Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Flamencos y puntualidad alemana

Trasteando en esos oscuros recovecos de las hemerotecas virtuales me topé ayer con una crónica que me apetece compartir con ustedes. Se publicó en el diario madrileño El Imparcial el día 30 de julio de 1901 y fue enviada por su corresponsal en la ciudad de Cádiz.


Ahí la tienen, si bien para los que tengan problemas con la lectura de letras pequeñas, me voy a permitir resumirla a mi manera.

Resulta que había llegado a Cádiz una escuadra alemana a las órdenes del príncipe Enrique de Prusia. Dos acorazados y dos cruceros con un total de 3200 hombres, entre los cuales se manifiesta el deseo de asistir a una fiesta típica andaluza. Así, se organiza una juerga flamenca que habría de celebrarse  en el buque del almirante. Enterados los periodistas gaditanos y conocedores de la rigidez de la armada alemana, deciden que uNotano de ellos se mezcle como uno más entre los flamencos, gracias a lo cual se pudo conocer el desarrollo de este evento. 

Salen dos falúas de Cádiz, una con el príncipe Enrique que venía de hacer sus visitas oiciales en tierra, otra con cantaores, tocaores, bailaores y su comparsa. Llegan al acorazado principal y los flamencos se colocaron en la toldilla de popa, mientras los entrepuentes se llenaban de marineros y el príncipe Enrique contemplaba todo desde su cámara. Se cantó, se tocó y se bailó entre ¡oles! de los gaditanos mezclados con los ¡hoch!, ¡hoch! de los germanos, mientras corría la cerveza por el buque. Llegada la hora de la comida se sirvió un lunch a base de patatas cocidas, carne fría y manteca de Flandes, regados con cerveza negra, té y cognac. Terminado el refrigerio, un oficial alemán se sentó al piano y tocó un pasodoble español, ante lo cual un gitano, copa de cerveza en mano brindó por la fraternía de España y Alemania, pidiendo al intérprete traductor Haga osté el favó desirles estos cabayeros mi brindis.

Siguió la fiesta flamenca pero he aquí que, al dar las ocho en el reloj, un oficial se acerca a los artistas diciendo que todo había concluido porque era la hora del descanso. Nos dice el cronista que El Mellizo interrumpió la malagueña que estaba cantando, el tocador de guitarra dejó sus dedos en suspenso sobre el más artístico de sus rasgueos, dejaron de sonar las castañuelasy los ¡oles! y la tropa flamenca se despidió de sus amables huéspedes. Alguien entregó cien pesetas al jefe de la comparsa, la cual montó en la falúa y volvió a Cádiz.   

En una taberna de Cádiz los artistas intentaron repartir las escasas 100 pesetas, acabando en una bronca a la que poco faltó para que tuvieran que intervenir la autoridad. Termina el cronista: Verdaderamente no se habrá perdido el imperio alemán por la prodigalidad del regalo.    

 Nota: Apareciendo en este relato un personaje tan importante como Enrique El Mellizo, no me extrañaría que sea conocido de nuestros investigadores en Flamenco e incluso que lo hayan publicado. Si así fuera, pido públicas disculpas. Lo encontré ayer, me gustó y enseguida se lo he trasladado a ustedes.        

domingo, 8 de septiembre de 2019

MARÍA LA MARRURRA, la cantaora americana que yo conocí

En Jacksonville (Florida, Estados Unidos de América) nació en el año 1942 una niña de nombre Moreen Silver. En su época universitaria conoció a Chris Carnes, quien había aprendido y tocaba la guitarra flamenca. Se ennovian y Chris, a la vez que el corazón, le entregó su pasión por Flamenco, la cual prendió de tal forma en Moreen que se quedó con ella para el resto de su días. Juntos estudiaron, profundizando Chris en la guitarra y Moreen en el cante, tomando contacto con la compañía de Carmen Amaya. Ya casados, deciden viajar a España en 1968 y se establecen en Morón de la Frontera (Sevilla) y tratan con personajes como Joselero, Diego del Gastor, Juan Talega o Antonio Mairena. Llegan a tener, entonces, la oportunidad de pisar algún escenario. Concretamente en Utrera, Moreen, que ya había castellanizado su nombre y respondía por María, ejecutó las seguiriyas de Diego El Marrurro y la gitanería local dio en bautizarla como María La Marrurra, nombre con el que se la conoció desde aquel día hasta hoy.

Después de un tiempo en nuestra patria, Chris Carnes retorna a Estados Unidos, pero María no lo acompaña y se afinca en Madrid adquiriendo un piso en el céntrico barrio de Chamberí. Se acomoda enseguida en el mundillo flamenco de la capital y allí fue donde yo la conocí y traté. Me refiero al bienio 1970-1971, cuando María andurrea por la Peña El Charlot, la Cervecería Alemana de la Plaza de Santa Ana, por Casa Gayango, los Tablaos, o sea, los mismos lugares donde nos veíamos el periodista Paco Almazán, Juanito Martínez el de las caricaturas, Alvarito el hijo del Gobernador Civil de Toledo, Matrona, Morente, Juanele de Jerez, Miguel Vargas, Curro Lucena, etc., añadiendo a mis amigos y compañeros de La Hermandad. En especial, María hizo muy buena amistad con el gran cantaor Rafael Romero. A Madrid llegó con el cante ya aprendío y cuando cantaba no se andaba con chiquitas sino que directamente se iba a las tonás, a las seguiriyas, a las soleares, sin que al escucharla nadie pensara que estaba cantando una mujer norteamericana. ¡María sonaba flamenca! 

En el verano de 1970 participó en un Concurso de Cante, compitiendo con Diego Clavel, Manuel Gerena y Miguel Vargas, ante un jurado formado por Pepe el de la Matrona, Agustín Gómez y Andrés Raya(1). Al año siguiente grabó un L. P. para la firma MoviePlay, acompañada por Melchor de Marchena, siendo muy bien jaleada entre otros por el cantaor Rafael Romero. Su contenido era
Seguiriyas, Bulerías de Triana, Fandangos, Martinetes, Fandangos del Gloria, Farruca, Soleares, Bulerías por Soleá, Tangos
firmando don Antonio Mairena como autor único 4 de los de los 9 temas y otros 2 como partícipe(2).

En 1972, la entrevistó Paco Almazán para la revista Triunfo y en 1973 Velázquez Gaztelu la llevó a Rito y Geografía del Cante Flamenco, cuando yo vivía fuera de Madrid. Después pasaron muchas cosas, alguna muy desagradable para María, de las que prefiero no hablar por carecer de información directa. Vayamos, pues, a escuchar algunos cortes del disco


1) Bulerías por Soleá (Cuando tú me eches de menos)

2) Seguiriyas (Grandes eran mis penas)

3) Fandangos (Yo quisiera conseguir)

4) Soleares (Hasta la fe del bautismo)


(1) Véase información de ese concurso en este enlace
1970, Primera Porra de Archidona

(2) No deja de ser curioso que muchos cantaores, Antonio Mairena en este caso, firmen como autores músicas que se saben populares lo mismo que letras que figuran en viejos cancioneros. Claro, si ponen "Popular" nadie va cobrar por ello en SGAE y muchos dirán que más vale recoger algo ligado a su trabajo antes de que, como se dice, se lo lleve el diablo.

jueves, 5 de septiembre de 2019

36 años se cumplen del fallecimiento de ANTONIO MAIRENA



Antonio Cruz García (Antonio Mairena) nació en Mairena del Alcor (Sevilla) el día 7 de septiembre de 1909. Próximo a cumplir los 74 años, murió en Sevilla el 5 de septiembre de 1983. Personalmente me enteré de tan triste noticia cuando, al día siguiente, leí la primera página del diario El País. En páginas interiores el periódico informaba ampliamente, como lo hizo casi toda la prensa nacional, de la pérdida del último maestro del Cante Flamenco. Desde entonces, mucho se ha escrito y estudiado en torno a su figura. Treinta y séis años después, los aficionados seguimos debatiendo en torno a su obra, señal inequívoca de que para todos nosotros don Antonio sigue vivo. 

No voy a darles noticia alguna de Mairena ni voy a provocar ninguna conversación. Mi manera de honrar al maestro es darle la voz, o sea, escuchar sus cantes. A eso vamos:


01) Fandangos (Que huele a flor de romero), año 1943, con Esteban de Sanlúcar:

02) Bulerías (A la vela, la vela), año 1950, con Paco Aguilera:


03) Soleares (La tierra con ser la tierra), año 1950, con Paco Aguilera:

04) Seguirillas (El luto que llevo), año 1958, con Manuel Morao:

05) Cantiñas (No le quites los hilvanes), año 1958, con Paco Aguilera:


06) Cabales de Silverio (De la huerta de Murcia), año 1960, con Manuel Morao:

07) El Polo (Yo no te obligo gitana), año 1960, con Manuel Morao:


08) Tientos (Aunque vengas de rodillas), año 1963, con Melchor de Marchena:


09) Verdiales (Y me contestó al momento), año 1964, con Melchor de Marchena:


10) Granadinas (A mí me lo pareciste), año 1964, con Melchor de Marchena:


11) Malagueña del Mellizo (Vente conmigo al molino), año 1964, con Melchor de Marchena:


12) Tarantos (El día que yo me embarqué), año de 1964, con Melchor de Marchena:


13) Serranas (De la sierra de Ronda), año 1965, con Melchor de Marchena:


14) Garrotín (Eres doctora), año 1969, con Melchor de Marchena:


15) Cartagenera (Acaba penita acaba), año 1970, con Melchor de Marchena:



(Nota: En la anterior selección hemos procurado elegir grabaciones de Antonio Mairena menos conocidas del gran público, incluyendo estilos flamencos poco habituales en el maestro para resaltar así su cualidad de cantaor general. Córdoba, 5 de septiembre de 2019) 

martes, 3 de septiembre de 2019

43 años se cumplen del fallecimiento de PEPE PALANCA

José Lebrón López nació en Marchena (Sevilla) el 22 de diciembre de 1903 y murió el 3 de septiembre de 1976, es decir, hace hoy 43 años. Desde pequeño cantaba en reuniones y tabernas de su pueblo, siendo conocido como Pepe Palanca ya que su padre tenía el apodo de Palanca. Creador de un estilo de fandango personal, tan corto como jondo e hiriente, alcanzó una grandísima popularidad siendo presentado en los carteles como El Divino Palanca. Su impacto le hizo decir a García Lorca que
Palanca es el mejor fandanguero de todas las épocas
Sobre él han escrito flamencólogos tan importantes como González Climent, Camacho Galindo, Blas Vega, Álvarez Caballero o Luis Soler, coincidiendo todos ellos en señalar su paso a la historia simplemente por su jondura en el fandango.


Durante 30 años (1930 a 1960) fue figura insustituible en las compañías que recorrían toda España y en todas partes querían escucharle su fandango. Y los que no lo hacían en los teatros, recurrían a las múltiples placas que fue grabando, siendo las primeras fechadas en 1929. Le acompañaron en los estudios de grabación Miguel Borrull (Hijo), José Huertas, Manolo de Badajoz, Luis Yance, Niño Ricardo y alguno más.


En los últimos años de su vida le acechaba la sombra de un cáncer de vejiga y, desde 1960, fue paulatinamente abandonando los escenarios. Su economía se resiente y su paisano y gran amigo Pepe Marchena promueve un festival para recaudar fondos suficientes para sufragar los gastos de las diferentes operaciones a que fue sometido. Finalmente, es enviado al hospital San Lázaro de Sevilla, donde falleció a las quince horas del día, ya señalado arriba, 3 de septiembre de 1976.



Quiero, antes de pasar a escuchar algunos de sus cantes, resaltar que, además de cantaor, Pepe Palanca era letrista y componía sus propios fandangos con textos de amor, de desamor y, ¿cómo no?, de la madre. Muchas de sus letras se han hecho populares sin que la gente recuerde al autor. Tres ejemplos:


1) Con retoques, esta copla la cogió la coupletista Gracia Montes y como fandanguillo de Huelva la cantábamos hasta los que no sabemos cantar.



2) ¿Quién no ha oído esta letra de desamor que se sigue haciendo en cualquier reunión de cante?



3) Esta copla la grabó Antonio Mairena en 1943 y después la hizo popular Fernanda de Utrera. El autor era Palanca. 



Famoso por su fandanguillo, en nuestra selección hemos incluido otras cantes como soleares, seguiriyas y unos tangos cuando menos singulares. Aquí está su voz y yo me despido de ustedes:

1) Fandangos (Rezándole a la Macarena), año 1929, con Miguel Borrull:


2) Soleares (Los pasitos que yo doy), año 1930, con José Huertas: 


3) Seguidillas gitanas (A clavito y canela), año 1930, con José Huertas:


4) Tangos (Ha venío un aeroplano), año 1933, con Luis Yance: 


5) Fandangos (A mis niños no los abandones), año 1935, con Manolo de Badajoz:


6) Fandangos (Coge la pluma y ponte a escribir), año 1943, con Niño Ricardo:

jueves, 29 de agosto de 2019

La Niña de Antequera (1920-1972)


No hace mucho tiempo, en uno de esos muros, tabiques o como quiera que les llamen la gente de Facebook, se hablaba de artistas femeninas del mundo de la copla que habían hecho incursiones en el Cante Flamenco, algunas con bastante acierto. A este respecto salieron a relucir dos nombres. Gracia de Triana, la cual goza de toda mi admiración y he hablado de ella varias veces en mis cuadernos(1), y, en segundo lugar, La Niña de Antequera, de la que yo recordaba que sonaba mucho en los aparatos de radio de mi niñez.


Me propuse, entonces, dedicar un artículo a la malagueña, si bien, repasando mi archivo me encontré con muy pocos datos y sólo alguna que otra grabación suya(2). Tuve que acudir a las redes y a varios de los amigos que tengo en ellas, gracias a lo cual pude escribir el párrafo que sigue.

La Niña de Antequera fue el nombre artístico de María Barrús Martínez, nacida en la calle Palomos de la malagueña ciudad de Antequera en el año 1920. La familia se trasladó a la provincia de Jaén (unos me dicen que a Huelma, otros que a Cambil) y allí, con sólo 12 años, dio a conocer sus excelentes cualidades canoras, llegando a profesionalizarse hasta alcanzar plena popularidad antes de sus 30 años con el espectáculo Sol Andaluz en el teatro sevillano de San Fernando. Triunfa también en el Price de Madrid y recorre varias veces España entera con los espectáculos de canción y cante flamencos al uso en los años cincuenta y sesenta. Recibió galardones como la Banda del Estrellato o la Medalla al Mérito Artístico, siéndole entregada ésta por Pepe Marchena. Fue compañera de todos los que en aquellos años eran alguien en el mundillo flamenco: Manuel Vallejo, Pepe Marchena, El Niño de la Huerta, La Niña de la Puebla, Luquitas de Marchena, Canalejas de Puerto Real, Manuel Centeno, El Sevillano, Rafael Farina, Porrina de Badajoz, Antonio Molina, Juanito Valderrama, etc., etc., llegando a coincidir incluso con Camarón de la Isla. Estableció su vivienda habitual en Sevilla, donde se casó y tuvo un hijo y tres nietos.

En agosto de 1972 trabajaba en un espectáculo de nombre Los Famosos, con Juanito Valderrama, Juanito Maravilla, Hermanos Valderrama y Manolo Alegría entre otros. El día 29 de ese mes tenían que actuar en Palma del Río (Córdoba) y, desde su casa sevillana, sobre las 6 y media de la tarde, María partió hacia allí en su automóvil, acompañada de Manolo Alegría, con tan mala suerte que fueron arroyados por un camión. Ella salió despedida de su asiento y resultó aplastada en el tórax por su propio coche. Trasladada a una casa de socorro, nada se pudo hacer y falleció a los 20 minutos de su ingreso. Tenía 52 años de edad, en plena madurez vital y artística.

Vayamos ahora a sus discos. Fue muchísimo lo que grabó como copla aflamencada, muchas veces con orquesta y otros con sólo guitarra. No voy a entrar en esas grabaciones y me limitaré a señalar que entre ellas hubo una muy popular, titulada Mi perro, que la gente de mi quinta seguro que recuerda. También grabó cosas estrictamente flamencas, acompañada, por lo general, por dos guitarristas sevillanos: cuando no tocaba Antonio Peana, es porque lo hacía Pepe Martínez. No fue larga en repertorio y los estilos más jondos (tonás, seguiriyas, soleares) ni los tocaba. Su voz la inclinaba hacia otras cosas: milongas, colombianas, serranas rematadas con el verdial granadino, alegrías, granadinas y fandangos, muchos fandangos. Llama la atención que, siendo de la provincia de Málaga, no solía cantar por malagueñas. Por el contrario, era una magnífica tarantera, lo que podría explicarse por su crianza en tierras de Jaén. En fin, pasemos a escuchar estata selección que he preparado para ustedes:

01) Soleá y Alegrías (Linares ya no es Linares), año 1959, con Antonio Peana:



02) Colombiana (De la alegre Andalucía), año 1960, con Antonio Peana:


03) Fandangos (Dicen que a río revuelto), año 1962, con Antonio Peana:



04) Milonga y Fandango (Glosa a La Giralda), año 1962, con Antonio Peana:


05) Alegrías de Córdoba (De Córdoba la llana), año 1963, con Antonio Peana:



06) Taranta (El candil se me apagó), año 1965, con Antonio Peana:


07) Granadina (Una rosa yo corté), año 1966, con Pepe Martínez:


08) Guajiras (Levántate Juan Valdés), año 1967, con Pepe Martínez:


09) Alegrías (La goleta), año 1968, con Pepe Martínez:



10) Serranas y Verdial (Entre flores silvestres), año 1968, con Pepe Martínez:

11) Taranta (Paco El Herrero), año 1969, con Pepe Martínez:


12) Fandangos (Tiene que llegar el día), año 1969, con Pepe Martínez:




(1) Pueden consultar al respecto los siguientes artículos:
Gracia de Triana cantando por Bamberas (4 de marzo de 2014)
Tiempo de Saetas, II (10 de febrero de 2016)
Gracia: Una trianera cantando cosas de Linares (15 de marzo de 2016)
María de GRACIA Jiménez Zayas, una cantaora DE TRIANA (7 de noviembre de 2016)

(2) Anteriormente, La Niña de Antequera se ha escuchado por tres veces en mis cuadernos:

miércoles, 7 de agosto de 2019

De Faustino y sus joteras alegrías

Reconocida y aplaudida es en todo el mundillo de lo Flamenco las aportaciones para su estudio efectuadas por el músico vigués Faustino Núñez. Sus enseñanzas están en aulas académicas, en sus conferencias en Peñas Flamencas, en libros y en las redes. En particular, sus vídeos se han popularizado aunque alguno, cuando fue colgado en Facebook, le trajo al gallego más penas que alegrías. Bueno, ahora que he dicho alegrías, se me ha venido a la memoria uno de sus vídeos en los que Faustino, siempre tan didacta, explica el tránsito de la jota aragonesa a la alegría de Cádiz. En Facebook, el buen amigo Luis Pérez, experto crítico y divulgador de nuestro arte, lo recibía ayer con la frase
Y ahora, decidme, cómo se os queda el cuerpo?
tal como se puede comprobar en la foto de la izquierda. Para que cada uno compruebe como se le queda el cuerpo, vamos al vídeo. Pulsemos para escuchar a don Faustino:



¡Ea, ya está! Claro que lo que hace es mostrar, de una forma acorde con las corrientes didácticas que nos invaden hoy día, algo que desde toda la vida sabíamos los aficionados:
En Aragón, Agustina, en Cáiz, la Lola ...
Yo enseguida me he acordado de uno de esos popurrís que hacía Pepe Pinto y que tanto disgustaban a los puristas de los años cincuenta del siglo pasado. Aquí lo tienen, grabación de 1951 con la guitarra de Melchor de Marchena:

viernes, 2 de agosto de 2019

Recordando a ROCÍO DÚRCAL

E inmediatamente que lee el título de este artículo el amigo Virgilio Márquez, que anda de visita por mi casa, me dice:
- Oye, ¿a qué viene que vayas a escribir sobre Rocío Dúrcal?
- Mira, tú sabes que yo no soy de cumpleaños sino que me gusta felicitar o celebrar en el día del santo y, precisamente hoy me he acordado de que Rocío estaría de onomástica.
- Anda, hombre, las Rocíos celebran su santo el domingo de Pentecostés, o sea, el día en que los almonteños sacan a pasear a su Virgen del Rocío.
- Mira, Rocío Dúrcal, madrileña nacida el 4 de octubre de 1944, era el nombre artístico de María de los Ángeles de las Heras Ortiz y hoy, día 2 de agosto, en el santoral católico se celebra la festividad de Nuestra Señora de los Ángeles y, por tanto, es el santo de todas las Marías de los Ángeles.(1)
- ¡Pues qué bien!, ¿y ahora vas a dedicarle artículos por igual motivo a gente como Lola Flores, Sarita Montiel o la misma María Jiménez?
- No, hombre, no. Déjame que yo siga escribiendo y te enterarás de todo.

Rocío Dúlcar apareció en el panorama discográfico y cinematográfico español como una segunda niña prodigio, si bien menos infantoloide que la genuina que no era otra que Marisol, o sea, la malagueña Pepa Flores. Desenvuelta, simpática, guapetona y dueña de un cuerpecito saleroso. Sus primeros discos circularon por todas las emisoras españolas y sus películas llegaron a ciudades, pueblos y aldeas. Cantaba las cosas que Augusto Algueró y otros parecidos componían ad hoc: musiquilla ligera, fácil de consumir con letras inocentes y sentimentalonas. ¡Lo que había en esta España viva, esta España muerta de los años sesenta y primeros setenta!

Sin embargo, hace unos años me topé con una saeta por carceleras cantada muy dignamente por Rocío. Me gustó y me puse a buscar. Apareció otra saeta, ésta cantada en el año 1965 en una de sus películas, concretamente en la titulada Acompáñeme. También encontré un villancico por bulerías y un cante por alegrías. Es decir, que la Dúrcal debía de tener alguna relación con el mundo Flamenco, idea que me tomé en serio cuando comprobé que en 1964, cuando nuestro grandísimo cantaor Antonio Fernández Díaz, Fosforito, contrajo matrimonio con la bailaora malagueña Maribel Barrientos, la madrina fue precisamente la veinteañera Rocío Dúrcal(2).

Pese a esta cercanía con lo flamenco, la cantante madrileña no optó por nuestro cante. Su carrera, como es bien sabido, la dirigió hacia las rancheras mexicanas, llegando a ser indiscutible estrella en este género. Por suerte, sí nos dejó su voz en al menos un disco de los de 45 r.p.m. Fue en el mismo año de la boda de Fosforito y fue acompañada por un chaval de 16 años conocido como Paco de Lucía. ¿Qué les parece a ustedes?  Buscando y rebuscando por cielos y tierra, he podido dar con él y aquí lo tienen:


Bulerías (Fiesta en Cabra)


Fandangos de Huelva (A una clavellina hermosa)


Tango rociero

Verdiales (Vengo de los montes)



(1) La Dúrcal falleció el 25 de marzo de 2006, tras una enfermerdad cancerosa, en su vivienda de Torrelodones (Madrid).

(2) El padrino fue el director cinematográfico Edgar Neville, autor en 1952 del filme Duende y misterio del flamenco.

viernes, 26 de julio de 2019

Santa Ana, día señalaíto


Santa Ana, abuela del mismísimo Jesucristo, Santa Ana, la venerada  por los sevillanos del antiguo arrabal de Triana, donde tiene su iglesia. Santa Ana cuya festividad celebramos, y que como todos los días del año, a mí me coge pensando en cosillas relacionadas con nuestro Flamenco. Y esto es lo que en estos momentos corre por mi cabeza:

No creo que exista un aficionado al Flamenco que no haya escuchado por lo menos una vez en su vida el cante por seguiriyas que dice

Santiago y Santa Ana,
como eran dos días muy señalaítos
de Santiago y Santa Ana,
yo le rogué a mi Dios
que le aliviara las duquelas
a la mare mía de mi corazón.

La grabó y popularizó el gran Manuel Torre en 1929. La cantó de una forma muy jonda Manolo Caracol  para su antología de 1958 y, posteriormente, se la hemos escuchado a muchos cantaores que nos han ofrecido su versión, unas veces buena, otras regular y alguna insignificante. Pero ha habido un cantaor que hizo de esa copla seguiriyera una especie de carnet de identidad flamenco. La registró en disco en 1967 junto al guitarrista Paco de Antequera y desde entonces no había recital que diera ni había festival en que participara en el que no se la pidiera el público y él la hiciera con ese desgarro que sólo su garganta poseía. Así era la adaptación que él hiciera de la letra clásica

Porque me dice a mi la gente
que esto eran dos días señalaítos
de Santiago y Santa Ana,
yo le rogué a mi Dios que me aliviara
estas duquelas de mi mare
de mi corazón.

Naturalmente les estoy hablando de Fernando Fernández Monge, Terremoto de Jerez. Hoy, día de Santa Ana no he podido sino acordarme de él. Para las promociones de aficionados jóvenes que tal vez desconozcan a este cantaor y para disfrute de todos, aquí les dejo su grabación de 1967: 

martes, 2 de julio de 2019

Maldito día 2 de julio (III)

¡Maldito día 2 de julio!,
es una expresión que sale de mi boca cada año cuando el calendario me indica la llegada de dicho día. Bueno, no en todos los años de mi vida sino en los que van desde 1993 en adelante. Y lo maldigo porque ese día, en 1992, se fue a los cielos José Monge Cruz, Camarón de la Isla. Esta fecha fue el eje de dos escritos de mi cuaderno, los de fechas:

Señalé al final de mi segundo escrito que en esa misma fecha habían fallecido Tomás Pavón (1954), Paco Toronjo (1998) y Antonio El Arenero (2004). Es decir, que el adjetivo maldito se nos queda muy corto para este diíta. 

Estamos en 2019 y la mejor manera de honrar la memoria de los cuatro nombrados es escuchar sus voces. A eso  vamos

Tomás Pavón-Niño Ricardo, 1927 (Seguiriya, Se te logró el gusto)






Camarón de la Isla-Tomatito, Festival de Ceuta, 1983 (Soleares, Dicen los sabios doctores)







Paco Toronjo-Ramón de Algeciras, 1975 (Fandangos de Juan María, Rosa qué bonita eres)




Antonio El Arenero-Manolo Domínguez, Peña El Mirabrás, 1987 (Soleares alfareras, Tiro el plato y la comía)







Córdoba, 2 de julio de 2019.

lunes, 1 de julio de 2019

Ópera prima de TERREMOTO DE JEREZ

Hijo de Juan Fernández Valencia y de Luisa Monje Valencia, Fernando Fernández Monje nació el día 13 de marzo de 1934 en Jerez de Frontera (Cádiz). Se hizo artista flamenco con el nombre de Terremoto de Jerez. En la noche del 5 de septiembre de 1981 actuó en el festival de la malagueña ciudad de Ronda y en el viaje de vuelta a su casa sufrió una hemorragia cerebral, siendo trasladado de urgencia a su Jerez natal y, a las 9 de la mañana del día siguiente, abandonó este mundo para irse al Cielo de los Flamencos.



Figura muy conocida y querida de los buenos aficionados, no voy a darles datos de su biografía, ni voy a describirle su cante. Mi única intención hoy es traerles el primer disco que grabó. Fue en 1958, cuando contaba con 24 años, y ya era un cantaor hecho. Le acompañaba a la guitarra su paisano Manuel Moreno (Morao) e incluyó estos tres impresionantes cantes:



1) En la puerta con tu madre (Bulerías)


2) Dos vereítas iguales (Soleares)



3) Con Dios me acuesto (Seguiriyas)




Escrito en Córdoba el día 1 de julio de 2019.

miércoles, 19 de junio de 2019

Directos de CURRO LUCENA

Copiándome a mí mismo, sepan que...

<<De nombre artístico Curro Lucena, Francisco de Paula Luna Navarro nació en Lucena (Córdoba) el día 1 de septiembre de 1950. Cantaor aficionado desde chico, marcha a Madrid hacia 1970 donde se abre camino hacia la profesionalidad en los tablaos Las Cuevas de Nemesio y Zambra. Su contacto con veteranos de la categoría de Pepe el de la Matrona, Rafael Romero, Juan Varea o Pepe El Culata, afianzan sus conocimientos del cante. Graba por primera vez en 1972 con Perico el del Lunar y desde entonces nos ha dejado una extensa discografía. En 1974 marcha a la ciudad de Ronda donde establece un mesón, sin dejar de actuar allá donde era requerido o participar en certámenes como hizo en La Unión donde consiguió la Lámpara Minera en 1984. Muy popular y querido en la ciudad malagueña fue nombrado Hijo Adoptivo por el Ayuntamiento de la misma.>>



Reciéntemente, he recibido su último trabajo discográfico, Inéditos en Directo, donde, siempre acompañado por el gran profesional de la guitarra Ángel Mata, recoge hasta 12 grabaciones de sus actuaciones en diversos lugares de nuestra Andalucía, como puedan Lepe en Huelva o El Burgo en Málaga. Y, si variados son los puntos de grabación, también son variados los estilos de cante que nos ofrece la voz de Curro, 


Fandangos, Soleares de Cádiz, Bamberas, Malagueñas, Alegrías de Córdoba, Cartageneras, La Caña, Seguiriyas, Granadinas, Serranas, Mineras, Caracoles,

todos ellos con una voz muy flamenca y desarrollos propios de un maestro consumado. Disco recomendable, del que selecciono para ustedes algunas muestras:

Soleares de Cádiz, cantadas en Lepe en el año 2013:

Malagueñas de La Trini y El Chato de las Ventas, cantadas en Lucena en el año 2018:  

Serranas, cantadas en Almería en el año 2016:

Escrito en Córdoba el día 19 de junio de 2019.

viernes, 31 de mayo de 2019

TERREMOTO vs TERREMOTO

Envío a todos los miembros de la peña virtual flamenca de la que soy socio.



Sí, por suerte para mí, pertenezco a una peña flamenca virtual cuyo local abre todos los días y a  todas las horas salvo las del merecido descanso nocturno. Pues ocurre que ayer tarde a un peñista se le ocurrió, por aquello de que estábamos en la festividad de San Fernando, nombrar al cantaor jerezano Fernando Terremoto a la vez que nos ofrecía para su escucha una grabación por seguiriyas en las que interpretaba una letra tán clásica como terrorífica:


Morirme quisiera
y escuchar mis dobles,
a ver si dice esta gitanita buena 
¡que Dios lo perdone!

El cante nos hizo temblar a más de uno. ¿Dónde se puede escuchar unas seguiriyas como las de Terremoto hoy en día? En esas estábamos cuando el mismo peñista nos señala que el guitarrista que lo acompaña es el conocido Fulanito.
-¿Fulanito? -pregunto yo mismo-. No me cuadra. Yo tengo esa misma grabación, pero el guitarrista era Menganito, por cierto muy habitual en la discografía de Fernando.
Entre Fulano y Mengano nos pasamos un buen rato debatiendo, debate al que se unieron bastantes más tertulianos.
-Que sí, tengo esa grabación del año 1969 y lleva el sello discográfico B mayúscula.
-Efectivamente es de ese año, pero el sello es A mayúscula y el guitarrista es el que te hemos dicho.
Se consultan los fondos discográficos asequibles en las redes, se escucha una prueba y se escucha otra. ¿Resultado? Todos llevábamos razón porque la historia real es que Terremoto grabó esa seguiriya en el año 1969 por dos veces: una en la casa A mayúscula con Fulanito y otra con el sello B mayúscula y el toque de Menganito.

Cuento esta historia, que se queda en pura anécdota, pero anécdota indicativa de que los buenos aficionados, cuando se encuentran con una duda, no paran hasta aclararla totalmente. Y, ya que estamos ante esas dos versiones, yo les planteo a ustedes una variante del habitual juego en la prensa: aquel que pone dos dibujos casi idénticos y se pide que el lector encuentre las diferencias. Cambio dibujos por grabaciones y les digo: localicen las variantes entre una y otra, incluidos los nombres de los tocaores y de los sellos discográficos:



jueves, 23 de mayo de 2019

Cante del bueno en la noche cordobesa (Duquende, Ángeles Toledano y Rocío Luna)

Cuando entre la afición flamenca cordobesa se iba extendiendo el malestar por la inclusión de Rosalía en la Noche Negra(1), una de las peñas locales, El Rincón del Cante, le ha proporcionado una gran alegría con su XI FESTIVAL FLAMENCO DE CÓRDOBA. Tres cantaores (Duquende, Ángeles Toledano y Rocío Luna) y un bailaor (Manuel Jiménez), con sus habituales acompañamientos, un escenario de lujo como es La Plaza de la Corredera, entrada libre hasta completar aforo y una buena hora (10 de la noche) para la calurosa primavera de esta nuestra Córdoba.


Se celebró el pasado día 18 de mayo y, como me ocurre con otros eventos, me tuve que quedar en casa por esos "desgastes" que vamos acumulando por culpa de la edad. Algunos de mis amigos jóvenes me hablaron de una noche de éxitos, opinión corroborada por Baldomero Pardo en una reseña publicada en el diario El Día de Córdoba de la que me permitido tomar datos que aparecerán más abajo. Felicito, además, a Baldomero por el acertado título de su crónica (La afición por el flamenco que no cesa), proclamando la vitalidad del flamenco frente a los agoreros que siguen diciendo que esto se acaba y que a la juventud no le interesa el flamenco. Mucha juventud hubo en el escenario y en nuestra Corredera.

A los datos de mis amigos y del diario, tengo que añadir el valiosísimo material gráfico y sonoro proporcionado por el el gran fotógrafo catalán y cordobés de adopción Toni Blanco, material sin el cual este artículo jamás lo habría podido publicar.

Inició la noche la joven cordobesa Rocío Luna, toda una promesa convertida en realidad a sus escasos veinte años. Acompañada por Rafael Montilla (Chaparro Hijo) cantó por soleá, por tangos, por cantiñas cordobesas y por fandangos. Me alegró mucho que en esas cantiñas se acordara de mi paisano Pedro Obregón(2). Oigámosla:


Siguió la jienense Mari Ángeles Toledano, otra destacadísima joven andaluza madurada en el Flamenco. Cantó por cantiñas gaditanas, tangos de Triana, extremeños y de Graná, soleares de Cádiz y bulerías. Acompañada a la guitarra por José Tomás Jiménez, vamos a escucharle su cante por soleá:


De nuevo la juventud, representada por un magistral (según los presentes) baile por soleá de Manuel Jiménez, arropado por las guitarras de Juanma "El Tomate" y Currito, el cante de Miguel del Pino y Mariano Romero, así como el violín del Igmar Alderete y la percusión de José "El Caja". 

La figura de la noche, el catalán Duquende, acompañado a la guitarra por Paco Heredia, deleitó al público con tarantos, soleares de Jerez, seguiriyas de Manuel Torre, tangos y bulerías. De nuevo, gracias a la gentileza de Toni Blanco, podemos escuchar este último cante:


Y yo termino mi artículo con las mismas palabras que lo hizo Baldomero Pardo en su citado artículo de prensa:
El colofón de la velada llegó con el respetable en ascua viva, con el fragor de clausura que llegaría con el fin de fiesta y todos los artistas en el escenario.


(1) Véase mi artículo La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

(2) Me refiero a las alegrías "Puente de San Rafael", cantadas por Pedro y recogidas en mi artículo Transcripción de las letras flamencas. En cuanto a Rocío, dejé información de ella y muestra de sus cantes en Cantaoras del siglo XXI: ROCÍO LUNA

lunes, 20 de mayo de 2019

La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

Las otras siete provincias andaluzas siempre tuvieron "peluza" de Sevilla, celillos más exacerbados si cabe en Málaga, en Granada o en Córdoba y más patentes en las capitales que en los pueblos. Los sevillanos son conscientes de ello y se trabajan muy bien ser number one en cuanto pueden sin permitir que nadie nadie se les subiera a sus parras. Así ocurrió, por ejemplo, cuando en 1980 autoridades y aficionados al Flamenco en la ciudad del Betis montaron un concurso de cante que superara a los de Córdoba. Nació con vocación bianual, creando como trofeo el llamado Giraldillo del Cante. El evento se bautizó como Bienal Flamenca de Sevilla y, a día de hoy, se han celebrado veinte ediciones, si bien desapareció el concurso y se convirtió en un macro festival con diversos escenarios a lo largo de varias semanas.

Los críticos con el devenir de la Bienal (entre ellos su creador, José Luis Ortiz Nuevo) dieron en cambiar lo de Bienal por Vietnam. Me gustó el remoquete y desde luego lo uso en mi lenguaje coloquial. Y bien, en la última Vietnam resulta que Sevilla traicionaba al Flamenco al incluir en su programación a un cantante que se declara ex-flamenco y que ha insultado a nuestro arte siempre que le ha venido en ganas, y, para más inri, también traía a una cantatriz que, ausente de todo sentido flamenco, se ha dedicado a remedar a nuestras figuras históricas y, con ayuda de discográficas y medios de prensa y más de un flamencólogo desnortado, la han proclamado como la revolucionaria del flamenco del siglo XXI. Naturalmente, les estoy hablando de Niño de Elche y de Rosalía.

Córdoba no montó bienales sino que cada año celebra, de un tiempo a esta parte, una Noche Blanca del Flamenco, noche en la cual se ofrecen actos flamencos al aire libre en recintos tan grandes como las plazas de Las Tendillas y de La Corredera, históricos-monumentales como el Patio de los Naranjos de la Mezquita o el Compás de la Iglesia de San Francisco, además de placetas recoletas para actos no mayoritarios. Estas noches, unidas a los históricos Concursos Nacionales, a los veraniegos Cursos de Guitarra y, en los últimos años las Matinales Flamencas y otros actos en la Posada del Potro convertida en Casa del Flamenco-Museo Fosforito, han conseguido que el Ayuntamiento de Córdoba compita de igual a igual con el Sevilla.

De igual a igual para lo bueno, pero ¡ay! también para lo malo. ¿Que Sevilla lleva a Niño de Elche y a Rosalía?, pues nosotros no podemos ser menos. Y así ocurrió en la Noche Blanca de 2018 en la que actuó Niño de Elche y así va a ocurrir en la próxima de 2019 trayendo a Rosalía. Tremendo error de este Ayuntamiento que ha despintado la fama de seriedad con la que Córdoba siempre había tratado a todo lo Flamenco. Por eso, al igual que la Bienal se convirtió en Vietnam, la Noche Blanca ha dejado de serlo para mí y desde ahora diré que en Córdoba se celebrará la Noche Negra del Flamenco.

Hoy no hay música en mi artículo porque no me apetece nada escuchar a los nombrados. Les dejo, para los forasteros, los carteles de la Noche Negra de 2018 y de 2019.



Nota: Aunque amplíen ustedes las imágenes no verán los nombres de los no deseados. Se han escondido en las respectivas manchas negras de mi particular cosecha. Buenas noches.



Córdoba, 20 de mayo de 2019 



miércoles, 15 de mayo de 2019

Que viene la Méndez Núñez, una taranta con historia

Los medios informativos nos decían ayer que la fragata Méndez Núñez, perteneciente a la Armada española, dejaba de acompañar a la flota norteamericana que anda "bicheando" allá por el golfo Pérsico. A mí me sonaba el nombre de esta fragata navegando por nuestras costas hacia el año 1873, el mismo en que se proclamó la I República Española, pero, viendo la foto de la derecha, deduje que tuvo que haber otras Méndez Núñez. Consulto y en efecto, la actual es la cuarta versión de esta fragata, bautizada así en recuerdo del marino don Casto Méndez Núñez. La primera de ellas era la que se encontraba en el puerto de Cartagena cuando estalló en esta ciudad su peculiar revolución cantonal y, tanto mandos como marineros de la fragata, se adhirieron al levantamiento. Algo de todo esto puede que lo aprendiera en los cursos de historia de mi época estudiantil, pero, aunque así fuera, no quedarían en mi memoria sino hubiera sido por la lectura de una novela que recomiendo a todos ustedes: Mister Witt en el Cantón, publicada en 1936 por el gran prosista Ramón J. Sénder.

La novela, en efecto, se desarrolla en torno al tiempo de vigencia del Cantón de Cartagena (12 de julio de 1873; 12 de enero de 1874) y uno de sus personajes centrales es Antonete Gálvez, cabecilla popular que existió en la realidad y cuyo nombre corría en coplas de la época:
Antonete está en la sierra
y no se quiere entregar.
No me entrego, no me entrego, 
no me tengo que entregar
mientras España no tenga
República Federal
Coplas como esta se oían en aquella época en el arrabal conocido como El Molinete, asentamiento al que se refería Mariano José de Larra en estos términos:
Cartagena tiene un barrio, muy cerca de la bocana, donde la marea sube, cuando la conciencia baja. En el barrio convivían familias humildes con marineros, prostitutas y gentes de dudoso oficio que ocupaban y regentaban los burdeles y bares del que llegó a llamarse en el argot popular como Barrio prohibido.
Este barrio, -miseria, prostitución y navaja-, nos dice Sénder fue escenario frecuente en su novela y en sus calles se oyó cantar cierta vez una copla que decía 
Se corre en el Molinete
que me han de matar de un tiro...
Cuando yo leí la primera vez este libro, me dije:
-Esto me recuerda un cante minero.
Le di unas vueltas a mis discos y, en efecto, lo encontré cantado por Pepe de Algeciras cuando junto a su hermano Paco eran Los Chiquitos de Algeciras.
En Cartagena se suena
que me han de matar de un tiro
Nunca llueve como truena,
con esa esperanza vivo.
La misma letra la encontré más tarde en un disco grabado en Francia en 1969 y la canta Álvaro de la Isla acompañado por el guitarrista extremeño Ramón Montoya. Junto a otra taranta, hacemos un alto para escucharla:


Pero, dirán ustedes, ¿qué tiene que ver todo esto con la fragata Méndez Núñez? Intentaré explicarlo: cuando en 1996 mi querida y admirada amiga Carmen Linares grabó su antología La mujer en el cante, me encontré con una Taranta de La Antequerana que yo desconocía y cuya letra rezaba así:
Muchachas del Molinete,
preparad bien los moñeros,
que viene la Méndez Núñez
con doscientos marineros.
No la entendía del todo. ¿Dónde estaba El Molinete? ¿Querían avisarle a las nenas en edad de merecer que podrían encontrar novio entre tanto marinero? ¡Ni mucho menos!, después que leí a Sénder todo era diáfano: se avisaba que se fueran arreglando el pelo y sus moños a las trabajadoras cuyo material de trabajo es el propio cuerpo (las prostitutas, dicho en román paladino) porque la fragata Méndez Núñez les traía clientes a cientos. La letra podría ser de la época del Cantón y, en cualquier caso, lo que quedaba claro es que moderna no era ya que posteriormente supimos que la había grabado La Antequerana en 1922 acompañada por el gran don Ramón Montoya. Vamos a oírla:

Y ya que habíamos citado a Carmen, oigámosla acompañada por el sevillano Rafael Riqueni:



Córdoba, 15 de mayo (San Isidro) de 2019