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sábado, 11 de octubre de 2014

1970, dos referencias para la progresía madrileña: MENESE y MORENTE

Antes de que ustedes empiecen a leerme, les invito a que repasen mi artículo ¡OLÉ! EL CANTE FLAMENCO EN LA UNIVERSIDAD. En él habrán visto un recorte con ese título aparecido en la revista Discóbolo, dedicada a temas musicales, de fecha 14 de febrero de 1970. Justo un mes después, y con firma de su director Antonio Gómez se vuelve al tema flamenco:

¡Vaya!, dirán ustedes, ¿y qué hace el nombre de Andrés Raya junto a gentes tan ilustres? Bueno, ya se sabe que en aquella época tanto José Menese como Enrique Morente estaban en el apogeo de su irrupción en el mundo universitario, a la vez que conquistaron la simpatía de la progresía madrileña, ganando nuevos adeptos para el flamenco en gentes carentes de toda afición previa. Menese y Morente se hicieron, como se dice ahora, sus referentes. Entonces, al bueno de Antonio Gómez se le ocurre entrevistarlos junto a otras personas allegados a ellos. Pero, ¡cuidado!, se hizo siguiendo el viejo dicho de "juntos, pero no revueltos". Se hicieron dos entrevistas: en una estaban José Menese, Francisco Moreno Galván y José Manuel Caballero Bonald, terna que constituía la más fiel muestra de la ortodoxia tanto flamenca como izquierdista

En el otro grupo, junto a Enrique Morente, estaba el guitarrista Perico el del Lunar compañero suyo en el tablao Zambra, el periodista Paco Almazán de la revista Triunfo y un viejo (aunque joven en edad) aficionado traído de las campiñas cordobesas, o sea, este servidor de ustedes. Esta entrevista se hizo en mi vivienda de entonces, la nombrada muchas veces en este blog como La Hermandad, y en ella Antonio Gómez tomó la foto que pongo a la derecha.

Muy a la manera de la flamencología imperante, la de Ricardo Molina y Antonio Mairena, Antonio Gómez empezaba así su trabajo:
Durante muchos años, el flamenco ha permanecido oculto, encerrado en mismo, confundido y adulterado, alimentado por un grupo de entendidos y refugiado en tabernas, barrios y cuevas. Estos antecedentes, y la existencia de un flamenco amanerado y falso, han contribuido a ir creando una extraña mitología del arte gitano,imagen que ahora, gracias a la gran actividad clarificadora de cantaores jóvenes, está desapareciendo.



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Más abajo, indicaba las cuestiones planteadas a los entrevistados:

1) ¿A qué creen que se debe el interés que en las universidades se está sintiendo desde hace algún tiempo por el flamenco?
2) ¿Es el arte flamenco un arte muerto o tiene vitalidad suficiente para evolucionar?
3) ¿En qué sentido se debe dar o se está dando esa evolución?



Para los que tengan dificultades al leer estos recortes (por lo que pido disculpas ya que no domino bien las adecuadas técnicas), les transcribo algunas inter:venciones:

CABALLERO BONALD: Yo creo que el interés se ha trasladado de los "señoritos" a los universitarios, gracias a un interés sociológico; hay un gran interés por calar en la humanidad del cante flamenco, y este interés lo tienen los universitarios y ciertos sectores de la juventud en general.

MORENO GALVÁN: Han evolucionado ya las formas musicales; basta coger un disco antiguo para darse cuenta. Ya no se toca igual la guitarra, ni se canta igual; lo que no ha evolucionado, son las ideas de expresión, lo que se dice.

JOSÉ MENESE: En un tablao va la gente a divertirse después de cenar estupendamente. Y si se callan, como ocurre en algunos colmaos, es porque la direccción lo exige. En la universidad hay un gran respeto, una gran atención; están pendientes  de lo que dices y de cómo lo dices; aunque no entiendan tanto, tienen deseos de entender.

PEDRO EL DEL LUNAR: Efectivamente tiene que evolucionar, pero hasta ahora yo no creo que lo haya hecho. Se han venido recuperando cosas viejas, pero no se ha creado nada.

FRANCISCO ALMAZÁN: El acercamiento de Lorca y Falla, entre otros, era meramente estético; yo diría que era más bien un acercamiento al arte, pero un alejamiento a la realidad que lo sustentaba. Ahora es al contrario. Interesa tanto como las formas del arte, la realidad que hay detrás de él. Ahora bien, para que el universitario sienta como algo suyo el flamenco -cosa muy importante-, es necesario que pase por todo lo que ha pasado el pueblo andaluz, que alcance la humanidad del hombre andaluz y, sólo situándose en el mismo plano, podrá comprenderlo.

ENRIQUE MORENTE: Es verdad que el flamenco se expresa siempre en el yo: "a mí me pasa esto", "yo sufro así". Ahora bien, lo que pasa es que en estas cosas que cuenta una persona puede interesar también a muchas otras y convertirse en un canto colectivo. Por ejemplo, si uno se queja de sus amores desgraciaos, al de enfrente le pasa lo mismo.

ANDRÉS RAYA: Hay una cosa fundamental para que el público joven mantenga su interés por el flamenco. Y es que sepa reflejar la situación del momento. Durante estos años pasados, grandes cantaores que sabían muy bien lo que hacían se ha dedicado a recuperar todo lo que se había pedido en las adulteraciones sucesivas de muchos años: ritmos, estilos, etc. Ahora yo creo que ya está todo recuperado y el flamenco no puede quedarse ahí; tiene que evolucionar, saber estar a la altura de las circunstancias.

martes, 27 de noviembre de 2012

¡OLÉ! EL CANTE FLAMENCO EN LA UNIVERSIDAD

El título no es mío sino de un recorte de prensa del semanario "Discóbolo" de fecha 14 de febrero de 1970. En esta publicación madrileña se decía que
En el corto espacio de quince días se han dado en la Universidad de Madrid seis recitales de cante Flamenco, Los cantantes que los han hecho han sido José Menese y Enrique Morente a razón de tres cada uno de ellos.
El mismo día, Paco Almazán se refería también a estos recitales en la revista Triunfo. Nos concreta que los de Menese fueron en la Escuela de Ingenieros Industriales, en el Club de Amigos de la Unesco y en el C. M. Isabel de España. Los de Morente se celebraron en los Colegios Mayores San Juan Evangelista, Alfonso el Sabio e Isabel de España. Así fue y servidor de ustedes asistió a varios de ellos e incluso tuvo algo de protagonismo en un par de ellos.

No recuerdo como surgió la propuesta de que Morente cantara en el San Juan, donde a finales de 1969 ya estuvo en una Tertulia. Como quiera que fuere, Enrique me pidió que yo actuara de presentador a lo cual accedí muy gustosamente. Pero hubo problemas: cuestiones familiares me reclamaron en mi Fernán Núñez natal para esas mismas fechas. Se me ocurrió (¡bendita ocurrencia!) sobre la marcha pedirle a José Luis Ortiz Nuevo que me sustituyese. Se lo comuniqué a Morente advirtiéndole de que el acto ganaría con ese cambio. Les estoy hablando de la primera vez en toda su vida en que el Poeta de Archidona iba a hablar en público sobre temas flamencos. Llegó a redactar un texto, que no logro encontrar en mi archivo pero no pierdo la esperanza de hallarlo, también ópera prima de quien luego tantísimo ha escrito sobre flamenco. A mi vuelta a Madrid mis amigos de La Hermandad me contaban que el recital, incluida la presentación de Ortiz, había sido todo un éxito. Dos parejas de artistas: el veterano Juan Varea acompañado por Perico el del Lunar (Hijo) y Enrique Morente con la guitarra del holandés Humberto el Paíllo. Dejo para otra ocasión el hablarles del otro recital en el que tuve parte y lo hago invitándoles a que ustedes disfruten de una petenera a la manera de La Niña de los Peines grabada por Varea y Perico en 1971.