Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (VII)

Datos y fotos de Miguelillo el de las Saetas

El paciente lector que siga este cuadernillo debe disculpar el desorden. Hay temas, hay noticias, que se inician un día, se dejan incompletas y duermen en el olvido un tiempo. Ya lo dije. No recuerdo cuando, pero lo dije: la memoria es como los sueños, ¿quién sabe qué vas a soñar esta noche?, ¿quién sabe de qué te vas a acordar mañana?

Hace tiempo (13 de junio de 2012) nos interesamos en averiguar quién era un Niño de Granada que, en agosto de 1923 y en una barriada de Córdoba, ganó un concurso en el que quedó como segundo triunfador el entonces emergente Niño de Marchena. En la búsqueda participaron muchos amigos dando lugar a la aparición de hasta cuatro posibles Niños de Granada (Antonio Márquez, Miguel Milena, Miguel López o "Miguelillo el de las Saetas" y Eduardo Toledo). También tuvimos conocimiento de dos tandas de grabaciones adjudicadas a ese hipotético Niño: cuatro realizadas en 1913 y dos grabadas en 1943. De estas últimas pudimos saber que correspondían a Miguel López según lo contamos el 30 de julio de 2012.

De este cantaor teníamos información a través de Molina Fajardo y de Curro Albaicín. Teníamos también  algunos carteles en los que aparecía su nombre, pero las noticias eran confusas en cuanto a los años en que nació y en que murió. Nuestros artículos hicieron que llegaran hasta nosotros correos de dos de sus nietos: Miguel López y Jessica López. Esta segunda nos confirma que Miguel López López nació en Granada en el año 1911. Emigrado a Cataluña, murió en Barcelona el día 20 de junio de 1970.

Salvo de Antonio Márquez, carecíamos de fotos de los Niños de Granada. Pero nuestro amigo granadino Arturo Fernández consigue, a través de Curro Albaicín, tres fotos que nos remitió a  finales de septiembre de 2012. Aquí las tenemos: en la primera aparece nuestro cantaor Miguel López, la segunda es de su esposa Paquita La Bailaora y en la última están los dos con la inmortal Carmen Amaya.




viernes, 3 de mayo de 2013

Homenaje Flamenco a Miguel Hernández

Uno entre varios de los apelativos con los que la Historia recordará a Enrique Morente sería el de Cantaor de los Poetas. En efecto, son muchos y muy relevantes los nombres: Miguel Hernández, Manuel y Antonio Machado, García Lorca, San Juan de la Cruz, Al Mutamid, Pedro Garfias, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, ... Pero toda cadena tiene un comienzo y, en el caso de Enrique, el primer eslabón se llamó Miguel Hernández. En este sencillo y humilde "cuadernillo de memorias" se ha contado cómo aconteció el acercamiento del cantaor granadino al poeta de Orihuela. La última entrega de esta historia se refería al recital de Enrique en el C. M. Isabel de España, a comienzos de 1970, como comprobarán en el siguiente enlace. ¿Qué pasó después?  Pues que el cantaor propuso a su casa discográfica (Hispavox) la posibilidad de grabar un disco en el que se incluyeran  cantes con letras de Miguel Hernández. Hispavox, cuyo portavoz para temas flamencos era el querido amigo Blas Vega, acepta y, ya en 1971, aparece en el mercado un L.P. de Morente cuyo título es
HOMENAJE FLAMENCO A MIGUEL HERNANDEZ


Se publicó en Méjico y en la contraportada llevaba un precioso texto del escritor Juan Ibáñez. Contenía siete registros, cuatro con temas de Hernández y tres con letras populares:

    Sentado sobre los muertos (Romance. Miguel Hernández. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    El niño yuntero (Malagueñas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Nanas de la cebolla (Nanas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Aceituneros (Peteneras. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    El carro de mi fortuna (Tientos. Popular. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    Un veneno pá que yo muera (Granaínas. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Dios te va a mandar un castigo (Bulerías por soleá. Guitarra: Parrilla de Jerez)

Casi a la vez se publica en España. La cubierta es la misma. En la contraportada sigue el texto de Juan Ibáñez y se añade otro de Manuel Ríos Ruiz. Pero hay cambios, apareciendo la grabación

    Con la raíz del querer (Soleares. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)

y desapareciendo las peteneras de los "Aceituneros". En los ambientes madrileños se decía que habían sido cosas de la "censura". Me extraña un poco porque aquella gente de la tijera, dependiente del ministro Fraga Iribarne, habían permitido el mismo tema en la voz de Paco Ibáñez, por ejemplo. Más: puestos a cortar, el tema del romance "Sentado sobre los muertos" les habría resultado muy apetitoso a los voraces del control. En fin, lo importante es que el disco se publicó.

En este cuaderno ya he publicado tres de las grabaciones con letra de Hernández:  Nanas de la cebolla el día 28 de marzo de 2012, El niño yuntero el 10 de septiembre de 2012 y recientemente la petenera de Aceituneros. Faltaba el romance. Aquí lo tienen:
Nosotros hemos acabado por hoy. Que ustedes vosotros disfrutéis de estos cantes.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Morente y Hernández en la Universidad (1970)

Para mi compadre Salvador de Toro

Hagamos un recordatorio: En otoño de 1969 se le sugirió a Enrique Morente, invitándolo a su lectura, que el poeta Miguel Hernández podía cantarse por flamenco. El granadino así lo entendió y a modo de ópera prima sonó su voz en el C. M. San Juan Evangelista cantando El Niño Yuntero. Siguió con la adaptación de otros poemas.

Aunque exiliados del mundo de los Colegios, la gente de La Hermandad seguíamos teniendo nuestros contactos y amistades. Varias colegialas del C. M. Isabel de España querían organizar un acto flamenco, recurrieron a nosotros y les dijimos que podíamos llevar a Enrique Morente y que, de paso, éste podría cantarnos cosas del poeta de Orihuela. Así se montó un recital en el cual el cantaor de Granada estaría acompañado a la guitarra por el hijo del cantaor Antonio Piñana, de igual nombre que su padre.

Hemos publicado recientemente el texto de presentación de dicho recital. Allí estaba en pleno la gente de La Hermandad (Salvador de Toro, Ortiz Nuevo, Gabrielito Vera, Paco Hidalgo...). Allí estaba el autor del texto, que lo leyó en su propia voz y que no era otro que este servidor de ustedes.

Enrique nos mostró que, a sus veintisiete años, era un cantaor en plena madurez, conocedor de los más exigentes moldes clásicos. Ejecutó diversos estilos y entre ellos unas peteneras con estrofas del poema "Aceituneros", tomado del libro Viento del Pueblo que Miguel Hernández publicara en 1937, en medio de aquella incivil guerra que padeció España. Vamos a oírlas en la grabación que Morente hizo un año después, acompañado en esta ocasión por Perico el del Lunar.


Hubo más cosas del poeta alicantino. En medio de unos cantes por alegrías, apareció esta estrofa
 La  juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.
sacada del poema "Llamo a la juventud" del libro antes citado. Curiosamente, este tema no lo mantuvo Morente en su repertorio posterior, cosa que sí hizo con los otros versos hernandianos a los que puso música en aquella época. Más curiosidades: en estas mismas alegrías Enrique alteró una sola palabra en una letra clásica para que ésta cambiase totalmente su sentido:
Yo pegué un tiro al aire,
cayó en la arena,
confianza contigo
no hay quien la tenga.
El granadino cantó así el tercer verso
confianza con Paco
Poca gente de entre el publicó captó quién era aquel Paco del que había que desconfiar. Acabado el acto se lo comenté a Enrique advirtiéndole de que se había expuesto demasiado. Él, con su ironía (yo diría socarronería) habitual me dice:
- Anda, ¿qué yo he cantao eso?, pues no me he dao ni cuenta.

En la presentación yo había invitado al público a que hubiese un coloquio tras el recital. Así fue y se prolongó bastante. Se habló de todo lo humano y hasta de lo divino. ¡Eran tantas las ganas que teníamos de expresarnos libremente...!

lunes, 29 de abril de 2013

Recuperando un texto de 1970

Si no fue la última semana de enero de 1970, fue la primera de febrero. Enrique Morente, acompañado a la guitarra por Antonio Piñana (Hijo) iba a dar un recital en el Colegio Mayor "Isabel de España" y en dicho acto se iban a cantar por vez primera y con moldes flamencos algunas letras del poeta Miguel Hernández. Conservo en mi archivo tres folios con el texto que, ante un salón de actos repleto hasta su máximo, leyó el presentador del acto.



Como no se leen muy bien, los transcribo a continuación:


Realmente yo estoy aquí para presentaros a Enrique Morente y Antonio Piñana, pese a lo cual me vais a permitir que no hable de ellos sino de cosas más generales.

Me interesa dejar claro dos cosas: el flamenco es un fenómeno típico de cultura popular y se ha dado en una geografía muy concreta -la andaluza-. Quiero decir que,  al menos históricamente hablando, los intelectuales no han hecho el flamenco ni los cantaores se han planteado nunca cuestiones profundas. El personaje flamenco ha sido siempre hombre del pueblo, ha expresado siempre sentimientos del pueblo y ha usado siempre el lenguaje del pueblo.

Por ello, si alguien quiere acercarse y conocer el flamenco, debe empezar por acercarse y conocer al hombre del pueblo andaluz. No basta con interesarse por una música y una canción más o menos exóticas ni  basta con la curiosidad, bien morbosa por cierto, de ver cómo se queja, cantando, el andaluz. No se pueden comprar las penas de un pueblo por quince pesetas ni siquiera por esos miles de duros que pagan los señoritos para que los flamencos les canten. La cosa requiere más seriedad!

Ciertamente, una de las características más sobresalientes del mundo espiritual andaluz del flamenco es la queja. Por supuesto, no la única. El andaluz se ha quejado en temas universales: la muerte y el amor sobretodo:

     Doblen las campanas,
     doblen con doló.
     Que me s'ha muerto la mare e mi arma
     e mi corazón.
                                                                                  Er queré quita er sentío,
                                                                                  lo igo por esperensia
                                                                                  porque a mí m´ha suseío.

Pero también se ha quejado de la vida. Quiero decir que se ha quejado de las circunstancias concretas en que se ha desenvuelto su propia vida: la cárcel, la persecución a los gitanos, el hambre y la pobreza, el dinero "ajeno", etc, etc:

    Te tengo comparaíta
    al cortijo del marqué:
    mucha tierra, mucha tierra
    y ni un grano que molé.
                                                                                 En el roar de la vía
                                                                                 van los ricos a caballo,
                                                                                 los del medio van a patas
                                                                                 y los probes arrastrando.
    Ya te lo he dicho, María,
    que en la casa e los probes
    dura poco la alegría.
                                                                                A la audensia van dos pleitos,
                                                                                una verdá, el otro no.
                                                                                La verdá perdió el juisio,
                                                                               qu´er dinero lo ganó.
    A unos los amarran por las manos,
    a otros los amarran por los pies
    y pá más martirio darnos,
    no nos daban de comé.
                                                                               Los geráis por las esquinas
                                                                               con velones y farol
                                                                               en alta voz se desían
                                                                               mararlo que es calorró.
    De madrugá,
    madrugá y trasnochar,
    subir y bajar la cuesta,
    ganar poquito jornal,
    eso a mí no me trae cuenta:
    yo a la mina no voy más!
                                                                              Gritaba un minero así
                                                                              en el fondo de la mina:
                                                                              en que soleá me encuentro,
                                                                              en mi compaña un candil
                                                                              y mi compañero muerto.

Esta queja no ha sido, desde luego, una protesta formal. El flamenco no ha sido un revolucionario. Simplemente al andaluz le han ocurrido cosas y él las ha expresado en su lenguaje, es decir, el cante flamenco.

Parece ser que el flamenco, al menos en las formas musicales conocidas, se gestó en el siglo XIX. No me interesa ahora hablar de su historia.. Quiero señalar únicamente un dilema que se le planteó: en principio se desarrollaba en comunidades cerradas, conservándose, por tanto, en su máxima pureza; al quererlo extender a núcleos más amplios corría el peligro de perder esa pureza; se conservaba puro a costa de no extenderse o se daba a conocer aún perdiendo pureza? De hecho se optó por la segunda solución. Hay, entonces, todo un largo proceso de pérdida de pureza, compensado, no obstante, por la creación de nuevos estilos que enriquecían su panorama y también por convertirse en patrimonio de todo el pueblo andaluz. Así se ha llegado hasta cerca de nuestros días: exactamente hasta los años cincuenta. Hay que señalar que en ciertos momentos (1930-1950) la degeneración del flamenco fue poco menos que alarmante. Se estaban perdiendo estilos fundamentales del cante y se explotaba la sentimentalidad de las gentes en su forma más epidérmica.

Por eso fue muy positivo el resurgir que tuvo a partir de los cincuenta y tantos. Libros, antologías discográficas, concursos nacionales, cantaores jóvenes que rompían con las formas en boga para buscar la continuidad del viejo cante. Hemos llegado a la actualidad en la que algunos hablan incluso de una nueva época de oro del cante. Esto habría que analizarlo. Particularmente encuentro las dos siguientes objecciones:
      1) Aunque muchos escritores han dedicado su atención al cante, es verdad que una buena parte de ellos se han dedicado a exaltar por exaltar, de una forma seudopoética, las maravillas del flamenco, olvidándose de su sujeto, es decir del hombre, y de los problemas concretos del pueblo andaluz. Creemos que algunos de estos escritores, a falta de una auténtica altura intelectual en su labor creadora, han tenido que recurrir a mal copiar la cultura de un pueblo que, paradójicamente, ha sido siempre analfabeto.
      2) De nuevo se cantan los estilos más antiguos del cante flamenco, pero este volver a la tradición se ha limitado a su aspecto formal. Quiero decir, por ejemplo, que se nos cantan las siguiriyas del Planeta, pero con la misma temática de aquella época. No! Si la cultura ha de ser dinámica, el cante que se haga hoy, ha de incorporar los problemas de hoy. Esta sería la vertiente que puede librar al flamenco de una posible momificación.

En esta línea se nos presenta Enrique Morente. Al mismo tiempo que cultiva las formas musicales más puras del flamenco, intenta ampliar su temática dando cabida en la misma a problemas actuales. Así, ha cantado al campesino andaluz, al emigrante, etc. En esta búsqueda de nuevos temas, ha tropezado recientemente con los textos de un poeta que, si bien no es andaluz, se adecua por su carácter de poeta populista al carácter del cante. Nos referimos a Miguel Hernández. En este recital Enrique Morente estrenará algunas letras del mismo. La validez o no validez de este intento, es algo que dejo a vuestro juicio, y sobre esto, y cualquier otro tema que afecte al cante, creo que podremos dialogar al final del acto.

Salvo algún párrafo donde el autor del texto muestra que estaba bajo la influencia del libro "Mundo y Formas del Cante Flamenco" de Ricardo Molina y Antonio Mairena (influencia que me consta superó poco después), estas líneas muestran a las claras por dónde iban las cosas en el Madrid de algunos inquietos aficionados de aquella época. Cuarenta y tres años después, yo las suscribo. Ustedes, ¿qué piensan?

martes, 16 de abril de 2013

Noche de cante en Fernán Núñez

Si en los años 1971 a 1975 mi amigo José Luis Ortiz Nuevo no estuvo en más festivales flamencos es porque no los habría. En 1974 pasó por mi pueblo y presenció la final del Concurso de la Espiga de Oro. A los dos años nos mandó este artículo que se publicó en la Revista de Feria que cada mes de agosto edita nuestro Ayuntamiento. Merece la pena leerlo.


Una simple aclaración: la foto que aparece no corresponde al actual local de la Peña "El Mirabrás" sino a un salón en el Bar Santi que fue sede de la misma durante unos años. 

martes, 9 de abril de 2013

¿Bandoqué? y Zángano

En el breve transcurso de la historia del Cante Flamenco, parece que ahora, más que nunca, están de moda las "etiquetas". Asistimos a un recital y el cursi erudito de turno que se ha sentado al lado nuestro nos suelta:
- Ésta es la variante número tal del estilo por lo que sea que creó Perico el de los Palotes.
Un pasito más y los entendíos acabarán poniéndole "código de barras" a cada cante que se escuche. Esta fiebre vino con la época del Neoclasicismo Flamenco de los años sesenta, que tan bien estudiado fue por el maestro Agustín Gómez, y desde luego no se caracterizó por el rigor.

Éste, unido a los métodos analíticos, vino más tarde con el trabajo que en su día publicaron Luis y Ramón Soler sobre las Soleares y las Seguiriyas, así como el más reciente de Rafael Chaves y Norman Kliman sobre los Cantes Mineros. Son obras impagables y clarificadoras aunque no en todo tengamos por qué estar de acuerdo con sus conclusiones.

Pero yo hoy voy a referirme a un "etiquetaje" de los aludidos años sesenta. Voy a la marca "Bandolá" o "Cante Abandolao" que pusieron en circulación los de la Peña Juan Breva de Málaga para aludir a una serie de fandangos incorporados al flamenco que provenían de los verdiales folk-lóricos presentes en Jaén, Almería, Málaga, Granada, Sur de Córdoba y Serranías de Cádiz. No me la recuerden, por favor, porque ya me sé la manida historia de no sé qué instrumento llamado "bandolina" o algo parecido que se usaba en tiempos pretéritos. Tampoco me digan, aunque eso está escrito en la red, que el nombre proviene de que en algunas de sus letras se mientan a los "bandoleros". La cuestión fue que bajo ese nombre metieron muchos cantes del Breva, de Frasquito Yerbabuena, las jaberas y los jabegotes, las rondeñas tanto las asociadas a Jacinto Almadén como a Rafael Romero, los zánganos y todos los cantes de Lucena. Eso no sería grave pero sí lo fue, en mi opinión de aficionao de base, el ponerle a todo la "denominación de origen" malagueña. ¿Ignoraban, por ejemplo, que en pleno siglo XIX muchos de esos fandangos se nombraban como granadinas? ¿Ignoraban también que en el repertorio de Silverio y sus seguidores figuraban los fandangos lucentinos  que se asocian a la memoria de Dolores la de la Huerta?

Vamos a parar un poquito y a vamos a sentir cante:


Ya han oído: Melchor de Marchena acompañando al entrañable Perico Lavado en una verdial lucentina y en un zángano de su Puente Genil natal. ¿Dónde apareció esta grabación? Pues en un vinilo E. P.


cuyo título pueden ver, publicado en 1964. ¿Con qué etiqueta? En la contracubierta del disco se lee literalmente: "Bandolá" y zángano. Ya ven... Y yo digo ¿Bandoqué?

domingo, 24 de marzo de 2013

Hay que empadronarse

Gracias a mi amigo Pepe Bentín que desde Lima me manda estas cosas tan lindas.
Reenvío al gaditano Antonio Barberán que sabe de estos temas.
Y también al murciano Gabrielito Vera que estará de santo.

Que dice el rey de Roma que hay que empadronarse, que si no, después no hay quien los encuentre a ustedes. No, no estoy bromeando. Escuchen ustedes:




¡La gracia surrealista de los gaditanos! Y la voz de Manolo Vargas cantando un tema navideño por tanguillos. Fue en 1959 y le acompañó a la guitarra Perico el del Lunar. La grabación formaba parte del álbum cuya portada les muestro:


¡Vaya, la Iglesia española queriendo injertar lo vernáculo en sus ritos y costumbres! Hasta se adelantaron al bueno de Juan XXIII en lo del aggiornamento que impulsó con su Concilio Vaticano II. En lo que la misma Iglesia, muchos años después, se equivocó fue en unificar la celebración de la festividad de esos tres portentos de Arcángeles (Gabriel, Miguel y Rafael) en un solo día (el 29 de septiembre, tradicionalmente asignado a San Miguel). Pero el pueblo suele responder con lo de "que digan misa si quieren" y, por ejemplo, a los cordobeses no nos quita nadie que el día de San Rafael siga siendo el 25 de octubre, lo mismo que muchos gabrieles celebran su onomástica tal día como hoy, 24 de marzo. Claro que, hablando de San Gabriel, me he acordado que en el disco que antes mentaba están Pericón de Cádiz y Perico el del Lunar deleitándonos con un cante por peteneras en el que San Gabriel les lleva un anuncio a los pastores. ¿Lo escuchamos?   

miércoles, 20 de marzo de 2013

Alcalá la Flamenca

Aparte de la cuna de don Miguel de Cervantes, la madrileña Alcalá de Henares, en Andalucía hay muchas Alcalás: está la Real en tierras de Jaén, la de los Gazules y la del Valle en Cádiz, la del Río y la de Guadaira en Sevilla. Pero "flamenca" hay sólo una: Alcalá de los Panaeros, o sea la del río Guadaira.

La "Biblioteca Virgilio Márquez de Temas Flamencos" se inició con un ensayo del físico y musicólogo francés Philippe Donnier y siguió con otro del filólogo extremeño Gutiérrez Carbajo. En tercer lugar, un interesantísimo librito del hispanista holandés Arie Sneeuw. ¡Caray cuánta intelectualidad! ¡Cuánto talento venido de Despeñaperros hacia arriba! Nosotros, los andaluces de a pie, ¿no teníamos nada que decir? Por supuesto que sí y el número cuatro de esta colección fue el libro


Publicado en 1990, de nuevo con cubierta de Jacinto Lara y prólogo del astigitano señor de las tres emes (Manuel Martín Martín). Su autor, el grandísimo aficionado Manuel Ríos Vargas, gitano nacido en Alcalá de Guadaira en 1944, activista del flamenco, crítico, conferenciante y articulista. Con la prosa sencilla de un hombre de pueblo, Manuel nos habla de los cantes de su localidad y nos deja semblanzas, pequeñas biografías de figuras, entre otras, como la Roezna, Joaquín el de la Paula, Bernardo el de los Lobitos, Juan Talega, Manolito el de María,  Juan Barcelona, el Curilla, Algodón.

El bueno de Manolo Ríos nos dejó demasiado pronto, no logro recordar ahora en qué año, pero su obra sigue aquí para disfrute de los buenos aficionados.

sábado, 16 de marzo de 2013

Unos curiosos cantes de Jaén

Canalejas de Jerez, nombre artístico de Miguel Bernal Gavira, cantaor nacido en Jerez de la Frontera en el año 1921, profesional desde muy joven en su ciudad natal y en Sevilla. En 1952  marcha a Madrid y de allí salta a París actuando durante años en el Café El Catalán. De vuelta a España se incorporó al tablao Zambra de Madrid. De aquella época (1971 o 1972, según me informa mi amigo peruano Pepe Bentín) es esta grabación que les invito a oír. La guitarra es de Perico el del Lunar Hijo y aparece bajo el rótulo de "Cantes de Jaén".


Vean que son tres fandangos con acompañamiento de verdial flamenco (otros dicen "abandolao" pero a mí no me gusta ese término). El hilo común es el tema literario dedicado a la Virgen de la Cabeza de Andújar (Jaén) y de ahí pudiera inferirse el curioso título de "Cantes de Jaén". Mi amigo Bentín ya se extrañó de él y en su momento le preguntó al propio cantaor quien le vino a decir sin más:
- Son cosas que se cantan en Jaén.
Me señala Bentín que el primero parece arrancar por tarantas pero luego se va a los cantes de Lucena. Así parece. El tercero, en mi opinión, tiene aire de cartagenera pero hecha a contramano de la historia. Me explico: suele decirse que granadinas, malagueñas y cartageneras surgen de fandangos locales cuando pierden el compás verdialero para convertirse en cantes ad libitum. El bueno de Canalejas toma una melodía de cartagenera y la retrotrae a fandango. ¡Qué sabios estos cantaores que siempre fueron segundas figuras, limitados al cante para bailar! Pero, ¿qué me dicen del segundo fandango? Es ni más ni menos que el fandango que unos llaman de jabegotes y otros ligan a la memoria del granadino Paco el del Gas. ¿Iría alguna vez Canalejas de Jerez a las playas malagueñas a aprenderlo o lo recogería de la tradición de profesionales como Valderrama-Varea-Cobito que lo ligan a Granada? No lo sabemos pero yo me inclino por lo segundo.

lunes, 4 de marzo de 2013

Saetas Centenarias

Para todos los amantes del Cante por Saetas. En especial para Pepe Muñoz, Antonio Barberán, Álvaro de la Fuente, Pedro Madroñal, Antonio Conde, Carlos Martín y Costumbrista Jerezana Amistad.

En mi cuaderno/diario Tiempo de Saetas publiqué el pasado 2 de marzo una saeta que, según mis datos, la cantó en el el año 1900 el sevillano Manuel Reina conocido como El Canario Chico. Se me comunica a través del grupo "Puente Genil con el Flamenco" de Facebook, que esa grabación, así como otra de la misma voz y el mismo año, aparecen como de autor anónimo en una recopilación de cilindros de cera registrados entre 1890 y 1902 que fue editada por el Instituto Andaluz de Flamenco en el año 2003.


También se me dice que había una grabación del Canario Chico anunciada con su nombre. Salen a colación más grabaciones primitivas en las voces de La Serrana, Manuel Torre, El Mochuelo y La Rubia de Valencia. Las he recopilado todas y añadido otras de Manuel Escacena y de Pastora Imperio. Ésta, del año 1914, es la más reciente de todas, de manera que estamos hablando de Saetas Centenarias. Para gozo de ustedes y para que podamos hacernos una idea clara de lo que se concebía como Saetas en los comienzos del siglo XX, ahí van esas grabaciones:

1) Saeta Anónima (¿Quién me presta una escalera?). Año 1900

2) Saeta Anónima (Cristo de la Expiración). Año 1900

3) El Canario Chico. Año 1900

4) La Rubia de Valencia y El Mochuelo. Año 1907

5) Manuel Escacena. Año 1909

6) La Serrana. Año 1909

7) Manuel Torre. Año 1909

8) El Mochuelo. Año 1912

9) Pastora Imperio. Año 1914