Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

jueves, 25 de octubre de 2012

El Villanueva que yo buscaba y otros Villanueva más

Para Pedro Delgado en Cáceres. Para Pepe Muñoz en Sevilla.

El 27 de junio de 2011 publiqué un articulillo bajo el título ¿Quién sabe de Teodoro Villanueva? Venía a ser un llamamiento para recabar datos sobre uno de los cantaores que yo conocí en mis años madrileños y del que sólo guardaba el recuerdo de su cante. Sabía que trabajaba en un tablao allá por la Cava Baja y recordaba que Morente me había contado que fue un Villanueva el cantaor que lo llevó hasta la Peña "El Charlot" y lo presentó a Pepe el de la Matrona. Buscando en el DEIF, encontré un "Niño de Villanueva" cuya entrada reproduje en mi artículo y ahora vuelvo a insertar:

VILLANUEVA PÉREZ, Teodoro. Villanueva del Ariscal (Sevilla), siglo XX. Cantaor. Se proyectó artísticamente en los años cuarenta participando en diversos espectáculos en giras por la geografía española. Más tarde frecuentó las reuniones de cabales del Colmao Villa Rosa y de las ventas de Madrid.

A mi llamamiento sólo respondió el gran aficionado cacereño don Pedro Delgado Gómez, responsable del magnífico blog "Quejío Flamenco", quien dijo tener una grabación por fandangos del Niño de Villanueva, si bien en muy malas condiciones de audición, grabación que me remitió por correo electrónico. Para mi suerte, ya metidos en el año 2012, he tenido ocasión de hacerme amigo de otro aficionado, experto y coleccionista, el sevillano don José Muñoz González con quien intercambio información sobre cantaores olvidados. Ha sido él quien ha averiguado muchos de los datos que voy a dar a continuación, datos que podría haber publicado por su cuenta, pero suele pedirme que yo los ordene y dé a conocer en este humilde blog/cuadernillo. Allá voy.

Resulta que nuestro Teodoro no se nombraba como "Niño de Villanueva" ni su apellido era el que dice el DEIF. Se llamó Teodoro Pérez Madrid y, en efecto, nació en 1912 en el pueblo sevillano de Villanueva del Ariscal.  Ejerció su actividad flamenca en Madrid y dejó dos grabaciones, una de ellas por malagueñas, que no hemos logrado encontrar. Según acredita la esquela del diario ABC murió en El Escorial (Madrid) el 25 de septiembre de 1998. Obsérvese que en la esquela no lo nombran como "Niño de Villanueva" sino como "Villanueva" a secas. Debe de ser el que yo escuché en Madrid porque en el tablao donde actuaba lo presentaban con ese escueto nombre.

Pero he aquí que sí existió un Niño de Villanueva. Se llamó Antonio León Castaño y nació en el mismo pueblo que Teodoro en el año 1899. Se movió en los ambientes flamencos sevillanos y destacó como saetero. Hay notas de prensa que así lo atestiguan colocando su nombre junto al del Gorito de Triana o al de la Niña de la Alfalfa. Dejó grabados seis discos con la casa Regal en los años 1928 y 1929 acompañado por Niño Ricardo, incluyendo cuatro saetas, soleares, media granaína y varios fandangos. Uno de ellos es el que me envió Pedro Delgado. Otro lo ha recuperado Pepe Muñoz. La calidad auditiva no es buena, pero no me resisto a ponerles uno de ellos. Los aficionados sabemos como sobrellevar estos inconvenientes.


Así todo empieza a cuadrar. Yo buscaba a un Villanueva y resulta que eran dos. Es de justicia dejar constancia, y así lo hacemos, de que muchos de los datos que Pepe Muñoz me ha trasladado los consiguió a través del cantaor Márquez el Zapatero, también nacido en El Ariscal. Gracias, Márquez.

Queda una sola cuestión. ¿Quién fue el Villanueva que llevó a Morente hasta el Matrona? Mi memoria no da más de sí y recurro al libro Morente, la voz libre, de Balbino Gutiérrez. En la página 25 nos cuenta el propio Enrique que fue

... un cantaor de aquí de Madrid que se llamaba Antonio Villanueva. Muy buena gente, muy buen aficionado...    

En la página 27, lo ratifica Pepe Blas Vega:

Lo había llevado a la Peña un tal Villanueva, que era un muchacho que cantaba por fandangos.

Que Enrique lo ponga como madrileño me lleva a pensar que no fue ni Antonio León ni Teodoro Pérez ya que ambos eran sevillanos. Más: lo que nos cuentan ocurrió en los primeros años sesenta, cuando el Niño de Villanueva ya tenía más 61 años y Teodoro Villanueva rondaba los 50, datos que chocan con el hecho de que Pepe Blas nos hable de un "muchacho". Es decir, debió de haber un tercer Villanueva cantaor.

sábado, 20 de octubre de 2012

La taberna "El Calañés"

Para Alberto Rodríguez Peñafuerte

Manuel Carreño Fuentes, sobrino nieto del torero Manuel Fuentes "Bocanegra", nació en Córdoba el 2 de junio de 1912. Allí murió el 7 de septiembre de 1992. Se licenció en Ciencias Químicas en la Universidad de Madrid, viviendo en la famosa Residencia de Estudiantes donde entabló amistad con Federico García Lorca a quien, posteriormente, introdujo en los ambientes cordobeses presentándolo, por ejemplo, a nuestro poeta José María Alvariño. No llegó a ejercer su carrera sino como profesor particular de Química o de Matemáticas. Su vida fue la bohemia. Conocía todas las tabernas cordobesas y en todas era conocido. En sus últimos años publicó en el "Diario Córdoba" una serie de artículos bajo el título genérico de "Memorias Tabernarias", en las que nos describe los templos cordobeses del vino Montilla-Moriles (Tabernas de Los Califas, Guzmán, La Oficina, Paco Acedo, Pepe de la Judería, Casa el Rubio y un largo etcétera), muchas de ellas ya desaparecidas. Un mosaico que bien merecía una recopilación y edición en libro.

Para nuestro interés, vamos a recordar la taberna "El Calañés", situada en el Paseo de la Victoria en la manzana limitada por la Puerta Gallegos y la Ronda de los Tejares. Debió de desaparecer hace tiempo pero Carreño nos cuenta que fue una especie de Café Cantante muy activo en la época de 1900 a 1920. La regentaba, según sus palabras, 

un tal José Pérez, conocido por el alias de Calañés, un hombre polifacético que entonaba el cante muy bien, decía romances jocosos y hablaba con sus muñecos. Tenía un tablado donde las bailarinas hacían sus revuelos, los cantaores flamencos, las bailaoras y los de la fiesta encontraban allí su propio ambiente. Actuaban en el baile La Corniz y otras; en el cante Félix Gallardo, El Poli y Pachón; en alguna ocasión, Cayetano Muriel, Niño de Cabra, y Miguel Milena.

Fíjense que junto al importante Cayetano, sale a relucir el nombre de Milena, "Niño de Graná", en cuyo rastro estamos interesados desde hace un tiempo, así como el de Félix Gallardo, ganador del Concurso de Cante Jondo celebrado en 1922 en el Barrio de San Basilio, promovido precisamente por Miguel Milena.

Digo yo que esta taberna debe ser la misma de la que nos habla, con otro nombre, José Cruz Gutiérrez en su precioso librito La Córdoba flamenca (1866-1900). En efecto don José Cruz nos habla del establecimiento "La Bombilla",

situado en el Campo de la Victoria más cercano a la Puerta Gallegos. Taberna muy frecuentada por los aficionados al Montilla-Moriles. Lugar de tratos o transacciones entre ganaderos, tratantes, payos y gitanos en las Ferias de Mayo y Otoño de Córdoba. Entre trago y trago concertaban sus ventas y sus compras, mas cuando llegaba la noche aquel establecimiento se convertía en un mediocre trasunto de lo que fueron los cafés cantantes del último tercio del siglo XIX, con espectáculos flamencos de algún relieve como la notable bailaora Matilde Osuna hija del Mellizo y el cantaor Juan Cortés (...) En 1913 canta José Díaz Calañés. un imitador de la Niña de los Peines, así como un bailaor de apodo El Malagueñito (...) Las luces del cante de esta Bombilla debieron fundirse en la década de los años veinte.

No coincide el nombre (José Pérez para Carreño, José Díaz para Cruz) pero parece que nos hablan del mismo "Calañés". Por cierto que por aquí asoma "El Malagueñito", cuya madre "La Malagueñita es citada por Cruz como cantaora y bailaora unas líneas más arriba. Deben de ser la esposa y el hijo del cantaor Antonio Sánchez, "Niño del Genil", del que también andamos buscando datos.

lunes, 15 de octubre de 2012

¿En qué año murió Manolito de María?

Envío al sevillano Pepe Muñoz que me ha incitado a escribir este artículo.

Hace unos decía yo que con frecuencia se cuelan errores en la flamencología y que éstos se trasmiten de unos autores a otros. Vamos con un ejemplo:

El Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco (DEIF, 1988), de Blas Vega y Ríos Ruiz, dice que el cantaor alcalareño Manolito de María muríó en 1965. A partir de ahí, ese año se nos repite una y otra vez. Puede comprobarlo usted mismo, amigo lector: váyase al buscador de Google, escriba "Manolito María" y verá que en todas las entradas aparece lo mismo: murió en 1965.  

Sin embargo, el gran aficionado sevillano Pepe Muñoz ha detectado un error en ese año y, como prueba, me manda esta página del libro Cantaores de Lebrija en el recuerdo, de Ricardo Rodríguez Cosano, en la cual se cuenta que la primera "Caracolá de Lebrija" se celebró el 9 de septiembre de 1966 y que en dicho festival cantó Manolito de María. La prueba es contundente pues, que se sepa, y por muy lúgubre que a veces parezca el flamenco, nadie ha visto a un muerto cantando y menos por soleá.

Por mi parte voy a abundar en esta misma dirección El día 26 de marzo de 1966, la  revista Triunfo publicaba el segundo de una serie de tres artículos dedicados al Flamenco y escritos por el crítico de teatro valenciano José Monleón Bennacer. Leyendo este artículo fue la primera vez en mi vida que yo tuve noticia del bueno de Manolito. Monleón habla de él y siempre en presente como pueden comprobar en el pie de  la foto, publicada con el artículo y luego muy difundida, en la que aparece nuestro cantaor con parte de su familia en la cueva que habitaban junto al Castillo de Alcalá.

Claro que la demostración más palpable de la fecha en que murió está en el acta de defunción que también me adjunta Pepe Muñoz y que yo, aunque no la recordara en ese momento, ya conocía pues apareció en el libro El Flamenco y los Flamencos de Alcalá del escritor de esa localidad Manuel Ríos Vargas, libro publicado por mi sello  "Virgilio Márquez, Editor" en el año 1990. En dicha acta se lee que Manuel Fernández Cruz falleció a las veinticuatro horas del día veinticinco de octubre de 1966. Lo hizo en el Hospital Central de Sevilla y, según nos cuenta Ríos Vargas,

en la misma sala y en la misma cama donde cinco años antes muriera (...) Manuel Vallejo.


Manolito había nacido el catorce julio de 1904, de manera que la muerte le vino tres meses después de cumplir 62. Como anécdota, añado yo que el autor, ese buen gitano que era Manuel Ríos y que se nos fue antes de tiempo, a pesar de publicar las dos actas (nacimiento y muerte) se armó un pequeño lío al escribir

Murió a la edad de 63 años el lunes día 25 de octubre de 1965.

Debe ser, digo yo, que "la sombra del DEIF es muy alargada".

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Quién dice que Valderrama grabó Jabegotes?

Envío al malagueño Rufo, con mi bienvenida al mundo de los blogs.

La mal llamada Flamencología de los años sesenta y setenta del pasado siglo está plagada de datos inexactos cuando no falsos, de afirmaciones sin ningún argumento que les dé sustento, de una ausencia total de rigor y de sentido crítico. Cualquiera se equivocaba o hacía afirmaciones gratuitas y todos los que venían detrás las admitían sin más y se limitaban a copiárselas.. Estos días ha vuelto a la redes, concretamente en el blog "Crónicas Flamencas", el tema de los jabegotes (al que yo dediqué algunos artículillos en este mismo cuaderno) y a mí me ha dao por acordarme de uno de los "gazapos" de la Flamencología que tenía anotado en mi archivo personal. Se lo cuento brevemente.    

En el libro Los Cantes Preflamencos y Flamencos de Málaga del profesor y cantaor granadino Alfredo Arrebola, en su página 57, leo lo siguiente:

(...) Juan Valderrama tiene grabados Jabegotes con el nombre de "CANTES DE MARENGOS", en la "Gran Antología Flamenca RCA".

En efecto, en el volumen IV, cara B, pista 4, de dicha antología encontramos esta referencia:

JUANITO VALDERRAMA, "Ciprecicos de Graná" (Popular). Fandangos de Frasquito Yerbabuena y Cante de Marengos.

No lo pone en la cubierta, pero en el propio vinilo se señala como acompañante al guitarrista cordobés Juanito Serrano. Esta antología apareció en el mercado en 1971 y fue dirigida por Antonio Murciano, conocido poeta y flamencólogo de Arcos de la Frontera. Sigue como criterio clasificatorio el geográfico, lo cual es muy discutible porque las comarcas cantaoras (si es que existen) no siempre coinciden con los límites provinciales. Concretamente la grabación de Valderrama la ubica Murciano en el ámbito granadino, lo cual es muy acertado no sólo por hacer cantes de Yerbabuena sino por las letras que utiliza. Pero, digo yo, ¿qué pinta aquí el Cante de Marengos si dicen que éste es propio de los pescadores de Málaga ciudad? Además, en la letra "ni se mojan las velas" ni hay "resaca" que valga. Es una letra culta, salida de la pluma de Ángel Ganivet, con tema totalmente granadino: "Lejos, muy lejos de España, yo me llevé un ruiseñor, y en sus cantares decía quiero vivir en Granada, Granada la tierra mía".

Alguno dirá que, tratándose de Valderrama, esa mezcolanza se justifica pues el cantaor de Jaén nos tenía acostumbrado a empezar con un estilo de cante y acabar con otro muy distinto. Esto es cierto en lo puramente musical, aunque no en el hilo conductor del "tema literario" a desarrollar. Si don Juan empezaba con los "ciprecicos de Graná" y acaba con "Granada la tierra mía", está claro que en ningún momento pensaba en las playas malagueñas.


La explicación es otra. La Antología de RCA no fue de "nueva grabación" sino que Antonio Murciano se dedicó a rescatar viejos materiales de esta casa discográfica y clasificarlos a su manera. Pero no sólo a clasificarlos sino también a rotularlos. Lo de Fandangos de Frasquito Yerbabuena y Cante de Marengos fue obra Murciano y de nadie más. Al oir a Valderrama el tercero de los tres fandangos que hace, le sonaba  igual que el cante que los flamencólogos malagueños (Gonzalo Rojo en especial) habían bautizado en 1966 como "Jabegotes" o "Cantes de Marengos", luego le da ese nombre y se queda tan tranquilo. Pero el poeta de Arcos se olvida de que en la cubierta de la grabación original (año 1967) el rótulo que aparece es. 

FRASQUITO YERBAGUENA. Cante de Graná (Popular - J. Valderrama)


Es decir, ná de marengos ni jabegotes. Estilos granaínos con temas granaínos, así de claro. Arrebola se dejó engañar por Murciano, éste quiso complacer a Rojo y, entre todos, crearon una más de las muchísimas chapuzas que la flamencología nos ha deparado a la afición. 

viernes, 5 de octubre de 2012

¿Quién es Juan Talega?




Corría la primavera de 1970. Acababa de celebrarse en el Teatro de la Zarzuela el Homenaje a Juan Talega. Memorable noche de cante de la que hablaré en otra ocasión, contó como anécdota con la ausencia de dos de los guitarristas anunciados: Melchor de Marchena y Niño Ricardo.



Del primero se dijo que Manolo Caracol, dueño de Los Canasteros, le prohibió ausentarse esa noche del tablao. El señor Manuel Ortega andaba molesto con las declaraciones que había hecho en la revista Triunfo el principal promotor de aquel homenaje: Antonio Mairena.


De Niño Ricardo, en los mentideros madrileños, nadie sabía nada. Por mi parte, viví la siguiente anécdota: Una noche-madrugada llegué con mi amigo castellonense Luis Florit ("El Portero del Infierno") a la Venta la Titi y observo que en la barra, solitario y taciturno, saboreando un buen vino tinto, estaba el inconmensurable Manuel Serrapí "Niño Ricardo". Se lo comento a Luis y éste me dice:
-¿El que faltó la otra noche al homenaje? Vamos a preguntarle por qué.
Respetuoso que siempre he sido con los artistas, le dije al de Castellón que ni hablar, que dejara en paz al guitarrista. Pero Luis que era de todo menos prudente se va hacia él y le hace la pregunta. Respuesta de Ricardo:
-¿Quién es Juan Talega?
Me incorporo a la conversación y, tímidamente, digo por mi parte:
-Pero, don Manuel, si usted llegó a grabar discos con él.
El tocaor repite lo mismo:
-¿Quién es Juan Talega?
Pedí disculpas por si lo habíamos molestado y nos fuimos para otro lado dejando al maestro solo de nuevo. Por más vueltas que le di al asunto en los días siguientes, nunca logré explicarme la posición del guitarrista. ¿Una rareza más entre flamencos?

Lo que sí es cierto es que habían grabado juntos. Fue en la década de los sesenta y creo que con la marca Columbia. Escúchenlos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Lo que sabemos de Antonio "El Escobero"

El domingo 21 de junio de 2011 publiqué una entrada en este blog con el título Antonio "El Escobero". Yo recordaba haber oído un disco suyo allá por 1963 en uno de los Colegios Mayores de Madrid pero no sabía absolutamente nada de este cantaor. Me dio por intentar la recuperación de su memoria y solamente me encontré una noticia. Blas Vega y Ríos Ruiz en su DEIF habían escrito: 
ESCOBERO, Antonio El. Nombre artístico de Antonio Barbero Navarro, Sevilla, siglo XX. Cantaor. Seguidor de los estilos de don Antonio Chacón. Ha grabado en discos.
Pero, miren por dónde, pudimos avanzar gracias a las nuevas tecnologías (correos electrónicos, Internet, etcétera). Vayamos por pasos:

1) Le mando mi primer borrador al sevillano Manolo Bohórquez e inmediatamente me corrige el apellido: BARRERO en lugar de BARBERO. Me dice que había nacido en la calle de "Escoberos" y que de ahí le venía el apodo. Que tenía un hijo guitarrista y un nieto que cantaba con el nombre de "Escoberito Barrero". Que lloraba escuchando a Vallejo, que era un cantaor raro, delicado para el público y de una gran humildad.

2) Desde Cáceres Pedro Delgado, el responsable del blog "Quejío Flamenco", me dice que tenía una cassette cuyas cubierta y contracubierta son éstas:

Me manda los cuatro cantes del Escobero a la vez que publica algunos de ellos en su blog. Los oigo y efectivamente son las mismos que yo escuchaba con devoción en el referido 1963. Me fascinaba, y me fascina, no sólo el cante de este hombre sino el acompañamiento de Pepe Martínez. Con permiso del amigo Pedro y para que todos ustedes puedan disfrutarlo, los inserto a continuación y lo hago en el orden en el que aparecían en la cassette: Alegrías, Fandangos Personales, Granaína y Malagueña de Chacón. . Por cierto que en esta cassette se habla de "Flamenco Histórico (1930-1940)" cosa que me extrañó porque yo los recordaba en un Extended Play de la casa Hispavox y por aquella época esta firma discográfica no se dedicaba a hacer reconstrucciones técnicas de discos de pizarra. Dejémoslo de momento y pasemos a las audiciones:


3) Pasa un año y nadie me da nuevos datos de este artista. Pero el pasado 20 de junio, desde Sevilla, me escribe el gran aficionado y experto en temas flamencos don José Muñoz González. Me dice que había estado con El Escobero en un homenaje que le ofrecieron el 18 de octubre de 1996 en la Peña Torres Macarena y que, entonces, le dio su fecha de nacimiento: 14 de abril de 1917. La muerte ocurrió el 13 de agosto de 2003, según esquela que publicó ABC, la cual me adjunta y, a su vez, yo la expongo ante ustedes:


También me documenta sobre la fecha de las grabaciones, las cuales se hicieron en 1960 y no entre 1930-1940 como ponían en la cassette. El Extended Play de Hispavox era éste:


Y eso es todo cuanto hemos podido recuperar sobre este notable cantaor de Sevilla. Gracias Manolo Bohórquez, gracias Pedro Delgado, gracias José Muñoz. Y gracias a ustedes por haberme leído.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Camarón se acuerda de La Repompa

Nuestro Joseíto Monge, nuestro Camarón de la Isla, siempre tuvo fama de "ratoncillo" que roía en otros artistas hasta hacer suyas las cosas de los demás. Agustín Gómez en su libro De Silverio al Flamenglish lo dice muy bien:

Camarón ha sido un buscador de tesoros olvidados a los que ha sabido dar lustre y vida nueva con su propia expresión; a veces esos tesoros ocultos han sido tan actuales como él mismo. Bastaba que Camarón levantara su voz en ellos para que se convirtieran en oro. (...) Lo que Camarón explicaba entonces era el arte de aprender y olvidar luego, el arte de deformar las formas una vez aprendidas. No hay más creación, ni mejor manera de hacer tradición.  

Con otras palabras, lo confirmaba el propio cantaor según recogió José L. Ortiz Nuevo:

... y muchos me dicen que soy mu ratonero y yo digo que bueno, que le voy a hacer y entonces escuchaba una cosa, por ejemplo una soleá, escuchaba un tercio y yo lo hacía, y cuando yo sabía que lo hacía bien, que sabía cómo iba, le buscaba otra forma de hacerlo, porque a mí no me ha gustado nunca cantar igual .

Efectivamente, Camarón aprendió de todos y mejoró a muchos. Eso es ser artista y no simple intérprete. A veces homenajeó a sus maestros en su propia discografía como fue el caso de la Perla de Cádiz o de Antonio el Chaqueta. Otras no, pero somos nosotros, los aficionados, los que detectamos algunas de las fuentes donde bebió el de la Isla.


Precisamente anoche, ordenando la discografía de Camarón, me detuve oyendo unas bulerías incluidas en su álbum "Viviré" publicado en 1984 con el acompañamiento a la guitarra de Paco de Lucía y de Tomatito. Se trata de un tema de Antonio Humanes titulado "Tres luceros". Una auténtica joya estas bulerías. Hacia la mitad de las mismas, oímos estos versos:



Y después que te fuiste queó,
gitanita mía, mucho lo nuestro,
y tó el mundo te recuerda
con mucha alegría,
porque tu ausencia la siente
toíta Andalucía,
y los gitanos en las bodas
bailamos por ti, cantamos por ti,
ay gitanita tan buena y tan guapa,
qué gitanita si estuviera aquí.


¿Se acuerdan ustedes de las bulerías aquellas de "En los tiempos del rey Faraón" que hacía Enriqueta Reyes, la Repompa? Ahí las tienen recreadas por José Monge. Escúchenlas y disfruten.

sábado, 15 de septiembre de 2012

De como don Antonio Mairena "charamusqueaba" en 1976

El pasado 3 de diciembre publiqué en este cuadernillo un artículo titulado ¿Soleá de Charamusco?. Les invito a que lo relean. Les contaba como en 1976, en la casa del guitarrista Juan Antonio Muñoz, manchego asentado en el barrio madrileño de Vallecas, a don Antonio Mairena le dio por canturrear una soleá que años más tarde grabó con el título Mis recuerdos de Charamusco, si bien, con anterioridad había sido publicado algo muy parecido por parte de Enrique Morente. Como les decía, vino la polémica, áspera, enconada y agria, entre dos críticos: el montillano Agustín Gómez y el astigitano Manuel Martín Martín. El cordobés defendía la primacía de Morente y el sevillano decía que no, que éste la tomó de Mairena, escuchando una cinta que le pasaron, la cual había sido registrada en 1976 en casa de Muñoz. Gómez pidió una y otra vez que se pusiera tal cinta sobre la mesa lo cual no ocurrió por aquellos tiempos (años ochenta y algo) y muchos nos quedamos con la duda.

Pues bien, la cinta sí que existía, aunque yo no lo he sabido hasta hace unos escasos meses. Con los defectos de las grabaciones "caseras", que los aficionados comprendemos y justificamos a la perfección, aquí tienen las soleares que hizo don Antonio en 1976:


Por mi parte, a día de hoy, no queda duda alguna de que Mairena fue primero y Morente fue segundo. Otro tema distinto es de dónde bebió Mairena y si éste conocía las versiones "parecidas" de esta soleá que habían hecho Marchena y Valderrama años antes. En todo caso, la soleá es una preciosidad y las versiones que hicieron tanto Mairena como Morente han quedado para la historia.

Nota: Mi agradecimiento al catalán Tomás Sáinz Rofes quien, a través del foro El Flamenco y su Cultura ha facilitado que llegue hasta mí la grabación que les he ofrecido.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diciembre de 1969: "El Niño Yuntero" sonó en el San Juan

El pasado 5 de junio les contaba que en noviembre de 1969 la gente de La Hermandad, ante la sospecha de que algunos de sus poemas pudieran cantarse por flamenco, habíamos regalado a Enrique Morente dos o tres libros de Miguel Hernández. El granadino captó enseguida y por sí solo esta posibilidad y a los muy pocos días me comentaba que estaba musicando "Las Nanas de la Cebolla", "El Niño Yuntero" y otros poemas del poeta de Orihuela.

Aunque éramos unos exiliados del C. M. San Juan Evangelista, manteníamos amigos y contactos en el mismo. Allí, los sábados por la tarde se celebraban tertulias y se me ocurrió que podrían invitar a Morente para participar en ellas. Me dijeron que sí, pero que tendría que compartir sesión con la poetisa Gloria Fuertes y que yo tendría que ser el moderador ese día. No recuerdo la fecha exacta aunque sí que fue sobre diciembre de 1969. La sala repleta de colegiales, todos mis amigos de La Hermandad presentes y Gloria, con su gracia, con su chispa, tomaba la palabra una vez y otra para contarnos sus historias y recitarnos sus poemas.


El reloj corría y no tuve más remedio que frenar un poquito a la buena de Gloria, recordándole que había otro invitado. Entró entonces en liza el cantaor de Graná. Se habló de tó y, en especial, de que el flamenco precisaba renovación. En su música y en sus textos. Salió a relucir el nombre de Miguel Hernández y Morente dijo que ya tenía cosas. Se le pidió una muestra y Enrique lo hizo con dos malagueñas y un verdial tomando las letras del poema "El niño yuntero",.

Fue la primera que en el San Juan, en su Sala de Música, sonó una voz flamenca en directo y fue la primera que lo hicieron por flamenco y para toda España los textos del poeta alicantino.

Dos años después publicó un disco con cantes del poeta. Del mismo tomamos el cante por malagueñas al que antes hemos aludido.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENT

Verano de 1984. Una tarde acudo a una cita que me había hecho el crítico de flamenco Agustín Gómez. Era en la cafetería "El Bosque", a la derecha de la Avenida del Brillante conforme se sube pá la sierra. Allí nos juntamos con el cantaor Luis de Córdoba, el pintor Antonio Povedano y Paco Dios, presidente de la Peña Flamenca de Córdoba.

Se trataba de lo siguiente: la peña quería convocar un concurso de artículos en prensa sobre flamenco y Luis de Córdoba donaría el correspondiente premio en metálico. Agustín ya me había adelantado esta propuesta y yo le dije que podía ampliarse. Por eso nos citamos todas las partes interesadas. Por la mía propuse que en lugar de un artículo en prensa fuese un ensayo breve, Luis ofreció 100000 pesetas como premio y yo me comprometí a publicar el libro premiado en mi sello "Virgilio Márquez, Editor". Faltaba el nombre y enseguida se acordó que podríamos homenajear al flamencólogo don Anselmo González Climent.

Así, con Agustín Gómez y Antonio Povedano en el papel de mediadores, fue como por acuerdo entre Luis de Córdoba, la Peña Flamenca de Córdoba y la editorial Virgilio Márquez, se fraguó el Premio de Ensayo GONZÁLEZ CLIMENTCualquier otro día volveremos a hablar de él. De momento, y ya que estábamos en las estribaciones de la sierra de Córdoba, escuchemos a nuestro Luis, acompañado por Juan y Pepe Habichuela, un cante por serranas.