Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 29 de septiembre de 2020

¿Granadinas nuevas?

Entre jubilación y confinamientos, tengo perdida la memoria de los días festivos, lo mismo me da un domingo que un jueves, un sábado/sabadete que un lunes/resacoso. Pero hoy es San Miguel y esa fecha no puedo olvidarla porque en mi niñez y en mi pueblo era día de holgar todo el personal del campo, incluídos zagales y mozalbetes, día en que las mozuelas en edad de merecer se recluían en casa porque en la calle se exponían a que más de uno le tocara el culo y otras partes del cuerpo femenino, esas que actúan como potentes imanes para los ojos y las manos de los chavalones, día en que aparecían los primeros vendedores de nueces, día del final del año agrícola, o sea, del año natural.

Algunos amigos me dicen que cuándo voy a dejarme de tanto pasado y me piden que ponga mi atención en los eventos consuetudinarios que acontecen en la rua, como ironizaba el gran Juan de Mairena, o sea, don Antonio Machado Ruiz. Sí, hombre, yo estoy al tanto de lo que pasa en la calle, si bien debo aclarar que mi calle es el mundillo de la afición flamenca. Y en esa calle me he enterado de que Israel Fernández (cantaor que me gusta mucho y en el que tengo esperanza de que mantenga el cante cante) acaba de sacar un disco titulado Amor; disco que he recibido de inmediato del amigo Eugenio Sánchez, el super aficionado de Alcalá de Henares). Lo he escuchado una vez y lo volveré a escuchar bastante en estos días hasta madurar mi opinión sobre esta novedad discográfica.

Y digo madurar porque estoy en duda, a la cual he llegado escuchando a mis amigos con los que habitualmente mantengo charlas y debates sobre el Flamenco. A varios de ellos no acaban de convercerle las pretendidas novedades musicales del cantaor manchego, sus renuevos. Los renuevos, digo yo, que a principio de los años setenta pedían a voces algunos tratadistas de la cosa como podían ser Paco Almazán, José Luis Ortiz Nuevo y un tal Andrés Raya, viajero siempre en el vagón de cola del tren de la flamencología, renuevos que aportaron Camarón de la Isla y Enrique Morente, iconos uno y otro para las generaciones cantaoras que vinieron después de ellos.

En concreto, decía uno de mis tertulianos, la granadina sonaba muy a nuevo, a lo cual otro contesta que sí, pero la novedad no es tal porque ya estaba en unas granadinas de El Niño de la Rosa Fina de Casares.  Yo voy a poneros ambas granadinas y os dejo que cada uno saque sus propias conclusiones, si bien, para que se orienten, les señalo que el presunto parecido está en los dos primeros tercios del cante de Israel comparados con los que hace Rosa Fina en la segunda de sus letras.











miércoles, 19 de febrero de 2020

ORTIZ NUEVO, usted no es el albacea del legado de ENRIQUE MORENTE

Cuando hace tres o cuatro años se dio a conocer la cantante Rosalía como presunta cantaora de flamenco, una de las primeras personas de cierto relieve en el mundillo de lo jondo que la recibió con todo tipo de elogios fue José Luis Ortiz Nuevo. La piropeaba y la defendía frente al numeroso grupo de aficionados que la considerábamos como una invasora carente de la expresividad que caracteriza a nuestro arte. En ese empeño sigue cual medieval caballero batallando por la dueña de sus desvaríos.


Recientemente ha dado una conferencia en el Taller de Músics de Barcelona bajo el título
La Rosalía: más flamenca no pué sé
Fue a las 12 horas del martes día 21 de enero de 2020. Parlamentó durante una hora y media y al día siguiente en Diari Ara en castellano Xavier Cervantes nos dio crónica que pueden ustedes leer pulsando en este enlace


¡Vaya, y nosotros sin enterarnos de nada! ¡Es que somos unos puristas irredentos, sordos y ciegos ante lo nuevo!

Después de este bolo, nuestro hombre, al que algunos nombran como El Poeta de Archidona, es entrevistado por la revista La Famenca. Lean, lean por favor:


¿No estaré soñando?, ¿cómo un flamencólogo de su nombradía puede hablar así? Mejor disco del XXI, revolucionaria como en 1910 lo fuera la Niña de los Peines, constructora de un mundo musical contemporáneo partiendo de dos manifestaciones básicas del flamenco como son la bulería y la bulería, envidiada por quienes la cuestionan porque ella ha triunfado en muy poco triempo, ganando mucho dinero y careciendo de origen andaluz, etc. Y de pronto el habitualmente manso Ortiz, látigo en mano, se pone a fustigar a personajes como José Mercé, Farruquito y Miguel Poveda.

Hasta aquí, todo este affaire del enamoramiento del Poeta, de la defensa cuasi medieval de la muchacha de Sant Esteve Sesrovires, la conferencia y la entrevista, únicamente me han producido risa. ¿Qué podíamos esperar de un personaje que desde unos años hacia acá se presenta en muchos escenarios como un cómico del flamenco? ¡Una gracieta más de quien ha jugado a mosquear al personal!

Pero la cosa no queda ahí. Le nombran a Estrella Morente, la hija mayor de Enrique, y nuestro hombre suelta esto:
Cómo es posible que desde que murió su padre no haya hecho ninguna aportación seria al flamenco contemporáneo con el conocimiento profundo, la garganta prodigiosa y la belleza que ella tiene. ¡Que lo tiene todo! ... ¡Cómo es posible que siendo hija de quien es esté muda y haciendo galas como si fuera Rocío Jurado! ... Aunque suene a reprimenda, me da mucho coraje que una artista de la envergadura de Estrella Morente vaya camino de convertirse en su madurez en un revival de la copla española del siglo XX cuando ella tendría que estar abriendo puertas en el siglo XXI.
¡Pobre Estrella! Claro que no se queda sola porque seguidamente Ortiz la toma con Arcángel:
(Incluyo a Arcángel en esta crítica contundente) porque fue uno de los artistas jóvenes más queridos por Morente y ha hecho cosas importantes, detalles saludables, con las Voces Búlgaras y la Accademia del Piacere, siguiendo el camino del maestro ... El flamenco que representan ellos (Estrella y Arcángel) está ausente, caduco y sólo mira al pasado.
¿Cómorrr? ¿Es usted el albacea de la herencia de Enrique Morente por un casual? Dígame, don José Luis, ¿en qué notaría esta guardado ese mandato? No, usted no es nada de eso, usted lo ha soñado en la modorra de alguna siesta cervecera. Usted, con sus palabras, cae en la mayor de las contradicciones:
el gran crítico de los talibanes del mairenismo, se convierte en el mayor talibán del morentismo.


Nota: Por razones que no vienen a cuento ser explicadas, este artículo, publicado el 19 de febrero pasado,  ha estado unos días quitado del público. 

lunes, 27 de enero de 2020

"Juro que" con el FLAMENCO no acaban ni ROSALÍA ni sus palmeros flamencólicos

Sí, yo, Andrés Raya, cordobés de Fernán Núñez, de no sé cuantísimos años de edad, sano según los médicos al menos en lo que a mi cerebro afecta, 
juro que con el FLAMENCO no acaban ni Rosalía ni sus palmeros flamencólicos.
Y lo digo a pesar de que a la señorita Rosalía Villa Toabella le entreguen toda suerte de trofeos y se vea regalada por los aplausos de numeros públicos de numerosos escenarios en numerosos países, incluída esta España viva, esta España muerta. Y, como entre aficionados al Flamenco estamos, también lo digo a pesar de que la defiendan y piropeen algunos de esos personajes, cuyo papel en el Flamenco nunca ha definido nadie, que hemos dado en llamar flamencólogos, aunque yo prefiero usar el término de flamencólicos que inauguró mi desaparecido amigo el cantaor Enrique Morente Cotelo en una entrevista concedida a Paco Almazán para la Revista Triunfo (28 de noviembre de  1970) de la cual, como prueba de lo que digo, les muestro un trocillo.


A todo esto, ustedes dirán que a qué viene esto en mi cuaderno de Memorias Flamencas. Lo aclaro: cuando pensábamos que la tal doña Rosalía, después de dos discos en los que invadió terrenos que le eran ajenos y nos echó a pelear a la afición sobre si se trataba de música flamenca o no lo era, le dio por cantar de to y en tos los laos, triunfando en toda suerte de plazas, algún ingenuo como yo creyó que se iba de nuestras lindes, que nos dejaba en paz escuchando lo que siempre hemos oído y esperamos hacer hasta que el Buen Dios nos llame a cuentas. Pero no ha sido así y la fiera (más que Lola Flores pienso yo) ha vuelto con un vídeo donde canturrea a su parchosa, pastosa y gangosa manera una suerte de tangos flamencos acompañada la guitarra por Joselito Acedo. El título es "Juro que" y el texto  (cuyo autor no acabo de saber quién es), graciosillo y macarrilla, dice así:

Que ya lleva mi niño preso
más de cuatrocientos días,
lo tenía agarrao en la cama
al llegar la policía.
Ni un beso pude darle
de despedida y eso me arde.
Juro que, juro que, juro que, juro que
el tiempo que tú entres dentro
yo te esperaré.
Y en una carta te digo:
el primer día de permiso
lo vas a pasar conmigo.
Bolso Gucci, diamante y marfil,
que todito lo empeño
pa poderte sacar de ahí,
que si no sales tú, entro yo,
atraco un banco esta noche
y que me lleven a prisión.
Juro que, juro que, juro que...

¡Ojú, mi arma!, hasta los bolsos Gucci salen a relucir en este poemilla donde lo que no nos aclaran es por qué la policía tuvo que llevarse a "su niño". ¿Es esto válido?, ¿un poema así para flamenco donde estamos acostumbrados a preciosas coplas de amor, desamor, fiesta, madres, hospitales y cementerios? Pues sí, ¿por qué no? Hace cincuenta años el citado Paco Almazán le planteaba estas dudas a ese cantaor que conocemos como Manolo Caracol y éste se expresaba así (Triunfo, 8 de agosto de 1970)
   

Tangos, ¿de Cádiz, Jerez, Triana, Granada, Málaga, Linares, Badajoz?, ¿asociados a algún o algunos nombres propios? Más de un despistao ha publicado que son de La Repompa pero la verdad nos la regala uno de los flamencólicos que sirven de palmeros a la diva catalana. Lean lo que escribía en Facebook don Faustino Núñez Núñez, ese "hombre a una guitarra pegado" como le llama mi amigo Virgilio Márquez:


Perfecto, don Faustino, si bien se le ha colao al final lo de "¡Y no me pagan por esto eh!", que sin ser tan mal pensao como otros, enseguida nos trae a la memoria aquello de
Excusatio non petita, accusatio manifesta.
Cuentan que la susodicha cantatriz Rosalía fue alumna del gallego Núñez y de ahí viene su devoción hacia ella. Pero, ahora que hablo de devoción, tengo que citar a uno de los flamencólicos más flamencólico de todos los flamencólicos, ese viejo conocido mío que responde al nombre de don José Luis Ortiz Nuevo. Lleva años dedicándole piropos, comparándola hasta con Nuestra Señora Doña Pastora Pavón, preparando conferencias para decir poco menos que
Rosalía, ¿y tú me preguntas qué es el cante?, el cante eres tú,
emulando al gran Bécquer, que por algo al referido flamencólico lo llaman El Poeta. Lo suyo con Rosalía es casi enfermizo, es que la adora, la idolatra y yo creo que alguna que otra noche le dedica sus oraciones. Vean una de sus últimas boutades publicada (también en Facebook)


Pero, señor Ortiz, ¿nos está usted diciendo que Rosalía nos devuelve a la época de las rondeñas, jotillas, vitos, parrandas y seguidillas corraleras o bíblicas?, ¿se tendrá que vestir Rosalía a la manera en que lo hacen las gentes de las serranías malagueñas para formar sus pandas y cantar, y bailar vardiales? Después, ¿tendremos que esperar a un Planeta, una María Borrico, un Lázaro Quintana, un Antonio El Fillo, un Nitri?, ¿nacerá un Silverio que los juntará a todos y les dirá que sus gritos podían generar negocio?,  ¿volverán músicos natos como El Mellizo y sus dos grandes discípulos Fosforito y Antonio Chacón? No sigo, don José Luis, sólo espero que despierte de ese sueño, de ese sopor al que voluntariamente se entrega y asuma la realidad. Le juro que con el Flamenco, ustedes no acaban.


Posdata: Si alguien hubiera por esos rincones que aún no haya oído los tangos de la cantatriz Rosalía, aquí están en su versión official.


          

lunes, 20 de mayo de 2019

La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

Las otras siete provincias andaluzas siempre tuvieron "peluza" de Sevilla, celillos más exacerbados si cabe en Málaga, en Granada o en Córdoba y más patentes en las capitales que en los pueblos. Los sevillanos son conscientes de ello y se trabajan muy bien ser number one en cuanto pueden sin permitir que nadie nadie se les subiera a sus parras. Así ocurrió, por ejemplo, cuando en 1980 autoridades y aficionados al Flamenco en la ciudad del Betis montaron un concurso de cante que superara a los de Córdoba. Nació con vocación bianual, creando como trofeo el llamado Giraldillo del Cante. El evento se bautizó como Bienal Flamenca de Sevilla y, a día de hoy, se han celebrado veinte ediciones, si bien desapareció el concurso y se convirtió en un macro festival con diversos escenarios a lo largo de varias semanas.

Los críticos con el devenir de la Bienal (entre ellos su creador, José Luis Ortiz Nuevo) dieron en cambiar lo de Bienal por Vietnam. Me gustó el remoquete y desde luego lo uso en mi lenguaje coloquial. Y bien, en la última Vietnam resulta que Sevilla traicionaba al Flamenco al incluir en su programación a un cantante que se declara ex-flamenco y que ha insultado a nuestro arte siempre que le ha venido en ganas, y, para más inri, también traía a una cantatriz que, ausente de todo sentido flamenco, se ha dedicado a remedar a nuestras figuras históricas y, con ayuda de discográficas y medios de prensa y más de un flamencólogo desnortado, la han proclamado como la revolucionaria del flamenco del siglo XXI. Naturalmente, les estoy hablando de Niño de Elche y de Rosalía.

Córdoba no montó bienales sino que cada año celebra, de un tiempo a esta parte, una Noche Blanca del Flamenco, noche en la cual se ofrecen actos flamencos al aire libre en recintos tan grandes como las plazas de Las Tendillas y de La Corredera, históricos-monumentales como el Patio de los Naranjos de la Mezquita o el Compás de la Iglesia de San Francisco, además de placetas recoletas para actos no mayoritarios. Estas noches, unidas a los históricos Concursos Nacionales, a los veraniegos Cursos de Guitarra y, en los últimos años las Matinales Flamencas y otros actos en la Posada del Potro convertida en Casa del Flamenco-Museo Fosforito, han conseguido que el Ayuntamiento de Córdoba compita de igual a igual con el Sevilla.

De igual a igual para lo bueno, pero ¡ay! también para lo malo. ¿Que Sevilla lleva a Niño de Elche y a Rosalía?, pues nosotros no podemos ser menos. Y así ocurrió en la Noche Blanca de 2018 en la que actuó Niño de Elche y así va a ocurrir en la próxima de 2019 trayendo a Rosalía. Tremendo error de este Ayuntamiento que ha despintado la fama de seriedad con la que Córdoba siempre había tratado a todo lo Flamenco. Por eso, al igual que la Bienal se convirtió en Vietnam, la Noche Blanca ha dejado de serlo para mí y desde ahora diré que en Córdoba se celebrará la Noche Negra del Flamenco.

Hoy no hay música en mi artículo porque no me apetece nada escuchar a los nombrados. Les dejo, para los forasteros, los carteles de la Noche Negra de 2018 y de 2019.



Nota: Aunque amplíen ustedes las imágenes no verán los nombres de los no deseados. Se han escondido en las respectivas manchas negras de mi particular cosecha. Buenas noches.



Córdoba, 20 de mayo de 2019 



lunes, 6 de mayo de 2019

ENRIQUE MORENTE hace camino al andar

Nacido el 25 de diciembre de 1942, el cantaor granadino Enrique Morente graba su primer álbum en solitario en 1967. Lo hizo con la casa Hispavox acompañado a la guitarra por Félix de Utrera con el escueto título de Cante Flamenco. En 1969, con igual sello pero con la guitarra de Niño Ricardo, publica sus Cantes del Flamenco Antiguo. De nuevo con Hispavox, contando con las guitarras de Parrilla de Jerez y Perico el del Lunar Hijo, aparece en 1971 su Homenaje Flamenco a Miguel Hernández.

Más de una vez he afirmado en público que, si Enrique Morente no hubiese vuelto a grabar después de estos tres discos(*), dejaba ya una obra suficiente para que la historia lo considerara como uno de los mejores cantaores de su generación. Que Enrique podría haber encauzado su carrera artística "repitiendo", si acaso con nuevas letras, lo que ya nos había mostrado. Esto no sería de extrañar: montones de cantaores, y entre ellos algunos muy relevantes, pasaron su vida cantando (bien los que cantaban bien, mal los que cantaban mal) los cantes con que un día pasado se dieron a conocer, con el único cambio que aquel que la edad provoca en sus gargantas.

Los que conocimos y tratamos a Enrique en la época de sus primeros discos, sabíamos de su afición insaciable, de su curiosidad por otras artes, especialmente por la poesía, de su inquietud e indagación de nuevos sonidos, lo que lo convertía en la persona adecuada para encabezar una renovación del Flamenco tradicional, tanto en temas como en ecos sonoros. Así ocurrió y en los años 1972-73-74 Enrique llevaba a sus recitales, además de los textos de Miguel Hernández, temas de Lorca y otros poetas, a la vez que presentaba unos fandangos de su creación y muchas variantes personales por seguiriyas, tangos, alegrías.

Todo ese material sirvió para un nuevo disco en 1975 cuyo título lo tomó Enrique prestado del poeta Antonio Machado Ruiz:
Se hace camino al andar
Siguió con el sello Hispavox, cuya sección flamenca dirigía un viejo amigo de Enrique y nuestro: el sabio flamencólogo José  Blas Vega. Como presentación iba un texto de José Luis Ortiz Nuevo que en esos años trabajaba como colaborador de Pepe Blas.   


Como guitarristas intervienen Luis Habichuela, Manzanita y Amador. Los cantes eran:
Tangos de Morente, Seguiriyas de Morente, Fandangos de Graná, Soleares, Tientos de Morente, Taranto, Alegrías, Fandangos de Morente, Mineras.
Ya ven ustedes, hasta cuatro cantes en los que el de Granada aporta sus personales versiones, aunque también en los otros cantes las pinceladas morentianas son palpables.


Una curiosidad es que esos fandangos de Morente habían sido grabados unos meses antes por su gran amigo Camarón de la Isla (a uno y otro pueden oírlos pulsando este enlace: Morente y Camarón). Dejamos que ahora puedan ustedes escuchar otros cortes de este disco:

Seguiriyas de Morente (Voces doy al viento), con Manzanita


Taranto (Minerico barrenero), con Manzanita y Luis Habichuela


Soleares (Lloré más que Jeremías), con Manzanita y Luis Habichuela


Alegrías (Sale el sol), con Manzanita y Amador

Tientos de Morente (Yo seré como la mimbre), con Manzanita y Luis Habichuela

Esto, amigos míos, sí es renovación flamenca: se parte, como es el caso de Enrique, de un conocimiento del flamenco clásico y se hacen aportaciones sin salirse de él. Es tan evidente, dirán ustedes, que me podría haber ahorrado el escribirlo. Pero la cuestión es que en este 2019, y desde unos años para acá, se están llamando renovaciones a auténticos mamotretos sonoros como los de un llamado Niño de Elche y ha aparecido una muchacha llamada Rosalía que hace toda clase de músicas de las que llaman reggaeton, trap y otras cosas de las que me declaro absolutamente ignorante, mezclando con ellas algunos remedos de temas flamencos. Además, cantaoras nacidas en el flamenco como Rocío Márquez lleva unas derivas que cada día la apartan del árbol de lo jondo.

Apariciones y actuaciones como las de las personas que he nombrado siempre han existido. Ha habido, por ejemplo, canción aflamencada o rock flamenco, pero estos subgéneros jamás se han considerado parte del flamenco como hoy pretenden, con las cosas de la Márquez, Rosalía o Niño de Elche, ciertas firmas discográficas y ciertos medios de prensa (El País, por citar al más importante). Y, lo que es gravísimo, estas figuras (de lo que sea) han participado en eventos tan importantes La Bienal de Sevilla o La Noche Blanca del Flamenco en Córdoba: nuestras autoridades usando dinero público para presentar como flamenco lo que no lo es ni por asomo. Y personajes ligados a la llamada Flamencología (Gómez Gufi, Francis Mármol, Juan Verjillos, Pedro G. Romero, Antonio Zoido, José Luis Ortiz Nuevo o Faustino Núñez) alabando a estos seudo renovadores y, a veces, poniéndolos a la altura de Enrique Morente o de Camarón de la Isla. Hasta en la red social Facebook encontramos gente que, a la manera de los novelescos caballeros medievales, se baten un día y otro con todo el que ose cuestionar a los falsos flamencos (muchos pensarán, está claro, en Antonio Villarejo Perujo).

Esperemos que esto sea una fiebre pasajera. Por nuestra parte, en días siguientes, seguiremos repasando, como hecho hoy, la discografía flamenca de Morente.      


(*) Dejo aquí sus cubiertas:

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Le apetece a usted escuchar algunas cositas de PERICÓN DE CÁDIZ?

Ayer, domingo 18 de noviembre, se me aparecieron algunos fantasmas del pasado. Puedo jurarles que no fue en un sueño sino en ese invento de Satanás que llamamos las redes; incluso uno de esos fantasmas pretendió entrar en mi casa a través de la telefonía, cosa que pude evitar "por las bravas", o sea, colgando mi aparato y callando así a quien pretendía romper mi intimidad.

Sea como fuere, este incidente trajo a mi memoria una Sociedad Anónima, justamente la hace tiempo desaparecida del mercado Ediciones Demófilo. Me fui hacia mi estantería y durante un rato disfruté mirando y acariciando todos los libros publicados bajo ese sello. Me dio por coger uno de ellos, sentarme en mi sillón de reposo y darle una breve relectura. Eran Las mil y una Historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por J. L. Ortiz Nuevo(*). Se trata, en mi opinión, de uno de los mejores libros del catálogo de las citadas Ediciones Demófilo. Flamenco que, mezclado con picaresca y gracia gaditana, conduce a un texto equiparable a los mejores títulos de la llamada Novela Picaresca de nuestro Siglo de Oro.

Como responsable principal que fui de esa editorial (desde su nacimiento a su desaparición), mantuve algunos intercambios epistolares con don Juan Martínez Vilches (Pericón de Cádiz). En mi casa guardo con cariño esas cartas en las que hay chispazos de su gracia natural. A modo de curiosidad, les muestro el cartón-modelo que usaba Pericón para felicitar la entrada de año. El mío lo recibí en diciembre de 1976.

Pero, como saben mis amigos, soy contrario a toda retórica hueca, a todas las peroratas largas. Sé que estoy entre aficionados y sé que a los aficionados nos gusta escuchar cantes. Ea, pues, ¡vamos allá, Pericón!

1) Fandangos (Lo lejos que estás de mí), 1973, con Félix de Utrera.

2) Malagueña del Mellizo (Hasta el mismo enterraor), Londres, 1961, con Andrés Heredia

3) Alegrías (Aunque te den más balazos), 1940, con Niño Ricardo.


4) Cantiñas (Te despierta un sudor frío), 1949, con Niño Ricardo.

5) Guajiras por Bulerías (Los españoles son tos), Londres, 1961, con Andrés Heredia.


6) Bulerías de Cádiz (Levántate Filomena), 1973, con Félix de Utrera.


7) Bulerías (El demonio como es tan travieso), con Andrés Heredia.

8) Soleares (Yo he mandao hacer un freno), Londres, 1961, con Andrés Heredia.


9) Seguidillas (Cambiaron los vientos), con Antonio Arenas.


¿Qué les ha parecido el recital? Para mí, con ese compás, esa gracia, esa dulzura, esos pellizquitos de Pericón, ha resultado ser un estupendo bálsamo para olvidar pesadillas.


(*) José Luis Ortiz Nuevo es uno de los más reconocidos e importantes flamencólogos de la actualidad. Con este libro, junto a las memorias de Pepe el de la Matrona, se estrenó (1975) como escritor de temas flamencos. ¡Buen comienzo! 

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA NIÑA DE LOS PEINES también cantaba "por granadinas"

Carta abierta a don ANTONIO ZOIDO NARANJO, Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Tengo la sana costumbre de no tutear a las personas que desconozco o que no haya tratado personalmente, pero contigo, Antonio Zoido, voy a hacer la excepción. Nuestros pasados han tenido algunos caminos medio paralelos, ambos somos veteranos aficionados al Flamenco, y, además, la edad manda: tú naciste en Monesterio (Badajoz) en el año 1944 y yo lo hice Fernán Núñez (Córdoba) en el 1943. Es decir, soy el mayor entre los dos.

Tenía idea de ti y de tu actividad política y literaria, sabía que, aunque no sevillano, eras uno de esos sevillitas que se adhirieron al todopoderoso Psoe-A. Por eso tu nombre no me era desconocido cuando, tras descabezar al nonato Director de la XX Bienal de Flamenco de Sevilla, mi otrora conocido y amigo José Luis Ortiz Nuevo, apareció en prensa que serías tú el Director de esta edición. Te seré sincero y te contaré lo que pensé al saber la noticia:

-Ná, un hombre del aparato, mayor de edad y seguramente manejable por el Concejal de Cultura Antonio Muñoz y por el cerebro gris, ya ubicado en los entresijos decisorios del cotarro, como el artista onubense Pedro G. Romero

Mis sospechas aumentaron cuando vi que en la programación aparecían dos figuras ajenas al mundillo Flamenco: Francisco Contreras Molina (Niño de Elche) y Rosalía Vila Tobella (Rosalía). A lo peor me equivoco pero no me cuadraba mucho que tú hubieras elegido a estos personajes porque yo a todos los sevillitas-sociatas-flamencos los hacía seguidores de la ortodoxia mairenista y pensaba que sus cantaores modelos eran Antonio Mairena, Juan El Lebrijano o José Menese.

Bueno, luego ha llegado hasta mí una entrevista que te hace Charo Ramos para Diario de Sevilla, publicada ayer mismo. Quizás ya fueras admirador de la barcelonesa y del de Elche, porque entre tus respuestas encuentro estas palabras:

Rosalía está en la cresta de la ola y sabíamos que iba a arrasar, que podíamos haberla programado en Fibes o en el Maestranza y hubiera llenado, pero no hemos querido hacer excepciones con ella. Una debutante en la Bienal tiene que ganarse su sitio. Sin representar el estilo que más me gusta, ella ha logrado algo muy importante: ha desbarroquizado el flamenco. Canta de un modo más claro, ha aligerado los cánones, en la línea de lo que hicieron en su día La Niña de los Peines y la casa de los Pinini, donde las mujeres cantaban por soleá con menos molduras. Y Rosalía sabe hacer prender las polémicas en boga para reivindicar su arte, al igual que el Niño de Elche, cuyo concierto heterodoxo espero con gran interés.

¡Vaya, esto parece una conversión a lo Pablo de Tarso! Pones a Rosalía a la altura de La Niña de los Peines y (supongo que te refieres a ellas) a las hermanas Fernanda y Bernarda de Utrera. ¿No te has pasado, amigo Zoido?, ¿qué cantes fueron "desbarroquizados" por estas tres monumentales cantaoras?, ¿quiénes los habían barroquizado: Silverio, Mercedes la Serneta, La Andonda, Enrique el Mellizo, Frijones de Jerez, La Roezna, Juaniquí de Lebrija o Joaquín el de la Paula? No, aqui hay algo que se te ha ido de la lengua. O, al menos yo, no comparto tu extraña teoría.

Pero bueno, a nuestra edad ya sabemos que nuestras palabras a veces nos encarcelan. Porque no es solamente que pongas a estos dos exóticos personajes en un sitio que no es para ellos, tal como sucede con la Bienal de Flamenco de Sevilla. Voy a ser bien pensado y voy a admitir que esos contratos estaban ya cerrados cuando se acordaron de ti. Pero es que sigo leyendo y te veo muy optimista con el presente cuando afirmas esto:

Ésta es la época de oro del flamenco sin ambages. Antes encontrabas a Mairena que tocaba todos los palos pero no había tanta gente así. La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína. Ahora hay gente muy completa y que todo lo hace bien, más allá de que tengan momentos más o menos creativos, de que aparezca o no el duende, porque eso ya lo dijo San Juan en el Apocalipsis, que el espíritu sopla donde quiere.

¡Por Dios Santo, Antonio! Es cierto que Antonio Mairena era completísimo en tonás, seguiriyas y soleares, también que conocía muchos y buenos cantes por bulerías y por tangos. Incluso te admitiría que conocía otros géneros de cante, pero ni era largo en ellos ni destacó en su ejecución. En lo suyo era el mejor, pero lo suyo no era, ni mucho menos, todo el Flamenco.

Un error más que cargo a tu cuenta y ahora viene el final: Pastora Pavón Cruz, La Niña de los Peines, sí fue completísima, conocía todo género de cante, todo lo grabó y en todo fue la number one. ¿Cómo se te ocurrió decir eso de que La Niña de los Peines nunca cantó una media granaína?  Espero que algún amigo común te haga llegar este escrito y que cuando estés en este punto escuches unas grabaciones de mi colección a ti dedicadas:


La Niña de los Peines-Niño Ricardo, 1927 (Media granaína, Engarzá en oro y marfil)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Media granaína, De cuestiones del querer)


La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1929 (Granadinas, En la cruz alta del barrio)



Nota 1: La copla Engarzá en oro y marfil volvió a grabarla Pastora en 1929 acompañada por Manolo Badajoz. La grabada con Montoya, De cuestiones del querer, no es frecuente en los repertorios de las medias granadinas.

Nota 2: Pastora conocía perfectamente lo que había dicho don Antonio Chacón de que su creación por granadinas debía de llamarse media granadina porque la granadina auténtica es la que cantaba el pueblo. Por eso, en la tercera grabación que hemos puesto, usó el rótulo de Granadinas para lo que hoy suelen llamarse fandangos de Fraquito Yerbabuena o simplemente fandangos de Graná.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

De como la codicia de ciertos políticos no tiene fin: FUNDACIÓN MACHADO

Envío para Alberto Rodríguez Peñafuerte, Ángeles Cruzado, Antonio Barberán, David Pérez Merinero, Faustino Núñez, Javier Osuna, Manuel Bohórquez y otros amigos blogueros que sin apoyo institucional alguno estudian, investigan y difunden el Arte Flamenco.  

Es sabido que en 1881 se constituyó en Sevilla la llamada Sociedad El Folk-Lore Andaluz. Su principal promotor no podía ser otro que don Antonio Machado y Álvarez, (Demófilo) y su finalidad era impulsar el estudio del saber popular, así como divulgarlo a través de una revista de igual nombre que la Sociedad, cosa que se hizo durante los años 1882 y 1883. Cien años después, patrocinada por el Ayuntamiento de Sevilla, la editorial Tres-Catorce-Diecisiete, reedita dicha revista con un magnífico estudio preliminar que firman José Blas Vega y Eugenio Cobo. Vuelve a publicarse en 1986, ahora patrocinada por la Junta de Andalucía y bajo la responsabilidad de Editoriales Andaluzas Unidas, llevando un breve prólogo de Antonio Zoido. Pero esta edición de 1986 no es de la revista completa sino de los artículos que en la misma escribió Machado y Álvarez, con lo que se queda muy corta si las comparamos con la de 3-14-17.

Un año antes (1985) los políticos andaluces entonces en el poder, tan "cultistas" ellos (¿?), se habían acordado de la Sociedad y la Revista promovidas por Demófilo y deciden continuar con aquella labor. Crean una Fundación Machado para que se responsabilice de la revista en su 2ª Época. El primer número aparece en 1987. En sus páginas podemos encontrar los Estatutos de la Fundación, la cual, según leemos, será gobernada por un Patronato de 21 miembros, los cuales son nombrados bien de forma directa por la Junta de Andalucía, bien a propuesta de los fundadores. Cuando yo leía todo esto pensaba que habrían elegido a gente experta en los menesteres machadianos. Lo pensaba hasta que, más adelante, encuentro la relación de los fundadores (41 en total) y la relación de los 21 patronos. Ahí las llevan:

SOCIOS FUNDADORES:

Atero Burgos, Virtudes;  Briones Gómez, Rafael;  Buero Latorre, Bernardo;
Cabrera Bazán, José;  Campuzano, José Antonio;  Castillo Navarro, Manuel;
Castillo, Juan Manuel;  Cepero Molina, Manuel;  Del Valle Arévalo, Manuel;
Díaz Velázquez, Francisco;  Fernández Bañuls, Juan Alberto;  Frías Navarrete, Milagros;
Gala Velasco, Antonio;  González Merino, Juan Ignacio;  Gracia Navarro, Manuel;
Guerra González, Alfonso;  Jiménez Romero, Alfonso;  Lira Campos, Francisco;
López Estrada, Francico;   Martínez Nadal,  Rafael;  Moreno Tenor, Federico;
Palomino Romera, Francisco;  Peña Fernández, Juan;  Peña Fernández, Pedro;
Perales Pizarro, Alfonso;  Pérez Orozco, Alfonso Eduardo;  Pérez Orozco, José María;
Piñero Ramírez, Pedro Manuel;  Reyes Cano, Rogelio;  Rodríguez Becerra, Salvador;
Rodríguez de la Borbolla Camoyán, José María;  Rodríguez Valdés Paredes, Juan;
Romero Jiménez, José;  Romero López, Carmen;  Ruiz Solves, Lourdes;
Sánchez Caballos, María de Gracia;  Suárez Japón, Juan Manuel;  Torres Vela, Javier;
Troncoso del Arce, Carmen;  Vallecillo Pecino, Francisco;  Zoido Naranjo, Antonio.

MIEMBROS DEL PATRONATO:

Javier Torres Vela;  Francisco Vallecillo Pecino;  Manuel Rabina Martín;
José Manuel Caballero Bonald;  Fernando Quiñones;  Jesús Cantero Martínez;
Félix Grande Lara;  Pedro M. Piñero Ramírez;  Alberto Fernández Bañuls;
José María Pérez Orozco; Manuel Cepero Molina; Salvador Rodríguez Becerra;
Francisco Díaz Velázquez; Virtudes Atero Burgos; Antonio Zoido Naranjo;
Rafael Briones Gómez;  Pedro Peña Fernández;  Juan Manuel Suárez Japón;
Rogelio Reyes Cano;  Juan Ignacio González Merino;  Antonio Gala Velasco. 


¡Santo Dios!, ¡qué tufillo a Psoe en la lista de fundadores! Alfonso Guerra, Carmen Romero, Rodríguez de la Borbolla, Manuel Gracia, Alfonso Perales, Torres Vela, Manuel Del Valle, Suárez Japón, Paco Vallecillo...

Mucho sevillita (o cuando menos afincao en Sevilla), aunque haya también gaditanos y cordobeses (entre ellos González Merino, buen aficionao pero cuyo mayor mérito era ser el esposo de Carmen del Campo, diputada del Psoe muchos años por nuestra provincia). Hay nombres que no conozco pero, entre los localizados, ¿dónde hay gente de Almería, de Málaga, de Jaén...?

Claro que, si se les ocurrió a gente de la Junta, es lógico que llamaran a personal de su cuerda. Pero, digo yo, podían haber sido más objetivos al elegir a los patronos. ¡Qué va!, sólo se incorporan 5 no fundadores, dos de ellos desconocidos para mí y los otros tres (¿cómo no?) flamencólogos afines al felipismo y pertenecientes al sector más rancio (quizá deba exceptuar al amigo Quiñones) de la flamencología. Se olvidaron (entiendo que deliberadamente) de la persona que más había batallado, durante muchos años, para rescatar la persona y la obra de Machado y Álvarez, el madrileño Pepe Blas Vega. Se olvidaron de otro demofilista destacado (al que además lo tenían viviendo en Sevilla), con una importante obra flamenca ya publicada en aquellos años, como era José Luis Ortiz Nuevo.

Estos políticos iban a por todas. Como digo en el encabezamiento, su codicia de poder no tenía fin.

domingo, 12 de octubre de 2014

1970, Primera Porra de Archidona

En aquel curso 1969-1970, primero en que habitábamos La Hermandad, tuve el honor y la suerte de introducir a José Luis Ortiz Nuevo en los ambientes flamencos que yo frecuentaba (Casa Gayango, Tablao Zambra, Peña El Charlot,,,), de presentarle a gente como Morente, Varea, Pericón de Cádiz, Rafael Romero, Paco Valdepeñas, Perico el del Lunar, Andrés Heredia, Humberto el Paíyo, Carlos Aldana, Juanito el de las caricaturas, Paco Almazán y, cómo no, Pepe el de la Matrona. Curiosamente con el viejo se entendió muy bien desde el primer día. El mismo Pepe me contó al poco tiempo que le había caído muy bien ese amigo mío de "Medinarchidonia".

Por su parte, José Luis había logrado aglutinar en su pueblo (Archidona) un grupo de amigos con los que llegó a fundar la Peña Flamenca "Niño de Archiona". Siempre imaginativo, siempre creativo, se le ocurrió que tenía que organizar un festival para el verano siguiente. Estaban de moda nombres como el "Potaje de Utrera", la "Caracolá de Lebrija", el "Gazpacho de Morón", etcétera, y decidieron darle el nombre de ña Porra de Archidona con el fin de hacer valer ese exquisito plato, primito hermano del salmorejo cordobés, llamado "porra" tanto en Archidona como en la vecina y monumental ciudad de Antequera.  Gente culta y culturalista, José Luis y sus paisanos, deciden que haya un concurso de letras flamencas para un estilo determinado y ya en verano un concurso de cante con el mismo estilo. Se lanzan a la palestra y para la que sería la Primera Porra de Archidona eligen como estilo flamenco el de las seguriyas  Redactan las bases y publican la convocatoria del concurso de letras. Me cuenta todo esto Ortiz y me pide que forme parte del jurado. ¿Con quién más? Sale el nombre del poeta Félix Grande y del veterano Matrona, al cual podríamos llevarlo al pueblo para que entregara el premio a la vez que se le homenajearía otorgándole el título de "MAESTRO DEL CANTE".

Recuerden el día (7 de julio de 1970) en que el Matrona estuvo comiendo en La Hermandad. Esa mañana se había reunido el jurado del concurso de letras y seleccionó la Seguiriya de Oro.
Al Crusificao
por ti le resé
y avergonsaito se gorvió d'espaldas
cuando te nombré.

Hubo menciones de honor y se seleccionaron otras letras con vistas a ser publicadas. Aquí les dejo copia del acta que se redactó al efecto (Encantadora, por cierto, la firma de Pepe que no ponía sus apellidos sino su nombre artístico). El ganador  resultó ser el montillano don Luis López Vela al que yo conocía muy bien por ser uno de los fundadores (y su primer presidente) de la Peña Flamenca "El Lucero". Maestro de escuela, gran aficionado y mejor persona. Pero, ¿era en verdad don Luis coplero? Ha pasado mucho tiempo y ya podemos contar la verdad. No, don Luis no componía letras, pero sí había en Montilla un coplero muy inspirado, también fundador de la peña local, que respondía al nombre de Julio Jiménez Trenas. Como en las bases se establecía un tope para el número de letras a presentar, el bueno de Julio recurrió a cuatro o cinco de sus amigos para que pusieran sus nombres y participaran en el concurso. Uno de ellos fue don Luis y Julio, con su nombre, tuvo que conformarse con una de las menciones de honor.

Además de la Seguiriya de oro y de las tres menciones honoríficas (Rafael Checa, de Archidona, Jiménez Trenas, de Montilla, y Miguel Benítez de Castro, del Coronil) se seleccionaron 19 letras más para ser publicadas. Entre ellas están las firmas de varios de los amigos montillanos que "auxiliaron" a Jiménez Trenas, y están nombres de conocidos letristas como el malagueño Antonio Mata, el cantaor Manuel Gerena, el poeta arcense Antonio Murciano, el pontanés Márquez Cabello, el propio Ortiz Nuevo y otros. Junto a las citadas letras iba esta nota redactada por el jurado:
Las letras están publicadas tal y como fueron escritas por sus autores. El jurado es consciente de que algunas deberán ser ligeramente modificadas para poder cantarse. 


Dejamos Madrid atrás y nos vamos a Archidona. En su preciosa Plaza Ochavada, día 16 de agosto, con la presencia del Matrona y la actuación como artistas invitados de las dos figuras del momento (José Menese y Enrique Morente) iba a tener lugar el primer festival/concurso que respondía al nombre de Porra de Archidona.

A la derecha tenemos el programa de esa noche. Para el Concurso de Cante estaban anunciados Alfredo Arrebola, El Clavel, Manuel Gerena, María La Marrurra y Miguel Vargas, si bien el primero de ellos no compareció, quedándonos con tres cantaores de la Puebla de Cazalla junto a una curiosa cantaora norteamericana a la que ya conocíamos de Madrid. ¿Quiénes los juzgarían? De nuevo, Pepe el de la Matrona presidía el jurado, Félix se quedó en Madrid y su puesto lo ocupó el crítico de flamenco Agustín Gómez; yo me mantuve como tercer miembro. La cosa fue reñida, hubo un gran nivel, pero a la postre había que quedarse con un solo nombre. Fue el de Miguel Vargas. Por lo demás, Julio pudo aplaudir a su amigo don Luis cuando recogía su trofeo, Matrona fue nombrado MAESTRO y tanto Menese como Morente nos deleitaron con sus cantes. ¡Noche para el recuerdo!

Termino, invitándoles a que escuchen al recordado cantaor Miguel Vargas. Acompañado por Melchor de Marchena, en una grabación de 1969, nos hace seguiriyas, el estilo con el que ganó la Primera Porra:

jueves, 9 de octubre de 2014

Calixto Sánchez, Primer Giraldillo Flamenco

Del Giraldillo, esa impresionante estatua-veleta que culmina la torre de la Giralda en Sevilla, se hizo una réplica para ser entregada, a modo de premio, a los cantaores, tocaores y bailaores:
El Giraldillo Flamenco 





















Recientemente ha aparecido un artículo (ABC de Sevilla, 17-09-2014), firmado por el periodista sevillano Alberto García Reyes, donde se nos cuenta cómo surgió la idea de las Bienales de Sevilla y de su trofeo El Giraldillo. Merece la pena que lo leamos íntegramente:

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En el otoño de 1979, un grupo de aficionados decidió dar un golpe en la mesa. Sevilla no podía seguir sin aparecer en los grandes carteles del flamenco ni un minuto más. Lideraba aquella reunión de cabales un personaje de Los Palacios a quien todavía no se le ha hecho justicia. Paco Cabrera de la Aurora, presidente de la Peña El Pozo de las Penas, fue quien en el Congreso Internacional del Flamenco que se había celebrado ese año propuso crear en al capital andaluza un evento que le echara la pata al Concurso Nacional de Córdoba. Le secundaron ilustres aficionados como Francisco Centeno, de la Peña Torres Macarena, Manuel Herrera Rodas o Manuel Curao padre, entre otros. Y con esa idea se presentaron en el Ayuntamiento para hablar con el recién nombrado delegado de Cultura por la primera corporación democrática, José Luis Ortiz Nuevo, otro aficionado que ya había escrito acerca de la necesidad que tenía Sevilla de fundar un festival de postín en sus artículos del diario Informaciones. Todos quedaron de acuerdo en el formato. Se haría un concurso por todo lo alto, al que llamarían Giraldillo, y en torno a él se programarían espectáculos únicos. Se celebraría cada dos años, para dar tiempo a que el flamenco se fuera cociendo entre cita y cita y así poder mostrar siempre el estado exacto de este arte. Pero hubo un problema: el dinero.

Las arcas municipales estaban escuálidas. Ortiz Nuevo quería, pero no podía. Así que aquel grupo de aficionados encabezados por Paco Cabrera tuvo otra ocurrencia. Firmarse letras de peloteo entre ellos para poder pagar el invento. Así se hizo. No se ha contado nunca. Pero así fue. La Bienal no la creó el Ayuntamiento de Sevilla. La crearon los flamencos con su propio dinero. Pero pasaron muchas más cosas. La primera edición se celebró entre el 6 y el 21 de abril de 1980. Un manifiesto de Ortiz Nuevo en el Alcázar, con posterior recital de piano de Pepe Romero fue su inauguración. Y un día después, el poeta granadino Luis Rosales pronunció el pregón del flamenco de Sevilla en el Lope de Vega. Y a partir de ahí, un caudal de figuras históricas. Manuela Vargas con «Andalucía flamenca», Mario Maya con «Musical Jondo», Enrique el Cojo, el Nano con ju padre el Tío Juane, Tía Juana la del Pipa, Chano Lobato, Rosita Durán, Miguel Vargas, el Gallina... Y el concurso. Ganó el mairenero Calixto Sánchez con unos impresionantes fandangos de El Carbonerillo. Curioso. Calixto ni siquiera se había clasificado para la Bienal. Estaba de reserva. Los finalistas eran Fosforito, Luis de Córdoba, José de la Tomasa, José Menese, Curro Malena y El Lebrijano. Pero Juan el Grande se retiró alegando que no había gitanos suficientes y que a Camarón lo habían descalificado. La realidad es que él pensaba que todo estaba preparado para que ganara Fosforito, su eterno rival, y no quiso entrar en esa batalla. Sin embargo, el maestro cordobés cantó casi afónico y, curiosamente, los fandangos de Calixto, que había llegado por la puerta de atrás, dieron la sorpresa.

Aquello fue muy polémico, porque, como denunció El Lebrijano, Camarón fue descalificado en la primera ronda, que se celebraba en las peñas. Entonces el de la Isla era ya una figura. El segundo artista más cotizado después de Mairena. Pulpón pedía por el genio de los Alcores 40.000 pesetas y por José Monge Cruz, 27.500. Detrás venían todos los demás. Y sin embargo en Sevilla no supieron darle su valor. Tal fue el escándalo que se temió incluso por la continuidad del certamen, ya que también habían sido eliminados a las primeras de cambio Enrique Morente y Naranjito de Triana. Los aficionados que habían firmado entre ellos las letras de peloteo temblaron. Pero 34 años después ya pueden celebrar su hazaña. La Bienal de Flamenco es hoy el festival más importante del mundo en su género y las famosas letras ya están vencidas.
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Encuentro en este artículo imprecisiones que hay que aclarar.

1) Dice el señor García Reyes "Camarón fue descalificado en la primera ronda, que se celebraba en las peñas". Pues va a ser que no. No se celebró ninguna primera ronda ni nada que se le pareciera en peña alguna. Lo que hubo fue una consulta a las peñas flamencas, 63 en total, 12 de ellas no andaluzas, para que propusieran nombres de cantaores a competir.  De entre los propuestos, entraban en concurso los seis más votados, que fueron los que el periodista nombra y yo repito:
Fosforito, Lebrijano, Luis de Córdoba. Curro Malena, José Menese,  José de la Tomasa
Por tanto, ni Camarón, ni Morente, ni Naranjito de Triana fueron "descalificados" ni tuvieron actuación alguna. Sus nombres no estaban entre los seis primeros y "san se acabó". Tampoco lo estaba Calixto Sánchez, pero, para su suerte, había alcanzado el puesto número siete.

2) Juan El Lebrijano efectivamente optó por retirarse con lo cual Calixto ocupó plaza de concursante. Si las razones que dio nos suenan a pueriles, lo que cuenta el periodista ("La realidad es que él pensaba que todo estaba preparado para que ganara Fosforito, su eterno rival, y no quiso entrar en esa batalla") me parece pura fabulación. Conozco muy bien la trayectoria de ambos artistas y ahora me entero de que fueran "eternos rivales". Las razones últimas de su retirada las sabrá nuestro amigo Juan Peña y sólo Juan Peña.

3) Siempre he tenido a José Luis Ortiz Nuevo como el padre de bienales y giraldillos. Sin quitar mérito alguno, sino al contrario, a Paco Cabrera de la Aurora, Manuel Centeno (que no Francisco como dice el periodista), Manuel Herrera Rodas o Manuel Curao, interpreto que estos buenísimos aficionados recogieron las prédicas que Ortiz venía haciendo en prensa y, aprovechando que en ese momento era Concejal de Cultura en el Ayuntamiento, se fueron a él diciendo poco menos que "ahora o nunca". Gracias a la buena mano que José Luis tenía con el entonces alcalde Luis Uruñuela, el Ayuntamiento hizo suya la iniciativa. La generosa idea del grupo de aficionados de firmarse letras unos a otros fue la guinda que permitió mostrar el pastel.

Lo que no nos cuenta el periodista es cómo se formó el jurado y quiénes lo compusieron. Pues yo sí sé, por fuentes fidedignas, que se consultó a los seis concursantes para que ellos propusieran nombres, llegándose a seleccionar a cinco personas:
1) Francisco Vallecillo Pecino (Paco Vallecillo), personaje muy conocido en el mundillo flamenco, adalid del mairenismo, que había dejado su ciudad de Ceuta para venirse a la "capital" Sevilla, buscando calor entre sus amigos socialistas, los cuales, cuando más adelante ganaron el gobierno regional, lo nombraron algo así como "asesor flamenco" para la Junta de Andalucía.
2) Manuel Rodríguez Granados, alcalde de Alcalá de Guadaira.
3) El novelista y columnista en prensa Manuel Barrios.
4) El cantaor Luis Caballero.
5) Agustín Gómez Pérez, crítico flamenco en la emisora de Radio Popular y en el periódico La Voz de Córdoba.
Aduciendo razones personales, Barrios renunció a ser miembro y el jurado se constituyó con cuatro personas, designándose, no sé con cuál criterio, a Vallecillo como presidente.

Arropado con otros actos, como nos indica García Reyes, el concurso propiamente dicho se celebró en los días 15, 16 y 17 de abril de aquel 1980, en la sede del teatro Lope de Vega. Sabemos que al final de la primera y segunda noche un miembro del jurado pidió que se reunieran para deliberar e ir haciendo valoraciones de las actuaciones ya realizadas a lo que Vallecillo dijo que no, que al final de la tercera y última noche. Llega ésta y llega el turno del mairenero Calixto Sánhez , quien llevaba unas actuaciones muy brillantes (no fue el único de los seis en tenerlas). Con la guitarra de Pedro Bacán, cantó por fandangos siguiendo el estilo del Carbonerillo. Y miren por donde, en un palco, enfrente del ocupado por el jurado, a la vista de toda público, estaba el poseedor de la Llave del Cante, don Antonio Mairena. Fue acabar de cantar Calixto sus fandangos y Mairena se puso de pie brindando una ostentosa y prolongada ovación a su paisano.

Se reune el jurado y Vallecillo viene a decir, que nada, que aquello estaba claro, que el Giraldillo era para Calixto. Sin embargo, el miembro que en noches anteriores pidió sin éxito deliberaciones del jurado, dice que no, que habrá que hacer algún de tipo de cuantificación. Se produce y la cuestión quedó zanjada: seguido muy de cerca por Luis de Córdoba, Calixto Sánchez quedó como ganador.

Desearía cualquier cosa menos que alguien interprete que quiero restarle méritos al cantaor de los Alcores. Pero que el aplauso final de su paisano don Antonio era la señal que esperaba Vallecillo para definir su voto y postura es algo que no dudo en absoluto.

Pido que se tire de hemerotecas y se traigan crónicas de aquellos días. La revista "Sevilla Flamenca" dedicó su número 3 íntegramente a esta primera bienal de Sevilla, pero no he conseguido encontrar ningún ejemplar. Mientras tanto, escuchamos los fandangos que Calixto Sánchez hizo aquella su memorable noche de triunfo.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Enrique Orozco no puede caer en el olvido

Serranías de Cádiz, Ruta de los Pueblos Blancos. allí está situada la ciudad de Olvera. En ella, el día 12 de marzo de 1912, abrió los ojos a la belleza don Enrique Orozco Fajardo, Enrique Orozco para la historia del cante flamenco. Por mudanza familiar se crió en Sevilla donde si inició como cantaor siendo muy joven. En 1935 recorre España en la compañía del gran Manuel Vallejo. En 1936 participa en el concurso del Circo Price madrileño obteniendo uno de los premios. De gira con otros ganadores del mismo (Fregenal, Pericón, El Culata, El Niño de Barbate...), la guerra del 36-39 le coge en la provincia de Jaén. Allí se enamoró y contrajo matrimonio. Acabada la contienda se casa de nuevo pero no porque enviudara sino porque las autoridades vencedoras anularon todos los matrimonios civiles realizados en el bando republicano. Lo hizo de nuevo con su querida Maruja y con ella vivió hasta su muerte. En 1942 lo contrata Juan Valderrama para su troupe. El de Jaén nos dejó una frase que definía muy bien a Orozco: fino como una perla y elegante como un márqués. Acabada la tournée con Valderrama, consigue trabajo en las reuniones flamencas del madrileño colmao Villa Rosa. Aparece en público en 1948 junto a Cepero y Almadén. En 1955 pasa una temporada cantando en París. En 1962 compite en el Festival de La Unión y consigue la Lámpara Minera. Sigue trabajando en Madrid cuando puede y donde puede.

Yo tuve la suerte de oírlo personalmente unas cuantas noches, entre los años 1967 y 1968. Fue en el tablao Las Cuevas de Nemesio, muy cerca del Arco de Cuchilleros, en el que también actuaban por aquel entonces el Márqués de Porrina y los hermanos Paco y Pepe Toronjo. No recuerdo el nombre del guitarrista que lo acompañaba pero sí tengo presente la pulcritud y la elegancia de Orozco en el tablao, la sabiduría a la vez que exquisitez que transmitía su voz.

Por los años setenta Enrique vuelve a trabajar en fiestas privadas. Nos cuenta el crítico sevillano Manuel Bohórquez que en 1980 Enrique y su mujer se establecen en Sevilla. Sin embargo el DEIF de Blas Vega y Ríos Ruiz nos informa de que en 1982 actúa en el Café de Cante Silverio de Madrid, así como que tanto en 1984 como en 1985 participó en la Cumbre Flamenca de Madrid, haciendo giras por ciudades españolas y alemanas. Lo cierto es que vivió sus últimos años de vida en Sevilla, interviniendo en 1986 en los actos de su Bienal de Arte Flamenco. Años más tarde, Ortiz Nuevo lo incorpora a su montaje de Los últimos de la fiesta y lo pasea por toda Andalucía. En Sevilla enviudó y en Sevilla, el día 31 de mayo de 2004, con la misma sencillez que había practicado en toda su vida, nos dejó para siempre. Cuenta Manuel Bohórquez que en su entierro en el cementerio sevillano de San Fernando no había más de diez personas.

Cante intimista y delicado, Orozco ha sido comparado al castellonense Juan Varea y más aún al jerezano-granadino Cobito o al alcalareño Bernardo el de los Lobitos. Puede haber parte de razón en tales comparaciones pero a mí me gusta oír a cada uno de ellos como si en ese momento no hubiese más cantaor que él solamente. Enrique no dejó una discografía amplia pero sí suficiente para que lo recordemos los que le conocimos y para que lo tengan presente las nuevas hornadas de aficionados. Nosotros ya lo escuchamos cantando por fandangos en nuestro otro blog con fecha de 11 de marzo de 2012, casi, casi en el centenario de su nacimiento. Recientemente nos ha cantado unas serranas con soleá. Ahora les invito a estas audiciones:

1) Bulerías (Puentecito), año 1946, con la guitarra de Paco Aguilera


2) Medias granadinas con la guitarra de Paco de Antequera

3) Soleares con la guitarra de Antonio Piñaña

4) Soleares con la guitarra de Antonio Arenas

domingo, 22 de junio de 2014

Una de las muchas "historias" de Pericón de Cádiz

Ya he contado en este cuadernillo que en una reunión entre Ortiz Nuevo, Enrique Morente y servidor de ustedes celebrada en la Cervecería Alemana de la madrileña Plaza de Santa Ana, allá por el año 1971, surgió la idea de crear Ediciones Demófilo, empresa que fundamentalmente se dedicaría a publicar libros sobre el cante flamenco. Entre conformar una sociedad anónima que le diera soporte económico (sociedad de la que fui presidente desde el día en que se creó hasta el día de su extinción) y entre conseguir la licencia de editores que había que solicitar al franquista Ministerio de Información, pasaron algunos años. Por fin, casi acabado 1974, apareció nuestro primer libro, seguido en 1975 de varios más.. 

Uno de ellos era Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, recogidas y ordenadas por José Luis Ortiz Nuevo. Fíjense que en el título dice "recogidas". por Ortiz Nuevo. Efectivamente, José Luis, al igual que unos meses antes hiciera con Pepe el de la Matrona, se pasó, entre 1972 y 1973, horas y horas hablando, siempre con su magnetófono de testigo, con don Juan Martínez Vilches, Pericón de Cádiz para la historia flamenca, tratando de sonsacarle todo cuanto fuera úlil para la reconstrucción de esa historia. Y así fue porque Pericón había vivido unos años fundamentales, Pero el libro (o sea, las conversaciones registradas en cintas magnetofónicas) nos pusieron de manifiesto la gran capacidad fabuladora de nuestro artista. De ahí vino lo de "Las mil y una historias..." que acertadamente Ortiz Nuevo puso en la cabecera. Historias que colocarían a don Juan Martinez Vilches, en mi humilde condición de simple lector, entre los grandes creadores de la literatura picaresca del mejor Siglo de Oro español.

¿Qué no se lo creen? ¿Que yo exagero? Oigan ustedes, en la propia voz de Pericón de Cádiz, la historia de un perro muy inteligente y que, además, hablaba:


(Esta historia y otras dos más se publicaron en un vinilo de 45 r,p,m. que acompañaba a sólo 500 ejemplares de los tres 3000 que hicimos del libro de Pericón, los reservados a los suscriptores o clientes fijos de la editorial. En cuanto al libro, existe reedición fechada en 2008 de la editorial "Barataria")

jueves, 14 de noviembre de 2013

De cómo nació la idea de fundar EDICIONES DEMÓFILO

Envío a José Luis Ortiz Nuevo, fiel testigo de lo que cuento. 

En este mi cuaderno de memorias se ha hablado mucho de La Hermandad. Quedan todavía sabrosas historias que contar pero hoy voy a dar un salto. Corría el año 1971. Salvador de Toro, que a su jornada laboral como maestro añadía su labor de estudiante en la Licenciatura de Sicología, había dejado de vivir en el viejo chalet. Gabrielito Vera había culminado su doctorado en Ciencias Matemáticas. Paco Hidalgo ya trabajaba como Ingeniero de Minas. Gutiérrez tenía empleo fijo en un Instituto de Enseñanza Media. Quien esto escribe aprobó en enero unas oposiciones (de las libres, de aquellas en las que tenías que enfrentarte a competidores de colmillo afilado) que lo convertirían en Catedrático de Matemáticas de la Escuela de Ingeniería Técnica Naval de El Ferrol, puesto al que debería incorporarse unos meses después. Total, que la continuidad de La Hermandad se presentaba imposible. 

Ortiz Nuevo, nunca habitante de la misma pero siempre visitante esporádico, se deja caer un fin de semana por Madrid y le pido que nos reunamos con Enrique Morente. Así lo hicimos en la habitual Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana. Había un cuarto asistente que no recuerdo si era Vera, Hidalgo o Gutiérrez. 
-La Hermandad se acaba, hay que crear algo que nos mantenga unidos después de la desbandá que se avecina..  
Ortiz, el imaginativo, dice:
-Yo tengo una idea. ¿Por qué no fundamos una editorial y publicamos libros sobre flamenco?
-Coño, José Luis, ¡qué buena ocurrencia!
Dice Morente:
-Lo apoyo. Creo que habrá que contar con el amigo Blas Vega.
Y añade Ortiz
-Por supuesto. La llamaríamos EDICIONES DEMÓFILO como homenaje a don Antonio Machado y Álvarez y empezaríamos por publicar su "Colección de Cantes Flamencos" de 1881. Andrés, tú eres el que tiene que aglutinarnos y tirar del carro.
Tan seguro lo dijo Ortiz y tan seguro fue el asentimiento por parte de Enrique que no pude dudar ni un momento. 
-Joder, mañana mismo me pongo con el tema. Tendré que hablar con Cobeta que seguro que nos echa una mano. 
Cobeta, don Jesús, era nuestro antiguo director en el Colegio Mayor San Juan Evangelista. Yo lo seguía teniendo como un buen padre para toda suerte de cuestiones culturales.

Así de simple, de natural, fue como surgió esta iniciativa, este homenaje al Machado padre. De su desarrollo hablaremos en otro momento.