Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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viernes, 3 de julio de 2015

La Niña de Linares cantando por tarantas

La cantaora La Niña de Linares (Petra García Espinosa) nace en Linares (Jaén) en 1911, hija de la también cantaora Carmen Espinosa La Lavandera. Muy joven, triunfa en Madrid llegando a convertirse en figura importante de los espectáculos de Ópera Flamenca de aquella época. En los primeros años treinta fijó su residencia en Barcelona, ciudad  en la que, tras la guerra del 36-39, llegó a dirigir, junto al guitarrista Manolo Bulerías un local andaluz conocido como La Feria. Dejó grabaciones y en este cuaderno hemos tenido ocasión de oírla cantando una media granadina y también haciendo un cante por milongas.

Nacida en Linares, conoció una época de esplendor para el cante local de las tarantas y, como no podía ser de otra forma, brilló de manera especial en este estilo de cante minero. No sé si habrá otras grabaciones, pero yo he localizado tres tarantas, las mismas que invito a todos ustedes a que las oigan y disfruten.

1) Año 1928 con Ramón Montoya. Por una estrecha galería
2) Año 1929 con Ramón Montoya. Ya no tiene compañera
3) Con Manolo de Badajoz. Yo vi un bicho correór

jueves, 25 de junio de 2015

Cante Grande, Cante Chico y Cante Ínfimo

El polifacético escritor don José Carlos de Luna Sánchez (Málaga, 1890; Madrid, 1964) publicó en el año 1926 su libro De Cante Grande y Cante Chico. Obra muy popular y leída durante varias décadas, parece que fue echada a un lado con el desembarco en la bibliografía flamenca de González Climent y de la pareja Ricardo Molina-Antonio Mairena. La verdad es que el libro tiene su gracia pero no deja de ser un poquito endeble. Es curioso que lo más llamativo fuese el título. Mucho se ha teorizado después sobre la existencia o no de cantes grandes y cantes chicos, división a toda luz artificial que se ha resuelto y resumido con una frase ya tópica: "No hay cantes grandes y cantes chicos, sino cantaores grandes y cantaores chicos".




Muchos años más tarde, ya en pleno año 2009, los hermanos Antonio y David Hurtado Torres publican La llave de la música flamenca, libro polémico del que puedo decirles muy poco por mi ignorancia total de la musicología. ¡Demasiado técnico para mí el libro de estos dos profesores! De algunas cosas sí me entero y, a título más bien anecdótico, me voy a detener en una. Hablando del cante de la Milonga dicen los autores:


Y volviendo de nuevo a la cuestión del Cante grande y cante chico, si consideramos esas categorías cualitativas de los cantes en función de su contenido emocional, poético, y de las cualidades interpretativas de la persona que cante (o toque) una pieza musical, diremos respecto a las milongas (que por algunos flamencólogos son consideradas no ya como cante chico, sino como cante ínfimo) que tanto las argentinas como sus homónimas flamencas pueden alcanzar cotas poéticas tan altas -a veces cargadas de una melancolía desoladora- que pueden llegar a ser tan profundas como la mejor de las seguirillas o de las soleares. Cada cosa alcanza su valor según el contexto y las circunstancias donde se de.

¡Pues no está mal la cosa! Flamencólogos que tildan a las milongas de cante ínfimo, ¡casi ná! Y defensores, como los autores del libro, que dicen que las milongas pueden alcanzar la profundidad de la seguiriya o la soleá. ¿No estarán exagerando unos y otros? Por mi parte confieso que soy muy amante de la milonga pampeana que hacen los argentinos pero no tan entusiasta de la flamenca, salvo alguna excepción. Entre ellas un tema popularísimo: La hija de Juan Simón que, desde Manuel Escacena hasta Antonio Molina, fue pasando por voces como las de Angelillo, Marchena o Valderrama. Yo les traigo otra versión menos conocida. Canta La Niña de Linares y toca Ramón Montoya.

jueves, 19 de febrero de 2015

Una "Media Sevillana" de La Niña de Linares

En todas las esquinas de todas las calles de todas las ciudades de esta España mía, esta España nuestra hay una tabernilla a la que acudimos para tonar la cervecita y charlar con los amigos y conocidos de cuanto divino y humano nos rodea.

En los últimos tiempos, a tan ancestral hábito, se ha unido el acudir a la más universal de las tabernillas, o sea, el Facebook (la diferencia está en que aquí la cervecita te la tienes que tomar de lata económica comprada en el supermercado que hay en cada esquina de cada calle de toda ciudad de esta España viva, esta España muerta).

En esas estamos y, mientras "descorcho" una lata de una ilegible marca holandesa (de allí suelen venir las más baratas...), me topo con el muro/biografía de mi respetado y admirado Alberto Rodríguez Peñafuerte. Se habla de Petra García Espinosa, La Niña de Linares, y la tertuliana Montse Madridejos nos brinda sabrosos datos biográficos y discográficos de la susodicha Niña. Echo un ratillo escuchando los audios que nos enlaza Montse y me encuentro con esto:


¿Han reparado en la letra? Nada de Darro ni de Genil sino el padre-río de Andalucía, es decir, el Guadalquivir. Nada de Granada sino la tierra sevillana. Nada de la torre de la Vela sino la gigantesca Giralda. Nada de la Basílica de la Carrera granadina sino la Iglesia de San Gil. Nada, por fin, de las Angustias sino la Esperanza.

No recuerdo dónde ni cuándo pero afirmo haber leído que Granadinas y Medias Granadinas se distinguían porque unas tocaban temas amorosos y las otras temas locales relativos a la ciudad de La Alhambra. ¡Curioso criterio clasificatorio que no deja de ser una de las muchas majaderías que podemos encontrarnos en los libros! Criterio según el cual, y ustedes me perdonarán la guasa, lo que hemos escuchado a Petra García no es ni más ni menos que una Media Sevillana.