Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

miércoles, 29 de mayo de 2013

El Juanata de Jerez en mi memoria

Álvaro de la Fuente y Antonio Ruiz han refrescado mi memoria. Va dedicado a ellos.

Verano de 1972 en mi pueblo. Un día en el ya desaparecido bar Parada de la calle de la Feria me encuentro con Antonio Serrano, el hijo del buen aficionado Bernardo el de la Canaria. Se había marchado muy joven del pueblo y no recuerdo si en Madrid o en Barcelona había aprendido guitarra flamenca. Se hizo profesional y marchó a Nueva York donde trabajaba en algún tablado. Llevaba un disco y me interesé por él.
-¿Cómo?, ¿qué tú no conoces al Juanata con lo bien que canta?
Al día siguiente me fui a Córdoba capital (ya se sabe, el barrio de Fernán Núñez donde vamos de médicos, arreglamos papeles y hacemos las compras). Recorrí las tiendas de discos hasta que dí con el que Antoñito me había enseñado:  


Grabado en 1971 con el guitarrista Pedro Peña. Seguiriyas, Granadina y malagueña, Tarantos, Granadinas, Fandangos, Tientos, Bulerías, otras Bulerías, Soleares y Alegrías. Lo escuché una vez, otra y muchas más. Una voz gitana  y de Jerez, muy flamenca pero distinta a la de sus paisanos entonces encumbrados (Terremoto, Sordera, El Borrico...). Voz natural, limpia, sentida, con un dejo de agridulce tristeza..

Pasaban los años y con frecuencia yo volvía a oír su disco, pero nada sobre este cantaor. Nadie lo nombraba, parecía como que ni siquiera hubiese existido. Supe más adelante que su nombre era  Juan González Pérez-Gil y que había nacido en 1939. Al parecer falleció en Sitges (Barcelona) en 1975 en un accidente de coche.

También he sabido que dejó grabado otro disco, esta vez con Parrilla de Jerez. Incluso pudiera haber un tercero en colaboración con el Funi de Lebrija. Por favor, quien sepa de estos discos que lo haga público. He dicho muchas veces, hoy una más, que tenemos que ser justos con nuestros artistas, que no podemos dejar que el tiempo los borre de la memoria colectiva. Nuestro escritor y siquiatra don Carlos Castilla del Pino decía (hago cita libre) que "las personas viven mientras alguien las siga nombrando". Pues eso.

Por mi parte les dejo un par de registros del disco que poseo. En el primero hace una granadina seguida de una malagueña de Chacón. En el segundo canta por soleares.



Posdata del día 12 de agosto de 2016: Según me comunica don Servando Repetto López, El Juanata nació en Sanlúcar de Barrameda el día 31 de octubre de 1938. Murió el 22 de junio de 1975 en San Pere de Ribes (Barcelona).

lunes, 27 de mayo de 2013

¡Así se canta gitano!

Una frase frecuente entre los jaleadores de los discos flamencos es la de
¡Así se canta gitano!
Nunca la he entendido del todo. ¿Hay una manera particular de cantar flamenco para los de raza gitana? En mi humilde opinión diré que no, que no existe una serie de cualidades comunes a los gitanos cuando cantan. ¿Lo hacía igual El Cojo de Málaga que El Niño Gloria?, ¿Manolo Caracol que Antonio Mairena?, ¿Sernita que El Borrico de Jerez? ¿Canta igual Gabriel Moreno que Juan El Lebrijano?, ¿Pansequito que Rancapino?, ¿El Cigala que Antonio Reyes? Lo que sí hay es gitanos que cantan maravillosamente bien, igual que los hay entre los payos. Unos y otros, los que cantan bien, son patrimonio no ya de Andalucía ni de España sino de la Humanidad y eso no porque lo dijera la Unesco, que esa señora (y sobre todo los políticos que se lo pidieron) vale más cuando calla. Son patrimonio universal porque universal es el Arte. ¿Quién le va a poner barreras a esto si, como dice la copla, "el campito no tiene llave"?

Sin embargo el dilema "cante gitano-cante andaluz" no termina de ser desterrado. Se hizo muy fuerte en los años del mairenismo y aún pervive, aunque los gitanistas de ahora vayan por otros derroteros: Mairena y sus discípulos residuales no les interesan sino que hablan (como si ello fuera una virtud) de voces rotas, de sonidos negros como el betún, de arañar los cantes..., se escoran, geográficamente hablando, hacia artistas de Jerez y su entorno. No quería dar nombres pero hay uno que parece sagrado para los neogitanistas. Me refiero, aunque él mismo sea escéptico en eso de que los gitanos cantan mejor, a Manuel Agujetas. Vamos a oírlo en una de sus primeras grabaciones. Junto a la guitarra de Manolo Sanlúcar y en el año 1970, cantaba así por seguiriyas.

Recuerdo que la aparición en el universo flamenco de este cantaor fue un auténtico revulsivo en los grupos de aficionados madrileños. A mí ni me gustó entonces, ni me gusta ahora, por más que respete a sus admiradores y, por supuesto, al propio artista. Lo traigo a colación, como he dicho más arriba, porque parece ser el norte y guía de muchos gitanistas actuales. Por mi parte y después de oírlo, no tengo otro remedio que "purificarme" en cante-cante. Corría 1948 y acompañado por Melchor de Marchena, así cantaba el más puro de los gitanos:

domingo, 26 de mayo de 2013

El Concurso de Las Margaritas en la prensa de Córdoba (I)

Anunciada en prensa unos días antes, el entonces joven barrio de Las Margaritas celebra del 22 al 26 de agosto de 1923 la primera verbena de su historia. Para el día 25 estaba previsto un Concurso de Cante. ¿Qué dijo la prensa local de este certamen?  


Como vemos, el Diario Córdoba no pudo ser más escueto limitándose a estas líneas:
A las doce y media comenzó el anunciado concurso de cante “jondo”, en el que hubo de todo; “cantaores” con estilo y “flamencos” de esos que hacen de su voz lo que quieren.
Ni vencedores, ni vencidos, aquí no se nombra a nadie, si bien el escritor cordobés don José Cruz Gutiérrez, en su libro La Córdoba flamenca (1866-1900), interpreta que la frase 
"flamencos" de esos que hacen de su voz lo que quieren
va referida al Niño de Marchena. Menos da una piedra.

martes, 21 de mayo de 2013

Córdoba, 1923. Se anuncia otro Concurso de Cante

Para Rafael Mesa, "El Guerra", cantaor cordobés

Actualmente integrada en la ciudad (yo mismo vivo muy cerca de ella), la barriada de Las Margaritas se construyó hacia 1887, en la zona noroeste de Córdoba y extramuros de ésta, bordeando hacia el norte las vías del ferrocarril Madrid-Sevilla. Allí, por la proximidad del tren, se instalaron  diversas industrias como la "Fundición Las Margaritas", que dio nombre al nuevo asentamiento, o la fábrica de aceites y jabones conocida como "El Chimeneón", en activo hasta cerca de 1970. Su población, eminentemente obrera, la formaban los trabajadores de estas industrias y sobre todo los "ferroviarios", los trabajadores del tren.

Frente al Campo de la Verdad, la Judería, San Basilio, Santiago, San Lorenzo, San Pedro, San Andrés, Santa Marina, Centro, etcétera, Las Margaritas carecía de historia e incluso de fiestas propias como ocurría con las barriadas tradicionales. 


Así fue hasta 1923, en cuyo año el concejal don José López de la Manzanera, junto al presidente en Córdoba de la sección de Ferrocarriles, don Manuel Villar Rodrigo, y junto a otros ferroviarios allí asentados, deciden organizar una verbena. Se celebraría entre los días 23 a 26 de agosto, Así se publica en el periódico La Voz de Córdoba el día 18 de agosto, según vemos más arriba, anunciando muchas actividades. Por ejemplo, se habla de una "Zambra gitana" y también (copio literalmente) de
Un estupendo concurso de cante "jondo", en el que tomarán parte afamados artistas.
El barrio de los de las vías no quería quedarse atrás de los otros donde rara era la verbena que no contaba con un concurso de cante. Dos días antes de la publicación de esta nota había tenido lugar el del barrio de San Basilio donde, aunque la crónica en prensa (aparecida el día 17) no lo dijera explícitamente, el ganador fue Pepe Marchena. Todo parece indicar que éste sería uno de los afamados artistas que ya se sabía (antes del anuncio en prensa de la verbena y con seguridad, dado lo ajustado de las fechas, de que se celebrara el concurso de San Basilio) que iban a participar en el novedoso certamen de Las Margaritas, como efectivamente así fue, pero de ello hablaremos en otra entrada.

No tenía en mente redactar este artículo y, ni mucho menos, poner un recorte de prensa simplemente por ponerlo o por pensar que ello suponga mérito alguno. Todo es más sencillo. Lo he redactado porque he leído en las redes que el concurso de Las Margaritas se montó improvisadamente para que, tras ganar Marchena en San Basilio, se celebrara otro donde resultara perdedor. Esto me suena a pura fantasía. Vamos, que no hay quien se imagine a los obreros ferroviarios metidos en un contubernio anti-cante-bonito queriendo humillar a su ariete Niño de Marchena. Más: no creo que tal contubernio existiera. Marchena era apreciado en Córdoba desde 1917 y había sido agasajado con fiestas en 1920. Ocurrió que la noche de Las Margaritas hubo otro que cantó mejor y tuvo que conformarse con un segundo premio. Y nada más.

viernes, 17 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (X)

El Camacho (Otro Niño de Granada)

Como ya hemos contado, en la búsqueda del Niño de Granada que ganara el concurso de Cante Jondo celebrado en la barriada cordobesa de Las Margaritas el 25 de agosto de 1923 aparecieron dos grabaciones efectuadas en el año 1944 adjudicadas a un cantaor que respondía a ese nombre artístico. Hechas las pertinentes averiguaciones resultó que su autor era Miguel López López, "Miguelillo el de las Saetas". Desde Sevilla, don José Muñoz nos informa de que hay cuatro registros más, publicados hacia 1918, a nombre de un Niño de Granada. Se trataba los siguientes estilos:
Garrotín, Chuflas-tango, Peteneras, Tientos-tango
Por razones de edad no podían ser de Miguel López, luego la voz sería bien de Antonio Márquez, bien de Miguel Milena. Nos pusimos a buscarlas y por fin Arturo Fernández las localiza en la valiosa discoteca del veterano guitarrista Vicente el Granaíno. Poco después nos envía esas mismas grabaciones el estudioso malagueño Ramón Soler Díaz. Ni Vicente ni Ramón saben el nombre propio del cantaor ni quien es el guitarrista acompañante. Lo que sí confirman ambos es que la grabación se realizó en 1913. Pedimos ayuda al experto en discos antiguos Carlos Martín Ballester, el cual, después de unas semanas nos aclara todo cuanto había que saber de estas grabaciones y lo hace en su blog "El Arqueólogo Musical". Ni Márquez, ni Milena sino Antonio Martínez Camacho, cantaor granadino conocido como El Camacho. Las grabaciones las hizo en Sudamérica y para ellas usó el alias de Niño de Granada. Por favor, lean ustedes al amigo Carlos Martín. .

Pidiendo disculpas por el estado de la grabación, podemos oír la voz del Camacho en estos Tientos-tangos:


Otro misterio aclarado y un quinto nombre que añadir a la lista de Niños de Granada. Seguimos sin saber el nombre propio del Niño de Granada que concursó y ganó en Córdoba en 1923, aunque una de las personas que ha hecho el seguimiento de este tema (nos referimos a don Tomás Sáinz Rofes, de Reus, coordinador del foro "El Flamenco y su Cultura") ya ha adelantado su veredicto: el que ganó a Marchena fue este mismo Camacho.

lunes, 13 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (IX)

Donde las toman, las dan

En nuestro rastreo sobre el posible Niño de Granada que ganó un concurso de cante en Córdoba en 1923, llegamos al conocimiento del cantaor Miguel Milena Rosales así apodado artísticamente. En un artículo anterior, publicado el 5 de julio de 2012, dimos varias noticias de él, algunas sucedidas en Córdoba donde el cantaor tenía establecida su residencia. Contábamos, por ejemplo, según una nota de prensa del 12 de julio de 1928, como fue robado en una casa de vida alegre cerca de Bujalance. Unos años antes el diario La Voz de Córdoba (14 de agosto de 1923) nos contaba como Miguel fue contratado por unos juerguistas que al final lo plantaron sin pagarle ni un duro.

Pero no debía ser Milena tan inocente como estas historias dan a entender. Si leen esto


comprobarán que Miguel había contratado a dos músicos ciegos para que le tocaran durante una madrugada y que al final se marchó sin pagarles las veinte pesetas en que los había contratado. Dice un refrán que "Donde las dan, las toman". En este caso fue al revés: "Donde las toman, las dan".

La verdad es que Milena era un auténtico "todo terreno". Lo mismo cantaba saetas en plena calle que lo llamaban para amenizar un bautizo. Lo mismo estaba en los cafés cantantes (Salón Variedades, El Calañés o La Bombilla) que acudía a los prostíbulos. Lo mismo era jurado en un concurso de cante que participaba como aspirante en otro. Esto último pudo ocurrir en el famoso del barrio de Las Margaritas de 1923, aunque no tengamos prueba documental de ello. Si la tenemos de su participación en un concurso de saetas (15 de marzo de 1929) en el que tuvo que conformarse con un cuarto premio.


Sí, Milena estaba en todas partes, según me mostró mi amigo Chuscarrao en los recortes que él encontró y nosotros hemos ido publicando. Vean el último de ellos.


El Niño de Graná cantándole a los abuelos del asilo. No pone el nombre propio pero no hay posible confusión porque el otro Niño de Granada (Antonio Márquez) había muerto en 1926. Después de esta fecha de 1931, que nosotros sepamos, no hay más constancia de que Miguel Milena anduviera por Córdoba.

domingo, 12 de mayo de 2013

Gema Caballero: la brillante ternura

Envío a Porverita que despertó mi curiosidad por esta cantaora  cuando escribió de ella que
Esto sí que es flamenco moderno-arraigado-en-lo-viejo.


¿Quién dice que el cante está en crisis, que se acaba, que ya no es lo que era? ¿Han oído esos llorones a Marina Heredia, a Rocio Márquez, a Estrella Morente? ¿Han oído a Gema Caballero?

Recibí hace unos meses el disco compacto Paso a paso de esta cantaora (granadina de 1979) y no me harto de escucharlo. Dice Ortiz Nuevo que
Es un hermoso testimonio de veneración y conocimiento. Es una prueba más de cómo la juventud se acuerda de las fuentes y vuelve a ellas desde su potestad y su dominio. Es un sosegado ejercicio de arte, pulcro y medido, en armonía dulce la voz con las guitarras, las palmas y los otros instrumentos. Es un tratado de melancolía y de respeto. Es un repaso al canon desde la frescura que regenera las arrugas y las cicatrices del tiempo. Es seña de buen gusto y de humildad. Es un trabajo hecho a conciencia. Es antología y aún más acercándose a rastros del folclore patrio. Es límpido eco de un asombroso patrimonio musical con sello de clasicismo renovado. Es vuelo libre y reglado en las glorietas del recuerdo. 
Eso dice y yo suscribo sus palabras porque Gema, frente a las que "cantan lo que saben",  es de las que "saben lo que cantan", haciéndolo, además, con respeto y con libertad.

Contrariamente a las otras granadinas de su misma generación (la Heredia y la Morente), la Caballero carece de antecedentes cantaores en su familia, lo que no ha sido obstáculo para impregnarse de las mejores esencias flamencas de su tierra, y después de Andalucía toda y de España toda porque este arte nuestro cada vez admite menos fronteras geográficas. Cuentan que Gema ha estado unos años cantando para baile, lo cual es un ejercicio que yo recomendaría a todo joven que quiera llegar a algo en este mundillo del flamenco. Cuando se ha decidido a grabar, lo ha hecho en plena madurez artística. Ahí están sus soleares, tangos, seguiriyas, milongas, guajiras, granadinas...

Me ha emocionado mucho el registro titulado Campo y cabal, donde ensambla perfectamente los aires de trilla, de siega o de arar con la sobrecogedora seguiriya-cabal del viejo Silverio. ¡Qué valiente la niña y que bien lo resuelve todo!

¡Qué bonita, pero qué bonita la tanda de fandangos de tipo verdial! La principia con uno de Lucena, sigue con el fandango granadino de Paco el del Gas (nombrado también como jabegote) y con el del Cojo de Málaga (o de Pérez de Guzmán, según algunos). Remate de impresión con un fandango en la órbita del Breva o el Yerbabuena. Lo más flamenco, vamos, de todo ese batiburrillo de estilos que ahora nombran como cantes abandolaos. Acompañada por los guitarristas Pedro Barragán y Eduardo Pacheco, aquí la tienen:

viernes, 10 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (VIII)

Presencia de Antonio Márquez "El Granaíno" en Córdoba

En el blog de Alberto Rodríguez (Montemar) se publicó el 4 de junio de 2009 una noticia sobre la inauguración en Córdoba del Club Marchena, posiblemente la primera peña flamenca de nuestra ciudad. Ubicado en una cervecería que había en la castiza Plaza de la Almagra, comenzó su andadura el día 29 de agosto de 1925. En la nota de prensa que nos trae Alberto (Diario Córdoba, 2 de septiembre de 1925) puede leerse:

Con motivo de la inauguración del nuevo club organizóse una típica fiesta de cante jondo, en la que tomaron parte, cantando lo mejor de su repertorio, los afamados "cantaores" Niño de Marchena, que vino expresamente de Madrid para asistir a la inauguración de su club, el Niño de Valdepeñas, Félix Gallardo, el Granadino y Cobos, acompañados a la guitarra por el Mellizo.

Félix Gallardo era el cantaor montillano, conocido como Niño de la Rosa, que en 1922 ganó el concurso de cante del barrio de San Basilio, estando de jurado Miguel Milena, Niño de Graná. Cobos no puede ser otro que el jerezano Manuel Celestino Cobos que por aquellos años anduvo frecuentemente por Córdoba. ¿Quién era ese Granadino? Montemar nos dice que se trataba de Antonio Márquez. Debe estar en lo cierto porque después de muchos esfuerzos mi amigo cordobés Antonio Arcos localiza este recorte de prensa (Córdoba Gráfica, 15 de agosto de 1925)


donde, bajo su foto, leemos:

Antonio Márquez (el Granadino), notable cantador de flamenco, que está actuando en la Fuensanta con clamoroso éxito.

Aprovechamos para aclarar que esta foto es la que apareció en el DEIF y se ha repetido en muchos sitios. Posiblemente sea la original porque en aquellas fechas no eran muy frecuentes las fotografías en la prensa. Pero, curiosamente, cada vez que hemos encontrado esta foto de Antonio Márquez, su nombre artístico ha sido el de "Niño de Granada". Más: con foto o sin ella ese alias es el que aparece en cualquier referencia en prensa a este cantaor salvo en las dos que hoy comentamos. ¿Por qué en Córdoba Antonio Márquez deja ser el Niño de Granada para convertirse en el Granadino? No recuerdo donde pero Montemar sugirió, y nosotros estamos de acuerdo con él, que en Córdoba ya había un Niño de Graná, cantaor muy popular, afincado en la ciudad califal desde 1922 hasta 1931: Miguel Milena Rosales. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

Tras las huellas del Niño de Granada (VII)

Datos y fotos de Miguelillo el de las Saetas

El paciente lector que siga este cuadernillo debe disculpar el desorden. Hay temas, hay noticias, que se inician un día, se dejan incompletas y duermen en el olvido un tiempo. Ya lo dije. No recuerdo cuando, pero lo dije: la memoria es como los sueños, ¿quién sabe qué vas a soñar esta noche?, ¿quién sabe de qué te vas a acordar mañana?

Hace tiempo (13 de junio de 2012) nos interesamos en averiguar quién era un Niño de Granada que, en agosto de 1923 y en una barriada de Córdoba, ganó un concurso en el que quedó como segundo triunfador el entonces emergente Niño de Marchena. En la búsqueda participaron muchos amigos dando lugar a la aparición de hasta cuatro posibles Niños de Granada (Antonio Márquez, Miguel Milena, Miguel López o "Miguelillo el de las Saetas" y Eduardo Toledo). También tuvimos conocimiento de dos tandas de grabaciones adjudicadas a ese hipotético Niño: cuatro realizadas en 1913 y dos grabadas en 1943. De estas últimas pudimos saber que correspondían a Miguel López según lo contamos el 30 de julio de 2012.

De este cantaor teníamos información a través de Molina Fajardo y de Curro Albaicín. Teníamos también  algunos carteles en los que aparecía su nombre, pero las noticias eran confusas en cuanto a los años en que nació y en que murió. Nuestros artículos hicieron que llegaran hasta nosotros correos de dos de sus nietos: Miguel López y Jessica López. Esta segunda nos confirma que Miguel López López nació en Granada en el año 1911. Emigrado a Cataluña, murió en Barcelona el día 20 de junio de 1970.

Salvo de Antonio Márquez, carecíamos de fotos de los Niños de Granada. Pero nuestro amigo granadino Arturo Fernández consigue, a través de Curro Albaicín, tres fotos que nos remitió a  finales de septiembre de 2012. Aquí las tenemos: en la primera aparece nuestro cantaor Miguel López, la segunda es de su esposa Paquita La Bailaora y en la última están los dos con la inmortal Carmen Amaya.




viernes, 3 de mayo de 2013

Homenaje Flamenco a Miguel Hernández

Uno entre varios de los apelativos con los que la Historia recordará a Enrique Morente sería el de Cantaor de los Poetas. En efecto, son muchos y muy relevantes los nombres: Miguel Hernández, Manuel y Antonio Machado, García Lorca, San Juan de la Cruz, Al Mutamid, Pedro Garfias, Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, León Felipe, ... Pero toda cadena tiene un comienzo y, en el caso de Enrique, el primer eslabón se llamó Miguel Hernández. En este sencillo y humilde "cuadernillo de memorias" se ha contado cómo aconteció el acercamiento del cantaor granadino al poeta de Orihuela. La última entrega de esta historia se refería al recital de Enrique en el C. M. Isabel de España, a comienzos de 1970, como comprobarán en el siguiente enlace. ¿Qué pasó después?  Pues que el cantaor propuso a su casa discográfica (Hispavox) la posibilidad de grabar un disco en el que se incluyeran  cantes con letras de Miguel Hernández. Hispavox, cuyo portavoz para temas flamencos era el querido amigo Blas Vega, acepta y, ya en 1971, aparece en el mercado un L.P. de Morente cuyo título es
HOMENAJE FLAMENCO A MIGUEL HERNANDEZ


Se publicó en Méjico y en la contraportada llevaba un precioso texto del escritor Juan Ibáñez. Contenía siete registros, cuatro con temas de Hernández y tres con letras populares:

    Sentado sobre los muertos (Romance. Miguel Hernández. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    El niño yuntero (Malagueñas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Nanas de la cebolla (Nanas. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Aceituneros (Peteneras. Miguel Hernández. Guitarra: Perico el del Lunar)
    El carro de mi fortuna (Tientos. Popular. Guitarra: Parrilla de Jerez)
    Un veneno pá que yo muera (Granaínas. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)
    Dios te va a mandar un castigo (Bulerías por soleá. Guitarra: Parrilla de Jerez)

Casi a la vez se publica en España. La cubierta es la misma. En la contraportada sigue el texto de Juan Ibáñez y se añade otro de Manuel Ríos Ruiz. Pero hay cambios, apareciendo la grabación

    Con la raíz del querer (Soleares. Popular. Guitarra: Perico el del Lunar)

y desapareciendo las peteneras de los "Aceituneros". En los ambientes madrileños se decía que habían sido cosas de la "censura". Me extraña un poco porque aquella gente de la tijera, dependiente del ministro Fraga Iribarne, habían permitido el mismo tema en la voz de Paco Ibáñez, por ejemplo. Más: puestos a cortar, el tema del romance "Sentado sobre los muertos" les habría resultado muy apetitoso a los voraces del control. En fin, lo importante es que el disco se publicó.

En este cuaderno ya he publicado tres de las grabaciones con letra de Hernández:  Nanas de la cebolla el día 28 de marzo de 2012, El niño yuntero el 10 de septiembre de 2012 y recientemente la petenera de Aceituneros. Faltaba el romance. Aquí lo tienen:
Nosotros hemos acabado por hoy. Que ustedes vosotros disfrutéis de estos cantes.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Morente y Hernández en la Universidad (1970)

Para mi compadre Salvador de Toro

Hagamos un recordatorio: En otoño de 1969 se le sugirió a Enrique Morente, invitándolo a su lectura, que el poeta Miguel Hernández podía cantarse por flamenco. El granadino así lo entendió y a modo de ópera prima sonó su voz en el C. M. San Juan Evangelista cantando El Niño Yuntero. Siguió con la adaptación de otros poemas.

Aunque exiliados del mundo de los Colegios, la gente de La Hermandad seguíamos teniendo nuestros contactos y amistades. Varias colegialas del C. M. Isabel de España querían organizar un acto flamenco, recurrieron a nosotros y les dijimos que podíamos llevar a Enrique Morente y que, de paso, éste podría cantarnos cosas del poeta de Orihuela. Así se montó un recital en el cual el cantaor de Granada estaría acompañado a la guitarra por el hijo del cantaor Antonio Piñana, de igual nombre que su padre.

Hemos publicado recientemente el texto de presentación de dicho recital. Allí estaba en pleno la gente de La Hermandad (Salvador de Toro, Ortiz Nuevo, Gabrielito Vera, Paco Hidalgo...). Allí estaba el autor del texto, que lo leyó en su propia voz y que no era otro que este servidor de ustedes.

Enrique nos mostró que, a sus veintisiete años, era un cantaor en plena madurez, conocedor de los más exigentes moldes clásicos. Ejecutó diversos estilos y entre ellos unas peteneras con estrofas del poema "Aceituneros", tomado del libro Viento del Pueblo que Miguel Hernández publicara en 1937, en medio de aquella incivil guerra que padeció España. Vamos a oírlas en la grabación que Morente hizo un año después, acompañado en esta ocasión por Perico el del Lunar.

Hubo más cosas del poeta alicantino. En medio de unos cantes por alegrías, apareció esta estrofa
 La  juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende.
sacada del poema "Llamo a la juventud" del libro antes citado. Curiosamente, este tema no lo mantuvo Morente en su repertorio posterior, cosa que sí hizo con los otros versos hernandianos a los que puso música en aquella época. Más curiosidades: en estas mismas alegrías Enrique alteró una sola palabra en una letra clásica para que ésta cambiase totalmente su sentido:
Yo pegué un tiro al aire,
cayó en la arena,
confianza contigo
no hay quien la tenga.
El granadino cantó así el tercer verso
confianza con Paco
Poca gente de entre el publicó captó quién era aquel Paco del que había que desconfiar. Acabado el acto se lo comenté a Enrique advirtiéndole de que se había expuesto demasiado. Él, con su ironía (yo diría socarronería) habitual me dice:
- Anda, ¿qué yo he cantao eso?, pues no me he dao ni cuenta.

En la presentación yo había invitado al público a que hubiese un coloquio tras el recital. Así fue y se prolongó bastante. Se habló de todo lo humano y hasta de lo divino. ¡Eran tantas las ganas que teníamos de expresarnos libremente...!