Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

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martes, 13 de agosto de 2013

Gualberto, 1975. De como Enrique se anticipó a Morente

Desde siempre, en cuantas actividades he intervenido a lo largo de mi vida, me ha gustao alinearme con los "herejes". Hoy, en particular, me he levantado con mi pie izquierdo, el más hereje de los dos. Por eso aviso a los "pureros" de la cosa flamenca de que, si no quieren cabrearse conmigo, están a tiempo de abandonar la lectura de este artículo.  

Porque después de desayunarme mi café con leche y mi tostada con aceite (cordobés y de la campiña, por supuesto), me pongo a oír esto


Se trata de La canción del arco iris incluida en un vinilo L. P, publicado en 1975 por la casa Movie Play, titulado sencillamente Gualberto. Sí, claro, Gualberto García Pérez ese músico nacido en Triana (Sevilla) en 1945, uno de los fundadores del grupo de rock conocido como Smash, maestro en el uso del shitar indio, instrumento con el que, por cierto, acompañó a Camarón de la Isla en aquellas sorprendentes nanas con texto de Lorca tituladas Del caballo grande. Y dirán ustedes que, bueno, ¿y qué? Pues eso, que si atienden bien a la canción oirán hacia su mitad y luego más claramente al final una voz de fondo que se limita a decir un prolongado
Aaaaaaah!
Pero una voz que me suena mu flamenca. Sigo oyendo el disco y llego a la canción titulada Terraplén.


¡Vaya, esto va sonando flamenquito! Y ahora la misma voz de antes luce en todo su esplendor como queriéndose expresar por seguiriyas o cualquiera sabe. La siguiente canción se llama Prisioneros


Esta vez sí, tras los instrumentos eléctricos, la letra entera de un fandango flamenco en medio del grito
libradme
Me voy a la carpeta del disco y consulto los créditos. Entre ellos hay uno que pone
Voz: Enrique Cantaor
O sea, un cantaor flamenco colaborando con gente del rock duro y en la temprana fecha de 1975. Esto mismo ocurrió a las claras y a lo grande cuando en 1996 apareció la obra
MORENTE & LAGARTIJA NICK: OMEGA
Verdaderamente, como puse en el título de este articulillo, Enrique se anticipó a Morente.

Y digo, como he dicho otras veces, si la fusión es esto, ¡viva la fusión!.

sábado, 1 de octubre de 2011

Camarón: La leyenda del tiempo

(Recupero unas líneas que escribí el 22 de diciembre de 1979 a raíz de la publicación, unos meses antes, del disco “La leyenda del tiempo” de Camarón de la Isla. Un poquito atrevidas para aquel momento, pero el paso de los años creo que me ha dado la razón en mis apreciaciones...)


Delicias, encantos de un verdadero flamenco...
¡Pobres de los puristas! Dicen que por estas canciones han excomulgado a CAMARON. A Camarón, el Camaroncillo frágil, tenue, el tierno Camarón. ¡Pobres de los puristas! Ellos se lo pierden.
Pierden, sí, las delicias, el encanto de un verdadero flamenco. Pierden la voz más genuínamente andaluza desde que nos abandonó (Dios, ¿por qué nos los vas arrebatando?) el de la voz de enhebro, el Caracol (Manuel Ortega). Pierden la moruna guitarra de esa plantita madura que se autodice Tomatito. Pierden el sitar de Gualberto (¡qué hermosura de nanas!), las vocecillas de Manoli, las delicadas palmas de Bollito...
Porque, vamos a ver, ¿quién se atreve a decir que el flamenco está terminado, que es construcción acabada?, ¿cómo es que dicen que Morente, que Lebrijano, que Camarón dejan de ser flamencos cuando, según ellos, rompen el molde e intercalan otros elementos musicales?
Sí, para su desgracia, esos llorones existen: son los impenitentes mairenistas (su maestro lo dijo: “el cante está hecho”), los seguidores de la frialdad aflamencada, o, mejor, el flamenco en frío. “Esto es así porque así lo cantó fulanillo y porque a mí la incorpórea razón me lo dictó”. ¡Qué sinrazón eso de la incorpórea razón!
Este disco, por el contrario, tiene cuerpo de razón y razón con cuerpo. Obra colectiva de, imagino yo, unos cuantos pasaos, con su estelar figura, sí, pero colectiva creación: venenos, bollitos, pachones, manolis, tomatitos, lorcas y villalones resucitados, coral griega con un camaroncillo de portavoz. Andaluza, flamenca creación viva...
Sobremanera me ha impresionado esa “nana”. ¡Ay si algún que otro mairenista que yo me sé hubiese conseguido en toda su vida la mitad de este cante!
Camarón, niño Monge, ¡gracias por este regalillo!


Han pasado los años y la tecnología ha cambiado una barbaridad. Ahora, puedo poner a disposición de ustedes la "Nana del Caballo Grande". Oíganla quienes no la conozcan...