Fue en 1959 cuando aquel Papa con cara de buena persona que se llamó Juan XXIII convocó el llamado
Concilio Vaticano II, cuyo desarrollo transcurrió entre 1962 y 1965, suponiendo el
aggiornamento, la puesta al día de la Iglesia Católica. Entre otras cosas, se abandona la misa oficiada siempre en lengua latina para adaptarla en cada zona a la lengua vernácula, a la vez que los cantos gregorianos cedían el paso a los procedentes de los folk-lores de cada país. Y multinacionales como
Philips (que éstas si que sabían ponerse al día para seguir vendiendo) propician la grabación de misas "localistas". Así se registran la
Misa Luba (del Congo) o la
Misa Criolla (de Argentina). Y, ¿en España? Aquí la discográfica se plantea dos proyectos: la
Misa Mozárabe y una
Misa Flamenca.
Para esta segunda se recurre al compositor
José Torregrosa (en realidad, José Alcaraz Torregrosa, Alicante 1927, Madrid 2005) y al escritor Ricardo
Fernández de la Torre (Málaga 1927, 2005), el primero para imaginar la música y el segundo para adaptar los textos. El alicantino pretendía una conjunción de la música culta con la popular-flamenca. Para la primera, buscó el auxilio del coro donostiarra
Maitea al que se unieron algunos miembros del coro
Easo, también de San Sebastián, unos y otros bajo la dirección de José María González Bastida (
Maestro Bastida, Bergara 1908, San Sebastián 1997). En cuanto a la parte flamenca se contó con la asesoría de Antonio
Sánchez Pecino (Algeciras 1908, Madrid 1994), sí el marido de la portuguesa
Luzía y padre de Ramón, Paco y Pepe de Algeciras. Son los cuatro personajes (Bastida, Torregrosa, De la Torre y Sánchez Pecino) que aparecen en la foto a nuestra izquierda.
Para las guitarras flamencas se recurre a
Ramón de Algeciras y a
Serranito. La nómina de los cantaores es de lujo:
Rafael Romero,
Pericón de Cádiz,
Chocolate, Pepe
El Culata, Pepe de Algeciras (o
Pepe de Lucía) y
Los Serranos, todos ellos muy conocidos salvo estos últimos cuya fotogtafía podemos ver. Hemos averiguado que respondían a los nombres de Eusebio Gilabert y Domingo Torres. No es frecuente en el flamenco que dos cantaores vayan alternándose en los versos de una copla, pero en el caso de esta pareja queda, en mi opinión muy conseguido.
La Misa consta de cinco fragmentos:
1) Kyrie. La Caña. Rafael Romero y Coros
2) Gloria. Cantes de Málaga. Los Romeros, Pericón de Cádiz y Coros
3) Credo. Debla y Seguirillas. Chocolate, El Culata y Coros
4) Sanctus. Cantes de Trilla. Coros
5) Agnus Dei. Cantes de Cádiz. Pepe de Lucía, Los Serranos y Coros.
Les brindo la audición del Credo, donde tanto Chocolate como El Culata están inmensos, pletóricos de buen cante. Vean que la introducción se hace a compás de seguirillas marcado con los nudillos sobre una vieja puerta de madera. No sé si el propio Pericón o quien, pero alguien me contó que era una puerta del siglo XVI cogida de la catedral de Toledo.
Y para los que no conozcan este disco ni a Los Serranos les dejo con el Agnus Dei donde este dúo juega con unos aires de mirabrás.