juan Diego y Rosa Vicente. Bueno, se me olvidaba, también intervino, como presidente de Ediciones Demófilo, el cordobés Andrés Raya. La verdad es que en aquella tarde me encontré muy a gusto en un Colegio Mayor que diez años antes tanto había representado para mí. Acabé mi intervención con vivas a Rejano, al Colegio Mayor y, ¿cómo no?, rematé con un sentido y eufórico ¡Viva Andalucía Libre!.

Y se preguntarán ustedes a qué vienen estas historias en un cuadernillo de memorias flamencas. Pues trataré de justificarme. Juan Rejano nació en Puente Genil, tierra de mucho cante, y yo aseguraría que lo conoció desde pequeño. En su exilio mexicano, se acordaba de su tierra y lo hacía con estrofas idénticas  a las que los flamencos usan para cantar por soleá, por malagueñas, por fandangos, por livianas o serranas. Rejano, como en su momento hicieran Augusto Ferrán, Juan Ramón Jiménez o Manuel Machado, quiso escribir coplas y bien que lo consiguió. Coplas que aparecen por toda su obra, aunque de manera más abundante en su libro de 1944 titulado El Genil y los olivos. Otras canciones. Veamos algunos ejemplos:

En Loja eres la mañana,
el mediodía en la Puente, 
la tarde en Écija llana.

¡Aldea del Palomar!
Un ribera de huertas
y cuatro casas de cal.

Aquel olivo tenía
cien años en cada rama
y en la raíz una espina.

Los que van por el camino
se paran a ver mi llanto
a la sombra del olivo

En el agua, una alameda;
en la alameda, un jardín;
en el jardín una niña,
como la que yo perdí.
¡Ay, que nunca más la vi!

¿Por qué te llaman Estepa,
si eres como una paloma
en vuelo, junto a la sierra?

Yo también voy cantando,
rumbo al olvido
para que el hombre tenga
paz en su nido.
Hasta las penas
vestidas de esperanza
van por mis venas.

A veces glosaba las letras populares como lo prueba este fandango lucentino:

Entre Córdoba y Lucena
hay una laguna clara
Canta la copla 
por el olivar.
Llevaban
a la laguna
mis ojos su pena amarga
y las lágrimas salían
deslumbradas.
Al verme llegar, se abría 
el agua
y brotaban de su fondo.
los olivares de plata.
¡Laguna 
de tierra llana,
donde lloraba mis penas
cuando de ti me acordaba!

otras se acordaba de los pregoneros, como aquel de las piñas (*)

En la esquina
el vendedor.
Una voz con cascabeles
y un burrito de algodón.
-Niños y niñas,
¡llorad por piñas!
El pregón 
sube por la calle arriba.
Las puertas se llenan
de llantos y risas.
-¡Madre,
yo quiero una piña!
Cuando se aleja la voz,
algarabía
de gritos.
Sonríe el sol.

Sí, Juan Rejano, debe figurar en la relación de poetas cantados por los flamencos. Desde aquí animo, sobre todo a los jóvenes valores de Córdoba y su campiña, a que lean sus libros y canten sus textos. Claro que, como me contaba el pasado 23 de julio el amigo Leonardo Velasco, ya ha habido cantaores que han usado textos de Rejano. Vamos a escucharlos:

1) Alfredo Arrebola, en 1998 y con la guitarra de Andrés Cansino, cogió una estrofa del libro El Genil y los olivos y la adaptó para cantarla como serrana:

2) Vicente Soto, en el año 2006 acompañado por el guitarrista José María Molero, grabó por colombianas un texto tomado del libro El oscuro límite.


En fin, esto es cuanto puede deciros un simple aficionado al flamenco sobre el poeta Juan Rejano. En octubre, días 14 y 15, se celebra el XXXVIII Congreso Internacional de Arte Flamenco, precisamente en Puente Genil. Está prevista una ponencia de título Poesía y Literatura en el Flamenco: Juan Rejano, a cargo del flamencólogo y profesor jienense José Luis Buendía. Acudan ustedes, atiendan y aprendan. 


(*) Viejo debe ser ese pregón pues Rejano se exiló en 1939 y no volvió a pisar España. Yo lo oí en mi niñez (años cuarenta) en Fernán Núñez y el cantaor Juli Córdoba, natural de Cabra lo conocía y lo dejó grabado según pueden comprobar usando este enlace.

martes, 7 de octubre de 2014

Las entrevistas de Paco Almazán (I). Antonio Mairena

Año 1970. Antonio Mairena se encontraba en el cenit de su carrera: número uno en asistencia a festivales, número uno en los cachés económicos que manejaba el sevillano Jesús A. Pulpón, número uno en reconocimiento..., no en balde portaba su Llave de Oro del Cante. Con una discografía extensa, no paraba de grabar nuevos discos. En 1969 había aparecido Honores a la Niña de los Peinesy con el nuevo año nos trajo Mis recuerdos de Manuel Torreal que siguió La fragua de los Mairena.

Con motivo de la publicación del citado disco sobre Manuel Torre, Paco Almazán, ya reconocido como experto para temas flamencos de la revista Triunfo, hizo una entrevista a nuestro cantaor.  Se publicó en el número 416 de dicho semanario, con fecha del 23 de mayo de 1970, si bien debemos aclarar que Triunfo ponía como fecha el sábado de cada semana aunque en los quioscos ya estaba desde el lunes inmediato anterior, en este caso desde el día 18 del mismo mes y año (Más adelante comprenderán por qué matizo lo de las fechas). Recomiendo su lectura íntegra a todo buen aficionado. No sé poner el enlace pero es fácilmente localizable escribiendo en Google "Francisco Almazán, Triunfo". Os aparecen todos sus artículos y ahora buscáis el de la fecha 25-05-1970. Por mi parte me voy a detener en dos de las respuestas de Mairena.

1) Sobre las casas cantaoras

A.M.- Bueno, Joaquín el de la Paula fue un genio, pero su hijo, el pobrecito... Se dan estos casos. En el disco que va a salir de La Fragua de los Mairena hace un par de cantes mi hermano, y digo yo que las casas de cante se han hecho, porque la casa de los Pavones -Pastora, Arturo y Tomás, que eran tres genios en el cante- sus padres no cantaban; la casa de Manuel Torre..., sus padres no cantaban. Y así se han fundao las casas de cante: de los Pavones, de los Paula, el cante de la casa de los Torre. Al hablarse de Mairenismo ya se ha creado una personalidad, un estilo. Por eso digo que las casas de cante se crean.

2) Su alusión a dos compañeros de profesión

A. M.- Hace unos días se publicó en "ABC" , de Sevilla, un reportaje de cuatro páginas a un señor que no sé si llamarle cantaor de flamenco o medio cantaor de flamenco, o folclorista, en el que se dicen una serie de barbaridades  para el verdadero entendido. Luego he visto en los escaparates "Tesoros del flamenco antiguo" que los ha hecho un amigo mío, que cuando los grandes cafés cantantes, en la época de Antonio Chacón y Manuel Torre, este hombre no cantaba nada. Y la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas... El otro señor de "ABC" ha dicho que él es el que ha dignificado el cante, porque lo subió a los teatros. No se puede destruir como si pasara una máquina apisonadora que lo va demoliendo todo,  y artistas de una tierra hacerles perder el aire personal, hacerles un lavao y ser una especie de artistas "standard". Este señor no ha hecho más que a los jóvenes, desde Utrera pa Cádiz, hacerles un lavao de cerebro y que se olviden de todos los valores, de todo el manantial, que tiene una riqueza indiscutible, por lo menos para mí, y convertir a toda la juventud en voces que todas suenan igual y tienen el mismo ritmo. Y se han olvidado de cómo era el aire de Cádiz, de Jerez, el por qué de la isla de San Fernando, de Utrera... Y este señor dice eso y tiene el cinismo de que él no suena ni a Cádiz. ni a Triana, ni a Jerez, y yo digo que, desgraciadamente, no suena a nada de eso. Es un virus para los nuevos valores peligrosísimo; un virus que puede causar la muerte de muchos cantaores. Ahora hemos llegao a un punto clave, porque yo no me voy hacer eterno y Pastora ya murió.

¡Vaya por Dios! ¿Pues, no que resulta que ese "medio cantaor de flamenco, o folclorista" es nada más y nada menos que Manolo Caracol? Efectivamente el día 20 de marzo de 1970 el diario ABC de Sevilla había dedicado a Caracol un reportaje de cuatro páginas con firma de José Antonio Blázquez. También está accesible en la redes sin más que consultar la hemeroteca de ABC. ¿Por qué les decía yo antes que la revista Triunfo salió a la venta el día 18 de mayo? Pues porque cuatro días después, 22 de mayo de 1970, se celebraba el tan nombrado "Homenaje a Juan Talega" para el que estaba anunciada la presencia del guitarrista Melchor de Marchena, presencia que al final no se produjo. Resulta que Melchor estaba en nómina de Caracol, trabajaba en su tablao Los Canasteros y, aunque el patrón solía ser flexible con el de Marchena cada vez que éste necesitaba ausentarse, esa noche, indignado por las recién publicadas frases de Mairena, le prohibió moverse del local (A esta ausencia ya me referí en una entrada anterior). Unos meses después el propio Francisco Almazán entrevistaba a Caracol, quien daba cumplida respuesta a las citas de Mairena que me he permitido transcribir.  De ello hablaremos otro día en nuestro blog.

"Tesoros del flamenco antiguo", ¿de quíén podían ser sino del veterano Pepe el de la Matrona? Dice Mairena "la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas..." ¡Qué injusto fue usted, don Antonio! Porque va a resultar que, entre las gentes que visitaban al Matrona en su sede del bar Casa Gayango para sonsacarle cosas antiguas, había un señor, que acudía con frecuencia, llamado Antonio Cruz García, nacido en Mairena del Alcor. Así nos lo había contado muchas veces Pepe y así nos lo confirmaba Carlos Aldana, dueño del citado bar.  A Pepe aquello le dolió pero, aunque Almazán lo invitó a contestarle, el viejo, al contrario que Caracol, optó por el silencio.

viernes, 14 de marzo de 2014

Manuel Barrios, un antimorentista más

Los años sesenta y setenta del pasado siglo fueron los de apogeo para los llamados Festivales Flamencos. Los de Mairena del Alcor, Morón, Utrera o Lebrija, fueron pioneros y sin duda los más importantes de ellos. Con nombres muy gastronómicos. Por ejemplo, el de Morón se conocía como "El Gazpacho" . Pues he aquí que en la noche del 24 de agosto de 1969 se celebró su VII edición, esta vez en homenaje al cantaor Antonio Mairena. De esa noche es esta foto,
una auténtica joya donde podemos ver a Antonio Mairena, Manuel Mairena, Enrique Morente, Camarón de la Isla, José Menese y Chocolate.

Algunos festivales fueron criticados por no estar dirigidos al público popular y, por el contrario, acabar convertidos en eventos sociales para lucimiento de las burguesías locales. Uno de ellos debió de ser este de Morón, según nos narraba unas semanas después Francisco Almazán en la revista Triunfo

El gazpacho, ofrecido por el Excelentísimo Ayuntamiento en homenaje al maestro Antonio Mairena, costaba alrededor de los sesenta duros. por lo que en esta ocasión aquello de que el trabajador andaluz "con un gazpachito...". Bueno, pues esta vez ni eso. El pueblo, el creador del cante, se quedó en la Alameda contemplando desde los setos a los dones, doñas, señoritos y señoritas, todos de punta en blanco. Entre focos verdes, rojos y amarillos, ir y venir de los camareros y una conversación de mil diablos, era insufrible contemplar cómo nuestros depositarios del cante -de procedencia herreros, zapateros, canasteros- se esforzaban por hacerse escuchar, por lograr la comunicación, por gritar su verdad entre aquel público encopetado del Círculo Mercantil. 

Así debió de ser. Otro escritor, en este caso el gaditano-sevillano Manuel Barrios acudió para hacer la crónica para el diario ABC y cuando la publicó principiaba con estas palabras:

Así no hay manera de ser objetivo, compañero; con estos amigos de Morón colmándonos de atenciones, por delante la mano abierta del afecto sincero y la sonrisa de la cordialidad. Así no hay manera , pero invoquemos la ayuda de San Marcos, patrón de los notarios, para dar fe de lo que pasa en este VII Gazpacho que cierra el ciclo de los buenos festivales flamencos en la provincia

Sigue comentando las actuaciones de Fernandillo de Morón y de Luis Caballero. El siguiente es el cantaor de Granada y Barrios se despacha con este párrafo:

¿Sabes. compañero, lo que ha dicho José Blas Vega? Que Morente cuenta con las condiciones necesarias para lograr las más difíciles empresas: magnífica voz, con potencia y equilibrio para dominar agudos y graves. Debe de ser verdad, pero en Morón le canta otro gallo a Morente. ¿Qué haces muchacho? Mira que has empezado con  malagueñas y las estás ligando con una especie de granaína. ¿Unas seguiriyas ahora? Pues sí: "A canelita y clavo". Cuidado, Enrique, que están aquí los Mairena, y Chocolate, y Menese... No alargues tanto el tercio que se te escapa. ¿No lo dije...?

¡Cómo me hubiera gustado estar presente para oír lo que realmente Morente hiciera por malagueñas! ¿Ignoraba Manuel Barrios que la frontera entre malagueñas y granadinas es a veces prácticamente inapreciable? En cuanto a las seguiriyas, ¿por qué había de temerle nuestro cantaor a la presencia de los Mairena o Chocolate y, mucho menos, a la de Menese? Un año después, en el homenaje a Juan Talega celebrado en Madrid, delante de cantaores como los tres Mairena, Fernanda, Rafael Romero, Juan Varea, Lebrijano, Camarón y también Menese, Enrique hizo unas seguiriyas que fueron de lo más aplaudido de la noche. Sin duda Barrios se equivocó, sufrió esa noche un ataque de "sevillanitis aguda". Han pasado muchos años y el tiempo le ha dado la razón a las palabras de Blas Vega que Barrios cita.

martes, 27 de noviembre de 2012

¡OLÉ! EL CANTE FLAMENCO EN LA UNIVERSIDAD

El título no es mío sino de un recorte de prensa del semanario "Discóbolo" de fecha 14 de febrero de 1970. En esta publicación madrileña se decía que
En el corto espacio de quince días se han dado en la Universidad de Madrid seis recitales de cante Flamenco, Los cantantes que los han hecho han sido José Menese y Enrique Morente a razón de tres cada uno de ellos.
El mismo día, Paco Almazán se refería también a estos recitales en la revista Triunfo. Nos concreta que los de Menese fueron en la Escuela de Ingenieros Industriales, en el Club de Amigos de la Unesco y en el C. M. Isabel de España. Los de Morente se celebraron en los Colegios Mayores San Juan Evangelista, Alfonso el Sabio e Isabel de España. Así fue y servidor de ustedes asistió a varios de ellos e incluso tuvo algo de protagonismo en un par de ellos.

No recuerdo como surgió la propuesta de que Morente cantara en el San Juan, donde a finales de 1969 ya estuvo en una Tertulia. Como quiera que fuere, Enrique me pidió que yo actuara de presentador a lo cual accedí muy gustosamente. Pero hubo problemas: cuestiones familiares me reclamaron en mi Fernán Núñez natal para esas mismas fechas. Se me ocurrió (¡bendita ocurrencia!) sobre la marcha pedirle a José Luis Ortiz Nuevo que me sustituyese. Se lo comuniqué a Morente advirtiéndole de que el acto ganaría con ese cambio. Les estoy hablando de la primera vez en toda su vida en que el Poeta de Archidona iba a hablar en público sobre temas flamencos. Llegó a redactar un texto, que no logro encontrar en mi archivo pero no pierdo la esperanza de hallarlo, también ópera prima de quien luego tantísimo ha escrito sobre flamenco. A mi vuelta a Madrid mis amigos de La Hermandad me contaban que el recital, incluida la presentación de Ortiz, había sido todo un éxito. Dos parejas de artistas: el veterano Juan Varea acompañado por Perico el del Lunar (Hijo) y Enrique Morente con la guitarra del holandés Humberto el Paíllo. Dejo para otra ocasión el hablarles del otro recital en el que tuve parte y lo hago invitándoles a que ustedes disfruten de una petenera a la manera de La Niña de los Peines grabada por Varea y Perico en 1971.

lunes, 15 de octubre de 2012

¿En qué año murió Manolito de María?

Envío al sevillano Pepe Muñoz que me ha incitado a escribir este artículo.

Hace unos decía yo que con frecuencia se cuelan errores en la flamencología y que éstos se trasmiten de unos autores a otros. Vamos con un ejemplo:

El Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (DEIF, 1988), de Blas Vega y Ríos Ruiz, dice que el cantaor alcalareño Manolito de María muríó en 1965. A partir de ahí, ese año se nos repite una y otra vez. Puede comprobarlo usted mismo, amigo lector: váyase al buscador de Google, escriba "Manolito María" y verá que en todas las entradas aparece lo mismo: murió en 1965.  

Sin embargo, el gran aficionado sevillano Pepe Muñoz ha detectado un error en ese año y, como prueba, me manda esta página del libro Cantaores de Lebrija en el recuerdo, de Ricardo Rodríguez Cosano, en la cual se cuenta que la primera "Caracolá de Lebrija" se celebró el 9 de septiembre de 1966 y que en dicho festival cantó Manolito de María. La prueba es contundente pues, que se sepa, y por muy lúgubre que a veces parezca el flamenco, nadie ha visto a un muerto cantando y menos por soleá.

Por mi parte voy a abundar en esta misma dirección El día 26 de marzo de 1966, la  revista Triunfo publicaba el segundo de una serie de tres artículos dedicados al Flamenco y escritos por el crítico de teatro valenciano José Monleón Bennacer. Leyendo este artículo fue la primera vez en mi vida que yo tuve noticia del bueno de Manolito. Monleón habla de él y siempre en presente como pueden comprobar en el pie de  la foto, publicada con el artículo y luego muy difundida, en la que aparece nuestro cantaor con parte de su familia en la cueva que habitaban junto al Castillo de Alcalá.

Claro que la demostración más palpable de la fecha en que murió está en el acta de defunción que también me adjunta Pepe Muñoz y que yo, aunque no la recordara en ese momento, ya conocía pues apareció en el libro El Flamenco y los Flamencos de Alcalá del escritor de esa localidad Manuel Ríos Vargas, libro publicado por mi sello  "Virgilio Márquez, Editor" en el año 1990. En dicha acta se lee que Manuel Fernández Cruz falleció a las veinticuatro horas del día veinticinco de octubre de 1966. Lo hizo en el Hospital Central de Sevilla y, según nos cuenta Ríos Vargas,

en la misma sala y en la misma cama donde cinco años antes muriera (...) Manuel Vallejo.


Manolito había nacido el catorce julio de 1904, de manera que la muerte le vino tres meses después de cumplir 62. Como anécdota, añado yo que el autor, ese buen gitano que era Manuel Ríos y que se nos fue antes de tiempo, a pesar de publicar las dos actas (nacimiento y muerte) se armó un pequeño lío al escribir

Murió a la edad de 63 años el lunes día 25 de octubre de 1965.

Debe ser, digo yo, que "la sombra del DEIF es muy alargada".

martes, 29 de noviembre de 2011

Aciago otoño para los flamencos aquel de 1969


Esta mañana, ordenando viejos papeles de mi archivo, me encuentro este recorte de prensa, aparecido en la revista Triunfo el 18 de octubre de 1969. Se refiere a la muerte en Sevilla del entrañable José Torres Garzón, Pepe Pinto para la historia flamenca. Aciago otoño para los flamencos aquel de 1969, porque un poco más tarde (26 de noviembre) moría, también en Sevilla, su esposa Pastora Pavón Cruz, Niña de los Peines, y unos días después (30 de noviembre) lo hacía en Madrid José Bernardo Alvarez Pérez, Bernardo el de los Lobitos. Éste había nacido en Alcalá de Guadaira (Sevilla) el 6 de enero de 1887, mientras que Pastora lo había hecho en Sevilla el 10 de febrero de 1890.

Tratando de completar datos, busco en mis libros, y también en Internet, las fechas de nacimiento y muerte del Pinto. Nada. Sólo averiguo que nació en Sevilla en 1903. En cuanto a la muerte, en la red se dice que fue el 6 de noviembre de 1969. Esto es imposible porque la nota necrológica de más arriba se publicó, como ya he señalado, el 18 de octubre. Cabe pensar, pues, que debió de morir el 6 de octubre. En cuanto al nacimiento, si es cierto, como dice la nota, que tenía 65 años, es claro que se habría producido en otoño de 1903.

Pero, como soy de natural curioso y pertinaz, sigo escrudriñando y por fin encuentro lo que buscaba. En su libro Una Historia del Flamenco, José Manuel Gamboa dice que José Torres Garzón nació el 22 de julio de 1903 y que murió el 6 de octubre de 1969, es decir, con 66 años y no los 65 que indicaban en Triunfo.

sábado, 13 de agosto de 2011

Payos y gitanos

Francisco Almazán Marcos (Paco Almazán), maestro de titulación y profesión, irrumpió en la revista Triunfo con un importante artículo (El cante del pueblo) publicado el 11 de septiembre de 1969. Lo prolongó a la semana siguiente y en esta segunda entrega reunió a diez cantaores (cinco gitanos, cinco no gitanos) a los que sometió a tres preguntas. Las respuestas a la primera (¿Qué es el cante?) las publicamos el pasado día 1 de este mes. El día 7, les dimos las contestaciones a la segunda pregunta (¿Quien puede cantar flamenco?). Ésta era la tercera:

¿Es que hay un cante gitano y un cante andaluz no gitano? De ser así, ¿produce más emoción, tiene más valor artístico uno que otro?

Lean lo que dijeron los diez artistas:


Pepe el de la Matrona: Todo esto es Juan y Manuela. Lo que hace falta es corazón y saber cantar. Ha habido muchos gitanos que han dejado cosas en la historia del cante; pero todos, no. Como ha habido andaluces que también han dejado cosas; pero no todos. Hay quien canta bien y quien canta mal.

Bernardo el de los Lobitos: Diga usted que le pasó a Lobito lo siguiente: "Estaba cantando él con un gitano y éste dijo <¡Hay que cantar gitano!> y uno que estaba delante, contestó: <¿Qué es eso de cantar gitano? Yo sé de cantar bien y cantar mal. A ver, que me digan a mí cuál es cantar gitano. ¿Gritar?... Eso no es cantar. Ahora, todo tiene su momento.>"

Francisco Mairena: El gitano canta una cosa y el payo no la canta como el gitano. Los cantes de Levante... ¿Qué quiere que le diga? Esos cantes mineros también se imponen, pero con otro sentir.

Manolo Caracol: No hay cante payo ni gitano. Hay quien tiene "pellizco" y quien no lo tiene.

Antonio Mairena: (No disponemos de esta respuesta, pero Antonio Mairena es coautor, con R. Molina, de un libro, "Mundo y formas del cante", en el que la cuestión queda expuesta. De todas las maneras, es conocida su postura en defensa de lo suyo.)


Rafael Romero: Los dos pueden cantar bien; pero se dan más casos entre los gitanos.

Juan Barea: Puede producir la misma emoción uno que otro, si Dios se lo ha dado, porque es cosa de naturaleza. Mayoría en los gitanos en esa forma de sentir, yo creo que sí. Desde que nacen, en sus casas y familias, empiezan a tocar las palmas. Otros tienen otras costumbres y al que le gusta interpretar quizá tenga más dificultad.

Antonio Núñez "Chocolate": A los payos..., cómo diría yo, Dios les ha dau cultura. Hacen así, tres por cuatro, y a la Luna. En cambio a nosotros Dios nos ha dau esta cosita del cante...

Enrique Morente: Generalmente, los gitanos; pero eso no quita que se den casos de artistas que penetren tanto como el gitano o más. En otra forma de sentir, en otra raza, claro.

José Menese: El cante si no suena a gitano ya se puede tirar por el tajo de Ronda. Con una particularidad, que hay payos que les gustan a los payos. Hace falta sonar y usted va a verlo esta noche.

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Quién puede cantar flamenco?

Tal cual publiqué el día 1 de agosto, en otoño de 1969, Paco Almazán había formulado la pregunta ¿Qué es el cante? a diez insignes flamencos de la época, respuestas que aparecieron en la revista Triunfo el 18-10-1969. Les había hecho otras. Por ejemplo ésta:

¿Quién puede cantar flamenco? ¿Un gallego, un gitano, un andaluz payo, un pobre, un rico?

Lean lo que dijeron nuestros artistas.

Pepe el de la Matrona: Todo el que no sea mudo ni sordo. La muñeira no la puede cantar un andaluz. Los vascos tienen un privilegio para los coros. La ópera italiana está escrita, pero el flamenco no tiene música escrita. Los andaluces sólo tenemos en la cabeza la música que nos metió en la cabeza la madre que nos trajo al mundo.

Bernardo el de los Lobitos: El que nace con ello. ¿Un gallego?... Yo he oído a un moro en Tetuán.

Francisco Mairena: El andaluz lo siente más que cualquier otro.

Manolo Caracol: Todo el que tenga condiciones, corazón. O a lo mejor nace cantando.

Antonio Mairena: (No tenemos respuesta, pero su magisterio sobre Menese parece confirmar que, además de los gitanos, puede cantar un payo que tenga intención de sonar a gitano.)

Rafael Romero: Cualquier persona de cualquier rinconcito de Andalucía. Juan Barea es el único caso de los cantaores. El baile y la guitarra ya es otra cosa. Ahí tienes a Sabicas, Montoya, Trini Borrull.

Juan Barea: Primero hay que tener esa manera de sentir y una afición desmedida. Aprendes una cosa que luego ves que estabas equivocado. Hay que empezar de nuevo muchas veces.

Antonio Núñez "Chocolate": Tos semos personas humanas, lo mismo arriba que abajo. ¡A ver, al que le dan un mando se crece!

Enrique Morente: Los gitanos y los andaluces. Y excepcionalmente otros que tienen que ir a Andalucía a vivirla. Como el caso de Barea.

José Menese: El flamenco ha salido de los pobres indudablemente.

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo qué es el cante, según diez insignes flamencos

En otoño de 1969, Paco Almazán formulaba la pregunta ¿Qué es el cante? a diez insignes flamencos de la época. He aquí, según se publicó en la revista Triunfo el 18-10-1969, lo que respondieron.











José Núñez Meléndez. Sevilla, 04-07-1887. Madrid, 1980

Pepe el de la Matrona: Un desahogo del alma que se debe a dos emociones: una de tristeza y otra de alegría. ¿Quién suspira más que un cautivo?













José Bernardo Alvarez Pérez. Alcalá de Guadaira (Sevilla), 06-01-1987. Madrid, 30-11-1969.

Bernardo el de los Lobitos: Una grandeza, y el que no tiene dónde cantar va cantando bajito por la calle.












Francisco Cruz García. Mairena del Alcor (Sevilla), 01-02-1914. Mairena del Alcor (Sevilla), 01-1993.

Curro Mairena: El cante es para mí lo máximo.












Manuel Ortega Juárez. Sevilla, 09-07-1909. Madrid, 24-02-1973.

Manolo Caracol: Mi vida.











Antonio Cruz García. Mairena del Alcor (Sevilla), 07-09-1909. Sevilla, 05-09-1983.

Antonio Mairena: El cante es una solera, un arte grande, como la pintura, la música y la escultura.













Rafael Romero Romero. Andújar (Jaen), 09-10-1910. Madrid, 04-01-1991.

Rafael Romero: Una de las artes más difíciles, porque se pueden contar con los dedos los que saben la profesión.






Juan Varea Segura. Burriana (Castellón), 08-11-1915. Madrid, 08-11-1985.

Juan Varea: El cante es casi mi vida. Me gusta desde pequeño. Yo qué le voy a hacer... Ahora, el cante no es para divertirse. Es un mundo pequeño, pero un mundo.







Antonio Núñez Montoya. Jerez de la Frontera (Cádiz), 04-05-1930. Sevilla, 20-07-2005.


Chocolate: Mi vida, el día que yo no cantara sería la pena más grande que yo tendría.















Enrique Morente Cotelo. Granada, 25-12-1942. Madrid, 13-12-2010.

Enrique Morente: La forma de expresar lo que siento, lo que lleva uno dentro desde la niñez.










José Menese Scott. Puebla de Cazalla (Sevilla), 1942.

José Menese: Mi vida.












Es curioso que Caracol y Menese (el único afortunamente vivo de los diez) dieran igual y totalizadora respuesta: "Mi vida". Varea, modesto como lo fue en persona, pone un "casi", pero se luce con su fatalista "Me gusta desde pequeño, yo qué le voy a hacer". Todas elocuentes, pero para mí la más bella, la más auténticamente flamenca, fue la de Bernardo al decir "y el que no tiene dónde cantar va cantando bajito por la calle". ¡Ahí queda eso!