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miércoles, 26 de noviembre de 2025

¿Cantes abandolaos? El Fandango de Pérez de Guzmán

No sé si me leerán muchos, pocos o ninguno, pero este artículo va dedicado a todos nuestros cantaores y cantaoras jóvenes, a quienes pienso que les podría venir bien conocer estas ocurrencias mías.

Hasta hace unas cuatro o cinco décadas solíamos hablar de cantes con toque por verdiales para referirnos a los verdiales propiamente dichos, a los cantes de Juan Breva, de Frasquito Yerbabuena, los de Lucena, los jabegotes o las rondeñas (aunque entonces sólo se daba ese nombre a las que cantó Jacinto Almadén para la Antología de Hispavox). Su origen se situaba en Málaga o zonas influenciadas por Málaga como eran Granada y Lucena. 

Más adelante, algún flamencólogo malagueño sacó a relucir la palabra abandolao para referirse al toque por verdiales. Contaba no sé qué historias de un instrumento de cuerda llamado bándola, bandola o bandolá (créanme que aún no sé donde hay que colocar la tilde), con el se hacía ese toque de sabor tan malagueño. La cosa tuvo éxito y se impuso el término cantes abandolaos, e incluso, porque el personal enseguida se toma confianza con lo recién conocido, empezó a hablarse de abandolaos, así, a secas.
- Y ahora, querido público, voy a hacer unas malagueñas seguidas de unos abandolaos.
Pasa el cantaor como puede el trago de la malagueña, eligiendo alguna de menos dificultad y de pronto la guitarra se alegra a la vez que entran en acción cajones y otros instrumentos de percusión hoy en día usados (y abusados). Nuestro personaje hace la rondeña grande, un cantecito de Lucena, otro de Frasquito Yerbabuena, la rondeña chica, una jabera, un jabegote, el zángano de Puente Genil y, para acabar, un fandango de Pérez de Guzmán.


¿Pérez de Guzmán? En 1961, los Hermanos Toronjo con su grupo de guitarras, dejaron grabados, entre otras delicias estos Fandangos de Guzmán que vamos a oír



Observamos que la guitarra comienza tocando por Huelva pero enseguida cambia a toque por verdiales que es el se mantiene a la vez que Paco Toronjo desgrana esos dos preciosos fandangos. Me atrevería yo a afirmar que el conocimiento de este disco fue el que indujo a nuestro gran poeta Ricardo Molina a escribir en su Mundo y Formas... (biblia del Mairenismo y del neoclasicismo flamenco) que la influencia de los cantes y toques malagueños no sólo había llegado a Granada y Lucena, como ya hemos señalado, sino que también tocó la provincia de Huelva, en la que vivía el creador de este fandango. Este toque verdial se afianzó y todos los aficionados lo aceptamos sin más, de manera que cuando llegó el trueque abandolao por verdial, este majestuoso fandango cayó en el cajoncillo de sastre de los abandolaos.

Pero resulta que husmeando en las placas de pizarra topamos con una grabación de Manuel Centeno junto a Manolo de Huelva, publicada en 1922:



Aquí, Manolo de Huelva es fiel a su tierra y pone toque de Huelva. ¿En qué quedamos entonces?, ¿es abandolao o no lo es? La respuesta es muy simple y muy salomónica: la melodía es la misma y lo que cambia es el toque, siendo válidos tanto el toque verdial como el huelvano. La confusión proviene de etiquetar un cante por el el toque que se use para acompañarlo en lugar de hacerlo por su estructura melódica. Hay muchos ejemplos de fandangos que se han hecho con uno u otro molde de acompañamiento. Además, esos dos moldes no son los únicos porque también hay fandangos que se tocan por soleá o bien con toque natural, siendo este último toque el más frecuente en los fandangos personales y del que se dice que fue gestado por Niño Ricardo.

En resumen: no existen cantes abandolaos; lo que sí existe son fandangos con toque verdial, los cuales también podrían admitir otras clases de acompañamiento.

A la juventud flamenca mi consejo sería que se olviden de la "abandolitis" y que con sus guitarristas usuales ensayen los diversos modelos existentes para acompañar los fandangos.

Confinado en Córdoba en un día 14 de agosto en que antaño siempre acudía a escuchar algún festival de cante, les saluda
Andrés Raya


martes, 18 de abril de 2017

Así cualquiera escribe una copla... (II)

Últimamente llevo con frecuencia a Facebook viejos artículos de este blog y lo hago por dos razones:

1) Cada día que pasa constato tristemente que la cantera se me va agotando y que, a la vez, me va flaqueando la memoria.
2) Mucha gente que ahora me lee no lo hacía hace unos años y para ellos mis "reposiciones" adquieren la cualidad de "novedades".

Una de tales reposiciones la puse ayer mismo: se trata de un artículo publicado el 10 de noviembre de 2013 con el título
Ea, pos miosté, que a servidor se le ha ocurrío hacer lo mesmito que aquel letrista que cambió un par de detalles pá que la copla pareciera otra y así poder registrarla a su nombre. Yo no pretendo registrar ni cobrar ná, pero sí cambiaré lo suficiente como para que este artículo parezca nuevo.


Empecemos hoy oyendo unos cantes de Huelva, de cuando allá por el  año 1964 Paco y Pepe, o sea "Los Hermanos Toronjo", se hacían acompañar por Melchor de Marchena y Juan Díaz. Se trata de estos fandangos de Almonaster:





Atiendan a la primera de las coplas:

Santa de devoción,
Santa Eulalia de mi vída,
santa de mi devoción,
dame esa luz santa mía
para ir a tu función
que no la he visto entoavía.




Pasan los años, nuestro querido Paco sigue cantando y ahora nos ofrece de nuevo unos fandangos de Almonaster que pasamos a oír:





Miren cómo ha quedado ahora la copla:

Santa Eulalia de mi vía,
santa de mi devoción,
Santa Eulalia de mi vía,
échame la bendición
pá rezarte tós los días, 
te llevo en mi corazón. 

¿Qué le ha pasado a Paco? ¿Se ha olvidado de la letra que cantaba su hermano? Ni mucho menos: aquella era una copla popular, la segunda era propiedad de un letrista. Para que nadie le dijera que plagiaba, cambió algunas cosillas y ¡ya está!. ¿Han visto ustedes lo fácil que es?

Una vez rehecho mi texto, es de justicia que hasta los bien pensaos me digan ahora:
Así cualquiera escribe un artículo...
Pues claro que sí, es que, como dicen mis paisanos, "por aquí, hasta el más tonto hace relojes".

miércoles, 14 de mayo de 2014

Todas las primaveras...

Preparando un articulillo sobre el guitarrista Manolo de Huelva, que publicaré cualquier día de éstos, me encontré con unas sevillanas para baile grabadas en 1935. No las voy a reproducir ahora porque las reservo para el referido artículo. Pero sí diré que al oírlas me acordé de aquellos versos de don Manuel Machado:

Todas las primaveras
tiene Sevilla
una nueva tonada
de seguidillas.
Nuevos claveles
y niñas que por mayo
se hacen mujeres.

La seguidilla, una de las más conseguidas estrofas de la poesía popular en castellano. Estrofa, usada en un baile del mismo nombre, presente en casi todo el territorio nacional, si bien de manera especial, en La Mancha, en Murcia, en Las Canarias y, ¿cómo no? en Andalucía. En nuestra tierra, la tal seguidilla sirvió, además como soporte para cantes como la liviana, la serrana, la trillera, la nana... En el baile tenemos diversas formas de seguidillas: las corraleras, las sevillanas, las rocieras, las bíblicas, las alosneras, aunque a la larga todas ellas se fundieron en un único nombre: sevillanas. Aquí, una vez más, la personalidad de nuestra capital autonómica se impuso al resto del suelo andaluz por más que el baile aludido de sevillanas se practique como propio en las ocho provincias sureñas e incluso en casi media España.

Vivo en Córdoba y estamos en el mes de mayo. Ya han pasado las Cruces, ahora estamos en los Patios y de aquí a unos días estaremos de Feria. En los pueblos de mi querida campiña están al caer las Romerías de San Isidro. Acontecimientos todos ellos en los que el cante y el baile de las sevillanas son imprescindibles.

Decía bien Machado con lo de "todas las primaveras". La creación de nuevas sevillanas no se ha detenido nunca ni parece que vaya a hacerlo en el futuro. Pero uno va pá viejo y no puede liberarse de la memoria del pasado. Por eso, ustedes-vosotros me vais a permitir que os ofrezca unas cuantas grabaciones de añejo sabor:

(Sevillanas del siglo XVIII que recuperó García Lorca y aquí nos ejecuta la cantante trianera Mikaela, injustamente condenada al olvido)

.
(Año 1909 y la voz inconfundible de La Niña de los Peines)

(La Niña de la Alfalfa, saetera muy recordada, cantaba así por sevillanas en el año 1931).

Tres muestras de sevillanas muy sevillanas. Pero no podemos ignorar, en cuanto a creatividad se refiere, a la provincia limítrofe de Huelva. Oigamos:

(El gran fandanguero Paco Isidro nos hace las sevillanas bíblicas)

(Los Hermanos Toronjo, 1965, sevillanas rocieras)

(Grabación de 1961 donde Paco y Pepe Toronjo ejecutan la genuina seguidilla alosnera)

martes, 15 de abril de 2014

¿Primeras grabaciones de los Toronjo?


Envío a mi amigo cacereño Pedro Delgado Gómez 

Francisco Gómez Toronjo (1928-1998) y José Gómez Toronjo (1930-1982), naturales de Alosno (Huelva) y bajo el nombre artístico de Los Hermanos Toronjo, se dieron a conocer como intérpretes de los cantes de su tierra (sevillanas y fandangos fundamentalmente) hacia 1960. De ese año son sus primeras grabaciones con la firma Hispavox. Alcanzaron gran popularidad y durante años fueron figuras imprescindibles en el mundo de los tablaos madrileños (Hacia 1968 y 1969 tuve la suerte de oírlos muchas noches en Las Cuevas de Nemesio, local cercano a la Plaza Mayor). Pepe, el más chico de los dos, murió muy joven. Paco siguió su carrera en solitario llegando a alcanzar universal reconocimiento en el mundo del cante. ¡Hay que cantar muy flamenco para conseguir que la afición haya colocado su fandanguillo de Alosno al lado de los cantes llamados grandes o jondos!

Es sabido que el profesor don Manuel García Matos (1912-1974) en la década de los cincuenta recorrió España entera para hacer registros sonoros de nuestro folklore musical. Parte de ese material fue publicado en un par de discos L. P. con la firma de Hispavox. Más tarde (1979), muerto ya don Manuel, esta fonográfica publicó una excelente recopilación bajo el título de Magna Antología del Folklore Musical de España. En ella no hay nombres propios de los intérpretes que intervienen. Todos eran anónimos o, mejor y como gustaba decir al propio don Manuel, el autor era El pueblo de España

Volviendo a la época de búsqueda de material, hay que señalar que García Matos recogió muchísimo en la provincia de Huelva y, en particular, en la localidad de Alosno. Parte apareció en la citada Antología y entre sus "grabaciones de autores anónimos" encontramos estas joyas:



Dos preciosas tandas de fandangos de Alosno en las voces frescas de Paco y Pepe Toronjo. Pero hay más:


¡Las sevillanas bíblicas que más tarde volvieron a grabar los dos hermanos! Las mismas que, en su etapa madura cantó Paco, consiguiendo una auténtica obra de arte, para la película "Sevillanas" de Carlos Saura.

Salvo que alguien tenga otras informaciones (en cuyo caso se agradecería su divulgación), creo que estamos ante la ópera prima de los Toronjo. Que ustedes la disfruten.