Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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jueves, 4 de agosto de 2016

PEPE ISIDRO, buena astilla de un buen palo

Francisco Barrera García, Paco Isidro, (Huelva, 1896-1960), uno de los puntales, junto a Pepe Rebollo y Antonio Rengel, de los cantes onubenses (*). Me dicen amigos de Huelva que Isidro está un poco olvidao allá en su propia cuna. ¡Pena, porque su cante sigue siendo una delicia para el oído a la vez que una fuente de aprendizaje para nuevas generaciones!

También me dicen que se airea poco el cante de la persona que más se ha esforzado en mantener viva la memoria de Isidro: José Barrera Benítez, Pepe Isidro (Huelva, 1931-2013), uno de sus hijos varones, taxista de profesión, que después de jubilado registró en 1997 un C. D. de título Recordando a mi padre, con los guitarristas Antonio Sousa y José Luis Rodríguez, donde ejecuta catorce fandangos de su progenitor.

Para más información sobre Isidro padre e Isidro hijo, pueden acudir a los siguientes enlaces:

Por mi parte, me limitaré a ponerles algunos de los registros de Pepe:

1) Yo lloro de noche y día

2) A un águila palomera

3) Pá cantarle un fandanguillo

4) Y ese es el fino querer



(*) En mis cuadernos lo hemos escuchado en varias ocasiones:

1) Los fandangos Yo no hago más que llorar, acompañado por Niño Ricardo.
2) Fandangos y taranta, los primeros iniciados con la letra Olas de la mar en calma y acompañados por Niño Ricardo, la taranta con la letra En los montes de Totana y la guitarra de Manolo de Badajoz.
3) Unas magistrales sevillanas bíblicasMe han convidado a la mesa de Venus..., acompañadas por el guitarrista Pepe Martínez.

jueves, 12 de febrero de 2015

Los Flamencos Años Veinte (IV). Llegan Rebollo, Isidro y Rengel desde Huelva

He recibido, mediante el conducto del correo privado, quejas de algunos de ustedes por el desorden que parece reinar en este mi cuadernillo-diario de memorias flamencas. No hay hilo conductor alguno y, por el contrario, abundan algo de lo que yo enseñaba a los alumnos de mis clases de Matemáticas con el nombre de "las discontinuidades de salto". Pues, bueno, que tienen toda la razón del mundo, pero ¿qué arreglo hay si no sé hacer otra cosa? Ya lo avisé, nada más abrir este blog y sigue figurando en su cabecera, que se traza únicamente de "retazos" de mis memorias.  

Aún así, de vez en cuando inicio "series" con vocación de continuidad. Una de ellas apareció el día 6 de diciembre de 2014 con título que principiaba así: Los Flamencos Años Veinte (I)... Se trataba de rebatir la idea que algunos teóricos del flamenco habían intentando imbuirnos a la gente de mi generación en el sentido de que en los años veinte "se cargaron el flamenco" . Mi idea era totalmente la contraria: los años veinte del siglo también veinte fueron grandiosos para el Flamenco y la discografía lo probaba. En esta primera entrega me apoyé en Joaquín El Cojo de Málaga. Más adelante, el día 11 de enero de 2015 publiqué Los Flamencos Años Veinte (II)... donde la figura era Manuel El Carbonerillo. Recordando a Bernardo el de los Lobitos, el día 18 de enero les brindé Los Flamencos Años Veinte (III)... Y aquí seguimos con ganas de prolongar el tema. Pero hoy no voy a basarme en un solo cantaor sino en una trinidad con el denominador común de haber nacido en la provincia de Huelva: Rebollo, Isidro y Rengel.

Conocedores y recreadores de los fandangos locales de su tierra, estos cantaores irrumpen en la Sevilla de los años veinte aportando sus fandanguillos. Aunque fonográficamente se les adelantó el sevillano Manuel Centeno (véase nuestra entrada del día 24 de enero de 2015), fueron ellos los que pusieron de moda el cante del fandanguillo y, a la postre, los que provocaron el nacimiento de los llamados "fandangos naturales" o "fandangos personales" cuando Manuel Torre, Cepero, Vallejo, el Gloria o Marchena se decidieron a cantar los aires llegados de Huelva.

También dominaban otros estilos de cantes (de Rengel, por ejemplo, se dice que era un gran solearero) pero en la Historia han quedado como los grandes difusores del fandango huelvano. Vamos a recordarlos poniendo aquí su voz:

1) José Rebollo Piosa (Pepe Rebollo) nació en Moguer (Huelva) en 1895 y murió en Sevilla en 1938.

Ya lo escuchamos en el Museo del Fandango acompañado por Ramón Montoya en una grabación de 1929. Escuchemos otros fandangos, también de 1929 pero esta vez acompañado por Manolo de Badajoz:

De nuevo con Ramón Montoya lo escuchamos en una media granadina:

2) Francisco Barrera García (Paco Isidro) nació en 1896 en Huelva, ciudad en que murió en 1960.

Acompañado por Niño Ricardo en 1928, ya lo oímos en nuestro Museo. Del mismo año y con el mismo guitarrista, escuchamos unos de sus fandangos más populares:

Con Manolo de Badajoz, lo escuchamos ahora en un cante por tarantas:

3) Antonio Rengel Ramos (Antonio Rengel) nació en Huelva en 1904. Murió en Sevilla en 1961.

Ya escuchamos a Rengel en nuestro Museo en una grabación de 1929 con Niño Ricardo. Seguimos con los fandangos. Del mismo año y también con Ricardo, son éstos:

Y también este cante por serranas con el que nos despedimos por hoy:

miércoles, 14 de mayo de 2014

Todas las primaveras...

Preparando un articulillo sobre el guitarrista Manolo de Huelva, que publicaré cualquier día de éstos, me encontré con unas sevillanas para baile grabadas en 1935. No las voy a reproducir ahora porque las reservo para el referido artículo. Pero sí diré que al oírlas me acordé de aquellos versos de don Manuel Machado:

Todas las primaveras
tiene Sevilla
una nueva tonada
de seguidillas.
Nuevos claveles
y niñas que por mayo
se hacen mujeres.

La seguidilla, una de las más conseguidas estrofas de la poesía popular en castellano. Estrofa, usada en un baile del mismo nombre, presente en casi todo el territorio nacional, si bien de manera especial, en La Mancha, en Murcia, en Las Canarias y, ¿cómo no? en Andalucía. En nuestra tierra, la tal seguidilla sirvió, además como soporte para cantes como la liviana, la serrana, la trillera, la nana... En el baile tenemos diversas formas de seguidillas: las corraleras, las sevillanas, las rocieras, las bíblicas, las alosneras, aunque a la larga todas ellas se fundieron en un único nombre: sevillanas. Aquí, una vez más, la personalidad de nuestra capital autonómica se impuso al resto del suelo andaluz por más que el baile aludido de sevillanas se practique como propio en las ocho provincias sureñas e incluso en casi media España.

Vivo en Córdoba y estamos en el mes de mayo. Ya han pasado las Cruces, ahora estamos en los Patios y de aquí a unos días estaremos de Feria. En los pueblos de mi querida campiña están al caer las Romerías de San Isidro. Acontecimientos todos ellos en los que el cante y el baile de las sevillanas son imprescindibles.

Decía bien Machado con lo de "todas las primaveras". La creación de nuevas sevillanas no se ha detenido nunca ni parece que vaya a hacerlo en el futuro. Pero uno va pá viejo y no puede liberarse de la memoria del pasado. Por eso, ustedes-vosotros me vais a permitir que os ofrezca unas cuantas grabaciones de añejo sabor:

(Sevillanas del siglo XVIII que recuperó García Lorca y aquí nos ejecuta la cantante trianera Mikaela, injustamente condenada al olvido)

.
(Año 1909 y la voz inconfundible de La Niña de los Peines)

(La Niña de la Alfalfa, saetera muy recordada, cantaba así por sevillanas en el año 1931).

Tres muestras de sevillanas muy sevillanas. Pero no podemos ignorar, en cuanto a creatividad se refiere, a la provincia limítrofe de Huelva. Oigamos:

(El gran fandanguero Paco Isidro nos hace las sevillanas bíblicas)

(Los Hermanos Toronjo, 1965, sevillanas rocieras)

(Grabación de 1961 donde Paco y Pepe Toronjo ejecutan la genuina seguidilla alosnera)