Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 27 de julio de 2011

Bernardo Miranda triunfa en Guadamur

Bernardo Miranda, hijo (porque lo es de mi sobrino Bernardo Miranda Cañero, también cantaor) acaba de ganar el Primer Premio en el Sexto Concurso Nacional de Cante Flamenco celebrado el pasado 23 de Julio en Guadamur, provincia de Toledo. A sus 23 años, tiene en su haber otros premios como les detallaré otro día.

Formado en la escuela-peña de El Mirabrás, ha adquirido mucha técnica y mucho conocimiento flamenco. Esto, unido a una claras facultades y un sobrado buen gusto, hacen que Bernardo sea, en un futuro próximo, un valor a tener en cuenta.

Vean esta muestra de los "cantes sin guitarra" que hizo en Guadamur. Con él les dejo


jueves, 21 de julio de 2011

La Rondeña Lucentina de Valderrama

Primero, escuchen ustedes. Luego hablamos...



Sobre el segundo cante que nos hace el maestro Don Juan Valderrama, acompañado por el guitarrista Luis Calderito, no hay duda alguna: efectivamente es la malagueña de Fosforito (el histórico, claro).

Pero, ¿qué me dicen del primero, anunciado como "Rondeña de Lucena"? Por si no teníamos ya bastante lío con las rondeñas (¿del pueblo de Ronda?, ¿cante para rondar?, ¿las que popularizó Jacinto Almadén?, ¿las que hacía Rafael Romero?, ¿el taranto que Manuel Torre grabó con ese nombre?, ¿el toque para guitarra de Ramón Montoya?) viene ahora el veterano cantaor y echa más leña al fuego.

El toque, así como la entrada que hace el cantaor, no son sino de malagueña. De hecho todo el cante lo es, si bien el "molde musical" sigue siendo el de una de las variantes del Fandango de Lucena. ¿Entonces, en qué quedamos?

Les digo lo que yo pensé la primera vez que oí este cante, hace ya unos años: Don Juan, con su sabiduría ilimitada, nos enseña lo que debió de ocurrir en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el Canario, el Perote, la Trini, Antonio Chacón, Fosforito y otros, partiendo de ciertos cantes por verdiales, quitándoles compás y añadiéndoles melodía, forjaron lo que hoy conocemos como malagueñas. Así de claro: aquí Valderrama crea ni más ni menos que una nueva malagueña. La pena, como diría mi amigo el gran crítico flamenco Agustín Gómez, es que directamente no le hubiera puesto el nombre de "Lucentina" o, digo yo, "Lucentina de Valderrama".

viernes, 15 de julio de 2011

Porque o seu valor perdéu (porque perdió su valor)

Durante cinco años viví lo que yo llamaba mi "exilio dorado" en esa tierra paradisíaca que llamamos Galicia. La dejé en 1976 para establecerme hasta hoy en la ciudad
andaluza-romana-cristiana-mora-judía-castellana
de Córdoba, cerquita de mi Fernán Núñez natal. Entre los muchos recuerdos que traje de Galicia estaba el libro "Cancioneiro popular galego", recopilado por Ramón Cabanillas, familiar y antepasado por cierto de aquel político llamado Pío Cabanillas que fue mano derecha primero de Fraga, en los últimos años del franquismo, y luego de Suárez, en la época de la transición. Releyéndolo un día, me encuentro esta copla:

Ao pano fino na tenda
unha mancha lle caiéu
a menos precio se vende
porque o seu valor perdéu.

Pero, ¡si esto lo he oído yo por soleares! Claro que sí y, ahora las comparto con ustedes:


Con la guitarra de Fernández "El Negro", las canta Manuel Fernández Cruz, Manolito el de María, gitano que vivió en una cueva del castillo de Alcalá de Guadaira, donde nació en 1904, muriendo en Sevilla en 1966. Exquisito cantaor no profesional emparentado con los Paula de Alcalá, los Talega de Dos Hermanas y los Cruz García de Mairena del Alcor. ¡Buena genealogía, buena! Pero vayamos con las letras: si la primera se iguala a la copla gallega recogida más arriba, ¿qué me dicen de la última? Trocá a su manera por Manolito, no es sino aquella de

Las barandillas del puente
se menean cuando paso.
Yo te quiero a ti solita,
de las demás no hago caso.

que tan popular hizo la cantante madrileña María Dolores Pradera y que en Andalucía suele cantarse como "Jotilla de Aroche" (Huelva). Traigo esto a colación para reafirmarme en mi creencia de que, aunque exista un cancionero intrínsecamente flamenco, del que habrá ocasión de hablar, lo más común es que el cancionero flamenco esté imbricado con los diversos cancioneros peninsulares e incluso de otros países. Pensando, por ejemplo, que uno de los temas dominantes en el cante es el del amor y que éste es universal, no debe extrañarnos esta mezcla que más que excepción debe ser regla común.

sábado, 9 de julio de 2011

Las Rondeñas de Juan Varea

No recuerdo la referencia exacta, pero aseguro haber leído en alguna parte que tanto la Rondeña como la Jabera no habían sido grabadas hasta la aparición de la famosa "Antología de Hispavox". Esto es falso, la Jabera fue grabada en los años treinta por El Chato de las Ventas. Tengo la grabación, pero mi impericia en estas técnicas, no me permite insertarla en el blog. Esto sí lo he conseguido con la Rondeña. Por favor, escuchen....


Juan Varea, con la guitarra de Paco Aguilera y la etiqueta de "Fandangos nuevos", nos hace dos preciosas rondeñas, las cuales remata con ese fandango que los malagueños dicen de Jabegotes, pero que otros relacionan con los cantes del granaíno Frasquito Yerbabuena.


La grabación está incluida en el "extended play" cuya cubierta aparece más arriba, con sello Columbia y fecha de 1960. Tiene todo el aspecto de que sus registros son reconstrucciones técnicas de discos de pizarra, con lo cual yo siempre pensé que fue grabado antes que la Antología. Esto pude corroborarlo cuando hace unos años encontré un CD, cuya cubierta pongo abajo, en el que aparece la misma grabación.

domingo, 3 de julio de 2011

Adventencia

Para mi sorpresa este blog ya ha recibido más de 3400 visitas. Muy lentamente voy aprendiendo las técnicas e intríngulis de estas cosas, pero aún así y para que nadie se llame a engaño ni espere encontrarse con "maravillas", cambio de vez en cuando la fecha de esta entrada para que sea la primera que lea el visitante novel y sepa que el autor de este blog es un viejo aficionado al cante que humildemente quiere mostrar, a modo de pinceladas, algunas de sus vivencias, de sus recuerdos. No se pretende más: no soy investigador de nada ni pertenezco a esa tribu de los llamados flamencólogos.
Su elaboración sigue en fase de ensayo. Por eso, se pide disculpas a los posibles lectores por su defectuosa y escueta presentación, por su desorden. El autor está aprendiendo ahora estas cosas del dichoso Internet, lo que explica que alguna entrada ya publicada sea modificada más tarde.
Empero, si algún sufrido lector llega hasta él, solicito me envíen sus comentarios. Ayúdenme a aprender señalando mis defectos. Afectuosamente
Andrés Raya

jueves, 30 de junio de 2011

Cuando Enrique Morente entró en Zambra

Hoy no me voy a poner ni charlatán ni crítico. Directamente voy a cederle la palabra a mi querido amigo el holandés Humberto Wilkes, "Humberto el Paíyo" o "El payo Humberto". Solamente una frase mía: no hay mejor historia que la que cuentan los que la han vivido.

lunes, 27 de junio de 2011

¿Quién sabe de Teodoro Villanueva?

Bajando de la Plaza Mayor por el Arco de Cuchilleros, llegábamos a la Cava Baja. Avanzando por su acera izquierda había dos tablaos flamencos. En primer lugar, "Las Cuevas de Nemesio" que visité con frecuencia y del que hablaré otro día. Luego, haciendo una esquina, había otro de cuyo nombre no logro acordarme. Sí, de que allí iba a escuchar al exquisito Enrique Orozco y de que había otro cantaor conocido como Villanueva. Siempre aparecía en el escenario con su sombrero de ala ancha y cantaba muy bien, especialmente por malagueñas y otros estilos levantinos.

Otro cantaor, como Antonio El Escobero, del que se tienen pocas noticias. Blas y Ríos en su Diccionario, se limitan a esta nota:

VILLANUEVA PÉREZ, Teodoro. Villanueva del Ariscal (Sevilla), siglo XX. Cantaor. Se proyectó artísticamente en los años cuarenta participando en diversos espectáculos en giras por la geografía española. Más tarde frecuentó las reuniones de cabales del Colmao Villa Rosa y de las ventas de Madrid.

¿Cómo es posible que haya artistas del siglo XX de los que no hemos guardado memoria? Yo tengo un solo dato que añadir: Enrique Morente me contó alguna vez que este Villanueva fue el que lo llevó a la Peña El Charlot y lo presentó al venerable Pepe el de la Matrona. Dada lo prolífica que fue la amistad de Enrique con el viejo trianero, este detalle es mérito más que suficiente para interesarnos por el cantaor del que hablamos.

Con El Escobero ha habido suerte: Manuel Bohórquez nos ha dado algunos datos, que esperamos se amplíen, y Pedro Delgado ha recuperado sus grabaciones. Para oírlas, sólo tienen que acceder a su blog "Quejío Flamenco". Les digo que merece la pena.

Hago un nuevo llamamiento para que salgan a la luz cuantos datos haya por ahí sobre este Teodoro Villanueva.

viernes, 24 de junio de 2011

Su caballo y su mujer

Hay una letra que solía cantarse como jotilla en las sierras de Huelva, aunque yo también la he oído como fandango, que sería escándalo no ya para las llamadas feministas, sino para cualquier fémina a secas:
Mi caballo y mi mujer
se me murieron a un tiempo
Mi mujer, Dios la perdone,
mi caballo es lo que siento.
La cosa es que la copla atravesó el charco y nos la encontramos en Argentina. Ahora ni la mujer ni el caballo mueren, sino que se van a la ciudad de Salta, aunque la conclusión viene a ser la misma:
Mi caballo y mi mujer
se me fueron para Salta.
Mi mujer no la preciso,
mi caballo me hace falta.
Lo curioso es que la cantaba un icono de la progresía de los años sesenta y setenta del pasado siglo: el poeta y cantante Don Atahualpa Yupanqui. No se le critique por ello: Atahualpa cantaba lo popular y esa letra, para bien o para mal, lo era.

martes, 21 de junio de 2011

Antonio "El Escobero"

El buen crítico y estudioso del Flamenco don Manuel Bohórquez ha hecho justicia con la historia y nos ha rescatado datos de muchos intérpretes del siglo XIX. El más sonado, ya lo saben: que en Cádiz y en el año 1789 nació Antonio Monge Rivero, del que hasta hace muy poco sólo se sabía que era apodado como El Planeta. Que nuestro flamenco haya sido una cultura ágrafa, unido a la ausencia de objetividad de muchos de sus tratadistas (les llaman flamencólogos, pero el término nunca me gustó y, por ello, procuro no usarlo), han provocado semejantes disparates. Vamos, cómo si los italianos no supieran nada de un tal Verdi salvo que dio varios conciertos por ahí...
Teniendo en cuenta la parte de causa que haya tenido la citada cultura ágrafa, en pleno XIX, se explican ciertas lagunas. Pero, ¿también en el siglo XX? Es curioso que de algunos de los cantaores que intervinieron en la famosa "Antología de Hispavox", sabemos poco menos que el nombre, tratándose de las grabaciones flamencas de mayor difusión y reconocimiento internacional.
En el invierno de 1963, aposentado en una habitación de alquiler de la avenida Reina Victoria, yo solía ir a la sala de estudio del cercano Colegio Mayor "Moncloa", donde tenía algunos amigos. En los ratos de descanso nos íbamos a la sala de estar donde había tocadiscos y algunos discos. Oíamos con frecuencia a un tal El Escobero, con la guitarra de Pepe Martínez y el sello creo que de Hispavox. Aún recuerdo que hacía unas granaínas exquisitas...
Nunca más volví a oír a este hombre y ni siquiera su nombre. Seguramente no se trataría de una primera figura, pero aún así... Somos desagradecíos cada vez que perdemos la memoria de cantaores que en algún momento han tenido un sitio en nuestro arte.
El único dato que he encontrado de este artista está en el Diccionario enciclopédico ilustrado del Flamenco de José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz. Es bien escueto y dice así:
ESCOBERO, Antonio El. Nombre artístico de Antonio Barbero Navarro, Sevilla, siglo XX. Cantaor. Seguidor de los estilos de don Antonio Chacón. Ha grabado en discos.
Si alguien supiera algo de este personaje, si alguien tuviese sus grabaciones, se agradecería mucho lo diesen a conocer. Un añadido: Manuel Bohórquez me informa de inmediato que el primer apellido de este cantaor no era "Barbero" sino "Barrero". Quede constancia de que a Blas y Ríos se les coló uno de esos seres conocidos como "duendes de la imprenta".

sábado, 18 de junio de 2011

Concurso de Cante en mi pueblo (1966)



En la Feria Real de mi pueblo, celebrada en honor de la Virgen del Tránsito (15 de agosto), siempre había algún acto relacionado con el flamenco o con la copla. Y, como añadidura un "concurso" de cante que se desarrollaba sin mayores formalidades: acudía sobre la marcha quien quería y cantaba lo primero que se le ocurriera, lo que de vez en cuando derivaba en situaciones próximas a lo "chusco". Don Juan Moreno Luna, gran aficionado, decía que había que poner un poquito orden. Así se hizo en 1965 con un "I Concurso Provincial de Cante Flamenco". Se celebró en la explaná del Huerto de las Fuentes y de aquella noche se grabaron en mi memoria algunas actuaciones como las de Manuel Segovia "El Ciego de Almodóvar" o las de "Cristobitas de Santa Cruz".


En 1966 se repite convocatoria como pueden ver en el cartel adjunto. Curiosamente su redacción le fue encargada a un jovencillo Andrés Raya, cuyo nombre me suena de algo. Lo mismo que le encargaron la presentación de los cantaores finalistas y en esa labor podemos verlo en foto que también se adjunta. ¿Quiénes fueron los ganadores? No les miento si les digo que no sabría nombrarlos. Imagino que en los archivos del Ayuntamiento constarán por algún lado y si lo averiguo, ya lo contaré.


Lo que sí recuerdo es que de nuevo oímos al "Ciego de Almódovar". Que cantó maravillosamente bien por martinetes el cordobés Rafael López Recio, de cuya amistad me honro desde aquella noche hasta hoy. Y que entre los ganadores hubo dos seguros: Bernardo Benjumea, trabajador del campo afincado en el pueblo aunque nacido en la localidad sevillana de Herrera en 1919, que era un experto en todo pero sobre todo en los cantes malagueños. El otro era Pedro Lavado, de Puente Genil, nacido en 1932, ya premiado en Córdoba en 1959, que nos dejó más que satisfechos con sus serranas y soleares. Ambos salieron a cantar ya fuera del concurso e hicieron cantes que no estaban en las bases: Benjumea se lució con unas espléndidas jaberas y Lavado nos mostró diversas variantes del fandango de Lucena.



Entre el público, además de Don Juan Moreno que era parte del Jurado, estaban Manolo del Rosal y Juan Velasco, los mismos que unos meses después promovieron la fundación de la Peña "El Mirabrás". Seguro que la próxima vez que nos juntemos me ayudarán a refrescar mi cada vez más flaca memoria. Mientras tanto, les dejo con esta grabación que años después hizo Lavado con "Merengue de Córdoba".