Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

lunes, 30 de noviembre de 2020

Hace 51 años que se nos fue el LOBITOS

 El 6 de enero de 1887, como regalo de reyes, un matrimonio de Alcalá de los Panaeros trajo al mundo a José Bernardo Álvarez Pérez. Pasados los años el niño se hizo cantaor tomando el nombre artístico de Bernardo el de los Lobitos. Todo buen aficionado conoce algo de su biografía y, sobre todo, de su discografía. Para muchos, yo entre ellos, fue uno de los cantaores preferente y hasta preferido, los mismos que lloramos su muerte el 30 de noviembre de 1969, hace hoy exactamente 51 años.

¿Qué mejor manera de no olvidarnos de Bernardo que escucharlo? En mis anteriores cuadernillos he puesto bastantes de sus cantes. Añadamos hoy algunos más, tomados del disco que grabó con Luis Maravilla un año antes de su muerte. 

1) Malagueña de la Trini (Los peces mueran de pena)


2) Malagueña del Canario (Por las trenzas de tu pelo)


3) Soleares de Alcalá (Al infierno que te vayas)

4) Tientos (La verdad a mí me engañó)

domingo, 29 de noviembre de 2020

Cuatrocientas mil pesetas del año 1955

¿Te imaginas que un amigo pudiente te da dinero para que compres dos décimos de lotería y que te regale uno de ellos simplemente por hacerle el encargo? ¿Te imaginas que además toca el Gordo en el número adquirido?  ¡Ya es suerte y como tal ocurrió el 5 de enero de 1955 en el sorteo llamado del Niño!

Antonio Mairena fue el comprador y su amigo Rafael Tristán, empresario de materiales de construcción, quien puso la pasta.  En la administración número 13 de Sevilla, Antonio adquirió el número 45.531, el mismo que fue premiado. Cuatrocientas mil pesetas por décimo, cantidad que en aquellos años te sacaban de pobre, como suele decirse coloquialmente. La verdad es que nuestro cantaor las empleó muy bien y siguió sacándole rentabilidad en el resto de su vida. Seguía de cantaor (¿cómo no en un hombre de su desmedida afición?), pero con la tranquilidad de que no necesitaba del cante para vivir.

Para mí, hubo un segundo golpe de suerte para Antonio Cruz García y fue la amistad que adquirió años después con el poeta de La Puente don Ricardo Molina. Los materialistas pensarán que el primer golpe fue más importante, pero muchos pensamos que del segundo se derivó una nueva vida para un grandísimo cantaor que hasta entonces era un desconocido de la afición popular.

Les dejo una foto de aquellos años y una nota de prensa en la que se da cuenta de la suerte del maestro don Antonio Mairena.