Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

jueves, 23 de mayo de 2019

Cante del bueno en la noche cordobesa (Duquende, Ángeles Toledano y Rocío Luna)

Cuando entre la afición flamenca cordobesa se iba extendiendo el malestar por la inclusión de Rosalía en la Noche Negra(1), una de las peñas locales, El Rincón del Cante, le ha proporcionado una gran alegría con su XI FESTIVAL FLAMENCO DE CÓRDOBA. Tres cantaores (Duquende, Ángeles Toledano y Rocío Luna) y un bailaor (Manuel Jiménez), con sus habituales acompañamientos, un escenario de lujo como es La Plaza de la Corredera, entrada libre hasta completar aforo y una buena hora (10 de la noche) para la calurosa primavera de esta nuestra Córdoba.


Se celebró el pasado día 18 de mayo y, como me ocurre con otros eventos, me tuve que quedar en casa por esos "desgastes" que vamos acumulando por culpa de la edad. Algunos de mis amigos jóvenes me hablaron de una noche de éxitos, opinión corroborada por Baldomero Pardo en una reseña publicada en el diario El Día de Córdoba de la que me permitido tomar datos que aparecerán más abajo. Felicito, además, a Baldomero por el acertado título de su crónica (La afición por el flamenco que no cesa), proclamando la vitalidad del flamenco frente a los agoreros que siguen diciendo que esto se acaba y que a la juventud no le interesa el flamenco. Mucha juventud hubo en el escenario y en nuestra Corredera.

A los datos de mis amigos y del diario, tengo que añadir el valiosísimo material gráfico y sonoro proporcionado por el el gran fotógrafo catalán y cordobés de adopción Toni Blanco, material sin el cual este artículo jamás lo habría podido publicar.

Inició la noche la joven cordobesa Rocío Luna, toda una promesa convertida en realidad a sus escasos veinte años. Acompañada por Rafael Montilla (Chaparro Hijo) cantó por soleá, por tangos, por cantiñas cordobesas y por fandangos. Me alegró mucho que en esas cantiñas se acordara de mi paisano Pedro Obregón(2). Oigámosla:


Siguió la jienense Mari Ángeles Toledano, otra destacadísima joven andaluza madurada en el Flamenco. Cantó por cantiñas gaditanas, tangos de Triana, extremeños y de Graná, soleares de Cádiz y bulerías. Acompañada a la guitarra por José Tomás Jiménez, vamos a escucharle su cante por soleá:


De nuevo la juventud, representada por un magistral (según los presentes) baile por soleá de Manuel Jiménez, arropado por las guitarras de Juanma "El Tomate" y Currito, el cante de Miguel del Pino y Mariano Romero, así como el violín del Igmar Alderete y la percusión de José "El Caja". 

La figura de la noche, el catalán Duquende, acompañado a la guitarra por Paco Heredia, deleitó al público con tarantos, soleares de Jerez, seguiriyas de Manuel Torre, tangos y bulerías. De nuevo, gracias a la gentileza de Toni Blanco, podemos escuchar este último cante:


Y yo termino mi artículo con las mismas palabras que lo hizo Baldomero Pardo en su citado artículo de prensa:
El colofón de la velada llegó con el respetable en ascua viva, con el fragor de clausura que llegaría con el fin de fiesta y todos los artistas en el escenario.


(1) Véase mi artículo La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

(2) Me refiero a las alegrías "Puente de San Rafael", cantadas por Pedro y recogidas en mi artículo Transcripción de las letras flamencas. En cuanto a Rocío, dejé información de ella y muestra de sus cantes en Cantaoras del siglo XXI: ROCÍO LUNA

lunes, 20 de mayo de 2019

La Noche NEGRA de Córdoba no puede ser menos que la VIETNAM de Sevilla

Las otras siete provincias andaluzas siempre tuvieron "peluza" de Sevilla, celillos más exacerbados si cabe en Málaga, en Granada o en Córdoba y más patentes en las capitales que en los pueblos. Los sevillanos son conscientes de ello y se trabajan muy bien ser number one en cuanto pueden sin permitir que nadie nadie se les subiera a sus parras. Así ocurrió, por ejemplo, cuando en 1980 autoridades y aficionados al Flamenco en la ciudad del Betis montaron un concurso de cante que superara a los de Córdoba. Nació con vocación bianual, creando como trofeo el llamado Giraldillo del Cante. El evento se bautizó como Bienal Flamenca de Sevilla y, a día de hoy, se han celebrado veinte ediciones, si bien desapareció el concurso y se convirtió en un macro festival con diversos escenarios a lo largo de varias semanas.

Los críticos con el devenir de la Bienal (entre ellos su creador, José Luis Ortiz Nuevo) dieron en cambiar lo de Bienal por Vietnam. Me gustó el remoquete y desde luego lo uso en mi lenguaje coloquial. Y bien, en la última Vietnam resulta que Sevilla traicionaba al Flamenco al incluir en su programación a un cantante que se declara ex-flamenco y que ha insultado a nuestro arte siempre que le ha venido en ganas, y, para más inri, también traía a una cantatriz que, ausente de todo sentido flamenco, se ha dedicado a remedar a nuestras figuras históricas y, con ayuda de discográficas y medios de prensa y más de un flamencólogo desnortado, la han proclamado como la revolucionaria del flamenco del siglo XXI. Naturalmente, les estoy hablando de Niño de Elche y de Rosalía.

Córdoba no montó bienales sino que cada año celebra, de un tiempo a esta parte, una Noche Blanca del Flamenco, noche en la cual se ofrecen actos flamencos al aire libre en recintos tan grandes como las plazas de Las Tendillas y de La Corredera, históricos-monumentales como el Patio de los Naranjos de la Mezquita o el Compás de la Iglesia de San Francisco, además de placetas recoletas para actos no mayoritarios. Estas noches, unidas a los históricos Concursos Nacionales, a los veraniegos Cursos de Guitarra y, en los últimos años las Matinales Flamencas y otros actos en la Posada del Potro convertida en Casa del Flamenco-Museo Fosforito, han conseguido que el Ayuntamiento de Córdoba compita de igual a igual con el Sevilla.

De igual a igual para lo bueno, pero ¡ay! también para lo malo. ¿Que Sevilla lleva a Niño de Elche y a Rosalía?, pues nosotros no podemos ser menos. Y así ocurrió en la Noche Blanca de 2018 en la que actuó Niño de Elche y así va a ocurrir en la próxima de 2019 trayendo a Rosalía. Tremendo error de este Ayuntamiento que ha despintado la fama de seriedad con la que Córdoba siempre había tratado a todo lo Flamenco. Por eso, al igual que la Bienal se convirtió en Vietnam, la Noche Blanca ha dejado de serlo para mí y desde ahora diré que en Córdoba se celebrará la Noche Negra del Flamenco.

Hoy no hay música en mi artículo porque no me apetece nada escuchar a los nombrados. Les dejo, para los forasteros, los carteles de la Noche Negra de 2018 y de 2019.



Nota: Aunque amplíen ustedes las imágenes no verán los nombres de los no deseados. Se han escondido en las respectivas manchas negras de mi particular cosecha. Buenas noches.



Córdoba, 20 de mayo de 2019 



miércoles, 15 de mayo de 2019

Que viene la Méndez Núñez, una taranta con historia

Los medios informativos nos decían ayer que la fragata Méndez Núñez, perteneciente a la Armada española, dejaba de acompañar a la flota norteamericana que anda "bicheando" allá por el golfo Pérsico. A mí me sonaba el nombre de esta fragata navegando por nuestras costas hacia el año 1873, el mismo en que se proclamó la I República Española, pero, viendo la foto de la derecha, deduje que tuvo que haber otras Méndez Núñez. Consulto y en efecto, la actual es la cuarta versión de esta fragata, bautizada así en recuerdo del marino don Casto Méndez Núñez. La primera de ellas era la que se encontraba en el puerto de Cartagena cuando estalló en esta ciudad su peculiar revolución cantonal y, tanto mandos como marineros de la fragata, se adhirieron al levantamiento. Algo de todo esto puede que lo aprendiera en los cursos de historia de mi época estudiantil, pero, aunque así fuera, no quedarían en mi memoria sino hubiera sido por la lectura de una novela que recomiendo a todos ustedes: Mister Witt en el Cantón, publicada en 1936 por el gran prosista Ramón J. Sénder.

La novela, en efecto, se desarrolla en torno al tiempo de vigencia del Cantón de Cartagena (12 de julio de 1873; 12 de enero de 1874) y uno de sus personajes centrales es Antonete Gálvez, cabecilla popular que existió en la realidad y cuyo nombre corría en coplas de la época:
Antonete está en la sierra
y no se quiere entregar.
No me entrego, no me entrego, 
no me tengo que entregar
mientras España no tenga
República Federal
Coplas como esta se oían en aquella época en el arrabal conocido como El Molinete, asentamiento al que se refería Mariano José de Larra en estos términos:
Cartagena tiene un barrio, muy cerca de la bocana, donde la marea sube, cuando la conciencia baja. En el barrio convivían familias humildes con marineros, prostitutas y gentes de dudoso oficio que ocupaban y regentaban los burdeles y bares del que llegó a llamarse en el argot popular como Barrio prohibido.
Este barrio, -miseria, prostitución y navaja-, nos dice Sénder fue escenario frecuente en su novela y en sus calles se oyó cantar cierta vez una copla que decía 
Se corre en el Molinete
que me han de matar de un tiro...
Cuando yo leí la primera vez este libro, me dije:
-Esto me recuerda un cante minero.
Le di unas vueltas a mis discos y, en efecto, lo encontré cantado por Pepe de Algeciras cuando junto a su hermano Paco eran Los Chiquitos de Algeciras.
En Cartagena se suena
que me han de matar de un tiro
Nunca llueve como truena,
con esa esperanza vivo.
La misma letra la encontré más tarde en un disco grabado en Francia en 1969 y la canta Álvaro de la Isla acompañado por el guitarrista extremeño Ramón Montoya. Junto a otra taranta, hacemos un alto para escucharla:


Pero, dirán ustedes, ¿qué tiene que ver todo esto con la fragata Méndez Núñez? Intentaré explicarlo: cuando en 1996 mi querida y admirada amiga Carmen Linares grabó su antología La mujer en el cante, me encontré con una Taranta de La Antequerana que yo desconocía y cuya letra rezaba así:
Muchachas del Molinete,
preparad bien los moñeros,
que viene la Méndez Núñez
con doscientos marineros.
No la entendía del todo. ¿Dónde estaba El Molinete? ¿Querían avisarle a las nenas en edad de merecer que podrían encontrar novio entre tanto marinero? ¡Ni mucho menos!, después que leí a Sénder todo era diáfano: se avisaba que se fueran arreglando el pelo y sus moños a las trabajadoras cuyo material de trabajo es el propio cuerpo (las prostitutas, dicho en román paladino) porque la fragata Méndez Núñez les traía clientes a cientos. La letra podría ser de la época del Cantón y, en cualquier caso, lo que quedaba claro es que moderna no era ya que posteriormente supimos que la había grabado La Antequerana en 1922 acompañada por el gran don Ramón Montoya. Vamos a oírla:

Y ya que habíamos citado a Carmen, oigámosla acompañada por el sevillano Rafael Riqueni:



Córdoba, 15 de mayo (San Isidro) de 2019

sábado, 11 de mayo de 2019

Cuando el cante se conoce y se siente, MAYTE MARTÍN

Sin duda, entre las actuales figuras del arte Flamenco, Mayte Martín (María Teresa Martín Cadierno, Barcelona, 19-abril-1965) ocupa un singularísimo puesto de honor. Mujer, catalana, cantante en otros géneros musicales, guitarrista y compositora cuando le cuadra, estudiosa sin escuela definida porque sabe que de todos los grandes se puede aprender cosas, profesional de una honestidad irrompible, voz limpia y fresca, modulación y afinación perfectas, a lo que hay que añadir algo sin lo cual el Flamenco queda hueco: sentimiento, cante de corazón.

El gran público la conoció cuando en 1987 se hizo con la Lámpara Minera del acreditado Concurso de La Unión (Murcia). Desde entonces su carrera ha sido ascendente: recitales, colaboraciones con otros artistas flamencos, incursiones en el mundo del bolero, composición de canciones, participación en eventos culturales, jurado de concursos y, lo que no puede faltar en ningún artista, discos.




El primero, de título Muy frágil, apareció en 1994. Desde entonces ha ido alternando discos musicales con otros propiamente flamencos. El último, éste de composiciones propias, ha sido Tempo Rubato, publicado en 2017.




De sus discos y de alguna actuación de Mayte en directo, tengo el gustazo de brindarles a ustedes una pequeña selección. Los que la conozcan bien su obra, para que vuelvan a paladearla, los que no, aquí tienen una ocasión de conocerla con más profundidad.



01) Quiero hacer fuerza y no pueo, Minera cantada en el Concurso de La Unión de 1987 acompañada a la guitarra por Antonio Fernández:


02) Estar loco y no sentir y Ni a puñalás ni a tiros, Malagueñas de El Mellizo y de El Canario cantadas en Canal Sur, año 1989, acompañada a la guitarra por Julián El Califa:

03) Navega sola, cante por Alegrías incluido en el disco Muy frágil, año 1995, acompañada a la guitarra por Chicuelo:

04) Casapuerta, título que le puso Mayte a una tanda de Tonás y Seguiriyas del mismo disco y con el mismo guitarrista:

05) Mi pena es más grande, Vidalita incluida en el disco Querencia, año 2000, acompañada a la guitarra por Juan Ramón Caro:

06) Si yo supiera, Seguiriya y Cabal de El Pena también del disco de 2000 con Juan Ramón Caro:

07) Porque yo no te he dao motivos, Tientos y Tangos interpretados en el Festival de Nimes (Francia) en el año 2015, acompañada por los guitarristas José Luis Montón y Juan Ramón Caro:

08) Ni que me manden a mí, Fandangos a la manera de Morente cantados en el citado festival de Nimes.

09) Rosa si no te cogí, Engarzá en oro y marfil, un par de Granadinas chaconianas cantadas en Cerdañola en 2017 junto al guitarrista Salvador Gutiérrez:

10) A mí me sigue, Soleares interpretadas en 2018 en Tarrasa acompañada por Alejandro Hurtado

lunes, 6 de mayo de 2019

ENRIQUE MORENTE hace camino al andar

Nacido el 25 de diciembre de 1942, el cantaor granadino Enrique Morente graba su primer álbum en solitario en 1967. Lo hizo con la casa Hispavox acompañado a la guitarra por Félix de Utrera con el escueto título de Cante Flamenco. En 1969, con igual sello pero con la guitarra de Niño Ricardo, publica sus Cantes del Flamenco Antiguo. De nuevo con Hispavox, contando con las guitarras de Parrilla de Jerez y Perico el del Lunar Hijo, aparece en 1971 su Homenaje Flamenco a Miguel Hernández.

Más de una vez he afirmado en público que, si Enrique Morente no hubiese vuelto a grabar después de estos tres discos(*), dejaba ya una obra suficiente para que la historia lo considerara como uno de los mejores cantaores de su generación. Que Enrique podría haber encauzado su carrera artística "repitiendo", si acaso con nuevas letras, lo que ya nos había mostrado. Esto no sería de extrañar: montones de cantaores, y entre ellos algunos muy relevantes, pasaron su vida cantando (bien los que cantaban bien, mal los que cantaban mal) los cantes con que un día pasado se dieron a conocer, con el único cambio que aquel que la edad provoca en sus gargantas.

Los que conocimos y tratamos a Enrique en la época de sus primeros discos, sabíamos de su afición insaciable, de su curiosidad por otras artes, especialmente por la poesía, de su inquietud e indagación de nuevos sonidos, lo que lo convertía en la persona adecuada para encabezar una renovación del Flamenco tradicional, tanto en temas como en ecos sonoros. Así ocurrió y en los años 1972-73-74 Enrique llevaba a sus recitales, además de los textos de Miguel Hernández, temas de Lorca y otros poetas, a la vez que presentaba unos fandangos de su creación y muchas variantes personales por seguiriyas, tangos, alegrías.

Todo ese material sirvió para un nuevo disco en 1975 cuyo título lo tomó Enrique prestado del poeta Antonio Machado Ruiz:
Se hace camino al andar
Siguió con el sello Hispavox, cuya sección flamenca dirigía un viejo amigo de Enrique y nuestro: el sabio flamencólogo José  Blas Vega. Como presentación iba un texto de José Luis Ortiz Nuevo que en esos años trabajaba como colaborador de Pepe Blas.   


Como guitarristas intervienen Luis Habichuela, Manzanita y Amador. Los cantes eran:
Tangos de Morente, Seguiriyas de Morente, Fandangos de Graná, Soleares, Tientos de Morente, Taranto, Alegrías, Fandangos de Morente, Mineras.
Ya ven ustedes, hasta cuatro cantes en los que el de Granada aporta sus personales versiones, aunque también en los otros cantes las pinceladas morentianas son palpables.


Una curiosidad es que esos fandangos de Morente habían sido grabados unos meses antes por su gran amigo Camarón de la Isla (a uno y otro pueden oírlos pulsando este enlace: Morente y Camarón). Dejamos que ahora puedan ustedes escuchar otros cortes de este disco:

Seguiriyas de Morente (Voces doy al viento), con Manzanita


Taranto (Minerico barrenero), con Manzanita y Luis Habichuela


Soleares (Lloré más que Jeremías), con Manzanita y Luis Habichuela


Alegrías (Sale el sol), con Manzanita y Amador

Tientos de Morente (Yo seré como la mimbre), con Manzanita y Luis Habichuela

Esto, amigos míos, sí es renovación flamenca: se parte, como es el caso de Enrique, de un conocimiento del flamenco clásico y se hacen aportaciones sin salirse de él. Es tan evidente, dirán ustedes, que me podría haber ahorrado el escribirlo. Pero la cuestión es que en este 2019, y desde unos años para acá, se están llamando renovaciones a auténticos mamotretos sonoros como los de un llamado Niño de Elche y ha aparecido una muchacha llamada Rosalía que hace toda clase de músicas de las que llaman reggaeton, trap y otras cosas de las que me declaro absolutamente ignorante, mezclando con ellas algunos remedos de temas flamencos. Además, cantaoras nacidas en el flamenco como Rocío Márquez lleva unas derivas que cada día la apartan del árbol de lo jondo.

Apariciones y actuaciones como las de las personas que he nombrado siempre han existido. Ha habido, por ejemplo, canción aflamencada o rock flamenco, pero estos subgéneros jamás se han considerado parte del flamenco como hoy pretenden, con las cosas de la Márquez, Rosalía o Niño de Elche, ciertas firmas discográficas y ciertos medios de prensa (El País, por citar al más importante). Y, lo que es gravísimo, estas figuras (de lo que sea) han participado en eventos tan importantes La Bienal de Sevilla o La Noche Blanca del Flamenco en Córdoba: nuestras autoridades usando dinero público para presentar como flamenco lo que no lo es ni por asomo. Y personajes ligados a la llamada Flamencología (Gómez Gufi, Francis Mármol, Juan Verjillos, Pedro G. Romero, Antonio Zoido, José Luis Ortiz Nuevo o Faustino Núñez) alabando a estos seudo renovadores y, a veces, poniéndolos a la altura de Enrique Morente o de Camarón de la Isla. Hasta en la red social Facebook encontramos gente que, a la manera de los novelescos caballeros medievales, se baten un día y otro con todo el que ose cuestionar a los falsos flamencos (muchos pensarán, está claro, en Antonio Villarejo Perujo).

Esperemos que esto sea una fiebre pasajera. Por nuestra parte, en días siguientes, seguiremos repasando, como hecho hoy, la discografía flamenca de Morente.      


(*) Dejo aquí sus cubiertas:

miércoles, 24 de abril de 2019

CORRUCO DE ALGECIRAS y "la santa igualdad"

Ayer hubo un debate en televisión entre los cuatro representantes de los partidos políticos que pretenden de aquí a unos días hacerse con el gobierno de
esta España en dudas, esta España cierta
que cantara la recordada Cecilia. Y en ese debate me llamó la atención que el portavoz del partido más a la izquierda, partido que para muchas mentes conservadoras es un peligro para la madre patria, basó lo grueso de su discurso en la lectura de varios artículos de la Constitución Española vigente, es decir, la de 1978. Y lo hacía frente a contrincantes a los que se les llena la boca presumiendo de constitucionalistas en cuestión de símbolos, banderas, unidad territorial, etc., obviando la importante carga social que yace, incumplida y olvidada, en nuestra carta magna.



Esto me trae a la memoria un curioso cante por campanilleros (ese canto religioso de aurora que aflamencó Manuel Torre y popularizó La Niña de la Puebla). Me refiero al grabado en los años de Segunda República Española por José Ruiz Arroyo, Corruco de Algeciras (1910-1938). Conocido de los aficionados al Flamenco es que este cantaor era un fervoroso defensor de la República y que sus ideas eran socializantes. Él, como muchos otros, soñaba y luchaba por una igualdad que conservadores y gentes de iglesia estaban lejos de compartir, y tuvo la buena ocurrencia, cuando grabo (1932, con guitarra de Manolo de Badajoz) este cante ligado al rezo del rosario, de intercalar esta estrofa donde es el propio Jesucristo quien predica la santa igualdad. Léanla y luego escuchen el cante.


La grandeza que encierra ese libro
que ha dejao Cristo a la Humaniá,
con sus letras tan claras y tan bellas
predicando en ellas la santa igualdad.
Dice en un renglón
"le darás de comer al hambriento
y vestío al desnúo, si quieres perdón".
    

Córdoba, 23 de abril de 2019.

viernes, 12 de abril de 2019

Flamenco en pequeñas dosis (IV): Los Caracoles de Pastora

Que a uno no le gusten tós los cantes por igual, es natural. Los hay que me gustan mucho (Soleares, Seguidillas gitanas, Malagueñas, Tarantas, ...), los hay que me gustan (Fandangos, Guajiras, Tangos, Bulerías, ...), otros que me gustan poco (Milongas, Farrucas, Garrotines, Marianas, ...) e incluso hay cantes que no suelo frecuentarlos. Uno de ellos es el conocido como Caracoles, esa 
cantiña conformada por varios cantables con diferentes medidas que, a modo de popurrí, fueron ordenados por Antonio Chacón
según nos dice el maestro Faustino Núñez en su popular Flamencópolis.

Un cante cuyas letras suelen llevarnos a la capital de esta España mía, esta España nuestra. Ese Madrid tan cercano al cielo, donde nadie se siente forastero y menos que nadie los llegados desde el Sur, los andaluces que hacen relucir a una de sus calles más emblemática:




La gran calle de Alcalá, 
cómo reluce 
cuando suben y bajan
los andaluces



cantaba Antonio Chacón y desde entonces cantan cuantos cantaores y cuantas cantaoras han seguido su senda. Salvo en contadas excepciones, repiten la letra de Chacón no solo en esta coplilla de entrada sino en las restantes estrofas. Y sobre todo repiten el esqueleto musical en su integridad. La Cantiña de los Caracoles se ha convertido, por ello, en un cante momificado y rígido. En muchísimos artistas se nota que lo cantan de una forma automatizada, con la voz forzada. Por eso a mí me aburre y cuando me llega un álbum nuevo, si contiene Caracoles, suelo saltarlo y ni lo escucho.

Pero, miren ustés por dónde, repasando la inagotable obra discográfica de La Niña de los Peines, reparo en una grabación de 1929 acompañada a la guitarra por Ramón Montoya. Hace el cante de don Antonio Chacón con una naturalidad y frescura muy propia de sus maneras cantaoras. Se permite, incluso, algún que otro quiebro y jueguecillos de voz, rompiendo así la rigidez que yo encontraba en otros intérpretes. Aquí la dejo y cá uno que saque sus personales conclusiones:

    

sábado, 30 de marzo de 2019

Ni lunes ni domingo: "El Jueves" de ROCÍO MÁRQUEZ

Anunciado con mucha antelación, precedido de varias entrevistas a la autora, el pasado día 1 de marzo apareció en el mercado un disco de la cantaora onubense Rocío Márquez titulado
Visto en El Jueves.
Sabido es que en Sevilla existe un trasunto del famoso Rastro madrileño. Es el mercadillo que se monta en la calle Feria conocido por el nombre del día de la semana en que se celebra: El Jueves. Aunque en otras épocas allí se vendía de todo, este mercadillo se ha especializado en antigüedades y objetos de segunda mano.

Al parecer, Rocío era visitante asidua de este rastrillo y de esos vagabundeos de puestecillo en puestecillo surgió el último disco de la cantaora (...) en el que reinterpreta a un amplio abanico de artistas –de Bambino a su idolatrado Pepe Marchena, de Rocío Jurado a Paco Ibáñez, de la Piquer al Cabrero, de Menese a Vallejo– difuminando muy premeditadamente la brecha entre lo flamenco y lo no-flamenco, entre lo pretendidamente nuevo y lo supuestamente viejo, según nos contaba Francisco Camero en Diario de Sevilla el día mismo del lanzamiento del disco. Durante todo el mes de marzo no ha dejado de hablarse de esta entrega discográfica, quinta en la cuenta particular de la Márquez. Han hablado los críticos habituales del Flamenco y hemos hablado la afición de a pie. El recibimiento ha sido muy desigual y, como prueba de ello nos vamos a detener en dos opiniones, muy dispares entre sí, salidas de las plumas de los dos posiblemente más conocidos críticos que operan en Sevilla.

MBC (Manuel Bohórquez Casado), nos sale con un artículo incendiario donde Rocío no merece, en su opinión, el título de cantaora sino el de cantante aflamencada.

(El Correo de Andalucía, 8 de marzo de 2019)


Rocío Márquez, la cantante de Huelva -aflamencada, eso sí-,le parece que destacar la sensualidad de la mujer en el cante y la fuerza del hombre, es machismo. Esta mujer ve machistas por todas partes. Y talibanes también. Tiene una voz dulce, melódica, poco flamenca y, sobre todo, sin enjundia, pero es la artista más entrevistada de España. Y en cada entrevista, no sé si de manera pactada o no, habla del machismo flamenco, como si no pudiera hablar de otras cosas.

Es inteligente, sin duda, porque tiene que vender lo único que puede vender: solo dulces melodías aflamencadas y tiernas como el cabello de ángel. Pero en esas entrevistas la siguen llamando cantaora. No, cantaoras son María Terremoto o Antonia Contreras. Ella es una cantante que en su día cantó flamenco, hasta que vio que no avanzaba por el camino de la jondura y decidió dar el volantazo. Ahora canta sin enjundia ninguna y encima se atreve a dar lecciones de machismo flamenco. Eso sin investigar lo más mínimo, aunque se haya ido al Jueves para hacer su nuevo disco.

Curiosamente, todo ha sido salir su nueva obra y llegar la policía local de Sevilla para desmantelar el célebre mercadillo. Será pura casualidad, pero así ha sido. ¿Qué problema tiene la cantante de Huelva? Solo uno: que quiere ocupar un terreno que según ella no ha estado nunca abierto a las cantaoras. Las intérpretes del siglo XIX ya innovaban y se salían del carril. Me refiero las Parralas, tanto a Dolores como a su hermana María. A María Borrico o la Borrica, que sacó sus seguiriyas nuevas y logró que le doliera la cabeza al mismísimo Silverio. A la Juanaca de Málaga, que creó unas cantiñas y revolucionó lo cafés de Sevilla hace casi siglo y medio. O a la Niña de los Peines, quien llegó, cantó y cambió el cante jondo.

¿Qué va a dejar Rocío Márquez? ¿Versiones edulcoradas de cantes de otras u otros artistas? “Somos menos sumisas”, le ha dicho la bailaora La Piñona a Alejandro Luque. ¿Menos que la Niña de los Peines, que se ponía en jarra delante de Pepe Pinto y el maestro no sabía dónde meterse? ¿O que La Cuenca? ¿O que Conchita la Peñaranda? ¿O que Salud Rodríguez, conocida como La Hija del Ciego, que se vestía de hombre para bailar y le sudaba el moño?

Si no hay más mujeres que toquen la guitarra flamenca o que estén acompañando a los cantaores, no es culpa de los hombres. Tampoco lo es que no haya más investigadoras de las que hay, solo un puñado. ¿Qué impedía a una mujer que quisiera escribir de flamenco hace un siglo? Carmen de Burgos o Josefina Carabias entrevistaron a la Niña de los Peines sin ningún problema y nunca las tiraron a ningún río. Las mujeres se han puesto a escribir de flamenco en cuanto han querido y les ha dado la gana, y ahora publican libros, ejercen la crítica, hacen doctorados y buscan noticias en los periódicos del XIX.

Investigar, lo que se dice investigar, lo hacen pocas, aunque cada día másPues Rocío Márquez sigue viendo machistas en el flamenco. Ella y muchas más artistas. Y les va bien porque el asunto interesa a los medios y a las instituciones públicas, que tienen dinero para eso. Para otras cosas no, pero para apoyar el feminijondismo, sí. Menudo negocio se han montado algunas y algunos.

Jamás ha habido una barrera que separara a las cantaoras de los cantaores o a las bailaoras de los bailaores. Pues esa barrera se hace cada día más presente. Hasta están poniendo problemas con las letras que se cantan, unas coplas que reflejan la realidad social de una época determinada. No se extrañen que un día de estos eliminen por decreto medio repertorio de Antonio el Chocolate, un cantaor gitano, de Jerez criado en Sevilla, que cantaba algunas letras, digamos con cierto velo machista, pero que luego hablaba de Pastora Pavón o La Moreno y lloraba por la cara abajo.

También se está denunciando que cada vez hay menos mujeres gitanas en los escenarios flamencos. También es culpa de los hombres, de ser verdad. Algo influirá el hecho de que la mujer gitana se haya alejado un poco de imposiciones familiares y que muchas no quieran cantar o bailar, sino estudiar o trabajar en Mercadona. Y que mujeres no gitanas no tengan ya complejos a la hora de subirse a un escenario, porque al fin han entendido que esto no es cosa de gitanos.

Como era de esperar, la señora Márquez no tardó en reaccionar y aquel mismo día (curiosamente el Día Mundial de la Mujer Trabajadora, día de tantas manifestaciones feministas) enlazó el artículo de Bohóquez en su muro de Facebook antecedido de un texto-respuesta. En tal escrito, Rocío, entre otras cosas, hacía valer sus estudios universitarios, lo cual fue muy comentado en los consiguientes debates entre aficionados con cuenta en dicha red. La propia cantaora debió de corregir su escrito porque, en la versión que ahora podemos leer, ha desparecido la alusión a lo universitario. La transcribimos a continuación:


(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Rocío Márquez)

Al leer artículos como este me reafirmo en la necesidad de lucha. Con tanta falta de conciencia se hace evidente que queda más por andar de lo que parecía. Hoy en la manifestación masiva de Sevilla gritábamos que el miedo se acabó y con esa fuerza escribo. Que no te guste cómo canto me parece lo lógico, teniendo en cuenta nuestros distintos gustos estéticos. Que no recapacites sobre tu visión paternalista y jerárquica, propia de un machista de manual, me preocupa no a nivel personal, que tengo bastante asumido el comportamiento de hombres como tú, sino a nivel sistémico. Un hombre blanco y heterosexual da lecciones de lo que es correcto y lo que no y si me atrevo a desobedecer, tengo que asumir que da igual el disco o el espectáculo que haga, cómo cante o qué transmita, porque tu crítica no va a variar un ápice. La traes escrita de casa. Vas al cuello. Porque a ti no sólo te molesta que te desobedezca, también que tenga estudios (porque con esto entiendes que tengo criterio y capacidad para contestarte cuando sea necesario) , que tenga posibilidad de llegar a los medios de comunicación (significando esto que no dependo de ti y que no tengo que seguirte la corriente), que afortunadamente no pare de cantar aunque pongas todo tu empeño en escribir mal de mí dejando en evidencia que tu opinión importa a efectos prácticos "lo que cayó del Conquero" como decimos en mi tierra... Te molesta que te ignore cuando me dices sobre qué tengo que hablar en una entrevista o cómo tengo que cantar para que lo llegues a incluir dentro del canon flamenco del que te crees dueño. Que me critiques por mi posicionamiento feminista en las entrevistas... me saca una sonrisa. Manuél, tú solo te delatas. Ojalá no existieran personas como tú para que no fuera necesario este discurso hoy por hoy. Pero mientras tú no pares la pluma, aquí estaré yo y muchas otras compañeras para pararte los pies. Ea, qué a gusto me he quedao.

Pudo quedar la cosa ahí, pero no. El señor Bohórquez reproduce en su muro el texto de la cantaora y lo apostilla con nuevas líneas.

(Facebook, 9 de marzo de 2019, Muro de Manuel Bohórquez)

Una manera de coartar la opinión o la libertad de expresión de los críticos es hacerte la víctima y dar a entender que te critico porque soy "un machista de manual", no porque cantes para tirarte a los cochinos, que es como cantas ahora. El cante jondo, digo. Que si me da coraje que hayas ido a la Universidad, que si no deberían existir personas como yo, que soy un hombre blanco y heterosexual... No, Rocío, ese cuento tuyo ya no vale, no cuela. No te critico porque seas mujer, sino porque no me van ni tu cante ni las tonterías que dices en cada entrevista. La Niña de los Peines era mujer y le hice un libro que fue premiado como Mejor Libro del Año en 2001. Te critico porque tratas de ocultar tu mediocridad como cantaora metiendo cizaña con lo del machismo y el feminismo en el flamenco. Has cogido esa bandera porque no puedes coger otra. Te critico porque soy un hombre libre que se dedica a la crítica como profesional. Y porque artistas como tú, que vas de lo que no eres, son nocivas para este arte. Te critico porque eres falsa y yo no lo soy. Te elogiaba cuando creía que cantabas bien y que tenías futuro, y te critico ahora porque te has ido a un mundo donde no destacas si no es hablando del machismo y el feminismo. Puedes estar tranquila, porque es lo último que voy a escribir sobre ti. Eres mujer y eso me puede traer problemas. Pero sobre todo, porque me gusta escribir de los cantaores y las cantaoras que me conmueven y me enseñan, y tú no haces ni una cosa ni la otra. 

MMM (Manuel Martín Martín), por el contrario, nos ofrece un texto breve y muy laudatorio para la onubense.

(Facebook, 20 de marzo de 2019, Muro de Manuel Martín Martín)

ROCÍO MÁRQUEZ NOS CITA EN EL JUEVES
Rocío Márquez se ha dado algunas que otras vueltas por el antiguo mercadillo del Jueves, donde raro será no encontrar un solo sevillano que haya comprado algún objeto de segunda mano, una pieza para salvar una urgencia o una antigüedad de almoneda para el espacio donde habitará el recuerdo. Pero este zoco de la calle Feria siempre fue visita obligada para los coleccionistas de discos y los aficionados a lo jondo, al menos desde finales de los sesenta del pasado siglo, al que acudíamos para comprar discos de pizarra o de vinilo a fin de cualificar el conocimiento y dar claridad y sensibilidad al estímulo sonoro.
Y en este mercadillo nos emplaza Rocío Márquez para enseñarnos lo ‘Visto en el Jueves’, quince composiciones atemporales a las que ha desmenuzado, analizado e interiorizado hasta ajustarlas en un álbum muy bien planificado desde la fenomenal partitura guitarrística de Juan Antonio Suárez, ‘Canito’, con poderosos ingredientes cuya mezcla aseguran un deleite apto para todos los paladares y con el dulce ritmo de una voz que lo mismo crece en intensidad que en arrobamiento romántico, como si describiera la visita a través de un paisaje siempre variado y novedoso.
En ‘Visto en el Jueves’ reside, además, una cadencia de sonoridades que se nos antoja como un abanico de misterios, tantos como la diversidad de estilos y géneros que hoy demanda la personalidad del oyente. Y es que la música, en esencia, es eso, el alma de cada persona.

La Márquez enlaza el texto de Martín y le dice

-Gracias por tu palabras, Manuel

a lo cual el ecijano contesta:
 

-A ti por poner tu voz no a expresiones efímeras sino a iniciativas de creatividad real. 

Curioso, ¿verdad? Un crítico parece el orto mientras el otro es el ocaso, uno es la luz y el otro la sombra, uno juega a todo y el segundo lo hace a nada, el primero está en el Lunes de la semana cuando el otro ya está en el Domingo, habiendo olvidado ambos que en el centro -donde la gente del vulgo solemos situar la virtud- estaba el Jueves.

miércoles, 27 de marzo de 2019

De la modernidad postiza: una malagueña de ROCÍO MÁRQUEZ

Ando algo nerviosillo porque esta tarde voy como entrevistado al cilclo Maestrías que se está celebrando  en el Centro Flamenco Fosforito de esta Córdoba de mis entrañas. Buscando actividad, me entretengo en escudriñar tanto por las nubes como por los subterráneos virtuales y me encuentro con un programa de nombre Aquí hay duende que mantiene la periodista Eva Carrasco en el CMM que debe de ser un canal de radio de la vecina Castilla La Mancha. Suele ir como invitada a ese programa la periodista sevillana Sara Arguijo, habitual en los mentideros tanto hablados como escritos del Flamenco. ¿Cómo no?, Sara habla del disco del mes, o sea, de Visto en El Jueves de Rocío Márquez. Alabanzas, más alabanzas para esta cantaora que, según Sara, guarda similitudes con Pepe Marchena (¿?) y de pronto nos presenta una joyita, un cante que dice que la de Huelva encontró en una cassette comprada en el mercadillo sevillano, un cante que hacía AntonioMairena y que Juan Manuel Suárez Canito (el guitarrista) ha arreglado para hacerlo muy actual. Me voy a mi fonoteca, busco ese cante y aquí lo tienen ustedes:



¡Vaya, pues sí!, esa malagueña está incluída en una cassette de título Reyes del Cante que grabó en 1973 don Antonio Mairena junto a Melchor de Marchena. Lo raro es que una estudiosa como la señora Márquez haya tardado tanto en toparse con ella pues la discografía de Mairena debiera de ser de obligado conocimiento y estudio para todo el que pretenda ser algo en el Flamenco. ¿Qué les parece a ustedes si escuchamos al maestro?



¿Y ahora qué? Ni joyas, ni actualizaciones. Lo de Rocío Márquez es para mí simple modernidad postiza. ¡Ea que a gusto me he quedado diciéndolo! Hasta otra que yo voy a pensar en el acto que me espera esta tarde. 

martes, 26 de marzo de 2019

Antonio Villarejo, sepa usted que los jóvenes flamencos también entienden de quejíos



Antonio Villarejo Perujo es un Ingeniero Agrónomo nacido a mediados del siglo XX en el seno de una familia de labradores en el malagueño pueblo de Cuevas del Becerro, próximo a la ciudad de Ronda. Titulación y herencia familiar, le han llevado a dedicar su vida al campo y de manera especial a la ganadería, llegando a montar una factoría de elaboración de quesos de cabra comercializados bajo el nombre de Rey Cabra.




Cursó su carrera entre las Escuelas de Agrónomos de Córdoba y de Madrid. En la primera cuajó como aficionado al Arte Flamenco, llegando a promover varios recitales de cante. A uno de ellos, en el que cantaba El Lebrijano, pude asistir porque me cogió de paso por mi ciudad. Cuando Antonio se marchó a Madrid, se hizo residente del Colegio Mayor San Juan Evangelista. Allí ya funcionaba el Club de Música, promovido por el almeriense Alejandro Reyes Domenech-Rodríguez, y Villarejo se integra en él con la función de organizar recitales flamencos.


Buscaba por Madrid a las mejores figuras y lograba convencerlos para que acudieran a cantar en el Colegio por la módica cantidad de 5000 pesetillas. De esta forma, por el salón de actos del San Juan fueron desfilando todos aquellos que eran alguien en el mundillo Flamenco. Cuando Antonio acabó sus estudios y volvió a su tierra, esta labor tuvo continuidad y podemos afirmar que el Colegio se convirtió en un templo sagrado del cante, destacando la presencia frecuente de dos figuras irrepetibles: Camarón y Enrique Morente.


Debo añadir que Antonio Villarejo también ejerció la crítica flamenca en prensa, concretamente en el desaparecido diario Informaciones de Madrid, quedando en su haber la última entrevista concedida por el genial Pepe Marchena.

De vuelta a su pueblo malagueño, Antonio se dedicó, como hemos señalado arriba, a ejercer su profesión de Agrónomo en sus propias tierras. Tan intensa debió de ser su dedicación que Villarejo dejó de lado su faceta de aficionado flamenco. A instancias mías, apareció por Madrid el 17 de octubre de 2008, en un recital de Enrique Morente y Pepe Habichuela presentado por cuatro viejas glorias del estudiantado entre las que estaba él y estaba yo, precisamente los dos colocados a derecha e izquierda de Habichuela en la foto del lateral.

Pasaron 6 o 7 años de este evento y un buen día nuestro Antonio Villarejo aparece por las redes queriendo hablar de Flamenco. Le di la bienvenida y lo presenté en foros donde se trataba el tema. A las pocas semanas detecté que venía con unas ideas de renovación un tanto extremas. Por ejemplo, recuerdo que redactó un documento sobre concursos flamencos en los que se exigiría a  cada aspirante presentar un cante de su creación. ¡Por Dios!, eso era desconocer del todo el terreno que Antonio había dejado de pisar casi 40 años antes. En ese afán renovador estaba cuando amaneció en el firmamento flamenco el fenómeno Rosalía. A Villarejo le vino como anillo al dedo para explayar su visión de un nuevo flamenco en el que la catalana jugaría papel de primerísima figura. Tal fue su fijación rosaliana que lo apartó de mi amistad y hoy por hoy jugamos en equipos con más rivalidad que la histórica entre Sevilla y Betis.

La cosa es que mi viejo amigo Antonio no está solo en este empeño de considerar como cantaora a la cantante Rosalía. Él secunda a gente famosa en este mundillo como pueden serlo la cantaora Rocío Márquez o los flamencólicos Faustino y su Guitarra, Ortiz el Viejo, etc. En la actualidad parece que mucha de esta gente defiende un cante más de fiesta que el añejo cante jondo. Y afirman que eso es lo que busca la juventud actual. "Las nuevas generaciones son alérgicas al sufrimiento", viene a decir Villarejo hablando de la nacional fiesta de toros y, saltando enseguida al flamenco, dice que los jóvenes esperan  que el flamenco les "traiga más luz y menos quejío".

Como es natural, los aficionados de siempre (ahora nos llaman de todo) sabemos que eso es falso y que el Flamenco se sigue sustentando en el dolor y el gozo, en la pena y la alegría. ¿La gente joven?  Creo que los que predicen la muerte del quejío debieran de oír cosas como éstas:


1) El Boleco, 17 años (Fandangos)





2) El Toto Hijo, 22 años (Soleares de Alcalá)





3) Ángeles Toledano, 23 años (Soleares)





4) Belén Vega, 24 años (Tarantas de Linares)






5) Enrique Afanador, 34 años (Malagueñas del Mellizo)








6) Alicia Morales, 37 años (Seguiriyas)






Sí, debieran de oír estas muestras y tantas otras similares que son cantes de hoy hechos por gente joven de hoy. ¿Quién se atreve a decir que el quejío va a perderse? Lo que sí que debiera de perderse definitivamente es la manía de los moderneros talibanes de la flamencólicofilia de querernos hacer que comulguemos con ruedas de molino pretendidamente flamencas como las de las siguientes grabaciones:



7) Rocío Márquez, 33 años (El último organito)






8) Niño de Elche, 33 (Soledad de la Pereza)







9) Rosalía, 25 años (Disputa, De aquí no sales)




jueves, 14 de marzo de 2019

Flamenco en pequeñas dosis (III): Una fandanguera llamada PASTORA PAVÓN

En las décadas de los sesenta y de los setenta, cuando en las noches veraniegas de calor y de cante imperaba por los pueblos de mi Andalucía el llamado Canon Mairena, cuando se celebraban festivales organizados por gente muy docta en quejíos y en toda suerte de duendes, en aquel tiempo, digo, estaba muy mal visto el cantar por fandangos, en algún caso incluso estaba prohibido por cláusulas contractuales. No se tenía por cante serio y el pobre fandanguillo se quedaba solamente para gente borrachuza en tabernas de vino barato.

Por haber sido grandísimos fandangueros, en aquellos años se habían borrado los nombres de gente como José Cepero o Manuel Vallejo, ya fallecidos. Y los vivos, como Pepe Marchena o Juan Valderrama, no existían para los cabales servidores de la causa jonda. Pensarán algunos, los más jóvenes, que estoy delirando o cuando menos exagerando, pero no es así ni mucho menos. Quedan vivos bastantes hornadas de aficionados que conocieron estas cosas que les cuento, que saben como yo que los ídolos se llamaban Antonio Mairena, se llamaban Juan Talega. Y que en la Historia, don Antonio Chacón o El Cojo de Málaga, no merecían más de dos líneas cada uno. Por contra, los maestros llevaban los nombres de Joaquín el de la Paula o Manuel Torre, figuras a las que también solían unir a la sevillana Pastora Pavón, La Niña de los Peines.
    


¿He nombrado a La Niña de los Peines?, ¿he hablado de cantar por fandangos? Pues bien, llamemos a Niño Ricardo y retrocedamos al año 1932. ¿Qué les parece este cantecito?

lunes, 11 de marzo de 2019

GABRIEL MORENO en los Cielos



Como un jarro de agua helada arrojado sobre mi cabeza fue el conocer que ayer tarde acababa de morir en Madrid el cantaor Gabriel Moreno Carrillo. Nacido en Linares (Jaén) el 12 de abril de 1941, le faltaba un mes para cumplir los 78 años de edad. Figuraba entre mis flamencos muy predilectos, esos que puedo cantar con los dedos de mis manos.



Cantaor general con aprendizaje familiar, enamorado de la escuela de los Pavones, especialista y creador en los géneros taranteros y fandangueros, querido y respetado en su gremio, este gitano no ha conseguido, a pesar de lo que acabo de decir, el lugar de honor que merecía, la fama y popularidad de otros de su generación que, a nuestro entender, no le alcanzaban en flamencura. Esperemos que la Historia lo repare y tenga siempre presente. Nuestro homenaje será no dejar de escuchar sus cantes y yo quedo comprometido con ustedes a traerles otro día una buena selección de sus grabaciones. Por hoy vamos a limitarnos a unos fandangos personales (Con tu forma de mirarme, Los celos son tonterías) que grabó en 1966 con Víctor Monge Serranito:

viernes, 8 de marzo de 2019

8 de marzo, 12 MUJERES FLAMENCAS cantando por SOLEÁ

Envío a La Balaustra, cordobesa de Adamuz.

No soy persona de muchas celebraciones pero hoy, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, me ha dado por poner mi granito de arena y lo hago señalando el insustituible papel que la mujer ha jugado en la Historia del Flamenco, papel si cabe engrandecido en los revueltos primeros años del siglo XXI de la era de Nuestro Señor Jesucristo. Como prueba de lo que digo, he tenido la ocurrencia de elegir 12 mujeres cantaoras, desde la histórica Niña de los Peines hasta la joven granadina Ana Mochón, y hacer que canten para todos ustedes uno de los géneros más genuínamente flamenco: el cante por soleá. Con estas 12 voces les dejo. Saludos desde Córdoba.      


01) La Niña de los Peines-Ramón Montoya, 1910 (Soleares, Castillitos grandes de visto)




02) La Niña de Linares-Ramón Montoya,1929 (Soleares, De pura bayeta negra)

 





03) Isabelita de Jerez-Manolo de Badajoz, 1933 (Soleares, Si te casas me caso)




04) La Niña de la Puebla-Sabicas, 1933 (Soleares, Qué grandes son mis dolores)




05) La Paquera de Jerez-Juanito Serrano, 1967 (Soleares, Crespones por las esquinas)




06) Fernanda de Utrera-Marote-Enrique Escudero, 1967 (Soleares, Tengo una pena muy grande)




07) La Perla de Cádiz-Manuel Morao, 1972 (Soleares, Dios mío dadme paciencia)








08) La Sallago-Ramón de Algeciras, 1972 (Soleares, Ni a contemplarte me atrevo)





09) Carmen Linares-Paco Cortés, 1988 (Soleares, Cuidao se me da a mí)





10)  La Macanita-Manuel Valencia, 2017 (Soleares, Esto que me está pasando)




11) Mayte Martín-Alejandro Hurtado, 2019 (Soleares, A mi me sigue)




12) Ana Mochón-Luis Mariano, 2017 (Soleares, Permita Dios que si vienes)