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lunes, 27 de enero de 2020

"Juro que" con el FLAMENCO no acaban ni ROSALÍA ni sus palmeros flamencólicos

Sí, yo, Andrés Raya, cordobés de Fernán Núñez, de no sé cuantísimos años de edad, sano según los médicos al menos en lo que a mi cerebro afecta, 
juro que con el FLAMENCO no acaban ni Rosalía ni sus palmeros flamencólicos.
Y lo digo a pesar de que a la señorita Rosalía Villa Toabella le entreguen toda suerte de trofeos y se vea regalada por los aplausos de numeros públicos de numerosos escenarios en numerosos países, incluída esta España viva, esta España muerta. Y, como entre aficionados al Flamenco estamos, también lo digo a pesar de que la defiendan y piropeen algunos de esos personajes, cuyo papel en el Flamenco nunca ha definido nadie, que hemos dado en llamar flamencólogos, aunque yo prefiero usar el término de flamencólicos que inauguró mi desaparecido amigo el cantaor Enrique Morente Cotelo en una entrevista concedida a Paco Almazán para la Revista Triunfo (28 de noviembre de  1970) de la cual, como prueba de lo que digo, les muestro un trocillo.


A todo esto, ustedes dirán que a qué viene esto en mi cuaderno de Memorias Flamencas. Lo aclaro: cuando pensábamos que la tal doña Rosalía, después de dos discos en los que invadió terrenos que le eran ajenos y nos echó a pelear a la afición sobre si se trataba de música flamenca o no lo era, le dio por cantar de to y en tos los laos, triunfando en toda suerte de plazas, algún ingenuo como yo creyó que se iba de nuestras lindes, que nos dejaba en paz escuchando lo que siempre hemos oído y esperamos hacer hasta que el Buen Dios nos llame a cuentas. Pero no ha sido así y la fiera (más que Lola Flores pienso yo) ha vuelto con un vídeo donde canturrea a su parchosa, pastosa y gangosa manera una suerte de tangos flamencos acompañada la guitarra por Joselito Acedo. El título es "Juro que" y el texto  (cuyo autor no acabo de saber quién es), graciosillo y macarrilla, dice así:

Que ya lleva mi niño preso
más de cuatrocientos días,
lo tenía agarrao en la cama
al llegar la policía.
Ni un beso pude darle
de despedida y eso me arde.
Juro que, juro que, juro que, juro que
el tiempo que tú entres dentro
yo te esperaré.
Y en una carta te digo:
el primer día de permiso
lo vas a pasar conmigo.
Bolso Gucci, diamante y marfil,
que todito lo empeño
pa poderte sacar de ahí,
que si no sales tú, entro yo,
atraco un banco esta noche
y que me lleven a prisión.
Juro que, juro que, juro que...

¡Ojú, mi arma!, hasta los bolsos Gucci salen a relucir en este poemilla donde lo que no nos aclaran es por qué la policía tuvo que llevarse a "su niño". ¿Es esto válido?, ¿un poema así para flamenco donde estamos acostumbrados a preciosas coplas de amor, desamor, fiesta, madres, hospitales y cementerios? Pues sí, ¿por qué no? Hace cincuenta años el citado Paco Almazán le planteaba estas dudas a ese cantaor que conocemos como Manolo Caracol y éste se expresaba así (Triunfo, 8 de agosto de 1970)
   

Tangos, ¿de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga, Linares, Badajoz?, ¿asociados a algún o algunos nombres propios? Más de un despistao ha publicado que son de La Repompa pero la verdad nos la regala uno de los flamencólicos que sirven de palmeros a la diva catalana. Lean lo que escribía en Facebook don Faustino Núñez Núñez, ese "hombre a una guitarra pegado" como le llama mi amigo Virgilio Márquez:


Perfecto, don Faustino, si bien se le ha colao al final lo de "¡Y no me pagan por esto eh!", que sin ser tan mal pensao como otros, enseguida nos trae a la memoria aquello de
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Cuentan que la susodicha cantatriz Rosalía fue alumna del gallego Núñez y de ahí viene su devoción hacia ella. Pero, ahora que hablo de devoción, tengo que citar a uno de los flamencólicos más flamencólico de todos los flamencólicos, ese viejo conocido mío que responde al nombre de don José Luis Ortiz Nuevo. Lleva años dedicándole piropos, comparándola hasta con Nuestra Señora Doña Pastora Pavón, preparando conferencias para decir poco menos que
Rosalía, ¿y tú me preguntas qué es el cante?, el cante eres tú,
emulando al gran Bécquer, que por algo al referido flamencólico lo llaman El Poeta. Lo suyo con Rosalía es casi enfermizo, es que la adora, la idolatra y yo creo que alguna que otra noche le dedica sus oraciones. Vean una de sus últimas boutades publicada (también en Facebook)


Pero, señor Ortiz, ¿nos está usted diciendo que Rosalía nos devuelve a la época de las rondeñas, jotillas, vitos, parrandas y seguidillas corraleras o bíblicas?, ¿se tendrá que vestir Rosalía a la manera en que lo hacen las gentes de las serranías malagueñas para formar sus pandas y cantar, y bailar vardiales? Después, ¿tendremos que esperar a un Planeta, una María Borrico, un Lázaro Quintana, un Antonio El Fillo, un Nitri?, ¿nacerá un Silverio que los juntará a todos y les dirá que sus gritos podían generar negocio?,  ¿volverán músicos natos como El Mellizo y sus dos grandes discípulos Fosforito y Antonio Chacón? No sigo, don José Luis, sólo espero que despierte de ese sueño, de ese sopor al que voluntariamente se entrega y asuma la realidad. Le juro que con el Flamenco, ustedes no acaban.


Posdata: Si alguien hubiera por esos rincones que aún no haya oído los tangos de la cantatriz Rosalía, aquí están en su versión official.


          

sábado, 11 de febrero de 2017

CARACOL canta a JOAQUÍN EL DE LA PAULA y a otros soleareros

Recuerden ustedes (y el que no, que pulse aquí) mi artículo del pasado 17 de enero en el que les hablaba de una entrevista realizada por Paco Almazán al cantaor Manolo Caracol, en la cual se despachaba a gusto como respuesta a unas declaraciones hechas unos meses antes, ante el mismo periodista, por el también cantaor Antonio Mairena (consúltenla en este enlace). Se ve que estos dos gigantes del cante siguen interesando y mucho al aficionado común. Puedo asegurarles que desde el 17 de enero hasta hoy ha habido más de 3800 visitas a este artículo, cifra desproporcionada en un blog tan humilde como el mío. También me consta que hubo mucho debate en diversos muros, grupos y páginas del chismódromo mundial en que, entre todos, hemos convertido a Facebook. En particular llamó la atención de muchos el tono despectivo con que Caracol habla de los Cantes de Alcalá cuando era sabido por ellos que el propio cantaor los había grabado en años anteriores.

Así fue. En el álbum de título Una historia del Cante Flamenco (Hispavox, 1959), que grabara Caracol junto a Melchor de Marchena,  de los 24 cantes que lo componen hay tres estilos de soleá que corresponderían a las localidades de Alcalá de Guadaira, de Jerez y de Cádiz, si bien en los rótulos no aparecen los nombres de las poblaciones sino los de cantaores relevantes en las mismas. Pensando más en las nuevas generaciones de aficionados, me permito traer hasta aquí esos tres registros que hoy son historia:


1) Soleares de Joaquín el de la Paula (Si yo pudiera ir tirando)


2) Soleares de Frijones (Al Señor del Baratillo)


3) Soleares de Enrique El Mellizo (Tiro piedras por las calles)

martes, 17 de enero de 2017

Las entrevistas de Paco Almazán (II). Manolo Caracol

Si en su número de fecha 23 de mayo de 1970, la revista Triunfo publicaba la entrevista realizada al cantaor Antonio Mairena por su colaborador Paco Almazán, el siguiente ocho de agosto añadía una segunda interviú, de igual firma, ahora con otro flamenco de postín: Manolo Caracol. Era casi de obligado cumplimiento después de las polémicas afirmaciones que el de Mairena había vertido sobre su compañero Caracol, de las que les hablé en otro artículo de mis memorias(1). Empieza el señor Manuel Ortega arremetiendo fuerte con el tema de las casas cantaoras sacado a colación por Mairena. Lean sus palabras:

M.C.- La casa de los Ortega es la única que se conoce. En las demás ha habido un "cantaor" o dos, pero no una rama. Yo no conozco ninguna otra casa, porque la casa de Alcalá no es ninguna casa. Los Torre han dado más y los Pavones también. Los Pavones han dado a Pastora, Tomás y Arturo; tres hermanos y ahí se acabó. Los Ortega hemos dado muchos "cantaores". Mi bisabuelo, que era Curro Dulce, que era el abuelo de mi padre, y por parte de mi madre "El Planeta", que era el inventor del polo y que fue el primer "cantaor" del mundo. O el que creó el polo, porque yo creo que los cantes no se hacen. Se hacen los roperos, las cómodas, los muebles; los cantes se crean. "El Planeta" fue más antiguo que "El Fillo", y de ahí dimanan ya los Ortega. "El Fillo" era Ortega, y fue el primer "cantaor" que tuvimos largo. "Cantaor" grande, "cantaor" grandioso era "El Fillo", y era de Triana. Hasta mí ha habido varios "cantaores". Ahora en este siglo XX el que más fama, pues, creo que he sido yo, por eso le digo que mi biografía la saben hasta los niños. Yo de lo que quiero hablarle es de los problemas actuales.

Recuerda sus comienzos cuando, tras ser uno de los ganadores del Concurso de Cante Jondo de Granada en 1922 (él dice simplemente: ... cuando gané el premio...), viajó a Madrid y triunfó en la terraza del teatro Centro (después llamado Calderón)(2), reivindicando a continuación la importancia que para el flamenco ha tenido la plaza de Madrid. Pero, al hilo de esa su primera actuación en un teatro, Almazán lo provoca. Lean cómo y lean la respuesta.

F.A.- ¡Pero todo el mundo le acusa de eso precisamente. De haber llevado el cante a los teatros y haberlo cantado con orquesta, degradando así la pureza del flamenco! ¡No crea que eso le parece bueno a todo el mundo!

M.C.- ¿Que no es bueno? ¿Entonces, qué es bueno? Si ahora mismito el inventor de la penicilina, el doctor Fleming, no la esparce por el mundo entero, pues no se habrían curado los enfermos. Si el cante flamenco no lo llevo a que la gente lo guste y  lo comprenda; o por lo menos que lo guste... 
(...)
¡Se puede cantar a orquesta y se puede cantar con una gaita! ¡Con todo se puede cantar! Con una gaita, con un violín, con una flauta... El señor que tenga arte, tenga personalidad y sea un creador en cante gitano... ¡Ahí están mis zambras y mis cantes, que todos llevan raíces de flamenco puro, que no están fijados en una cosa pasajera!..., ¡pero si eso del cante puro ha surgido ahora, de hace diez años acá, donde los flamencólogos se han decidido a hablar de flamenco y de la pureza del flamenco! ¡Eso es un cuento! ¡Eso de la pureza del flamenco es un cuento! ¡El cantar flamenco y el hablar de que si el flamenco puro..., y lo mastica..., y lo paladea..., y lo saborea!... ¡Para él! ¡Eso no es cantar flamenco! Eso es un señor que está diciendo un sermón. El cante flamenco y el cante puro ni el que lo canta mismo lo sabe. Es un "cantaor" que ha nacido para cantar encima de él. Los demás son copiones. Esa es la razón por la que ahora no se crea y antes se creaba.

¡Qué a gusto debió de quedarse Caracol después de estas proclamas! Sigue y sigue, y, cuando Almazán le pregunta por los artistas que más le gustaron o influyeron cuando aún era un chaval, nos regala esto:


M.C.- Eran distintas formas. Llegarme..., Manuel Torre; gustarme, Chacón. Tomás Pavón me gustaba mucho, me llegaba mucho. Y una gran artista, "La Niña de los Peines", la mejor "cantaora" que ha dado madre. Era una "cantaora" que tenía todo, tenía altos y bajos. Y el "cantaor" que no tiene bajos, no vale para nada. Hay muchos "cantaores" de esta época que cantan de cabeza cantes que no han existido nunca y que no han conocido, y los llaman cantes de Alcalá, cantes del "patatero" y de Juan Perico. ¡Eso no vale nada! Eso ha sido como si dijéramos un aperitivo del cante flamenco. Se llama cantar, cantar y crear, que se llama torear y mandar, improvisando. ¡Eso es cantar!
(...)
Hoy hay menos "cantaores". Hoy, que yo sepa, de los que hay nuevos ahora me gusta "El Camarón", y de los antiguos, de los que quedan, me gusta Marchena, un creador en su estilo. Valderrama es un artista extraordinario. No es que me llegue a mí, pero es un gran artista y me gusta oírlo aunque no me llega. Estas muchachas de Utrera (Fernanda y Bernarda) son "cantaoras". Y de ellas han copiado muchos de los que están ahora en el truco. Los que están en el truco metiéndose con los artistas copian de ellas. Donde se ha cantado mejor del mundo es en Triana, Jerez y Cádiz. En Alcalá lo que hay son bizcotelas. Es lo que hay en Alcalá, bizcotelas y polvo de albero para las plazas de toros. Y entre los guitarristas, Sabicas y este muchacho Paco de Lucía, que toca muy bien la guitarra, aunque no llega al maestro. y Mario Escudero, éste que ha llegado de América. Y dentro de los gitanos tenemos a Melchor, a Ricardo, a este otro muchacho... Habichuela,  Amaya... Manolo de Huelva está retirado, pero ese es un fenómeno, aunque ya tiene ochenta años. Y en el baile, después de Carmen Amaya, de esta época yo no conozco a nadie entre las "bailaoras"; ni esta época ni delante de Carmen Amaya; no conozco a nadie.

La entrevista es larga. Casi al final, el periodista le pregunta si el flamenco pierde con las letras nuevas que usan algunos cantaores jóvenes.

M.C.- Hombre, si las letras ven dentro del sentimiento del cante y del que está cantando, y son buenas... No se puede cantar por martinetes y decir que un pajarillo canta en un nido. Ahora, todo lo que sea de pena, de amor, de fragua, todo eso vale.

Ante lo cual, surge la pregunta final.

F.A.- ¿ La palabra avión la metería en un cante?

M.C.- Eso según se cante. Se puede meter por bulerías en un cante corto: "¡Ay!, me fui en un avión, me fui a La Habana"..., y ya está el avión metido. Pueden hacerse letras preciosas y ganar incluso a las antiguas; con más profundidad y con más poesía.

Recuerdo que en su día, esta entrevista, lo mismo que la anterior a Mairena, fueron muy comentadas en los ambientes de la afición madrileña de la capital, dieron lugar a largas polémicas y encendidas discusiones. Incluso fuera de Madrid. En las "cartas al director", la propia revista Triunfo publicó misivas provenientes de provincias diversas. Conservo copia de bastantes de ellas y puede que cualquier día me dé por rescatarlas de las telarañas.


(1) Repásenlo, por favor, pulsando aquí.

(2) Obra en nuestro poder una nota de prensa que ratifica lo dicho por Caracol. Es de ABC de Madrid, lleva fecha del 9 de agosto de 1922 y el niño Caracol es nombrado ya como "rey del cante jondo".

miércoles, 24 de febrero de 2016

JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Mi amigo José Bentín, arquitecto peruano y gran aficionado al Flamenco, ha aparecido algunas veces en mis memorias. Tengo pendiente el hablarles a ustedes de él con más extensión, pero hoy, 24 de febrero, aniversario de la muerte de Manolo Caracol, cedo mi espacio y dejo que su pluma nos cuente cómo y cuándo conoció al genial cantaor. Bentín andaba por Madrid y siendo el 3 de junio de 1963, día en que murió el Papa Juan XXIII, le dio por visitar el tablao propiedad de Caracol... 


JUAN XXIII EN LOS CANASTEROS

Uno de los primeros tablaos flamencos que visité fue “Los Canasteros” en la calle Barbieri, a pocas cuadras de la Gran Vía. El principal atractivo era que el propietario era el famoso cantaor Manuel Ortega “Manolo Caracol” (1) por quien yo sentía una gran admiración. Caracol había saltado a la fama, siendo un niño, en el Concurso de Cante Jondo de Granada del año 1922 organizado por numerosos escritores, artistas, músicos, e intelectuales, entre los que se encontraban Manuel de Falla, Federico García Lorca, e Ignacio Zuloaga. Su linaje se remontaba hasta el mítico cantaor “El Fillo”, de donde viene el apelativo al tipo de voz “afillá”, y emparentado con la enorme dinastía de cantaores Ortega y también con la de los toreros Gómez Ortega “Los Gallos”. Sus grandes condiciones para los cantes, por el impresionante juego con su voz tipo “afillá” en que podía igual ligar el cante o cortarlo con silencios, y dotarlo de una súbita improvisación, sea en la letra de la copla o en la entonación, ocasionando así en un determinado instante el “pellizco” que producía al escucha saliendo a relucir el “duende”. Lamentablemente Caracol se adaptó a los gustos de la época del cante aflamencado, posteriormente con Lola Flores forma pareja artística y sentimental en espectáculos comerciales seudo flamencos que llamó “Estampas” en teatros y en filmes con argumentos similares entre las décadas de los cuarenta hasta los sesenta utilizando como base el ritmo de la “Zambra”. Caracol decía que con esto había elevado el flamenco a un sitial de categoría mundial.

Sin embargo esta veta comercial no le quitaba su “pellizco” para cantar jondo cuando le apetecía. Están de prueba sus discos: “Una Historia del Flamenco” con un estudio del profesor Gabriel García Matos (*) publicado en 1958 en que demuestra su hondura antológica y su conocimiento del cante puro.

El ambiente del local del tablao imitaba el interior de una cueva del Sacromonte de Granada con enlucido escarchado pintado de blanco en donde destacaba el escenario, luego la sala con las mesas para los clientes y una mezanine en forma de U que rodeaba la sala, la cual se usaba cuando había mucho público y era solo para personalidades importantes.

Aparentemente fue un día cualquiera de 1963 cuando llegué al local a eso de las diez de la noche, no había nadie, pero esto no me llamó la atención pues las once solía ser la hora en que empezaba a llegar la gente, me senté en la barra y pedí al barman un Chivas puro. Unos asientos más allá se encontraban el gran guitarrista Melchor de Marchena (2) tomándose un whisky en pequeños sorbos, lo reconocí enseguida por las fotos en las portadas de algunos discos que había grabado. Melchor, quien fue tocador exclusivo de la Niña de los Peines y de su hermano Tomás Pavón, acompañaba ahora a Caracol.

Después de algunos minutos, al segundo Chivas, entablamos conversación primero sobre cosas generales del flamenco, sobre lo que de novedad se podía ver en Madrid y luego sobre el tablao. Por él me enteré que Caracol cantaba solo en ocasiones especiales, generalmente cuando había alguien importante en la sala, me informó también quienes eran los otros integrantes del cuadro y quienes estaban como figuras.

Pasó más de una hora en esta conversación y no entraba nadie al local, de pronto una gruesa figura se acerca a la barra detrás de mí y me saluda – buenas, ¿qué esta tomando? – un whisky – le invito otro, por favor sírvele – gracias – es Manolo Caracol, el que se sienta a mi lado. No lo podía creer estaba hablando con mi ídolo, la leyenda viva en persona y no es definitivamente un día cualquiera, ese día había muerto el Papa Juan XXIII. Luego de intercambiar frases protocolares y temas generales, Caracol me dice cuanto quería “al Papa Bueno” haciendo una apología de las acciones y virtudes del pontífice que las conoce al dedillo, ante su sorprendido admirador. Manifiesta que se siente deprimido por lo acontecido – yo no sé si debo abrir el local hoy día ¿qué opina usté? – yo creo que si ese es su sentimiento debería cerrar – ¿usté lo cree? – ¡definitivamente! – Se dirige a los demás y grita: ¡muy bien señores, nos vamos, cierren todo! A mi me dice: Venga mañana a las once yo lo invito.

Al día siguiente asisto a “Los Canasteros”, me ubican en la mejor mesa con una botella de whisky, cortesía de Caracol, quien me saluda efusivamente. Veo primeramente el cuadro flamenco de la casa muy parecido al de los otros tablaos existentes con muchos bailes insulsos a cargo de guapas bailaoras, luego cantó Terremoto dos cantes con la guitarra de Juan Carmona “Habichuela” (3), al final hace las malagueñas del Mellizo, cante muy barroco y de dramática expresividad, en forma estupenda. Al filo de las tres de la mañana, la gran sorpresa, cantó Caracol, primero por fandangos, luego soleares, después se incorpora el piano y conjuntamente con Melchor interpretan malagueñas y tientos-tangos. El cante singular de Caracol esta lleno de quejidos, desplantes, y silencios, mientras el público interrumpe con sus óles y aplausos. No faltan las Zambras y Romances escenificados en que Caracol le canta a una bailaora.

Hace una magnifica dupla con Melchor quien con sus “toques negros” le pone el marco justo a su cante. Continúa con unas espeluznantes siguiriyas, cuyos ayes seguramente erizan los vellos a la concurrencia, los míos definitivamente. De las coplas cantadas recuerdo la siguiente:

Ay mujer malina,
Que quiés buscá,
Que yo le pierda, Ay
Que yo le pierda, la caló de mis niños
Pa la eterniá
Ay, ay, mujé malina que me quiés buscá

Después de más de hora y media cantando remata la noche con unas interminables bulerías, en que están presentes todas las características del repertorio de Caracol desde los jipíos, trabalenguas, contra compases y el recrearse en el cante, recuerdo algunas las coplas que cantó:

Yo sentí un doble de campanas
Ay que doble de campanas
Creyeron que era la reina
y la reina no era
y la reina no era
que era una probe gitana 

Y el mardito carderero
Tiene un ojo de cristal
Que le den a usté
Que le van a dar
Si lo quiere o no lo quiere
Eso no le importa a nadie
Que le den a usté
Que le van a dar

La apoteosis con la euforia de los aplausos y los jaleos de ¡bravos! ¡oles! son eternos. Valió la pena regresar y ver a Caracol en toda su verdadera magnitud.

Volví muchas veces a su local en esas semanas y durante los años posteriores que pasé por Madrid, pero nunca más tuve oportunidad de volver a ver cantar a Caracol. Después de su fallecimiento en accidente automovilístico en 1973, el tablao pasa a ser administrado por sus hijos, tuvo muchos altibajos hasta que comenzó a declinar y perder la brújula.


(1) Manolo Caracol - Manuel Ortega (Sevilla 1909 - Madrid 1973)

(*) Aquí Bentín ha confundido el nombre propio. Se trata del musicólogo don Manuel García Matos (Plasencia, Cáceres 1912 - Madrid 1974)


(2) Melchor de Marchena - Melchor Jiménez Torres (Marchena 1907 - Madrid 1980)

(3) Terremoto de Jerez - Fernando Fernández Monje (Jerez 1936 - 1981). Juan Habichuela - Juan Carmona (Granada 1933)

sábado, 5 de diciembre de 2015

Una confusión de Félix Grande

Cuando hace unos años publiqué mi artículo Los cantaores generales según Félix Grande (16 de agosto de 2011), recibí por vías diversas bastantes críticas. ¿Cómo es que yo me atrevía a cuestionar a tan importante escritor, poeta, ensayista y reconocido flamencólogo? Me llegaron a acusar de ser muy duro con él y yo me pregunto, ¿más injusto que fue el propio Félix con algún que otro personaje? Me referiré a un caso...

El grandísimo novelista don Juan Valera Alcalá-Galiano (Cabra, provincia de Córdoba, 1824. Madrid, 1905), también escribió poesía. Corría el año 1848 y nuestro paisano andaba por Nápoles como ayudante diplomático sin sueldo del también cordobés Duque de Rivas. Enamoradizo, a la vez que conocedor del coplerío popular, escribió un soneto a una mujer llamada Rojana. Como antesala, y para glosarla, puso la siguiente "copla de playera" (así figura literalmente en la edición de su poesía que preparó don Marcelino Menéndez Pelayo):


Cuando yo me muera
dejaré encargado
que con una trenza
de tu pelo negro
me amarren las manos.

y,  en el final de su soneto, pone don Juan Valera:

¡Cuán supremo deleite yo sintiera
si me amarrasen, al morir, las manos
con una trenza de tu pelo negro!

Si esto no es glosar, ¿que otra cosa puede ser? Pues ná, que el poeta Félix Grande, que solía repetirse más que el ajo que mis paisanos de Fernán Núñez le ponen al salmorejo blanco, en dos de sus libros y en muchas de sus celebradas conferencias, acusaba a Valera de "plagio". En su Memoria del Flamenco, volumen 1, página 316, dice el flamencólogo:

Juan Valera se enamorará de una siguiriya hasta perder por ella la cabeza: quiero decir que al tratar de imitarla no conseguirá otra cosa que resucitar malamente un procedimiento del barroco y perpetrar un remedo al que sólo el fervor por el modelo salvará del ridículo. 

Luego, en nota a pie de página, don Félix dice del egabrense:

La comparación puede ser inmisericorde, pero no innecesaria: si a Varela le sirvió para enamorar a Rojana, a nosotros puede servirnos para no perderle el respeto a la fuerza creadora de algunos artistas anónimos y, muy a menudo,  analfabetos.

Lo que nuestro poeta no quiso enterarse es que un siglo y pico antes que él, Valera reconocía el mérito de esos "artistas anónimos". Más explícito se manifestó Grande en su libro Agenda Flamenca, página 181, cuando, hablando de la copla flamenca,
Cuando yo me muera
te pido un encargo;
que con las trenzas de tu pelo negro
me amarren las manos
 nos dice:

En el año 1848, un escritor, don Juan Valera, compuso en Nápoles un  soneto a una mujer que se llamó Rojana, un soneto donde plagiaba aquella copla.

Que no, Félix, que no quisiste enterarte de qué iba el lío, que confundiste glosa con plagio. Pero bueno, me consta que eras un gran admirador de Manolo Caracol. Yo también lo he sido y lo sigo siendo. ¿Qué tal si, para que tú desde el Cielo y yo desde este Valle de Lágrimas en el que todavía deambulo, le escuchamos esa bendita copla a don Manuel Ortega Juárez?


martes, 7 de octubre de 2014

Las entrevistas de Paco Almazán (I). Antonio Mairena

Año 1970. Antonio Mairena se encontraba en el cenit de su carrera: número uno en asistencia a festivales, número uno en los cachés económicos que manejaba el sevillano Jesús A. Pulpón, número uno en reconocimiento..., no en balde portaba su Llave de Oro del Cante. Con una discografía extensa, no paraba de grabar nuevos discos. En 1969 había aparecido Honores a la Niña de los Peinesy con el nuevo año nos trajo Mis recuerdos de Manuel Torreal que siguió La fragua de los Mairena.

Con motivo de la publicación del citado disco sobre Manuel Torre, Paco Almazán, ya reconocido como experto para temas flamencos de la revista Triunfo, hizo una entrevista a nuestro cantaor.  Se publicó en el número 416 de dicho semanario, con fecha del 23 de mayo de 1970, si bien debemos aclarar que Triunfo ponía como fecha el sábado de cada semana aunque en los quioscos ya estaba desde el lunes inmediato anterior, en este caso desde el día 18 del mismo mes y año (Más adelante comprenderán por qué matizo lo de las fechas). Recomiendo su lectura íntegra a todo buen aficionado. No sé poner el enlace pero es fácilmente localizable escribiendo en Google "Francisco Almazán, Triunfo". Os aparecen todos sus artículos y ahora buscáis el de la fecha 25-05-1970. Por mi parte me voy a detener en dos de las respuestas de Mairena.

1) Sobre las casas cantaoras

A.M.- Bueno, Joaquín el de la Paula fue un genio, pero su hijo, el pobrecito... Se dan estos casos. En el disco que va a salir de La Fragua de los Mairena hace un par de cantes mi hermano, y digo yo que las casas de cante se han hecho, porque la casa de los Pavones -Pastora, Arturo y Tomás, que eran tres genios en el cante- sus padres no cantaban; la casa de Manuel Torre..., sus padres no cantaban. Y así se han fundao las casas de cante: de los Pavones, de los Paula, el cante de la casa de los Torre. Al hablarse de Mairenismo ya se ha creado una personalidad, un estilo. Por eso digo que las casas de cante se crean.

2) Su alusión a dos compañeros de profesión

A. M.- Hace unos días se publicó en "ABC" , de Sevilla, un reportaje de cuatro páginas a un señor que no sé si llamarle cantaor de flamenco o medio cantaor de flamenco, o folclorista, en el que se dicen una serie de barbaridades  para el verdadero entendido. Luego he visto en los escaparates "Tesoros del flamenco antiguo" que los ha hecho un amigo mío, que cuando los grandes cafés cantantes, en la época de Antonio Chacón y Manuel Torre, este hombre no cantaba nada. Y la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas... El otro señor de "ABC" ha dicho que él es el que ha dignificado el cante, porque lo subió a los teatros. No se puede destruir como si pasara una máquina apisonadora que lo va demoliendo todo,  y artistas de una tierra hacerles perder el aire personal, hacerles un lavao y ser una especie de artistas "standard". Este señor no ha hecho más que a los jóvenes, desde Utrera pa Cádiz, hacerles un lavao de cerebro y que se olviden de todos los valores, de todo el manantial, que tiene una riqueza indiscutible, por lo menos para mí, y convertir a toda la juventud en voces que todas suenan igual y tienen el mismo ritmo. Y se han olvidado de cómo era el aire de Cádiz, de Jerez, el por qué de la isla de San Fernando, de Utrera... Y este señor dice eso y tiene el cinismo de que él no suena ni a Cádiz. ni a Triana, ni a Jerez, y yo digo que, desgraciadamente, no suena a nada de eso. Es un virus para los nuevos valores peligrosísimo; un virus que puede causar la muerte de muchos cantaores. Ahora hemos llegao a un punto clave, porque yo no me voy hacer eterno y Pastora ya murió.

¡Vaya por Dios! ¿Pues, no que resulta que ese "medio cantaor de flamenco, o folclorista" es nada más y nada menos que Manolo Caracol? Efectivamente el día 20 de marzo de 1970 el diario ABC de Sevilla había dedicado a Caracol un reportaje de cuatro páginas con firma de José Antonio Blázquez. También está accesible en la redes sin más que consultar la hemeroteca de ABC. ¿Por qué les decía yo antes que la revista Triunfo salió a la venta el día 18 de mayo? Pues porque cuatro días después, 22 de mayo de 1970, se celebraba el tan nombrado "Homenaje a Juan Talega" para el que estaba anunciada la presencia del guitarrista Melchor de Marchena, presencia que al final no se produjo. Resulta que Melchor estaba en nómina de Caracol, trabajaba en su tablao Los Canasteros y, aunque el patrón solía ser flexible con el de Marchena cada vez que éste necesitaba ausentarse, esa noche, indignado por las recién publicadas frases de Mairena, le prohibió moverse del local (A esta ausencia ya me referí en una entrada anterior). Unos meses después el propio Francisco Almazán entrevistaba a Caracol, quien daba cumplida respuesta a las citas de Mairena que me he permitido transcribir.  De ello hablaremos otro día en nuestro blog.

"Tesoros del flamenco antiguo", ¿de quíén podían ser sino del veterano Pepe el de la Matrona? Dice Mairena "la gente que anda buscando cosas antiguas, como este señor sabe algunas rutinas..." ¡Qué injusto fue usted, don Antonio! Porque va a resultar que, entre las gentes que visitaban al Matrona en su sede del bar Casa Gayango para sonsacarle cosas antiguas, había un señor, que acudía con frecuencia, llamado Antonio Cruz García, nacido en Mairena del Alcor. Así nos lo había contado muchas veces Pepe y así nos lo confirmaba Carlos Aldana, dueño del citado bar.  A Pepe aquello le dolió pero, aunque Almazán lo invitó a contestarle, el viejo, al contrario que Caracol, optó por el silencio.

jueves, 25 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (III)

Fernando VII (retratado por Goya), rey al que muy bien se le podría dedicar aquello de que 



"A mí que me importa, que el rey me culpe, si el pueblo es grande y me abona, voz del pueblo, voz del cielo y andá, que no hay más ley que son las obras, y con el mirabrás tiriti tira y andá..."

Que la cantiña del Mirabrás fue grabada por primera vez por Rafael Romero en 1954 era lo que hace unas semanas "yo creía inocentemente", hasta que me encontré otra grabación, de 1931, en la voz de Manuel Vallejo. Me dio por hablar del tema y así lo hice el pasado 4 de septiembre. Me llegan entonces noticias de otras grabaciones a través de los amigos Faustino Núñez, Sergio García y Gregorio Valderrama. Todo ello quedó recogido en un segundo artículo que dediqué al tema el día 9 de septiembre. Pasan unos días y mi amigo peruano Pepe Bentín me recuerda que el viejo Matrona registró dos cantes de mirabrás en el año 1947. Tratando de ordenar y recontar todas las grabaciones encontradas pongo una fecha final en 1963, en cuyo caso hay que añadir a don Antonio Mairena que grabó esta cantiña en el 1960. Así me salen 13 registros. Pidiendo disculpas porque alguno ya se ha oído en este blog y pidiendo disculpas también porque algunas grabaciones están defectuosas, se las dejo todas, no ya para que la escuchen de corrido (en cuyo caso el cólico de "castañas" está asegurado) sino para que las conserven a modo de "museo" o de documento para futuros estudiosos de la cosa flamenca.

01) Manuel Vallejo-Niño Pérez, 1931


02) Pepe Marchena-Ramón Montoya, 1932

03) Angelillo-Manolo de Badajoz, 1934

04) Juan Valderrama-Niño Ricardo, 1946


05) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947

06) Pepe el de la Matrona-Manolo El Sevillano, 1947 (Mirabrás y Rosas)

07) Manolo Caracol-Niño Ricardo, 1952

08) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1954

09) Rafael Romero-Perico el del Lunar, 1957

10) Manolo Caracol-Melchor de Marchena, 1959

11) Antonio Mairena-Manuel Morao, 1960

12) Juan Valderrama-Juanito Serrano, 1962

13) Pepe Marchena-Paquito Simón, 1963

martes, 9 de septiembre de 2014

El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca (II)

Para mis amigos Fastino Núñez y Sergio García.

Hace algún tiempo yo habría dicho que no conocía ninguna grabación del cante de El Mirabrás anterior a la que hizo Rafael Romero en 1954. Pero me apareció una de Manuel Vallejo y me dio por escribir el artículo El Mirabrás en la historia de la discografía flamenca. Faustino Núñez me señala que también lo habían grabado Angelillo y Caracol. Caigo entonces en la cuenta de que en mi fonoteca tenía esa grabación de Angelillo que mi mala memoria había ignorado. La de Caracol la desconocía aunque sí sabía que había incluido El Mirabrás en su antología Una historia del Cante Flamenco (1959). Sergio García, experto en discografía flamenca, nos señala en Facebook que también Valderrama la había grabado. A la generosidad de este amigo debo haber podido escuchar tanto a Caracol como al de Torredelcampo. En resumen (y salvo que alguien nos sorprenda con otras aportaciones), contamos con los siguientes registros, llamémosle históricos:

Manuel Vallejo, 1931; Angelillo, años treinta; Juan Valderrama, 1946; Manolo Caracol, 1952; Rafael Romero, 1954.

Decíamos que El Mirabrás tiene dos partes bien diferenciadas no ya en lo musical sino en el tema literario. Se inicia con una proclama democrática y se remata con un pregón de frutas. En medio aparecen varios "juguetillos gaditanos" (lo más flamenco de este estilo de cantiña) como por ejemplo
tiene unos dientes, que son granitos de arroz con leche
se amarra el pelo con una hebra de hilo negro
Este esquema se repite en los ejemplos hoy nombrados con la excepción de Valderrama que suprime el pregón. Este esquema, en general, lo mantuvieron los muchos cantaores jóvenes que lo grabaron después de Rafael Romero. Por eso yo llegué a calificar a esta cantiña como un "cante fósil", cosa que también podríamos afirmar de los famosos Caracoles chaconianos.

Pero, tal vez me precipité porque El Mirabrás sí ha sido objeto de modificaciones: Ya el propio Romero en un registro de 1957, también con la guitarra de Perico el del Lunar (padre), nos presenta un Mirabrás sin rey al que reprochar nada pero sí con mayor presencia de los "juguetillos gaditanos". Eso mismo nos lo hizo Pepe Marchena en el registro Alto Mirabrás y anda (que nos recordaba ayer Faustino Núñez) incluido en sus Memorias Antológicas (1963). Pero hay más: inspirándose en el aire del mirabrás, Marchena, en la misma antología, nos dejó unas cantiñas ligadas que en mi opinión habría que clasificarlas como pieza del mejor joyero flamenco. Esperando sus comentarios, me despido invitándoles a que las oigan:



Addendum: Al poco de publicar este artículo me llegan dos correos del amigo Gregorio Valderrama. En uno su tío Juan canta El Mirabrás completo (es decir, pregón incluido); la grabación es de 1962 y el guitarrista es Juanito Serrano. En el otro, nos encontramos nuestro cante grabado en 1932 por Pepe Marchena. Habrá, pues, que intercalarla entre las que hemos llamado históricas.

lunes, 17 de febrero de 2014

Buena foto: Marchena-Caracol-Valderrama

Para mi paisano y amigo Justo Roldán Raya que me mandó la foto.

Aunque mucha gente entendida (¿?) les haya querido negar su sitio en la Historia del Cante Flamenco, ahí tenemos a los tres artistas que dominaron ese cotarro durante casi cuarenta años, los que crearon mucha afición, los que transmitieron muchos estilos de cante. Su trayectoria profesional coincidió en gran medida con la etapa llamada de La Ópera Flamenca, magnificada por algunos, cuestionada por otros, sobre todo por los que luego se colgaron (ellos mismos porque nadie se la otorgó) la medalla del "purismo". Cantaores largos, fueron especialistas muy destacados, cada uno a su modo, del estilo más en boga de su época: el fandango.

Les traigo unas muestras con el denominador común de la guitarra de Niño Ricardo:


1) Pepe Marchena (Los doctores lo remedian)

2) Manolo Caracol (Colgaduras y claveles)

3) Juan Valderrama (Hasta el vino de la copa)

domingo, 20 de octubre de 2013

El cante nuestro de cada día

La verdad es que la memoria no siempre está para echar frutos y puede uno pasarse unos días y otros cuantos días más sin acordarse de nada. No es que no haya materia: aquí se han iniciado varios hilos que hay que completar y por Dios que intentaré hacerlo..
Mientras tanto y para forzar a mi natural holgazanería (siempre fui amante del dolce far niente italiano), me estoy planteando un nuevo cuadernillo:
El cante nuestro de cada día
Sí, como el pan que reza en el Padrenuestro cristiano. O, como escribiera el peruano César Vallejo;
dadme, por favor, un pedazo de pan en que sentarme.
Un artículo breve cada día donde vaya nuestro pan, nuestro asiento, nuestro cante, amasado siempre con alguna que otra audición.
No sé cuándo lo iniciaré, no sé siquiera si llegaré a iniciarlo. Pero, como se trata de compartir y de gozar de nuestros cantes, les dejo de momento una muestra de lo que podría ser una página de ese cuadernillo.

Decir "cante" es decir "soleá". Sin ella el cante sería otra cosa. Vamos a oírla en tres voces que han liderado las tres escuelas de cante más importantes que yo he llegado a conocer:

1) Caracol y Paco Aguilera: Soleares de Cádiz


2) Antonio Mairena y Melchor de Marchena: Soleares de Alcalá

 3) Pepe Marchena y Paquito Simón: Soleares de Triana

Tres sensibilidades para que cada aficionado opine y se quede con la de su gusto. Yo me quedo con lo bueno que tiene cada una de ellas y, si me apuran, me quedo con las tres a la vez. Según como me pille cada momento, siempre tendré a donde recurrir.

martes, 6 de agosto de 2013

El Diploma de Caracol en Granada

Con mi agradecimiento al poeta granadino Juan de Loxa.

El pasado día 6 de julio dimos a conocer sendos archivos de imagen que reproducían los dos diplomas del Tenazas en el Concurso de Granada de 1922. Eran acordes con el texto del acta del jurado publicado en el Noticiero Granadino el 18 de junio de 1922 y transcrito por nosotros en el artículo del pasado 9 de julio en este mismo blog. En dicha acta y referido a la Sección Primera del Concurso (Seguiriyas) se lee lo siguiente:

Premio de honor: el jurado estima conveniente declarar desierto este premio y establecer en su lugar dos primeros extraordinarios de 1000 pesetas, uno de Ignacio Zuloaga y otro, del Excelentísimo Ayuntamiento, que son adjudicados el primero a don Diego Bermúdez Calas, natural de Morón, de 68 años de edad, y el segundo al niño Manuel Ortega, de once años de edad y natural de Sevilla.

Según esto, en el diploma que recibió Caracol debieran haber escrito que había obtenido
 "primer premio extraodinario Excelentísimo Ayuntamiento"
Sin embargo, un comentarista que escribe bajo la firma "El Anfitrión" nos remite a un texto de Juan de Loxa (Revista La Nueva Alboreá, número 12, año 2009) en el que se dice que el galardón de Caracol era un
"primer premio extraodinario Zuloaga"
Aunque habíamos perdido el contacto hace años, soy un viejo amigo del poeta granadino. No paré hasta localizarlo y efectivamente he tenido el placer de charlar con Juan largo y tendido. ¡Tantas cosas que contarnos! pero, en fin, como no vienen a cuento vayamos a nuestro hilo. Me dice que en su día el propio Manolo Caracol le mandó una fotografía del diploma recibido en Granada, que él no conservaba esta foto porque la había donado, con otros muchos testimonios personales, a la "Casa-Museo García Lorca". Que hablaría con ellos para que la buscaran y me la remitieran por vía electrónica. Así se hizo y aquí tienen una imagen de ese diploma:

Ciertamente que pone "primer premio extraordinario Zuloaga", igualito, igualito a lo que ponía el diploma del Tenazas. ¿Contradicción con el acta? No lo creo y sí pienso que hubo descoordinación entre el correspondiente amanuense-calígrafo y el secretario del jurado. Más: puede que en el momento de rotular los diplomas aún no se hubiese decidido lo de mentar a Zuloaga y al Ayuntamiento. Obsérvese que los diplomas llevan fecha del 14 de junio y el acta se redactó al día siguiente, 15 de junio. No vamos a entrar en polémicas por esto. Ocurrió lo que ocurrió y nosotros se lo hemos contado a ustedes.

Posdata 1: Días después de recibir la copia del diploma que les muestro, compré el libro Manolo Caracol, Autobiografía de un mito del Flamenco. En su página 14 está el mismo diploma.

Posdata 2: Cuando publiqué los diplomas del Tenazas les dije que la edad no era la correcta. Tampoco lo es la de Caracol. Pone que tenía once años, cuando se sabe que había nacido el 9 de julio de 1909.

Posdata 3. Hablando de Caracol, ¿nos vamos a ir de vacío? Ni mucho menos, Aquí lo tenemos con su amigo Melchor de Marchena, año 1958, cantando por tientos.

viernes, 26 de julio de 2013

¡Ná de Madrid ni de Corte, qué viva Lorca y viva Murcia!

Cada día más recluido en mi casa, paso muchas horas ordenando mi archivo sonoro y la verdad es que me lo paso mu requetebién. Ustedes saben, y si no yo se lo cuento, que la casa Pasarela de Sevilla publicó en 1990 un álbum de título Flamenco Viejo donde se recogen unas grabaciones hechas en magnetófono casero allá por los años cincuenta por Pepe Marchena junto al guitarrista Benito de Mérida. Disco entrañable en el que podemos oír cosas como ésta:


¡Cosa más bonita!, pero ¿qué es eso de Malagueña de Paco la Luz? En las conversaciones entre aficionados siempre la habíamos tenido como una de las malagueñas de Chacón aunque, cosa curiosa, el propio don Antonio Chacón al grabarla, en 1928 junto a Perico el del Lunar, la etiquetó como Cartagenera.

Malagueña de Chacón. Así la presentó el genial Manolo Caracol en su antología Una Historia del Cante Flamenco (1959) junto a Melchor de Marchena.


(Señalemos, así, entre paréntesis, que no es esta de Caracol la mejor versión de la malagueña en cuestión. Al de Sevilla no le iban estos cantes, pero se empeñó en grabarlos...)

Años después nos dijeron que este cante era una Malagueña del Canario y esa parece ser la "doctrina oficial" que se mantiene hoy día. Pero en fin, un poquito hartos de tanto Madrid y de tanta Corte, nos encontramos una "perla", etiquetada como Lorqueña unas veces y recientemente (desde que ha llegado lo del "código de barras" para los cantes levantinos) como Minera de Pedro el Morato. Grabación de 1924 con el guitarrista Miguel Borrull y el cantaor El Cojo de Málaga:


De acuerdo, Joaquín, ¡ná de Madrid ni de Corte, qué viva Lorca y viva Murcia! (La melodía no es misma que estábamos oyendo pero viene a cuento traer esta grabación por su letra).

Aclaro que al publicar este artículo no está en mi ánimo abrir ningún tipo de debate. Lo hago para mostrar una vez más los galimatías con que nos encontramos los aficionados a la cosa esta del flamenco. Hagan lo que yo: disfruten los audios y dejen que otros elucubren.

martes, 9 de julio de 2013

¿Quiénes ganaron en el Concurso de Granada de 1922? (III)

Mi agradecimiento a los granadinos José Delgado y Victoriano del Cerro.

Ruego a quien no lo haya hecho que lea mi artículo del pasado día 23 de junio y, a continuación, el del 25 de junio. Incluso, por estar los temas ligados, mi última entrada.

Habíamos dicho que había contradicciones en cuanto a los ganadores del Concurso granadino según leyésemos la prensa de Madrid o la de Sevilla. Sospechamos que en esta segunda fue donde bebió el escritor granadino Molina Fajardo y, a su vez, el DEIF se informó a través de los libros de Molina. Pero aparece un libro de título El Arte Flamenco en Granada donde se cuestionan todas esas informaciones y sus autores afirman que tienen copia del acta del jurado granadino. Dijimos que queríamos saber el año de edición y el nombre de los autores. Pues bien, el libro lo publicó la Oficina Local de Turismo del Ayuntamiento de Granada en el año 2012 y sus autores son dos personajes conocidos de la afición local, provincial e incluso regional. Se trata de los estudiosos y expertos don Victoriano del Cerro Bex y don José Delgado Olmos. Me pongo al habla con ellos, debiendo confesar que me han atendido con toda amabilidad y generosidad. Me dicen que el acta del jurado apareció publicada en el periódico Noticiero Granadino, día 18 de junio de 1922. Don José Delgado la transcribió de allí y yo, vuelvo a hacerlo del folio que él me manda. Aquí la tienen:

En la ciudad de Granada a 15 de junio de 1922, terminado el Concurso de Cante Jondo, se reunieron los señores abajo firmantes, don Antonio Chacón, don Antonio Ortega Molina, don Joaquín Cuadros, don Manuel Jofré, don Ramón Montoya, don Andrés Segovia, don Gregorio Abril, don Amalio Cuenca, don Rafael Gálvez, y el que suscribe la presente acta que forman el jurado de dicho concurso, analizando los méritos de los concursantes y procediéndose a la adjudicación de premios que dio el siguiente resultado: 


SECCIÓN PRIMERA


Premio de honor: el jurado estima conveniente declarar desierto este premio y establecer en su lugar dos primeros premios extraordinarios de 1000 pesetas, uno de Ignacio Zuloaga y otro, del Excelentísimo Ayuntamiento, que son adjudicados el primero a don Diego Bermúdez Calas, natural de Morón, de 68 años de edad, y el segundo al niño Manuel Ortega, de once años de edad y natural de Sevilla.


Primer premio: Se declara desierto.


Segundo premio: Se adjudica a la señorita Carmen Salinas, de 16 años de edad y natural de Granada.


Tercer premio: Se declara desierto.


SECCIÓN SEGUNDA


Primer premio: se adjudica a don Diego Bermúdez Cala, antes citado.


Segundo premio: Se adjudica a don Francisco Gálvez, de 36 años de edad y natural de Granada, y se establece otro extraordinario de la misma cuantía que se adjudica a don Juan Soler, de 34 años de edad y natural de Linares.


SECCIÓN TERCERA


Esta sección se declara por completo desierta.


GUITARRISTA


Premio extraordinario de don José Rodríguez Acosta: Se declara desierto.


Segundo premio: Se adjudica a don José Cuéllar, natural de Granada, de 21 años de edad.


Para esta sección se establece otro tercer premio extraordinario de 250 pesetas, que se adjudica a don José Cortés, natural de Sevilla, de 33 años.


Se acuerda conceder un premio extraordinario de 1000 pesetas a la Academia de Cante Jondo de Granada, cuyos individuos han cantado fuera de concurso y que se distribuyen a los mismos en la siguiente proporción:


Doña Antonia Zúñiga, natural de Granada, de 60 años de edad, 300 pesetas; la niña Concha Moya, natural de Granada, de 12 años de edad, 175 pesetas; la niña María Sierra, natural de Granada, de 12 años de edad, 175 pesetas; la señorita Victoria Cano, de 15 años de edad, natural de Granada, 175 pesetas; el niño Alejandro Espinosa, de 15 años de edad, natural de Granada, 175 pesetas.


Se acuerda entregar en el acto a los interesados el importa de sus premios que es el siguiente:


Don Diego Bermúdez Cala, primer premio extraordinario Ignacio Zuloaga, 1000 pesetas; don Manuel Ortega, primer premio extraordinario del excelentísimo Ayuntamiento, 1000 pesetas; señorita Carmen Salinas, segundo premio de la sección primera, 500 pesetas; don Francisco Gálvez, segundo premio de la segunda sección, 500 pesetas; don Juan Soler, segundo premio extraordinario de la segunda sección, 500 pesetas; don José Cuéllar, segundo premio de la sección de guitarristas, 500 pesetas; don José Cortés, tercer premio extraordinario de la sección de guitarristas, 250 pesetas.


Y no habiendo más asuntos que tratar, se levantó la sesión de que yo Secretario certifico. José López Ruiz.

En los días pasados, y a raíz de mis primeros artículos sobre este tema, han surgido polémicas. Una referida a la fecha de grabación de los discos de El Tenazas. Yo había dicho, siguiendo a Molina Fajardo, que se grabaron en Granada el día 14 de junio. No fue así, sino en Madrid y en el mes de diciembre de 1922. Gracias a Tomás Sáinz Rofes (El Anfitrión) por su intervención que ha permitido corregir esta fecha. La otra polémica iba referida a si María Amaya "La Gazpacha" fue premiada tal como afirmaron Galerín y Molina Fajardo y siguen defendiendo sectores granadinos aún hoy en día. Como podemos comprobar su nombre no figura en el acta, luego... Se dice que su premio pudo ser algo excepcional, pero observen que todos los premios concedidos que no estaban previstos en las bases del concurso se nombran como "premios extraordinarios", lo que tampoco es el caso de la cantaora de Granada. Que actuó sí es cierto. Lo hizo bailando con un grupo de Zambra de Granada que amenizó el final de la primera noche. Antes, había cantado por bulerías y tarantas junto al guitarrista concursante (y a la postre premiado) José Cuéllar.

Por nuestra parte damos este tema por acabado. ¡Qué pena que durante 90 años se hayan manejado datos confusos cuando no falsos!

jueves, 17 de noviembre de 2011

¿Cantaores profesionales?

Por mu analfabetos y pueblerinos que seamos algunos andaluces, entendemos que
"profesional" = "el que ejerce una profesión".
Además, como hemos aprendío (aunque sea a muchas trancas y todavía más barrancas) a usar esta leche frita del Internet, acudimos al Diccionario de la Real Academia Española el cual dice:
"Profesión" =
= "Empleo, facultad u oficio que alguien ejerce y por el que recibe una retribución"
Si ahora nos vamos al poco frecuente sentido común, concluiremos la siguiente definición:
"cantaor flamenco profesional" =
= "persona que ejerciendo su facultad de cantar flamenco, recibe una retribución"
¿Lo ve usted, lector, como somos atrasaos pero no tanto...? Si hasta manejamos esa cosa que la gente culta de las ciudades llama silogismos...
En una crónica del recién celebrado "I Congreso Internacional de Flamenco" (Sevilla, 10-11-12 de noviembre de 2011) este cateto que suscribe lee lo siguiente:


Juan Manuel Suárez Japón, ha señalado que el flamenco contemporáneo "ha ido volviéndose cada vez más complejo", un hecho que ha desembocado en su profesionalización, y de ahí la aparición de la relación que existe actualmente entre flamenco y poder.

Dicen que este señor es rector de la Universidad Internacional de Andalucía (mis respetos por ello, don Juan Manuel). A mí me suena que ha tenío varios cargos políticos. Incluso hasta se dice por ahí que es aficionao al cante, como lo somos tantos andaluces de los que, por falta de caballo (que eso se quea pá los señoritos), andamos a pie.


Y digo yo, rector magnífico, ¿hay que esperar hasta el año 2011 de la era de nuestro Señor Jesucristo para darse cuenta de que el flamenco está profesionalizado? Yo pá mi que Antonio Monge Rivero (El Planeta, para la historia flamenca), a pesar de que tenía sus dineritos bien ganaos como carnicero en Málaga, cuando acudía a fiestas como aquella de Triana que nos contaba Estébanez Calderón hacia 1840, chispa arriba, chispa abajo, lo hacía cobrando. Como cobraba el gaditano Paquirri Guanter (no "el Guanté" como decíamos equivocadamente hasta hace poco) que se fue de su tierra a Madrid para ganarse las habichuelas cantando y guitarreando (el pobre no tuvo fortuna, aunque sí una desgraciada muerte cuando, a mitad del XIX, era aún muy joven). Bueno, ¿y qué decir de Silverio que no cejó ante la administración hasta conseguir que en sus documentos figurase que su profesión era la de "artista"?

Desde aquellos tiempos hasta hoy el flamenco ha estado en manos de profesionales del género. Y gracias a ellos ha llegado hasta nosotros. ¿O es que aún queda gente que se crea lo de aquella "etapa hermética" en la historia del flamenco de la que hablaban un buen poeta -Ricardo Molina- y un magnífico cantaor -Antonio Mairena-, totalmente obsoletos ambos dos como tratadistas del flamenco?

Me da la impresión, excelentísimo señor, de que aficionados como usted aún no se han percatao del "error de bulto" en que incurrieron Falla y Lorca al convocar el tan sonado Concurso de 1922 en Graná. No querían profesionales, pero, para salvar el evento, tuvieron que recurrir a Chacón y a Manuel Torre o a la Macarrona. Y, a la postre, premiar "ex-quo" al Tenazas, discípulo del gran profesional Silverio, y al niño Caracol, hijo de otro Caracol que, como profesional, había actuado en la misma Granada en 1921.

Claro que, tras el Concurso, vino la denostada "Ópera Flamenca" (madre de todos los males para los despistados flamencólogos de los años cincuenta hasta los ochenta) en mano de profesionales que propiciaban el "masismo", el "gaiterismo", etcétera. ¡A la hoguera con ellos! Bromeo, pero me reconforto al saber que esa historia se está escribiendo de nuevo y que la segunda versión es más verosímil. Sin la Ópera Flamenca, tal vez hoy estuviésemos sin Flamenco.

Don Juan Manuel, lo que no me explico es que de la profesionalización que usted detecta se deduzca ningún tipo de relación entre flamenco y poder. ¿Qué poder, el de ustedes los políticos? ¡Por favor! El flamenco (este humilde escribidor lo ha dicho más de una vez) es patrimonio de los artistas que lo ejecutan y de los aficionados que lo degustan, nunca de institución alguna. ¿Para qué seguir?

Sólo una cosa: como estos artículos quedan mejor si se complementan con algún cante, yo les traigo uno. El cantaor ganó un concurso para no profesionales y a la larga se convirtió en el paradigma de la profesionalización. Hace un cante (Fandangos) que algunos flamencólogos consideraron como estilo menor. La letra no puede ser más sensiblera. Aún así, ¿hay algo más flamenco que lo que vamos a escuchar a Caracol con su inseparable tocaor Melchor de Marchena?


lunes, 14 de noviembre de 2011

El Planeta y Caracol unidos por la historia y por la sangre


Manolo Caracol presumía de sus ancestros flamencos, diciéndose, por parte paterna, bisnieto tanto de Enrique Ortega El Gordo Viejo como de Curro Dulce, y, por parte materna, tataranieto de El Planeta. Respecto a los bisabuelos, nunca hubo duda, pero sí que fue cuestionada alguna vez su otra ascendencia. Es curioso que de un cantaor que todos los tratadistas han considerado uno de los patriarcas del Flamenco, sólo se supiera hasta hace tres días su apodo de El Planeta. Ha sido un crítico de Flamenco, el sevillano Manuel Bohórquez, quien por fin nos ha aclarado todo. Y lo ha hecho, precisamente, partiendo de Caracol e indagando en sus ascendientes maternos. Así, hemos podido saber que El Planeta nació en Cádiz, como habían afirmado algunos, entre ellos Demófilo, aunque sin aportar pruebas. Hijo del matrimonio gaditano Gregorio Monge y Francisca Rivero, vino al mundo, hacia 1879, Antonio Monge Rivero, nuestro Planeta. Esta información está en el blog La Gazapera del citado Bohórquez, con fecha de 20 de febrero de 2011. De ese mismo blog hemos tomado los datos que, resumidamente, nos llevan de El Planeta hasta Caracol:

Antonio Monge Rivero "El Planeta" + María Bara Gallardo à Dolores Monge Bara
José Juárez García + Dolores Monge Bara à Gregorio Juárez Monge
Gregorio Juárez Monge + Francisca Soto Ramírez à Dolores Juárez Soto
Manuel Ortega Fernández + Dolores Juárez Soto à Manuel Ortega Juárez “Caracol”
Puestos a esquematizar, reseñemos los antecedentes paternos:

1) Enrique Ortega Díaz, El Gordo Viejo para la historia flamenca, casó con Carlota Feria Ruiz. Del matrimonio hubo varios hijos entre ellos el famoso Enrique Ortega El Gordo y, el que interesa para nosotros, Juan Ortega Feria El Aguila, cantaor como su padre y como su hermano.

2) Francisco Fernández Boigas, Curro Dulce para entender, se casó con una Espeleta de Cádiz. De ese matrimonio nació Rufina Fernández Espeleta.

3) Y todo queda claro porque un hijo del Gordo Viejo se casó con la hija de Curro Dulce:

Juan Ortega Feria + Rufina Fernández Espeleta à Manuel Ortega Fernández
Manuel Ortega Fernández + Dolores Juárez Soto à Manuel Ortega Juárez “Caracol”

Gracias, Bohórquez. Con tu proceder, compartido por otros estudiosos del Flamenco que no es momento de nombrar, empezamos a enterarnos "de qué va la copla". Hora es de desterrar la pretendida Flamencología de muchos poetas que se limitaban a afirmar sin probar nada. ¡Cuánta página escrita para confundir que no para aclarar!


Yo les dejo con una fotografía en la que aparecen Caracol padre (El del Bulto) y Caracol hijo. El guitarrista que los acompaña debe ser Vargas Araceli.

Y, ¿cómo no?, un cante por siguiriyas, de las varias que Manolo Caracol y Melchor de Marchena grabaron en la antología "Una historia del Cante Flamenco".