Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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miércoles, 8 de abril de 2015

¿Sabe alguien lo qué es un verdial heterodoxo?

No hace mucho, en este mismo cuaderno, les invitaba a escuchar unos Fandangos de Coín. Los cantaba La Jimena, mujer nacida en dicho pueblo malagueño y la grabación era de 1964. De la misma fecha eran estos otros que hoy les traigo:


Distintas letras, pero igual melodía, a mí me gustaban y me siguen gustando ambas series de fandangos. En mi opinión se trata de una variante más de los verdiales flamencos, pero, bueno, ¿qué opinan otros?  Me voy a las redes y en una página titulada Malagapedia encuentro que los definen así:
Estilo de cante a caballo entre el verdial heterodoxo y fandango abandolao. 
¡Caray, cómo afina el personal a la hora de definir! Bueno, con algún error menor en la redacción: si al "verdial heterodoxo" le anteponen el artículo "el", también debieran haberlo hecho con el "fandango abandolao". Mejor dejar de lado estas cuestiones porque la verdad es que la gramática y las redes parecen peleadas y condenadas a no entenderse. ¡Qué pena! Otra cosa son los libros. Sus textos, antes de ser publicados, se imprimían en lo que llamaban "garelaradas" para que correctores profesionales localizaran cualquier error corregible. Sí, en un libro que ya citamos en este blog el otro día, está correcto:
Estilo de cante a caballo entre el verdial heterodoxo y el fandango abandolao.
Yo rogaría que alguien me explicara lo que es un verdial heterodoxo a ver si así me entero de algo. Bromas aparte, sí rogaría que escuchasen con atención las tandas de fandangos que nos ofrece La Jimena y comparen estos fandangos de Coín con el llamado por unos fandango de Pérez de Guzmán y por otros fandango del Cojo de Málaga. ¿Fue el de Coín un antecedente de este fandango como sugieren Rafael Chaves y Norman Kliman en su libro sobre los cantes mineros? 

sábado, 28 de marzo de 2015

JIMENA DE COÍN, un libro de lujo para una digna cantaora

Corrían los años sesenta y yo me iba haciendo, con muchas dificultades económicas, con una pequeña colección de vinilos flamencos. De los chicos (45 r.p.m.), que venían a costar entre 80 y 100 pesetas, y los grandes (33 r.p.m.), cuyo precio rondaba los 50 duros.


Grabados en 1964 por la casa Hispavox, compré varios relativos a Málaga y sus cantes y en uno de ellos iban estos preciosísimos verdiales



cantados por la Jimena de Coín y su grupo. ¿La Jimena? Lo he sabido mucho después, pero se trataba de la cantaora Fuensanta Jiménez González (Coín, Málaga, 1911-2005). Me volví a interesar por ella cuando supe que grabó una saeta al viejo estilo, saeta que, junto a otra de La Talegona, les ofrecí a ustedes el pasado día 23 de febrero. Bueno, la verdad es que también en los últimos meses me interesé por La Jimena por un asunto que voy a dejar para otro día, pero que, al indagar en él, supe de la existencia de un libro especie de biografía-homenaje a la señá Fuensanta

Entre que uno procede de una familia con "posibles" y entre que uno se jubiló con la menos mala de las pensiones, la verdad es que no pude reprimirme el impulso de buscar y comprar ese libro. Mírenlo. Edición de superlujo, con encuadernación de las caras y sobrecuebierta a cuatricomía. Ciento ochenta y cuatro páginas en papel de alto gramaje y textura de suavidad superior. Calidad en suma similar a la que los políticos de la casta imponen a su propaganda siempre que hay votaciones, pero cuyo coste a la larga recae en el ciudadano de a pie.


En el libro hay un prólogo firmado por don Gabriel Jesús Clavijo Sánchez, Alcalde de Coín,  Al final, puede leerse esto;
Con esta biografía, donde el Ayuntamiento de Coín hace un importante esfuerzo...    
¡Tate!, ahora me voy aclarando. No lo dice el señor alcalde pero queda claro que el importante esfuerzo no podía ser sino "económico", o sea que el Ayuntamiento, con dinero público, costeó el libro. Lo cual me parece loable porque La Jimena lo merecía, pero, don Gabriel Jesús, ¿no se pasaron ustedes en lo del lujerío?  

Pero es que la cosa no queda ahí. ¿Se imaginan ustedes un libro de 184 páginas donde 184 - 124 = 60 páginas, es decir la casi tercera parte del total, está dedicada a índices? Esto a mí me recuerda a lo que oía en mi pueblo: "El burro, grande, ande o no ande". Antes de esos "engordados" índices, hay unas 14 páginas de fotos de la biografiada (lo más valioso del ibro) y otras 6 mostrando diversas placas que la buena de Fuensanta recibió en vida. Total, que si quitamos presentación y prólogo, nos quedan unas 90 páginas de texto. ¿Hablando de la Jimena? Sí, pero cada vez que se nombra a un personaje, se pone una amplia nota a pie de página y una foto. Así, nos encontramos con imágenes conocidísimas para los aficionados como las de Vallejo, Marchena, los Pena, Juan Breva, Cayetano de Cabra, etcétera... ¡Vaya, si por salir, sale hasta el mismísimo Albert Einstein! Quiero decir, con todo esto, que lo que verdaderamente nos interesa a los aficionados que es la biografía de Fuensanta Jiménez, iría bien despachado con no más de 50 páginas.

En fin, ¿dispendio? En mi opinión, sí. Tanto más cuando me consta que hay cantidad de textos de investigación flamenca durmiendo en casa de sus autores a la espera de una posible edición.

¡Bueno!, que iba a cerrar el artículo olvidándome del autor del libro. Se trata de Gonzalo Rojo, ese veterano flamencólogo malagueño que, como dicen por estos lares, "lo mismo sirve para un roto que para un descosío".

lunes, 23 de febrero de 2015

Ls viejas saetas también viajaban.

Envío para Álvaro de la Fuente, experto en saetas viejas.

Veo que últimamente se habla bastante de ciertos cantes que viajaban de una provincia andaluza a otra por boca de los arrieros que, con sus recuas de borriquillos, transportaban toda suerte de mercancías. Así explican algunos que ciertos fandangos malagueños se aclimataran en Huelva, provincias no vecinas precisamente, cuando no existían los medios que hoy nos comunican a todos con todos.

Estamos en Cuaresma, en Tiempo de Saetas. Un año más hablamos de las saetas flamencas pero también de las primitivas, las saetas llanas o sin melodía que dijera Pepe Marchena. Se supone que éstas tenían sello propio en ciertas poblaciones (sin salir de mi provincia cordobesa, he oído hablar, y he escuchado cantarlas, de saetas de Puente Genil, de Castro del Río, de Cabra, de Lucena, y, ¿cómo no? de saetas de Córdoba capital). Pero, cuidado con los localismos, que las saetas también viajaban, vamos que podemos hablar de "saetas de arriería".

Dentro de la Semana Santa una de las costumbres era montar el Monumento del Jueves Santo (en la foto vemos el de la Iglesia de San Cayetano de Córdoba). Se hacía no sólo en las parroquias sino en todas las capillas, conventos de frailes y de monjas, etcétera. En Córdoba uno de los más bellos lo montaban unas monjitas en una iglesia (¿Convento de Santa María de Gracia tal vez?) que había entre San Lorenzo y San Andrés y que fue tristemente destruida. Junto a tales monumentos se reunían las mujeres de la vecindad y lo velaban durante toda la noche. A esa costumbre alude una vieja saeta cordobesa que hacía María Zamorano Ruiz (La Talegona, 1909-1991). Vamos a escucharla:



Estábamos en Córdoba y nos vamos a las serranías malagueñas. Nos vamos a Coín para escuchar a Fuensanta  Jiménez González (La Jimena, 1911-2005) una saeta que suele ponerse de modelo de saeta primitiva malagueña:


Tengo recogidos otros ejemplos de "saetas viajeras" pero como muestra, ¿qué les ha parecido ésta?