He recibido, mediante el conducto del correo privado, quejas de algunos de ustedes por el desorden que parece reinar en este mi cuadernillo-diario de memorias flamencas. No hay hilo conductor alguno y, por el contrario, abundan algo de lo que yo enseñaba a los alumnos de mis clases de Matemáticas con el nombre de "las discontinuidades de salto". Pues, bueno, que tienen toda la razón del mundo, pero ¿qué arreglo hay si no sé hacer otra cosa? Ya lo avisé, nada más abrir este blog y sigue figurando en su cabecera, que se traza únicamente de "retazos" de mis memorias.
Aún así, de vez en cuando inicio "series" con vocación de continuidad. Una de ellas apareció el día 6 de diciembre de 2014 con título que principiaba así:
Los Flamencos Años Veinte (I)... Se trataba de rebatir la idea que algunos teóricos del flamenco habían intentando imbuirnos a la gente de mi generación en el sentido de que en los años veinte "se cargaron el flamenco" . Mi idea era totalmente la contraria: los años veinte del siglo también veinte fueron grandiosos para el Flamenco y la discografía lo probaba. En esta primera entrega me apoyé en Joaquín El Cojo de Málaga. Más adelante, el día 11 de enero de 2015 publiqué
Los Flamencos Años Veinte (II)... donde la figura era Manuel El Carbonerillo. Recordando a Bernardo el de los Lobitos, el día 18 de enero les brindé
Los Flamencos Años Veinte (III)... Y aquí seguimos con ganas de prolongar el tema. Pero hoy no voy a basarme en un solo cantaor sino en una trinidad con el denominador común de haber nacido en la provincia de Huelva: Rebollo, Isidro y Rengel.
Conocedores y recreadores de los fandangos locales de su tierra, estos cantaores irrumpen en la Sevilla de los años veinte aportando sus fandanguillos. Aunque fonográficamente se les adelantó el sevillano Manuel Centeno (véase nuestra entrada del día
24 de enero de 2015), fueron ellos los que pusieron de moda el cante del fandanguillo y, a la postre, los que provocaron el nacimiento de los llamados "fandangos naturales" o "fandangos personales" cuando Manuel Torre, Cepero, Vallejo, el Gloria o Marchena se decidieron a cantar los aires llegados de Huelva.
También dominaban otros estilos de cantes (de Rengel, por ejemplo, se dice que era un gran solearero) pero en la Historia han quedado como los grandes difusores del fandango huelvano. Vamos a recordarlos poniendo aquí su voz:
1) José Rebollo Piosa (Pepe Rebollo) nació en Moguer (Huelva) en 1895 y murió en Sevilla en 1938.
Ya lo escuchamos en el Museo del Fandango acompañado por Ramón Montoya en
una grabación de 1929. Escuchemos otros fandangos, también de 1929 pero esta vez acompañado por Manolo de Badajoz:
De nuevo con Ramón Montoya lo escuchamos en una media granadina:
2) Francisco Barrera García (Paco Isidro) nació en 1896 en Huelva, ciudad en que murió en 1960.
Acompañado por
Niño Ricardo en 1928, ya lo oímos en nuestro Museo. Del mismo año y con el mismo guitarrista, escuchamos unos de sus fandangos más populares:
Con Manolo de Badajoz, lo escuchamos ahora en un cante por tarantas:
3) Antonio Rengel Ramos (
Antonio Rengel) nació en Huelva en 1904. Murió en Sevilla en 1961.
Ya escuchamos a Rengel en nuestro Museo en una
grabación de 1929 con Niño Ricardo. Seguimos con los fandangos. Del mismo año y también con Ricardo, son éstos:
Y también este cante por serranas con el que nos despedimos por hoy: